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La urbanización del deseo (Capítulo 33)

La noche comienza con una vista prohibida en el sofá, pero la verdadera tentación está a solo unos pasos. Cuando la curiosidad se apaga, el deseo toma el control y las reglas del juego se reescriben en la piel de todos.

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La Urbanización del deseo

Sylke & Álvaro

Capítulo 33

Las dos chicas están formando un sesenta y nueve en el sofá, totalmente desnudas y miro a Helena para comprobar si ella ve lo mismo que yo, por lo que me sonríe y afirma que lo que vemos es totalmente cierto. De siempre he sabido el poder de atracción de Isa, su don de gentes y su afabilidad para conquistar a todo el mundo, pero no sé si tanto como para llegar a convencer a esa chica que ahora está comiéndole el coño, al tiempo que mi compañera hace lo propio con el suyo.

- “Ah, sí, cabrona, cómo chupas” - escucho a Isa...

- “Mmmm.... joder.... joderr....” - exclama la otra.

Tanto Helena como yo, nos quedamos allí pasmados, pues no queremos interrumpir, pero es que es una gozada ver esas dos chicas entrecruzadas en sus cuerpos y como sus largas piernas se abren recibiendo una la boca de la otra. Me vuelvo a fijar en Isa, que en esta ocasión está debajo, totalmente recuperada de sus manos, amasa los glúteos redondos de esa morena de ensueño que reposa sobre su cuerpo y por cierto, la chica parece estar disfrutando del coño que yo mismo rasuré.

- “¡Joder!” - exclamo y notando que mi polla parece recuperarse en segundos.... No me lo puedo creer.

- “Ya te dije que estas dos iban a intimar enseguida” - dice de pronto Helena que está quitándose la ropa.

Me fijo en ella y cuando me quiero dar cuenta está totalmente desnuda a mi lado como esperando a que yo haga lo mismo.

- “¡Helena!” - digo al ver como ella se soba las tetas de forma sensual y visiblemente excitada ante la escena.

- “¿A qué esperas, Alex?!Desnúdate y unámonos a la fiesta! - añade.

Tras decir esto, coge mi camiseta y tras hacerla pasar por mis brazos me deja con el torso desnudo para a continuación bajar mis pantalones con bóxer incluido y así dejarme desnudo igual que ella. Helena se fija en mi polla, la cual está semi erecta por haberme corrido hace nada con ella. Creo que todavía está haciendo efecto la famosa pastillita ilegal.

- “Espera que no te puedes presentar así” - dice ella.

- “¿Así como? - Pregunto sin saber a qué se refiere.

- “Pues así… con la polla medio tiesa, tienes que destrozar a Lía, no te olvides que es lo que ha venido a hacer…..está deseosa de ser follada por ti”

Solo con decir eso, mi miembro da un respingo con intención de despertarse un poco más y Helena parece divertirse con eso, cogiéndolo entre sus dedos animándolo más, por lo que, comienza a masturbarme lentamente mientras me besa con pasión, esta mujer es puro deseo……sus jugosos labios atrapan a los míos y comienza a comerme la boca con mucha sensualidad, despacito, pero sin descanso. Es delicioso sentir como su lengua busca la mía y sobra decir, que el contacto de sus delicados dedos con mi pene es igualmente súper placentero. Mis manos recorren su cuerpo, empiezo acariciando su espalda, pero es inevitable que comience a “sobetear” su redondito culo, me vuelve loco ese culo… Helena no es tonta y también lo sabe y en cuanto nota como mi polla va endureciéndose cada vez más gracias a ella, se gira y hace que su culo quede encajado con mi polla, una vez conseguido se abre los cachetes con ayuda de sus manos y mi pene queda aprisionado en mitad de esa magnífica tentación. Sujeto a su cintura, veo como mi verga se acoge tiernamente a esos poderosos glúteos. Helena, tras sonreírme, coge mis brazos y hace que una mano acaricie uno de sus pechos mientras dirige mi otra mano hacía su sexo.

Nuestras amigas se están pegando un festín erótico de campeonato, gimen sin cesar y mientras tanto, nosotros dos seguimos a lo nuestro poniéndonos a tono antes de entrar en acción. Mis manos no paran de acariciar el cuerpazo de Helena, sobo sus redonditos pechos con mi mano, mientras con la otra acaricio su sexo sin descanso, notando lo empapada que está, dispuesta a otra buena sesión de sexo. Mis dedos entran en su coño haciendo gemir de placer a mi dependienta favorita. Ella por su parte frota su cuerpo con el mío, ayudándose con sus manos, haciendo que mi polla se restriegue entre su culo sin descanso. Este movimiento de vaivén hace que mi polla esté ya sí, tiesa y dura de nuevo, lista para el combate……

Helena se gira de nuevo y suspira diciendo:

- “Uf Alex”

- “Mira lo que has conseguido” - le muestro mi total erección frente a ella.

- “Estoy muy cachonda… ver a estas dos zorronas en acción y notar tu polla dura en mi culo, hace que me moje de nuevo, fóllame otra vez porfa”

Su carita de niña buena me mata y tras decir esto, da un pequeño salto y se coge con sus brazos en mi cuello quedando su cuerpo pegado a mi torso. Notar esas tetazas una vez más es un suplicio y una bendición, no me creo que una mujer tan joven, tan guapa y atractiva como ella, esté loca por mí y deseosa de ser follada de nuevo… No sé si me tendrán que escayolar mi pene, porque a estas alturas ya no sé ni la de veces que ha entrado en acción, pero notar cómo los labios de la vagina de esa preciosa joven me lubrican, hacen que esté deseando insertarla de nuevo.

Helena ayudándose con la mano hace que mi polla se introduzca en su coño sin apenas dificultad y allí de pie comenzamos a follar como dos adolescentes. Gracias a su liviano peso y a mis brazos trabajados en el gimnasio, puedo coger a la dependienta en vuelo sin problema alguno. Helena sigue agarrada a mi cuello mientras sigue moviéndose con su pelvis de adelante a atrás. Mi polla entra hasta lo más profundo de su cuerpo, haciendo que la menuda chica, gima como una posesa con cada embestida. Y yo no digamos...

- “Ummmm, que gusto, diossssss” - exclamo.

- “Más fuerte, dame más fuerte, aahhhhh, estoy a punto de correrme de nuevo, oohhhhhh” - gime Helena sin dejar de empalarse en mí.

Mi cuello está a punto de romperse, los brazos de la chica se aferran a él y sus continuos movimientos de vaivén me están dañando las cervicales, aun así, el placer de estar follando con ese bellezón de mujer compensa con creces el sufrimiento muscular y aguanto como un jabato.

- “Aahhh, me corrrooooooo diosssssssss” - grita Helena de tal forma que hace que la pareja del sofá cese en sus juegos y nos miren.

Mi vaivén sigue siendo acompasado por los movimientos de la dependienta que se deja caer mientras se corre.

- “Serás guarra, ¿otro polvazo con corrida incluida? No tienes limite….tienes que tener el coño ardiendo de tanto roce jjjj” - dice su amiga desde el sofá a la que mi compañera, por cierto, le está comiendo el coño.

- “Madre mía compi, no paras de follar….” - añade Isa riéndose.

Sólo ella sabe lo de las pastillas, porque de otro modo no sé si hubiera podido con tanto ajetreo, ¿o sí?

- “Mira quienes van a hablar……las que no paran de comerse el coño mutuamente” - dice Helena a duras penas, con su cabeza apoyada en mis hombros, totalmente exhausta y sudorosa.

Ayudo a que la chica se desacople de mí y la bajo al suelo lentamente, algo que me hace también sentir el alivio de su peso, porque un minuto más con ese frenesí, hubiera acabado conmigo.

Acto seguido, Helena me da la mano para dirigirnos hacía donde están nuestras amigas. Llegamos a su altura y tras acariciarme la polla que sigue tiesa me dice al oído:

- “Alex, mira el culito de mi amiga Lía, porfa, creo que está pidiendo a gritos un poco de guerra. Yo te he dejado listo - añade dándome un beso tierno.

Las chicas del sofá se separan después de su tórrido 69, pero Lía se queda en el borde en uno de los extremos con la vista clavada en mi erección mientras que Isa permanece al otro lado esperando a la dependienta. La cosa promete, no lo puedo negar.

En cuanto Helena llega a su altura se tumba sobre su cuerpo y se lanza a comer la boca de mi compañera mientras con sus manos no para de acariciar su cuerpo. Tras un breve intercambio de fluidos, Helena se desliza sobre el cuerpo de Isa hasta que su boca queda a la altura de su sexo y así comienza a saborear el coño de mi compañera que enseguida lo expone en un gran jadeo:

- “¡Ummmmm diossss Helena, cabrona!, ¡qué bien lo haces, no pares!”

El momento cumbre es cuando la joven dependienta, agarra uno de sus pechos y pellizcándose el pezón logra endurecerlo al máximo, para acto seguido dirigirlo al coño de mi compañera, allí una y otra vez, desliza su endurecido pezón a lo largo del sexo de Isa, alcanzando su clítoris y frotándolo sin descanso, lo cual hace que la otra muera de gusto.

- “Ahhhhhh madre mía que me estás haciendo, aahhhhh que gozada, sigue por favor, aaaahhhhhhh, ¡Ahhh, me voy a correr Helena, aaaahhhhh no paressss!”

Tras esta última confesión, mi compañera se retuerce de gusto en el sofá y un torrente de flujo sale disparado de su coño en un orgasmo brutal al tiempo que Helena saborea sus fluidos.

- “AAAAhhhhhhhhhhhhh yaaaaaaaaa, me corrrooooooo” - grita Isa.

Helena recibe el squirt en su cara, sus bonitos pechos quedan impregnados con la corrida de Isa, su cara asimismo queda totalmente mojada tras ese magnífico orgasmo de la dependienta. Pero mi compañera quiere compensarla y apretando las posaderas de la chica que tiene encima, le hace una comida de coño brutal.

- “Guauuuu, vaya corrida tía….me has empapado por completo” dice sonriendo Helena.

Cuando miro hacia el extremo del sofá veo que Lía se acaricia los pechos viendo la escena igual que yo.

- “Ufff vaya morbazo tenéis, sois una pasada……” -digo sinceramente al ver a semejantes mujeres desnudas que ahora intercambian otro morreo de cine.

- “La verdad es que Helena fue la que me enseñó a comer coños” - apunta su amiga, sin dejar de acariciarse.

- “Y cómo lo hace... “- reconoce Isa, acariciando su espalda. - “Gracias Helena, me has hecho muy feliz, dios mío que forma de correrme, me vais a destrozar”

- “Ahora quiero veros a vosotros. Enséñale ese culazo que tienes” - apunta Helena a su amiga, que sigue tumbada sobre el cuerpo de mi compañera.

Lía no se hace esperar y se levanta para girarse y empezar a contonearse de forma sensual. El dibujo de su espalda que recorre una estrecha cintura, destaca en la anchura de unas caderas y un redondísimo trasero.

- ¿Qué te parece, Alex? - me pregunta la traviesa Helena.

- ¡Una pasada! - confieso.

Me acerco a Lía sin dejar ver su baile sensual y empiezo a acariciar su espalda dibujando sus curvas hasta llegar a ese pandero. ¡Dios es un culo precioso….! tan redondito como el de Helena y firme como el que más. Mis manos se posan en sus cachetes y mis dedos comienzan a deslizarse suavemente por cada centímetro de su piel, no quiero dejar nada sin tocar. Lía da un respingo al notar las yemas de mis dedos metiéndose entre sus glúteos y su piel se eriza al sentir mis caricias.

- “Ummmm que gustito Alex….” dice volviendo su cara hacía mí, lo que me lleva a depositar mis labios en los suyos.

Sujeto sus caderas con mis manos y le obligo a encorvarse un poco hacía delante, para que quede apoyada en el respaldo del sofá, ya que, mi objetivo es pasar mi lengua por todo su sexo, cuando logro que la chica adopte la posición me encuentro con algo inesperado, una sorpresa total….

- “Ey, ¿qué tenemos aquí?” digo tras ver como de su culo sobresale una pequeña parte de un “plug” anal metálico.

Tras ser descubierta, Lía muestra una preciosa sonrisa sincera e intenta justificarse:

- “Jí, ji, Helena tiene la culpa, dice que me iba a venir bien llevarlo puesto, que si no, me ibas a destrozar cuando me follases el culito”

- “Helena es una exagerada” - digo yo mientras juego con su plug, sacándolo ligeramente de su agujerito posterior.

Helena le replica enseguida:

- “Sí, sí, ya me lo contarás…..me dejo el culo dolorido tres días, eso sí, me encantó cuando me lo partió, es una pasada sentir ese pollón dentro, me corrí como una perra en celo”

- “Para mí también fue una pasada estar dentro de ese culito” - le digo a mi dependienta.

- “Bueno, Alex, estoy ansiosa por tenerte dentro, creo que estoy lista, si quieres me lo puedes quitar ya” - dice Lía apretando sus manos en el borde del sofá y girando su cara, mirándome a los ojos.

- “Espera un poco, antes quiero saborear este cuerpazo”

- “Pero si estás a tope” - se queja ella...

- “Todo a su tiempo. ¿me hacéis un sitio en el sofá?” pregunto a las chicas.

Tras hacerme un hueco, me siento junto a las dos chicas y con mis manos acerco también a Lía, la cual se sienta a horcajadas encima de mí. Sentir ese bonito cuerpo me excita inmediatamente, sus pechos son amasados por mis manos y luego se pega a mí para comerme la boca. Mi polla se pone como un garrote en cuanto su sexo queda encajado sobre ella. Lía y yo nos fundimos en ese apasionado beso mientras con nuestras manos recorremos nuestros respectivos cuerpos por entero. Acaricio su espalda para centrarme luego en ese culazo que tanto ha llamado mi atención. Lía se separa de mí un segundo, cosa que aprovecho para lanzarme a lamer sus bonitos pechos con mi lengua. Madre mía, qué tetas tiene la chica, para un hombre al que le encantan los pechos femeninos es un suplicio y un placer a la vez poder disfrutar de semejantes preciosidades, no me puedo creer la suerte que estoy teniendo estos últimos días.

- “Me acaba de follar y ya te tengo envidia” - comenta Helena que humedeciéndose los labios se ha sentado a mi lado para vernos desde cerca.

Lía se deja hacer y noto como sus pezones se endurecen al contacto con mis labios, cada vez están más duros y lo noto perfectamente al pasar mi lengua por ellos. La chica ronronea como un gatito, está excitada y no lo puede negar, su piel, sus gestos y sus gemidos la delatan. Miro a Helena por un instante y me sonríe al darme esa sorpresa y ese regalo que es su amiga Lía.

Me está dando tanto gusto succionar esos pezones, que acto seguido levanto ligeramente a la chica con mis fuertes brazos y guiando mi polla con ayuda de mi mano hago que encaje en su coño y dejándola caer, la chica queda inmediatamente empalada.

- “Ahhhhh diossssss que gorda es, ufffffff” - gime Lía en cuanto nota el grosor de mi polla en su interior.

Tras la sorpresa inicial, la chica comienza a cabalgarme, al principio el ritmo es suave permitiéndome jugar con sus tetas, tanto con mi boca como con mis manos, pero rápidamente comienza a moverse como si no hubiera un mañana… Me encanta su forma de cabalgar sobre mí.

El sexo de Lía es un verdadero charco, la boca de mi compañera ya había estimulado y mucho la zona, como gran experta que es, pero ahora mismo el sonido del chapoteo es más que evidente. Lía sube y baja a un ritmo endiablado, sus manos se agarran poderosas en mi cuello para no caer y por supuesto gime de placer con cada embestida.

- “Aaahhhhhhhh ssssíiiiiii, diossssss que gustooooooo, me vas a partirrrrr en dossssss. Qué razón teníasss Helena, es una pasada aaahhhh, madre mía que sensaciónnn, aaahhhhhh” - gime Lía sin dejar de cabalgarme.

- “Te dije que ibas a flipar, es un máquina este Alex y tiene un pollón impresionante, me encanta como folla” - exclama Helena que se está tocando la entrepierna con una mano y aprieta mi brazo dibujando la tensión de mi tríceps.

Mi autoestima crece con los comentarios y para no defraudar, cojo de la cintura a Lía y comienzo a subirla y bajarla incrementando el ritmo que ya de por sí era alucinante. Mi polla se introduce por completo en su sexo y arranca de la chica unos gemidos que se deben de estar oyendo en toda la urbanización. Aparte de eso mi boca sigue succionando los duros pezones de la chica sin descanso, dios, estaría toda la vida pegado a ellos.

- “Me voy a correrrrrrr, no puedo massssss, aaaahhhhhh” - chilla Lía.

El orgasmo hace acto de presencia en cuanto la chica termina la frase, lo noto porque aparte del escandaloso gemido, mis piernas quedan empapadas por su flujo, que brota sin cesar de su interior.

- “Yaaaaaaaa, aaahhhhh me estoy corrriendoooooo, aaahhhhh. No me lo creooo, qué gustooo”

Lía queda exhausta y apoya todo su cuerpo en mi torso, mientras yo acaricio su hermoso pandero.

Helena se incorpora para acercar su boca a la mía y nos besamos, cuando todavía tengo a su amiga insertada.

- “Gracias Alex... qué pena no haberte conocido antes, pero te aseguro que nunca había visto correrse a esta de esa forma” - me dice ensimismada y acaricia el trasero de Lía al mismo tiempo que yo.

- “La verdad es que dejas alucinadas a todas, incluida a mí” - apunta Isa que aparece al otro lado y tras darme otro beso, acaricia el cuerpo de la chica por el otro lado, que todavía está temblando de gusto.

- “Pues no sabes lo que te pierdes teniendo eso dentro” - dice riendo Helena.

Yo sonrío a mi compañera, viendo cómo se me queda mirando y al mismo tiempo dejo que Lía se recupere y descanse un poco, con su cara contra mi pecho, en cuanto levanta su cabeza, le planto un beso en sus labios a modo de agradecimiento, pues para mí ha sido igualmente una pasada follarse a esa preciosidad, aunque aún no hemos terminado, me queda su culo y tengo claro que la chica quiere marcha. Por mi parte estoy deseoso de follarme ese maravilloso trasero.

Me incorporo del sofá a la vez que ayudo a Lía a levantarse.

- “Ahora toca a lo que has venido” - digo dándole la mano y apretando la dureza de mi miembro pensando en lo que debe ser desvirgar ese culito.

- “Uy, Alex, estoy nerviosa, pero deseosa de tenerte dentro. ¿Dónde me pongo?” - pregunta al ver que la llevo hasta la mesa del salón.

- “Apoya tu cuerpo contra la mesa”

La chica obedece y su cuerpo queda de tal modo que está sus tetas pegadas a la mesa y su cuerpo formando una “L” dejando su culo en el borde y sus piernas rectas acabadas en sus tacones. La imagen no puede ser más impactante.

- “¿Me va a doler?” - pregunta la chica.

- “Tranquila, que Alex es un genio” - apunta Helena.

Una vez que me confirma que está cómoda y ha adoptado la posición idónea para mí, veo que se relaja cuando comienzo a jugar con el plug, el cual aún sigue en su interior. Lo saco y lo meto varias veces, pero al extraerlo completamente me sorprende la longitud de este, pensando que era más pequeño y estrecho..

Juego un poco con el aparato, pues en el fondo, ha dilatado bastante ese orificio y me va a permitir mejor la entrada en él. Saco el plug lentamente y antes de que se salga por completo lo vuelvo a introducir en el culo de la chica, la cual gime con cada acometida que realizo. Deseoso de follarme ese culazo tan apetitoso, me coloco en posición y en cuanto saco por completo el plug, veo que Isa me lo arrebata mirando su tamaño.

- “Guau……esto es enorme” - exclama mi compañera.

- “Uffff, sí, me dijo Helena que éste sería adecuado, que así mi esfínter se amoldaría a tu tamaño” contesta Lía dejando escapar un largo suspiro y permaneciendo en esa postura de tensa espera.

- “Pues me gustaría saber si esto me entra” - responde Isa.

- “Espera que te ayudo” - exclama Helena que viene dando saltitos hasta nosotros.

Sus preciosas tetas bailan a cada paso y yo me quedo extasiado mirándola. Ni me creo estar viviendo todo esto.

Continuará...

Sylke & Álvaro