De vacaciones
La rutina de correr por la playa se rompe cuando sus miradas se cruzan con las de Sonia. Lo que empieza como un juego de miradas y comentarios picantes se transforma en una cita prohibida que desafiará los límites de su matrimonio.
Las vacaciones
Como otros relatos este también comienza en un pueblo con mar. Como todos los años aprovechábamos para unas vacaciones mi mujer y yo con los niños. Cada año cambiábamos de lugar para conocer playas nuevas.
Mi familia la componemos yo un hombre de 45 años que intento cuidarme en lo físico controlando el peso y haciendo deporte y controlando la alimentación.
Mi mujer que se llama Andrea, tiene 44 años y también se cuida bastante para su edad y aunque puede que le sobre algún kilo después de los embarazos, es una mujer muy atractiva y sabe sacarse mucho partido a su cuerpo. Estoy enamorado de ella y me atrae mucho, como las primeras veces vamos.
Después tenemos una hija de 10 y un hijo de 8. Aunque no hablare de ellos estos fueron los principales autores de mi historia.
Viernes:
Primer día de vacaciones: bajamos a la playa todos juntos y como hacemos todos nos montamos en un lugar las sombrillas, toallas, los juguetes de los hijos, los flotadores y etc.
Al poco tiempo aparecieron por la playa otra familia muy parecida a nosotros. Un señor que yo lo le echaría los mismos años que yo y su mujer que podía ser un poco más joven sobre los 40 o treinta y muchos. Con dos niños que tenían un hijo de unos 10 años y una hija de 8. Podían ser.
Yo como todos los hombres enseguida me fije en el cuerpo de la mujer, las piernas muy bien definidas, un culo muy bueno, respingón y durito, la cintura muy bien esculpida, incluso se marcaban los músculos de la tripa, y unas tetas medianas y bien puestas. El pelo media melena hasta los hombros, y de color negro muy bien cuidado. Una mujer atractiva.
Al estar juntos enseguida los niños comenzaron a juntarse en el agua y en la arena de la playa y a jugar juntos. Lo que hizo que los padres también nos juntamos en conversaciones entre nosotros y les compramos chuches a medias y terminamos en el chiringuito todos al medio día.
Según explicaron ellos eran de Madrid y tenían un apartamento de su propiedad y se pasaban tiempo en verano allí. Justo era el otro portal contiguo al nuestro.
Por la tarde también quedaron los niños y nosotros, y por la noche terminamos en un bar que hacía media discoteca para los niños a primera hora. La verdad es que eran muy majos los dos y sobre todo ella, que se llamaba Sonia. Él era más serio, pero también muy majo, se llamaba Lucas.
Sábado:
El segundo día yo Sali a correr como todos los días de vacaciones me gustaba madrugar un poco a las 8 y salir a correr. Los paseos de las playas son buenísimos para correr por que a esa hora puedes ver a mucha gente corriendo y andando y yo por lo menos, voy poniendo nota a cada mujer que me cruzo o adelanto por el paseo. Se puede uno cruzar con culos moviéndose impresionantes y verdaderos modelos.
Ya iba de vuelta cerca de terminar y me fije en una mujer que corría delante de mí. Aceleré un poco para irle adelantando y cuando la tenía a 20 metros me fui fijando en ella.
Era una mujer de un 9 de calificación, y encima llevaba unas mallas a media pierna muy finas y muy ceñidas que con el movimiento de un culo perfecto se le había metido hasta dentro de su culo y se marcaba el tanga. La seguí mirando el culo y después de un rato me pareció nuestra compañera de playa, Sonia, pero no podía asegurarlo.
Al terminar la playa había que subir unas escaleras para pasar por una rambla y cuando comenzó a subir las escaleras y yo estar más cerca me atreví a llamarla y si me equivocaba no pasa nada.
- Hola, Sonia, hey.- la llame desde unos cuantos escalones más abajo que lo que estaba ella.
- Hola Alfredo, - que es mi nombre- que sorpresa, también sales a correr.
Empezamos una conversación de corredores mientras terminamos nuestro recorrido al llegar al portal de los apartamentos.
Mientras hacíamos los típicos estiramientos hablábamos de correr y entrenamientos, pero yo me estaba calentando mirando como esa mujer habría las piernas y esas mallas marcaban todo el sexo, se agachaba y su culo quedaba marcando el tanga y se levantaba y se metía hasta dentro. Levantaba el pie y todo el coño quedaba marcado en sus mallas y estaba mucho más atractiva que con el biquini que la había visto en la playa, principalmente por las posturas que se ponía.
Hablando de todo, me dijo que ella solía relajarse metiéndose en el agua antes de subir y yo la acompañe, como no lo voy a hacer. Nos quitamos las zapatillas y calcetines y nos metimos con la ropa de correr hasta la cintura. La verdad es que era una sensación muy placentera el sentir el agua fresca en las piernas cansadas.
Lo mejor fue cuando ella salió del agua. Las mallas se habían pegado definitivamente a su piel y se notaba todo el tanga por delante y por detrás e incluso le pude notar el triángulo de pelos del pubis. Me quede mirándola y ella se dio cuenta que la estaba mirando y no le importo mucho en mostrarme su cuerpo marcado por las mayas.
Yo le pregunte – Y ahora como subes al apartamento y vas casi desnuda con esas mayas tan mojadas. -
No te gustan como me quedan así. Mira como disimulo. - cogió las mayas se las estiro y el aire volvió a despegar la licra de la piel y se quedó casi como al principio.
Los dos nos fuimos cada uno para su casa. Yo entre en el apartamento me duché y me metí desnudo en la cama con mi mujer y le insistí hasta que pude hacer el amor y disfrutar de sexo que me había calentado Sonia.
Mi mujer me dijo, que fogoso has venido de correr quien diría que te has cansado en el entreno.
El día lo pasamos bien en la playa junto las dos familias y por la noche quedamos Sonia y yo para salir a correr el siguiente día por la mañana.
Domingo:
A las 8 de la mañana baje al paseo para ir a correr con Sonia. Mentiría si no dijera que me había cuidado de ponerme mis mayas nuevas y calzoncillos sexis. Pero cuando bajo Sonia y la vi creo que ella noto mi sorpresa.
Me bajaba vestida con una pantaloneta corta ceñida. Vamos como si fuesen unas bragas. Y un top de deporte que le sujetaba las tetas apretándolas y las medias de correr y zapatillas.
Dios que buena estaba, y que atractiva. – Hola que tal, preparado -.
Yo no podía pasar el momento para hacerle saber lo buena que estaba. Y le dije – Yo no estoy acostumbrado a correr siendo perseguido por gente, porque en cuanto nos pongamos en el paseo nos van a seguir para verte con lo atractiva que te has puesto. Ayer estadas de 9,5 pero hoy estas de 10.-
Empezamos a correr y a hablar. Hablamos de todo un poco, pero yo queriendo meterme en conversación picante le Conte lo que había hecho con mi mujer el día anterior que me había calentado y le había hecho el amor después de subir de correr.
- Jo, que suerte yo también subí caliente e intenté hacer el amor con mi marido, pero entre que no quería y que lo llamaron del trabajo con problemas no pude satisfacerme más que con mi mano. –
Esta respuesta sí que no me la esperaba. Comencé a indagar en su relación y me dijo que su marido no le hacía mucho caso y que estaba más metido en el trabajo y en otros problemas que en disfrutar del sexo con ella.
Yo le dije la verdad que me parecía una mujer de 10 y que estaba super atractiva y que simplemente en este recorrido la habían mirado con deseo muchos de los hombres que nos henos cruzado.
-Pues mírame mejor. - acelero un poco la marcha que llevábamos y se puso a pocos metros delante de mí mostrándome todo el cuerpo esvelto que tenía moviéndose y la pantaloneta que llevaba al correr se le había metido por el culo y casi lo tenía todo el culito fuera y votaba al compás de los movimientos.
Yo cuando corría no podía tener erección por que la sangre la gastaba en otra cosa en vez del pene, pero ese recuerdo sabía que me daría para varias pajas porque estaba deseable.
Después de unos metros se juntó y me dijo que ahora quería verme ella mi culito y que me adelantara para mirarme bien. Yo creo que era la primera vez que una mujer me decía esto y mostraba interés por mí. yo lo hice con ilusión.
También me puso nota y me dijo que estaba de 9. Me ha gustado mucho ese culito prietito como se movía con ese contoneo sexi. Me dijo.
Ya terminamos de correr e hicimos los ejercicios de estiramientos, y si sexi estaba ayer hoy era deseable, cuando se agachaba y se marcaba todo el culo y la braga que llevaba se le adhería por delante y se marcaba todo el coñito y por detrás se metía en el culo la tela y se veía el culo casi completo.
Enseguida me dijo de ir al mar a meternos al agua. Fuimos los dos y nos quitamos los zapatos y nos metimos en el mar vestidos con la ropa de correr. Y entonces se le marcaba los pezones puntiagudos en las tetas y mojadita el top era casi transparente. La deseaba y me hubiera ido con ella para disfrutar de su cuerpo si me lo pidiera.
Y me lo pidió.
Me comento que ella no engañaba a su marido con amantes. Pero que llevaba dos años que en vacaciones sí que había mantenido relaciones con desconocidos. Yo era un desconocido que nunca después me iría a ver y que estaba deseando tener sexo conmigo.
Yo por supuesto tampoco había engañado a mi mujer nunca, ni me lo había planteado antes de conocer a Sonia y se había creado este deseo.
Sonia ya había planeado de ante mano la quedada que íbamos a disfrutar y me la explico mientras nos poníamos las zapatillas.
Mañana lunes su marido se iba a Madrid al trabajo y se llevaba a los niños por la mañana a un campamento por la mañana a las 8 y ella cogería a los niños por la tarde a las 21 horas. Estaba todo el día sin nadie en su piso desde las 8 de la mañana. Yo saldría a correr y en vez de correr me iría a su piso y ella me esperaría allí para disfrutar de nuestros cuerpos.
Era difícil el dar el paso, pero viendo lo buena que estaba y las ganas que ponía en mí, me sentía alagado y le confirme la quedada.
Como podéis pensar la vuelta al apartamento con mi mujer fue como el día anterior le hice el amor casi con brutalidad por que venía más caliente todavía que el otro día. Y tuve que tener cuidado para que mi mujer no sospechara nada.
El domingo lo pasamos juntos por la mañana en la playa las dos familias. Y por supuesto Sonia se puso un biquini blanco super sexi que solo me hacía pensar en cómo iba a disfrutar del cuerpo de esa mujer.
Por la tarde nos fuimos todos para que nos enseñaran el pueblo donde estábamos pasear por sus calles y cenar por los bares. Porque ellos ya lo conocían de otros años.
Sobra decir que puse mucho cuidado para que mi mujer no se enterara de nada. Aunque con el vestido que se puso Sonia me quede en algún momento mirándola. Era un vestido blanco ibicenco medio muslo, que se dejaba, según la luz, transparentarse el tanga que llevaba y no llevaba sujetador pues las tetas que tenía no eran grandes y se mantenían tiesas.
Mi mujer también se había vestido para ese día muy guapa, con un vestido veraniego amarillo fresquito y minifaldero enseñando el buen canalillo que le hacia el sujetador y a juego con las bragas que se le transparentaban por el vestido y que según se sentaba se le veía entre las piernas. La verdad es que eran dos mujeres de bandera con sus años de experiencia y muy atractivas. No me podía creer que, yo, iría a estar con las dos.
Antes de despedirnos le dije al oído a Sonia – hasta mañana prontito-. Era como para confirmar muestra cita.
Ella me miro y me digo – te estaré esperando en el apartamento, mira si mi coche no esta y subes entonces-.
Lunes
Por la noche desnude a mi mujer, despacio, y aunque parecía imposible hicimos el amor otra vez. Dos veces en un día me parecía que ella también estaba muy excitada en esas vacaciones.
Me desperté como todos los días y me puse la ropa de correr, pero la interior la cuidé un poco más para parecer atractivo. Y Sali de mi apartamento a las 8 menos 15. Sali a la calle y vi como Lucas el marido de Sonia se montaba en el coche con sus hijos como me había dicho Sonia y se iba.
Esperé un poco más hasta las 8 en punto y subí a su apartamento, y pite en su puerta.
Me abrió un sueño hecho realidad. Allí estaba Sonia con un camisón de encaje en el pecho que los marcaba y los sujetaba y después un vuelo de seda transparente hasta media pierna, un tanga a juego transparente y unas medias a medio muslo.
Y yo con la ropa de correr. Que desastre pensé.
Pase para dentro y cerro tras de mí y enseguida se me abrazo y junto su cuerpo contra el mío, yo la abrace acariciando su espalda y ella me dio el primer beso de pasión juntando nuestros labios y nuestras lenguas. Que suabe me sabio su boca. Después seguí besando su cara y su oreja que comencé a chupársela con delicadeza pretando su lóbulo. Mis manos se deslizaron y llegaron a tocarle la goma de su tanga y baje para abajo tocando el maravilloso culo que había deseado corriendo con las mayas, con su biquini en la playa, y los vestidos que se había puesto durante los días que llevábamos de vacaciones.
El culo estaba prietito y muy bueno. Y se lo dije – que buen culo, este es de 10, que durito que suabe, como lo deseaba desde que lo vi y ahora me lo dejaras para mi-. Eso le susurre al oído.
Ella me hecho mano también a mi culo y me dijo – y este, te parece que no lo he deseado, que bueno lo tienes, eso de correr lo mantiene en forma, me excita mucho, también está de 10-. Yo me derretía con su comentario y sobra decir que estaba excitado a tope con mi poya para estallar metida en la maya de correr.
Me quito la camiseta de correr que llevaba y comenzó a chuparme y besarme mi pecho mientras no se separaba de mí y yo aprovechaba para con una mano seguir tocando el culo y la otra le tocaba uno de los maravillosos pechitos, duritos y tiesos, que marcaban el pezón duro que se le estaba poniendo por la excitación.
Subió la boca y me la acerco a mi oreja y me dijo – ahora tengo que terminar de ponerte nota, tengo que saber que picha tienes para jugar con ella-. La mano de ella comenzó a bajar por mi pecho en dirección a mi sexo, pero cuando estaba por el ombligo le pare la mano y le dije que eso era una sorpresa.
Le cogí las dos manos y me la llevé al cuarto de estar que estaba cerca del recibidor y la senté en el sillón que tenían. Yo me arrodille delante de ella y le quite despacio una de las medias. Se las anude en la cabeza cerrándole los ojos para que no viera. Después le quite la otra y le ate las manos suavemente a la espalda. Estando así y sin previo aviso para comprobar que no veía le di una lametada en el pezón. Dio un gritito de sorpresa. Después le toque el coño por encima del tanga y también se sorprendió. Eso era lo que me demostró que no veía nada.
Yo me levante y rápidamente me quite las mayas de correr y el calzoncillo. Quedándome desnudo delante de ella, aunque no me veía, mi picha estaba a tope y de esa forma se la acerque a su boca. Al principio estaba cerrada, pero cunando la sintió abrió los labios e introduje mi cabecita dentro de su boca. Se la deje que la sintiera un tiempo y la saque. – que te gusta lo que sientes. Esta buena-.
Ella levanto la cabeza, aunque no veía para contestar. – Que buena esta, como me gusta, dame más, la quiero toda, quiero sentirla en mi-.
Haciéndole caso le volví a meter la puntita en la boca y esta vez le metí un poco más de picha en la boca y se la saque. Después se la volví a meter esta vez más despacio pero más profunda. Ya estaba a más de media poya en la boca y estaba durísima y grande. Me estaba casi corriendo del gusto de ver esa carita ansiosa por mi polla. En vez de la poya me agache y la bese en la boca disfrutando de la suavidad de sus labios.
- Que tal, que nota me pones. Estoy aprobado-. Le pregunté.
- ¡qué buena, como me gusta, la noto tan dura y gorda, y lo que más me escita que esta deseosa de mí. Me estoy derritiendo de placer. -
- Toma más, que a mí me gusta mucho como me la comes, coma toda.
Me levanté y le volví a meter la picha en la boca, al principio despacio y poco, después le fui dando movimiento meter y saca más rápido y más profundo. La saliva de su boca me impregnaba mi miembro y hacia un ruido de chapoteo en la saliva que llenaba su boca y le empezaba a desbordarse por los márgenes de sus labios, cayendo en el bordado del camisón.
Yo saque mi aparato de su boca y la verdad es que nunca me había visto mi propio pene tan excitado, duro, las venas se marcaban, y la saliva parecía que la habían barnizado de lo brillante que estaba. Lo saque porque si continuaba con el juego me iba a correr ya.
Me agache y le bese en la boca tan excitada que estaba y tan húmeda con los labios suaves y jugosos. Me la quería comer de buena.
Ella estaba también jadeando de placer. El aliento acelerado y la cara destrozada de excitación. Las manos la tenían atada a la espalda con una de las medias y la otra media le tapaba los ojos por lo que ella no me había visto todavía el miembro duro como me lo había puesto. Le quite la media de los ojos y después de besarla con pasión le acerque mi polla como estaba de dura y se la puse cerca de los ojos para que la viera.
- ¿Qué te parece mi juguete, te gusta?? - le pregunte mientras se la enseñaba.
- Dios que buena, es grande y gordita y muy dura. Lo que más me excita es el deseo que muestra por mí. Dámela. - me dijo entre jadeos.
Le acerqué la polla y ella se la volvió a meter en la boca y a chuparla y a saborearla, se la tuve que sacar porque si seguía más en ese juego me iba a correr en su boca. No aguantaba más.
La cogí de las caderas y la saque un poco del sofá que estaba sentada y le dije que quería saborearla ahora yo. Le levanté un poco las piernas y se las abrí. Allá tenía el tanga transparente ya humedecido de lo excitada que estaba. Las manos las tenía todavía atada a la espalda y comencé a chuparle el coñito. Se lo chupaba encima de la tela transparente y metía la lengua entre esos labios vaginales. Comenzó a jadear y a moverse con mis chupadas, el coño ya estaba completamente mojadas. Le tire del tanga y se la quite y ahora sí que tenía su coño abierto ante mí. Le metí la cabeza entre sus piernas y probe el jugo que exprimía su chochito. Chupaba y chupaba el clítoris, chupaba y chupaba su vagina. Jugaba con esos pelillos del pubis, y ella se movía acompañada por la excitación que iba subiendo y con la respiración acelerada y fluida. Le levante las piernas mientras le presionaba con mi lengua y el cuerpo lo movía mientras mi cabeza subía y bajaba.
Ya los jadeos se convirtieron en gritos de placer, y el - No pares por dios, sigue, sigue, me vuelves loca estoy a tope. -
Quería que se corriera con mis caricias y volverla loca, por lo que le metí dos dedos en su coño y seguí chupando el clítoris y acelere el mete y saca de los dedos y la lengua en su clítoris hasta que no pudo más y se corrió dando unos espasmos en su cuerpo y cerrando las piernas presionándome la cabeza. Y unos gritos que a duras penas podía controlar.
-Para por favor ya estoy loca me corro del todo, que bueno, hace tiempo que no me sentía así. - me digo entre sollozos y mirándome a mi entre sus piernas.
Me levante y la ayude a levantarse le solté las medias que tenías atadas las manos detrás de su cuerpo, me abrazo en cuanto pudo y me beso con pasión. Las manos enseguida me hecho una al culo y el otro agarro mi miembro que no hace falta decir que estada duro, grande, húmedo, y mientras me besaba mi boca me movía mi miembro con su mano.
- Que buena la tienes, como me gusta cogerte la polla y sentirla en mi cuerpo. Quiero que me la metas en mi coño y me vuelvas a sentir mujer, vamos.
Así como estábamos me cogió del pene y me dirigió a la habitación de ella me sentó en el borde de la cama y se agacho para chupármela de nuevo.
Dios que boca insaciable tenia se la metía una y otra vez cada vez más a dentro ya casi le entraba del todo. Y me la levanto y comenzó a chuparme los huevos. A lamerlos a metérselos en la boca y succionarlos. Yo volvía a estar a tope y le pedí que quería follarla ya.
Sin casi pensarlo se levantó dio media vuelta y me mostro su culo duro y bueno y lo poso en mi miembro duro que se abrió camino sin problema, entre lo duro que estaba y ensalivado y lo jugoso que tenía el coñito, la polla le entro hasta dentro y ese culito hizo tope en mis piernas las abrí para poder meterle más adentro, y ella comenzó a botar ese culo arriba y abajo y yo desde detrás lo podía ver como mi aparato entraba y salía de ese cuerpo.
No me podía haber supuesto cuando la vi corriendo que iba a estar gozando de este cuerpo tan excitable en estas vacaciones. Que buena estaba y que falta de sexo tenía. Su marido no sé cómo pasaba de esa mujer.
Ella seguí la respiración con el sube y baja de coito. Yo me levante la arrodee con los brazos y le busque el clítoris. Estaba húmedo y comencé a masajearlo mientras entraba y salía mi polla.
Ella se puso más loca todavía y se echó para atrás encima de mi yo estaba tumbado boca arriba y ella encima de mí también boca arriba, sin parar de moverse, arriba y abajo. Y su coño se derretía de jugos y ella para facilitar abrió las piernas, por lo que yo podía acariciar mucho mejor su coño y masajearlo mientras me follaba sin parar.
En esa posición paramos y estuvimos unos minutos disfrutando de nuestros cuerpos unidos.
Se levanto y se dio media vuelta, yo estaba sentado en la cama y ella se puso de pie delante de mí con su coño a la altura de mi cara, se lo besé y se lo lamí. La última follada le había derretido el coño que se salían los jugos y les goteaba por las piernas mientras yo le chupaba con pasión todo su sexo. Tal como estaba se agacho y cruzo sus piernas por mi cuerpo y se sentó encima de mi metiéndose mi rabo hasta dentro y comenzó a botar.
Estábamos los dos sentados en la cama con las caras mirándonos de frente y los pies enredados uno con el otro y los sexos metidos uno en el otro y ella empezó a besarme con pasión. A mí me apeteció chuparle esos preciosos pechos y jugar con sus pezones, besarlos chuparlos, adsorberlos, e incluso morderlos con delicadeza. Se volvió loca y comenzó a suspirar. - me corro de gusto, no pares, sigue con tu polla, termíname, ya me viene, ya me viene, -
Con esas palabras entre susurros y gritos me levanto la cabeza y me beso mi boca con pasión mientras yo notaba como se corría encima de mi miembro duro y excitado.
Ella me echo un poco para atrás y me chupo los pezones y me los puso duros y eso sí que me gusto y como no paraba de botar sobre mi polla, me corrí a la vez que ella llenándole el chochito de leche bien calentita.
Yo no sé lo que decía, pero si sé que jadeaba como un corredor olímpico. Que pasada de mujer. Así como estábamos nos quedamos unos minutos sentados entrelazados y abrazados uno con otro.
Después de descansar nos tumbamos en la cama los dos abrazados y yo seguía tocándole con una mano el culazo bueno y con la otra jugaba con sus pechos, y besándola.
Ella se dejaba hacer y me abría las piernas para llegar a su coño y culo. – Como me gusta que tengas más ganas de mí y me excitan tus caricias. Pero se nos termina el tiempo y tienes que volver a tu apartamento. -.
Eso es lo que menos me apetecía, pero era solo una aventura y un pequeño asalto, una cana al aire en mi vida. – todo lo bueno se termina. Me voy y te vere hoy en la playa cuando bajes. -
Si claro hoy estaré con ti y tu mujer. Igual la convezco para ir a una playa nudista otro día. Y vas tu con las dos y serás envidiado por todos. -
-Bueno muchachita con estar hoy con las dos mujeres más buenas de la playa ya me sobra. -
Me levante de la cama y tenía mi miembro medio erecto. Se acerco a mí y despacio me lo volvió a chupar y a meter en su boca. El miembro se comenzó a hinchar y ponerse duro, y brillante. Ya tenía ganas de follar otra vez con ella.
Me lo dejo erecto y me dijo. - así está mejor quiero que te vayas con deseo de mi. -
Me vestí y después de algún beso más y algúna caricia por todo nuestros cuerpos tuve que irme a mi apartamento.
Entre en el apartamento como si viniese de correr y enseguida me metí en la ducha para quitarme el olor y sabor de esa mujer que había disfrutado.
Lo que no me esperaba que mi mujer cuando llegue a la habitación quiso tener sexo conmigo y como no le voy a complacer y darle su merecido y dejarla satisfecha. Aunque no se puede comparar con la fogosidad y novedad de mi corredora particular.
Este sería el fin, pero no lo fue. Hubo más encuentros con ella. Pero son otra historia.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Eva, la mujer casada de mi urbanización (1)
Lleva meses leyendo relatos de sumisión y soñando con ser usada, pero nunca imaginó que la realidad superaría a la fantasía.
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suaveVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Viaje a Miami - 1er Parte
El vuelo a Miami no era solo un viaje de negocios. Entre la sombra de la cabina y el sol de la playa, una mirada cruzada encendió una chispa…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoBdsm suave
- Hetero: Infidelidad
Clases de inglés
Las clases de inglés eran solo la excusa; el verdadero aprendizaje ocurría en la oscuridad del pub y en la intimidad del hotel.
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suaveVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Todo por culpa de un tanga
Richi nunca imaginó que una simple mirada a la espalda de otra madre desataría un torbellino de deseo prohibido.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
El trabajo es lo primero 1ª parte
Carmen solo quería ayuda con unos papeles, pero su ropa interior sin sujetador y el calor del verano encendieron una chispa prohibida.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
En el Hotel Capitol (II parte)
La toalla cae y el aceite corre por su piel mientras él la domina con sus manos. Pero la verdadera prueba de fuego no está en la cama, sino bajo la…
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suaveVoyeurismo oculto