La isla 5/24
La isla prometía aislamiento, pero José prometía algo mucho más peligroso. Mientras las primas debaten sobre el tamaño de su deseo, Viviana no puede resistir la tentación de probarlo, y sus gemidos despiertan una fiebre incontrolable en todas las demás.
Durante la comida, a José no se le iba de la cabeza la imagen del culo de berta decorado con sus preciosas bragas, cada vez que la miraba le venía a la mente, sentía que su sexo era incapaz de calmarse del todo con ese recuerdo. Las chicas estaban contentas, se notaba en el ambiente y José estaba encantando de tenerlas allí, su monótona vida en la isla había cambiado completamente, en ese momento le parecía imposible predecir que pasaría cada día.
FABIOLA- Dios, está buenísimo, sobre todo me gusta el pez grande.
JOSÉ- Ya te digo, no sé como lo haces Viviana, pero cada vez que cocinas tú me da la impresión de estar en un restaurante de cinco estrellas, nada que ver con mi monótona vida culinaria de antes.
VIVIANA- No te lo tomes a mal pero tengo que decirte que entre tus muchas habilidades no está la de la cocina, jajaja.
LORENA- ¿Habéis probado el centollo o lo que sea el cangrejo este? Está espectacular.
CRISTINA- Creo que voy a poder acostumbrarme a vivir aquí.
VIVIANA- No penséis que esto es un hotel, también hay que currar. José, cuéntanos el plan para esta tarde.
JOSÉ- Pero si ya lo sabes, montar las estanterías y las mesillas para la cabaña grande.
LORENA- Nosotras tenemos que ir a por el colchón.
CRISTINA- A mí me gustaría ducharme.
FABIOLA- Yo quiero probar la lavadora, tengo casi toda la ropa hecha un asco.
VIVIANA- Yo creo que primero intentamos montar los muebles y luego ya podremos dedicarnos a nuestras cosas.
LORENA- ¿Tú crees que José nos va a dejar tiempo libre?
JOSÉ- Todavía quedan un porrón de cosas por hacer pero si hoy terminamos de amueblar vuestras dos habitaciones me vale.
BERTA- Ya lo sabéis chicas, tenéis que currar a destajo para que cuando nosotras volvamos con el colchón podamos hacer el vago un rato, jajaja.
En cuanto terminaron de comer y recogerlo todo, las primas se fueron hacia la playa y el resto se pusieron manos a la obra, eso les dio la oportunidad a las primas de comentar lo que había pasado esa mañana.
LORENA- Viviana tenía razón, José tiene un pollón tremendo ¿Tú habías visto algo así?
BERTA- Nunca en la vida.
LORENA- ¿Sabes que ya la tenía dura antes de que se te enganchase el vestido?
BERTA- Claro tía, era imposible no darse cuenta, si se veía el bulto hasta en su sombra.
LORENA- Así que te estabas dando cuenta de que te estaba mirando las bragas, yo creía que no te estabas enterando de nada, has disimulado super bien.
BERTA- No lo he hecho adrede, pero en cuanto me he subido al árbol he visto como me miraba José, la cosa es que era imposible taparme, así que he decidido hacer como que no me daba cuenta.
LORENA- ¿No te ha dado vergüenza? Las bragas que llevas son de todo menos discretas.
BERTA- Ya tía, me ha dado bastante palo, pero es que no podía hacer nada. Y tú eres una cabrona, podías haberme ayudado cuando me he quedado enganchada.
LORENA- No podía hacer nada te lo juro, además era super cómico verte intentando escapar de tu propio vestido mientras José te miraba el culo, no te imaginas que cara se le ha puesto, si es que se le notaba palpitar la polla incluso tapada por el pantalón.
BERTA- Joe, pues yo me he agobiado bastante.
LORENA- Podías quitarte el vestido y salir.
BERTA- Si anda, hubiera sido mucho peor, que no llevo sujetador.
LORENA- Te entiendo, era mucho mejor dejar que te restregase la polla por todo el culo que enseñarle las tetas, jajaja.
BERTA- Bufff, la tenía durísima, cuando la he sentido me he acordado de Viviana, me extraña lo poco que gimió anoche para haberse clavado semejante pollón.
LORENA- Igual no sabe manejarla.
BERTA- Sería un desperdicio terrible, eso bien manejado tiene que ser la gloria.
LORENA- Pues yo creo que José no tendría ningún problema en usarla contigo, le llegas a dejar y te la clava sin pensárselo, no te haces una idea la cara de deseo que ponía mirándote el culo, si llega a babear no me hubiese extrañado nada.
BERTA- No me digas eso que me enciendo solo de pensar lo que podía haber pasado.
LORENA- ¿Te pone José? Yo pensaba que solo era por las risas.
BERTA- A ver, ayer si que le provoqué por verle pasarlo mal, es muy divertido cuando intenta disimular, pero hoy me ha puesto un poco tonta ver como me miraba mientras se le hinchaba la polla. Y ya cuando la he sentido aplastarse contra mi trasero... Buff, me ha puesto perraca perdida, si me la llega a meter no me hubiera quejado ni un poquito, no te imaginas lo que es sentir todo eso restregándose contra ti, era pura piedra.
LORENA- Algo así le debe haber pasado a Viviana ¿Qué piensas hacer?
BERTA- No lo sé, supongo que es el hecho de estar de vacaciones, sin nada de stress, en esta isla paradisíaca, pero creo que no estoy normal, como me vuelva a poner como esta mañana...
LORENA- Bueno, Viviana ya nos dijo que no era su novio y que podíamos hacer lo que nos apetezca, así que tú verás.
BERTA- ¿A ti no te dan ganas de probar esa polla?
LORENA- A mí también me está afectando esta isla, pero de momento... Me hace gracia ponérsela dura, se avergüenza mogollón y de repente pierde toda la imagen de seguridad que da, es muy divertido, pero no me planteo nada más allá.
BERTA- ¿No te da curiosidad lo que se tiene que sentir con eso clavado hasta el útero?
LORENA- Pues no mucho, aunque por lo que decía Viviana no tiene que estar nada mal.
BERTA- Joder, pues yo me estoy mojando solo de pensarlo.
Mientras tanto, en el campamento, José se había vuelto a ver arrastrado al papel de profesor de manualidades. A Viviana le había encargado hacer una mesilla, era lo más complicado de hacer y ella ya estaba cogiendo un poco de práctica, a Cristina y a Fabiola las había puesto a hacer una estantería a cada una, no eran muy complejas de montar y Fabiola lo pilló enseguida, pero a Cristina le estaba costando un poco, se notaba que era la primera vez que hacía algo ella sola con unas cañas. Él intentaba hacer una silla mientras tanto, pero Cristina necesitaba ayuda constantemente y le estaba cundiendo muy poco. Además, José no había conseguido tranquilizarse del todo, así que cada vez que Viviana adoptaba su ya típica postura a cuatro patas para atar las cañas, él se ponía nervioso y deseaba que cuando llegase la hora de irse a dormir ella estuviese receptiva para jugar un poco. Mientras tanto Viviana se estaba dando cuenta de la forma en la que la miraba José y exageraba un poco la postura, sentirse deseada le subía la moral y la líbido, ya se estaba imaginando lo que iba a disfrutar esa noche con la polla de José en la boca.
Cristina también le resultaba atractiva, su cara de niña buena, su timidez, el rubio de su pelo y su figura menuda hacían un conjunto muy deseable, además el hecho de que estuviera todo el rato preguntándole cosas le obligaba a estar muy pendiente de ella y en algún descuido pudo ver bastante bien como su sujetador custodiaba sus tetitas.
Por su parte, Cristina estaba empezando a echar de menos a su marido, era cierto que prácticamente no la hacía caso más que cuando tenía ganas de sexo y que en esos momentos era muy rudo, pero a ella le había acabado gustando que la poseyera de esa forma tan animal. A veces cuando estaba limpiando la casa llegaba por detrás, le levantaba la falda, le bajaba las bragas hasta las rodillas, la doblaba sobre cualquier mueble y sin más, le clavaba la polla hasta el fondo. Su marido tenía bastante aguante y un miembro de buen tamaño, eso era suficiente para llevarla al orgasmo, no necesitaba los calentamientos. Otras veces la empujaba hasta dejarla tumbada boca arriba en la cama, se desabrochaba el pantalón, se bajaba los calzoncillos y se ponía a masturbarse mientras le ordenaba que se subiese la falda y apartarse sus bragas a un lado, a ella le encantaba ver como se le ponía de dura mientras la miraba con deseo antes de lanzarse sobre ella y follársela hasta eyacular en su interior, esas eran las ocasiones en que la provocaba los mejores orgasmos, sobre todo cuando le decía frases del tipo 'Estabas ansiosa de que te la metiera ¿Verdad zorra?' o 'Te voy a llenar de lefa, eso es lo que te gusta ¿A qué sí guarra?'.
Se estaba calentando recordándolo, bueno, también la estaba afectando tener a José tan cerca, no estaba nada acostumbrada a tener hombres alrededor y no podía evitar preguntarse cómo sería su polla. Cuando él estaba de pie a su lado, mientras ella estaba sentada en el suelo intentando atar las cañas, echaba alguna furtiva mirada a su entrepierna, recordaba las veces que su marido se sacaba la polla y se la metía en la boca sin previo aviso, luego la agarraba por el pelo y usaba su cabeza como si fuera una vagina, siempre era un poco bestia y la obligaba a clavársela hasta la garganta, sobre todo cuando se corría, a él le gustaba metérsela todo lo profundo que podía para que le llegase el semen hasta el esófago mientras le decía 'Así zorra, trágatelo todo'. No es que eso le diese mucho placer pero la excitaba un montón notar como le palpitaba la polla mientras eyaculaba dentro de su garganta.
Con Fabiola era un poco distinto lo que le pasaba a José, no es que no le pareciese atractiva, tenía un cuerpo muy de su gusto, tetas medianas, caderas anchas y una cara preciosa, el tipo de mujer que más le gustaba a José, aunque sobre todo le agradaba mucho su compañía y hablar con ella, le parecía una compañera extraordinaria, pero era la que vestía más discretamente de todas, como mucho había llegado a verle las rodillas, ese era el principal motivo por el que no le despertaba especialmente la líbido aunque tuviera todo lo necesario para hacerlo.
Hasta que Fabiola no terminó su estantería y se puso a ayudar a Cristina con la suya, José apenas pudo avanzar con su silla. A pesar de eso, al final consiguió terminarla casi al mismo tiempo que las chicas acababan sus respectivos muebles.
JOSÉ- Muy bien chicas, ahora vamos a colocarlos en vuestra cabaña y luego seguimos.
VIVIANA- ¿Pero no nos vas a dar ni un descanso?
JOSÉ- Vamos muy bien, con un poco de suerte hoy conseguimos amueblar vuestras habitaciones y mañana nos podemos poner a hacer un horno más grande para hacer toda la comida a la vez.
FABIOLA- Venga, que nos va a quedar una cabaña espectacular.
Cuando colocaron los muebles dentro de la cabaña les pareció increíble el efecto que hacían, usaron los armarios que ya tenían hechos como si fueran paredes que separaban los espacios, creando así la sensación de que la cabaña tenía tres habitaciones independientes, luego pusieron las estanterías pegadas a ellos por la parte posterior. La mesilla que había hecho Viviana la pusieron a un lado de la cama de Berta y Lorena dejando su habitación casi terminada.
JOSÉ- Voy a poner la silla en las mesas de fuera para que tengamos ocho y nos podamos sentar todos a comer si vienen vuestras otras dos amigas y ahora hacemos otras tres mesillas, con eso casi hemos terminado de amueblar vuestras habitaciones.
VIVIANA- ¿Pero que más falta? Si van a tener más cosas que en mi casa.
JOSÉ- Pues yo tenía la intención de poner un par de sillas en cada habitación, son muy útiles, yo tenía una en nuestra cabaña para dejar la ropa que no está ni limpia ni sucia y para sentarme a atarme los cordones.
FABIOLA- También podíamos hacer un cesto para la ropa sucia.
JOSÉ- Y otro para traer el pescado, que el que tenemos se empieza a quedar pequeño para transportar todo el que necesitamos para comer, somos muchos.
FABIOLA- Para eso sería mejor hacer un baúl con asas, así lo podemos transportar entre dos y es mucho más fácil de mover cuando va lleno.
José la miró con cierta alegría contenida, esa mujer iba a ser una aliada maravillosa en esa isla, sentía que entendía perfectamente que tenían que currárselo y ser imaginativos si querían estar cómodos en aquella isla.
VIVIANA- Joder, como te entre a ti también la neura por hacer cosas vamos a acabar con todas las cañas de la isla.
FABIOLA- Bueno, tengo entendido que ese tipo de plantas crece muy rápido, jajaja.
CRISTINA- Venga vamos a hacer las mesillas que no veo el momento de meterme en la ducha.
Cada una se puso a hacer una mesilla y a José le volvió a tocar hacer de profesor, pero está vez contaba con la ayuda de Viviana que ya había cogido experiencia.
Lorena y Berta finalmente llegaron al campamento de la playa y se sorprendieron de que hubiesen podido estar viviendo ahí, comparado con el del acantilado era una pocilga.
LORENA- Hola chicas, venimos a por el colchón de Fabi y Cris.
ISABEL- Es ese ¿Qué tal estáis allí arriba?
BERTA- Fenomenal, hasta tenemos marisco en el menú, jajaja.
Cada vez que alguien comentaba lo bien que estaban en el otro campamento Elena notaba que se enfadaba, era como si quisieran restregarle que era una incompetente como líder.
ELENA- Si, si, vosotras disfrutar mientras podáis que ya llegará el momento en que ese lunático muestre su verdadera cara.
LORENA- ¿Pero qué dices tía? No te imaginas como nos cuida, hoy teníamos el desayuno preparado cuando nos hemos levantado.
BERTA- Y ya tenemos hasta un armario en nuestro cuarto para poner la ropa.
A Isabel le parecía que hablaban de otro mundo, era como si las palabras cuarto y armario no tuvieran sentido en esa isla.
ELENA- Yo os aviso de que no os confiéis, no tiene sentido que os cuide tanto si no es para que bajéis la guardia y poder esclavizaros, recordad el cuento de Hansel y Gretel en la casita de chocolate, seguro que está deseando teneros atadas para poder violaros cuando quiera.
LORENA- Se te está yendo la olla tía, si quisiera hacer eso solo habría tenido que dejarnos aquí y esperar unos días a que estuviésemos hambrientas, yo le hubiese dejado hacer conmigo lo que quisiese a cambio de un plato como el que nos hemos zampado hoy, no te imaginas como nos hemos puesto.
ELENA- Sois imbéciles, en el momento menos pensado os vais a encontrar atadas con su polla clavada en el culo.
BERTA- Mira tía, creo que prefiero eso que aguantarte.
LORENA- Anda Berta, cogemos el colchón y nos largamos que para escuchar estupideces estamos mejor echando una mano allí arriba.
BERTA- En serio chicas, no tiene sentido que os quedéis aquí, arriba se está genial y además no hay mosquitos.
ISABEL- Igual deberíamos hacerles caso, en pocos días nos vamos a quedar sin comida y estoy hasta las narices de comer latas, no hemos conseguido ni hacer fuego para poder cocinar unos tristes espaguetis.
ELENA- Si es necesario me los comeré crudos pero yo no subo ahí. Tú si quieres puedes irte con ellas, si no te molesta que te usen como si fueras una muñeca hinchable puede que no estés mal del todo, será casi igual que cuando estabas casada.
BERTA- Bueno, cuando recapacites un poco y dejes de decir tonterias ya sabéis dónde estamos, chao.
Las dos mujeres emprendieron el camino de regreso con el colchón sobre sus cabezas.
LORENA- No entiendo que cojones le pasa a Elena, no me extraña que Fabi se cabrease con ella.
BERTA- Déjala, cuando pase hambre ya vendrá y se dará cuenta de que se ha comportado como una imbécil.
LORENA- Además no sé que obsesión tiene con que José nos va a violar, cuando se entere de que Viviana ya se lo ha tirado y está la mar de feliz, no sé que va a decir.
BERTA- Siempre ha sido una amargada y ha estado super reprimida con el sexo, no me extraña que la abandonase su exmarido.
LORENA- Hombre, el tío fue un asqueroso, lo de liarse con su amiga estuvo fatal.
BERTA- Seguro que lo tenía a pan y agua, por algún lado tenía que explotar.
En el campamento de arriba seguían con sus trabajos manuales, iban a muy buen ritmo y para cuando Cristina y Fabiola terminaron sus respectivas mesillas a José le había dado tiempo a hacer dos sillas y a Viviana otra después de haber hecho también su mesilla. Estaban colocándolas cuando oyeron llegar a Lorena y a Berta con el colchón.
VIVIANA- ¡Chicas! Traerlo para acá y así dejamos las habitaciones totalmente preparadas.
Entre todos colocaron el colchón y en un momento estaban las dos habitaciones perfectamente equipadas para vivir en ellas.
CRISTINA- No me lo puedo creer, se me saltan las lágrimas, tenemos una habitación más bonita que la de mi casa.
BERTA- Y más grande que la de la mía.
LORENA- Y con mejores vistas.
FABIOLA- Aunque no está muy céntrica que digamos.
BERTA- Os ha cundido un montón ¿Qué hay que hacer ahora?
VIVIANA- José ha dicho que nos dejaba libres cuando terminaremos esto.
BERTA- ¿Siii? ¿Qué le habéis hecho? ¿Le habéis amenazado con hacerle cosquillas en los pies o darle patadas en los huevos?
CRISTINA- Jajaja, no, con darle el coñazo todo el rato para que nos ayude con las mesillas ha sido suficiente, jajaja.
LORENA- Pues nos podíamos ir a bañar, que venimos sudadísimas de cargar con el colchón.
FABIOLA- Pues sí, y luego pongo la lavadora con toda la ropa, si tenéis algo más, dádmelo. Por cierto ¿Cómo habéis visto a Elena?
LORENA- Imbécil perdida, no me extraña que te crispase los nervios.
VIVIANA- Venga vamos a bañarnos y nos contáis.
FABIOLA- ¿Tú qué vas a hacer José?
JOSÉ- Voy a por unas cosas al bosque, las necesito para lo que quiero hacer.
BERTA- No puedes estarte quieto ¿Verdad?
JOSÉ- Ya nos tocará aburrirnos sin hacer nada pero de momento...
Las mujeres cogieron sus cosas y se fueron a la poza, al final dejaron que Cristina fuese la que se duchase porque le hacía una ilusión loca volver a sentir el agua caliente, las demás se metieron todas juntas en la poza.
FABIOLA- Joder que gusto, está buenísima el agua.
LORENA- ¿Sabes quién está recibiendo mucho gusto también?
Viviana dirigió una mirada de odio a Lorena, sabía perfectamente por dónde iban los tiros.
FABIOLA- No ¿Por qué lo dices?
LORENA- Creo que Viviana tiene algo que contaros.
FABIOLA- ¿Qué pasa Vivi?
VIVIANA- Joder Lore, no se te puede contar nada.
BERTA- Pero si no pasa nada, seguro que se alegran un montón por ti.
LORENA- ¡Viviana se ha tirado a José!
FABIOLA- ¡Ahhhhh! ¡Que notición! ¿Y qué tal? ¿Ha conseguido quitarte las telarañas? Jajaja
CRISTINA- Oye, hablar más alto, que no me entero de nada con el ruido del agua de la ducha.
BERTA- Si quieres enterarte te metes aquí con nosotras, no vamos a estar gritando para que nos oiga José y además el agua de la poza está muy buena.
FABIOLA- Venga cuéntame como ha sido.
VIVIANA- Pues tampoco hay mucho que contar, digamos que surgió de forma natural.
FABIOLA- ¿Y te gustó? ¿Piensas repetir?
VIVIANA- Bufff, mucho, jamás lo había disfrutado tanto.
LORENA- Y lo de si va a repetir... Creo que ya lo ha hecho ¿Verdad Vivi?
CRISTINA- Joe, me meto con vosotras que yo también quiero enterarme ¿Qué estáis diciendo?
BERTA- Nada, que dice Vivi que José nos espía cuando nos bañamos.
Todas miraron a Berta extrañadas pero rápidamente se dieron cuenta de que pretendía tomar un poco el pelo a la inocente Cristina.
CRISTINA- ¿En serio? ¿Y no os importa?
BERTA- Bueno, tampoco es para tanto y ya que ha sido así de majo con nosotras no pasa nada porque se lleve una alegría para la vista de vez en cuando.
LORENA- A mí lo de que se pajee mientras nos mira me da un poco de cosa, pero bueno, así está más tranquilo el resto del día, jajaja.
Cristina miró en todas direcciones pero no vio nada, pensó que ella acababa de estar en la ducha y la habría visto completamente desnuda. Por un lado le dio una vergüenza tremenda pero por otro sintió unas cosquillas muy perturbadoras en su sexo.
CRISTINA- Joder, me podíais haber avisado antes, que me ha tenido que ver duchándome todo lo que haya querido.
BERTA- A ver porque piensas que te hemos dejado a ti la ducha, aquí dentro del agua poco podrá vernos, jajaja.
CRISTINA- Sois unas cabronas.
LORENA- Se tiene que haber puesto morado espiándote, con esas tetitas que tienes y esos pelitos rubios, seguro que se le ha puesto como un palo.
BERTA- No sé dónde estará pero se la tiene que estar machacando como un mono.
VIVIANA- Eso sí no se ha corrido ya, que le has dado un espectáculo de los buenos, jajaja.
CRISTINA- Joe, si al final Elena iba a tener razón, es un salido.
FABIOLA- Tampoco es para tanto, es normal que necesite descargar de vez en cuando, jajaja.
CRISTINA- Pues yo no me vuelvo a duchar.
BERTA- Hemos pensado que cada día se duche una diferente, así José no se cansará de nosotras y estará la mar de feliz.
Cristina se estaba imaginando a José escondido entre la maleza con la polla en la mano y no dejaba de picarle el sexo.
CRISTINA- ¿Y le habéis visto pajearse?
LORENA- Por lo que nos ha dicho Viviana, sí.
CRISTINA- Joe, a mí me parece super fuerte esto.
BERTA- Pues cuando veas el tamaño de su cola te lo va a parecer más, Viviana dice que la tiene enorme, jajaja.
La imagen mental que se estaba haciendo Cristina se completó poniéndole a José una polla tan grande como la de su marido en la mano y echó muchísimo de menos que él estuviese allí para aplacar el calor que le estaba subiendo por el cuerpo.
CRISTINA- Me teníais que haber avisado, vosotras podéis hacer lo que os dé la gana pero yo soy una mujer casada ¿Qué pensaría mi marido si se entera de que otro hombre se ha estado pajeando mientras me miraba ducharme? Ya sabéis lo celoso que es.
LORENA- Tu marido no está aquí así que da igual lo que piense.
CRISTINA- Joe, pues ahora me da mucho palo salir del agua.
FABIOLA- Que te están vacilando, que José no nos espía, es todo una broma.
Cristina tuvo una mezcla extraña de sensaciones al enterarse de que todo era una broma, por un lado la aliviaba saber que podía bañarse tranquilamente pero por otro le había dado mucho morbo imaginarse a José pajeándose mientras la espiaba.
BERTA- Joe, que corta rollos, nos podías haber dejado vacilarla un poco más, además no podemos saber si nos espía o no ¿No os ha resultado muy sospechoso que se fuera por ahí a recoger a saber qué? Podría estar mirándonos perfectamente sin que nos diésemos cuenta.
LORENA- Eso es lo que tú quisieras ¿Sabéis lo que ha pasado está mañana?
VIVIANA- Cuenta, cuenta.
En ese momento fue Berta la que fulminó con la mirada a Lorena, no le apetecía nada que todas se enterasen del incidente, en todo caso debería hablarlo primero con Viviana.
LORENA- Pues se ha subido a un árbol para coger fruta y José se ha quedado mirándole las bragas.
FABIOLA- Bahhh, vaya tontería, si vamos a estar todos juntos aquí, eso va a pasar mil veces, y seguro que cosas peores también.
LORENA- Espera, espera, que no ha acabado ahí la cosa. Berta ha estado un montón de tiempo en el árbol, vamos que hemos llenado todas las mochilas con la fruta que ha cogido.
BERTA- Es que el árbol estaba llenísimo y encima estaba en su punto justo de maduración, así que ya que estaba ahí subida...
LORENA- A José se le ha puesto como un palo, y con el pollón que tiene parecía que iba a reventar el pantalón.
CRISTINA- ¿Llevabas las mismas bragas que te acabas de quitar?
BERTA- Si.
VIVIANA- Normal que se empalmase, esas bragas no tapan nada.
LORENA- Ya, se ha tenido que poner morado a verte el coño, jajaja.
BERTA- Había bastante distancia, no creo que haya sido para tanto.
LORENA- Pero si te lo he visto hasta yo y ya te digo que no tenía ningún interés en mirártelo. Pero bueno, eso ha sido lo de menos, cuando ha bajado se le ha quedado enganchado el vestido en el tronco y se le ha subido mogollón, se la veía todo el culo y encima se ha quedado atrapada y no podía desengancharse.
FABIOLA- Vamos que José ha tenido tiempo de verte el culo todo lo que ha querido ¿No?
LORENA- Ha sido súper gracioso, teníais que haber visto como la miraba con la polla completamente empalmada mientras ella luchaba por liberarse.
VIVIANA- ¿Y tú qué has hecho mientras? Aparte de reírte, claro.
LORENA- Ni se me ha ocurrido intentar ayudarla a liberarse, no podía hacer nada, el enganchón estaba muy alto. Al final ha tenido que ser José el que la liberase, y le ha costado un rato no te creas. Para llegar ha tenido que pegarse a Berta mogollón, vamos que le ha restregado toda la polla.
VIVIANA- ¿A que es increíble lo dura que se le pone?
BERTA- Me he acordado mucho de ti, tienes que haber disfrutado de lo lindo con semejante pollón.
CRISTINA- Espera un momento, me parece que hay algo que no me habéis contado.
BERTA- Es lo que estábamos comentando mientras estabas en la ducha, Viviana se ha tirado a José.
CRISTINA- ¿De verdad? No me estáis engañando otra vez.
BERTA- No, no, está vez es en serio, y lo ha hecho varias veces creo yo.
Todas miraron a Viviana.
VIVIANA- Siiiii, han sido varias veeeeces.
CRISTINA- Eso es que te ha gustado.
LORENA- Ya te digo si le ha gustado, está que no se le va la sonrisa estúpida de la cara...
FABIOLA- Me alegro mogollón de que te hayas atrevido a dar el paso, se te ve super feliz.
CRISTINA- ¿Y es verdad que la tiene muy grande?
VIVIANA- Yo no tengo experiencia con muchos hombres pero no había visto algo así en la vida.
LORENA- Yo corroboro lo que dice Viviana, por lo que he podido ver está mañana tiene que ser enorme.
FABIOLA- Venga, dejar de hablar de las intimidades de José y vamos a salir, seguro que él sigue currando como un esclavo mientras nosotras estamos aquí de cháchara.
BERTA- O espiándonos.
Todas volvieron al campamento y se encontraron a José atareado haciendo algo muy raro.
VIVIANA- ¿Qué estás haciendo?
JOSÉ- Pues más velas, así podremos tener una para cada uno y alguna para dejar en la mesa y en la cocina.
Cristina ya no podía mirar a José de la misma manera, le intrigaba mucho lo que escondía entre las piernas, se preguntaba si sería tan grande como la de su marido.
FABIOLA- ¿Quieres que te ayudemos?
JOSÉ- No, habéis tardado tanto en bañaros que ya casi he terminado, eso sí, vamos a tener que ir a por más resina porque la he gastado toda.
BERTA- ¿De donde la sacas?
JOSÉ- Pues hay un tipo de árbol, que si le haces una hendidura, la va soltando poco a poco, dejo unas latas debajo del corte y se va llenando. Cuando termine tengo que volver para colocar las latas de nuevo y poner alguna más para que volvamos a tener resina para rellenarlas cuando se nos acabe la que he puesto en las velas.
FABIOLA- Yo os dejo que voy a poner la lavadora.
CRISTINA- ¿Estás segura de que cabe mi ropa también?
VIVIANA- Claro que cabe, la lavadora es enorme, yo creo que va a poder meter la de todas.
JOSÉ- Es que si la hacía más pequeña funcionaba peor.
LORENA- Nosotras podemos ir haciendo la cena, que yo empiezo a tener hambre.
JOSÉ- Yo termino esto, que me queda nada, voy a dejar otra vez las latas en los árboles, me ducho y estoy listo.
VIVIANA- Venga, disfruta de la ducha que te hemos guardado el agua calentita.
JOSÉ- Joe, muchas gracias, ya daba por hecho que me tenía que bañar con agua fría.
Cada uno se puso a lo suyo y un poco de tiempo después estaban todos cenando. José estaba encantando con la presencia de aquellas mujeres en el campamento y no solo porque hubieran conseguido sacarle nuevos sabores a la comida, le parecía que era un grupo súper divertido, se pasaba el tiempo riéndose con las ocurrencias de Berta y Lorena, Fabiola era una compañera ideal y estaba siempre atenta a todo, Viviana era una tía súper agradable y lo de que le gustase hacer cositas con él era una ventaja tremenda, sino se hubiera vuelto loco entre tantas mujeres. Y finalmente estaba Cristina, era bastante tímida y no hablaba mucho, pero estaba seguro de que acabarían congeniando estupendamente.
Cuando terminaron de cenar se pusieron a charlar y José aprovechó para hacer otra nasa, estaba encantando con el resultado que estaban dando. Las chicas estaban cada vez más a gusto y se preocupaban bastante poco por guardar las formas, no era nada difícil para José ver partes de su lencería aunque con la escasa luz de las velas tampoco llegaba a apreciar gran cosa. La que le pareció más descuidada fue Cristina, se había sentado un poco raro y casi todo el tiempo se le podían ver las bragas, no se veía mucho con esa luz pero eso era suficiente para mantenerle un poco excitado. Ella era perfectamente consciente de que estaba mostrándole su lencería pero le daba cierto morbo que José la mirase y además tenía bastante intriga por saber como de grande la tenía, le hubiese encantado que se le hubiera puesto dura por su culpa, incluso estaba pensando en cambiar las discretas bragas que se había puesto por otras más sugerentes y ser ella la que se subiese a los árboles al día siguiente.
Cuando José terminó de hacer la nasa y se fue a tirarla al mar, todas se fueron a dormir. Al llegar José a su cabaña se encontró que Viviana ya estaba metida en la cama.
- Vamos métete conmigo que siempre te quedas helado en el acantilado.
- Buff, es que a estas horas viene un viento terrible del mar.
José se metió en la cama y Viviana se acurrucó junto a él para darle calor.
- Me he enterado de que mis amigas te han hecho sufrir un poco hoy.
- ¿Por qué dices eso? He estado genial con ellas.
- Me han contado lo que ha pasado con Berta en el árbol.
José se ruborizó un poco, una cosa era que le viese mirar a sus amigas y otra que se hubiese empalmado de aquella manera con Berta, no sabía como se lo iba a tomar.
- Te han gustado mucho sus bragas por lo que me han contado.
José no sabía que responder.
- Me han dicho que se te ha puesto como un palo.
José pensó que eran unas cotillas, no hacía falta contarlo todo.
- Las has dejado muy impresionadas, sobre todo a Berta claro ¿Te ha gustado mucho su culo?
- Es que llevaba unas bragas muy bonitas y se ha quedado en una postura muy sugerente, no he podido hacer nada.
- ¿Te hubiera gustado follártela allí mismo, verdad?
- ¿Pero como quieres que te responda a eso?
- Pues diciéndome que sí, que te hubiera encantado metérsela y hacerla chillar de placer delante de Lorena.
José sintió que una mano comenzaba a acariciarle la polla.
- Buff, he intentado pegarme a ella lo menos posible pero la verdad es que al final le he dado unos buenos restregones.
- ¿Te hubiera gustado tocarle el culo?
- Sí, lo tiene muy bien puesto.
- Cuéntame lo que le habrías hecho.
- ¿De verdad quieres que te lo cuente?
- Me pone mucho escucharlo.
- Pues cuando estaba subida al árbol me han dado unas ganas tremendas de meter mi cabeza entre sus piernas, es que no te imaginas como se le transparentaban las bragas, se le podía ver todo.
Viviana comenzó a pajearle sobre la tela del calzoncillo.
- Además se le pusieron los pezones duros y se le marcaban muchísimo en el vestido.
Viviana cogió una mano de José y la puso sobre sus pechos.
- A mí también se me están poniendo duros.
- Umm, me encantan tus tetas.
José pensó que todas tenían unas tetas entre medianas y pequeñas, seguramente viviana y berta serian las que mas grandes las tuviesen y no se podía decir que pasasen de un tamaño medio de lo más normal, se echaba de menos algo más de variedad pero en general eran todas muy de su gusto, vamos que no se atrevía a quejarse ni un poquito.
- Haz lo que quieras con ellas pero sigue contándome.
José metió la mano por dentro del camisón para estrujarle los pechos.
- Me moría de ganas de chuparle las tetas.
- Dime que más le hubieras hecho.
José comenzó a acariciar los muslos de Viviana mientras iba subiendo su mano hasta su sexo.
- Quería tocar esas bragas tan bonitas que llevaba, me hubiera encantado poder acariciarla así.
- Umm, José sigue.
Viviana sacó la polla de su prisión y siguió pajeándole.
- Buff, es una pasada como se te pone.
- También me hubiera gustado meter la mano dentro de las bragas para poder acariciar esos pelitos que veía a través de la tela.
Según le iba diciendo cosas José le hacía a ella lo mismo.
- Y acariciarle el clítoris, ummm, estás empapada.
- Me estás poniendo brutísima.
José comenzó a meterle los dedos y ella se puso a pajearle frenéticamente. Él se colocó sobre ella para descubrir sus pechos y metérselos en la boca. Ella se apartó las bragas y siguió masturbándole mientras le restregaba la polla contra su sexo.
- Cuéntame lo que le habrías hecho cuando estaba con el vestido enganchado.
- La habría agarrado las nalgas y me hubiese puesto a restregarle la polla entre ellas.
Viviana cada vez frotaba con más intensidad la polla de José contra su sexo.
- Después le habría apartado las bragas y se la hubiera metido.
- Ummm ¿Se la habrías clavado hasta el fondo?
- Si, me estaba volviendo loco la forma tenía de mover el culo, se la hubiera metido entera de un solo golpe.
Viviana metió todo el glande dentro su sexo y continuó pajeándole compulsivamente mientras ella movía las caderas haciendo que se deslizarse por el principio de su vagina.
- Me habría agarrado a sus tetas y la hubiera follado sin compasión mientras Lorena nos miraba.
-Umm, José métemela, métemela entera.
- Pero nos van a oír.
- Me da igual. Que se enteren de cómo me haces gozar, se van a morir de envidia.
José no reflexionó mucho, entre el recuerdo de las bragas de Berta y lo que estaba haciendo con Viviana, estaba tremendamente excitado. Se la clavó sin contemplaciones.
- ¡Ahhhhhhh!
José se puso a embestirla mientras volvía a apoderarse de sus pechos con la boca.
- ¡Ahhhh! Siii, siiii ¡Ahhhhh!
Viviana sentía como la llenaba por completo, no hubiera podido dejar de gemir aunque lo hubiese intentado.
En la cabaña de las chicas empezaron a escuchar los gemidos de su amiga. Berta hizo como que estaba dormida mientras notaba un calor que se apoderaba de su cuerpo, su mente se imaginaba a Viviana abierta de piernas gozando con cada penetración de la polla de José. Se empezó a calentar y llevó una mano hasta su sexo para acariciárselo discretamente mientras escuchaba como disfrutaba su amiga.
Lorena también escuchó gemir nítidamente a su amiga, lo primero que hizo fue mirar hacia su prima pero la pareció que dormía así que se quedó callada y atenta a los sonidos de la noche.
En la habitación contigua, Fabiola y Cristina se miraron con una sonrisa y se quedaron calladas. A Fabiola le pareció que su amiga era muy exagerada, estaba gimiendo como una posesa. En cambio a Cristina le estaba dando mucha envidia, se notaba que estaba gozando como una loca mientras todas las demás se quedaban a dos velas.
José pensó que a Viviana le iba a encantar que jugase con su clítoris mientras la penetraba y eso hizo, despegó la boca de su pezón, irguió su torso, llevó una mano hasta el sexo de Viviana sin dejar de embestirla y se puso a frotarle su pepitilla.
- ¡Ahhhhh! Me vas a matar de gusto ¡Ahhhhhh!
José vio como le rebotaban las tetas y llevó la otra mano hasta uno de sus pechos para estrujarle un pezón. Viviana no pudo resistirlo más, su cuerpo le transmitía olas de placer que manaban de todas partes y comenzó a correrse aumentando todavía más el volumen de sus gemidos.
Berta estaba echando de menos poder meterse los dedos con furia pero el temor a ser descubierta hizo que se tuviera que conformar con seguir acariciándose el clítoris discretamente. A Lorena le estaba calentando cada vez más la forma tan escandalosa que tenía su amiga de gemir y cuando oyó como aumentaba la intensidad, claramente presa de un orgasmo, decidió no contenerse más y metió la mano por dentro de sus bragas para masturbarse.
Cristina sentía que su sexo se estaba convirtiendo en un manantial y aunque seguía mirando a Fabiola y sonriendo, aprovecho que estaban tapadas con la sábana para llevar discretamente una mano hasta su sexo para acariciárselo sutilmente por encima de las bragas. A Fabiola también empezaron a afectarle los ruidos que emitía su amiga, pero se limitó a mirar a Cristina entre sonrisas.
Tras un grito apoteósico se hizo el silencio y todas se quedaron quietas, aguzando el oído por si podían oír algo más.
- Buff, ha sido increíble como siempre, pero tú todavía no te has corrido.
- Me tienes ardiendo.
Viviana sacó de su interior la polla de José y se puso a cuatro patas sobre la cama ofreciéndole una imagen espectacular de su trasero.
- Venga, enséñame lo que le hubieras hecho a Berta.
José le levantó el camisón, le amasó con ganas sus tremendas nalgas mientras le restregaba la polla por su sexo para después bajarle las bragas y encajar la polla en su vagina pero sin llegar a meterle más que la punta.
- ¿Así es como te hubiera gustado poner a Berta?
- Ummm, sí, así, y se la hubiera metido poco a poco, así, despacito, para que pudiera sentirla entera.
Viviana notaba como José iba bamboleando sus caderas y lentamente la iba penetrando más profundo mientras la amasaba las nalgas con desesperación.
- ¿Pero no decías quue se la hubieras metido entera de un solo golpe? ¡Ummm! Estoy segura de que le hubiera encantado que le hicieses esto ¡Ahhhh! Así, más ¡Ahhhh!
José llegó a clavársela hasta el fondo y comenzó a coger ritmo mientras iba dándole cada vez con más fuerza.
- ¡Ahhhh! Sácamela por la boca!Ahhhhh! No te cortes ¡Ahhhh! Reviéntame ¡Ahhhhhhh!
Berta volvió a oír los gemidos de su amiga y no pudo evitar frotar de nuevo su clítoris pero cada vez lo hacía con más energía. A su lado Lorena, confiada en que su compañera de cama dormía, empezó a meterse los dedos suavemente mientras se estrujaba un pecho.
Cristina se apartó con cuidado las bragas a un lado y comenzó a frotarse directamente el clítoris mientras intentaba mantener una sonrisa en su cara para que su compañera no se diese cuenta de lo que estaba haciendo. Por su parte a Fabiola le dieron ganas de estar sola en aquella cama para poder tocarse a gusto, pero con Cristina al lado ni se planteó hacerlo.
José se aferró a las caderas de Viviana para embestirla con todas sus fuerzas.
- ¡Ahhhhh! Siiiii ¡Ahhhhhhh! ¡Ahhhhhh!
José notó que Viviana estaba desbocada y decidió probar a estimular su entrada posterior. Manteniendo una mano fuertemente agarrada a la cintura de su compañera de cama para poder seguir embistiéndola con fuerza, llevó un dedo hasta su esfínter y lo acarició haciendo presión en círculos sobre él. A Viviana nunca le habían hecho tal cosa y sintió que había descubierto una nueva fuente de placer que no hacía más que multiplicar sus sensaciones.
José se fijó en como se le bamboleaban los pechos colgantes y no pudo resistirse a amasarlos aunque tuviera que sacrificar su punto de apoyo y reducir la fuerza de sus embestidas, quitó la mano de la cintura de Viviana para llevarla hasta sus pechos y deleitarse con lo blanditos que eran.
A pesar de que las acometidas de José habían perdido algo de fuerza, Viviana estaba en éxtasis, sabía que iba a volver a alcanzar el orgasmo en breve.
Lorena también se estaba acercando a su orgasmo y comenzó a clavarse los dedos con saña mientras se pellizcaba un pezón. A Berta le pareció oír un chapoteo y además percibió un ligero movimiento en el colchón, enseguida comprendió lo que estaba haciendo su prima, sacó la mano de su entrepierna y se giró para mirarla. Lorena se asustó al sentir como se movía Berta y se quedó quieta.
- ¿Qué estabas haciendo, pillina?
- Nada.
- Nada no, te estabas tocando, que te he pillado.
- Vale, sí, me estaba tocando, pero no se lo cuentes a nadie.
- Yo también me estaba tocando.
- Joder, pues entonces déjame en paz, que estaba a punto.
Lorena cerro los ojos y volvió a meter la mano dentro de sus bragas. Berta la miró e hizo lo mismo, lo bueno es que ya no tenía que disimular, podía meterse los dedos y dejar fluir todas sus ganas.
Cristina y Fabiola oyeron cuchicheos en la habitación de al lado y comprendieron que las cuatro estaban oyendo gemir a Viviana. Cristina era consciente de que siempre había tenido una líbido por encima de la media de las otras mujeres, ese era uno de los motivos de que siguiese casada con su marido, era el único hombre que había comprendido que debajo de su apariencia inocente había una mujer con ganas de sexo diario. Aún así tuvo la sensación de que estaba en un nivel completamente diferente al de sus amigas, a ella le estaba costando horrores contenerse para no acabar masturbándose salvajemente mientras que a las demás aquellos sonidos simplemente parecían hacerles gracia.
José seguía embistiendo a Viviana mientras que le estrujaba un pecho, le pellizcaba un pezón y le presionaba el esfínter haciendo círculos, ella notó explotar un nuevo orgasmo dentro de ella y le fallaron las fuerzas, se desplomó sobre la cama, aún así José no paró, acompaño el movimiento del cuerpo de Viviana con el suyo hasta quedar tumbado sobre ella, separó la mano de su culo para agarrarla por un hombro y usarlo de punto de apoyo, así podía penetrarla con más energía.
Más o menos al mismo tiempo que Viviana gemía desaforadamente por culpa de su orgasmo, Berta empezó a oír pequeños jadeos salir de la boca de Lorena, eso unido a como estaba machacando su sexo sin compasión le dejó claro que su prima también se estaba corriendo, afortunadamente los gemidos de Viviana ahogaban el sonido del chapoteo que brotaba de su sexo, porque sino, las de la habitación de al lado podrían haberlo escuchado.
Cuando Viviana terminó de correrse José no dejó de penetrarla, en vez de eso se tiro sobre ella, metió la mano que tenía en su hombro debajo de su pelvis y se puso a frotarle el clítoris mientras seguía estrujándole un pecho. Viviana sintió que se iba desmayar, después del monumental orgasmo que había tenido volvía a sentir que el placer la inundaba y además notaba que José la embestía cada vez con más ganas, en muy poco tiempo estaba otra vez al borde del orgasmo.
Lorena se había quedado relajada después de correrse como una burra y miró a su prima, tenía una cara de placer exagerada y se estaba masturbando con auténtica furia. Se quedó mirándola, nunca había visto a ninguna mujer metiéndose los dedos y le pareció algo muy sensual, así que cuando el volumen de los gemidos de Viviana volvió a subir anunciando otro orgasmo y notó que Berta estaba también a punto de llegar, llevó una mano hasta uno de los pezones de su prima y lo pellizcó. Berta estaba al borde del clímax, en cuanto notó ese pellizcó una ola de placer invadió su cuerpo y se corrió al mismo tiempo que Viviana.
Cristina no podía aguantarse más, estaba incluso barajando la posibilidad de levantarse e ir a la cabaña de José y Viviana para que se la follase a ella también, estaba caliente como nunca y las discretas caricias que le estaba proporcionando a su sexo eran claramente insuficientes para llegar al orgasmo. Fabiola por su parte estaba asombrada, puede que su amiga fuera una exagerada gimiendo, pero la follada que le estaba metiendo José era desproporcionada, jamás se imaginó que un polvo pudiera durar tanto, ni que una mujer pudiera correrse por tercera vez antes de que el hombre eyaculase, pensó que a lo mejor debería plantearse retomar su vida sexual cuando volviesen a España, a ver si tenía suerte y encontraba a alguien así de habilidoso.
José estaba a punto de eyacular, pero se esforzó todo lo que pudo en contener su orgasmo, no quería tener que sacársela a Viviana mientras todavía se estaba corriendo como ya había pasado antes. En cuanto notó que ella expulsaba un último y gran gemido, se la sacó rápidamente, había apurado demasiado y el primer chorro de esperma salió disparado cuando apenas había conseguido separar unos centímetros su polla del sexo de Viviana. Con esa primera descarga dejo todo el coño de su compañera lleno de semen, después agarró su polla y se puso a pajearse sobre su culo hasta llenárselo de lefa, fue una imagen maravillosa ir viendo como su esperma iba cayendo sobre el generoso trasero de Viviana dejándoselo pintado de blanco como si fuera un cuadro de Pollock.
Cuando se dejó caer exhausto a su lado, vio que el rostro de Viviana reflejaba una placidez infinita, casi parecía que le hubiesen extirpado el cerebro. La arropó, le dio un beso en la frente y se dispuso a dormir completamente satisfecho.
Lorena y Berta cayeron dormidas casi inmediatamente, a Fabiola le costó un poco más, al final se había calentado bastante y tardó un poco en relajarse para dormir. A Cristina en cambio le era imposible conciliar el sueño por lo excitada que estaba, hasta que no estuvo completamente segura de que Fabiola dormía, no se atrevió a masturbarse a conciencia. Hacía mucho tiempo que no tenía que calmarse por sus propios medios, pero con lo caliente que se había quedado no le fue difícil imaginarse lo que le haría su marido si la descubriese en ese estado y llegó a un maravilloso orgasmo fantaseando con ello.
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