El Funcionario Parte 3
Desde la oscuridad del armario, el marido observa cómo la fachada profesional de su esposa se desmorona bajo las manos de un viejo. No es solo traición; es una entrega visceral que lo deja paralizado, descubriendo que su propia esposa prefiere la degradación antes que la fidelidad.
EL FUNCIONARIO Parte 3
_Como estás, pequeña, ya comienza a hacer calorcillo en la calle_
_Si, me gusta el calor_
_Podrás usar la piscina de la urba y todo_ dijo él, miraba con curiosidad como si fuera la primera vez que estaba allí.
Yo veía a ese viejo con las manos en la cintura, con ese chaleco y la corbata y el bigotón en punta y a Jocelyn caminar de un lado a otro acomodando una toalla y los aceites.
_Quítate la ropa y ponte esta toalla en la cintura, ya sabes dónde está el baño_ dijo ella con voz grave, profesional, casi apática.
_Dame un beso, anda…_dijo el viejo riendo
_Déjate de tonterías_ dijo ella
El viejo salió de la habitación.
¿Qué estaba dispuesto a hacer si sucedía algo? Si ella aceptaba darle un beso o si follaban ¿estaba dispuesto a dejar que eso pasara?
El viejo volvió con esa toalla anudada en la cintura, cubriendo esa enorme polla que se bamboleaba, como una anguila debajo de la toalla.
_Ponte boca abajo_ dijo ella
El viejo se recostó en la camilla pesadamente, como una foca fuera del agua.
_He estado hablando con tu esposo, pobre chico_ dijo él
_ ¿Cuándo has estado hablando con mi marido?_ dijo ella y se frotó las manos con el aceite incoloro y luego echó un poco sobre la espalda del viejo.
_Hace unos días, quería saber cómo lo lleva, me da pena_
_ ¿Por qué dices esas tonterías de pobre chico y que te da pena?_ dijo ella, la curvatura de su culo, embutido en los leggins, no era normal.
_Porque no sabe el calibre de la mujer que tiene_ dijo el viejo, ella hundió sus manos en la piel grasosa, esta cedió a la presión de los dedos estilizados.
_Lo sabe perfectamente, es el hombre elegido por mi_ dijo ella
_No, no sabe lo que tú necesitas, ni puede dártelo tampoco, por eso me da penita_ dijo él
_Vaya tontería que dices_ dijo ella y sus manitas masajearon los hombros sebosos y fornidos y al hacerlo, las tetazas gigantes se balancearon dentro de la camiseta con tirantes, como dos montañas bamboleantes y temblorosas.
_Mmmm….vaya manitas que tienes……tenéis algo especial vosotras las orientales para esto de los masajes…._
_Tenemos manos y nada más….el resto está en tu cabecita…._ dijo ella.
Me asombraba algo y era el tono de voz de Jocelyn, era otro que el que utilizaba conmigo, como si al hablar con Benito sonara más natural, como si este fuera su verdadero tono de voz y el que usara conmigo fuera impostado.
Por supuesto era su misma voz, modulada, un poco ronca dentro de lo brillante y cantarina que era, pero había algo distinto, sonaba más relajada, como con menos esfuerzo.
_En mi cabecita hay muchas cosas en este momento, cariño_ dijo él, ronroneaba suavemente como un gran gato viejo y confortable.
_Muy demasiado caliente esta cabecita tuya_ dijo ella, a veces usaba mal algunos aumentativos, doblándolos como en este caso.
_Que bien nos entenderíamos tú y yo, Jocelyn_ dijo el viejo
Entonces mi corazón se estrujó como un trapo mojado, pues ella sonrió, sin que él pudiera verla, pero una gran sonrisa se manifestó en su boca sensual y carnosa, una sonrisa llena de dientes blancos y grandes en su exacta medida, una sonrisa perfecta, luminosa.
_Tu marido no tendría que enterarse de nada, pobrecillo_ dijo el viejo
_No le llames así, no es ningún pobrecillo_ dijo ella
_ ¿Sabe que me estás haciendo estos masajitos ahora?_
_Claro que sabe, yo no le oculto nada_ dijo ella
Jocelyn estaba ahora masajeando las piernas, la parte de atrás de los muslos y luego seguía bajando por las piernas gruesas, yendo y viniendo, apretujando con firmeza.
_Joder, vas a dejarme blandito como un bebe, como si no tuviera huesos…._ dijo él
_Blando como una babosa…_dijo ella
_Bueno todo blandito, menos una parte de mi cuerpo que ya comienza a estar durita ¿sabes lo que te digo?_ dijo el viejo
_Dices muchas cosas tontas_ dijo ella y le sobó los talones cortarajeados y luego las plantas de los pies, los dedos toscos y gruesos del viejo
_Date la vuelta…_ dijo ella y se limpió las manos con una toalla y luego se apartó el pelo hacía atrás y se abanicó un poco con las manos.
El viejo se daba vuelta lentamente y la vio.
_ ¿Tienes calor?_ dijo
_El cuerpo despide una energía de mucho calor_
_Una energía calórica, como un volcán en erupción_ la corrigió él
El viejo estaba boca arriba y el bulto que se formaba en la toalla era indisimulable, Jocelyn estaba del otro lado de la camilla y yo la veía de frente ahora, no podía ver sus soberbio culazo, otra vez se refregó las manos en aceite.
_Quítame la toallita y échame un poco de aceite en la polla, para refrescarme…-
_Si, para refrescarte, claro_ dijo ella y pasó sus manos por los muslos gruesos y carnosos de ese hombre y joder, mi mente dio un respingo, había masajeado prácticamente la entrepierna de ese animal, casi tocando los huevos que estaban apenas cubiertos por la toalla.
La polla dio un súbito subidón y la toalla se movió.
_Mira como está este animalillo que tengo entre las piernas_ dijo el viejo
_Pues que se quede tranquilita…..que no hay nada para ella_ dijo Jocelyn y ahora masajeó las rodillas del viejo.
_Ay Jocelyn, como me tienes hija, eres un poco cruel conmigo……_ dijo el viejo
_Tu eres un hombre cruel….._dijo ella con seriedad y sus tetones se balancearon arriba y abajo cuando ella se inclinó para masajear los empeines peludos del funcionario.
_Nah, yo de cruel nada, tú eres la que manda aquí…haces conmigo tu capricho…_dijo el viejo y tiró un poco de la toallita.
Jocelyn había llegado otra vez hasta las plantas de los pies y las masajeaba con fuerza, veía como se tensaban los músculos tonificados de sus brazos morenos.
El viejo tiró otro poco de la toallita y los huevos, peludos, colgantes y rugosos quedaron a la vista.
_¿Qué haces?_ dijo ella
_Lo mismo de la otra vez, tu sóbame los pies y yo hago el resto_ dijo el viejo y tiró más de la tolla y la verga semi erecta quedó a la vista también, la toalla resbaló lentamente hasta el suelo.
_Hazlo rápido, luego tengo otra paciente….._ dijo ella, bajando la cabeza y concentrando los masajes en los dedos de los pies de ese animal.
_ ¿Tienes otro cliente? ¿Otro cliente especial como yo?_ dijo el viejo y se rodeó la polla con la mano.
Hazlo rápido, ella daba su consentimiento, ya comenzaba a ser algo habitual, el que se masturbara mientras ella le hacía masajes en los pies.
_Es una señora de ochenta años y por suerte no es un cliente como tú_ dijo ella, con cierto desprecio, real o fingido.
_Mira mi polla, cariño ¿la de tu marido es más pequeña?_ dijo el viejo
Ella miró la polla que el viejo comenzaba a sacudirse, cambio el peso del cuerpazo de una pierna a la otra ¿para que se había puesto sandalias con tacones esta vez?
_La polla de mi marido es más grande que la tuya_ mintió ella
_ ¿Si? pues debe tener un pollón el hijoputa de David, ahora entiendo cómo te ha conquistado_
_No me conquistó con su polla, sino con su cerebro_ dijo ella
_Pues la debe tener pequeña entonces_ dijo él
Se miraron en forma desafiante, ella masajeaba los dedos de los pies pero una mano subió por el empeine y la espinilla, casi hasta la rodilla y más que hacer un masaje fue una caricia de sus mano de uñas barnizadas.
_Joder, Jocelyn, como me miras la verga hija, como si no hubieras visto una polla en tu vida_
Ella frunció la carita y suspiró y luego miró a la pared
_Nah, era broma, seguro has visto muchas pollas allá en Manila, ¿sabe David todas las pollas que has tenido en ese hotel tan chulo donde os conocisteis?_
_Cállate y acaba de una vez_ dijo ella
_Pues he estado haciendo averiguaciones y vaya he hablado con un tío de allí, Manuel se llama, Manuel Alcántara, seguro le conoces…._ dijo el viejo
_No has hablado con él_ dijo ella
_Pues claro, debía pedir referencias tuyas allí, este tío trabaja con el laboratorio que llevó a David de vacaciones a Filipinas, turismo sexual que le dicen_
_Hablas estupideces…._ dijo ella con desprecio.
_No te juzgo Jocelyn, ganas poco como médica allá y bueno, debes ayudar a la familia y un regalito no viene mal, yo te puedo hacer regalitos también…_ dijo el viejo, su verga ya hacía un ruido acuoso entre sus manos, era de un tamaño que impresionaba, me pareció más grande que la vez anterior, rugosa y venosa, gruesa y dura.
_No necesito nada de ti_ dijo ella
_Pues yo si necesito algo de ti…._ dijo el viejo y puso una mano detrás de su cabeza y cruzó las piernas, una rodilla encima de la otra, ella seguía con las manitas en los dedos y las plantas de los pies.
_Ponme un poco de aceite en la polla y en la palma de la mano, la tengo reseca ya_ dijo el viejo
_Estás tardando demasiado esta vez_ dijo ella
_Soy un hombre mayor, pequeña_ dijo el viejo
_Me estás cansando ya_ dijo ella
_Venga, ponme un poco de aceite en la polla, te lo pago aparte si quieres_ dijo el viejo.
Ella hizo un gesto de fastidio y fue hasta la mesilla y cogió la botella de aceite y se acercó por uno de los costados de la camilla, otra vez de frente a mí pero esta vez pude ver su culo por un espejo que había en la pared, justo detrás de ella.
Se echó aceite en la palma de la mano, el viejo liberó su polla y dejó que esta pegará un respingo, era como si un inmenso mástil oscilara en la cubierta de un barco.
_Vaya cosa que tienes ahí…_ dijo ella con cierto deje de admiración que me destrozó.
_ ¿Te gusta?_ dijo el viejo
_Es como si me gustara la verga de un burro o de un mono_ dijo ella
_Hay gente que quiere mucho a los animales, como la Brigitte Bardot esta…_
Ella dejó caer el aceite desde la palma de su manita hasta la verga del viejo.
_Ah! qué bueno, cariño, no sabes cómo me alivia_ dijo él
El aceite resbalaba por la cabeza violácea y caía por el tronco venoso, ella se echó más sobre la manita y lo dejó caer sobre la polla y contemplaba absorta ese derrame, como si contemplara un desastre natural.
_Ponme en los huevos, anda, los tengo a punto de reventar…_ dijo el viejo
_Eso te pasa por viejo baboso y verde…._ dijo ella
_Los viejos así son tu especialidad…_dijo él
_Calla esa bocaza sucia…_ dijo ella y volvió a echar aceite sobre los huevos y sobre la ingle, pero esta vez directamente de la botella
_Podrías hacerme un masajito en las pelotas, esparcir el aceite con tus manitas ¿no crees?_ dijo el viejo, ahora llevó su otra mano atrás de la nuca y flexionó una pierna y cruzó la otra por sobre la rodilla.
_Ni lo sueñes_ dijo ella y puso sus manos como un cántaro y luego las abrió y derramó el aceite sobre la polla erecta y las pelotas.
El viejo tenía sus dos manos bajo la nuca, parecía la mar de cómodo y relajado.
_Venga, solo esparce el aceite en mis bolas, nadie tiene por qué enterarse_
_Ya has hablado con mi marido, no puedo confiar en ti…._ dijo ella
_Sí que puedes confiar en mí, mira, hoy te daré el doble de dinero por un buen masaje en las bolas, es una parte del cuerpo como otra cualquiera, venga, será como masajear las bolas de un burro, según tú, luego me corro y todos contentos…_ dijo el viejo, su voz se había tornado acariciadora, como si la estuviese hipnotizando.
Entonces ella miró las bolas y la verga de ese hombre unos largos segundos y él la miraba a ella con mirada torva, recorriendo las tetazas gigantes y la curva del culazo, ella estaba de pie a la altura de su verga y el viejo la miraba con total seriedad, ya no estaba jugando al bufón, ahora parecía consciente del poderío de mujer que tenía delante de sus ojos.
_Solo las bolas, nadie lo sabrá, nunca……_ dijo con voz susurrante y grave.
_No debes contarle esto a mi marido…no debes…._ dijo ella
_Tú tranquila, puedes confiar en mi…._ dijo el viejo.
Entonces ella bajó sus manitas como si estuviera rezando y pude ver como esas manitas juntas hacían contacto con las bolas rugosas y las juntaban y acariciaban como si esos testículos rugosos fueran de cristal, como si tuviera miedo de romperlos, con las puntas de los dedos delicados y le hizo unas suaves caricias, casi rozando las bolas, luego.
_Joder, que a gusto…..tienes unas manitas que ya te digo…._
_No hables….._ dijo ella y miraba sus propias manos sobre las pelotas de ese viejo como en trance, respiró profundo y sus tetones subieron y bajaron y pude ver los pezones dibujarse en la tela blanca de la camiseta de tirantes, empitonados.
Y luego suspiró más fuerte y envolvió las bolas gordas y peludas con ambas manos e hizo un masaje concéntrico tratando de abarcar esas bolas cubiertas de piel rugosa, rebosantes de lefa, hinchadas y la polla osciló por ese movimiento atrás y adelante.
Ella parecía mirar sin ver, como fascinada en cierto punto de estar viendo sus propias manos acariciando esas grandes bolas peludas.
_Joder que bien, echa otro poco de aceite_ dijo el viejo
Ella le miró a la cara.
_No vas a correrte así ¿verdad?_ dijo con una voz que me asustó de lo extraviada que parecía.
_No lo sé, hija, igual si o igual necesito una ayuda extra_ dijo el viejo, siempre con las piernas cruzadas y las manos bajo la nuca.
Ella se echó aceite sobre las manos y volvió a acariciar los huevos de ese hombre, este suspiró y entrecerró los ojos, ante las caricias delicadas y firmes.
Los huevos eran una masa compacta de carne que ella sobaba y amasaba como si estuviera haciendo una tarta, una masa con harina y huevos.
El viejo suspiró, casi gimió y la gran verga completamente erecta cabeceó pesadamente, como el mástil de un barco pero ahora en plena tempestad, Jocelyn miraba todo con arrobamiento.
Le está sobando los huevos a este viejo al que acabamos de conocer prácticamente, el hombre que iba a ayudar a homologar el título de medica ¿Cómo coño hemos llegado hasta aquí? Pensé.
La pregunta aturdió en silencio dentro de mi cabeza.
¿Cómo coño hemos llegado hasta aquí? Grite sordamente.
Entonces una mano de ella envolvió esa gran verga y subió y bajó lentamente por el tronco de esa polla y la mano apenas podía abarcarla por entero de tan gruesa que era.
_Mmmmm….eso es………sigue así….- dijo el viejo paladeando el tacto suave de esa manita y más que eso, paladeaba el sabor de la victoria, de estar doblegando a semejante mujer, lentamente, inevitablemente, como una llamada fatal e ineludible del destino.
Una mano de Jocelyn seguía masajeando los huevos completamente aceitados y la otra masturbaba con lentitud esa polla, descabezándola delicadamente.
No había prisa en ella, no estaba tratando de que el viejo se corriera de una vez y se marchara, había una morosidad exasperante en el movimiento coordinado de esas manitas sobre la enorme verga y las pelotas del funcionario.
_Es una buena verga ¿verdad?…yo creo que te está gustando, cariño…..sigue…Mmmmmm!!!...sigue así….._dijo el viejo
Ella no le miró, solo tenía la cabeza gacha y volvió a cambiar el peso del cuerpo de una pierna a la otra y pude ver a través del espejo como sus nalgas se marcaban en los leggins y subían y bajaban y me pareció que en el canalito de sus tetazas había un hilillo de sudor y los pezones empitonados ahora parecían querer taladrar la fina tela de la camiseta.
_Tendrás que poner un aire frio aquí…._ dijo el viejo y entonces ella salió de su trance y le dio un tirón a la verga y se escapó de su mano aceitosa, pringada de aceite y la volvió a coger y la sacudió arriba y abajo y ahora si miró al viejo y joder, me quedé de piedra, sus labios carnosos y plenos estaban temblando.
_Co….correte de una vez…._ dijo ella.
_Vale, cariño, no hay prisa, cógela con las dos manos si quieres…_dijo el viejo en un tono casi paternal.
Ella volvió a mirar a viejo de manera implorante y su rostro estaba demacrado y se frunció en una extraña mueca y sus labios volvieron a temblar, joder, su rostro ya no era el mismo de hacía cinco minutos atrás, ese rostro era otro completamente, no la reconocía, nunca la había visto así.
No era la Jocelyn que había conocido hasta ese momento.
No era la mujer con la que me había casado
_Cógela con las dos manos, Jocelyn…._ ordenó el viejo.
Ella miró la polla, ya la estaba pajeando con fuerza y la otra manita siempre sobre los huevos aceitados y entonces sí, dio un hondo suspiro y la cogió con las dos manos, unió esas manitas sobre la polla como si estuviera rezando una plegaria pagana y fálica, una oda de adoración al falo.
Y las manos se cerraron sobre el tronco de la polla y subieron y bajaron juntas, desde la base de los huevos hasta arriba y envolvieron la cabeza y la apretujaron y el viejo también gimió y suspiró y su cara abotargada y sudorosa también se estaba transformado en una mueca implorante.
Entonces la polla volvió a resbalar entre las manitas como un animal que se escapa de la trampa y ella dio un gritito, un respingo, una especie de gemido y sus labios temblaron y la volvió a coger y la sacudió con las dos manos con fuerzas, una paja brutal y el viejo suspiró y carraspeó.
_Eso es….cariño….quieres la lefa ¿verdad?...._
_Córrete de una vez…..hazlo…._ dijo ella, implorante
_Quieres exprimirme como un ternero, quieres ordeñarme ¿eh mamona?_ dijo el viejo.
Jocelyn volvió a suspirar y a gemir quedamente cuando escuchó esta barbaridad.
_Me gusta cómo te quedan estas sandalias, los taconazos levantan el culo ¿verdad?_
Ella seguía pajeando con mecánica ansiedad esas enorme verga, ese tótem indio, con las dos manos, juntas, a veces la polla resbalaba, goteante de líquido pre seminal y también de tanto aceite para masajes.
_Para algo te has puesto estas sandalias de puta ¿eh Jocelyn?_ dijo el viejo
_ ¡Mmmmmm!!……no digas eso….._ dijo ella y se mordió el labio inferior, como queriendo detener el movimiento tembloroso de sus labios carnosos
_ ¿Que no diga qué?_ dijo el viejo y quitó una mano de debajo de la nuca
Las manos femeninas sacudieron la polla y la volvieron a atrapar cuando resbaló.
_ ¿Que no diga puta?_ dijo el viejo y vi como la mano iba hasta el culo inerme de ella y la mano sarmentosa y arrugada apretó una nalga exuberante, con furia, pude verlo a través del espejo.
Ella intentó zafarse de la mano del viejo pero sin quitar sus propias manos de esa gran verga, fue como si una yegua corcoveara al sentir el peso del jinete sobre el espinazo.
_Quita….._ dijo ella, pero sin soltar la verga del viejo, sin quitar las manitas de esa barra de carne erecta.
_Déjate sobar el culito y me corro……déjate sobar un poquillo…._ dijo el viejo y la mano fue de una nalga a la otra, como probando la consistencia de esos enormes globos de carne, palpando toda esa redondez firme y concupiscente, deliciosa, embutida a presión dentro de esos leggins ajustados.
_Joder, ahora sí que me corro, cariño….._ gimió el viejo
Yo también estaba a punto de correrme, había liberado mi polla, sofocado dentro de ese pequeño armario, mirando como un poseso a través de la mirilla de esa persiana de madera que oficiaba de puerta.
Y el rostro de ella era una mueca de vicio implorante y lloroso y seguía corcoveando y trastabillando sobre los finos taconazos de sus sandalias, queriendo liberarse de esa mano del viejo que recorría sus nalgas, regodeándose en cada pliegue de piel curvada, en cada concavidad de la carne, apretujando una nalga y metiendo luego los dedos por dentro de ese canal sublime, esa hondonada que separa los glúteos escandalosos.
_ ¿Hace cuánto que no te dan por el culito? ¿Bastante verdad?_ dijo el viejo
Ella le miró con horror.
_Cállate viejo idiota…….bastard….._ dijo en ingles
_Seguro que ese francés que te follaba, te daba por el culo…son muy suyos estos franceses…..muy cabrones…..joder, sigue…..que buen culo tienes hijaputa……_
Jocelyn echo su cuerpo hacía atrás pero solo consiguió clavarse más la mano del viejo entre las nalgas.
_Ya me contó Manuel de ese francés….joder…..que a gustito te dejaría….me contó que una vez escuchó tus gritos de cerda…..que tuvieron que llamar de la recepción del hotel a la habitación, que no dejabas dormir a nadie con los gritos de cerda que pegabas…._ dijo el viejo
_OHH!!......._ fue el primer gemido nítido que le escuché, claro como el agua, contundente, por delante veía como los leggins estaban enterrados en su coño, se le veía el coño hinchado y la prenda de nylon clavada en esa hendidura mojada y las manos seguían y seguían pajeando a ese animal, había redoblado el esfuerzo ahora.
Entonces, cuando pensé que nada más terrible podía pasar, ella inclinó la cabeza sobre la verga del viejo y pensé que todo se iría al maldito demonio.
PLASSS!!!
El viejo había azotado el culazo por sobre los leggins y entonces ella en respuesta, escupió sobre la cabeza de la polla, una, dos, tres veces y el viejo la miró, desorbitado, sorprendido también
_Pero serás zorra……zorrón…….¡¡¡ZORRAAAAAA!!!!!......._ gritó y sus piernas comenzaron a temblar como enloquecidas pero Jocelyn no soltaba esa polla enorme entre sus manos, simplemente echo el cuerpo hacía atrás y el viejo era un puto surtidor humano, el chorro de leche se elevó y cayó sobre el pecho y sobre las manitas delicadas y elegantes de ella sumando una nueva sustancia gelatinosa a ese ungüento de aceite, flujo y saliva.
Ella respiró profundo y siempre con las dos manitas juntas, subió y bajó las manos, entrelazadas sobre esa enrome polla que moría, las manos estaban cubiertas de semen chorreante y grumoso.
El viejo seguía acariciándole el culo.
Ella miraba ese pegote entre sus manos como si estuviera extasiada y en trance, por fin sacó las manos de allí y se inclinó hasta el suelo y recogió la toalla caída, los finos tacones de sus sandalias trastabillaron un poco.
_Ha sido la hostia, pequeña…eres la mejor_ dijo el viejo y se frotó el rostro con las manazas.
Ella comenzó a limpiar la polla moribunda con la toalla hasta que esta quedó pringada de semen y luego recogió un rollo de papel.
_Quita ya la mano, es mejor que te marches_ dijo, pues el viejo seguía acariciándole el culo.
_Vale…_ dijo él y comenzó a ponerse en pie.
Yo no me había corrido todavía, seguía sobándome la polla en silencio, no sabría decir que cosa me había impresionado más, si el ver como ella acariciaba las bolas de ese viejo y luego lo pajeaba o la manaza de él sobre el culo exuberante de mi mujer o peor aún, ella escupiendo sobre la polla, lo que finalmente había hecho colapsar al viejo funcionario, hasta hacerle acabar, sin poder contenerse.
Jocelyn era muy delicada, sus movimientos eran etéreos, elegantes y verla en esa actitud tan guarra, escupiendo gruesos goterones de saliva sobre la cabeza de la polla y quedarse luego mirando fijamente esa verga ensalivada y vuelta a escupir, había sido algo estremecedor.
Entonces ella regresó, luego de echar al viejo prácticamente, no pude distinguir lo que hablaban, me di cuenta que yo estaba en estado de shock, estuve a punto de salir del armario y enfrentarme con mi mujer y hablar con ella.
Entonces volví a enfocarla a través de las mirillas de la persiana de madera y la vi.
Había cogido la tolla pringada de la lefa del viejo y se la llevaba a la nariz, la olía y luego se la refregaba por la carita.
Y se la pasaba por la boca y sacaba la lengüita y luego volvía a saturar sus fosas nasales de los olores de esperma y aceite que había en esa sucia toalla y luego llevaba una manita y la metía por dentro de los leggins y se tocaba y siempre con la toalla en la cara y volvía a trastabillar sobre los tacones de las sandalias y la manita se hurgaba en el coño a toda velocidad.
Aceleré mi propia paja en el refugio sórdido del armario.
Ella cerró los ojos, había quedado cachonda y a medias, volvió a pasarse la toalla por la carita, suspiró, se dejó caer sobre la camilla, el pelo le cubrió la cara.
Ahhhh!!!.......Yes….Yes¡¡¡…..MY good…….YES!!!!........-
Hablaba en ingles así, cuando estaba muy caliente, como ahora, si ese viejo se presentaba ante ella en ese momento se la follaría sin piedad, no le costaría ningún puto esfuerzo.
_AHHHHHHHHH!!!!!........_ Jocelyn se corría, como una guarra doblando el cuerpazo sobre la camilla, destrozándose el clítoris con sus delicados dedos, por dentro de los leggins.
También yo comencé escupir semen dentro de mis calzoncillos.
Ella ahora aferraba el borde de la camilla con sus largos dedos morenos, hasta que los nudillos quedaron blancos, se apartó el pelo de la carita y pude verla bien, la mirada perdida, implorante, creo que nunca la había visto así antes, volvió a pegar su pequeña naricita contra la toalla cubierta de lefa.
Luego alguien llamaba a la puerta, pensé que podía ser ese viejo otra vez, si era así, se la follaría, ¿Qué podía hacer? Aguardé entre las sombras de mi escondite.
Jocelyn volvió con una mujer mayor, otra de sus clientas, una amiga de Carmen seguramente.
Tuve que soportar la sesión de masajes que le hacía a esa mujer y cuando acabó, me deslicé hasta nuestro cuarto.
Cuando ella regresó fingí que acababa de llegar.
_Nos hemos cruzado en el ascensor_ dije
_ ¿Cómo estás? ¿Qué tal tu día?_ pregunto ella, un mechón de pelo le caía sobre la carita, admiré otra vez la silueta compacta y curvada de su culo y de sus tetones gigantes.
_Bien ¿Quieres que salgamos a comer afuera?_ dije
Comenzaron así unos días extraños en los que me masturbaba a diario con todas esas imágenes de ella pajeando a ese viejo, de ella escupiendo sobre la enorme polla y con algunas otras cosas que el viejo había sugerido, ese francés que ella había conocido en Manila, esas historias que según él, Manuel le había contado.
Y entre ella y yo, una calma tensa, cargada de silencios y mentiras, yo siempre estaba atento a su móvil, por si el maldito viejo le escribía.
Hasta estuve tentado de escribirle al viejo y pedirle que me contara todo.
Y por fin una mañana, mientras Jocelyn se duchaba, encontré lo que buscaba al revisar su móvil.
_Hoy quiero verte en el bar de la otra vez_ le ponía el viejo y luego le detallaba la dirección.
_Tendré que ponerle una excusa a mi marido_ escribía ella
_No te será problema, cariño, te espero a las siete_ escribía él
_Debemos hablar sobre lo del otro día, debes dejar de acosarme_ ponía ella
_Tú no te preocupes, nos pondremos de acuerdo_
_Me siento fatal, por lo del otro día_ escribía ella
_ Vente y lo hablamos aunque me hubiese gustado más un masajito_ escribía él.
_Ya te he dicho que se acabaron los masajes para ti, amo a mi esposo_ escribía ella
Eso quería decir que habían hablado y que ella le había dicho que no le haría más masajes, sentí una pequeña decepción y entonces me di cuenta de que realmente yo estaba muy mal.
Porque había fantaseado con la próxima sesión de masajes y lo que podría pasar y había pensado que solo eran fantasías sin importancia, pero ahora me daba cuenta que había sido más que eso, había verdadero deseo de mi parte en verla otra vez con ese puto viejo.
_Vente con un vestidito bien bonito_ le escribía el viejo.
Tendría que estar allí y ver a Jocelyn con él. Como fuera, necesitaba verles.
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- Relato #244977— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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