Disfrutando en un sex-shop
Alina solo quería comprar juguetes, pero el local escondía una puerta oscura que prometía placer anónimo. Entre gloryholes y miradas lascivas, la línea entre la curiosidad y la voracidad se difumina, y Alina descubre que su cuerpo es ahora el centro de atención de desconocidos hambrientos.
La pareja andaba tranquilamente por las calles de Barcelona, a aquellas horas de la tarde ya no había tanto bullicio. Sonó el móvil de Alina con el “We’re not gonna take it” de Twisted Sister. Escuchaba la vocecita al otro lado y miraba a Manuel, haciéndole gestos de que era palabrería
- Ya…ya…no te preocupes, despaletiza un pack y pídele al de almacén que te lo acerque con un carro, o que te lo preste. Pero luego devuélveselo, que se enfadan un montón.- Siguió escuchando.- Venga, ya hablamos el lunes
Metió el móvil en su bolsito, se abrochó el fino abrigo y le dio la mano, pero justo volvió a sonar, esta vez con el “Nueve Lunas” de Camela.
- ¿Todo bien mama?....Ayer cenó “fritata”, pero sí, puedes darle empanada, no se va a morir….¿Cómo está?....Me alegro, si os molesta mucho me avisas….vale besitos
Esta vez antes de meterlo en el bolso lo apagó. “¿Tu llevas el tuyo no? Pues si es algo importante de familia ya te llamarán” Dijo a su novio.
No tardaron en llegar a la portezuela negra del local. Manuel abrió y tras unos instantes de cambio de ambiente en el que ambos estornudaron varias veces llegaron a la recepción pasando por unos escaparates repletos de arneses, pollas de goma y otros utensilios.
Manuel dijo de ir a un sex-shop de compras. De tanto usarlos ya tenían sus juguetes algo descoloridos y aunque a ella le iban bien, si tenían visita y querían usarlos no daba buena impresión. Su novio fue a la sección de películas y Alina se quedó en el escaparate mirando nabos de goma hasta que la dependienta la atendió.
- Buenas, ¿Puedo ayudarte?- Tendría unos cincuenta años pero estaba muy guapa.
- Sólo miraba a ver si hay alguno que me guste
- Tenemos estos nuevos…- Le mostró el escaparate adyacente pero ella negó con la cabeza, pasaba de los satisfyer y los ultramodernos con formas raras que parece que te esté haciendo un dedo un marciano
- Me gustan de forma natural y….grandecitos pero no en exceso
Alina se echó a reír y la mujer se extrañó; le vino a la cabeza el chiste de los vibradores “Del extintor a la derecha- mira un rato, quiero el rojo ese- Señora, le he dicho del extintor… a la derecha” Malo, pero ella se descojonaba sola. “Nada, cosas mías”
Encontró dos que le gustaron, uno finito para juegos rápidos y una buena polla, pero nada de monstruosas, sin huevos. No le gustaba que tuviera huevos. Avisó a la dependienta que ordenaba unos vestidos en el escaparate de al lado, se los enseñó y también le gustaron al tacto.
Tuvieron una breve conversación; era buena vendedora, ella sólo quería una cosa y acabó con los dos nabos de goma, uno de doble punta, un bote de lubricante XXL y un gracioso huevo que podían activar que vibrase por internet. “No me gustan las cosas modernas” Bueno, tendría que rectificar sus premisas si le acababa gustando. Barato no era por cierto.
Cruzaron toda la tienda, donde había también cinco o seis hombres y una pareja mirando cosas, hasta llegar al mostrador. Allí charlaba animadamente su novio con el dependiente y cajero, de no más de treinta años y de muy buen ver, atlético, bien afeitado, pelo engominado y peinado desenfadado, con la camiseta negra estampada de la tienda.
- Te vas a dejar el sueldo- Le dijo Manuel- Yo solo llevo estas dos pelis- Le enseñó dos títulos de private
- Cada cual tiene sus necesidades…- Respondió socarrona poniendo encima del mostrador la mini-cesta que le había dado la dependienta
Pagaron rigurosamente. Alina estuvo tentada a mirar un vestidito a modo de disfraz de enfermera que había al lado del mostrador, pero le hubiera dado cosa preguntar por tallas; ni en sueños cabía en ese modelo.
- Sabes…Aquí tienen zona de dogging…- Por fin se descubrió la trama
Habían hablado hace unos días; Ellos habían practicado el dogging en un par de aparcamientos y parques, y no le gustaba en exceso por el peligro y el perfil de los “pretendientes”. La cara opuesta de la moneda eran los clubs swinger que frecuentaban, que era totalmente al revés; gente de buena cuña, adinerada y recatada, pero con la seguridad de estar en un sitio resguardado y controlado. Los clubs además tenían el problema de que debías invertir bastante tiempo en camelo, y que normalmente jugabas con ambos de la pareja que era receptiva. Lo único, los pasillos franceses y tal, pero leñe, si pagas esa pedazo de entrada deberías poder tener sexo asegurado y sin parar en toda la instalación. Le vino a la cabeza el jacuzzy, ella desnuda esperando follar pero todos los que entraban ya iban intercambiados, y tan finos que nada de corridas en él. Hasta las mamadas con condón….Recordó la primera vez que fueron a un parque a que la follaran, acabó con cuatro condones tirados al lado y el semen corriéndole por la cara y tetas.
Seamos francos, a Alina le gustaba bajarse las bragas y que fueran entrando pollas, no saber la vida de una pareja, pero tampoco estar todo el rato preocupada por si a quién se la comía le fuera a dar el venazo de apuñalarla.
- ¿Te apetece?- La sacó de su mundo Manuel
- En estos sitios sólo hay maricones y viejos- Aseguró ella, que en su momento cotilleó picaderos
- Cachondos, que es diferente. Cachondos que les da igual carne que pescado con tal de mojar
- No solo hay viejos- Apuntó el dependiente- Hay de todo.
- ¿A esta hora hay mucha gente?- Preguntó Alina intrigada, y como imagináis, cachonda
El chico echó la vista abajo a unos monitores. “Bueno, cinco…no, seis” Le hizo señas de si quería mirar, ella pasó detrás del mostrador y desde unas cámaras de seguridad bastante altas en las que no se distinguía bien las personas contó también seis bultos en diferentes zonas; cubículos de gloryholes, una dark room, una sala con potro y un minicine.
- Además….creo que estos hombres están a la espera de si entra alguien interesante.- Añadió señalando a los tíos que cotilleaban y vagabundeaban por el local, cerca de la cuerdecita que protegía la entrada por una puerta oscura. Alina los miró, no eran excesivamente viejos, entre cuarenta y cincuenta años, y el más gordo le sobrarían diez o doce quilos por lo que estaban en su baremo. Eran “machos aceptables”, no para amantes pero una polla es una polla.
- ¿Cuánto vale la entrada?- Preguntó Manuel viendo que su chica estaba interesada
- Nada, os invita la casa- Levantó las bolsas negras que llevaban a rebosar.- Yo os las guardo aquí.
El chico les acompañó a la entrada, todos los hombres les miraron con atención, sobre todo cuando Alina le entregó también su chaquetilla tejana y se marcaron sus buenas tetas.
Cruzaron la puerta y después de dejar unas taquillas y unos bancos a un lado tenían que subir un piso a oscuras. Olía a incienso y lubricante. Se oía ruido de mujeres chillando, lo más seguro películas porno. En el pasillo había una mini sala con dos taburetes y una tele; Sentado, un peruano tocándose el paquete. Pasaron por delante de él y llegaron a las tres cabinas con gloryhole. La primera parecía ocupada, entraron en la segunda y raudos cerraron la puerta y los dos ventanucos a sendos lados.
Manuel se sentó en la butaca y trasteó el mando que controlaba la tele. Alina se puso en frente.
Vestía una camiseta amarilla y un pantalón tejano corto con las perneras deshilachadas.
Se arrodilló y le sacó la polla dura a su novio del pantalón, empezó a pajearlo y a comérsela. Él miraba la tele y le acompañaba la cabeza con dulzura acariciándole el pelo. “¡Qué ganas de polla! Aunque no me guste el sitio al menos tendré un rato cachondo…” Pensó tragándosela hasta los huevos
A su izquierda, el cubículo se ocupó. “Vaya, pues estaba libre”, se oía ruido del ventanuco moviéndose pero como tenía el cerrojo echado no podía abrirlo. Se separó un segundo de comérsela y pajeándolo, sonriéndole, liberó el cerrojo y al instante se abrió. Quedaba a la altura de su nuca, por lo que al volver a mamársela no veía qué ocurría.
Notó una mano en la espalda y luego en el culo. Al otro lado también se oía ruido, pero esta vez fue Manuel quien liberó el cerrojo. Al abrirse otra mano la toqueteó por las tetas.
Se incorporó un momento y observó los brazos, blancos, uno bastante peludo. Se quitó la camiseta y el sujetador y continuó chupando polla.
Ambos hombres aprovecharon esa desnudez para toquetearle las tetas colgando. “Mmmm…que morbo”.
A su derecha dejaron de tocarla; la mano izquierda sobaba teta, le hacía cosquillas en el estómago y buscaba el coño y culo a través de la ropa.
- Tsss…- Susurró su novio. Ella le miró y le señalaba con el mentón a la derecha. Una polla blanquita y regordeta, venosa y descapullada asomaba por el ventanuco. No dudó en agarrarla y pajearla a la vez que seguía chupando a su chico.
Tras unos minutos sobada, haciendo paja y comiendo rabo notó que su novio estaba ya casi para acabar. Dejó su polla y mirándole con lascivia agitó suavemente la que pajeaba. Abrió la boca mirándole y le dio un lametazo a la punta. Manuel asintió, tenía los ojos de “Sí, chupa guarra”. La agarró con ambas manos y se metió el capullo en la boca, sorbió y bajó lentamente sellando sus labios por todo el tronco.
La mano del otro vecino quedó atrás y se dedicó a sobarle el pandero.
Manuel se levantó del sillón y la hizo dejar de mamar. Alina se bajó los pantalones y las bragas a la vez, quedándose desnuda frente a él que, cariñoso, le tiró de un pezón. Se agachó a recoger la ropa.
- Quédate así mejor- Le ordenó. – Voy a llevar la ropa a las taquillas de la entrada.
Abrió la puerta y dos tíos de los que estaba antes en la tienda, que esperaban pacientes su turno sabiendo que había juerga, la vieron como Dios la trajo al mundo y se quedaron embobados. El imbécil de su novio la miró sonriendo. “¿Dejo abierto?” Ella lo echó fuera y cerró con pestillo la puerta.
El brazo había desaparecido y en su lugar había una polla menuda y gordita. Agarró ambas pollas y las agitó, luego alternaba chupar una y otra. Cuando chupaba la pequeña, al momento la retiraba, sacaba el brazo y le toqueteaba las tetas, luego la volvía a sacar. Dedicó unos segundos a su derecha y al volver a ella y metérsela en la boca, éste empezó a follársela. Justo en el momento más cachondo de la follada de boca intentó retirarla pero ella le agarró las pelotas y chupó y chupó, primero sin acompañarla, luego siguiéndole el ritmo. Oyó unos golpecitos. “¿Qué quiere este?”. De nuevo los golpecitos y volver a impedir que la retirara.
“Mmmmm….” Oyó gemir y de golpe un sabor salado en la boca. “Ah, que estaba avisando, qué majo”
Se la dejó bien limpia y cogiendo pañuelos del servilletero que tenía al lado la butaca escupió el semen. Por el ventanuco vio la polla meterse en el pantalón y otras dos piernas moviéndose, bajándose la bragueta y un nuevo rabo ocupó su lugar, este de tamaño medio. Lo agarró y pajeó, dedicando boca a la primera polla.
Golpes a su espalda, en la puerta. “Abre, soy yo” Oyó decir a Manuel. Le dejó pasar, quedaba un hombre más bien mayor esperando. Él observó los dos rabos.
- ¿Te lo estás pasando bien?
- Ya va uno
- ¿Y cómo estás tú? – Alargó la mano a su coño peludo para notar lo babeante que estaba
- Ya ves…
Se agachó a bajarle el pantalón y calzoncillos y se la chupó ignorando las pollas a su lado. Tras un par de minutos una mano empezó a sobarle las tetas y otro el culo y coño, colando un dedo como podía en él. Intentó espatarrarse pero era difícil que le hiciera el dedo desde tan lejos.
La mano de las tetas escaló a la boca y después le acarició las pelotas a Manuel. Cuando dejó de chuparla esa manaza se agarró a la polla de su novio y se la acarició. Alina aprovechó para sentarse en la butaca y abrirse de patas; el otro tío le pudo por fin meter el dedo hasta el fondo. Miraba a Manuel muy cachonda por lo que le hacían. Él sin embargo estaba incómodo, tentado de retirar la mano. “No me van los tíos” Decía con los ojos. Ella le hizo señas con el dedo que se acercase, que quería susurrarle algo
- Hazlo por mí, me está poniendo muy cachonda.
- No me gusta…
- Pruébalo, piensa que es una mano de una chica.
- Paso
- Venga…uf….-Dos dedos le entraron en el coño y la penetraban rápidamente.
Ya convencido, se giró para que continuara tocándosela, pero la mano estaba justo en el ventanuco. “Métela por ahí y que te la toque bien” Sugirió.
Y así hizo. Con paso indeciso se acercó al ventanuco y la metió. Alina pudo entrever cómo se la agarraba.
Ella por su lado se sobaba las tetas y dejaba que la dedearan. Cuando se hartó de meterle el dedo volvió a poner la polla; ella medio a disgusto porque estaba disfrutando viendo a su novio con la paja y porque estaba a medias del orgasmo se levantó y se puso de rodillas frente al otro ventanuco chupando la polla. En un momento dado la sacó y la mano le toqueteó las tetas tirando de ellas. Metió un pecho en el ventanuco y notó labios calientes sorbiéndole el pezón, luego la punta del rabo frotarla e intentar colarse por el agujero “Ah, ya sé qué quiere”
Se agarró los pechos juntándolos, escupió en ellos y metió la polla por el canalillo. Resalía cada vez que las bajaba y se metía el capullo en la boca. Estuvo un ratito así hasta que espesos chorros salieron del rabo llenándole las tetas de semen.
- Gracias.- Oyó decir al otro lado mientras se limpiaba las tetas de leche. Tal cual salió del cubículo otro personaje entró.
“Me toca” Pensó. Se puso de cuclillas pegando el trasero al ventanuco. Primero unos dedos le acariciaron el coño, después se metieron. “Dale lengua leñe…”Esperaba impaciente, tanto que se abrió la vagina con dos dedos.
Por fin el calor de una lengua repasándole los bajos y chupando con brío. Problema; por la altura del orificio, más adecuada a un hombre y su pene, la lengua no llegaba al clítoris. Pensó en ponerse de pie y acercarlo, pero su panza era otro problema a salvar. No le quedó más remedio que frotarse y dejar que el tío se lo comiera.
Alina alzó la mirada para ver a su novio. Lo vio con los ojos cerrados y la cara apoyada en la pared. Le acarició el culo y cuando la miró ella le preguntó a su modo cómo iba. Él respondió agitando de lado a lado la mano.
Dejando al que le comía el coño se acercó a ver y a escasos centímetros de la pierna de su novio observó con detalle cuando él la sacó un poco. La mano le hacía una rápida paja. Ella se lanzó a comerle los huevos y él cada vez se alejaba más del ventanuco. Alina aprovechó para lamer parte del tronco, y de repente su lengua chocó con los labios del otro tío.
- ¡Joder! ¡Me voy a correr!- Dijo en un tono audible, y Alina se la metió en la boca.
Veía la mano aun agarrándole la polla, y la boca, con una perilla gris, cerca del orificio. Miró a Manuel extasiado con la mamada que le estaba haciendo y, gamberra, le empezó a lamer el tronco apuntando hacia el agujero, mirando con detenimiento cómo esa boca se acercaba a la polla de su novio.
Sólo pudo chuparle el capullo un segundo y Manuel dio un respingo entre sorprendido y enfadado, sacándola del agujero y agarrándosela. La miró, ella reía. “¡Que sólo era una broma!” Decían sus ojos. Siguió chupándosela
- Uff…ahí va….oh….ummm….- Alina sorbía y sorbía, bajando rápidamente y subiendo lento, como si lo ordeñara hasta que se derramó en su boca, y dándole el gustazo a su chico de tragarlo. Después se separó dejando a Manuel extasiado de placer.
Alina necesitaba un polvo ya. Se giró para ver si seguía la boca que le estaba comiendo los bajos, o si había una polla, pero nada; entraba una tenue luz por lo que el cubículo estaba vacío. Miró el ventanuco del maricón por donde salió de nuevo la polla. Miró a su novio sonriendo y se la ofreció.
- Ni de coña…-Susurró con cara de asco. La verdad que ya le había extrañado que se la dejara tocar por otro tío, pero él para nada era bisexual. Ella sin embargo no hacía ascos a las mujeres.
- Anda, aparta y deja a mami- Alina se lanzó a chuparla como si no hubiera un mañana. Oía a su vecino gemir y jadear. Se estaba dedicando a comerla en cuerpo y alma, con ganas, y no tardó en notar cómo se descargaba en su boca. Ritual del pañuelo para el semen y la polla desapareció
Empezaba a cansarse de aquello. Había venido para también disfrutar ella pero por lo visto ahí sólo se comía pollas.
- Me toca- Dijo a su novio que andaba con la mirada perdida
- Ese lleva un rato vacío. Los habrás liquidado a todos.
- ¡Joder! ¡Yo estoy a medias!- Exclamó mirando a su novio que perdía erección con una cara de tonto sin parangón.
- Pues a mí me has vaciado bien los huevos…- Alina se la acarició pero no se levantaba.- Hija, dame unos minutos que me has sorbido hasta el alma… ¿Salimos? Así como vas no te va a faltar juerga
- Mejor- Dijo ella sulfurada y en extremo cachonda.
Al abrir, una bocanada de aire fresco entró en el cubículo. No había nadie en el pasillo, pero sí el peruano en la mini-salita anterior. Al verla no se sorprendió mucho, cosa rara porque iba en pelota picada
- Los dos últimos se han ido- Le dijo en susurro viéndola buscando.- y los demás que he visto estarán en el cine. Yo estoy descansando porque….vaya, mujer, se te da muy bien- Se acercó el puño a la boca haciendo el gesto de mamada.
Alina sólo oyó que se habían ido. Fin. El peruano tendría que ser el de la polla pequeña así que tampoco le interesaba. Vio una sombra moverse al fondo del pasillo, lo que venía siendo la entrada. A paso ligero se acercaba a ellos.
- Hola- susurró el dependiente, cargado con rollos de pañuelos para los dispensadores y una bolsa. La miró de arriba abajo- Veo que os ha gustado el sitio…Ahora pondremos una película novedad, por si queréis verla.
Abrió el primer cubículo sin dejar de mirarle las tetas y como un ninja reemplazó el rollo de pañuelos dejando el antiguo que aún tenía algo encima y miró a un lado del dispensador de condones para ver cómo estaba de lleno. También recogió y cambió la bolsita de la papelera después de mirar paredes y asiento, por si había algún regalito. Ni un minuto, más que nada para no interferir en los quehaceres de los clientes. Salió raudo y para pasar al siguiente cubículo se cruzó con Alina, y Manuel al lado.
- Perdona pero…uf…- La miró de nuevo como si fuera un tesoro, después a su novio.- No suelen venir mujeres.- Entró al cubículo del que ellos habían salido con una visible erección en el pantalón tejano azul fuerte.
Alina, cachonda perdida, entró con él. Miró a su novio, le guiñó un ojo y le dijo que esperara ahí cerrando la puerta.
- ¿Me follas?- Le preguntó sin escrúpulos
- Tenemos prohibido hacer nada con clientes- Decía rojo mientras continuaba sus labores- Además ya viste las cámaras, si me pillan me despiden, aunque bien merecería la pena.- Se detuvo un segundo a mirarle bien las tetas
Alina salió decepcionada del cubículo, llevándose a Manuel de la mano. Pocos metros más adelante una nueva salita con cortinas y una cama redonda. Ella se tumbó panza arriba, abriendo bien las piernas y exponiendo su coño con las dos manos
- O me follas o me lo comes- Ordenó
Manuel sonriendo y cachondo se arrodilló al borde de la cama y acercó su boca al gran coño empapado que se le ofrecía. Alina gimió muy fuerte al notar la cálida lengua recorrerle la zona llegando al clítoris
- ¡Ah! ¡Así! ¡Cabrón comecoños!- Le gritaba. Él dedicó sus labios y lengua al clítoris, y la follaba con tres dedos mientras Alina se agarraba las rodillas para darle más acceso.- ¡No pares! ¡No pares!- Los dedos entraban y salían como un cuchillo al rojo en mantequilla, chapoteando- ¡Ahhhhhhhhhhhhh!- Chilló corriéndose como una loca
Ya más relajada, con su novio aun estimulándole el coño para que no perdiera ganas, por fin pudo dejar de respirar forzada de la mala baba que tenía liberando tensión del pecho.
Manuel se la estaba cascando, ya de nuevo con la polla dura como un palo. “Métela” le dijo, pero él sugirió divertirse un poco más. Dejó de comérselo y le dio la mano para que se levantara. “Vamos al cine” Le sugirió después de darle un besito apestando la boca a coño.
Era la estancia anexa. Se componía de una sala pequeña con un proyector y la pantalla de unos tres por tres metros al fondo. Había tres alturas de butacas pequeñas con reposabrazos abatibles, unos cinco por planta con unos pasillitos de escaleras a ambos lados. Una cuarta fila arriba compuesta de sillones de piel juntos, sin brazos. Había cinco hombres en la sala desperdigados, tres juntos en la segunda fila, otro justo detrás de ellos y otro más en la primera. Fueron hacia los sillones, justo en el centro, no los vieron entrar.
La película ya había empezado, se veían tres mujeres muy bellas siendo folladas por tres actores porno famosos, pero no parecía que le hicieran caso al metraje; veía la cabeza de uno de los tres de segunda fila desaparecer en la butaca. A los de detrás también se les veía agitados. “Maricones…..”
Manuel se sentó a su lado bajándose antes los pantalones y calzoncillos. “Siéntate aquí” Le ordenó palmeándose los muslos.
Alina se sentó dejándose caer en la polla de su novio. Una vez adentro movía las caderas lentamente adelante y atrás. Manuel le acariciaba las tetas y ambos vieron así unos minutos de película. “Mmmm….por fin una polla….”
El primero en verla fue el lobo solitario, un cincuentón algo fofo para su gusto. No dudó en trasladarse a la butaca de su derecha y sentarse acariciando el paquete. Con la otra mano toqueteaba su muslo mientras cabalgaba a su novio.
Ella estiró el brazo y le desabrochó la bragueta para sacar una polla bastante decente y pajearla.
Los otros, como las moscas a la miel, se unieron a la fiesta; dos se pusieron al otro lado, uno sentado y otro de pie; delante de al que estaba pajeando, otro más. El último en venir era el que estaba en medio del trío, un tipo de unos cuarenta y cinco años bastante resultón que, como si fuera el dueño del cotarro, se puso justo en frente de Alina tapándole la película.
Pollas por todos lados; estaba pajeando a los dos sentados a su lado, los dos de pie también se la sacaron y se la cascaban mirándola y manoseando piernas y tetas en la medida que les dejaban. El que estaba en frente era el que menos hacía; sólo estaba ahí, de pie, mirándola cabalgando a su novio con las tetas botando, y él con la polla fuera y ¡Dios!, buen rabo calzaba, normal que aquellos maricas se la estuvieran comiendo.
Alina no estaba acostumbrada a cabalgar, era más de que le dieran que de hacer, por lo cual se cansó al poco rato; las penetraciones eran más lentas hasta que se detuvo boqueando. Manuel supo que estaba cansada y la hizo levantarse, y él también apartando al mirón de en frente como si fuera un espantapájaros.
La empujó para que se pusiera de rodillas en la butaca. Ella, con las tetas sobrepasando el cabecero se quedó a cuatro patas, abierta y con el culo en alto, dejando el coño a una altura decente para que se lo jodieran.
Los hombres miraban esperando qué hacer, pajeándose. Alina notó manos en su culo, una polla dura en la entrada, que tenía empapada de flujo y saliva, y de golpe una penetración profunda que la hizo chillar de placer.
Su novio la follaba a buen ritmo, disfrutándola. Ella boqueaba. Pam, pam, pam, se oían los golpes de carne con carne cada vez que se la metía. Se incorporó un poco para que la penetración fuera más placentera y sus vecinos aprovecharon para manosearle bien las tetas.
Estuvieron así unos buenos minutos, Manuel follándola a toda mecha.
- ¡Qué puta eres cariño!- Jadeaba y boqueaba.
Lo notó aflojar, tres buenos pollazos y quedarse bien adentro parado hasta que acabó de descargar.
Se salió de ella, notaba gotear el semen. Oyó a su espalda una conversación breve
- ¿Tu mujer?
- Sí
- ¿Puedo?
- Sí, pero con condón
Hubo un minuto de espera que ella dedicó a comerse las pollas de los dos más cercanos, que se habían subido a las butacas. Cuando acabó con la de su derecha, que le dejó las tetas llenas de semen, ya tenía otro hombre para darle de comer. “¿Hoy es el día de las comidas de polla?”
Una palmadita en la espalda.
- Prepárate amor que esta es buena- Dijo Manuel
La punta de un capullo remojándose en su raja, pasándola de arriba abajo. Se detuvo y empezó a entrar sólo el capullo.
Aún con el condón, cosa que odiaba, sentía un placer inmenso, cómo se abría de par en par su coño. Se sacó la polla de la boca para disfrutarla, notaba cómo la metía lentamente. “¡Dios! ¡Qué buena polla!”. Más rabo dentro, se le abrió los ojos y boca de morbo y placer.
Se la clavó hasta los cojones haciéndola ver las estrellas. No era como la de su jefe, ni mucho menos, pero sí una de las más grandes y gordas que la habían penetrado. De nuevo el de atrás la metió rápido hasta los huevos.
- ¡Ah!....- Gimió ella- ¡Sí! ¡Joder qué bueno!- La volvió a sacar y meter lentamente.
- ¡Dale, no te cortes!- Oyó a Manuel
El tío se lo tomó al pie de la letra; empezó a joderla duramente, metía y sacaba lo más rápido y profundo que podía. Alina aguantaba las embestidas como podía haciéndose daño en las tetas, que frotaban sin cesar el cabecero del asiento.
- ¡Mi coño! ¡Dios, qué gusto!- Chillaba
Alina estaba siendo follada con saña. El tío parecía disfrutar de un coño jugoso.
- ¡Ahhh!...¡Ummmm!...¡Más!- Pedía al borde del orgasmo con la mano empapada de flujo
Al correrse acompañó las penetraciones, y al tío le encantó tanto que también estaba a punto de correrse.
Se la sacó sintiendo un gran vacío, se quitó el condón y se la agitó encima de sus nalgas dejándole el regalito en su gran trasero y espalda.
Tal cual se retiró, otro hombre ocupó su lugar. Una nueva polla le entró sin dificultad, de un tamaño normal. Alina no necesitaba más orgasmos y ya se sentía a gusto, así que lo dejó hacer hasta que se corrió, cosa que no tardó en suceder.
Un tercero ya se iba a cobrar su turno pero Alina, ágil, se volteó. “A ver…que lo mismo os pensáis que soy el agujerito de todo el mundo” Manuel la miraba riendo, sabía lo que estaba pensando con la cara de “Venga ya, que estoy incómoda, os jodéis”
El cuarentón que se le quedó en frente, con la polla ya enfundada, estaba con cara de “mierda, no me ha dado tiempo”. No era feo ni estaba mal dotado, pero Alina no era una hermanita de la Caridad y se le había pasado el calentón. Se sentía asqueada, con semen por la cara, tetas, espalda y culo.
Miraba a los tíos como si ya le sobrasen. Manuel se levantó y ella le miró haciendo el gesto de largarse. A regañadientes aceptó, dándole la mano la hizo salir del mini-cine.
- Ha estado bien ¿No?- Preguntó Manuel dejándola en la entrada del aseo
- Ha sido…diferente…-Respondió ella abriendo el grifo y sacando papeles y más papeles del dispensador para secarse las manos
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