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La Polla de Tomás 25

Bajo el brillo de los reflectores y la fachada de la alta sociedad, Tomás oculta una realidad mucho más carnal: su villa es un santuario donde el deseo manda más que las apariencias. Cuando la periodista Judith cruza el umbral, descubre que la verdadera noticia no es el negocio, sino el cuerpo del joven magnate.

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En el capítulo anterior:

"Macarena acercó sus labios a los de Tomás y él la besó con pasión, aquella menuda y bonita, casi exótica muñeca con pechos grandes le puso el rabo tieso. Que fuera virgen, era para Tomás un aliento de frescor en su vida sexual. Lo había vivido con Rocío, con Cayetana y con María Fernanda y era una sensación más que agradable la que dejaba en su mente.

La niña se fue contenta de nuevo hacia el jardín, donde las amigas que quedaban en la fiesta, la correaron seguramente entusiasmadas por saber que había pasado con Tomás.

Tomás regresó a la entrada de la villa. Vio aparecer el coche con su padre y su madre. Junto a Isabel sonrió al verlo"

La Polla de Tomás Capítulo 25

Al bajarse del coche Eduardo se lanzó con los brazos abiertos para abrazar a su hijo. Su madre sonrió como todas las demás al ver la emoción de los dos en el abrazo y el beso que se dieron. Tomás presentó a su padre a las presentes, Isabel y Pilar. Enseguida también apareció Amparo con Carmen, Pili y Carolina.

Carmen correteando también se lanzó a su abrazo y ya le saltaron las lágrimas de la emoción. Tomás y su madre se sonrieron al verla tan emocionada. Pilar alertó a Tomás que en media hora debía empezar la rueda de prensa. Ya eran muchos los periodistas que iban entrando para cubrirla. Durante la semana además, la ciudad había estado movida con noticias relacionadas con la corrupción política. Altos cargos políticos de uno y otro bando, unos para lavar la imagen del partido y otros para hundir al enemigo, asistirían a este evento del que últimamente tanto se hablaba, AFRODITA. Algo importante debía de ser, asistía la presidenta económica de la unión europea, el embajador de Canadá, El secretario general, junto con dos ministros del gobierno de la nación, personalidades de todos los ámbitos y muchos querían utilizar el evento para sus propios intereses.

Tomás abrazado a su padre y le acompañó en la entrada a Villa Carmen.

- Papá esto es Villa Carmen

- Le ha puesto de nombre Carmen por mi.- intercedió Carmen

- Ja, ja, ja, bueno en realidad así fue y aquí empezó todo papá, pero ya te contaré, ahora a centrarnos en la rueda de prensa, que la haré breve, después nos iremos toda la Familia a cenar al club de golf.

- Vale hijo, como tú digas, una cosa quiero decirte, confía en tu intuición, es más importante que percibas por qué este o esta periodista te pregunta una u otra cosa, y encontrarás la respuesta acertada. Se fuerte, si alguna pregunta te incomoda o no encuentras la manera correcta de responderla, contesta como los gallegos, con otra pregunta, pásales la bola

- Gracias papá

Empezaron a encontrar conocidos y uno muy especial, la persona que más ha confiado siempre en Tomás después de su padre, Rosa. La secretaria personal de Eduardo, la máxima responsable de INDITOX, apareció guapísima al evento. Eduardo al ver a su secretaria vestida de gala, desprendiendo el glamour que Tomás contagiaba a sus mujeres, la vio como no la había visto nunca, como una mujer hermosa. Eduardo la abrazó, eran muchos años de trabajar juntos.

- Eduardo, si le digo la verdad, no le he añorado, prefiero al jefe Tomás, ja, ja, ja, ja,

- Ja, ja, ja, pues deberé volver a irme.

- Espero Eduardo que hayamos estado a la altura de lo que esperaba de nosotros, creo hemos llevado bien la fábrica, aunque ya le estemos precisando, aquí su hijo le ha dejado faena ja, ja, ja…

- Seguro que sí Rosa. ¿Vas a escuchar la rueda de prensa?

- Sí, a eso he venido, se lo prometí a Tomás, y a él no le puedo fallar, es mi dios.

- Vaya, habrá que ver si nos apuntamos a esta religión ja, ja, ja…

- Ja, ja, ja… feligresas hay, ja, ja, ja…

Tomás intervino en la conversación y se llevó a su padre del brazo hacia la jaima donde se celebraría la rueda de prensa.

Empezaron las presentaciones distendidas cuando entró Tomás, los periodistas se acercaron a él y la organización funcionó a las mil maravillas. Amparo, Rocío y Pilar iban presentando a Tomás a los diferentes periodistas, mencionando su nombre y el canal de información para el que trabajaban. Siempre sonriendo y con su porte amable y cautivador de siempre Tomás incluso se permitía alguna broma y reírse con ellos.

De haber un ambiente serio y silencioso, estas presentaciones dieron paso a un ambiente donde casi todo el mundo tenía una sonrisa en la boca. Ese poder de no caer mal a la gente y no pretender ser más que un personaje ilusionado, le hacía ser admirado, su humildad y su porte creaba interés en conocerle.

Pilar había situado a varias señoras de la Familia, entre ellas Carmen, Pili, Eloísa, Ruth, Cristina y Raquel, entre los periodistas, como azafatas y para atenderlos. Rosa y Carolina como ajenas a la Familia no cesaban de airear virtudes del muchacho a los periodistas. No hace falta decir lo que provocaban las señoras en ellos. Había tres periodistas féminas, que cuando saludaron a Tomás ya sabían su fama de buen follador, se había ocupado de que corriera ese rumor en su entorno social, Amparo, realizando un trabajo de información y preparación de campo buenísimo. Uno de los trabajos de las señoras además de atender a la prensa era el de “calientapollas”. Habían ellas ensayado entre risas, durante varios días como hacerlo, y la verdad que Tomás veía como de bien habían aprendido a ser “malas putas” le satisfacía.

No podía empezar mejor el primer paso de la presentación de AFRODITA. La rueda de prensa fue perfecta. Los y las periodistas animadas agradecieron las atenciones que les dispensaron la organización. La calidad del cava y las bebidas, los suculentos aperitivos servidos, ayudaron a que el ambiente fuera distendido también entre factores de opinión diferenciados entre periodistas. Tres de ellos solicitaron vía Amparo, que ejercía de jefa de prensa, hacerle una entrevista personal, y una de las periodistas solicitó hacer un reportaje amplio de Tomás y de AFRODITA.

Había terminado ya el turno de preguntas, las típicas del periodismo de este país, Tomás no se encontró en ningún momento acorralado, al contrario hasta algún aplauso inducido por las azafatas se había escuchado en algunas de sus respuestas.

Eduardo y Ángela observaban a su hijo entre los asistentes y parlamentando con ellos.

- Cariño, no sé cómo acabará todo esto, pero Tomás ya ha salido del nido. Mi niño ya es un hombre.

- Ángela, es nuestro hijo. Yo siempre he sabido que Tomás, durante toda su infancia y adolescencia, aislándose como lo hacía, era porqué tenía pasión en adquirir conocimiento, almacenando en su cerebro toda la información que podía, y ahora está empezando a poner en practica todo lo aprendido.

- Pero Eduardo ¿Y estas mujeres? Además se ha propuesto de preñarlas a casi todas, como si llevar un hijo al mundo fuera así de simple, conlleva responsabilidades.

- Ángela, estoy convencido que nuestro hijo lo tiene todo planeado y previsto, además estoy también convencido de que los imprevistos sabrá solventarlos.

- Se las folla a todas

- Ja, ja, ja… ¿Eso te disgusta?

- ¡Cómo eres! Los hombres os creéis que todo es meterla.

- Hablando de eso, te tengo unas ganas de pillarte esta noche, llevo dos días con mi polla revolucionada.

- ¡Uff! Pues yo igual, tengo la entrepierna deseando que ya estuvieras aquí, porque acompañando a tu hijo estos días me he sobreexcitado.

- ¿Tomás te ha puesto caliente?

- Solo acompáñalo tú un día, y ya me dirás si a ti no te pone. Folla a todas horas, y con todas, a veces hasta con dos y tres. ¿Sabes cómo ha conseguido estos contratos para la fábrica y todo esto?

- ¿Follando?

- Pues sí. Y soy testigua de cómo la de Zorra, le llamó de madrugada, diciéndole que si se la follaba antes de coger el avión aun le aumentaba más el pedido, las otras dos que si eran capaces de tragarse su polla, más ropa. Cristina le regala todo su patrimonio, Glend los talleres, Ruth, Eloísa…Me lo cuentan y no me lo creo.

- Ja, ja, ja… es la polla de Tomás, tu hijo.

- Y el tuyo, que esta polla la ha heredado de ti, ja, ja, ja…

- Pero su belleza y encanto lo ha heredado de ti. La verdad que tiene un gusto variado con las mujeres, pero hay que reconocer que todas están buenas, ja, ja, ja…

- ¿Sabes que a todas las hace ir sin bragas?

- Ja, ja, ja, ja, ante todo, la comodidad y pre disponibilidad.

- Mira ahora la cara de aquella periodista, esta embobada hablando con él.

Tomás se excusó con los presentes diciéndoles que debía despedir una celebración de cumpleaños de una empleada de AFRODITA. La periodista que en aquel momento estaba conversando con él y era la interesada en hacerle un reportaje, trabajaba para una revista especializada en la mujer. Desde moda a política, era una revista de alto prestigio internacional. La periodista se llamaba Judith.

- ¿De verdad celebran una fiesta de cumpleaños de una empleada?

- Sí, su mayoría de edad, hoy cumple dieciocho.

- ¿Y la fiesta es aquí en la misma villa?

- Sí, mira, en plan exclusivo y porque usted me ha caído muy bien, si quiere acompañarme la verá. Solo le pido que no tire fotos sin que yo le dé permiso.

- Vaya gracias, le acompaño.

Tomás se fue con Judith al jardín del paraíso. La fiesta ya llegaba a su fin y ya pocas eran las damas y jovencitas que quedaban. Al verlo entrar Rosalía, Cayetana y María Fernanda se acercaron corriendo hacia él, que las recibió con un abrazo y un beso. Tomás las presentó a Judith como miembros de AFRRODITA y de su equipo. Macarena la protagonista de la fiesta también se acercó a él con sus amigas y también fueron presentadas a la periodista.

Judith estaba totalmente consternada, su cerebro no atinaba a poner en orden todo lo que de golpe estaba presenciando. Además de Cayetana, algunas de aquellas jovencitas iban totalmente desnudas y se portaron ante ella como si fuera la cosa más normal del mundo. Observó la zona de la piscina donde algunas madres, que quedaban ayudadas por el alcohol y la fiesta reían y se divertían algunas también en pelotas.

La cantante anunció el fin de la fiesta y dedico una canción a Tomás. Todas aplaudieron el anunciado de la cantante. Apareció en el jardín Glend y también Raquel, para empezar a organizar el desmantelamiento de la fiesta y darle instrucciones a Anna. Sus padres también se asomaron. Eduardo estaba feliz contemplando todo lo que veía.

Tomás invitó a Judith a bailar esa última canción que le dedicaba la cantante. Sonriendo ella aceptó.

A las pocas vueltas y al compás de la lenta y romántica canción, en la entrepierna de Judith se estaba generando ya su lívido. Eran las consecuencias de haber notado, primero golpecitos, después el contacto intermitente de polla, y después su mismo coño buscando el contacto total del rabo. Judith, sonreía y miraba embelesada a Tomás mientras bailaba, parecía que el muchacho tenía el guapo subido, observaba fascinada lo bello que era, y ya fue un remate a sus emociones cuando notó que aquella polla se había puesto como un pino y le llegaba el contacto de su entrepierna hasta casi a sus pechos.

Judith respiraba hondo para contener los deseos y disfrutar del momento. Se restregaba en la polla de Tomás. Cuando terminó la canción, Tomás continuó bailando con ella y a volandas entre giro y giro se fue llevando a la periodista al salón de la casa. Sin mediar palabra, viendo como de absorta estaba la periodista mirándole llena de deseo y lujuria, la besó en los labios y el beso se convirtió en una lucha frenética de lenguas.

Judith, sacó rápido la polla de Tomás y la contempló embobada, erguida, grande, hermosa, sus huevos también habían salido a tomar la fresca fuera del pantalón y al igual que la polla, no tuvieron que esperar mucho tiempo en recibir la visita de la boca de la periodista. Tomás vio que a Judith le gustaba acariciarse las mejillas con su cipote, ella se daba además golpecitos con el y en la frente también.

Tomás levantó a Judith y la tendió sobre una mesa con las piernas abiertas, le quitó las bragas y empezó a comerle suavemente el coño. Cuando notó ya que lagrimeaba fluido le aplicó una succión de clítoris como había aprendido de Cayetana. La periodista con grandes espasmos y gemidos, se corrió en la boca de Tomás.

Tendida sobre la mesa y recién terminada de correrse, la periodista no se podía imaginar lo que le ocurriría a continuación a su coño, y a sus emociones. Tomás apuntó en capullo en la entrada de la vagina y en primera estocada le introdujo hasta medio rabo dentro, esto ya la hizo aullar. El grito alertó a los más cercanos al lugar cuando el joven dios de golpe se la metió entera. Mientras la polla se acomodaba en el interior de la vulva de Judith, Tomás le quitó la chaqueta y fue desabrochándole la camisa. Aparecieron sus senos, redondos, medianos, bonitos como todos los senos que encaran el pezón hacia el cielo.

Tomás empezó el mete saca succionando sus pezones al mismo tiempo. Alertados por el grito anterior, Carolina, el padre y la madre de Tomás habían acudido al lugar. Al entrar al salón se encontraron el espectáculo y aguardaron en silencio medio escondidos, mirando como su hijo se follaba a la periodista. Carolina babeaba de deseo.

Judith, se corrió de nuevo, y ya estaba en una nube cuando Tomás la sentó en la mesa sin sacarle la polla y sin cesar en sus embestidas profundas. Se rodeó la cintura con sus piernas, su cuello con sus brazos y ya sentada en su polla, la separó de la mesa y empezó a follarla como a Tomás le gustaba follar a una mujer, de pie y sentada sobre su polla. El mete saca conejero vibrador en esta postura tiene unos efectos devastadores e inmediatos en el coño y en el cerebro. Judith supo por primera vez lo que era una catarata de orgasmos y entrar en la inconsciencia consciente, en el momento en que Tomás se corrió hacia adentro suyo, orgasmo tántrico. La polla se hincho dentro del coño de la periodista, creando el efecto vacío y rellenando todo su interior.

Tomás le hizo la respiración boca a boca además de saboreársela cuando le sacó la polla del coño convertido en un manantial de fluidos. El boca a boca ayudó a la periodista a normalizar su respiración. Atónita miró a Tomás.

- ¡Dios mío! ¡Ahhh…ohm…mmm…! ¡Aún me estoy deshaciendo Tomás! ¿Qué me has hecho? ¡Virgen santa!

- Eso me pasa cada vez que estoy delante de una belleza como tú, no puedo resistirme. Considéralo un aperitivo anticipado del polvo que nos meteremos el día que vengas a hacer el reportaje.

- ¡Que pasada Tomás! Creo que nunca me he corrido tantas veces en tan poco tiempo ¡Vaya polla!

- Saboréala un poco antes no la guarde, tardarás en volverla a ver.

Carolina, Eduardo y Ángela miraban la escena con cierto asombro y entusiasmo, se les junto Glend a mirar el espectáculo.

- Eduardo, es que tu hijo es una caña. Mira a la afortunada como goza.

- ¡Caray Glend! ¿Te excita mirar a mi hijo follar?

- Me pone a mil Eduardo y no digas que a ti no, porque tienes la polla que te va a reventar el pantalón.

- A mí me tiene ya totalmente mojada.- Comentó Carolina

Tomás recompuso a Judith, se quedó con sus bragas y le dijo que los coños se hacían más hermosos cuando se iba sin ellas, y salieron de nuevo al jardín. En un plis, plas, como a Tomás le gusta que funcionen las cosas el equipo de limpieza organizado por Anna estaba ya en plena acción. No quedaban invitados. Tomás se despidió de la periodista, y empezó a organizar el ir al club de golf a cenar con la Familia. Todas estaban ultimando el cierre del pabellón de la rueda de prensa y todo lo demás. Eduardo observaba con admiración la organización que había en aquella Villa.

Anna se acercó a Tomás, llevaba a su hija de la mano, las dos sonreían y él la tomó como la testigo de la madre, le cogió la mano y ella ya no se separó de él en toda la noche. Tomás era su regalo. Le dio un beso de complicidad a Anna, lleno de amor. Le agradeció este beso emocionada, le había entregado a su hija.

Isabel se quedó al mando de la seguridad de la villa y Anna del desmantelamiento de todo el jolgorio. Subieron ya a los coches de AFRODITA y se fueron todos al club de golf a cenar, ya casi eran las diez de la noche. En el Ferrari iban Tomás, su padre, su madre y Macarena, conducía Tomás.

- Ja, ja, ja… me rio hijo, porque una de las cosas que tenía en la cabeza antes de que empezaras la universidad era convencerte para comprarte un coche, ja, ja, ja, porque no había manera que quisieras uno, y ahora vas en Ferrari, ja, ja, ja, es que eres la leche.

- Es de AFRODITA papá, venia en el lote de los talleres.

- Tomás me ha dicho Carmen que has reservado en el casino para mañana por la noche cenar, casi cada día te das una comilona ¿Ya te cuidas con las comidas?

- Claro mamá, no te preocupes. Macarena ¿Cómo vas? estas muy callada.

- Bien Tomás, estoy muy a gusto.

- Tranquila que mi madre no te va a morder, ja, ja, ja… A que es guapa Macarena papá.

- Una preciosidad, y por cierto felicidades.

- Gracias.

En el club de golf y conociendo ya ahora a Tomás, hubo una celeridad y buen servicio como era habitual en tan distinguido restaurante. Nada más llegar fue atendido. Todas se sentaron en los mismos sitios que habían ocupado en anteriores cenas. Tomás presidia junto a su padre la gran mesa, Ángela al lado de su marido y Carmen y Glend al lado de Tomás y Rocío seguida de María Fernanda.

Eduardo por primera vez vio a todas las señoras de AFRODITA juntas. Estaba satisfecho del harén que se había montado su hijo. A diferencia de Ángela, Eduardo le gustaba que Tomás fuera así. Estaba orgulloso de él, de momento todo lo que había visto, lo había impresionado de grata manera.

Tomás dejó elegir el cava y el vino a su padre como buen entendedor. El menú ya lo había elegido Rocío cuando hizo la reserva, mariscada y pescados a la brasa, un espectáculo. En el salón comiendo con una amiga estaba Eugenia, la antigua profesora de su padre, la que le presentó a María Cristina, la dueña del casino. Se encontraba ahí cenando y Tomás interceptó su mirada. La saludó, Eugenia se levantó de la mesa y se acercó al grupo a saludar, principalmente a Eduardo, su antiguo alumno.

- Buenas noches Eduardo.

- Buenas noches Eugenia ¡Que placer verte! ¡Qué alegría!

- Cuanto tiempo sin vernos, últimamente a quien estoy viendo a menudo es a tu hijo. Hola Tomás.

- Hola Eugenia, como siempre eres la bella ninfa aparecida.

- Ja, ja, ja, tu hijo siempre halagador. Recuerda Tomás que después de la inauguración y presentación de tu proyecto nos tenemos que reunir para hablar de la gestión de los patrimonios que te comenté.

- Lo recuerdo Eugenia, además ya nos vemos mañana en la presentación.

- Por supuesto, vendré con una amiga, tu secretaria ya me ha facilitado la invitación.

- Ahí nos veremos, espero os guste y os lo paséis bien.

- Adiós familia.

- Hasta mañana princesa del club.

- Ja, ja, ja, ja….

Eugenia se fue, Tomás la había notado algo ebria, aunque guardando su compostura, y Eduardo le pregunto al oído si también se había follado a Eugenia. Ese “también” le dio por suponer a Tomás que su padre se la había cepillado. A continuación le explico que cuando era alumno suyo, un día se quedó en clase para ayudarla a corregir exámenes y a partir de entonces, tuvo que ayudarla a corregir muchos exámenes. En aquel entonces, Eduardo tendría los dieciocho recién cumplidos, era su último año de instituto. Eso conllevó una rotura temporal en la relación con Ángela. Por este motivo miraba con recelo como la ex profesora amistaba con Tomás y su marido. Tomás se rio, sabía que pronto él se la cepillaría también y quizás no tardaría mucho, la vieja le causaba un morbo especial.

En el mismo club, había una sala anexa a los comedores donde un pianista y una cantante amenizaban a los comensales, socios del club e invitados. A propuesta de Eduardo todos se fueron hacia ahí para tomar unas copas y ya irse a dormir. De todas maneras, la Familia se había organizado para que las cosas a primera hora de la mañana ya funcionasen sin las responsables. Así en el taller habían ya asignado los encargados de abrirlos, Villa Carmen, Isabel y Anna ya tenían instrucciones de cómo debían empezar a prepararlo todo para la inauguración, hasta que tomaran el control las señoras de la villa.

Eduardo y Ángela se pusieron a bailar enseguida, le siguieron Tomás y Rocío, Glend bailaba con Cayetana. Tomás bailó con todas y a todas les recordó con el restriego de polla que todas eran sus señoras. Mujeres principalmente ajenas a la Familia que se encontraban ahí, intentaron bailar con el muchacho del momento en la ciudad. Apareció como salida de la nada Luisa, la político que ya se había enganchado a la polla de Tomás. Él la presentó a sus padres y hubo un cierto cruce de miradas entre Luisa y Eduardo. Ángela no lo percibió, pero Tomás si, y actuó.

- Papa, pronto tendrás que negociar mucho con Luisa, va a ser la próxima alcaldesa de la ciudad y deberá autorizarte la construcción de los nuevos almacenes y centro de distribución de la fábrica en las parcelas de los talleres.

- Vaya Tomás, en vez de presentarme a tu padre para que me invite a un baile, me estás hablando de trabajo, eso no ¡eh! Ja, ja, ja…

- Pues a bailar ¿Me permite bella damisela?- Dijo Eduardo

- Por supuesto gran caballero, ja, ja, ja.- Le contestó Luisa

No tardo nada Luisa en averiguar de dónde venía la herencia del tamaño de la polla de Tomás. La canción romántica y lenta prestó para el arrimo y su entrepierna quedó ocupada por la erección de Eduardo. Luisa iba caliente como casi siempre y disimuladamente, o no, se restregaba con el rabo del padre de su dios. Eduardo fue rescatado de esta situación por Carmen, que también quería restregarse con la polla del padre de su amo. Ángela conversaba con Ruth y Pili y no le quitaba ojo a Tomás. Vio cómo se dirigía hacia los servicios, y vio como seguidamente Eugenia le seguía. Al poco quiso ir a cotillear si pasaba algo en los servicios con Eugenia y su hijo.

Tomás esperó la llegada de Eugenia, se habían estado haciendo señales con gestos y miradas. Eugenia sabía que Tomás el día que se presentaron folló con María Cristina en el cuarto de cambiar los pañales a los niños y ahí se dirigió y ahí Tomás la esperaba.

Eugenia entró en el habitáculo y sin dar opción a la palabra, enseguida Tomás le ocupo sus labios con un beso, largo, intenso a la vez que le fue desabrochando el vestido. La anciana a pesar de los años, mantenía el glamour de la belleza y la conservación de su físico. Sus pechos, seguramente operados, eran una delicia de lo bien hechos que estaban, su tacto era tan natural, que no se podía diferenciar si eran o no naturales. Tomás se puso a chupárselos mientras le quitaba las bragas.

La subió a su polla después de que Eugenia saboreara bien aquel rabo que la había impresionado “De tal palo, tal astilla” pensó recordando la polla juvenil de su padre cuando le ayudaba a corregir exámenes. Sentada sobre la polla de Tomás conoció algo que le diferenciaba al padre, el mete saca “conejero vibrador” aquella joven anciana tuvo por primera vez en su vida una catarata de orgasmos y supo lo que era entrar en la inconsciencia consciente. Tomás hacía poco también había descubierto con Judith, que aplicar la respiración boca a boca cuando entraba en este estado una mujer, ayudaba a la follada a recuperar el ritmo de respiración, además de apaciguar los jadeos y gemidos y proporcionarles un acto de amor.

Ángela disimuladamente escucho el polvo detrás de la puerta. Inevitablemente se le encharcó el coño y se fue a buscar a su marido que estaba en pleno bailoteo restregando la polla a todas las señoras, todas quisieron comprobar de donde venía la herencia de Tomás. Eduardo estaba más a gusto que un cochino en un charco. Después de todas las emociones desde su llegada, el wiski lo había envalentonado y a Cayetana, solo le faltaba subírsele a la polla y follársela con pantalón puesto y todo. Las manos de Eduardo ya le habían acariciado su desnudo culo, y verse cerca de su conocía madre, Ruth, el morbo que le entró con la novia de su hijo fue bestial. Cayetana era en realidad, la más “mala puta” de todas, sabia encender y apagar los fuegos cuando quería. Ángela la apartó de su marido y se puso ella a bailar con él.

- Vaya como tienes la polla ¿Así te ha puesto la novia de tu hijo? ¿Sabes que quiere preñarla y a lo mejor te da un nieto?

- Es el entorno, el wiski, la fiesta cariño ¿Cómo no va a reaccionar así mi polla? Si la chica va casi desnuda y ¡vaya cuerpo tiene!

- Tu hijo se ha follado a “tu maestra” en los servicios

- ¿Qué has estado espiándole?

- Escuchando

- Así de caliente has venido y tú también sin bragas me tenéis entre todas con unas ganas de llegar a casa y montarte que te estaré follando hasta la madrugada.

- ¡Oh cariño! Me estas encendiendo

Cayetana pidió permiso a Tomás para ir con María Fernanda a dormir con Glend. Ella ya hoy dormiría en la habitación que Raquel le preparó en la villa, por lo que ya estarían ahí, a la hora de empezar. Tomás llamó a Glend y le dio un beso en los labios.

- Disfrútalas Glend

- Gracias Tomás, esta niña me lleva loca, aún no he aprendido correctamente a succionar el clítoris como ella, a base de comidas de coño, seguro lo aprendo, ja, ja, ja…

- Mañana iremos tú y yo a buscar al aeropuerto a tu hermana Carol.

- Tiene unas ganas locas, ya de estar aquí.

- Yo también la deseo, mañana pienso darle todas las ganas de sexo acumuladas con ella que tengo.

- No me lo quiero perder, ja, ja, ja… y si le das también que pruebe a Cayetana, no marchará nunca de la villa, ja, ja, ja…

- Mañana desvirgaré con ella a Rosalía.

- Ya me tienes el coño encharcado, ja, ja, ja, ja…

- Pronto habrá que volver a dejarle un poco tu coño a mi polla.

- Me tienes abandonada ja, ja, ja…

Tomás empezó a reunir a las señoras para decirles que era hora ya de partir. Todas se reunieron al lado de Tomás y aplaudieron a su padre y a su madre cuando estos se dieron un beso reconciliado. Macarena le agarró la mano y no se quería desprender de él por miedo a ser olvidada. Tomás la levantó y se la llevó en brazos hacia el Ferrari, Macarena se abrazó al cuello de su dios y se sintió emocionadamente feliz, su momento, ya estaba más cercano.

Una vez en casa, Tomás dio las buenas noches a sus padres y Macarena también, la muchacha estaba hecha un manojo de nervios. Tomás lo percibió y volvió a subirla a sus brazos para llevársela así, hacia su habitación. Al entrar Tomás le recordó a Macarena lo que le decía a todas las señoras que habían entrado en su habitación, que no tocara nada.

Se la llevó en brazos directamente a la ducha, después de quitarle el vestido y él desnudarse, bajo el chorro del agua, con el jabón en su mano, empezó acariciar el cuerpo de la menudita jovencita. Tomás pensó acertadamente que tenía que ir con mucha precaución y cuidado, el menudo tamaña de ella frente a su gran polla, podrían hacer un estropicio en el coño de la virgen, Tomás no la quería lastimar, quería que gozara de su primer polvo y se propuso conseguirlo, la muchacha le caía bien y le gustaba su atractivo, era como su madre en jovencita. A pesar de los dieciocho años, con su menudito cuerpo, si no fuera por sus grandes pechos, se diría que era una adolescente.

Tomás se dedicó durante la ducha a restregar su polla por todo el cuerpo de Macarena, caricias calientes con el falo entre tetas, llevándole el capullo hasta la boca, y ella lo besaba. Por la espalda, por el culo, por su coño, el cuerpo entero era acariciado por la polla de Tomás. Se la metió entrepiernas por detrás e hizo que ella le cogiera el rabo por delante y se friccionara el coño con el. Así de pie, en la ducha el capullo de Tomás tuvo el primer contacto con la antesala de la vagina de Macarena. Llegó al himen, pero no lo traspasó. Solo la punta del capullo ocupaba ya todo el coño de la niña, el clítoris de la muchacha en contacto con el, la hacía estar en la gloria y se corrió. Tomás le hizo el beso más largo y húmedo que a la muchacha le habían hecho jamás.

La rodeó con un abrazo por debajo de su culo y se la llevó a cuestas hasta la camilla de los masajes. Ahí como en las veces anteriores con Cayetana y Rocío, empezó a chorrearla de aceite esencial de lavanda. Continuaba haciéndole masajes con la polla por todo el cuerpo, antes con jabón, ahora con aceite. Procuraba ir metiéndole bien aceite por los orificios, tanto vaginal como anal. Macarena estaba en un mundo de nuevas sensaciones, la humilde hija de Anna iba entendiendo las explicaciones que la madre le había dado, y ella en su manojo aún de nervios, solo esperaba de Tomás que hiciera efectivo su regalo y lo estaba gozando.

En un momento, donde Macarena había conseguido otro orgasmo, Tomás introdujo el capullo dentro de aquel coñito. Ella cerró los puños y se mordió el labio mientras la polla iba entrando, despacio dentro de su vagina. Tomás busco su lengua y la encontró en su jadeante boca. La besó con pasión y ella se aferró al cuello del muchacho cuando despacio la fue levantando de la camilla sentándola sobre su polla.

Macarena se abrazó fuerte a Tomás, tenía ya media polla dentro y el muchacho llevaba la introducción y el ritmo lento. Macarena pesaba poco y para Tomás era como una muñeca a la que había que hacer gozar y no lastimar. Por el amor a su madre y para ella, quería que fuera una noche inolvidable. Y así fue.

Tomás fue suave, tierno en cierta manera, cuando ya la polla ocupaba todo el interior de la vagina y ya no cabía ahí dentro más trozo. Empezó a meter y sacar su rabo, primero despacio, cambiaba el ritmo a medida que notaba que los jadeos y gemidos de Macarena ya eran de placer y no de dolor. Aquella menuda muchacha lloraba de gozo en sus brazos. Tomás la miró y en su rostro observó a la mujer más hermosa del mundo en aquel momento, las lágrimas de felicidad en sus ojos hacían que estos brillaran como estrellas.

Tomás estuvo más de una hora gozando intensamente de Macarena. Cuando ella ya estaba sumida y vencida al placer, sacó la polla de su coño y le hizo observar como salía la leche de su rabo. Le enseñó a chupársela bien y aunque poco más del capullo cabía dentro de su boca la muchacha disfrutó saboreando con auténtica pasión todo lo que Tomás le daba a mamar.

En Varias posturas más, se la estuvo follando durante dos horas, hasta que decidió que ya era suficiente. Macarena ya los ojos los tenía en órbita y estaba medio desfallecida de gozo. La muchacha se quedó dormida feliz abrazada al pecho de Tomás. Él se la miró, y se sintió el hombre más especial del mundo en aquel momento.

Hacía poco más de un mes que Tomás aún era virgen. Todo lo que sabía del sexo lo había leído de los autores, principalmente clásicos del erotismo. Desde Carmen habían pasado por su polla un buen rebaño de mujeres, además de todas las edades, con mucho o con poco pecho, altas y bajas, de culo estrecho a culo ancho, gorditas y delgadas, y a todas, absolutamente a todas, les había encontrado su atractivo especial. Había puesto en práctica casi todas las posturas del Kama Sutra, se había adentrado hacia las habilidades del Tantra y había conseguido eyacular internamente. Se inventó el mete saca conejero vibrador, haciendo contracciones con sus tendones y músculos, había conseguido que su polla funcionara casi sola vibrando, la vibración era producida por ráfagas de espasmos nerviosos. No encontró ningún coño que no se derritiera cuando lo provocaba, además había sido el mejor invento para meter polvos rápidos, satisfacían gratamente a las mujeres que les aplicaba el método. Lo último ya fue correrse hacia adentro, de la forma que se hinchaba la polla en el interior de una vagina y provocaba el efecto vacío y ventosa.

Con Macarena, Tomás procedió a desvirgarla de la manera más dulce, tranquila y pausada, pero intensa, manera que supo. Era un ángel que además tenía la virtud de la humildad, del sentido familiar, de amor maternal y espíritu, para poder ayudar al rebaño a sobrevivir. Tomás pensó integrarlas a la Familia, de hecho su madre fue la tercera mujer con la que Tomás tuvo sexo, y la segunda en follar. Con ella folló concentrado, buscaba en el archivo de su cerebro las secuencias que había leído o visto mientras se follaba a Anna en la piscina, en la pérgola, en el gimnasio. Recordó la forma hábil que tuvo en invitarla a beberse una cerveza con él, aquel caluroso día, y como la convenció para bañarse. Se la folló, y de qué manera, Carmen aún debe recordar como a escondidas se masturbó observando la escena. Anna le había entregado a su hija, a petición de ella para darle lo más valioso que una adolescente tiene para dar, su virgo.

Eduardo y Ángela también tuvieron una noche movida. Acostumbrados a tenerse diariamente y follar también casi a diario, estos días de ausencia de uno al otro encendieron su pasión sexual. La noche anterior se habían excitado además con tanta señora desnuda, viendo a Tomás follarse de aquella manera a la periodista, eso solo ya les calentó de buena manera.

El primero en despertarse fue Tomás. Recién había empezado a amanecer cuando abrió los ojos y se encontró prácticamente subida y abrazada a él, a Macarena. La muchacha se había quedado dormida con una sonrisa en la boca, era dulce hasta durmiendo. A Tomás le gustó Macarena, con su menudo cuerpo y sus grandes pechos, su larga cabellera negra, como la madre, la hacían atractiva. Sin despertarla se levantó despacio y se fue a la cocina.

Se preparó como siempre un café y se fue al jardín a tomárselo, nadó en la piscina durante quince minutos, cada vez con más ritmo, después se fue al gimnasio e hizo los ejercicios habituales para mantener su forma. Hacer gimnasia le ayudaba además de mantener su físico en forma a mantener activo su cerebro. Después se preparó unas tostadas y desayunó.

La primera en aparecer fue su madre.

- Buenos días Tomás.

- Buenos días mamá ¿Quieres un café, té lo preparo?

- Gracias hijo, sí, por favor.

Tomás le preparó un tazón de café como le gustaba a su madre, como a él, fuerte y sin azúcar. El amargo de la bebida cargaba las pilas y despertaba el cerebro. A Ángela además, tomando el café al lado de su hijo y ambos desnudos, observando aquella polla celestial a su lado y la belleza de su hijo se le despertó también el coño, que empezó a lubricarse.

- Bien Tomás, hoy ya es jueves, mañana es el día de la inauguración de tu proyecto ¿Qué tiene hoy planeado hacer?

- Estaba ahora ordenando mi cabeza, son muchas cosas que hay que hacer, se harán y bien, al menos eso espero.

- Hoy llega Carol, la hermana de Glend, me dijo ella que iríais juntos a recogerla al aeropuerto.

- Sí, así es

- ¿Solo conoces a Carol por teléfono?

- Sí, por video llamadas, es la persona que me ha asesorado en las inversiones de AFRODITA

- ¿Y cómo la conociste?

- Me la presentó Glend

- ¿Te gusta Glend?

- Ja, ja, ja… claro, es especial, me hace sentir positivo, me rio con ella, es divertida y debo estarle agradecida, ha confiado mucho en mí y me ha animado.

Llegó Eduardo.

- Buenos días

- Hola Eduardo, aquí con tu hijo hablando

- Me gustaría ir a la fábrica contigo esta mañana

- A la fábrica y todo el día quiero estar contigo papá, además quiero enseñarte unas cosas y hablar contigo.

- Claro hijo a tu disposición, te haré compañía con tus bellas señoras, ja, ja, ja…

- Vaya par, a ver si os atraganta tanto pecho y tanta falda.

- Ja, ja, ja, mamá no exageres, tenemos que hablar de negocios, cada cosa a su tiempo. Además vas a estar tú también, porque hoy no te libras de mí como ayer. Quiero enseñaros mi proyecto real.

- ¿Hay uno de irreal Tomás?

- Ya os contaré. Voy a despertar a Macarena.

- ¿Cada día te llevas a una mujer a dormir?

- Casi cada día papá, son muchas, llevan trabajo ja, ja, ja…

- ¡Hombres! Siempre igual, ve a despertar a tu ninfa de esta noche. Y tu Eduardo desayuna ya, que es tarde.

- Relájate Ángela, todo va bien.

Tomás se fue a despertar a Macarena. La vio adormecida, pero despierta en la cama, seguramente estaba esperando a su dios. Tomás la besó tiernamente en los labios a la vez que le daba los buenos días. Ella se abrazó a él. El regalo había caducado ya, y Tomás la llevó a la ducha y se duchó románticamente con ella. La muchacha estaba feliz. Se vistieron y la bajó al jardín, Macarena desayunó lo que Ángela le puso. Después del desayuno emprendieron la marcha hacia Villa Carmen, donde Tomás dejó a Macarena, Isabel le dio las novedades, todo bien y se fue con sus padres hacia la fábrica.

Los empleados al ver a Eduardo, su jefe, todos se alegraron y lo saludaban a su paso. Llamó a todos los jefes de sección y los convocó a la sala de reuniones. Llegó Rosa. La reunión con los jefes de sección fue correcta, informaron a Eduardo de la marcha de la fábrica, contratiempos y estado en la producción, pedido realizados y los que estaban en marcha. Comentaron sin entrar en detalles los dos nuevos pedidos de Zorra y los de Paula e Isa. Estaban trabajando ya los patrones bajo las instrucciones que les dio Tomás.

Cuando se fueron fue Tomás, junto con Rosa quienes explicaron a Eduardo los detalles de los pedidos, y Tomás le mostró a su padre los diseños que habían elegido. Su padre se quedó maravillado con los bocetos.

- Vaya por lo que veo el próximo verano veremos transparencias, ja, ja, ja…

- Zorra va a lanzar una buena campaña de promoción. Las muestras para las pasarelas tendrán éxito, verás.

- Tomás, hijo, me encantan estos diseños, seguro que triunfan, ahora a ver como lo espabilamos para poder producirlo ¿Has hecho los cálculos que te enseñé.

- Sí, papá, además con Rosa a mi lado es imposible que pase nada desapercibido, creo que lo hemos calculado todo a la perfección.

- Bien, habrá que mirar bien lo de los turnos o ampliación.

- De esto quiero hablarte papá, me gustaría enseñarte mi plan.

- De acuerdo, ahora vamos a dar una vuelta por la fábrica, acompáñame.

- Claro papá.

Ángela se quedó con Rosa, mirando los bocetos de las nuevas colecciones que había hecho su hijo. Si no fuera porqué Tomás es un mar de sorpresas, que cada día la deslumbra más, no se creería que los hubiera realizado él, no por no tener aptitud para hacerlo ¿De dónde saca el tiempo? Hasta se emocionó al contemplarlos, le encantaban y ya se imaginaba ella con algunos de los conjuntos y vestidos que había visto. Le prestó especial atención a un boceto en la que se vio reflejada, fue observando los bocetos y se vio a ella misma en todos. Su hijo la había usado dibujándola como modelo.

Esa era la pasión que Tomás tenía hacia ella, para él no había en el mundo mujer más hermosa, bella e inspiradora que su madre.

Mientras hacían la ruta por los diferentes departamentos de la fábrica llamó Pilar dándole las nuevas de Villa Carmen, ya todo el mundo estaba en funcionamiento. Menos Glend, Cayetana y María Fernanda, que aún tenían que levantarse. Tomás les dijo que antes del almuerzo pasaría por la villa. En los almacenes Tomás empezó a explicar a su padre su proyecto de ampliación de la fábrica.

Eduardo escuchaba atento como Tomás le iba desarrollando la explicación de su proyecto de ampliación “in situ” de la fábrica a la vez que le iba detallando costes aproximados.

- Ahora nos iremos a los talleres, de paso verás aquello y mi proyecto para ellos, y los terrenos de los que te he hablado para ubicar ahí los almacenes y centro de distribución.

- De acuerdo, vamos ya, a tu madre le gustará verlo.

En las oficinas su padre fue a dar cuatro órdenes a Rosa para que se cumplieran y se fueron hacia los talleres Tomás, Eduardo y Ángela.

En los talleres estaba Rocío, Cristina y Ruth. Tomás fue explicando a su padre el proyecto para los talleres y la fábrica, ellos lo escuchaban atentos.

- Tomás, hay una inversión elevada para desarrollar todo esto, lo has previsto.

- Sí papá, tenemos el capital ya para empezar, precisamente Rocío se ha traído hoy a Cristina que es la encargada como arquitecta de empezar a preparar los planos para solicitar los permisos.

- ¿De qué capital hablamos?

- Solo quedaran para contabilizar los detalles, esos los tendréis que trabajar tú y Cristina. La fábrica es tuya, debe de hacerse la construcción de los almacenes según tú los quieras, pero el costo importante lo tienes detallado en un informe que tiene Rosa, ella te explicará. Creo que con quince millones de euros lo hacemos. Ahí se tendrá que añadir esos detalles de los que te he hablado, hasta los cien millones tenemos capital propio.

- Habrá que añadir el coste de las nuevas máquinas para la ampliación.

- Sí papá. La maquinaria y tricotosas que los señores Ortiz fabrican son de las mejores del mercado, no tienen competencia.

- Ya, pero precisamente por eso, no son nada baratas sus máquinas.

- Disponemos de capital suficiente para comprárselas, además me harán buenos precios, ya lo verás. Te pediría que me dejarás negociar a mí con ellos el precio de las máquinas, ya que he pensado en personalizarlas.

- ¡Joder hijo! La verdad es que me dejas de piedra ¿De dónde has sacado el tiempo este mes para hacer todo esto?

- Papá, tú me enseñaste que para hacer bien un trabajo uno se tiene que rodear de gente válida, y eso es lo que he tenido, un equipo, las señoras de la Familia valen un imperio.

- ¿Tanto capital has reunido?

- Rondamos los ciento cincuenta millones de euros en activos bursátiles, que crecen los beneficios por días. A demás esta pronta a empezar una guerra en Europa y más subirán.

- Y además les ha repartido un millón de euros a cada una de esas señoras suyas.- Interfirió su madre

- ¿Has conseguido el dinero legalmente?

- Haciendo justicia papá, y esa polla que he heredado de ti, también ha ayudado. Ja, ja, ja…

- ¡Ya te vale! Bien a ver cómo termina esto.

- Bien papá, solo está empezando. Debo reconocer que sin la ayuda de Glend y su hermana Carol esto sería imposible.

- Vaya, Carol está en otro nivel en el mundo de la economía, al igual que Glend, ya me explicarás como has podido contar con ellas.

- Cosas de la polla, papá, ja, ja, ja…

- Ja, ja, ja… a ver esos coches que tienes por aquí.

- Ven, vamos a la concesionaria.

Rocío le comentó a Tomás, que Cristina y Pilar ya se habían puesto a trabajar con el proyecto de unificar los dos talleres y la concesionaria. Pilar hasta que no pase el día de la inauguración de AFRODITA no puede contar mucho con ella, ya que es la que lleva el peso de todo el montaje que se ha realizado. Amparo hoy también trabajará en Villa Carmen, y que se ha traído a Ruth, para ir introduciéndola en la empresa, ya que piensa contar con ella para su dirección.

Llamó Carolina a Tomás.

- Buenos días Carolina.

- Hola Tomás, acabo de entrar en la comisaria. Ha venido mi superior de investigación y un delegado policial del gobierno. Te aviso, en primicia, te lo digo porque sé que no vas a comentar nada. Mañana detendremos al obispo y a la dirección del colegio de la congregación.

- ¿Mañana?

- Sí, son órdenes de arriba, el profesor, el ex marido de Eloísa, ha cantado y no veas el tinglado que tenían montado este grupo de pedófilos y pederastas. Aunque se exculpa del robo del banco, dice que no fue él. Creemos que su amante o César tienen algo que ver en esto.

- ¿A qué hora los detendréis?

- Ya te avisaré, estamos ahora barajando eso precisamente, seguro será a primera hora de la mañana.

- Vale ¿Cómo estás tú?

- Me tienes abandonada Tomás, esos días sin poder gozarte se me están haciendo eternos.

- Tranquila Carolina, ya encontraremos el momento, yo también te tengo ganas.

- Sí, pero a ti no te faltan mujeres para cada ocasión

- Ni a ti tampoco ¿Dónde has dormido hoy?

- En la villa con Carmen, Raquel y Eloísa

- ¿Ves? No te quejes, no una, tres, ja, ja, ja…

- Pero no es lo mismo que tu polla este por ahí, ja, ja, ja…

- Venga nos decimos Carolina, ya me irás diciendo.

- Adiós Tomás.

Tomás pensó que por la noche entraría en el ordenador central de la congregación y a ver si podía usurparles algo de dinero más antes no los detuviera la policía. Después ya imposible manejarlo. Mientras Rocío le iba mostrando a su padre y a su madre como tenía previsto reconvertir los talleres. A Eduardo le pareció una idea increíblemente buena y felicitó a la joven muchacha. Rocío le contó a Eduardo y Ángela que ella estudiaba ya en el instituto con Tomás y que irían juntos a la universidad y llevarían la dirección de los talleres Amparo y Ruth. Que eran señoras de la Familia, ella, su hermana y su madre, que su madre era trabajadora en la fábrica y que Tomás se la llevó para que llevara la organización de la Villa.

Eduardo escuchó atentamente a Rocío y ella notó como el bulto del pantalón le crecía al padre de su dios y se mostró receptiva con sus insinuaciones. Rocío también había aprendido a ser mala puta y le gustaba calentar a Eduardo, aunque Ángela se la mirara con recelo.

Rocío se imaginaba una polla como la de Tomás, en un cuerpo maduro y esto la atraía. Eduardo había bailado con ella en el club de golf y ella le había arrimado su entrepierna a su polla, y se mojó. La misma noche había soñado que era follada por él y por Tomás a la vez y que ambos la llevaron a tener soñando un orgasmo que hasta la despertó, de lo real que era el sueño. Se levantó de la cama con la vagina totalmente encharcada por el sueño. Rocío era una mujer inteligente, no en vano era de las alumnas destacadas en el instituto. Aprendía, y aprendió de Tomás y de las señoras a cautivar a un hombre o mujer, y manejarlos. También había aprendido que el ser humano en sí es bisexual y que el amor compartido es más excitante que el individual. El compartido, te hace estar alerta y superarte para ser siempre ser la mejor, el individual presta a la monotonía y al aburrimiento. Rocío había aprendido bien las enseñanzas del amo, era una buena “mala puta” cuando se requería. Y como buena depredadora sexual se marcó como presa a Eduardo. Este hombre la ponía a mil.

Aquel día Rocío vestía como siempre, medio desnuda, solo un fino vestido casi translucido cubría su juvenil, esbelto y bien formado cuerpo. La carencia de ropa interior, obligaba a los mirones a no apartar los ojos de las zonas sexuales, por si acaso podían ver algo más que no fuera una intuición, de lo que se imaginaban había debajo del vestido. Eduardo no fue una excepción y Rocío con gestos y posturas lo atraía hacia donde lo quería llevar, a la cochera en desuso, dialogando mientras los demás estaban en otros asuntos, se lo fue llevando, andando y hablando hacia la cochera vacía.

Ángela se percató y antes las cosas no pudieran llegar a más, llamó a Eduardo y a Rocío a ir donde con Tomás y Ruth miraban los coches que había en venta. La mirada de Ángela a Rocío iba cargada de silenciosos lanzallamas.

Ruth iba hablando con Eduardo, le explicó su experiencia vivida desde el suicidio de su marido, la rocambolesca situación que vivió en el piso con César, el novio de su hija y Amador, que eran amantes y conspiradores en tráfico de niños y niñas, que menos mal que Carolina fue rápida y lo abatió de un disparo, porque la intención de ellos era el de matarlas a las tres. Que dios puso en su camino a Tomás, que gracias a él su vida y la de su hija ahora tiene sentido, y aún más porque le dará un hijo a la Familia, que ahora realmente se sentía rodeada de personas que la amaban, que no eran falsas en sus sentimientos, que compartían hasta el mismo amante y que todas se felicitaban de ser las agraciadas y entre ellas, en la Familia, no había codicia, lo único que debían hacer era obedecer a Tomás, así todo funcionaba a la perfección.

Eduardo escuchaba esas palabras sinceras de Ruth, mostrándose ante él, tal y como era el sentimiento de todas las señoras de Tomás. Las veía felices, a Ruth la conocía desde siempre, misma ciudad, mismo entorno social, casi la misma edad, encima era de su círculo de amistades, como Pili, Carmen, Glend, Carol, Cristina, Eloísa, esta última era una mujer beata y casi de clausura ¿Cómo ha podido cambiar tanto? Se preguntaba y buscaba la respuesta en el enamoramiento, pero no, no era eso ¿Qué las llevaba a someterse a las órdenes de Tomás y que lo veneraran como un dios? Eduardo tenía dudas en su cabeza, pero no le preocupaba, él veía feliz a su hijo y con eso le bastaba. Ahora su preocupación era esconder la erección que Ángela le pilló, Rocío le había puesto caliente.

Ángela le gustó un coche deportivo pequeño, antiguo y descapotable que había en exposición. Era un coche rojo, italiano, un clásico de los años setenta. Rocío la animó para que lo probara, que fueran a darse una vuelta con Eduardo en el coche. Así pretendió suavizar las llamas lanzadas por haber calentado a su marido. Pero esta no era la razón, la verdadera razón es que Rocío necesitaba sexo. Entró con Tomás y Ruth en la cochera en desuso.

- Tomás, es algo superior lo que quiero comentarte, me da igual que Ruth este aquí, entre nosotras no hay intimidades. Tengo fuego en mi coño, hace días que no tengo sexo por una cosa u otra y entre nosotros sinceridad, y no puedo mentirte. Tu padre me pone a mil, solo estar cerca de él se me humedece el coño.

- ¿Vas caliente Rocío?

- Mucho Tomás, necesito sexo, debo de ser un animal extraño, pero he de comentártelo, nunca antes me había pasado, es hasta extraño, pero es que cada noche sueño y sueño en que follo con tu padre y me corro hasta durmiendo.

- ¡Joder Rocío! Sí que te ha dado fuerte mi padre, ya lo hablaremos, ahora quítate el vestido, Ruth te lo aguantará mientras te subes a mi polla y te sacudes bien con ella, venga

Tomás le dijo a Ruth que vigilara en la puerta por si aparecía alguien. Rocío empezó a comerle la polla a Tomás. Empezó como a ella le gustaba empezar, saboreando el rabo de su dios, por los huevos, chupándolos e ir subiendo con la lengua hasta el capullo y después tragar, y así fue tragando cada vez más trozo de rabo.

Cuando Rocío hubo bien ensalivado la polla de Tomás, se aferró con las manos a su cuello y de un saltó se insertó el capullo dentro. Ya bien aferrada con sus piernas a la cintura de él, se clavó todo el cilindro dentro. Rocío aulló. Él permanecía quieto, inerte.

- Fóllame Rocío, venga desahoga tu calentura, salta, muévete…

- ¡Oh, siiiiiii! ¡Dios! ¡Cuánto lo necesitaba!

Tomás la dejó que ella llevara el ritmo durante un tiempo, hasta que consiguió su orgasmo. Después fue Tomás quien se folló a Rocío. Su mete saca conejero vibrador enloqueció a la muchacha. Se juntaron sus bocas y ella botaba sobre la polla. A Ruth le pudo el deseo y fue hacia la pareja. Ruth empezó a comerle los huevos a Tomás mientras este se follaba frenéticamente a Rocío. Al rato y cuando Rocío entró de lleno en la catarata de orgasmos se corrió hacia adentro tantricamente. Esa hinchazón de polla Rocío aún no la conocía, ni el efecto vacío y ventosa que provocaba este relleno de rabo dentro de un coño. Cuando Tomás sacó su tranca de la vagina de la muchacha, Ruth no desperdició nada de lo que salía y aprovechó para lamer culo, coño, huevos y rabo.

De esta guisa se encontraron Ángela y Eduardo a su hijo cuando regresaron al concesionario. Rocío se percató de su llegada y se quedó mirando al padre de Tomás con auténtica lujuria, él le robó la mirada y el pito se le puso tieso al momento.

- Lo que te decía Eduardo, se pasa el día follando

- Sí quieres que te diga la verdad cariño lo envidio, ja, ja, ja…

- Eduardo, esto yo creo que es más serio de lo que a ti te parece ¿Tu lo ves normal?

- Cariño, lo que es normal, no es que le esté dando muy buen resultado a la humanidad.

- Ha creado una especie de secta

- Yo no veo que ninguna de sus señoras lo pase mal ni sufra, al contrario son felices ¿Tu habías visto antes a Ruth con esa felicidad?

- Jamás me la hubiera imaginado tan calentorra ¡Quien lo tenía que decir! En lo que tenías razón que detrás de él uno se pone caliente en cada momento ja, ja, ja…

- Mira Ruth, como no le deja los huevos y ahora se sube ella a la polla de tu hijo.

En efecto, Ruth cuando descabalgó Tomás a Rocío, ocupó ella su lugar. Con la polla hinchada fue introduciéndose ella misma la polla de su amo dentro del coño. Y al igual que Rocío empezó a follársela con su mete saca conejero vibrador. Ruth se deshizo de placer y Tomás se vació dentro de su vagina. En el coño de Ruth, la leche tenía una misión, fecundarla, si ya no lo estaba.

Eduardo intentó follar sin éxito con Ángela, ella rehusó hacerlo en aquel escenario. El tío tenía la polla como una tranca de dura. Cuando los tres terminaron, se recompusieron las ropas y salieron al concesionario, donde Ángela y Eduardo con el pito tieso, esperaban.

Llamó Glend

- Buenos días Glend

- Buenos días Tomás, justo ahora me acabo de levantar, ja, ja, ja, te llamo para ver como quedamos tu y yo para recoger a Carol, ella llega del aeropuerto a las siete de la tarde.

- Bien a las seis y cuarto nos vamos hacia allí ¿Dónde estarás tú?

- Mira yo ya me quedo en la villa a esperarte, la verdad que estoy mejor aquí que en mi casa, aquello tan grande y aburrido.

- Aquí estás en tu paraíso soñado ja, ja, ja…

- Solo me faltas tú Tomás, ya te podrías dedicar un poco más a mí, me tienes muy abandonada.

- Tranquila Glend, que hay más días que longanizas y verás cuando haya pasado la inauguración y todo este jaleo tendremos tiempo de sobras, te hartarás de mi polla

- Ja, ja, ja, eso es lo que quiero hartarme de tu rabo y de ti, que ya no es solo el rabo, es que eres ¡tan especial!

- Me gusta que me tengas en esta consideración Glend, es un orgullo para mí que venga de una mujer como tú.

- Te amo Tomás, como tus señoras, te amo.

- Gracias Glend, te voy a pedir un favor.

- Dime Tomás, ya sabes que si puedo te lo haré

- Ponte esta tarde ropa holgada, pero que sea erótica, dile a Carmen que te asesore, que yo se lo he dicho, que se fácil para meterte un polvo camuflado, como la de aquel día con mi prima, por supuesto sin ropa interior. Jugaremos.

- ¡Huyyy! Tus juegos, ja, ja, ja… Hasta luego Rodolfo Valentino

- Hasta luego Sofía Loren.

Tomás les dijo a sus padres que ahora los llevaría a Villa Carmen.

- Rocío ¿Puede circular este vehículo?

- Sí Tomás, enseguida le digo a una secretaria le saque un seguro, son cinco minutos.

- Voy yo, eso se me da bien.- Dijo Ruth.

- Mamá, conduces tú, nos llevamos al italiano a dar una vuelta y a comer.

- Estás loco hijo, pero te quiero, ja, ja, ja…

Tomás con sus padres conduciendo Ángela el descapotable, llegaron a Villa Carmen. Había actividad de todo tipo. Un montón de empleados trajinando mobiliario, cortinajes, los expertos en iluminación. Carpinteros haciendo montajes y las señoras todas con una ocupación dando órdenes. Se acercó Carmen y Pili a ellos.

Carmen le miró la entrepierna a Eduardo, que aún estaba empinado, y él se dio cuenta. Ángela no, Pili le estaba comentando algo acerca de una tarima que el día que estuvo ahí, ideó para la ocasión en un espacio. Se fueron ambas a ver la tarima.

Tomás le dijo a Carmen que enseñara toda la villa a su padre, que aún no la conocía. Carmen ilusionada se llevó del brazo a Eduardo a enseñarle “su villa”. Él se fue a ver a Isabel al área de control.

Isabel asesorada por Carolina estaba realizando un trabajo excepcional, tenía a sus subordinados a rajatabla, pero contentos y concentrados en su trabajo. Isabel por primera vez en su vida se sentía algo importante, esa vida ya tenía sentido. No tenía ya preocupaciones en el alquiler, en vivir, vaya, además era feliz, estaba rodeada de suculentos coños que adoraba, principalmente el de Pilar, y el agrado era mutuo, Tomás sabía que ese algo especial que había en ellas, las comprometía a la Familia y las motivaba.

Tomás pensaba que el verdadero significado de la palabra amor, era dar y saber recibir. En la Familia, se respiraba amor. Todas las señoras habían congeniado amor entre ellas y algunas podrían parecer hasta pareja sentimental, como Raquel y Carmen, el trio de Eloísa, Carmen y Carolina. Las afinidades de Glend con Cayetana y María Fernanda y Pili con Ruth. Quizás las únicas que permanecían un poco ajenas al romanceo bollero eran Rocío y Amparo.

Rosalía era un caso especial, Rosalía era querida por todas, era la chispa juvenil que alegraba a toda la Familia. Su voluntad siempre en ayudar, en aprender, era una depredadora de conocimiento constante. Muchas veces su humildad la llevaba a pasar casi desapercibida en la villa, pero solo bastaba que se respirara su ayuda, que ya estaba ahí, feliz y contenta en prestarla. Tomás quería con locura aquella diecisiete añera que endulzaba el ambiente con su presencia.

Tomás llamó a María Cristina la propietaria del casino.

- Buenos días Tomás ¡Que sorpresa tu llamada!

- Buenos días María Cristina. Mira te llamo para pedirte un favor, si se puede, si no se puede, no se puede. Una de mis señoras aún no tiene los dieciocho años para poder entrar en el casino. Hoy hemos reservado mesa para celebrar el regreso de mi padre y vamos a reunirnos toda AFRODITA para celebrar que mañana hacemos la inauguración. Me gustaría poder llevarme a Rosalía al casino ¿Podemos hacer algo?

- Ja, ja, ja… se te ha adelantado Glend, me ha llamado hace un momento para pedirme precisamente esto, y tiene el permiso concedido, ja, ja, ja… pero me debes uno ¡Eh!

- Y más de uno te voy a meter cuando te pille ja, ja, ja…

- No me digas esto que ya me estoy calentando. Por cierto ya le he dicho a Glend que Cayetana no puede jugar a la ruleta.

- Mira pues vamos a comprobar y a ver eso de la virgen, si es verdad o no, le daré unas cuantas fichas y a ver qué pasa, a lo mejor la virgen ya la ha abandonado.

- Vale pero no le des muchas fichas, que esta me arruina.

- No seas exagerada, para arruinarte a ti harían falta cien Cayetanas. Un día te voy a pillar con ella y verás.

- ¡Ufff con la niña y contigo! Juntos me podéis matar, ja, ja, ja…

- Pues prepara motores que cuando pase todo este trajín que llevo ahora un día te pillaré y te tendré ensartada a mi polla hasta que desmayes de placer en la boca de Cayetana.

- Cabrón, como me mojan tus palabras, ya estaré todo el día pensando en ti y tu polla.

- Si vieras como la tengo ahora solo de estar hablando contigo.

- ¡Joder Tomás! Tú al menos tienes a tus señoras que puedes desahogarte cuando quieres.

- Será que a ti te faltan candidatos o candidatas, que estás más buena que la cosecha del ochenta y dos.

- ¡Cómo me halagan tus palabra Tomás! Estoy ya a mil. Si supieras que ya cuando follo, cierro los ojos e imagino que eres tú el que me hace el amor.

- Vaya, te lo agradezco, que al menos me tengas en tus sueños.

- Te ataré a mi lado y no dejaré que te vayas, quiero ser tuya Tomás.

- Nos vemos por la noche María Cristina. Adiós

- Nos vemos Tomás. Adiós. Te amo.

Este “te amo” a Tomás le dio a pensar, pero ya se verían los acontecimientos como irían.

Pilar estaba con Pili y Ángela discutiendo lo de la tarima, algo casi insignificante, pero les llevaba a una discusión.

- ¿Qué jovencitas? ¿Qué problema tenéis?

- Ya ves Tomás, no nos ponemos de acuerdo en la colocación de esta tarima. – Dijo Pilar

- ¿Qué función debe hacer esta tarima?

- Básicamente sirve para apoyar cualquier objeto momentáneamente que un asistente precise.

- ¿Y?

- Que una dice de ponerlo aquí y otra allá

- Yo creo que el mejor sitio es aquí

Tomás al decir esto le daba la razón a su madre, esta se sintió orgullosa y le subió el ego y las demás aceptaron y lo encontraron acertado porque lo había dicho él. Así contentas todas colocaron la tarima donde la había ubicado su madre desde el principio. Tomás rodeó con su brazo el hombro de Pili y se la llevó hacía la casa.

- ¿Cómo va lo de las invitaciones Pili?

- Bien Tomás, ya están todas enviadas, después Amparo lo supervisará.

- Está guapísima Pili, ya no se nota apenas el golpe de la mandíbula

- Gracias Tomás, creía que ya no te fijabas en mí, me he sentido tan fea y mal, si no hubiera sido porque las señoras me animan, estaría deshecha.

- Ven Pili, ya sabes que te quiero un montón, eres una de mis señoras principales no lo olvides, eres parte importante del proyecto ¿Te acuerdas del futuro? ¿Cuándo hablábamos del futuro?

- Sí Tomás, como no voy a acordarme. Lo que he vivido contigo ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, aún me rio sola cuando recuerdo nuestra estancia de fin de semana en el hotel. Aquel matrimonio que van a tener un hijo tuyo y todo lo que hemos vivido ha sido fantástico. Me gusta tanto estar aquí contigo.

- Y a mí de que estés y mira con solo acercarte a mi como se me ha puesto la polla

- ¡Oh Tomás! ¡mi dios! ¡Cómo me gusta tu pene!

- Empieza a ejercitar esa mandíbula Pili, mámamela un poco

- ¡Oh Tomás!

Pili empezó a chupar el rabo de su amo, justo el momento en que aparecían en la habitación Carmen con Eduardo. Se quedaron quietos observando la escena. Eduardo desde los talleres que llevaba el pito tieso. Carmen se insinuaba a él, pero él como si nada, aguantaba la tentación, y tampoco quería ella ser depredadora y conquistarlo, por el amor a Ángela, quería que el paso lo diera él, pero no lo daba. Miraban como Pili mamaba la polla del muchacho. A los dos la escena los puso a mil.

Tomás tumbó a Pili sobre la mesa y después de comerle el chichi, pasó a follársela. Carmen puso su mano sobre el paquete de Eduardo. Aquella gran polla estaba dura como un garrota, sus dedos abrieron la bragueta y deslizó hábilmente sus dedos al interior del pantalón hasta que aferró con su mano la polla. Se la sacó y contemplo admirada aquel mástil erguido en su mano. Empezó a masturbarlo suavemente mientras los dos miraban el espectáculo que Tomás y Pili les ofrecían. Eduardo se dejaba hacer. Miraba como su hijo le estaba haciendo llegar a Pili al estado de consciencia inconsciente, mientras Carmen le pajeaba.

Cuando Eduardo se dio cuenta su polla estaba dentro de la boca de Carmen y era tanto la calentura acumulada, que no pudo resistir correrse al poco tiempo en la garganta de ella. Corrida que ella tragó con esmero y como una golosina.

Tomás ayudó a reincorporarse a Pili, que aún estaba sumida al placer que le había proporcionado su dios. Pili, le miró con una cara que transmitía felicidad por los cuatro costados. Eduardo se había corrido, pero su polla aún se mantenía tiesa. Se miró a Carmen y ya estaba a punto de levantarla y lanzarse a clavarle la polla cuando se oyeron las voces de Ángela y Pilar que se acercaban.

Carmen disimuladamente continuó enseñando la villa a Eduardo y abandonaron la sala. Tomás y Pili, se habían percatado de la presencia de su padre y Carmen, y de la mamada que esta le había hecho a Eduardo. Tomás sonrió.

Aparecieron Cayetana y María Fernanda como siempre corriendo, jugando y riéndose. Tomás las miró y no pudo contenerse en reír, las muchachas le transmitían la felicidad que ellas tenían.

- Que Cayetana ¿Dónde habéis dejado a Glend?

- Desayunando ¿Has desayunado? Glend ha hecho venir al pastelero con muchos bollos y pasteles ¡están más ricos!

- Ja, ja, ja… es que Glend es irremediable

- La queremos ¡tanto! Es super diver

- ¿La noche ha ido bien?

- ¿Sabes Tomás? Glend me gusta, me lo paso muy bien con ella, y tiene las tetas ¡tan grandes! A María Fernanda también le gusta ¿Eh María Fernanda?

- Sí, me gusta jugar con ellas y ponérmelas encima de la barriga, da un gustirrinin, ji, ji, ji…

- ¿Qué vais a hacer ahora?

- Amparo quiere que dentro de media hora estemos en su oficina.

- Bien, haced lo que ella os diga ¡Vale?

- Sí Tomás, nosotras obedecemos.

La palabra obedecer era la palabra que guiaba a la Familia. Era el motivo principal de su quehacer diario para todas las señoras, obedecer a Tomás, y eso implicaba obedecer también todo lo que Tomás había predispuesto para la villa y sus objetivos.

Raquel y Eloísa repasaban las listas de las necesidades íntimas que habían aparecido. Aunque su misión principal era la que les comandó Pilar, que los obreros hicieran el trabajo bien. Esos obreros iban de puto culo, aquellas mujeres medio desnudas alrededor suyo, bamboleando sus pechos, mostrándose tan normales en su desnudez que a más de uno confundido con las intenciones tuvieron que ponerlo a raya. Para esto Raquel era la número uno, se hacía respetar y al que se pasaba un poco rápido lo ponía en vereda.

Llegaba pronta la hora de ir a comer. Tomas había reservado para él y sus padres mesa en el restaurante del lago. Amparo se reunió con él, le llevó los detalles de las acciones que disponían y Tomás se alegró de que habían crecido más de un veinte por ciento del capital invertido. La cosa marchaba a la perfección.

También se acercó a él Anna.

- Buenos días Tomás

- Buenos días Anna

- He dado fiesta a Macarena, la he visto tan feliz que no he podido si no darle fiesta y que termine de gozar su cumple y su noche, ja, ja, ja….

- Anna, si no fuera por la afinidad que le tengo no le diría esto, tiene una hija excepcional, además de ser una belleza, su humildad le marca un carácter que presta a acogerla y amarla. Mire Anna, quería hablar con usted. Como ve la Familia ha crecido mucho. Pronto le pediré a Cristina y a Pilar que proyecten una nueva ala en el edificio principal alrededor del jardín y la piscina. Ahí quiero que se ubiquen nuevos departamentos para que todas las señoras que vivan aquí, estén lo más cómodas posible ¿Qué le parece?

- Buena idea Tomás, es verdad, la Familia ha crecido mucho, ja, ja, ja…

- Quiero que aún crezca más ¿Le ha sentado mal que hoy me haya acostado con su hija?

- Que va Tomás, al contrario, me alegra, tarde o temprano hubiera dejado su virginidad por el placer de cualquier niñato que no le hubiera dado ni una cuarta parte del placer que me ha comentado que le ha dado. Está muy feliz, es usted el mejor regalo de cumpleaños que podía tener, además ella lo deseaba.

- Anna ¿Cómo verías si os propusiera a usted y a su hija pertenecer a la Familia como señoras?

- Eso ya sería una bendición de dios demasiado grande para nosotras.

- ¿Os gustaría vivir en la villa?

- Ja, ja, ja… ¡Y quien no!

- Si lo deseáis, os aceptaré en ella a usted y a Macarena como señoras. No me responda ahora piénselo y ya me dice.

- Ya le respondo Tomás, no necesito pensar en nada, solo pienso en que debo de obedecerle y eso es un placer para mí y para Macarena también. Sería la alegría más grande que la vida me pueda regalar.

- Pues bienvenida. Hable con Amparo, dígale que la cuente como señora a usted y a Macarena. También hablaré yo con ella. Y con vosotras se acaban las incorporaciones de momento.

- Dios le bendiga Tomás, aunque mi dios es usted, Macarena se va a morir de felicidad.

- Bienvenidas las dos, por cierto Anna, solo con olerte ya se me pone el pito tieso, mira como tengo la polla

- ¡Oh Tomás! No hay día en que no la sueñe, esta noche me la he pasado masturbándome imaginando como se follaba a Macarena.

- Bien, tranquila, algún día lo verás en directo y presencialmente como de bien folla tu hija.

- ¿Nos follarás juntas?

- ¿Por qué no? sois ya mis señoras

- Tomás siempre le obedeceré en todo, Le amo.

- Bien pues empezaremos por tutearnos, ahora ya no eres empleada, aunque tu misión continuará siendo la misma. A lo mejor me planteo también preñaros a las dos.

- No te preocupes Tomás, al cien por cien con el trabajo y en todo lo que tú mandes.

- Me alegro tenerte a mi lado Anna

- Y yo de estar al tuyo Tomás. Te amo.

- Hasta luego Anna

- Hasta luego Tomás. Te amo.

Tomás con la incorporación de Anna y Macarena en la familia, quería cerrar ya el número de señoras en ella, pero quedaba Isabel, también a ella la incluiría en la Familia como señora, pero después de la inauguración de AFRODITA. Tomás pensó en preñar también a ambas, a madre e hija, siguiendo el camino de Ruth y Cayetana y el de Eloísa y María Fernanda. Sus hijos se unirían al de Cristina. La familia seria grande.

En el jardín de las delicias estaban hablando sus padres con Carmen y Pili, estaban animados riéndose de cualquier cosa ajena a todo. Tomás alertó a sus padres que debían ya irse a comer, pero llegó Carolina.

- Buenos días Familia

- Buenos días Carolina, un placer verte tan animosa.

- En realidad lo estoy, ven Tomás que quiero contarte una cosa.

- Vamos tirando para el coche papá, ahora voy.

Tomás anduvo con Carolina hacia el aparcamiento donde tenían al italiano descapotable aparcado.

- Tomás lo que te he dicho esta mañana, vamos a proceder a detener al obispo y a la dirección del colegio. También se detendrán a cinco depredadores sexuales de diferentes partes del país que compraban los niños y niñas a esta organización de pedófilos. También habrá una orden de busca y captura para algunos traficantes que proporcionan los niños a la organización. Los captan en países subdesarrollados para traficar con ellos, un drama. Ya ves, el obispo es el capo de toda la organización.

- ¿Cómo lo habéis averiguado?

- Un programa espía instalado en los ordenadores y escuchas telefónicas autorizadas por el juez.

- Bien. Así el ordenador de la congregación está inoperativo.

- ¡Qué va! El programa solo espía, no hace nada más, nos ha mandado toda la información del disco duro, y con eso hemos tenido más que suficiente para poder encausarlos.

- Buen trabajo Carolina eres nuestra super cop.

- Ja, ja, ja… Tomás, te necesito ¡tengo tantas ganas de ti! Va, dedícame aunque sea unos minutos.

- Ahora voy a comer con mis padres, hoy y mañana malos días Carolina, ya encontraremos el momento.

- Eso espero ¿sabes? estas guapísimo hoy

- Pues será el día porque a ti cada día te veo más hermosa, estas buena ¡joder! Mira como me tienes la polla

- ¡Ay Tomás! Ya me tienes el coño chorreando.

- Carmen y Eloísa seguro te lo remedian, ja, ja, ja…

- ¡Joder! Quien me tendría que decir a mí que me convertiría en bollera, ja, ja, ja…

- Eso es porque estás hecha un cacho de pibón.

- Mira ya vienen tus padres

- Venga adiós Carolina

- Adiós Tomás. Te amo.

Carolina detendría al obispo antes de hora. Tomás al principio tenía otros planes, esto ahora había precipitado cambios, pero los solventaría. De hecho todo esto ocurría, porque él lo promovió. No se puede controlar todo, incluso ahora quizás ya no deseaba tanta mención de AFRODITA, quizás pensaba que ahora sería mejor que no fuera tan conocida y circulara discreta. Era una opción que le había venido ahora en la mente, era el antígeno del pensamiento que hasta ahora le movía. Era una opción a valorar.

Ángela, Eduardo y Tomás se subieron al italiano rojo y descapotable en dirección al restaurante del lago. Cuando llegaron el maître se alegró de ver de nuevo al que se había convertido en un buen cliente asiduo, Eduardo y Ángela también lo eran. Los llevó a la mesa donde se sentaba Tomás cuando iba al restaurante.

El menú fue elegido rápido por Ángela. Ella en realidad había sido maestra para Tomás. El orden familiar en su casa lo imponía ella, ella era la que daba las órdenes y él y su padre los que las obedecían, así la casa funcionaba a la perfección. Tomás se acordaba que desde siempre, su madre era la deidad de la casa. La exigencia de obedecer era la primera norma que aprendió de ella, pero después daba amor, mucho amor. Al fin y al cabo Tomás lo practicaba con la Familia.

CONTINUARÁ

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