Mi primera experiencia interracial
El alcohol corre libre y los límites se desvanecen en la oscuridad del bar. Cuando los strippers aparecen, su mirada se fija en uno solo: un hombre negro que promete lo que su novio no le da. Esta noche, la vergüenza muere y el deseo toma el control.
Me invitaron a un matrimonio, una ex compañera de trabajo con la que tuve buena relación pero hace mucho tiempo que no hablábamos. No me lo esperaba para nada, pero decidí ir y confirmé mi asistencia. Un mes antes del matrimonio me llegó otra invitación con mi nombre (Valentina), la cual era una invitación para la despedida de soltera de mi ex compañera. Desde que Sofía, la novia, me invitó a su boda nosotras empezamos a hablar otra vez de nuevo, y la verdad en esa época estaba terminando con mi novio de aquella época, 4 años atrás, también estaba teniendo problemas con una de mis amigas, por lo que mi ánimo era una mierda, así que decidí ir para despejarme de todo eso.
Una semana antes de la boda era la despedida de soltera. A Sofía le alquilaron un bar en el centro de la ciudad solo para nosotras. La verdad yo solo conocía a Sofía, a nadie más, pero no me sentí incomoda, todas las chicas eran muy simpáticas. El bar estaba muy bien. Todo comenzó a eso de las 20:00. Había mucha comida y decoración explícita. Me demoré poco en notar lo hot qué era todo, y lo abiertas de mente qué eran todas las chicas del círculo de Sofía. Hicimos muchos juegos, todos eran sexuales. Al principio me daba vergüenza participar pero de a poco me fui soltando, y el alcohol también ayudaba.
Así fue avanzando la noche, cada vez más más y más explícito y xxx todo, hasta el punto de que en un juego de adivinar juguetes sexuales solo tocandolos, una chica adivinó Un dildo, lo sacó de la caja, se quitó la falda y los calzones y se empezó a auto penetrar su vagina con el dildo, gimiendo loco loca. Estabamos todas bajo la influencia del alcohol, incluso muchas o quizá la mayoría estaban ya de plano borrachas. Recuerdo que dos de las chicas se empezaron a manosear y besar completas. Varias con las tetas al aire y otras haciéndose sexo oral. La verdad que el ambiente cada vez se volvió más y más sucio, pero yo ya hacer rato me había aclimatizado, ademas que mi concha ya estaba mojada.
Eran casi las 00:00 hrs cuando la amiga de Sofía, la novia, que estaba animando la despedida dió un anuncio maravilloso, presentó a tres galanes que salieron a animar todo. Eran 3 strippers que llevaban puesto únicamente sus boxers, en los cuales se marcaban sus vergas que estában completamente erectas. Obviamente eran hombres atractivos pero yo me enamoré a primera vista de uno de ellos. Era un hombre hermoso de raza negra, musculoso, con su culo bien puesto. Me quedé embobada mirándolo, solo lo podía y se me hacía agua a la boca.
La dinámica entre nosotras y los strippers fue escalando poco a poco, de bailes sexies a toqueteos mutuos. Luego de eso los 3 guapotes se empezaron a besar con chicas al azar, y yo obviamente sabía a quien quería besar. Aproveché apenas dejó de besar a una de las chicas para acercarme. Me apegué a él, le tomé la cabeza y lo besé apasionadamente, nuestras lenguas se conocieron bien. Aproveché el momento y acaricié su pene por sobre el bóxer y le tiré un piropo, "Me encanta lo que te cuelga entre las piernas", y lo miré mordiéndome los labios y me fui a sentar.
Las chicas de a poco les fueron bajando los boxers a los 3 machos, hasta que los bajaron por completo y quedaron los 3 totalmente desnudos. En ese momento me enamoré de nuevo de mi macho negro, ya que su pene era tan hermoso como él, era perfecto y gigante, quizá 19 o 20 cms. Las chicas empezaron a chuparles las vergas a los 3 strippers por turnos, y yo solo quería a uno, mi negro hermoso. Una chica justo al lado mío se puso a chuparle el pene a mi negro, yo me acerqué y mientras la chica le mamaba la verga you le acariciaba su hermoso cuerpo y lo miraba a los ojos con cara de puta mordiéndome los labios, tratando de expresar que me encantaba él.
Llegó mi turno y no lo quería desaprovechar, comencé a chuparle el pene como una maniaca, lo saboreaba como una loca, y era de verdad enorme, pero me encantaba y se lo chupé completo hasta sus testículos, lo masturbaba y lo volvía a chupar, incluso traté de metermelo hasta la garganta y entero pero no pude por su tamaño. Yo estaba fascinada y o lo quería dejar ir, lo quería solo para mi, así que mientras se la seguía chupando le dije " Quedate conmigo por favor papi", a lo que el responde "Cómo?", no sé si porque no se esperaba esa petición o no escuchó por el volumen de la música, pero en ese momento me desnudé, solo llevaba un vestido corto y ligero con mis calzones, así que no fue difícil, solo quedé con mis tacos puestos y me abrí de piernas por completo. Lo miré fijamente y me mordí los labios y le supliqué "Métemelo por favor". Éramos opuestos perfectos, él era un hombre negro, hermoso, bello, perfecto y con un pene que satisface a cualquier mujer. Y por otra parte yo, mujer blanca que le encantan los hombres bien hombre, varoniles y vi rules, o sea, me encantan los penes.
Él me miraba mientras yo frotaba mi clitoris, y no le le despegaba la vista de encima. Las chicas y los otros 2 strippers se volvieron locos qué esta escena, nos hacían barra y gritaban "Que se la coja, que se la coja". Mi hombre por fin actuó y se avalanzó sobre mi, me comenzó a besar mientras acomodada se pene en mi vagina rosadita y estrecha. La empezó a meter de a poco, era grande y me dolía pero a la vez me encantaba. Él lo empezó a meter cada vez más y más rápido, todos gritaban "Meteselo entero", yo no me aguantaba y gritaba de dolor y placer al mismo tiempo. Me empezó a bombear, me lo metía rápido y con fuerza, sonaba fuerte al golpear sus testículo con mi piel. "Ah, Ah, Ah", "Hijo de puta", "más, más", "Quiero tomar tu leche", eran cosas que le decía y gritaba mientra me penetraba la vagina. Me puso en 4 y fue más de lo mismo y mejor. Luego sacó su pene y me alzó la voz diciendo "Ven puta de mierda", yo lo entendí al instante así que me arrodillé y abrí la boca, él descargo litros de leche y me la tragué toda sin dejar una gota.
Todos aplaudian y los otros dos strippers se estaba follando a otras chicas. Luego me emborraché y no recuerdo más, lo cual es una pena porque de verdad me encantó ese hombre que después supe que se llamaba Wilson, pero no conseguí más datos de él, porque de verdad me hubiera encantado conocerlo más, incluso podríamos haber sido novios, no sé.
Así que Wilson, si lees esto, soy la chica de tacos rojos, hablame.
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