Primer día de trabajo
Carol no es solo una recepcionista borde; es una cazadora que usa sus pies como armas. Y la directora, lejos de ser una anciana sumisa, tiene hambre de algo mucho más sucio que los informes trimestrales. Nick solo quería trabajar, pero su cuerpo ha sido declarado territorio de conquista.
Hoy es mi primer día de trabajo en el centro de mayores en Madrid, según entras en el centro encuentras un gran hol con una recepción de madera oscura como una barra de bar en forma de U pegada a la pared del fondo con una puertecita, dentro una recepcionista preciosa, morena de pelo largo, delgada y con un precioso escote, según entro la chica me pregunta a quien vengo a visitar, yo rápidamente la corto y le digo que se equivoca que soy el nuevo encargado de mantenimiento, ella me dice que me siente en el sofá que me avisarían para pasar a la oficina.
Después de esperar como media hora me dice que puedo pasar a la oficina, ando por un pasillo que está a la derecha de la recepción, a la derecha del pasillo una bateria de puertas y a la izquierda grandes ventanales que dan a un jardín en el que hay varios abuelos cuidando las plantas, llegó a la puerta de dirección, tras tocar en la puerta me habré la directora, una mujer bajita, delgada y de poco pecho con el vestido más desfaborecedor que haya visto en mi vida, la directora me recibió con amabilidad, me explicó que mi trabajo sería reparar las averías que me comunicase la recepcionista, que no debía aceptar nada de los internos y sobre todo no comer nada que me dieran pues son personas mayores y algunos tienen problemas mentales y es peligroso.
Con educación y cordialidad la directora me acompaña a ver todas las instalaciones bajo mi responsabilidad como la sala de calderas, mi cuarto de trabajo, las cubiertas en los tejados, la directora insiste mucho en que son zonas en las que no deben entrar los internos.
A la vuelta me presenta a la trabajadora social una mujer joven, bajita y vestida como una hippie de los años sesenta, la trabajadora social es cordial pero un poco sarcástica, tras la breve presentación la directora me dice que ya es tarde que mejor empiece a trabajar al día siguiente.
Yo salgo del despacho de la trabajadora social, paso junto a la recepción y le digo a la recepcionista; adiós preciosa, ella rápido se levanta y me replica muy seria; a mí no me llames ni preciosa, ni cariño, ni nada de eso, no te tomes tantas confianzas, yo tengo marido.
Rápido le pido disculpas y le digo que es una coletilla, que no he pretendido ofender y me marcho, de camino a casa no dejo de pensar que tía más borde.
A las 07:00 de la mañana estoy en mi puesto de trabajo, entro doy los buenos días a Carol la recepcionista y me bajo a revisar las calderas, al salir del sótano rápido empiezan las llamadas de la recepcionista mandándome a un piso y a otro a hacer pequeñas reparaciones. Los señores y señoras mayores eran cordiales, había de todo tipo de personas pero en general eran cordiales.
Me pasaba por delante de la recepción constantemente y no podía evitar fijarme en el escote de Carol, pero mantenía las distancias dado el carácter de la mujer.
Ya llevaba unos días trabajando en el centro, el trabajo era agotador pero lo llevaba bien, tenía buena relación con los abueletes y las trabajadoras del centro básicamente me ignoraban, hablábamos algo durante las comidas en la sala de empleados, siempre cosas relacionadas con mi trabajo o con alguna anécdota con algún abuelete.
Una mañana sobre las 11:00 estaba trabajando un buen amigo me mandó un reel de una chica masturbándose con un plátano la imagen era graciosa pero los gemidos de la chica en la pantalla me pusieron un poco cachondo y derrepente plaf una erección de caballo, no soy especialmente guapo pero tengo una buena polla, grande y gruesa, se me marcaba muchísimo en el pantalón, la erección me pilló por suerte en el ascensor solo tenía que bajar hasta el garaje y entretenerme hasta que se me pase, rápido di al botón del garaje y como pasa siempre el ascensor se paró en recepción y al abrirse la puerta me encuentro de frente a la directora que me dice tienes que dejar lo que estás haciendo y venir con migo, yo más nervioso que un gato en una matanza la acompaño hasta su despacho y allí nos esperan la recepcionista y la trabajadora social, al parecer teníamos que hacer un simulacro de incendio y la directora nos pormenorizo que funcion tendríamos cada uno en el simulacro, a mí me costaba mucho concentrarme solo pensaba como tardaba tanto en desaparecer la erección con la chapa que me estaban dando, los segundos se me hacían eternos, las explicaciones terminaron y yo salí como un rayo del despacho a desconectar los ascensores esperando que no hubieran reparado en el enorme bulto que salía de mi entrepierna hacia la izquierda como si tuviera una morcilla en el bolsillo. Parecía que todo había ido bien durante el simulacro ni miraditas, ni risas, nada... Me dije a mí mismo perfecto, bala esquivada, a seguir currando.
Los días siguientes pasaron con normalidad, la única novedad es que había conseguido limar asperezas con la recepcionista a base de ser amable y llevarle cafés de la maquina, pero todo transcurría con normalidad.
Una mañana salía yo del piso de una señora mayor en dirección a la oficina de la directora con el fin de comunicarle que dicha señora necesitaba una televisión nueva porque la que tenía había muerto, al salir del ascensor vi frente a la recepción un tipo con unas pintas muy inusuales, era un tío muy grande, ancho de espaldas, llevaba zapatos de trabajo, calcetines negros, unos pantalones cortos que le llegaban escasamente a las rodillas, una camiseta azul de una empresa y una riñonera, el hombre sin ánimo de ofender parecia un cabrero, imajine que venía a ver a sus padres al centro, al pasar a su lado le di cordialmente los buenos días y Carol la recepcionista me paro y me dijo Nick este es Martín es mi marido, es camionero a venido a pasar un rato con migo porque a medio día se va a Italia a cargar, se giro hacia el y le dijo este es Nick el nuevo de mantenimiento, hablé unos segundos con el de lo poco que se del trabajo de camionero y Carol me paro y me dijo, cuando vas a colocarme los cables de debajo de mi mesa tengo miedo de electrocutarme yo entre risas le dice puedes enrredarte pero no electrocutarte, ella contestó tajante lo que tú digas pero arreglamelo no me lo demores más, yo trate de escaquearme pero ella insistió y su marido me dijo, que te cuesta colocarle cuatro cables, así que Carol salió de la recepción y se quedó fuera con su marido hablando y yo me metí bajo la mesa de la recepción acostado en el suelo boca arriba separando los cables de teléfono de los de corriente para embridarlos separados, los cables caían enmarañados desde un agujero en la parte posterior de la mesa, yo estaba peleándome con los cables cuando sonó uno de los teléfonos, Carol rápidamente se sentó en la silla de la recepción la echo para adelante y contesto al teléfono, yo tenía sus zapatos de tacón pegados a mi culo, ella contestó la llamada con amabilidad, y continuo hablando con su marido a través de la mampara de la recepción (un vestigio de la época de covid), ella habla con su marido de planes de viaje y yo brevemente miro sus rodillas que sobre salen de su minifalda pero rápido vuelvo al trabajo, tampoco se ve nada más allá de las rodillas, para mí sorpresa mientras ella habla con su marido noto como un pie descalzo se pone sobre mi rodilla, yo no sé qué pensar tampoco quiero pensar mal y que sea una tontería, el pie investigando al tacto sube por mi muslo y se detiene en mi entrepierna, una vez localizado el punto que buscaba empieza a frotar la zona con su pie, a mí me entras unos calores muy serios, yo encajonado como estaba le doy con mi mano unos toquecitos en el tobillo del pie derecho como señal para que pare, ella levanta ese pie aún enfundado en el zapato y lo pone sobre mi muñeca sujetándola contra el suelo mientras seguía hablando con total tranquilidad, ella continuaba frotando la zona con su pie desnudo, a mí ya me estaba empezando a crecer una enorme erección, yo al acostarme en el suelo pille mucho pantalón entre mi culo y el suelo y tenía el pantalón muy apretado en la zona de la entrepierna por lo que la erección me dolía cada vez más, como pude con la mano derecha la que tenía libre, pegada a la pared abri mi pantalón y saque mi polla, Carol al notar el tacto de piel con piel empujó mi polla contra mi abdomen y siguió frotándola con su suave pie yo trataba de quitar el pie con mi mano libre, en ese momento ella saca el pie que sujetaba mi muñeca del zapato y lo pone sobre mi boca a modo de señal de que me este quieto y no haga ruido, yo acato y me quedo quieto mientras su pie sigue recorriendo mi polla arriba y abajo a veces con el arco de la planta de su pie y a veces con sus dedos, yo Estoi que no puedo más, yo me limitó a acariciar con una mano el gemelo del pie que está sobre mi boca al final no puedo aguantar más y me corro sobre mi propia camisa, ella nota con su pie mi semen caliente y lo restriega por mi camisa, por mi pecho, después enfunda ambos pies en sus zapatos de tacón y le dice a su marido tengo que ir al baño, espérame aquí, ella sale de la recepción y yo rezo para que el marido no se asomé a hablar con migo y vea el lamentable espectáculo.
Pasados unos minutos oigo como el hombre charla con una pareja de abuelos y se aleja acompañándolos hacia la puerta de la calle, momento que yo aprovecho para salir corriendo hacia el ascensor y bajar a mí cuartito a cambiarme de ropa, en el ascensor me doy cuenta de que huelo muy fuerte a semen, entró en el vestuario deprisa y mientras me ducho le doy vueltas a lo sucedido, es que no me lo creo, me ducho me visto y decido hacer como si no pasara nada vuelvo a subir y voy a el despacho de la directora a comentarle lo de la tele nueva, la directora me dice, has conocido al marido de Carol? Está hay fuera a lo que yo le contesto si si es muy amable y me marcho. El resto del día estuve trabajando por los pisos intentando no aparecerme por la recepción en lo que queda de día.
Ya es viernes a medio día, no dejo de pensar en qué llega el fin de semana y podré dedicarme tiempo a mí, cojo mi comida y me siento a la mesa de la sala de empleados de cara a la puerta, la mesa es una mesa estrecha y larga de plástico, seguramente se compró para algún otro uso y acabo aquí, la mesa tiene un mantel de plástico muy grande y muy feo pero bueno funcional para no tener que estar limpiando la mesa constantemente. Yo habro mi tupper y comienzo a comer cuando veo por la puerta venir a la trabajadora social, la directora y la recepcionista hablando animadamente de un incidente con un interno por el cual se ha tenido que llamar a la policía, yo las saludo y sigo comiendo.
Ellas se van turnando para usar el micro hondas y se van sentando, ellas se sientan juntas frente a mi mientras siguen con su conversación, yo sigo comiendo a lo mío, derrepente algo me roza el muslo por encima del pantalón, pocos segundos después vuelvo a tener un pie apollado en la entrepierna, yo me pongo rojo mientras pienso y está loca no sé corta, después de un minuto con un pie simplemente apollado sobre mi polla, Carol la recepcionista me dice; me dejaste lo de los cables a medias y no lo has terminado, a lo que yo respondo muy serio; Perdona me surgió un contratiempo y no pude acabarlo pero este no es sitio para este tema en cuanto pueda me paso y arreglo todo lo que haya que arreglar, ella airada me contesta: hay como te pones por recordártelo, se levanta y se sienta en el extremo más alejado de la mesa, pero que coño pasa el pie en cuestión sigue apollado sobre mi entrepierna, yo empiezo a agobiarme, al rato el pie se retira y la directora sonriente me dices por favor Nick acércame con el pie el zapato que se me ha caído, yo sorprendido le empujó el zapato con el pie, tapo mi tupper con la comida a medias y me voy con prisa, bajo hasta mi cuartito y miles de pensamientos se agolpan en mi cabeza, se habrán puesto de acuerdo o será casualidad, Estoi jodido una tiene un marido con el cuerpo de un troll de las cavernas y la otra me puede despedir cuando quiera, empiezo a agobiarme, ni siquiera he pasado el mes de prueba, decido ir a la sala de calderas y quedarme allí hasta la hora de irme, Estoi como a 40°C pero mejor eso que arriesgarme a un encuentro complicado, las horas pasan muy despacio pero finalmente llega la hora de irme así que cojo mis cosas y me marcho. Deprisa con un adiós, adiós, adiós.
Paso un fin de semana fantástico haciendo senderismo y viendo bichetes en el campo, he podido olvidarme de todos los problemas del trabajo y me he relajado.
El lunes llego a trabajar con normalidad, resulta que al llegar hay otra recepcionista, al parecer Carol se ha cogido el día de asuntos propios en su puesto hay una chica sudamericana muy muy agradable, luego me entero que Judith la directora tampoco estará en todo el día, porque tiene reunión con la empresa, solo está la trabajadora social que me ignora todo el día, yo trabajo agusto y tranquilo, de hecho salgo varias horas más tarde de mi hora de salida para dejar hechas varias cosillas que han surgido el finde.
Al volver el martes veo a Carol otra vez en la recepción, la saludo animado y ella me devuelve el saludo muy jovial y empiezo la jornada con normalidad, Carol me va indicando por teléfono habitacion y avería y yo ácudo a solventarlo.
A media mañana yo Estoi reparando una fuga en un radiador cuando Carol me llama, yo me pongo los auriculares y le digo gracioso; a ver qué más se a roto, y ella me contesta; nada tranquilo solo quería comentarte una cosita, menuda herramienta tienes hay escondida, el día del simulacro vi que era grande pero luego al tocarla me encantó, habrá que probarla, me he dado cuenta de que nunca me has enseñado tú cuartito, a lo que yo contesto; me parece raro que con los años que llevas aquí no hayas visto el cuarto de mantenimiento a lo que ella replica tajante; no he dicho que no lo conozca lo que te digo es que quiero que tú me lo enseñes, el cuarto o lo que quieras y tras está frase cuelga, yo flipo pero sigo enzarzado con el radiador.
Tras ganar la batalla contra el radiador baje a mí cuartito a dejar la herramienta, estaba secando la herramienta para colocarla cuando entra en el cuartito Carol y cerró la puerta, el cuarto de mantenimiento es pequeño y tiene una gran mesa de madera donde trabajar así que estábamos muy cerca el uno del otro. Yo sin darle importancia le dije como es que has bajado, no te echarán de menos arriba a lo que contesto tú tranquilo he dejado a la social al cargo de los teléfonos le he dicho que Estoi mal de la tripa. Yo le replique y porque has hecho eso a lo que ella contestó sonriendo; solo quiero ver tu herramienta, yo estaba de espaldas y solo negué con la cabeza y ella continuo; solo la he sentido bajo mi pie pero no la he visto y tengo curiosidad, agamos una cosa tú me la enseñas, yo me quito la curiosidad y me voy, todos contentos, yo le contesté; estás muy loca pero vale ya de perdidos al río, yo te la enseño y te vas, ella sonriente contesto rápido; si si.
Yo me gire quedando de cara a ella, estábamos casi pegados, yo con resignación me abrí la bragueta y me la saqué y la dejé colgando, ella se acercó más a mí y me la agarro con la mano mientras me susurro al oído: no está mal, pero no la quiero ver dormida. Y empezó a acariciar mi polla con su mano, ella tenía su cara pegada a la mía, y me susurro de nuevo; así vamos a tardar mucho, se descalzo y se puso de rodillas en el suelo, y con mucha delicadeza se metió mi polla en la boca y comenzó a chuparla, yo no podía creerlo, mi polla empezó a crecer en su boca, ella seguía y seguía chupando y yo estaba cachondisimo, cuando mi polla ya estaba dura y palpitante se levantó y me dijo; ahora tú me debes algo a mí, ella se pegó a la mesa, se subió la minifalda y se bajó un tanga negro mínimo mientras decía; supongo que no me vas a dejar así toda mojada y con las ganas? Y se sentó en la mesa. Yo en aquel momento ya estaba en automático, no podía pensar, así que me coloque entre sus piernas y metí mi polla en su coño, estaba tan mojado que prácticamente entró sin esfuerzo, deslizaba entre sus labios y cara a cara comenze a follarmela a meterla y sacarla sin parar, ella me alejo un poco y coloco sus piernas sobre mis hombros, yo me agarre a sus muslos y continúe follandomela sin parar, ella frente a mi gemía y me agarraba con fuerza el culo hasta aruñarme las caderas, yo no paraba, me corrí pero aún así seguí follandomela hasta que me grito que se estaba corriendo, yo pare y me dejé caer en mi silla con ruedas.
Ella se limpió un poco con mis toallitas húmedas, se vistió y se fue, volvió a asomarse a la puerta un segundo y dijo tranquilo ya repetiremos y se subió al ascensor y me quedé exausto e incrédulo en la silla con la polla colgando por fuera del pantalón.
Con poca gana me arregle y me senté un rato frente a mi mesa tratando de no pensar en nada, luego pensé que mi jefa podría verme sin hacer nada y preguntarse que pasaba así que me fui a mí no muy escondido escondite la sala de calderas, era una estancia en el sótano con tres grandes calderas que generaban un calor horrible y todas las paredes estaban cubiertas de tuberías de agua, yo me escondía en ese infierno improvisado y aprovechaba para pintar las tuberías a mí ritmo, así ni me agobiaban ni me escaqueaba.
Debí de pasar mucho tiempo en la sala de calderas porque para mí sorpresa apareció la directora, según entro me vio y me dijo; estás pintando las tuberías, buena idea les hacía falta, me gusta que tengas iniciativa pero Carol lleva llamándote para una reparación un buen rato, no puedes despistarte, yo rápido conteste; perdonene, es que se me olvida que aquí abajo no hay cobertura. Y sigo pintando mientras ella se mueve a mí alrededor y mira como pinto, después de unos minutos me dice con voz insegura; respecto a lo de la comida, lo del pie perdona si te molesto, a lo mejor no te parezco atractiva, ya tengo 49 años, soy la mayor del centro. Yo sin dejar de pintar le contesto; No pasa nada y desde luego eres una mujer atractiva pero lo del pie me pilló por sorpresa y delante de todos y claro me puse nervioso. Ella con voz que denota indignación me replica; por favor cuando me hables mirame, no hacerlo es una falta de respeto yo me giro para disculparme y me encuentro a la señora directora de pie junto a su vestido que está en el suelo, ella es una mujer bajita, delgada de piel bronceada, lleva zapatos de tacón de regilla, unas bragas blancas y un sujetador blanco acolchado, yo solo alcanzo a decir; way, ella me pregunta; te gustó? Yo empiezo a andar al rededor de ella, cuando paso por detrás de ella sin decir nada le quito el sujetador, descubriendo unos pechos pequeños pero muy monos, dejo caer el sujetador sobre el vestido en el suelo, y sigo dando vueltas a su alrededor y ella se baja las bragas que quedan sobre los zapatos descubriendo un coño afeitado del que asoman los labios, doy un vuelta más y replicó; si, si que me gusta.
Ella saca los zapatos de las bragas, anda hasta un trozo de pared despejado y apolla las manos en la pared, y con total normalidad me dice; por favor vamos al grano tengo que llevar los informes trimestrales a la empresa. Yo me acerco por detrás, me bajo los pantalones y el calzoncillo y con mi mano derecha me meneo la polla poniéndomela dura mientras con la izquierda acaricio su culo y su espalda, yo me acerco y pego mi pecho a su espalda y hecho su culo un poco hacia atrás, lúbrico mi polla con saliva y con cuidado la meto en su coño por detrás, y sujetando su culo con mis manos empiezo a follarmela por detrás, mientras lo hago beso su cuello y muerdo sus hombros, ella gime de modo escandaloso, haciendo mucho ruido, suerte que estamos en un sótano rodeados de máquinas ruidosas, yo sigo metiéndola y sacándola con rapidez, noto que me va a costar correrme después de la exprimida que me metió Carol, pero insisto en follarmela fuerte, cambio y paso mis brazos por sus axilas y agarro sus tetas, sus pezones son grandes y están duros, tras un buen rato follandomela consigo correrme pufff me pegó a ella y noto que le tiemblan los muslos, ella se gira y me dice con voz firme, ha estado bien me he corrido tres veces, ella recoge su ropa del suelo y mientras se viste me dice; ha estado muy bien ahora tengo que irme, intenta dejar todas las tuberías pintadas hoy, se gira y se va yo me quedo echo polvo, miro la hora y me digo a la mierda, que se jodan las tuberías, me voy a mí casa, cuando voy saliendo me para la trabajadora social, no puedo evitar pensar; no me jodas que ahora tengo que tirarme a la perroflauta, la trabajadora social me dice Nick no puedes desaparecerte y estar desconectado en horario de trabajo, ten cuidado creo que la directora no está muy contenta con Tigo, yo sonrió y me marcho pensando; QUE OJO CLINICO EL TUYO.
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