De infiel a esposa así comenzó todo
Él solo pasaba en bicicleta, pero su mirada lo dijo todo. Ahora, con sus padres durmiendo al otro lado de la pared, ella debe decidir si sigue siendo la novia sumisa o se entrega completamente a quien le ha enseñado a ser su puta.
Hola, mis queridos lectores, hoy les platicaré cómo es que conocí a mi amado esposo. Yo, como han leído, siempre anduve de novia de alguien y haciendo cosas ricas con alguien más, y esta vez no fue la excepción. En ese tiempo, el chico que era mi novio era uno o dos años menor que yo, y pues yo ya me soltaba un poco más por todas las aventuras que ya había tenido, y la verdad es que era un poco fogosa cuando besaba a mi novio. Y pues, como estábamos afuera de mi casa, pues imagino que a él le daba pena.
De pronto, vi pasar a un chico en una bicicleta de esas súper delgaditas. Me llamó la atención porque estaba linda la bicicleta, porque aún la tiene. Yo volteé viendo la bicicleta, pero creo que él pensó que lo estaba viendo a él. Después pasó una vez más del otro lado y lo volví a ver. Él me vio y se atrevió a saludarme a la distancia. Yo me sorprendí por esa acción tan atrevida. Pasó una vez más, más lento, y ahora sí lo vi a él. Abracé a mi novio y me le quedé viendo y le sonreí. Mi novio ni enterado de lo que estaba haciendo.
Obviamente yo quería deshacerme de mi novio e investigar quién era ese chico. Yo sabía que iba a pasar una vez más, pero no fue así. Me quedé con la duda de quién era y pues se me quedó en la mente su bici para cuando lo volviera a ver pasar.
Pasaron 2 o 3 días y vi que pasó nuevamente en su bicicleta, pero estaba yo en la ventana y seguramente él no me vio, así que salí y me quedé en la entrada de mi puerta como 15 min. o más, esperando a que regresara, pero como no pasó, me volví a meter.
Después de un buen rato me mandaron a la tienda y, para mi sorpresa, ahí estaba esa bici. La verdad es que me puse nerviosa porque el sr. de la tienda, pues después de cogerme cada que iba, me hacía esperar a que se fueran los demás clientes para verme el culo o tocarme las tetas. Yo no sabía si llegar a la tienda o verlo afuera o si me iba a hablar, pero afortunadamente salió de la tienda antes de llegar. Nos miramos y yo simplemente le dije:
—Hola.
Y él me saludó y comenzamos una pequeña conversación donde terminó pidiéndome mi número, y yo obviamente accedí. Entré a la tienda, adquirí productos y el sr. me tocó las tetas, y me regresé a casa.
Como a las 2 hrs., me llegó un mensaje de él preguntándome algunas cosas irrelevantes, pero yo quería saber más de él. Para mí solo era, en ese momento, un chico al cual escogí para que me diera verga, así que cada vez guiaba más la plática hacia las preguntas más íntimas. Él me entendió muy bien la intención, así que me comenzó a decir que tenía lindo cuerpo y que si yo lo dejaba me iba a visitar para que le diera unos ricos besos como los que le estaba dando a mi novio. Yo le dije que si iba le daba uno, tal vez.
Para mi sorpresa, él aceptó ir. Ya era un poquito tarde y sabía que mis papás ya estaban en cama, así que salí al patio. Poco después llegó su mensaje y yo salí. Cuando le abrí me dijo:
—Voy por mi beso.
Así que yo me dispuse a dárselo. Lo que no me esperaba era que me iba a recorrer con sus manos mi cuerpo; apretó un momento mi cintura y su mano derecha comenzó a bajar hacia mi vagina. Yo quise detenerlo, pero pudieron más mis ganas de sentir que me tocara, y así lo hizo. Me acarició muy suave por encima de mi pijama y después metió su mano dentro de mi short, y sentí cómo hizo mi tanga a un lado y me metió sus dedos. Yo gemía un poquito y le pedí que parara porque tenía que entrar a casa, así que me sacó los dedos y los saboreó. Me dijo:
—Sabes muy rico.
Yo sonreí y me dijo que me iba a ir a visitar más temprano al día siguiente. Yo le dije que vería a mi novio, y la verdad esperaba la típica respuesta de que me quería para él solo y todas esas cosas que me decían siempre los tipos con los que ya había estado, pero él me dijo que no importaba, que siguiera con mi novio, que él quería volver a meter sus dedos dentro de mí y algo más. Le dije:
—Ok.
Sonreí y me metí. Yo subí a mi habitación y me sentía muy mojada, así que me masturbé muy rico pensando en el momento.
Al siguiente día, ya por la noche, llegó mi novio y pues intenté hacer lo mismo: lo besaba, le repegaba mis tetas y mi vagina; hasta falda me puse para que se le facilitara, pero no entendió el mensaje. Yo me frustré un poco porque él no me hizo nada, así que le dije que ya me tenía que meter y casi lo corrí de la puerta de mi casa. Se fue y de inmediato le mandé mensaje a mi ahora esposo. Le dije que si tenía tiempo fuera a verme. Él me respondió y, como a las 9:30 de la noche, llegó a casa.
Yo salí y cuando me vio me dijo:
—Te ves muy guapa.
Y al oído me dijo que sería más fácil meter sus dedos dentro de mí esta vez. Yo me sonrojé y sonreí porque me hacía la inocente, pero él me descubría en un segundo, jajaja.
Nos comenzamos a besar y, pues, en menos de 5 min. ya tenía sus dedos dentro de mí. No le importaba que alguien pasara; se me repegaba un buen y no sé si se veía o no, pero tampoco era como que los que pasaban se nos quedaran viendo. Yo, para no gemir, tapaba mis labios con su cuello y él me hacía venir muy rico con sus dedos. En 20 min. yo ya estaba bien mojada, como con 3 orgasmos, y me sentía satisfecha.
Yo le dije que ya me iba a meter y él se fue. Más tarde, por la noche, me mandó una foto de su verga y pues yo le dije que pronto lo iba a compensar. La verdad es que esperaba el sábado, que por lo regular no estaban mis papás, pues para irme a coger con él.
Al día siguiente me mandó un mensaje de que si quería que fuera, y yo la verdad no quería tanto porque me iba a volver a meter los dedos en la calle y me daba un poco de miedo que nos viera alguien, pero al final le dije que sí, que lo veía más noche.
Yo ese día, recuerdo, estrené una tanguita blanca y me puse una falda cortita, muy cortita, que me encantaba. Él llegó como a las 10 de la noche. Yo terminaba de cenar y estábamos haciendo sobremesa. Les dije a mis papás que saldría un ratito a ver a mi nuevo amigo, y mi mamá me dijo que así no iba a salir, pero le dije que solo sería 10 min., máximo 20, así que me permitieron salir así como estaba vestida.
Cuando él me vio me dijo:
—Qué guapa te ves.
Y en el oído me dijo:
—Estás como para darte verga, puta.
Yo me reí y le contesté que hasta el sábado. Él me dijo que estaba bien, me besó el cuello, me tomó de la cintura. La puerta de mi casa estaba abierta y él aprovechó para que nos metiéramos. No se metió más que atrás del zaguán y ahí me tomó del cuello y me dijo:
—Hoy te voy a dar verga aquí, mami.
Yo me reí, pero él iba en serio, así que me puso de rodillas, se sacó la verga y me hizo que se la mamara. Yo estaba súper nerviosa, así que al principio no lo estaba disfrutando. Le pedí que me dejara subir con mis papás a avisarles que ya me había metido, pero no me dejó; me seguía ahogando con su verga. Así estuvo un rato hasta que me dijo:
—Sube, puta, no quiero que baje nadie.
Yo subí rápido y mis papás estaban en la sala viendo TV y no me hicieron ni caso. Volví a salir al patio y él estaba con la verga erecta esperándome. Yo, ya más tranquila, se la volví a mamar muy rico; me encantó el sabor de su verga. Así estuve un rato. Después me levantó, me empinó en la pared y me metió su verga. Yo estaba impresionada porque me estaban cogiendo en el patio de mi casa, con mis papás en casa. No podía gemir y él me estaba dando verga como si no hubiera mañana.
Yo me ponía mi mano en la boca y él me decía al oído que tenía un culo muy rico, que me quería dar verga por atrás, que era una puta y que era demasiado delicioso cogerme en casa con mis papás escuchando. Yo lo volteé a ver y le dije:
—Sí, soy tu puta, sígueme dando verga así de rico, papi.
Después me puso frente a él, me quitó la tanga, me cargó, abrió mis piernas y me volvió a enterrar su verga. Me tenía recargada en la pared. Yo ya quería que terminara, pero él seguía cogiéndome. De pronto me dijo que le encantaba lo puta y obediente que era, que no dejara a mi novio, que siguiera con él, pero que él siempre me iba a dar verga porque desde ese momento ya era su puta. Le dije:
—Ok.
Y él me preguntó:
—Entonces, ¿qué eres?
Y yo le contesté:
—Tu puta, papi.
Me bajó, me sacó la verga, me volvió a poner de rodillas y me dijo:
—Abre la boca, puta.
Yo no quería, pero me dio una cachetada con la verga y me dijo:
—Mi puta tiene que comerse mi semen.
Yo me excité y ya quería probar el semen directo de su verga, así que abrí la boca y mamé su verga. Él se masturbaba y yo al mismo tiempo se la mamaba. Así estuvimos un rato hasta que explotó dentro de mi boca. Yo quería escupir, pero me tapó la nariz y me hizo tragarlo. Me quise parar, pero no me dejó; me hizo limpiarle la verga con mi lengua y me volvió a dar cachetadas leves con su verga.
Después me levantó, me apretó el culo y me dijo:
—Así sube a tu cuarto, sin ponerte esa tanga.
Me dio un beso en la mejilla y salió de mi casa. Yo me quedé así, como hipnotizada. Me había sentido por primera vez usada como una puta y probé el semen por primera vez, y en mi patio. Subí a mi cuarto y le escribí diciéndole que me había encantado la experiencia que acababa de pasar, y él me dijo:
—Si te portas como yo te digo, vas a ser cada vez más puta, vas a cumplir todo lo que quieras y yo te daré verga delicioso.
Espero les haya gustado mi relato, chicos. Síganme en mi grupo de Telegram, melissahot69; ahí me conocen un poco más y espero también sus críticas y comentarios. Besitos, mis amores, y nuevamente gracias por leerme.
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