Xtories

Campus Cornudo PARTE 2 (Cap. 19)

La puerta se cierra y el silencio de la casa contrasta con el ruido ensordecedor de lo que acabaron de vivir. Ella tiene las manos temblorosas y él, la mirada perdida en el vacío. No son los mismos que partieron, y saben que la llave que guardan en el bolsillo no abre solo una puerta, sino un abismo del que ya no quieren salir.

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NOTA DEL AUTOR:

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P A R T E 2

A T R A P A D A

“Mesalina, la dulce esposa del emperador Claudio, era una hermosa joven de pelo azabache, caderas pronunciadas y una sonrisa que enamoraba; pero de noche, cuando su marido dormía, atendía a los clientes del lupanar con el de nombre Lyscisca.”

Plinio el Viejo (77 d.C.)

CAPÍTULO 19

Nada más abrir la puerta de nuestra casa recuperé aquella, ya olvidada, sensación que sentía de niño cuando regresábamos a casa después de unas largas vacaciones. Aquella sensación infantil de regresar a una zona segura, al Hogar con mayúsculas. Levantar las persianas y dejar que la luz del sol entrara por las ventanas iluminando la casa y ver cómo, poco a poco, se despertaba del letargo vacacional.

Cansado, pero con un extraño hormigueo en el estómago me senté en el sofá en compañía de Laura.

–¿Como estás? – me preguntó acariciándome con la punta de los dedos mi mejilla.

–Cansado. Me siento un poco atribulado... con la extraña sensación de que se nos ha ido de las manos.

–Yo también– respondió Laura pensativa –un poco sí que se nos ha ido de las manos, ¿no? – y dejó ir una risa forzada.

Después de una breve pausa para ordenar ideas continuó.

–Durante el viaje de regreso lo he estado pensando y tengo la sensación de que han jugado conmigo, que me han manipulado. Todo estaba preparado para hacerme caer... en cierto modo nos lo dijo Elisabeth cuando la conocimos...

–Todo estaba pensado para ponerme cachonda... para que perdiera el control. Probablemente, si el cuarto o quinto día hubiera follado con José, o cualquier otro de los alfas... me habría quedado satisfecha, abría disfrutado y ya está, terapia superada... pero no era lo que querían.

–Un día tras otro José jugaba conmigo, me masajeaba, me ponía cachonda, y cuando estaba a punto, se iba dejándome con el calentón... y al siguiente día lo mismo... nueve días así.

–Supongo que, por eso, cuando al final me folló me produjo un orgasmo tan intenso que me dejó completamente enganchada, como una drogadicta a su dosis de caballo. Quería más; necesitaba más.

–Luego a la siguiente sesión estaba tan enganchada que me dejé hacer todo lo que me pedía... incluso dejé que me la metiera por el culo. Y fue increíble, sensaciones nuevas... lo nunca visto... Dios... que bien follaba ese cabrón mulato.

–¿Te acuerdas del día del paseo por Santo Domingo que terminamos en la playa?... follamos dentro del agua... supongo que te lo imaginaste...

–No sólo me lo imaginé– interrumpí –unos chavales con snorkel y GoPro lo vieron y grabaron todo... al salir del agua casi se hacen una paja con el vídeo.

–¡¡¡Dios!!! ¡Qué vergüenza!... pues lo que te decía... me folló y cuando estaba a punto de correrme.... otra vez, va el muy cabrón y se separa dejándome chorreando con un calentón que ni te cuento... Por eso cuando me encontré en la puerta de su cabaña y me dijo que entrara... lo hice sin pensarlo. Perdóname... sé que lo que hice fue imperdonable... dejar que te humillara de aquel modo… dejarte fuera de la cabaña... no puedo ni imaginarme como debiste sentirte. Y una vez dentro... Dios... no tengo palabras.

–¿Sabes?, me quedé un rato detrás de la puerta... – confesé –hasta que te oí chillar de gusto y... entonces... me fui... derrotado... en aquel momento me sentí morir... no pude dormir en toda la noche... cuando me desperté sólo, casi me echo a llorar y entonces regresaste. Pero el cabrón de José aprovechó para humillarme un poco más, me dijo que habíais follado toda la noche, que le habías dejado seco y te había vuelto a follar por el culo.

–Y lo hizo... si te contara... perdóname... no podía controlarme... Y el último día, el día de la graduación... no sé cómo pudo pasar todo... sabía que era el último día, sabía que era mi última oportunidad para que me follara como sólo él sabe follar... y me dejé hacer de todo.

–Te prostituiste.... ¿lo sabes? ¿no? – dije compungido.

–No... no lo considero como tal... habría follado con los tres gratis... lo del dinero añadió morbo, humillación, pero... con tal de volver a follar con José... habría dejado que me follaran todos los clientes de la discoteca. Y te humillé... perdóname... no quería... pero me obligó... te quiero. Tu eres mi amor, mi único amor... ¿me crees? ¿no?

–Sí, te creo, y te amo... yo también hice cosas que jamás habría creído posible hacer... ¿dices que a ti te sometieron a 9 días de excitación?... pues a mí me dejaron 15… y durante estos días, vi follar a todas las parejas de los demás cornudos, te vi follar a ti, me humillaron, me denigraron... no es que estuviera cachondo... es que ardía... habría aceptado cualquier cosa y cuando me liberaron la polla y pude follarte... el orgasmo fue tan intenso... joder que vi la luz, ¡el Nirvana!, en aquel momento di por bueno todo lo sufrido... sólo por aquellos 3 segundos de placer absoluto.

–3 segundos– dijo Laura pensativa –¿Te diste cuenta de que tu puntuación de 13-3 no significaba 13 cm y 3 minutos? En realidad 13-3 quería decir 13 cm... y!3 SEGUNDOS! – dijo ahora riéndose a carcajadas.

–¡SÍ! – dije alto para interrumpir su humillante risotada –pero que 3 segundos. ¡FUERON APOTEÓSICOS!

–Y... ¿aún lo piensas? ¿aún piensas que todo valió la pena por tres segundos de placer? – preguntó Laura.

–Pues no lo sé. La verdad es que no creo que sea capaz de volver a vivir una experiencia como esa. ¿I tu? –pregunté.

–Tampoco lo sé. Por un lado, me he liberado de la tensión sexual que me oprimía desde hacía tanto tiempo. Volver a casa es como un punto y aparte... podríamos adoptar la típica frase de las Vegas... “lo que sucede en Santo Domingo se queda en Santo Domingo”... pero... realmente hemos cruzado muchas líneas rojas... como tú mismo has dicho... ha sido demasiado intenso.

–¿Y lo del último día? ¿Cómo fue que aceptaste follar con un desconocido en la playa? – pregunté.

–Tú me lo pediste, ¿no te acuerdas? Me dijiste que fuera con él, y él insistió.

–Tu marido lo está deseando– decía, –disfrutará más él que nosotros–. Aunque no sucedió mucho, me folló rápido, sin calentamiento, directo al grano y cuando estuvo a punto se la chupé hasta que se corrió en mí cara… si hubiéramos tenido más tiempo… me quedé con las ganas de una buena follada.

–Pero ya no más. Por ahora estoy totalmente satisfecha. Tal vez– continuó – dentro de unas semanas o meses necesite volver a saciar mi deseo sexual, espero que tu estés a mi lado, que me apoyes... y si eso vuelve a suceder... ya decidiremos como actuar... un club swinger, contactar con un macho alfa por internet... no sé... porque realmente, lo único que importa, es que te quiero y esta experiencia, no ha reducido ni un ápice mi amor por ti.

–Yo también te quiero– respondí dándole un beso cariñoso en los labios.

Después de liberar nuestras emociones nos quedamos unos minutos en silencio, hasta que me acordé de un detalle importante.

–Por cierto, amor– ya puedes liberar mi pollita.

Me miró, con cara malévola y mostrándome el mando a distancia con la llave dijo: –Ummmmmm... No. Creo que me la quedaré una temporada... me gusta la idea de tenerte controlado... Jajaja –rio mientras agitaba las llaves. –si te portas bien... tal vez algún día la deje salir.

* * * * *

Ya en la cama, antes de rendirme al sueño, medité sobre nuestra última conversación, repasé mentalmente lo acontecido durante los últimos días y no pude evitar la sensación de vértigo y ese extraño cosquilleo, como mariposas en el estómago... porque, mirando atrás, no sólo pude ver como había cambiado Laura, como había realizado actos sexuales impensados, me había corneado, le habían desvirgado el culo, tres puteros se la habían follado y se habían corrido encima suyo... y todo eso... todo... en sólo 15 días.

Y si había sido capaz de todo eso en sólo 15 días… ¿de qué sería capaz en los próximos 15 días? ¿o en el próximo año? Me sentía incapaz de imaginármelo ya que bastante me costaba procesar todo lo que ya había hecho. “Se folla por delante... nada de guarradas antinatura” recalcaba Laura sólo dos días antes de que la sodomizaran con una polla de 25 cm.

Ya ni recordaba todas las insignias ganadas durante esos días… hotwife, slutwife, anal wife, deepthroat wife y prostitute wife… ¿Y yo?, joder había ganado por méritos propios las insignias de cuckold y la de clean; joder, le había comido el coño lleno de semen y… ¡y le había chupado la polla a José!.

Antes de dormirme, le di un beso de buenas noches con la esperanza de que todo quedara en una experiencia para recordar... aunque no la pudiéramos contar a nuestros hijos.