Escapada con amigos y juego
La noche cae sobre el hotel y la excusa del frío se desvanece ante el calor de la bañera. Entre risas y preguntas incómodas, la frontera entre la amistad y el deseo se difumina, revelando que la verdadera escapada no es el destino, sino lo que deciden hacer cuando la puerta se cierra.
Han pasado dos meses de aquella escapada donde junto a mi mujer disfrutamos de un finde juntos en aquella burbuja y descubrimos el juego que despertó en nosotros unas ganas enormes de comernos mutuamente. Eso sí, tan sólo hace 10 días de que escribí mi segundo relato y aquí estoy, a cuatro días de terminar el año 2025 escribiendo el tercero.
Esta vez nos fuimos a pasar un fin de semana completo a un pueblo cerca de nuestra localidad, pero alojados en un hotel que habíamos reservado gracias al regalo de unos amigos y además, lo haciamos acompañados de otra pareja que conocemos desde que éramos adolescentes.
Salimos el viernes a media mañana y entre charlas, risas y conversaciones nuestras se nos hizo el camino muy ameno y rápido. Como siempre, yo en mi cabeza ya tenía planeado algunas cositas para sorprender a mi mujer, pero la más importante era mandar por mensajería de móvil mi segundo relato que imaginaba le volvería a gustar.
Al llegar a nuestro destino nos fuimos directamente a comer y dar un pequeño paseo, pues necesitábamos descansar algo antes de salir por la tarde-noche. Cuando llegamos al hotel y cogimos nuestras habitaciones le enseñé un regalito que había comprado para los amigos, otro para ella y un último juguete nuevo para nuestros momentos más íntimos.
Se trataba de un consolador-vibrador pequeño que a su vez tenía un estimulador de clítoris y que es manejado con mando a través de control remoto, que en este caso lo manejaría yo. Lo había comprado para llevar a cabo una de las pruebas del juego que teníamos pendiente en nuestra primera escapada con este, pero en realidad era difícil llevarla a cabo por las características del juguete.
probar un huevo vibrador en una casa o restaurante con amigos
Con esa intención lo compré, pero al abrirlo ya sabía que no sería fácil llevarlo a cabo. Primero por el tamaño, que aunque era pequeño, la zona que estimulaba el clítoris abultaba bastante. Pero sobre todo, pudimos comprobar más tarde que el succionador hacía mucho ruido, sobre todo si se separaba de la piel, por lo que en caso de utilizarlo nuestros amigos podrían darse cuenta. Ya veremos si en otra ocasión podemos utilizarlo en la calle, pero creo que será algún día que salgamos solos.
Además del nuevo regalito, también me había echado en la mochila nuestro kit de supervivencia sexual. Consoladores anales, aceites, nuestro juego, etc.
Por la tarde noche, después de descansar volvimos a salir a dar una vuelta y a cenar. Llovía y hacía mucho frío, así que a pesar que nos encanta charlar y reírnos con nuestros amigos a las once y media estábamos de vuelta.
Al llegar al hotel propuse meternos en la bañera para entrar en calor, pues yo iba muerto de frío, y por supuesto mi mujer accedió. Así que nos desnudamos, cogimos nuestro juego que pusimos junto a la bañera y comenzamos a realizar las primeras preguntas o pruebas. Escribo alguna de las que recuerdo:
Ella: masajea los pies de tu pareja
Yo: que suerte tengo, pero aprovecho para dártelo yo también.
Como estábamos uno frente a otro, nos dimos mutuamente un masajito inicial en esos pies cansados de toda la semana de trabajo y del frío que habían pasado en esa tarde noche. A mí, me encanta tocarla, sea con masaje, caricias o besos, así que disfrutar de darle un masajito en una y otra pierna a la vez que lo recibo me gusta mucho. Aunque como a todo el mundo, prefiero relajarme y sólo recibirlo, pero con ella no me importa.
Yo: que te gustaría hacer que no hemos hecho
Ella: me encantaría que sin dolor, me pusieras a cuatro patas y me follaras por detrás
Ea, ya empieza mi mujer a soltar barbaridades que después no puedo quitar de mi cabeza y que estoy deseando poder cumplir. De hecho, los consoladores anales tienen 4 tamaños y no hemos logrado pasar del segundo. Creo que hasta el tercero no empezará asimilarse al ancho de mi miembro, incluso de ancho es algo más pequeño.
Ella: Si realizaramos un trío con quién te gustaría más, con un hombre o con una mujer?
Yo: Tengo claro que lo haría con quien quisieras tú o más bien con quien tú te sintieras más agusto.
Aquí me quedé con las ganas de saber la respuesta de ella, ya que muchas de las mismas contestamos los dos, pero se me pasó preguntarlo, quizás por no querer saber su respuesta para no ponerme los dientes largos, jejeje.
Yo: Juntaros en aceite y refregaros el uno contra el otro
Nos pusimos de pie, conectamos la ducha, me llené las manos de gel y se lo unté por todo el cuerpo. Que maravilla, disfrutar de su cuerpo mojado, resbaladizo y recorriendo con mis manos cada centímetro, eso sí, repitiendo y repitiendo por su culo y su rajita. Besarla mientras disfruto de manosearla y sentir como poco a poco su cuerpo se va rindiendo al placer y a la lujuria. Para terminar, penetré con mi dedos su interior hasta notar como mis manos se humedecen y aproveché con la otra para estimular su trasero e introducir un dedo en él.
Ahora es ella la que llena sus manos de gel y los distribuye por mi cuerpo, pero claro, no todas las partes por igual. No deja de besarme, de acariciar mi churra y mis huevos, hasta que siente que me provoca demasiado y con su otra mano es ella la que insinúa que puede introducir dedos por detrás mio. Se agacha y comienza a chuparmela como sólo ella ha hecho, saboreando, soltando saliva, apretando con sus manos mi miembro y realizando pequeños círculos con su lengua en mi glande. Después comienza con su mete saca agarrando mis caderas para que yo le penetre su boca, mientras que su otra mano sigue jugando con mi ano.
Yo: Para, no puedo más, vamos a la cama.
Por supuesto que salieron más preguntas o acciones que no recuerdo del juego o que no podíamos realizar estando en la bañera:
envíame un mensaje erótico cada hora del día al trabajo
haz piedra papel o tijera quien gane decide que ropa quitar a la pareja
el primero que termine invita a cena romántica
en la próxima quedada con amigos retirarnos y echar un rapidito
Al salir de la ducha me sequé rápido y me fui a la habitación para preparar nuestras cositas. Junto a la cama, había un pequeño sillón al que mi mujer le había hecho fiesta nada más llegar aquella tarde al hotel, así que coloqué la toalla en él mientras ella terminaba de secarse en el baño.
Mientras la esperaba cogí nuestro masajeador y relajé mis piernas. Pero al llegar ella le pegué unas poquitas pasadas por los muslos y pasé a la acción. Cogí mi móvil y le envié mi segundo relato al suyo. Le dije que lo abriera y viera lo que le había enviado.
Al comenzar la lectura me lancé sobre su clítoris, quería disfrutar de hacerlo mío. Sabía que tenía unos diez minutos así que no quería ir deprisa. Lo besaba, le pegaba pequeñas pasadas por su alrededor, por su botoncito, por su rajita hasta poco a poco introducirlo en la boca y disfrutar su sabor. Fueron diez minutos disfrutando de ella y sabiendo y notando como su cuerpo se iba relajando y exitando al mismo tiempo. Terminó la lectura, me cogió la cabeza, me llevó hasta su altura y me dijo “Me sigues sorprendiendo”. Y me besó como suele hacerlo en los momentos de mayor placer y complicidad.
Pero claro, yo no estaba dispuesto a que ella cogiera directamente el mando así que la conduje hasta el sillón, la senté, le abrí bien de piernas y comencé a saborear toda su rajita. Pegaba pasadas desde su culo hasta su clítoris, me quedaba en este succionando y con mi lengua lo estimulaba dentro de mi boca. Refregaba mi cara, lengua y boca por su humedad para sentir como cada vez estaba más excitada. Subía hasta sus tetas que mordía y lamía indistintamente, mientras con mis manos introducía dos dedos en su interior. Moverlos dentro de ella y besarla para no dejarla jadear con tranquilidad me encanta porque siento como tiene la necesidad de hacerlo pero no es capaz de rechazar mi boca y mi lengua.
Ella: para y siéntate tú que me toca.
Ahora era yo el que intentaba aguantar cuando ella pasaba su lengua por mi ingle, mis huevos y mi churra. Por suerte, comenzó poco a poco, pero claro la excitación era mucha, por lo que pronto estaba como una moto. Se levantó, se dió la vuelta y se introdujo por primera vez mi miembro dentro de ella. Vaya vistas me regalaba esa postura. Ella me daba la espalda, inclinada hacia delante, con su culo en pompa y viendo y notando como se metia y sacaba el mástil que estaba apunto de estallar.
Yo: Para y vamos a la cama ya que estoy deseando probar nuestro nuevo juguete.
De nuevo me lancé sobre su clítoris, quería disfrutar de hacerlo mío, de salivarlo e incluso escupir un poco para poder provocarla aún más. Pero claro, ella después de leer el relato sabía cómo devolverme esa jugada. Cuando notaba que mi boca y cara estaban llena de sus flujos me llevó hacia ella y comenzó a limpiarla de sus jugos mientras con una mano agarraba mi miembro y lo sacudía con gran energía.
La levanté, la coloqué de rodillas en la cama, me pegué a ella, la besé de manera desesperada y comencé a introducir dos dedos por delante y uno por detrás. En pocos segundos los movimientos eran desesperados en su interior y a gran velocidad, lo que provocaba en ella que sus flujos emparan mis dedos y mano. Los saqué y ahora fui yo los que los llevé a su boca para que los limpiara mientras con la otra mano introducía un dedo por detrás que ya no tenía ninguna dificultad.
Nuevo cambio, coloqué mi miembro junto a su cara, ella tumbada boca arriba y comencé a pajearme mientras ella me comía los huevos. Cogí un estimulador anal, el más pequeño de la gama y lo introduje en su trasero. Agarré nuestro nuevo juguete y se lo introduje por delante colocando el succionador justo encima de su clítoris. Mientras ella no paraba de comerme desesperadamente los huevos y mi churra. Comenzó a meterla entera en la boca mientras con su lengua jugaba dentro. La apretaba y yo sentía como su boca invadía toda mi virilidad.
Ahí comencé la traca final, aparte ligeramente el juguete si sacarlo, con una mano me pajeaba para que ella lamiera mi zona perianal, mientras con la otra la masturbaba y le pegaba azotes en su sexo. Es algo que le provoca mucho y si está excitada es capaz de aguantar que le pegue unos cuantos sonoros. Notaba que estaba apunto, así que cogí el mando del vibrador, lo puse en marcha y coloqué el succionador justo encima del clítoris. Mis ojos fueron testigos de cómo ese aparatito pequeño absorbía su botón.
Ella: Me voy a correr, me corrooooo
Yo: Pues entonces yo contigo
Empecé a penetrarle la boca de manera desesperada y comencé a echarle todo mi líquido dentro de ella. Al mismo tiempo, con la mano aguantaba el juguete contra su sexo, ella no paraba de gemir sin poder hacerlo bien por mi leche y su cuerpo no podia estar quieto con este orgasmo tan maravilloso. Que placer notar como me vacio dentro de ella y como ella saca de mi hasta la última gotita. Algunas veces, se lo ha tragado y eso me ha sorprendido, esta vez…
Sinceramente, creo que este será el último de mis relatos en bastante tiempo. Contar lo que hacemos e intentar ceñirme a la realidad me cuesta poco, pero tener la imaginación de escribir algo ficticio es algo que no me atrevo porque quizás va a ocupar demasiado de mi tiempo. Es probable que lo vuelva a realizar después de alguna noche salvaje, aunque esta no la tenemos prevista en los próximos meses.
Así que todo dependerá de ella….jejeje.
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