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Campus Cornudo PARTE 2 (Cap. 27)

La rutina perfecta tiene un precio: el cinturón de castidad. Pero mientras ellos disfrutan de su nueva calma, alguien en las sombras ya ha decidido que el tiempo se les acaba y que el vínculo que los une debe romperse.

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CAPÍTULO 27

Quince días después, Laura, se incorporó a su nuevo trabajo sin demasiados altibajos y, en efecto, su nuevo horario era mucho mejor y, además, estaba muy satisfecha con sus nuevos compañeros de equipo y las dinámicas laborales.

Con los nuevos horarios de Laura, ahora, era yo quien se levantaba un poco antes, aprovechaba para preparar los cafés y almorzábamos juntos. Luego, la acompañaba hasta su nueva oficina y yo me iba a la mía.

Los dos empezábamos nuestra jornada laboral a las 9h, pero Laura hacía jornada intensiva y a las 15h ya estaba en casa. Así le quedaba toda la tarde libre mientras que yo tenía que comer de menú en un restaurante cercano y me reincorporaba hasta las 18h.

La mayoría de las veces, cuando regresaba a casa, me encontraba a Laura viendo una serie u organizando la casa mientras me esperaba. Entonces yo me unía a ella, cenábamos algo ligero y nos acostábamos.

Sólo los jueves y los viernes alterábamos un poco nuestra rutina ya que los jueves, junto a unos amigos, organizábamos partidos de pádel y los viernes teníamos nuestro habitual encuentro con Edu y Marisa.

Por su parte, Laura se tomó muy en serio la dinámica propuesta por la doctora Álvarez y, regularmente, comprobaba si tenía puesto el cinturón de castidad. Podía comprobarlo en cualquier momento, durante la noche, al despertarnos o incluso durante un partido. Por suerte, los premios que recibía por usarlo eran muy satisfactorios.

Durante esos días y los que siguieron, Laura, no volvió a proponer salidas al local de intercambio y pareció haber superado satisfactoriamente sus necesidades sexuales.

En resumen, pues, nuestra vida se había encauzado y, por mi parte, no me podía quejar ya que disfrutaba de buen sexo, económicamente estábamos ingresando más que nunca y la relación de pareja volvió a estabilizarse; el único precio a pagar era el molesto cinturón de castidad.

Aunque un gusanillo me susurraba en el oído que pronto algo pasaría. Que en cualquier momento los astros volverían a alinearse y la fogosidad de Laura nos arrastraría a una nueva experiencia aún más extrema.

DESPACHO DOCTORA ÁLVAREZ

LA COMPAÑÍA – MADRID

[LLAMADA TELEFÓNICA] TUUT... TUUT... TUUT...

[Desconocido] Como están los avances con Lyscisca.

[Doctora Álvarez] De momento no ha habido avances, le hemos ofrecido la posibilidad de ganar un extra en el cortijo de Villa Vicio, pero la ha rechazado.

[Desconocido] Eso no es aceptable.

[Doctora Álvarez] Es cuestión de tiempo. Tarde o temprano lo hará.

[Desconocido] No disponemos de tiempo doctora Álvarez. Debido a un error nos hemos precipitado publicando su “book” y, en estos momentos, ya hemos recibido muchas peticiones para contratar sus servicios.

[Doctora Álvarez] Pues habrá que buscar otra estrategia para convencerla porque la económica no ha funcionado. Su vínculo con Carlos es muy fuerte y se resiste a participar en sesiones sin su presencia. Todo hace indicar que la argucia del club Slutwife se nos ha girado en contra.

[Desconocido] Bueno, entonces habrá que debilitar ese vínculo. No hagas nada, me encargaré personalmente.