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El capataz de obra y la arquitecta Parte 3

Silvia no esperaba que su confesión fuera tan cruda. Mientras su esposo la toca en la piscina, ella revive cada segundo de su humillación ante el capataz: las rodillas en el suelo, la boca amordazada y la imposición de un hombre que no le dio tregua. Ahora, Mario debe decidir si puede soportar escuchar los detalles de cómo su esposa se entregó a ese viejo, o si la historia termina aquí.

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EL CAPATAZ DE OBRA Y LA ARQUITECTA Parte 3

_Creo que comencé a desmoronarme cuando lo de las columnas, esas putas columnas_ dijo ella

_ ¿Qué sucedió?_

_Javi y Santi me llamaron a su despacho y me dijeron que habían decidido llamar a Augusto Iriarte, es un ingeniero de mucho prestigio que había trabajado con el estudio hacía tiempo, para que revisara los planos que yo había diseñado_

_ ¿Había sido el viejo?_

_Si, José les había dicho que eso estaba mal, mi diseño y la evaluación del ingeniero_

_Joder…-

_Y lo peor fue que Iriarte lo revisó y dijo que el viejo tenía razón, que esas columnas allí iban a resentir la estructura, por supuesto el que más pringado salió de todo esto fue el ingeniero, pero para mí…._

_Fue un palo muy gordo…_dije

_Mi autoridad quedó destrozada, entonces hablé con Pía y sabes cómo es, que debía plantarles cara al viejo y a todos, que era un caso de discriminación, de acoso, en fin y luego sucedió lo que sucedió_

_ ¿Qué sucedió?_ dije

_Le cité, a Jose, en la oficina y le dije de todo, que había estado puteándome desde el primer día, que había boicoteado el proyecto y que le iba a denunciar por acoso y que no iba a permitir que se siguiera comportando así_

_ ¿Y él?_ dije

_El me miraba con esa expresión de perro que no entiende lo que le dices y meneaba la cabeza, hasta que dijo algo_

_ ¿Qué dijo?-

_Aquí el único problema eres tú…_ me dijo, lo recuerdo bien

_No voy a permitirle que me hable así, voy a hacer que le despidan… hablaré con Fernando_ dije y entonces me cogió de los hombros, sentí que sus manos eran de hierro, te juro.

_No quería hacerlo, pero no queda otro camino_ dijo el muy cabrón, lo dijo con pesar, como quien tiene que hacer algo que no quiere hacer, pero no ve otra solución.

_No me dejas acabar esta puta obra en paz_ dijo, la expresión de sus ojillos era dura y seguía cogiéndome de los brazos y luego tiró hacia abajo y, me llevaba al suelo, cogida de los brazos, flexioné una pierna y luego la otra y luego…no me preguntes como pero estaba de rodillas frente a él y cogió mi mano y la llevó hasta su polla y se la toqué……..recuerdo que me impresionó el bulto que tenía allí, simplemente dejé mi mano allí, inerte, tocando su polla._ dijo Silvia, todavía cogía mi mano.

_Joder, pero entonces te forzó….._ dijo

_ ¿Sabes lo increíble de todo esto? Que no sé si me forzó o no, estaba hecha un lío, tocando su polla por sobre los pantalones, sobre el mono de trabajo de color caqui y entonces alcé la cabeza y sus ojos se encontraron con los míos, yo mirándole desde abajo.

_Ya sabes lo que tienes que hacer, acabemos con esto que debo seguir trabajando_ dijo

Yo seguía tocando su polla sobre los pantalones, la sentía crecer y me di cuenta que era muy grande, que era una polla grande, de eso no había dudas y luego, no sé, era como un sueño, como que no era yo la que estaba haciendo eso, le bajé la cremallera del mono de trabajo y metí la mano por dentro de la bragueta y saqué para afuera una polla gorda y venosa y que olía un poco a orina y volví a mirarle y el rostro de ese hombre era como una máscara de piedra, no se le movía un músculo de la cara, era la misma cara inexpresiva de siempre_

Ella hablaba como en trance y yo no podía creer lo que me estaba contando, no había esperado algo así, imaginaba otra cosa, algo más normal, en realidad no podía imaginar nada, pues no concebía que mi esposa hubiera follado con ese hombre.

_Te juro que me parece que te lo hubieras inventado, no puedo creer lo que me estás contando_ dije, un poco para ganar tiempo, para recuperarme de la impresión.

_Es la primera vez que se lo cuento a alguien, a Pía solo le dije que me había liado con José, pero no le di detalles_

_Pero ¿No pensabas que era una locura, que podía acabar sabiéndolo todo el mundo?_

_No, no podía pensar en nada, el olor de esa polla me saturaba las fosas nasales y el grosor que tenía, mi mano no llegaba a abarcar toda la circunferencia, nunca había tenido una polla así en la mano y luego….simplemente abrí la boca y comencé a chupársela_

_ ¿Y él?_

_Hizo algo así como un gruñido y yo la tenía dentro de mi boca, el calor que desprendía, sentí que me ahogaba y a la vez, sentí una especie de alivio, como si algo se hubiese acabado, como si toda la tensión que había pasado con ese hombre desde el comienzo se disolvía como por arte de magia, lo pajeba y se la chupaba y él no decía nada, ni me atrevía a mirarle yo_

_Pon las manos a la espalda_ dijo, yo creo que no le hice caso, entonces él me cogió una mano y volvió a decirlo.

_Pon las manos en la espalda, te digo_ una orden dura, impersonal, entendí lo que quería decir y llevé mis manos a la espalda y seguí chupando, succionando, sentía mi boca bien abierta y la piel rugosa y olorosa sobre mis labios y entonces sentí sus manos cogiendo mi cabeza y comenzó a follarme la boca, acompasadamente, era un vaivén no demasiado violento y solo lanzaba gruñidos, de aprobación pero como si no estuviera satisfecho del todo.

Sentía esas manos pesadas sobre las sienes, la callosidad de los dedos y su polla entrando y saliendo de mi boca y de pronto me di cuenta que estaba mojada, que mis bragas estaba mojadas, que me estaba mojando mientras le mamaba la polla al jefe de obra y las rodillas comenzaron a dolerme sobre el suelo y él lanzó una especie de gruñido final y sentí el chorro de semen impactar en el fondo de mi garganta y sentí como una arcada y pensé que iba a vomitar, pero en lugar de eso tragué, no podía hacer otra cosa, otro disparo de semen dentro de mi boca y sus manos seguían aferrando los costados de mi cabeza y nuevos gruñidos ahogados de él y volvía a tragar para no ahogarme y otros disparos de semen dentro de mi boca, cada vez con menor fuerza y yo simplemente seguía tragando, no podía hacer otra cosa, ni siquiera me había avisado que se corría o me había ordenado que tragara, sentí que no podía hacer otra cosa que tragar su lefa, que era lo que él esperaba y dentro de mis bragas me seguía mojando hasta un punto que pensé que si apenas me tocaba iba a correrme yo también, con esa enorme polla en la boca_

Yo sentía mi mano húmeda también sobre la mano de Silvia, ella estaba agitada, sobre la tumbona, reviviendo aquello, se quitó las gafas de sol y me miró y miró mi polla erecta dentro del bañador.

_Imaginé que te iba a poner que te lo contara así, con todo detalle_ dijo Silvia

_Joder….es muy fuerte esto_ dije y solté la mano de mi mujer y me senté sobre la tumbona, era verdad que tenía la polla dura, no podía digerir lo que ella me había contado, era demasiado irreal.

_ ¿Y él que hizo?_ dije

_Luego quitó la polla de mi boca, la sacudió frente a mi cara, como si acabara de mear y la guardó dentro de su bragueta y se subió la cremallera.

_A ver si ahora podemos trabajar en paz, joder…._dijo y se marchó y me dejó de rodillas en el suelo de la oficina, dentro del tráiler ese, que debiéramos cambiarlo ya por un conteiner o algo más moderno y yo me quedé allí, tirada, me levanté con esfuerzo, sentía como si un coche me hubiese arrollado, tenía todo el cuerpo laxo y cansado, me senté sobre el sillón, frente al escritorio, pensé que no podría salir jamás de allí, que me moriría de vergüenza si lo hacía y desabroche el primer botón de los vaqueros y fue tal como pensaba, apenas me toqué con un dedo, el clítoris, comencé a correrme, me tapé la boca para no gritar, me mordía la boca casi hasta hacerme sangrar y me fundí sobre mi sillón de trabajo, como una guarra cualquiera.

Luego de eso volví a sentir un alivio momentáneo y luego quería morirme, comencé a comprender la enormidad de lo que había sucedido.

¿Debía denunciar a ese viejo? ¿Contarte a ti? Salí de la oficina y me puse el casco y creí morirme, de vergüenza, aluciné que todos estaban mirándome, que todos lo sabían ya.

Entonces escuché una voz a mis espaldas.

_Arquitecta, ¿puede venir un momento?_ dijo el capataz, me giré

Era él con los planos en la mano, como si nada hubiera pasado, uno de los obreros estaba con él.

_Hemos empezado con los baños de bloque B_ me dijo y me señaló con un dedo en el plano.

Yo apenas comprendí lo que me decía, el albañil dijo algo también.

_Vale, está bien así, cualquier duda me avisa, José_ le dije

Me marché de allí.

_Fue uno de esos días que te encontré en la cama, llorando_ dije

_Sí, creo que si_

_ ¿Y al día siguiente?_

Al día siguiente fue como siempre, seguíamos trabajando y viéndonos como si nada, por supuesto yo ya no cuestionaba nada de lo que Jose hacía o deshacía dentro de la obra_

_Te habías resignado con eso_ dije

_Eso había pasado a un segundo plano, ya no me importaba, le miraba a la cara y no me podía creer que le hubiese mamado la polla a ese viejo y luego, bueno comencé a pensar en ello y comencé a perder el control de la situación-

_ ¿A qué te refieres?_

_A que volví a masturbarme sobre el sillón, frente a mi escritorio, pensando en lo que había sucedido y hasta volví a ponerme de rodillas y llevé mis manos a la espalda, como si estuviera otra vez mamándole la polla_

_Pero el volvió a acercarse_ dije

_No….no él no hizo nada más, yo pensaba que iba a tener que pararle los pies, que denunciarle si me seguía acosando, pero él solo me hablaba del trabajo, como si no hubiera pasado nada y comencé a sentirme más segura de que no se lo había contado a nadie tampoco_

_ ¿Y lo de los videos que hiciste en nuestro ordenador, con la inteligencia artificial? _

_No lo sé, era como una forma de ponerte sobre aviso, de que notaras que algo estaba pasando_

_Claro que lo notaba, vi esos videos y hasta hablé con Pía, para saber qué coño te pasaba_

_Y ella no te dijo nada, espero_

_Ella estaba cabreada contigo, pero yo te notaba tan mal, que comencé a sospechar que algo había sucedido, luego fui a la obra_

Le conté que le había tirado fotos, que había escuchado ese dialogo entre los obreros, pero no le conté ese diálogo donde el viejo decía que había que preñarla para que se ocupara de algo importante.

_ ¿Entonces fue solo esa vez?_ dije, casi con una tímida esperanza y un poco de desilusión

_No, claro que no, Mario, si no, no estaríamos aquí…_ dijo ella

_Pero él no se acercaba ni hablasteis de lo ocurrido_

_Si hubiera sido por él, yo creo que no hubiese pasado más nada_

_Solo quería que le dejaras trabajar en paz_ dije

_Era así tal cual lo has dicho, ¿puedes creerlo?_ dijo ella, con ese pozo de vanidad, ¿Puedes creerlo? Con lo buena que estoy que no hubiese venido a por mí.

_ ¿Y qué paso luego?_

_Me comporté como una idiota, como una chiquilla, como me llama él_ dijo ella

Sentí una punzada de dolor en el pecho, esa confesión de una intimidad existente entre ella y ese viejo.

_ ¿Qué hiciste?_ dije

_Volví a discutir con él, por una cuestión de los planos, esto era una gilipollez y me avergüenzo del planteo que le hice, era una tontería, le cité en la oficina y comencé a reclamarle que había comenzado un trabajo sin consultarme y que yo quería estar informada de todo lo que se hacía en la obra y le hablaba y él me miraba sin decir nada, torvamente_

_Entiendo ¿has acabado? _ dijo despectivamente

Yo estaba sentada en el sillón de la oficina y él de pie, del otro lado del escritorio.

_Si…._ dije

_Veo que no has tenido suficiente con lo del otro día, que no se te haga costumbre_ dijo luego y colocó el casco de obra sobre el escritorio y empujó mi sillón con rueditas hacía atrás con un pie Y luego se sentó a medias sobre el escritorio, subió una pierna.

_ ¿Has cerrado la puerta?_ dijo

_Si_ dije y le miré a la cara, por primera vez tenía algo así como una sonrisa en la cara, una mueca.

_Venga, hazlo ya_ dijo, casi sin ganas

Bajé la cremallera de su mono, otra vez, me daba cuenta que lo hacía con ansiedad, lo había estado anhelando, desde la última vez, casi no podía esperar que su polla saliera propulsada hacia afuera, mis movimientos eran torpes y con prisa y era humillante saber que él también se estaría dando cuenta de ello, pero trataba de no mirarle.

Me encontré cara a cara con su polla nuevamente, la cabeza muy grande casi afuera de la piel rugosa, otra vez ese olor fuerte, esa rugosidad, m la metí en la boca y acaricie sus huevos, yo sentada en el sillón y él con una pierna subida al escritorio.

Y por primera dijo algo, agregó algo a sus gruñidos.

_Joder, que mamona eres…_dijo y un manantial de flujos me inundó las bragas, sabía que sería así, yo no tenía dudas que sería así.

Llevé mis manos a la espalda sin que él me dijera nada y sentí sus manos aferrar mi cabeza y sentí que me ahogaba de morbo, de placer cuando sentí sus manos sobre mi pelo y mi nuca.

Pero no me acariciaba, solo cogía mi cabeza para follarme la boca.

Y entonces tuve otra revelación, quería sentir sus manos, que me tocara, que me tocara las tetas por ejemplo y me atreví a sacar una mano de mi espalda y me toqué un pezón y otra vez la sensación de ahogo y comencé a gemir, gemía de placer, como una zorra e imaginaba que él podía estar sonriendo ahora, el maldito cabrón.

Y otra vez se corrió sin avisarme, solo con unos gruñidos un poco más altos que los anteriores.

Los chorretones de semen pegaban en mi garganta con violencia y otra vez fue tragar y tragar, toda su lefa, como una manera de decirle que estaba dispuesta, que era suya, que quería complacerle y me atraganté y tosí y un poco de semen cayó por la comisura de mis labios, sentí la gota resbalar por mi barbilla y caer sobre la camisa de seda que llevaba y luego quitó su polla de mi boca y yo levanté la cara y le miré y me limpie los labios con el dorso de la mano y me hice un poco más atrás sobre el sillón y él me miraba, casi como si me viera por primera vez, había algo distinto en sus ojillos, creo que me estaba admirando, admiraba mi belleza por primera vez y no sé cómo lo hice, pero desbroché el botón de mis pantalones y metí mi mano por dentro de mis bragas y le miré fijamente, mientras él guardaba su polla dentro de la bragueta del mono de trabajo y me toqué varias veces e hipé y mis labios temblaban y le miraba fijamente y cerré los ojos y mis dedos sobre el clítoris tocaron un par de veces y comencé a correrme y volví a abrir los ojos y pensé que él iba a hacer algo, que me iba a tocar un pecho o algo, pero solo me miraba, como extrañado, como si contemplara una loca y me tapé la boca con la mano y comencé a correrme y él solo miraba, sentado a medias sobre el escritorio y eso me volvía loca.

_Joder…._dijo cuándo hube acabado y se levantó del escritorio y se marchó.

_Joder…._ dije yo cuando Silvia acabó su relato, como si los hombres solo pudiéramos decir eso y nada más.

_No te imaginas el lío que era mi cabeza_ dijo ella

_Pero, es que esto no estaba bien, desde el principio_ dije

_Si claro que no estaba bien_ dijo ella

_Es como una violación, como si te estuviera forzando, te llevó a un punto de fragilidad, te acosó hasta quebrar tu voluntad y luego se aprovechó de ti_

_Sí, creo que fue así_ dijo ella

_ ¿Y no piensas hacer nada?_ dije

_No es tan fácil_ dijo ella

_Luego le volviste a ver_ dije

_Claro, no pensaba en otra cosa, me angustiaba cada día que pasaba y no pasaba nada entre nosotros, entonces le cité a la oficina y se lo dije_

_ ¿Qué? ¿Qué le dijiste?_ dije yo

_Que quería verle fuera de la obra, donde él quisiera_ dije

_Joder…._

_Y él no dijo nada ¿Puedes creerlo? Tengo que trabajar, no me vengas con gilipolleces, dijo y se marchó_

_ ¿Tú piensas que era una actitud simulada?_

_ ¿Qué fingía desinterés pero en realidad se moría por follarme? Pues no, no lo creo, era como que pasaba de mí y eso me ponía loca_

_ ¿Y entonces?_

_Bueno, ya estaba muy mal y le miraba de un modo, como una adolescente que se ha enamorado del profesor, hasta que un día me habló:

_Arquitecta, venga conmigo, quiero enseñarle algo_ me dijo

El corazón me dio un vuelco y subí con él hasta uno de los últimos pisos, llegamos allí y contemplé la ciudad desde las alturas, yo llevaba unas botinas de la obra y unos vaqueros ajustados, había unas bolsas de cemento apiladas, ya estábamos casi fuera del horario de trabajo.

Cogió uno trapos y los echó al suelo, detrás de las bolsas de cemento había un hueco, se apoyó en la pila de bolsas.

_Venga, no hay mucho tiempo_ dijo.

De alguna manera era la primera vez que él tomaba la iniciativa y me sentí feliz, como una chiquilla.

_Venga, chiquilla, date prisa_ dijo

Y otra vez me recorrió un escalofrío y tendrá que haberme cabreado que me dijera chiquilla, pero noté un matiz cariñoso_ dijo Silvia

_ ¿Un matiz cariñoso? ¿Qué el capataz de obra que había estado puteándote todo ese tiempo te llamara chiquilla?_

_Estaba muy mal, Mario, lo reconozco, pero me hinqué de rodillas sobre eso trapos sucios y otra vez le bajé la cremallera, otra vez la alegría de sentir esa verga entre mis manos y entonces antes de metérmela en la boca, me la pasé por los labios y la mejilla, para empaparme de ese olor, me la refregué por los labios y le di besos, en la punta de la polla y en el tronco y luego le puse la polla en vertical y comencé a lamerle las pelotas, era algo que había pensado hacer, lamía sus huevos que no estaban depilados precisamente y pronto me atragante con un pelillo, me lo saqué de la boca y volvía a repasar esos huevos gordos con mi lengua-

_Joder…..es muy fuerte_ dije, mi polla estaba a punto de explotar dentro del bañador.

_ ¿Quieres tocarte o que te toque yo?_ dijo Silvia

_ ¿Te pone humillarte frente a él? ¿Le comías los huevos para humillarte?_

_Supongo que si….ya te digo que no pensaba, no pensaba en nada, quería darle placer y quería dejarle claro que estaba dispuesta a hacer lo que me pidiera_

_Querías follar con él, Silvia, creo que el cabrón se daría cuenta_ dije con cierta amargura.

_Si te hace mal todo esto no te lo cuento_ dijo ella

_Cógeme la polla_ dije, ella también se sentó sobre la tumbona, de frente a mí y estiró su manita y me tocó la polla por sobre el bañador y comenzó a masturbarme, me apretujaba la polla y me miró a los ojos, su hermoso rostro un poco anguloso y delicado que me volvía loco.

_ ¿Tan grande es su polla? ¿Mucho más que la mía?_ dije

_Si…._ dijo ella mientras me apretujaba la polla

_Si, me la metí en la boca y se la chupé como siempre, con las manos en la espalda y el cogiéndome del pelo y la cabeza, follándome la boca, haciendo esos gruñidos de perro viejo y luego se corrió en mi boca y tragué su leche como las dos veces anteriores y luego sucedió otra cosa distinta_

_ ¿Qué cosa?_ dije mientras ella me masajeaba la polla por sobre el bañador, de forma casi impersonal.

_Ahora córrete tú, como el otro día_ dijo y no sabes la alegría que me recorrió todo el cuerpo, como una idiota, desabroche el botón de mis vaqueros y metí la mano por dentro de mis bragas y le miré mientras me masturbaba y él me miraba, con la misma expresión de nada en el rostro.

_Tócate una teta_ dijo y yo por supuesto llevé una mano a un pezón y lo retorcí por sobre la camiseta que llevaba y mientras seguía gimiendo, de rodillas frente a él, quien seguía con la polla fuera de la bragueta.

_Bésame la polla_ dijo y me acerqué hasta su polla flácida, pero aun así impresionante de grande y le di unos besos sobre la cabeza violácea y pegajosa y gemía ya muy fuerte, pues seguía retorciéndome el pezón y con la mano dentro de mis pantalones, ya estaba a punto y a duras penas podía contenerme, ya podría haberme corrido pero quería hacer durar ese momento y entonces él puso una manaza sobre mi boca, amordazándome.

_Córrete ya de una vez, que tengo que irme a casa con mi mujer_ dijo y por dios, Mario, fue decir eso y comencé a correrme de un modo, que….fue el mejor orgasmo que había tenido en mi vida, sentía su mano callosa y pesada sobre mi boca, amordazándome, muriéndome, me fundía con su mano cubriendo mi boca y exploté, me deshice en mil pedazos y él seguía mirándome con extrañeza, como si estuviera contemplando a una loca._

_Venga, chiquilla, bajemos ya…._ dijo y se guardó la polla dentro de la bragueta y sentí un pesar de que todo hubiera acaba ya, por supuesto ni me dio la mano para ayudar a pararme ni nada_

_Joder….joder….no puede ser tan cabrón…_ dije con la mano de ella pajeándome sobre el bañador.

Me corrí como una bestia, dando patadas en el aire, sobre la tumbona.

Cuando volví en mí, Silvia se estaba metiendo en la piscina, vi su hermoso culo, los glúteos perfectos y simétricos y la tira del bikini clavada en medio de esas nalgas y luego se zambulló.

Fui a cambiarme el bañador.

No sabía que pensar ni que sentir yo tampoco.

Había sucedido, el mundo que era mi mundo había dejado de serlo, seguía estando la casa que habíamos construido juntos, la piscina, me asomé para ver a Silvia nadar, por un momento vinieron a mi mente todas esas imágenes de ella mamándole la polla a ese viejo, claudicando, humillándose.

Ya estaba hecho, no podía hacer nada por cambiarlo.

Preparé unos tragos, unos Martini, con un poco de vodka y gin, el trago de James Bond, pensé.

Ese puto viejo, el capataz, era el puto James Bond, un duro, un tío que no se conmovía y babeaba como un perro ante la belleza de mi esposa.

Me acerqué hasta la piscina.

_ ¿Cómo estás, cariño?_ dijo ella, acercándose al borde de la piscina para coger el trago que yo le ofrecía.

_Bien, dentro de lo que cabe, no todos los días escuchas una historia así_ dije

_Te lo he contado y no sabes lo culpable que me siento….pero bueno, ya está hecho…_ dijo ella, veía sus tetazas desde arriba, el cuerpo de ella cubierto por las finas gotitas de agua.

_ ¿De verdad me sigues amando, pese a todo? ¿De verdad este viejo va a venir aquí esta noche?_ me sentía un completo idiota, preguntando eso

_Metete en el agua conmigo, si a las dos cosas_ dijo ella

Le hice caso, dejé los Martini al borde de la piscina y me metí en el agua, el fresco elemento me poseyó, Silvia vino hasta mí y pegó sus enormes tetazas contra mi pecho, el tacto era esponjoso, firme, lozano, vital.

_Cuando sentía que estaba a la deriva con todo esto, sabía que había un ancla debajo de mí, que no dejaba que me perdiera del todo_ dijo ella

_ ¿Si? ¿Cuál era esa ancla?_

_Tú y tus videos, los videos primeros que habías creado, sabía que a ti te ponía eso, y sabía que lo aceptarías_ dije

_ Los videos eran una fantasía y ni siquiera había llegado a imaginar todo esto_ dije

_No sabes lo estúpida que me siento_ dijo ella y me besó, nos besamos en la boca, echó sus largas piernas a mis caderas bajo el agua.

_Nunca pensé verme envuelto en una situación así y verte a ti en semejante situación_

_Es que José es una persona muy especial, un tío…..que parece salido de otra época, bah, es de otra época, su cerebro es tan duro como una piedra, cree en determinadas cosas y ya está_

_Estás muy enganchada a él, por lo que veo_ dije

_Si….estoy muy enganchada, no puedo negar eso…._

_Y pretendes que yo esté de acuerdo, en que sigas follando con él_

_Si…….no sé si tengo derecho a pedirte algo así, pero es lo que deseo_ dijo ella

No volvimos a besar, sentía esa falsa impresión de estar en control de la situación, de ser yo el que concedía, de forma magnánima, de monarca, un rey, el que generosamente entregaba a la reina para que follara con uno de los siervos.

_ ¿Cómo sigue la historia?_ dije

_ ¿Cómo sigue? Pues luego de eso no hizo nada más, yo me estaba volviendo loca, me masturbé varias veces tapándome la boca con la mano y pensando que era esa mano grande y callosa la que me amordazaba y entonces comencé a vestirme de otro modo, quería llamar su atención, pero él nada de nada, pasaba de mí.

Uno de esos días fui a la obra con una falda muy corta, era un cinturón, mostrando pierna a todo mundo, y un top que dejaba mi vientre al aire y un blazer ligero.

Fui hasta donde estaba José, supervisando a unos obreros.

_José, ¿puedo ver esos planos?_ dije en forma altanera, me di cuenta que los albañiles me miraban enloquecidos, no podían disimularlo.

_Si, arquitecta, ya se los enseño_ dijo él, parecía cabreado y yo por dentro temblaba, como una verdadera chiquilla que se está portando mal y lo sabe.

Me estuvo enseñando los planos y me miraba torvamente.

_Bien, cuando pueda, venga a verme a la oficina_ dije

Entré a la oficina, pasaron diez minutos y entonces la puerta se abrió, sin llamar, él entró y luego cerró con llave.

Me acerqué a él e intenté besarle, me apartó de un empellón.

_Quita ¿te has vuelo loca?_ dijo

_ ¿Por qué? solo me usas como una puta, para que te chupe la polla y nada más_ dije

_ ¿Por qué te vienes vestida como una zorra? ¿No ves que me alteras a todo el personal?_ dijo él

_ ¿Que…….? yo me visto como quiera, a ver si tú me vas a decir cómo debo vestirme…._

_Pues a mi obra no vas a venir vestida como un putón verbenero, zorra_ me dijo

_ ¿Pero qué te has creído, subnormal? No eres mi padre…ni nadie…….para decirme como debo vestirme…-

_Pues tu padre debió darte unos buenos azotes en el culo de pequeña…..bastante chiquilla caprichosa has debido ser….._ dijo y me miraba torvamente, cabreado y yo también estaba cabreada de verdad.

_Vete ya de esta oficina…_dije

_Date vuelta e inclínate sobre el escritorio_ dijo él

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