Xtories

La esposa del cornudo (XVIII): Comida y sexo

El diario de mi esposa no era solo sobre recetas. Mientras ella dormía, leí cómo otros hombres la habían usado como plato principal. Ahora, en la oscuridad de nuestra cama, me obliga a escuchar cada detalle de su placer prohibido, mientras mi mano recorre mi propia verga, atrapado entre la humillación y la excitación.

MaestrodeJazz11K vistas9.1· 14 votos

Después de unos días tan “especiales” como los que habíamos vivido, con Sole y Luís en su primera escapada de tres días juntos, el día de hoy debía haber supuesto una vuelta a la normalidad. Pero lo que bullía en mi mente no me iba a permitir estar relajado ni un segundo.

Esta mañana tenía descanso en casa, pero Sole sí tenía que trabajar. La vi salir de casa más guapa de lo normal, incluso un pelín más arreglada de la cuenta, pero yo mismo le había confesado que el viaje le había aportado una especie de seguridad que la hacía parecer más atractiva y le había iluminado la cara.

Fueron esas sensaciones las que me hicieron darme cuenta que, esta mañana de nuevo, mi esposa y mi jefe volverían a estar juntos, aunque fuese allí en el restaurante, y yo estaría separado de ellos. Era una situación de lo más cotidiana porque nosotros mismos preferimos tener turnos alternados cuando podemos, para atender a los niños, pero ahora mi mente no podía olvidar lo compenetrados que ellos sin duda estaban.

Estaba seguro que ellos encontrarían tiempo para ir al despacho, ese ratito para su caliente encuentro diario, y hasta algunos minutos para comentar sobre lo que habían vivido juntos. Mientras que yo, que sin duda les había ayudado para que hubieran podido realizar ese viaje, como ambos reconocían, apenas sabía lo que habían hecho durante las tres primeras horas de ese viaje que había durado tres días en total.

Si hace dos noches, cuando yo había descubierto el diario de Sole, tuve ciertos reparos en leerlo, ahora me dí cuenta que necesitaba conocer más detalles y, sobre todo, todos los pensamientos de primera mano de Sole y los secretos más personales que ella podría haber escondido en ese supuesto cuaderno de recetas de cocina.

Hice con rapidez todas las tareas que tenía pendientes en la casa, incluida la comida para cuando volviesen los niños del colegio, y no dudé después en volver a la llave escondida y a tener entre mis manos ese cuaderno que encerraba las sensaciones y vivencias más privadas de mi esposa.

Pasadas las recetas, busqué lo que parecía el principio del diario, y empecé a leer con avidez. Las primeras entradas se correspondían con los primeros incidentes entre mi mujer y Luís y que, un tiempo más tarde, dieron lugar a la relación sexual, y debo decir que ahora también de sumisión, que hoy existe entre ellos.

Me sorprendía el estilo tan preciso que Sole había utilizado para reflejar en su diario las sensaciones que vivió en aquellos días y supe enseguida que era importante no perder el acceso a esos comentarios, aunque mi esposa cambiara de sitio el cuaderno o la llave del cajón..

Me seguía pareciendo muy poco ético, y hasta desleal por mi parte, leer ese diario, Pero motivado por la poca información que yo tenía sobre lo que hacían Sole y Luís en los últimos meses, saqué el móvil y empecé a tomar fotos, página tras página, sabiendo que solo así podría leer todo con tranquilidad, y quizás hasta conocer así los detalles que mi esposa me estuviera ocultando.

Durante la mañana, no hubo tiempo de más y a las dos de la tarde me incorporé a trabajar. Al volver a casa, Sole ya tenía a los niños acostados, todo estaba recogido y me esperaba en la cama. Era tarde pero, en contra de lo que yo esperaba, mi mujer sí que parecía dispuesta a continuar hoy mismo, y seguir por donde ayer lo dejamos.

- Andrés ¿sabes lo que es el “nyotaimori” y el “sploshing”?

- ¿El qué…?

- Jajaja… Te dije que en el club de Torremolinos yo tenía que participar más activamente en una actividad… Dado que no me veía dejándome atar para el “shibari”, me pareció que esto otro podría ser más fácil de aguantar…

- Sigo sin saber lo que es… Ni idea…

- A ver, es poner comida sobre el cuerpo de una mujer desnuda y tumbada sobre una mesa, ¿entiendes?

- Ah, bien, no sabía eso…

- He servido de bandeja para que pusieran directamente encima de mi piel trozos de sushi, rodajas de pepino, trozos de verdura y de fruta, incluso algunos aceites, nata y cremas comestibles…

- Ahora que lo dices… alguna vez he visto alguna foto… ¿No me digas que tú… lo has experimentado?

- Sí, Andrés… Antes tuve que ducharme… me ayudaron las chicas de Diego… Luís no se enteró, o eso dice él, que cuando contrató nuestra asistencia y mi participación en el “show”, que yo tenía que haberme presentado totalmente depilada y no solo con el pubis “arregladito” que sí que lo llevaba…

- Estos japoneses son morbosos y además están en todo.

- Me dio mucha vergüenza cuando vi a las otras cuatro chicas sin un pelito en el coño… y yo con un triangulito de vello negro… Se rieron de mí… pero luego me ayudaron a depilarme ellas mismas y enseguida pudimos empezar…

- No me he dado cuenta de que has vuelto del viaje con el coñito depilado del todo… Desde que has llegado no me has enseñado… nada.

No quise que sonará a reproche pero la verdad es que, de los últimos ocho días, Luís había follado por lo menos en cuatro días diferentes con mi esposa… aparte de lo que hayan hablado o hecho en los demás días en sus ratitos diarios del despacho… En esos mismos días, yo apenas si la había visto desnuda… quizás algún día saliendo del baño… Aunque debo reconocer que, con toda esa situación, yo me había pajeado muchas veces. Quizás por eso de abusar de mi nano yo tampoco la había buscado…

- No hemos tenido mucho tiempo aunque no se si eso sirve como excusa… - sin que yo dijera nada, cogió mi mano y la llevó bien sujeta por la suya hasta ponerla dentro del pantalón de su pijama- Mete la mano debajo de mi braga… Toca, toca… mira lo lisito que está…

- Joder, Sole, nunca he tocado tu coñito así de depilado… solo cuando pariste a los niños lo tenías así… y entonces no te pude tocar…

- No seas impaciente… igual esta misma noche te enseño y te dejo tocar pero no mientras te hable… ¿O ya quieres que acabemos y que no te cuente más?

- Claro que quiero que me cuentes… y si tengo que esperar más... sabes que esperaré…

- Es cierto que esta semana pasada he estado muy liada y apenas hemos hecho nada entre nosotros… Eso tenemos que arreglarlo, Andrés… y que no se repita…

Me gustaba que Sole se acordara de mí y de mis ganas de estar con ella. Ser un marido consentidor no te quita las ganas de estar con tu mujer, al contrario, muchas veces esas ganan aunmentan más pero yo, por lo que sea, en los días anteriores no me había puesto por medio. Creo que ha sido algo hasta consciente por mi parte aunque me costaría confesarlo, que me he privado de estar con mi esposa para no disminuirle la intensidad de las experiencias que iba a vivir con su amante.

- Reconozco que has tenido una semana complicada… pero seguro que te ha merecido la pena si no hemos estado juntos… Y no tienes que justificarte…

- A ver, Andrés… Me lo pasado bien, es obvio que sí, y creo que me lo notas, pero no puedo ser tan egoísta y tengo que pensar en los dos.

- Tú no eres egoísta, Sole, solo una mujer muy morbosa… y también muy ocupada…

- Independiente de lo otro que yo haga con Luís, desde el principio, he tenido claro siempre que nuestras relaciones, Andrés... no las podemos dejar…

- Siempre has insistido en eso, pero bueno, venga, que no las vamos a perder... y ahora sigue contando… Solo que ahora tienes que dejarme que me toque, Sole… porque antes de que me cuentes ya te estoy imaginando desnuda... con todos a tu alrededor… y con comida o sin comida encima de tu cuerpo, ufff, ¡qué morboso!

- Éramos cinco chicas encima de cinco mesas, completamente desnudas, ya te digo. Una chica japonesa que se llamaba Azumi iba dirigiendo todo… Sus ayudantes nos pusieron una especie de aceite, y con un masaje, fue bien distribuido por todos nuestros cuerpos.

- Bien aceitada, estarías preciosa, Sole… Y qué raro que fuera una chica la encargada del masaje... habiendo tantos hombres allí…

- El aceite estaba frío de cojones, Andrés… imagina como se me pusieron los pezones, y la piel toda erizada y muy blanca. Todos hablaban abiertamente de mis tetas y noté a muchos hombres acercándose a mí, muchos completamente empalmados y empezando a relamerse, lo que hizo que Luís se pusiera hasta nervioso.

Iba a hacer un comentario sobre Luís y de cómo trataba a mi esposa cada vez más como algo más suyo… No era solo que la llamaba “su perra” sino que la sentía claramente como de su propiedad. Pero pensar eso, que estoy seguro que otra vez me hubiera excitado, esta vez me enfadó.

- Las ayudantes de Azumi empezaron a ponernos sobre la piel todo tipo de alimentos. Ten en cuenta que esa iba a ser la comida para todos… y éramos casi sesenta… Montoncitos de algas verdes y violetas, rodajas de pepino, trozos de sushi, tiras de zanahoria… Mucho, mucho sushi… cada uno de una forma, un color y con un nombre diferente que yo no puedo recordar, pero bien distribuidos por todo mi cuerpo y el de las otras chicas… Yo estaba nerviosa… aunque la música ayudaba a que todo pareciera relajante, en realidad, yo creo que todos estábamos de lo más excitados.

- Joder, Sole, lo explicas muy bien… Sería muy morboso verlo y sentirlo… poder estar allí…

Sole no entendió mi comentario o no quiso entenderlo, pero la verdad es que sentí un pellizco grande, sabiendo que mi mujer había vivido esa fuerte y caliente experiencia con otro hombre que no era yo, sin que yo estuviera ni siquiera informado, y habiendo colaborado yo muy activamente para que ella compartiera esa experiencia con Luís.

- Azumi explicaba que sería una mezcla de “nyotaimori” y “sploshing”, con una dosis bastante alta de sexo. Lo del “sploshing” es porque también nos ponían diferentes cremas… y porque permitirían que todos pudieran comer… directamente sobre nuestros cuerpos…

- Mezclar comida y sexo es muy excitante…

- Casi todas las mujeres participaron en adornar nuestros cuerpos: las chicas nos masajearon primero con los aceites; otras se encargaron de distribuir los alimentos sólidos y las cremas… Cuidaron mucho la estética… los colores…Pero luego dieron un paso hacia atrás y dejaron que los hombres se acercasen y comiesen primero. Imagina lo nerviosa que me puse… rodeada de hombres que me comían con los ojos… desnudos y empalmados casi todos… y dispuestos a comer de mi cuerpo...

- No tengo dudas de que todo tu cuerpo estaría precioso pero que, sobre todo, tus tetas así de adornadas llamarían la atención.

- Conté en algún momento más de diez manos sobre mí, Andrés… eligiendo el bocado que les parecía más deseable… y el sitio de donde querían cogerlo…

- Me gusta que me lo expliques con detalle… -le dije a Sole mientras me tocaba, claramente excitado.

- Untaban los sólidos con las cremas antes de llevárselos a la boca, lo que me producía cosquillas cuando era sobre mi barriga… pero que me hacía sudar cuando lo restregaban contra mis pezones… o en la cara interna de mis muslos… Era inevitable que, estando tan empalmados, sus pollas se rozaran contra mi…

- Notabas varias pollas chocando contra tu cuerpo desnudo, ¡¡¡rediós!!!…

- Luego dejaron de comer con los dedos… y pasaron… a hacerlo directamente con sus labios y sus lenguas… Lamieron toda mi piel… centímetro a centímetro… Les veía hacíendo turnos para chuparme mis pezones… mientras sus labios chupaban y besaban sin pudor en mi cuello y en mis muslos…

- Ufff… -no disimulé que ya me estaba pajeando aunque lo hiciera despacio…

- Yo notaba la voracidad de esos hombres… no dejaron nada comestible sobre mí… Varias veces las ayudantes de Azumi tuvieron que poner más cremas… sobre mis tetas y mi pubis… y especialmente donde ellos más querían… Fui untada y lamida, Andrés… hasta entre los labios ya hinchados de mi coño…

- Sole… por diós… no sabía que iríáis a Torremolinos pero la parada en ese club veo que merecía la pena…

- Todos querían comer a la vez así que se turnaban para lamerme y chuparme… succionando con sus labios… metiéndome sus lenguas por donde podían, de un modo de lo más depravado…

- No quiero pensar cómo te pondrían los pezones con tanto chupeteo…

- Algunos no pudieron aguantar y se masturbaron… yo intentaba controlar lo que sentía pero me corrí también, sin poderlo tampoco evitar, solo con los roces de sus lenguas… Sin siquiera conocerles ni saber quién me estaba provocando esa auténtica cadena de orgasmos…

- Sigue, Sole, joder…

- Las ayudantes de Azumi impedían que ni una gota del semen de esos hombres cayese al suelo. Si iban a correrse, les invitaban a hacerlo sobre mí, o sobre alguna de las otras chicas...

- Nunca he oído nada tan creativo y tan excitante a la vez.

- Cuando los hombres acabaron, esas mismas chicas metían sus dedos dentro de mi coño… como si recolectaran mis abundantes jugos… Luego pasaban sus dedos por mi piel para mezclar toda mi humedad con el semen que ya me cubría… y con todo esa mezcla masajearon bien mi piel igual que la de las otras cuatro chicas que, como yo, habíamos servido de bandeja…

- A las chicas que estaban presentes… ¿no las dejaron comer?

- Mientras los hombres comían directamente de nosotras, ellas podían comer de unas bandejas en una mesa adyacente y casi ninguna quiso esperar.

- Entiendo que los más hambrientos y los más afortunados fueran esos hombres…

- Pero luego, sobre esa mezcla de aceite, semen y los jugos de nuestros coños que hacía que toda nuestra piel brillara, pusieron trozos de fruta, nata, otras cremas… más dulces aunque en menor variedad… una especie de postre para todos... Ellas comieron eso cuando les llegó su turno, casi siempre con sus dedos. Y los hombres esperaron ahora... para acabar con lo que sobró, dejando nuestra piel tan limpia y brillante como estaba al principio…

- Nadie que no quisiera se fue de vacío, vaya…

- Por supuesto que no… No fueron muchas pero algunas se animaron a chupar nuestros inflamados pezones… pasando sus lenguas entre los labios de nuestros coños… con la misma hambre que antes habían demostrado los hombres… y haciendo que más de una de nosotras empezara a jadear mientras nos corríamos de nuevo…

- ¡¿Cómo pudiste resistirlo?!

- Yo estaba borracha de placer, lo confieso… No tenía muy claro lo que me estaba ocurriendo pero notaba cuando alguno de aquellos hombres y mujeres que me rodeaban iban a correrse mientras me lo provocaban a mi...…

- Era un combate de lo más desigual... Por lo que cuentas, calculo que había casi diez hombres y mujeres para cada una de vosotras…

- En vez de mi cerebro… es como si solo funcionaran los nervios de mi piel… no podía juzgar si quería hacer lo que estaba haciendo… pero sabía que me hacía disfrutar… nunca he sentido tanta excitación… ni ya me importaba lo que pensaran los demás sobre las que nos habíamos inscrito en esa actividad para prestar nuestros cuerpos…

- ¿Y Luís?

- Allí, habiéndose presentado como mi Amo, sabía que era el único que podía penetrarme mientras comían los demás… Y lo hizo, claro… Pensé que se trataba de una manera de marcar su propiedad, siendo el único que podía follarme en lugar de comer. Pero delante de tantas personas, no podía concentrarse y pronto perdió el interés… se salió sin correrse lo que me produjo sentimientos encontrados…

Esta vez Sole, sí me estaba explicando todo lo que había hecho y sentido, con un grado de detalle como casi nunca antes había hecho.

- Me dejó cierta ansiedad cuando noté que Luís se salía de mí, sin yo haberle dejado satisfecho… No sé que piensas sobre eso... pero es mucho tiempo juntos ya... y me he acostumbrado…

- Yo no tengo nada que pensar cuando hablas de lo que sentías y cuando usas libremente tu cuerpo. Pero te agradezco que me lo quieras contar...

- Pero luego ví que Luís volvió con las dos perras de Diego al cuartito reservado... y eso me hizo sentir una especie de celos…

- Aun con todo lo que sentías y la gente que te rodeaba… ¿tenías ojos para ver lo que hacía o no hacía Luís?

- Claro que no lo vi pero pude sentirlo... Todos mis sentidos estaban alertados… Diego me puso un antifaz y me dijo al oído que había llegado a un nuevo acuerdo de intercambio con Luís…

- ¿Otra vez fuiste intercambiada… sin consultarte nada… y así... sobre la marcha?

Sé que mi pregunta sonó con un tono como si fuera una especie de reproche dirigido a Luís. Pero es que estaba disponiendo del cuerpo de Sole como si fuera suyo de verdad, sin siquiera preguntarle…

- No sé si Luis y Diego lo tenían preparado de antes, pero objetivamente he sido tratada y me he sentido como pura mercancía… De algún modo yo había ido a eso: sentirme una bandeja para poner comida que disfrutarían los demás, algo que bien mirado no está tan mal… pero también, y sin saberlo del todo, sntirme solo un cuerpo para ser manoseado… chupado… lamido… hasta convertirme en una "perra obediente" que podía hasta ser intercambiada…

- No puedo imaginar todo lo que viviste y sentiste…

- Durante el tiempo que Luís estuvo con las chicas de Diego… rompí muchas barreras... cayeron límites que yo pensaba que tenía…

- Supongo que necesitabas hacerlo... quizás hasta sería un deseo bloqueado que tenías de antes...

- Me penetraron varios hombres… fueron tres o cuatro… sin que yo pudiera ni siquiera verlos... porque Diego me había puesto el antifaz…

Yo acompasaba el movimiento de mi mano, subiendo y bajando por mi verga ahora lentamente, para no provocarme el orgasmo. Pero las últimas palabras de Sole casi hicieron que me parara del todo y que mi mente me bombardeara a preguntas…

Sole había estado siendo follada por unos desconocidos... ¿solo por su propio deseo, y buscando su placer? ¿O quizás lo hacía envidiosa de saber que Luís se había ido a follar con otras chicas, y ella se estaba dejando penetrar como una suerte de venganza? ¿O era ese Diego el que ahora la estaba manipulando para que se dejara hacer eso, y ella se estaba dejando arrastrar por un hombre dominante de verdad?

Porque yo había aceptado el viaje a Madrid con Luís, pero ¿acaso eso suponía alguna clase de permiso para follar con quién ella quisiera? Esa idea no dejaba de darme vueltas ¿Yo había consentido realmente todo lo que ocurriera dentro de ese viaje? ¿o claramente Sole había tomado unas iniciativas, por sí misma o empujada por Luís, que me hacían claramente cornudo, pues ni siquiera estaba enterado de nada? Yo siempre había aceptado que Sole tenía toda la libertad que quisiera… pero saber lo que había hecho, eso ahora escocía… tanto que le hice un comentario…

- Tanta promiscuidad… no estás acostumbrada, Sole… y puede ser hasta peligrosa…

- Yo no podía verlos pero sé que todos los que me penetraron usaron condones… Diego me protegía en eso… De hecho, dos de ellos tuvieron tiempo de correrse mientras me follaban… y me dejaron sus condones llenos de leche por encima de mis tetas… Eso animó a otros también a masturbarse… y echaron también su semen sobre mí…

- Es realmente muy fuerte lo que me cuentas, mucho más de lo que yo esperaba que hicieras en este viaje… Pero debo ser coherente con lo que yo te he dicho siempre… Es que es tu libertad… y solo me importa si lo disfrutaste…

- Lo que sentí fue muy nuevo y muy complejo, Andrés. Porque sabía que podía pararlo en cualquier momento, y evitar todo lo que no me gustara o lo que me resultara poco agradable… Y no dije de parar… en ningún momento... ni siquiera pensé en decirlo… aunque yo no hubiera elegido nada de lo que hicimos entre todos…

- Me tienes cachondísimo, Sole…

- Si es una indirecta… no vayas por ahí… Mientras te estoy contando, sabes que no vamos a follar… ni siquiera voy a tocarte… pero tú sí puedes hacerlo.

- Me conformo con eso… Es que si no me dejas terminar de pajearme, es que voy a explotar…

- Supongo que también es muy complejo para ti pero veo que te excita y que ahora no lo puedes evitar…

- Exactamente, Sole… Estoy muy excitado pero a la vez siento una gran complejidad que me cuesta hasta explicarme a mí mismo. Puedo sentir como si se hubieran hecho realidad algunas de las fantasías que jamás pensé que llegaría nunca a ver. Pero a la vez, hasta celos... Celos, sí... cuando tú haces algo, no por ti misma sino más bien motivada por Luís… o cuando dejas que las haga él, como eso de intercambiarte sin siquiera consultarte… Pero en ambos casos sabiendo yo que jamás las habrías hecho conmigo… ni me las habrías permitido a mí... aunque sea tu marido. No sé si me entiendes…

- ¿Celos de Luís? ¿De verdad?

- Claro que puedo sentirlos... Pero por otra parte, es con cosas así con las que yo siempre he fantaseado… Y además sé que es lo que puedo esperar, dado que yo he consentido lo que hacéis, y veo el grado de entrega que últimamente veo que le tienes a tu amante… ¿o debo empezar a llamarle tu Amo?

- No le llames así. Ya verás que contigo, yo tampoco me refiero a él nunca de esa manera... Que algunas veces yo le llame Amo cuando estamos juntos, pues sí... O que él me llame muchas veces su sumisa o su perra, últimamente creo que sabes que lo hacemos... Pero es solo parte del juego entre nosotros y no tiene sentido... creo que no es bueno sacarlo de ahí…

- ¿Puedo confesarte algo, Sole? Sabes que me hubiera encantado estar allí, ¿verdad?… Ver cómo te follaban esos hombres… cómo te manoseaban después de haber comido y lamido todo tu cuerpo… ver cómo les mamabas la polla y los masturbabas hasta hacerles que cubrieran buena parte de tu cuerpo con su semen. Todos ellos han comprobado lo sensual y lo caliente que eres… Y seguro que tú lo has disfrutado… Me hubiera encantado verlo…

Normalmente, yo no le habría hablado a Sole así de claro. Pero con todo lo que me estaba contando, y mi mente desbordada, mientras mi mano subía y bajaba por mi verga, me atreví a hacerlo.

- Entiendo que te haya resultado chocante todo lo que te he contado, pero te he dicho que esta vez no te iba a ocultar nada... Y espero que entiendas ahora mis reticencias a hacer este viaje… sabiendo solo más o menos las cosas que Luís había programado…

- Y yo te agradezco que lo estés haciendo, Sole… Somos una familia pero además siento que somos una pareja más unida y más fuerte que antes del viaje si somos capaces de compartirnos estas cosas.

- ¿Tú crees? No lo tengo tan claro…

- Desde luego, no tienes que sentirte mal por dejar que esos hombres disfrutaran de tu cuerpo, o por haberlo disfrutado tú misma. Ni por no haberlo parado, si cuando estabas tan caliente no quisiste hacerlo… porque no había nada que parar... Ha sido solo una experiencia más que hace tiempo que te merecías vivir… aunque yo no lo haya consentido previamente… y tampoco haya podido verlo… ni estar allí contigo…

- ¿Habrías resistido verme… así?

- Mientras viese que tú lo hacías libremente y lo estabas disfrutando… no dudes de que sí. Incluso sabiendo previamente todo lo que ibas a hacer con esos hombres… yo mismo te habría llevado hasta allí.

Sole me miró, fijándose como me estaba pajeando de nuevo, solo de pensar en que efectivamente hubiera sido yo, y no Luís, el que la había llevado a ese club para ver como otros hombres la penetraban por turnos y finalmente la dejaban cubierta con su semen…

- Diego fue... especialmente intenso… Estando tumbada sobre la mesa, me follaba la boca con mi cabeza colgando hacia atrás, mientras animaba a otros a que me abriesen de los muslos y me penetrasen profundo… Pero todos usaron condones, de verdad…

- Ese hombre se ha encaprichado de ti. Y creo que a ti… no te deja indiferente…

- Cuando vio que me acercaba a mi orgasmo, fue él quien apartó a los demás y me penetró... Se movía despacio pero me llegaba profundo, qué golpes de polla más fuertes... manteniendo mi excitación que era grandísima… y alargando mi orgasmo… todo lo que quiso…

- ¿Te gustó que fuera con él… ahhh… Diego… ahhh… quien hizo que te corrieras… ahhh? -con las últimas confesiones de Sole, yo había empezado a explotar.

Yo ya no podía aguantar más y estaba empezando a correrme mientras Sole me seguía contando cómo había conectado con Diego…

- Por supuesto que sí, Andrés… Yo no sabía que Luís y él iban a intercambiarnos, pero si ellos habían llegado a ese acuerdo… y Luís estaba en el reservado con sus dos chicas… no iba a ser yo la que se quedase atrás…y dejara que Diego o yo misma nos quedásemos a medias...

- Ahhhh… ahhh… ahhhh… qué cabrón dominante… ahhh… ese Diego… ahhhh…

Quise ahogar mis jadeos como pude pero fue el empujón que yo necesitaba para llegar a mi orgasmo. Sole observaba como me limpiaba mi propio semen, en cuanto pude recuperar la respiración.

- Se ve que a ti también te ha excitado saber lo que he hecho con Diego… Pero si es tu forma de sentir, no te lo reprocho…

- Ese Diego y sus “perras”, ufff… Torremolinos no está tan cerca para que quieras cambiar a Luís por Diego... Pero tampoco está tan lejos como para que Luís pueda estar demasiado tranquilo… si no quiere perderte... o quedar como alguien menos importante para tí…

- Si no quiere perderme, haría bien Luís en no estar demasiado tranquilo… pero ni ahora ni nunca… No me terminó de gustar todo lo que hizo en el club…

- ¿Ni siquiera aunque ir a ese club te haya permitido conocer a Diego… y tratarlo… tan profundamente…?

- Ni siquiera, Andresito… Sé que ese hombre es muy dominante y tiene demasiado peligro para mí… Y además, ya está bien servido con sus “perras”…

- Entonces… ¿para qué te habrá dejado su teléfono? Yo no puedo decir que busque nada definitivo… porque yo ni siquiera estuve allí… pero que tiene ese interés por tí es más que evidente… Puedes negármelo si quieres… pero a ti… no puedes engañarte…

- No creo que volvamos a ese club, así que tardaré bastante en volver a verle… si es que vuelve a suceder…

- Nunca sabes lo que te depara el futuro… A ver si para entonces has cambiado de opinión… y me dejas acompañarte…

- A ver, Andrés, no te pongas pesado… Sabes que tenemos un acuerdo... y hay razones para que no puedas venir…

- Sole, perdona si te molesta, pero también entiéndeme…

- Es que hoy ya lo has dicho ya tres o cuatro veces… y hasta ahora te lo he dejado pasar... Sabes que no puedes hacerte ilusiones en estar delante si yo estoy foll… si he quedado con Luís… o con otro hombre...

- Bah, bueno, Sole, perdona por decirlo. Pero ya son casi tres años con Luís y has visto que hasta ahora yo he cumplido con lo que acordamos… Aunque no me hayas contado todo, que ese también estaba dentro de lo que hablamos, yo intento no atosigarte para que te sientas libre de verdad…

- No soy tonta, Andrés… Sé que te comparas con Luís... y ahora con Diego... y mira que te digo que no lo hagas… Creo que sufres porque piensas que sales perdiendo frente a esos hombres… No sé si te vale pero al único que quiero tener siempre a mi lado… es a ti…

- No es ningún reproche, cariño, pero eso de que me quieres siempre a tu lado… eso tampoco, Sole… di mejor que casi siempre… Si no, yo creo que me dejarías también estar delante… cuando… bueno… cuando... eso… ¿no crees?

- No, no lo tomo como reproche… Si he tardado tanto en aceptar tus propuestas para estar con otros hombres, que sabes que han sido años… y si no te dejo estar delante… es solo por ti… No quiero ver que te conviertes en un cornudo humillado…

- Eso no es obligatorio, aunque yo estuviera delante no tiene porqué suceder…

- Es un riesgo que tenemos… y hay que conjurarlo... Lo mismo que yo debo cuidarme de estar en ciertos sitios… o junto a algunas personas… porque puedo llegar más lejos de lo que debería… Pues creo que algo parecido puede pasar contigo… Créeme, Andrés… que no estés delante es la mejor forma de protegerte…

- ¿Es solo por eso, Sole?

- Bueno, reconozco que para poder hacer ciertas cosas, que estés delante no ayuda nada… me siento más cómoda sabiendo que no estás… Pero ¿por qué insistes hoy tanto en eso, si en más de dos años casi nunca has dicho nada?

- Entiende que me muera de ganas de haber estado contigo en ese club… como los maridos de las “perras” de Diego… para acompañarlas… y ver todo lo que hacen… disfrutando de su libertad...

- No te quisiera ver como he visto a esos hombres, Andrés… no me parecieron los que se lo pasaron mejor de todos los que estaban allí… sino todo lo contrario… Ni siquiera si eso aumenta el placer de sus esposas… no me parece admisible…

- No siempre un cornudo tiene que humillarse, aunque admito que ese riesgo existe…

- ¿Entonces? Ahora no le veo solución… Sabes que al principio te decía mucho que si para ti no es satisfactorio este modo en que lo hacemos, sin tú estar delante, puedo dejarlo también… Aunque ahora no lo quiera expresamente… creo que si me lo pides, sabes que lo haría…

- Claro que no te pido que lo dejes, Sole… Tengo ese deseo pero está bien así… Si hoy te he dicho varias veces que me hubiera gustado estar contigo… para haberte visto… es porque han sido situaciones realmente excitantes…

- ¿Solo eso? ¿Para verme?

- Siendo tan sincero como has sido ti, creo que me ha molestado alguna cosa… Y llevas razón que posiblemente sea por compararme… pero es que me parece natural que lo haga…

- Dime qué te ha molestado exactamente… Es muy tarde, Andrés, y no estoy para adivinar…

Yo pensaba que Sole sabía de sobra a qué me refería pero si quería que ella lo supiera, y ya que la conversación nos había llevado hasta aquí, no me quedaba más remedio que ser muy claro en mi respuesta.

- Luís ha conseguido que te entregues a otros hombres... creo que no porque tú lo buscabas sino solo porque él así lo ha decidido… o a lo mejor porque has ido hasta ese club con él… Pero es que hasta el propio Diego, a quien acababas de conocer apenas dos horas antes, ha conseguido hacer contigo cosas parecidas…

- Yo no sabía que ocurriría eso... pero allí… no lo pude… o no lo quise evitar.

- No digo que no lo hicieras… lo de ir con otros hombres… si luego quisiste hacerlo… está bien que lo hicieras… aunque la iniciativa no la hubieses tomado tú inicialmente…

- ¿Entonces?

- Cuando yo te propuse lo de ir al hotel de Antequera con Theo y Thael… aquellos chicos mulatos… ¿recuerdas? No me diste opción a nada, ni siquiera quisiste ir a conocerlos…

- Lo dices por eso…

- Yo sé que me pasé por no haberte avisado, aunque solo pretendía darte una sorpresa, que pensaba que te podía gustar… Esto de ahora, con algunas diferencias, me parece una situación parecida… en la que tú has actuado diferente…

- Las cosas pasan cuando tienen que pasar… Yo no sabía lo que haría en el club, créeme que no te miento… que para nada yo sabía lo que he terminado haciendo… y es algo que sí le he reprochado a Luís. De haberlo sabido, creo que me habría negado a ir, como hice contigo…

- Si entonces hubiéramos ido directamente a Antequera… sin que yo te hubiera avisado… ¿podría haber ocurrido... eso de dejarte arrastrar... como te ha pasado ahora?

- No puedo decírtelo, Andrés… Eres mi marido pero no tienes el carácter dominante que hace que yo me deje arrastrar…

- Pero ellos, los mulatos, sí parecían tener ese carácter…

- Te he dicho antes que hace tiempo que sé que yo debo evitar ciertas situaciones cuando dudo de hasta dónde puedo llegar… Porque luego no me gusta arrepentirme…

- Y si te lo hubiera propuesto ahora, con todas las nuevas experiencias que has vivido… ¿me dirías lo mismo?

- No puedo decirte como reaccionaría… Solo han pasado unos meses, pero también he evolucionado, lo sé. Pero ni se te ocurra empezar otra vez con eso que acabo de volver de Madrid y todavía tengo que acabar de digerirlo…

- Te prometí que nunca haría nada parecido sin tener tu permiso…

- Es muy tarde, Andrés, deja ya de inventar…

- Gracias por haberme compartido todo lo que hiciste y también lo que piensas. Aunque te haya insistido en estar, sabes que estoy contento con saber que lo has disfrutado… y con que me lo cuentes. Y ya voy a callarme…

Los pezones de Sole estaban levantados y aparecían desafiantes bajo su pijama, sin duda por culpa de toda la caliente conversación que habíamos tenido…

- Antes creí que me dirías que hacía muchos días que no follamos ni nada y que por eso estabas enfadado… Que mientras te he tenido a dieta, yo he estado con varios hombres.

- Sé cómo has llegado de Madrid… puedo esperar unos días más, Sole… Pero si quisieras enseñarme tu coñito y tu pubis depilado, prometo hacer algo que te pueda gustar…

Ella esbozó una sonrisa, sabiendo que, a pesar de la hora que era, ambos estábamos excitados y nos merecíamos acabar con el placer que nos daría un “cunnilingus” a los dos. Y que particularmente yo me moría de ganas de practicarle, sabiendo que mi lengua encontraría una textura nueva en el pubis todavía depilado de Sole...

Yo no tenía pantalón que quitarme pues llevaba toda la noche desnudo de cintura para abajo. Sole puso un brazo en mi hombro y enseguida me condujo bajo las sábanas, dejando fuera solamente mis manos, que acababan de agarrarse a sus tetas solo un segundo antes, pero que enseguida bajaron para ayudarme a despojarla de su pijama y sus bragas…

Con la luz apagada y bajo las sábanas, tenía que guiarme por el tacto y el olor, sentidos que en esas condiciones cobran un valor extraordinario y que fueron suficientes para buscar entre sus piernas abiertas la húmeda y caliente vulva de mi mujer, inflamada sin duda por el recuerdo de lo vivido en Torremolinos y por el frotamiento intenso al que mi lengua ya la estaba sometiendo por fuera.

Mis labios empezaron a saborear sus imponentes labios hinchados, con excursiones a su morboso pubis ahora despojado de vello, siempre con mi lengua pasando por su clítoris, tan abultado como yo no recordaba haber lamido en mucho tiempo.

Bajaba a la cara interna de los muslos, pensando que eso nos daría más tiempo para disfrutar pero Sole estaba tan excitada que hasta con eso conseguía arrancarle unos gemidos parecidos.

–¡Ohhh!!! ¡Siiii!!!! ¡Qué bueno eres con la lengua!

Iba de un muslo a otro, besando y lamiendo, mientras toda mi cara se acercaba a su coño para oler y emborracharme con la humedad que ya le rebosaba, respirando con mi nariz casi dentro de su coño, para rozarla contra sus labios y llevarla a continuación contra su clítoris, al que privaba ahora de mi lengua, ocupada lamiendo todo solo que algo más abajo.

Los ruidos ahogados de Sole eran una mezcla de gemidos y suspiros de placer.

–¡¡¡¡¡¡Aahhhhh!!!!!! ¡¡¡Uffffffff!!!! ¡¡¡¡¡Diego...asiiiii!!!!!

Ella lo dijo…había aparecido ese nombre… no sé si lo sentía o solo pretendía motivarme, como si fuera necesario para mí que lo hiciera… Alargué cuanto pude mis paseos en círculos alrededor de su coño tan mojado, cada vez más abierto, una invitación a mi lengua y a mis dedos para entrar, que yo le retrasaba.

- ¡¡¡Cómemelo todo… Thael!!!

Acercándome a su clítoris casi sin rozarlo, una y otra vez, subiendo y bajando su calentura con lengüetazos planos en su pubis y entre sus muslos como el que ella me había compartido que le practicaron esos hombres.

Para enfocarme enseguida cada cierto tiempo en movimientos verticales, desde su perineo y la base de su vulva hasta la punta de su botoncito, recorriendo ahora sí todos los labios internos, mientras sus gemidos se hacían más largos.

- ¡¡¡Theo….Síiiiii… Theo…. Másssss… así, así….!!!

Cada nombre que Sole pronunciaba que no era el mío fue respondido por los más fieros lametazos por mi parte, intentando desdoblar mi lengua con la presencia de mis dedos, buscando transportarla a esa otra dimensión placentera que ella estaba dibujando en su fantasía, pero que también recordaba haber disfrutado lejos de mí, con alguno de esos nombres.

Milímetro por milímetro, las pasadas de mi lengua se repetían cada vez con más intensidad, pasando a succionar con energía, envolviendo el capuchón de su clítoris. La cercanía de su orgasmo fue muy evidente cuando ella elevaba toda su cintura y sus manos sujetaron mi cabeza, intentando que mi boca no se separara de su clítoris por lo que le di más y más lengüetazos.

–¡Siiii!!!! ¡Ahí!!!! ¡Justo ahí, joder!!! –ya gemía claramente a punto de correrse.

Sole había disfrutado de intensas experiencias este fin de semana pero ahora, conmigo sobre nuestra cama, quería que la estimulación de mis labios y mi lengua se concentrara en su clítoris, sin duda buscando un orgasmo explosivo y al que quería llegar sin más detenimiento.

- ¡¡No pares ahora, joder…!!

No fue difícil meter dos de mis dedos dentro de su vulva completamente empapada, y moverlos con todo el ritmo que mi mano podía dar, mientras no dejaba de lamerle el clítoris como ella me estaba exigiendo.

- ¡¡Aaahhh!!! ¡Ahhhhhhh… Ahhhhhhh…!

Yo estaba entre sus piernas, mi cabeza y mis dedos apretando su pelvis hacia abajo mientras le lamia el clítoris con más y más ritmo, buscando su inminente explosión…Mientras mi otra mano buscaba el espacio para masajear su depilado pubis, o subía a pellizcar en sus pezones, noté como una ola de tensión la recorría en todo su cuerpo.

- ¡¡ Ahhhhh… síiiiiiiii!! ¡Ahhhhh…. ahhhh. ahhhhhhh! –noté como gemía, quizás pronunciando algún nombre ahora inaudible para mí, entre sus oleadas de placer.

Su cuerpo se tensaba, despegando la espalda de la cama, entre sacudidas y espasmos, hincando sus uñas a los lados de mi cuello.

- ¡¡ Ahhhhh… aaaahhhhh!! ¡Oooohhhhh… síiiiii!

Sus piernas rodeaban mi cuerpo, y su coño palpitaba casi succionando mis dedos hacia su interior como si buscase sentirlos más adentro. Finalmente, me regaló una serie de convulsiones interminables, un orgasmo muy largo… hasta que su cuerpo se fue poco a poco destensando y cayó derretida sobre la cama, cubierta de sudor.

- Por mucho que te lo diga, Sole, eres una diosa del placer… Me ha gustado participar de tu orgasmo pero no sabes las ganas que he sentido también de penetrarte…

- A lo mejor, si no estuvieras tan pendiente de mí y de lo que piensas que quiero… si hubieras ido a por lo que tú necesitabas… igual yo lo habría disfrutado también…

Con esas últimas palabras, Sole claramente me hacía reflexionar y ahora tenía que ponerlo todo en orden…

Esta noche, Sole me había compartido con detalle el principio de su viaje con Luís, una serie de vivencias de lo más morboso que ella nunca había hecho. Había conseguido excitarme hasta provocarme una paja realmente de las de recordar. Habíamos compartido un cunnilingus que por sí mismo valía más que el sexo aburrido de cualquier pareja durante más de una semana.

Pero es que además, con unas pocas palabras, me estaba marcando el camino para conseguir más cosas de las que yo, al parecer sin que ella me lo pidiera, me estaba restringiendo a mí mismo, y que con ello perdíamos los dos.

- Viendo todo lo que consiguen de ti… ya me gustaría ser tan dominante como ellos…

- No tienes que ser lo que no eres, Andrés… Pero si te empeñas un poquito, puedes parecerlo…