Xtories

La interiorista 4

La casa está vacía y el deseo arde. Mientras espera a su marido, la memoria de otro hombre la consume, transformando cada caricia conyugal en una fantasía prohibida que promete un final explosivo.

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Pero al llegar a casa la casa estaba vacía, Jose trabajaba hasta tarde y no llegaría hasta media hora mas tarde y mi hijo se quedaba a dormir fuera…

Me desnudé,me di una ducha y me puse un camisón negro bastante sexy con un tanguita negro también, preparé algo de cena y me dispuse a esperar a mi marido, pensando en lo acontecido, cosa que me ponía cada vez más caliente…mi entrepierna no dejaba de emanar fluidos, que a duras penas retenía mi diminuta tanga que estaba empapada.

Sonó la puerta y no tardó en aparecer Jose en el salón.

Hola, cariño, que sexy estás? Hay algo que yo tenga que saber? Preguntó riendo.

Nada, amor, que he preparado algo de cena y…yo seré el postre, contesté

Pues igual paso directamente a los postres…

No, lo más que te dejo es que metas un dedito y te lo chupes, le dije

Y metiendo la mano dentro de mi tanga, pasó dos de sus dedos por toda mi vulva, desde abajo hasta arriba y se los chupó.

Estás muy mojada, prefiero follarte a comer…me dijo.

Cogí la mano que unos segundos antes había estado en mi coño y acercándola a mi boca también le chupé los dedos mojados con mis fluidos y su saliva, creo que debemos comer primero, no seas impaciente y tendrás un buen postre…mi marido ya mostraba un bulto más que prominente bajo su pantalón, no pude evitar recordar el bulto de Javier, la noche prometía…

Cenamos rápidamente y Jose se abalanzó sobre mí.

Tranquilo maridito, no seas tan ansioso, hay que recoger la mesa para poner el postre, le dije traviesa.

No se si podré, al menos sin follarte antes, me has puesto a mil, respondió.

Mientras recogíamos no dejó de meterme mano y restregarse con mi cuerpo en todo momento, notaba su polla cada vez más dura bajo su pantalón y mis fluidos ya resbalaban por mis muslos, estaba muy caliente, necesitaba correrme…

Estábamos en la cocina y le ordené,Vete al salón a esperar tu postre! y luego cogí un bote de nata y fui al salón también yo.

Cuando llegué él estaba desnudo y con una tremenda erección.

Ummm, estas goloso, cariño, le dije, mientras me subía a la mesa y despojándome del tanga me abrí de piernas ofreciéndome mientras me embadurnaba el coño de nata, puedes empezar con este delicioso postre de higo con nata a menos que no sea de tu agrado, comenté burlona.

El se lanzó, hundió su cabeza en mi entrepierna y con su lengua empezó a limpiar toda aquella nata, recorría mi vulva, subía hasta mi clitoris y llegaba hasta mi ano una y otra vez, mientras sus manos recorrían mis muslos y a ratos subían para acariciar mis pechos por encima de mi camisón.

Yo cerré los ojos y me imaginaba que era Javier, tardé solo unos segundos en tener mi primer orgasmo, jadee, me estremecí, fue brutal, pero seguía muy cachonda, deseaba más, le puse la mano en la nuca para que no parase y apreté su cabeza contra mi coño, él lo entendió y siguió lamiendo, así recorrieron mi cuerpo un par de orgasmos más.

Ahora le tocaba a él, me bajé de la mesa y lo senté en el filo del sofá, su miembro, erecto y brillante, no dejaba lugar a dudas de lo excitado que estaba,se lo agarré y lo puse entre mis tetas, pude notar su calor y su dureza, cerré los ojos y pensando que era el de Javier, empecé a subir bajar, cuando bajaba y sobresalía entre mis pechos aprovechaba para lamerlo, ummm estaba muy rico, lo oía jadear, así seguí hasta que necesité tenerlo dentro de mí y me acerqué a la mesa y dejando caer mi cuerpo en ella, pegue mis pechos a la superficie, dejando expuesta mi húmeda rajita separé mis nalgas con mis manos, dejando una visión perfecta de mi entrepierna y le pedí que me follase, pude notar como se acercó por detrás y restregaba su glande por toda mi vagina, hasta que de una auténtica estocada me la metió hasta lo mas profundo, un escalofrío me recorrió entera, después empezó un suave mete y saca, yo al tenerlo a mi espalda no tenía dificultad para imaginar que era Javier quien me follaba y aquello me encendía aun más…

Aquella polla recorría toda la extensión de mi vagina una y otra vez, yo ya no podía más y me volví a correr como una loca, con mis contracciones no pudo aguantar y me inundó con su leche…

Me incorporé y le pedí que se volviera a sentar en el sofá y yo puse un pie a cada lado de su cuerpo y subiéndome deje mi coño a la altura de su boca…

Déjamelo bien limpio, le ordené

El accedió sin rechistar, le gustaba verme así y procedió con su lengua a limpiar cada rincón de mi vagina, mientras yo misma acariciaba mis tetas, yo no cerré los ojos, ahora quería ver que era mi marido, pero me imaginaba que me estaba limpiando el semen de Javier, Uffff aquello me puso de nuevo y entre el trabajo de su lengua y lo caliente de la situación que me imaginaba, no pude evitar que mi cuerpo se tensara una vez más y volverme a correr.

Mis piernas temblaban, después de tanto placer recibido y me dejé caer en el sofá a su lado.

El me acariciaba la cabeza, yo estaba rendida.

Me encanta cuando te pones así de zorra, alcanzó a decir.

A mi también, Jose, a mi también…fue lo ultimo que dijo antes de quedarme dormida, ya no podía con mi cuerpo…

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