Una sumisa novata 2
Las órdenes llegan por la pantalla antes de que ella cruce la puerta. Marta sabe que al llegar, su cuerpo dejará de ser suyo para convertirse en el territorio de juego de Roberto. ¿Está lista para perder el control y descubrir qué significa realmente pertenecer?
Es jueves por la mañana, lo primero que hace Marta al despertar es mirar su teléfono móvil. El grupo de WhatsApp con Sira y Roberto ha estado muy activo, se van conociendo poco a poco, se cuentan su vida y sobre todo muchas preguntas — ¿Que ropa llevas hoy? ¿Que has comido? ¿Que harás luego? ¿Que límites tienes? ¿Siempre eres así de puta? —
Siempre es más fácil contestar a través de una pantalla, es una manera de que Marta se suelte, ya le darán uso a sus respuestas más adelante. Tampoco tardaron en llegar las órdenes, una foto en el baño o incluso en el de su trabajo, fotos íntimas de ella, le pidieron un vídeo masturbándose que Marta envió encantada, le dijeron que comer o que ropa ponerse, ayer por ejemplo tuvo que llevar su ropa interior dentro de su boca durante 15 minutos y después se fue a trabajar con ella puesta. Un tanga de color verde oliva, que al ponérselo empapó su coño e hizo que se acordara de esa orden durante toda la mañana.
La vida de Marta había cambiado en pocos días, estaba ilusionada y sus nuevas amistades hacían que su cerebro segregara dopamina continuamente, ella sabía que si obedecía conseguiría esas sensaciones, cada vez más deseadas, haría lo que fuera por no perderlos.
La pareja ya sabe que van a poder usar a Marta a su antojo, conocen algunos de sus límites, sus gustos, es inocente, joven y preciosa, tienen una responsabilidad con ella, pero también se van a divertir.
Sira tiene una reunión fuera de la ciudad y llegará tarde a casa, cree que es un buen momento para que Marta conozca mejor a Roberto.
Saben perfectamente que Marta está libre por la tarde y la citan a las 19:00, le dicen como ir vestida y le dan la dirección.
"Hola! Pásate a las 19:00 en punto, Sira vendrá más tarde así que no sé si coincidiréis, quiero que te pongas los vaqueros del otro día y una camiseta con algo de escote, a poder ser blanca, la ropa interior quiero que sea un conjunto que te guste a ti, a poder ser de color negro y no hace falta que te diga que la parte de abajo tiene que ser un tanga, cuanto más fino mejor.
Ahora lee atentamente, te vas a pintar como una auténtica puta, quiero algo que sea exagerado, que cuando la gente te vea por la calle se te quede mirando, seguro que sabes hacerlo y en cuanto al pelo hazte una coleta, que quede recogido"
A Marta se le acelera el corazón, ha sentido un escalofrío al leer las instrucciones, ver la palabra puta le excita mucho y ahora es una mezcla de sentimientos que invade su cuerpo y su cabeza, por una parte está deseando y por la otra le da miedo y algo de vergüenza, pero no puede decir que no.
Se da una ducha de casi una hora, se asegura de ir lo más aseada posible, limpia a fondo su coño y su culo para que sean usados si Roberto quiere, hidrata su piel, se perfuma, se hace la coleta y se viste como le ha dicho, un tanga de encaje negro a juego con el sujetador — ese bestia seguro que me lo arranca —.
A la hora de maquillarse elige para los labios un rojo vivo que destaca muchísimo, haciéndolos más gruesos todavía, la raya del ojo no falta, mucho colorete para sus mejillas y polvo de brillo de color blanco en sus párpados, todo muy exagerado como le habían dicho, no está acostumbrada a maquillarse así, pero no se ve nada mal, está lista para que la usen.
Los nervios cada vez son mayores, antes de irse se sienta en la cama, baja sus pantalones hasta los rodillas y clava sus uñas con fuerza en la pierna, a la altura del muslo, parece que eso le calma y le reconforta, una vez más tranquila se vuelve a vestir y sale de casa, directa a encontrarse con Roberto.
Al llegar a la dirección Marta se da cuenta de que son pisos de alto standing, dúplex áticos en una urbanización que no falta de nada, tiene una piscina grande, zonas verdes, pista de pádel y todo tipo de lujos, incluso un gimnasio privado para los inquilinos, busca la casa y llama al portero, que sin que nadie conteste le abre la puerta directamente. Ha perdido algo de tiempo buscando el piso al que llamar y observando la que podría ser la casa de sus sueños perfectamente, unos minutos tarde, no cree que sea un problema.
- Hola Marta ¿Que tal?
- Hola! Bien, me ha costado encontrar un poco la combinación del piso, había demasiados números.
- Es un poco lío la primera vez, pero seguro que la próxima te acuerdas perfectamente.
- Si si seguro, ya me he quedado con el número jeje
Se da cuenta de que Roberto la está observando detenidamente, la ropa que lleva, la coleta que se ha hecho, el maquillaje que le dijeron, no intenta disimular, le da un repaso de arriba a abajo.
- Muy bien, has venido tal como te pedimos, de momento parece que has cumplido, me gustan tus labios Marta, buen trabajo.
- Gracias, estaba algo nerviosa porque no sabía si te iba a gustar, no soy de maquillarme mucho.
- Está perfecto ¿Te enseño la casa? Así no te perderás, quiero que estés a gusto aquí.
- Vale, es muy bonita, me encantan los dúplex, te diría que es mi sueño.
- Si, tenemos suerte la verdad. Mira ven por aquí, este es el salón que da a la cocina y se junta con un cuarto de baño y estos dos dormitorios.
La decoración en general es moderna, con bastante buen gusto y todas las estancias son enormes, en la planta de arriba otros dos dormitorios, un baño y una terraza de más de 60 metros cuadrados, las escaleras que conducen a ella son algo empinadas, con un descansillo a mitad de subida.
- Vamos arriba, te voy a enseñar el resto, ves tú delante, quiero mirarte el culo mientras subes — Marta se ha quedado un poco helada y no sabe que contestar —
- Vale.
- Porque ese culo me pertenece ¿No?
- Si, es tuyo.
El corazón de Marta empieza a latir tan fuerte que puede hasta oírlo, de alguna manera tenía que empezar todo y Roberto ha decidido que sea en ese momento.
- Así me gusta, a partir de ahora me perteneces y vas a hacer todo lo que te diga, si te portas bien seré compasivo contigo.
- Vale.
- Vale señor o vale amo o lo que más te guste ¿Entiendes?
- Si amo, perdona.
- Así está mejor, te acostumbrarás rápido.
Roberto tiene unas manos enormes, podría decirse que son tan grandes como el culo de marta. En ese momento le empieza a acariciar el culo, Marta se deja tocar, no tiene ningún control sobre ella misma, le excita muchísimo solo el hecho de que a Roberto le guste su cuerpo. La agarra del culo fuerte y la zarandea mientras se muerde los labios, la pone contra la pared y Marta tiene que poner las manos para no estamparse con ella.
- Sabes que has llegado tarde ¿No?
- Perdón amo, no encontraba el piso y han sido solo 2 o 3 minutos. — la voz de Marta entrecortada, está nerviosa y muy excitada —
- Me da igual por qué haya sido, bájate los pantalones y más te vale que lleves la ropa interior que se te ordenó.
Separa a Marta de la pared con un leve tirón de su culo, que se desabrocha y se baja los pantalones, al hacerlo se agacha de tal manera que roza la polla de Roberto y se da cuenta de que la debe de tener enorme, todavía no está dura y ya la ha podido sentir perfectamente.
- Quítatelos y apoya las manos en la pared.
- Si amo.
- Así zorra, muy bien. Vaya culo tienes ¿No? Lo vamos a llenar de marcas, que se que eso te gusta.
Primero una palmada en la nalga derecha, no muy fuerte, Marta gime más por miedo que por dolor, después en la izquierda, esta ha sido más fuerte, ahora Marta agacha la cabeza, abre más las piernas y saca el culo, un detalle que Roberto no pasa por alto.
- Vaya pero que puta eres, como te preparas ¿No? Estás deseando que te azote ¿Verdad?
- Llevo esperando varios días amo.
Escucha a Roberto desabrocharse el cinturón, lo enrolla en su mano y le da un primer latigazo, esta vez ha sido más doloroso, ahora Marta si que gime de placer, no lo esperaba tan fuerte. Le da otro en el mismo lado y Marta se resiente, la reacción natural es apartar el culo pero enseguida lo vuelve a ofrecer deseosa de que venga otro y no tarda en llegar, ahora dos seguidos, en la otra nalga, se empiezan a poner rojas y Roberto no para de azotarla, uno suave en un lado y dos más fuertes en el otro, va turnando para que el dolor sea más soportable y empiezan a salir los primeros hematomas, el dolor ya es más intenso y cualquier azote por mínimo que sea se siente como un hierro al rojo vivo, ahora ya está marcada como le gusta a él.
- Así aprenderás a no llegar tarde.
- Vale amo.
- ¿Te gusta ser usada?
- Me encanta amo.
- Muy bien puta.
Desenrolla el cinturón de su mano, rodea su cuello con el y pasa el extremo por la hebilla, formando una correa con el.
- Vamos a ver el resto de la casa.
Sube las escaleras tirando de ella, Marta en tanga y el culo rojo, ardiendo, lleno de moratones que todavía le queman la piel.
La pasea por las estancias mientras le hace un tour, le da tirones de vez en cuando para que no se desconcentre lo más mínimo y la lleva al jardín.
- Sal ahí afuera y desnúdate, quítatelo todo.
- Si amo.
Marta como una buena sumisa obedece, con el cinturón atado al cuello primero se saca la camiseta como puede, después los calcetines, ahora el sujetador y por último el tanga, lo deja todo en el suelo y se queda de pie, no sabe que hacer las manos, se tapa su cuerpo, luego las quita por si Roberto quiere verla, entrelaza los dedos..
El la observa, tiene un cuerpo precioso, unos pechos donde tienen que estar, bien proporcionados, una silueta bonita, tiene la cintura estrecha y la cadera se ensancha lo justo para crear una cueva perfecta.
- Date la vuelta.
Marta obedece, está tan excitada que tiembla, tiene algo de frío, sus pezones están duros y la piel erizada.
- Muy bien zorra, otra vuelta y ahora de rodillas.
- Vale amo.
- Ven hacia mí así, a cuatro patas, como la perra que eres.
Marta obedece, al llegar a el Roberto recoge la correa, se agacha para ponerse a su altura y comienza a pasar un dedo por sus labios, lo introduce en su boca y Marta instintivamente empieza chuparlo, como si de una polla se tratara, que es lo que realmente está deseando.
- Que zorra estás ¿No? Mi polla te va a costar un poco más ya lo verás, pero te la vas a tragar entera, porque eres una puta y se que lo estás deseando.
- Si amo, tengo muchas ganas.
- De rodillas y manos en la espalda — Marta obedece —
Roberto desabrocha su pantalón, levanta la goma de su ropa interior y deja libre su polla, todavía no está dura del todo pero Marta ve que es muy grande y gorda, Roberto acaricia la cara de marta, pasando su dedo como queriendo borrar su pintalabios.
- ¿Te gusta?
- Uff si.. es muy grande.
Una bofetada sacude a Marta, que no se la esperaba, su mano es tan grande que podría cubrir su cara entera, después la agarra de la coleta inclinando su cabeza hacia detrás.
- ¿Como te he dicho que me tienes que llamar?
- Perdón, amo.
Marta se ha asustado, pero esa bofetada le ha excitado tanto que se ha mojado todavía más, ahora tiene el coño goteando, literalmente.
- A ver qué tal se te da chupar una polla así de grande puta de mierda, más te vale hacerlo bien.
Empuja su cabeza contra su entrepierna, introduce la polla en su boca, que todavía no está erecta, aún así, le cuesta que entre, la deja ahí quieta, haciendo fuerza, siendo imposible para Marta liberarse.
Puede sentir como va creciendo, hasta que Marta necesita coger aire, Roberto le da un respiro, le deja unos instantes para que coja aire y empieza a introducirla y sacarla de su boca, le pone una mano en la garganta y sin darle más respiro folla su garganta sin parar, cada vez metiéndola más adentro, las náuseas de marta son constantes y su pintalabios se empieza a borrar, los ojos se tornan llorosos derramando el rímel por sus mejillas.
Lo hace tan bien que se ha ganado una bofetada, ahora le sujeta bien la boca con una mano, le pide que saque la lengua y le escupe dentro, otra bofetada y varios golpes en sus labios con el manubrio de 20 cm de Roberto.
Cuando todavía se está recuperando empieza a tirar de la correa improvisada y la lleva a un dormitorio, la sube el mismo a la cama y la echa boca arriba. Comienza a masturbar a Marta, introduciendo sus dedos en su coño que está muy mojado a la vez que aprieta el cinturón en su cuello, provocando una asfixia que Marta conoce bien y le encanta, su cara se pone roja y los gemidos se entrecortan por la falta de la respiración, inmediatamente un orgasmo recorre el cuerpo Marta, mojando las sábanas de la pareja y haciendo que se retuerza ya que Roberto no ha parado de penetrarla con sus dedos, que ahora los saca de su coño palpitante y se los introduce en la boca, ella los recibe con ansia y los limpia con su lengua, le entran hasta el fondo, de premio 3 bofetadas suaves en su cara y le vuelve a escupir, esta vez en la cara, para después recogerlo con los dedos y hacerlo llegar a la boca.
- Ponte aquí a 4 patas zorra.
- Si amo.
- ¿Te diviertes siendo mi puta?
- Si amo, mucho.
- Dime que es lo que eres.
- una puta, amo. — le vuelve a azotar en el culo —
- ¿De quien?
- Tuya, amo.
No deja de azotarla mientras le hace preguntas, Marta gime y chilla de dolor, hay un momento que intenta retirarse, como si ya no pudiera más, Roberto salta sobre ella, le retira el cinturón y mientras la inmoviliza con una mano con la otra lleva su polla al coño de Marta, sabe que es grande y no quiere hacerle daño, con cuidado pero sin detenerse empieza a introducirla, a Marta se le abren los ojos de par en par, focalizando todos sus sentidos en lo que está pasando, se queda inmóvil con la boca semi abierta. Le mete la punta y Marta emite un gemido, avanza hasta la mitad y retrocede para volver a meterle un poco más al fondo y entonces ya no se detiene, la agarra de la coleta y empieza a tirar de ella, las embestidas cada vez son más fuertes y más rápidas, no tarda Marta en volver a sentir el cosquilleo, va a tener otro orgasmo.
- Me voy a correr otra vez amo.
- Más te vale que no te corras hasta que no te lo diga yo ¿Me has oído?
- Si amo, pero no sé si voy a poder aguantar.
Roberto sube el ritmo y le azota el culo, los muslos y pantorrillas, hunde su cara en la almohada mientras destroza su pequeño coño que está ardiendo debido al tamaño de la polla de Roberto y las fuertes embestidas que le está proporcionando.
- Aahhh me corro amo, lo siento amo, joder, perdón amo.
- Que mal zorra, te había avisado de que no lo hicieras.
- No podía evitarlo amo, lo siento amo.
- Ahora vas a ver lo que se siente cuando desobedeces a tu amo, pedazo de guarra desobediente.
Como si de un juguete se tratara Roberto voltea a marta, echándola boca arriba en la cama, empieza a palmear su coño con sus dedos, le da toques cortos pero fuertes en su clítoris, todavía muy sensible por el reciente orgasmo, introduce sus dedos a la vez que frota la palma de su mano, los gritos de Marta ya no son de placer, ahora siente dolor, demasiada fricción en una zona tan sensible.
- Por favor amo, ya no puedo más.
- ¿Me obedecerás la próxima vez?
- Si amo, lo siento, pero para por favor.
- Está muy lejos de acabar esto.
Ahora Roberto se sienta encima de su cara, le ordena que meta su lengua en su ano, mientras hace eso le pellizca los pezones, ahora no es como cuando lo hace ella, aquí no puede regular la intensidad con la que lo hace, el lo está haciendo muy fuerte, tiene dolor pero sabe que si no obedece será peor.
Le brinda la mejor comida de ano que ha hecho nunca, la mejor y la única, esforzándose porque Roberto quede satisfecho.
- Así puta, no pares y vete preparando que te voy a llenar la boca de leche zorra.
Roberto se pajea mientras recibe una espléndida comida anal, cuando está llegando al límite agarra del cuello a Marta y la tumba sobre el borde de la cama, dejando su cabeza fuera del colchón, un tortazo a Marta por no abrir la boca, ya debería saber lo que quiere hacer — la boca abierta y saca la lengua — ahora introduce su polla lo más al fondo que le permite su grosor y largura, Marta cree que le va a desencajar la mandíbula, comienza a follarse su boca, primero despacio y después más fuerte, introduciendo cada vez más su falo en el hondo de la garganta de la puta de Marta.
- Ni se te ocurra apartarte ahora, te voy a llenar de leche y te la vas a tragar toda ¿De acuerdo?
- Mmmhmm
Intenta decir si amo, pero todo lo que puede hacer es emitir un sonido que a penas se distingue lo que quiere decir.
Roberto le sujeta la cabeza con fuerza mientras le taladra la boca, un festín de babas salpican la cara de Marta, que en cada embestida arquea su cuerpo, sus uñas se clavan en el colchón y las náuseas no cesan. Roberto se va a correr, está bajando el ritmo y la polla se le está poniendo todavía más dura, puede sentirla como palpita dentro su boca, ahora la tiene casi toda dentro, sujeta su cuello con una mano, casi ahogándola y con la otra empuja la cabeza hacia el, empieza a derramar todo su semen dentro de Marta, que no puede hacer nada, solo intentar no tener ninguna arcada que pueda estropear el momento de Roberto. Pero a ella le encanta, está recibiendo su premio, el elixir de su amo se cuela por su garganta, está caliente y es mucha cantidad, recibe varias cargas hasta que Roberto se detiene, ha dejado de hacer fuerza pero todavía sigue saliendo algo de semen, ella lo recoge y se lo traga todo como lo ha ordenado.
- No te pares, déjala bien limpia, que no quede ni rastro.
Roberto se recuesta en las almohadas y Marta a cuatro patas encima de la cama se encarga de que no quede ningún resto. Ahora Roberto está relajado y puede usar sus manos para sujetarla, pasa la lengua por toda la polla, la limpia de abajo a arriba, succiona bien la punta y después la mete hasta donde le alcanza, después limpia sus huevos llenos de sus babas y vuelve a repasar el falo sin dejarse nada. La imagen de Marta con el culo lleno de moratones y todo el cuerpo rojo es digno de admirar, para ser su primera vez ha aguantado bien, no ha habido quejas apenas, no se ha negado a nada y lo mejor es que ha disfrutado como una buena zorra obediente.
- Ya está bien por hoy — una caricia a marta y una sonrisa —
- Vale amo, podría seguir así todo el día.
- Lo sé, has sido buena chica, otro día habrá más y será mejor ¿Te ha gustado?
- Si, ha sido un poco duro algunas veces pero he disfrutado mucho.
- ¿Y que se dice?
- Gracias amo.
- Muy bien zorrita, vete a la ducha y lávate bien.
Pasan un rato juntos charlando y Marta se acaba yendo a casa, está contenta con su primera experiencia, se va dolorida pero muy satisfecha, tiene ganas de coincidir con Sira, seguro que se lo pasan bien los 3 juntos.
Nada más llegar a casa posa desnuda frente al espejo, admirando las
marcas que Roberto le ha dejado, tardarán unos días en irse, no necesita provocarse ningún tipo de dolor, está relajada y tranquila, va a dormir como un tronco, a la espera de recibir nuevas instrucciones por parte de sus amos.
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