Xtories

El principio del fin

Llevan catorce años casados y la llama se ha apagado. Él decide jugar con fuego: inventar un amante virtual para despertar los celos y la lujuria de su esposa. ¿Qué pasa cuando la fantasía se vuelve realidad en la cama?

kikoadorable8.9K vistas9.0· 14 votos

Todo empezó como un juego. A menudo entraba en el chat de amistad, sexo, latino,...para calentarme y muchas veces masturbarme. El perfil del usuario decía algo así como "busco cornudo para el verano en el norte". Me entró curiosidad y lo que hice fue mandarle un saludo al privado. Enseguida me respondió con más preguntas: ¿De dónde sois? ¿Qué edades tenéis? Cosas así. Parecía un tipo agradable y de fiar. En ningún momento me presionó. Nos pasamos los teléfonos para hablar por whatsapp y ya veríamos.

Llevábamos 14 años de casados y la monotonía imperaba por doquier. Sólo la imaginación podría salvarnos. Lo tuve claro. Helena estaba de muy buen ver: ahora rubita de melena por los hombros, pecosa, con una simpatía excepcional (sobre todo en su trabajo), con 170cm era un bombón de culo en pompa, casi colombiano. De esos que los tíos miramos al espejo en el ascensor, aguantando la respiración. Yo soy del todo normal. Tirando a simpático, de trato afable. Diez años mayor que mi mujer, tenía algún michelín cervecero.

Nos casamos dos años después de tener a nuestra hija, Amor, y once años después se nos había apagado la llama. Me daba miedo perderla. En situaciones desesperadas, medidas desesperadas. No perdía nada. Siempre iba a ser ella la que tomase la última palabra. Tenía un par de fotos de cuerpo entero de Saúl, bastante bien parecido, joven, no podría precisar la edad; se las había sacado su pareja en alguna playa de Asturias o Cantabria.

Un viernes que librábamos los dos y la nena se fue de cumpleaños de una amiga me lancé al ruedo.

-Ayer estuve chateando en el trabajo con un camionero. Viene mucho por la fábrica. Me invitó al café y cuando estaba contestando a tu whats, me dice: "Joder, vaya hembra. ¿Es un ligue?"

-Ja, ja, qué va. Es mi mujer. ¡Te gusta?, todo esto para tentar a mi mujer con una mentira y llevarla a mi territorio.

-Uf, está tremenda, macho. A ver, ¿tienes otra que no sea la del perfil?

-Le mostré un par de ellas, para ver cuál era su reacción, qué me comentaba.

-Joder, con una hembra así te pasarás las noches en vela, venga a clavar, ¿no?

-Qué cerdos y que simples sois los tíos, -me soltó Helena. Íbamos mal. Por ahí no me iba a comer una rosca. Asi que, de perdidos, al río.

.Bueno, no te enfades, el chico hace tiempo que no pilla y se empalmó nada más verte. Le enseñé las fotos de Covachos (una playa nudista de Cantabria), esas que te hice boca abajo. Y me dijo que si se las pasaba, ya tenía material para masturbarse en el camión. Me pareció una confesión de lo más sugerente.

-¿Y se las pasaste??? No me jodas. Tú estás como un cencerro. Ahora las publicará en cualquier página guarra diciendo que estoy a la venta o cualquier otra guarrada.

-No es de esos, mujer. Le conozco hace años y si se las he pasado es porque me da un morbo tremendo que se masturbe pensando en ti.

-La madre que te... Pero tú no estás en tus cabales. Le pasa a un salido fotos de mi trasero para que se corra en la cabina de su camión y eso lo ves morboso. Para que te encierren. Haberle dado ya mi teléfono.

-Lo hice. Pero sólo para que lo tenga por si te apetece chatear con él. Respeto tu opinión y él también. Si no quieres saber de él, ahí se terminó la cosa.

-¿Qué? pero...a ver, déjame ver cómo es ese tío. Estás como un puto salido.

-Mira, no me digas que no está bien, porque yo de tíos no entiendo pero con 25 años menos que yo, es un caramelín, ¿no?

-Del montón. Además, marca mucho. Igual tiene metido algodón en el traje de baño, -se refería a una de las fotos que nos habíamos intercambiado para cebarla un poco, tenerla interesada, vamos.

Nos fuimos a dormir y mientras yo me cepillaba los dientes, observaba que seguía mirando las fotos. Estaba muy, muy nervioso. No sé si me atrevería a dar el paso, pero la excitación me podía. Eran los mismos nervios de hacerla perder la virginidad, pero de forma exponencial. Me temblaba el pulso. Se me levantó el bóxer. Helena entró al baño y se percató al instante: Uyyyy, mi maridito, que se ha comprado pilas para el aparato. A ver si funciona de una vez o hay que devolver el paquete.

Menuda zorra estaba hecha. Yo era un salido, Saúl era un depravado, pero ella era una santa. Nos ha jodido.

Deje sólo la lámpara de la mesita, luz tenue violeta, sensual, para poder admirar mejor su tanga. La muy puta estaba cachonda perdida pero no lo reconocía. Se metió entre las sábanas, dándome el culo, para provocarme. -Para ser justos, tenías que haberle pedido una o varias que se le vea el paquete. Pero no le digas que ha sido idea mía, eh. Que va a pensar que estoy interesada. Tú dile que son para ver si me excitas, ¿vale?, me espetó, mientras me urgaba la polla con su mano derecha, buscándome los huevos.

-Ah, ¿y qué consigo yo?

-¿Tú? Otro calentón como éste. No me digas que no lo disfrutas, cerdo. Saber que van a manosear a tu mujer delante de ti. Casi, casi eres un cabrón.

Eso me puso celoso y cardiaco. Verla tocando otra polla, rodeándola con su lengua, arrodillada, suplicando que se corriese en su boca para darla, después, un beso en la boca y comerle el semen, eso me volvía loco de deseo. ¿Sería capaz de seguir adelante?