Quiero ser cornudo (Cap. 18 - 2ra parte)
Los dados deciden quién besa, quién lame y quién se quita la ropa. Nando lo ha planeado todo con detalle: solo necesita que la suerte le sonría para ver a su esposa en brazos de otro. El problema no es el juego, sino lo que sucede cuando los límites se rompen.
NOTA DEL AUTOR:
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CAPÍTULO 18 (2a PARTE)
Lidia que después de ese espectáculo se relamió los labios, tiró su dado.
–Zapatos– dijo con un poco de pena pues con el nivel de excitación que tenía le habría gustado desprenderse de alguna prenda más comprometida.
–¿Otra vez calzoncillos? – protestó Nando porque ya se había quitado esta prenda anteriormente.
–¡Pantalones! – exclamó sorprendido de su mala suerte.
Y ocultándose como pudo se los bajó quedando completamente desnudo de cintura para abajo. Durante un breve instante, todos pudieron ver su polla completamente erecta que, comparada con la de Miguel, era minúscula y delgada.
–Se acabó el juego de prendas, ahora toca ronda de acciones – sentenció Javi.
–¿Ronda de acciones? – preguntó Ricardo.
–Se juega con estos dos dados; uno para las acciones: besar, acariciar, lamer, morder, pellizcar, palmear y tú decides.
–Y el otro para las partes del cuerpo: boca, cara, pechos, culo, polla o coño, piernas y tú decides.
–Si sale la opción “tú decides” el jugador puede elegir que acción realizar o que parte del cuerpo quiere usar; y eso incluye cualquier acción aunque no esté en los dados.
–¡Adelante! – dijeron todos a la vez.
–¡Ah, sí!, Se me olvidaba, las acciones deben durar como mínimo un minuto.
–¡Joder! – exclamó Vanesa, –esto se pone intenso.
–Empiezo yo– dijo Javi, –cada jugador, antes de tirar debe decir con quien quiere realizar la prueba. Yo elijo a Vanesa; y tiró los dados.
–¡Acariciar pechos! – dijo satisfecho de su suerte.
Vanesa se tumbó junto el fuego y Javi empezó a acariciarle las tetas por encima del sujetador. Las envolvía con la mano recogiéndolas y levantándolas con habilidad.
–Ummmmm!!! – jadeó Vanesa cuando las manos de Javi se colaron por debajo del sujetador y acarició sus tetas sintiendo su calor. Pellizcó ligeramente los pezones arrancándole un nuevo gemido.
–Ummmmm!!
–¡Tiempo! – gritaron Ricardo y José fastidiando el intenso momento que acababan de vivir Javi y Vanesa.
–¡Mi turno! – dijo animadamente Ricardo, –yo también elijo a Vanesa.
De repente Vanesa fue consciente de que tanto Javi como Ricardo y José, la elegirían a ella y acabaría siendo manoseada por todos ellos.
–¡Acariciar!... – dijo cuando el dado se detuvo, –¿la cara? Vaya– añadió desilusionado.
Durante un minuto acarició la cara de Vanesa sin ocultar su decepción.
Finalizado el tiempo, José tiró el dado pero antes, por sorpresa de todos eligió a Lidia, la única jugadora con pareja estable.
–¡Besar! – saltó satisfecho y, poco después, exclamó: –¡culo!
– ¿En serio? – se quejó Lidia, –supongo que con el pantalón puesto.
–¡No! – exclamó Javi, –el ganador puede quitar las prendas necesarias para poder cumplir su reto.
Entonces, Lidia se tumbó sobre la mesa y dejó que Ricardo le quitara a la vez el pantalón y las bragas dejando su culo expuesto. Y se lanzó a besarlo y lamerlo dedicando un especial esmero en lamer las nalgas y, incluso, poco antes de que se cumpliera el tiempo, lamió el culo y se acercó mucho a su húmedo coño.
–¡Ummm!!!! – jadeó Lidia siendo observada atentamente por Nando y Miguel. El primero con su polla completamente tiesa tuvo que tapársela con la mano mientras que el segundo, por un momento, temió que su esperanza de follarse a Lidia esta noche pudiera complicarse.
Pasado el tiempo, Lidia volvió a ponerse las bragas y el pantalón mientras que Vanesa agarraba los dos dados con la mano derecha.
–Elijo a Javi, – dijo antes de tirar, –¡¿Lamer polla?!
“Joder, eso se complica” pensó al ver el resultado de los dados.
–No, no, no... – balbuceó Vanesa, –no le voy a chupar la polla aquí, delante de todos.
–¡Pues al cuarto de escobas! – gritaron todos.
Vanesa, indecisa se metió en el cuarto mientras que Javi, con una sonrisa de oreja a oreja, la seguía pocos pasos detrás de ella. Y se encerraron dentro.
Todos se acercaron a la puerta para escuchar atentamente y poco después oyeron los primeros suspiros.
¡chup! ¡chup! ¡chup!
–¡Ummmmm!!!
Pasado el tiempo Ricardo, que ya empezaba a asumir que Javi se llevaría el gato al agua golpeó la puerta, pero nadie salió.
¡chup! ¡chup! ¡chup!
–¡Ummmmm!!!
¡toc! ¡toc! ¡toc! Ricardo repitió los golpes.
–¡Tiempo!
Y, finalmente, impaciente abrió la puerta para encontrarse a Javi, de pie con la polla tiesa y Vanesa, arrodillada frente a él, tragándosela entera.
¡chup! ¡chup! ¡chup!
–¡Ummmmm!!!
–Cierra, cierra– exclamó Marta, –déjales que terminen.
–Me toca– añadió cuando todos volvieron a sus sillas alrededor de la mesa, –elijo a Miguel.
–¡Acariciar piernas! Vaya, creo que tendrás que quitarte los pantalones para eso– añadió pícara.
Miguel se levantó y se sentó en el sofá y, sin ningún pudor, se bajó los pantalones hasta los tobillos.
Marta se arrodilló frente a él y empezó a acariciarle las piernas empezando por los tobillos y subiendo poco a poco. Llegó a las rodillas y siguió ascendiendo hasta quedarse a pocos centímetros de aquella inmensa polla que ya empezaba a ponerse dura.
–¡Sólo las piernas! – la reprendió Lidia antes de que Marta agarrara aquel pedazo de carne y lo lamiera.
–¡Tiempo! – volvió a gritar Lidia cuando apenas se habían cumplido 55 segundos.
A regañadientes, Marta se levantó y Miguel se recompuso la ropa para, acto seguido, regresar a su sitio.
–Me toca– dijo Miguel inmediatamente después de sentarse, –elijo a Lidia.
Sabía que aquel era el momento y sólo necesitaba un poco de suerte para que todo explotara por los aires. Cerrando los ojos, tiró los dados.
–“¡Tú decides!” – exclamó al ver el resultado del dado de acción y aún exclamó más fuerte cuando el dado del cuerpo también dio como resultado el “tú decides”.
–¡Creo que he ganado! – añadió levantándose y agarrando a Lidia por la mano.
–Ven, lo que vamos a hacer no podemos hacerlo aquí, delante de todos, ni en el cuarto de escobas.
Lidia confundida se levantó y lo siguió sin voluntad, subieron las escaleras y se metieron en el dormitorio de Lidia y Nando. Todos los demás se quedaron mirando la escena atónitos y cuando la pareja desapareció de su vista se giraron para mirar el rostro de Nando que bajó la mirada con una sola idea en su mente, “tierra trágame” pero la polla completamente dura.
Y cuando la situación empezaba a ser realmente embarazosa se oyó un gruñido proveniente del cuarto de escobas.
–¡Ahhhhh!!!!!
Y poco después se abrió la puerta, salieron Javi y Vanesa. Javi aún se estaba abotonando los pantalones y Vanesa se limpiaba el semen de la boca con el antebrazo, aunque lo único que logró fue esparcirlo por toda la cara.
Ignorantes de lo que acababa de pasar en el salón subieron la escalera juntos y se perdieron en el dormitorio de Vanesa.
–Bueno, creo que aquí se acaba el juego– sentenció Ricardo decepcionado porque estaba convencido de que, con un poco de suerte, podía haber sido él quien se corriese en la boca de Vanesa.
–Game over– dijo José levantándose de la mesa, –buenas noches a todos.
Poco después, alrededor de la mesa sólo quedaban Nando y Marta que, confusa, no pudo evitar preguntar.
–¿Qué ha pasado? – preguntó Marta.
–Que por fin van a hacerlo – respondió impertérrito Nando.
–¡¿Cómo?! – preguntó incrédula.
–Ya hace tiempo que entre ellos hay una tensión sexual no resuelta– le explicó Nando aún con la polla expuesta.
–No entiendo– susurró Marta, –¿y tú estás al corriente de todo?
–Sí, de hecho yo lo inicié todo; yo seleccioné a Miguel, los puse en contacto por internet, organicé un primer encuentro que no se consumó y luego, un poco por azar y un poco dirigido han tenido algunos encuentros, aunque en ninguno han podido follar.
–No entiendo, –repitió Marta, –¿tú lo has organizado todo?
–Sí, desde hace años tengo la fantasía de ser cornudo y me excita verla con otros hombres y hoy, si nada se tuerce, van a lograrlo.
–No entiendo, –volvió a repetir Marta, –¿Quieres ser cornudo? ¿Por qué?
–Por varias razones, por morbo, porque sé que soy incapaz de satisfacerla como ella se merece y porque la sensación de celos me excita. ¡Mira! – dijo mostrándole su polla completamente tiesa.
Marta se miró la polla de Nando con detenimiento.
–No voy a engañarte, – contestó Marta, – sin duda no es un pollón como el de Miguel, pero tiene un tamaño normal, de hecho me he acostado con hombres con la polla más pequeña.
–¿Y ha sido satisfactorio? – preguntó Nando.
–Normalmente la penetración no es suficiente pero con un buen cunnilingus se puede alcanzar un orgasmo plenamente satisfactorio.
–¿Y ahora? – preguntó Marta, –¿vas a quedarte aquí toda la noche?
Nando se encogió de hombros y no supo que responder.
–No se.
–Ven, – le dijo Marta, –sube conmigo.
Ambos se vistieron recuperando las prendas perdidas, apagaron la luz del salón y subieron juntos al dormitorio de Marta.
–¡Ahhhhh!!! – oyeron a través de la pared.
–¿Es Lidia o es Vanesa? – preguntó Marta, –cual es vuestro dormitorio.
–Es Lidia– confirmó Nando, –nuestra cama está al otro lado de esta pared.
–¡Ahhhhhhhhhh!!!! – esta vez el grito fue mucho más largo y pudieron escucharlo con mucha más claridad.
–Tengo que ir– dijo Nando ofuscado.
–No, déjales hacer– lo detuvo Marta agarrándolo del brazo.
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