Mis inicios en las relaciones D/s (9)
Pedro no es un invitado, es un objeto. Cuando la puerta se abre, su mundo se reduce a obedecer, sufrir y servir. En esta casa, el dolor es moneda de cambio y su boca, el recipiente final de sus placeres.
-Dame tu correa y vamos a abrir la puerta, seguramente serán ellos.
No esperaba que la presentación fuera tan directa. Allí estaba yo a cuatro patas junto a mi Ama y abriéndoles la puerta. Al hacerlo se besaron y se abrazaron sin siquiera hacer de mi.
Pasemos al salón. Nos espera una reunión muy divertida.
Por el pasillo fuimos al salón yendo yo tras ellos y tirado de la correa por mi Ama Carla. Ninguno hizo caso de mi, ni se refirieron. Iban hablando como si yo no existiera. Me supuso una situación muy humillante. Estábamos en mi casa y yo no era nadie.
Sentarse. ¿Un cigarro?
Sí claro.
Un tirón de la correa me hizo saber lo que debía hacer. Me situé en el centro de ellos con la boca abierta en la que iban echando la ceniza de sus cigarrillos sin dirigirse a mí para nada aunque me estaban viendo. Por una parte me sentía muy bien siendo usado pero nunca imaginé tanta humillación. Una de la veces la ceniza de su amiga cayó al suelo.
¡Vamos, límpialo!
Me puse a cuatro patas y lamí la ceniza del suelo.
Carmen, que guapa vienes hoy.
Porque aún no me he quitado el abrigo.
Carmen se levantó y quitándose el abrigo dejó ver su cuerpo que me encantó. Era una mujer de unos sesenta años, más bien gordita, de pelo corto y muy maquillada. Lo que más me llamó la atención fueron sus botas hasta la rodilla con puntera y un tacón fino metálico. En el centro de todos se movió andando de una forma sensual acariciándose el cuerpo, pasando sus manos por sus pechos. La miré y Ella mirándome sensualmente se acercó a mí y mis manos sintieron como eran pisadas por sus botas. Sonrió por los gestos de dolor de mi cara sintiéndome pisado por Ella. Soporté el dolor sin emitir ningún sonido.
Estas increíblemente preciosa, Carmen.
Carmen miró a mi Ama y dejó caer su cigarrillo al suelo. Yo no podía moverme por tener mis manos pisadas por Ella.
¿No le has enseñado lo que tiene que hacer, Carla? Ya que tú no lo has educado como debes lo tendré que hacer yo.
Se movió liberando mis manos de ser pisadas por Ella y abrió su bolso para sacar un látigo corto de tiras que agitó al aire dejando un sonido estremecedor.
Carla, ponlo en posición.
Mi Ama tiró de mi correa y me colocó a cuatro patas con mi cara entre sus piernas. Antes mi Ama había desabrochado su arnés dejando al aire su coño que ya estaba húmedo.
¡Sin chupar ni lamer, perro!, solo huele.
Era la primera vez que me impedía lamer y chupar su coño y no lo entendía porque sabía que le encantaba. Pensando en esto recibí el primer latigazo sobre mi culo.
Esta es la única forma que tenemos para hacerles entender a estos esclavos que no son nada y que su existencia se ha de limitar a obedecer y cumplir los gustos y órdenes de sus Amas.
Los latigazos caían sobre mi espalda y sobre mi culo.
¿Cuántos latigazos van?
No los había contado pero deduje que unos diez y eso le manifesté.
Diez Señora Carmen.
Ja, ja, ja, se ha equivocado. Solo han sido ocho. Así es que voy a completar los latigazos que el mismo creía que han sido. No quiero defraudarle, ¿verdad Carla?
Por supuesto cariño. Es todo tuyo.
Los siguientes latigazos, dos, fueron muy fuertes haciendo que me retorciera entre las piernas de mi Ama Carla.
Me gusta, es bueno como esclavo.
Carmen se sentó de nuevo junto a mi Ama Carla, se encendió un cigarrillo pasando su brazo por encima de Ella.
Cariño hoy tengo muchas ganas de ti. Estás muy provocativa y haces que nada más verte ya me excite y te desee.
Carmen daba caladas al cigarro para juntar su boca a la de Ella y compartir el humo de su boca. Sus lenguas se enredaban dejando sus caras brillantes por la saliva.
Pedro, hoy me apetece estar con Carla. Mientras puedes usarle. Luego puede que te invitemos, ¿verdad Carla?
Si mi amor, después. Ahora es nuestro momento.
Yo, en el suelo y con mis manos doloridas las observaba como se acariciaban y besaban con lujuria y a la vez miraba de reojo al marido de Carmen.
¡Ven aquí, perro!
Me acerqué a él que me mandó desnudarme por completo. Al ver el plug en mi culo tiró de él.
No lo vas a necesitar, yo te voy a proporcionar uno mejor.
Diciendo esto se desnudó y cogió su polla con una de sus manos para con la otra tirar de la correa hasta acercarme a él.
Vamos a ver qué tal sabes hacer una mamada. Quiero que la pongas muy gorda para después hacer que la disfrutes.
Agaché mi cara y colocándome entre sus piernas abrí mi boca y engullí su polla para chuparla con fuerza. Notaba a cada chupada como crecía su polla dentro de mi boca.
Procura que no me corra, quiero hacerlo dentro de ti.
Mientras Carla y Carmen ya se habían dejado al aire sus pechos. Una y otra se alternaban para chuparse los pezones, oscuros y gruesos. Pude ver como mientras Carmen se afanaba dando chupetones y mordiscos a los pechos de mi Ama, ésta se había abrochado el arnés y colocado un strapon algo grueso.
Espera Carmen, mira lo que te tengo preparado.
Carmen se levantó y se quedó completamente desnuda a excepción de sus botas. Se echó en el sofá, entreabrió sus piernas y cogiendo con sus manos el strapon lo llevó hasta su coño dejándolo entre sus labios.
Quiero que me folles mi Carla. Me tienes muy caliente. Además el ver a tu perro mamándosela a Pedro me ha puesto cachonda pérdida. Fóllame con fuerza. Las manos de Carmen se posaron sobre la cadera y el culo de Carla para presionarla más contra ella.
Si, así. Muévete más rápido. Así me gusta mi Carla. Sigue así.
Yo mientras seguía chupando la polla de Pedro. Estaba ya muy gorda y fue cuando sus manos me apartaron de él y me colocaron a cuatro patas en el suelo. El se arrodilló tras de mí y comenzó a azotar mi culo con sus manos. Sentía que me ardía mi culo cuando sentí la punta de su polla pegada a mi orificio anal. Esta vez no hubo miramiento alguno, un golpe seco hizo que su polla me penetrara y me llenara por completo.
¡Que buen culo tiene tu esclavo!
Ninguna de ellas le respondieron. Carla metía y sacaba el strapón en el coño de Carmen.
Siiiii Carla, si, si yaaaaaaaa.
Carla se separó de Carmen y se quedó sentada a su lado.
¿Qué haces Carl?, ¿no has tenido suficiente? Yo necesito descansar.
Carla haba cogido con sus manos el strapón que estaba impregnado de flujo del coño de Carmen y las movía hacia arriba y hacia abajo como masturbándolo. Eso hacía que el strapón que llevaba introducido en su coño la masturbara a ella a la vez. Cuando Carmen se acercó a Carla se dio cuenta.
¡Que pilla eres! No me habías dicho nada.
Carme sacó el strapón del coño de Carla y lo chupo lamiendo todo el flujo que lo impregnaba.
¡Que bien sabes!
Mientras ellas descansaban y se fumaban un cigarrillo jaleaban a Pedro.
¡Más fuerte, fóllatelo más fuerte! Creo que Pedro está disfrutándolo.
Vamos perro, voy a correrme en tu culo. Si, si, siiiiiii
Pedro sacó la polla e mi culo dejándolo lleno de su leche caliente. Al separase le colocó el strapon para evitar que lo expulsara fuera. Lo infló y se echó en el sillón.
Carla, ¿esto lo limpia él?
Sí claro. No tiene ningún límite y precisamente eso era de lo que quería hablaros.
Nos tienes en ascuas, habla.
Pues mi esclavo se ocupa de mis necesidades.
¿Te lava después de que hagas tus necesidades?
¿Algo más que eso? No nos digas que lo…..usas…. co…mo….¡wc!
Siiiiiii, mis excrementos forman parte de su alimento y como no mi orina. Es un premio para él y así lo asume.
Por cierto, sírvenos una copa perro.
¿Qué desean tomar los señores?
Mi Ama y Carmen pidieron un gym tonic y él un wiski.
Me desplace a la cocina a preparar las bebidas. Me presenté y les ofrecí a cada uno su bebida.
Ponte en el centro tú arrodillado y estirado. Antes enciéndenos un cigarrillo.
Verles sentados los tres uno junto al otro fumando y con sus piernas cruzadas moviendo su bota en el aire.
Abre bien la boca. Ahora veremos quién consigue escupirle en la boca. Empieza tu Pedro.
Él se adelantó en el sillón y lanzó un escupitajo que alcanzó mi frente para empezar a deslizarse por mi nariz hasta mi boca. Después fue Carla que carraspeó antes de escupir y lo lanzó justo en mi cara tapando mi ojo. Por último Carmen me escupió pero hizo trampa. Se levantó y con su mano en mi barbilla dejó caer una abundante cantidad de saliva en el interior de mi boca.
¡Traga todo!
Mientras, mi Ama fue sacando unos guantes de látex que le entregó a ellos. Fue Carmen la que después de ponerse los guantes se dedicó a restregar los escupitajos por toda mi cara escupiéndome una y otra vez.
Todo un cerdo, me gusta. ¡Levanta!
Carla, ¿donde podemos atarlo?
Pues yo pongo unas cuerdas en la puerta y cruzándola por delante la cierro y le ato pies y manos. Ven aquí mi perro.
Mi Ama me colocó de espaldas en la puerta y me sujetó con las cuerdas pies y manos quedando inmóvil en cruz. Así se levantó Carmen y comenzó a darme con la fusta en mis pezones con el fin de desprender las pinzas que llevaba en ellos. Mientras, Carla le dio a Pedro la rueda de pinchos y le invitó a pasarla por mi polla que con su mano la cogió y estiró.
Ya puedes pasarla Pedro, te gustará.
Me concentré para soportar el dolor tanto de la fusta como de la rueda. Carla me miraba y me hacía gestos y guiños para darme a entender que estaba muy contenta con mi comportamiento.
Sujeta tu su polla, que vengo ahora.
Al volver, Carla traía el strapon súper grueso.
Carmen, mira lo que te he traído. Creo que te gustará usarlo.
Carmen dejó de fustigarme cuando consiguió desprender las pinzas de mis pezones.
No me digas Carmen que es para él.
Para quien va a ser. Toma ponte primero este arnés. Después le ajustas este strapon y lo sujetas con tus manos que es bastante grueso y pesado.
Ver a Carmen sujetando ese strapón me hizo olvidarme del dolor y temblar un poco por lo que me esperaba.
Voy a soltarle para que lo tengas en la posición que más te guste y te sea más cómoda.
Carla tiró de la correa y me llevó hasta donde estaba sentada Carmen con las piernas abiertas y sujetando el strapon para ir moviéndolo.
Ponte apoyado en tus brazos y con las piernas estiradas. Quiero tu culo en alto.
Carmen cogió el strapon con sus dos manos y lo colocó sobre el orificio anal de él.
Carla, ¿tú crees que podré penetrarlo con este strapón? Es muy grande, lo voy a destrozar.
Bien se lo que te excita el hacerlo, tu condición sádica hará que lo penetres hasta el fondo de su ser.
Oyendo esto sentí como las manos de Carla separaban mis glúteos para facilitarle a Carmen la penetración.
Cariño ya está preparado, cuando quieras.
Ahora las manos de Carmen me cogieron con fuerza por la cintura y presionó haciéndome notar como se iba abriendo paso la punta del strapon en mi ano. A pesar de lo que había hecho mi Ama el día anterior mi ano estaba muy dolorido y volver a ser penetrado de la misma manera hacía que el dolor se acrecentara por la fuerza que estaba empleando Carmen al penetrarme.
Carla, ¿te estás dando cuenta como le penetro y el dolor que le supone? Es algo que me está excitando sobremanera. Siento como el flujo resbala por mis piernas. Me estoy poniendo chorreando. ¿No quieres hacer algo por mí?
Las manos de mi Ama Carla dejaron de separar mis glúteos pues con la fuerza de Carmen el strapon iba abriendo y penetrando cada vez más en mi. Mire de reojo intentando buscar a mi Ama y pude ver como se había arrodillado ante su amiga Carmen y con su lengua iba lamiendo sus piernas recogiendo el flujo que no cesaba de bajar por sus piernas.
Pedro, ven y ponte delante de él.
Fue decirlo y ya tuve frente a mí la polla erecta de su marido.
Vamos, abre tu puta boca y demuéstrame que te encanta mamarla.
La mano de Pedro me cogió por la barbilla y su polla húmeda se abrió paso por entre mis labios hasta llenar por entero mi boca. Los empujones de su mujer hacían que su polla me llegará hasta el fondo de mi boca provocándome arcadas que hicieron que por la comisura de mi boca echara parte del vómito que me provocaba.
¡Que buen perro tienes Carla! Es una maravilla. Como disfruto al usarlo. Estoy a punto de alcanzar un orgasmo bestial al ver como al sacar el strapon está lleno de sangre además de otros fluidos. Ya sabes cómo me excita la….. san…..greeeeee, siiiiii, yaaaaaa.
Carla le ayudó a sacar el strapón y a sentarse para que descansara.
Toma un cigarrillo, se lo que te gusta fumar después de un orgasmo como el que has tenido.
Yo seguía mamándole la polla a su marido. Temblaba de que vieran como se había puesto el suelo por mis vómitos. Ahora y sobre ellos habían echado el strapón formando una mezcla de sangre, fluidos y restos sólidos de excrementos.
Cariño, te gusta como te la chupa el perro de Carla.
Tiene una boca y una lengua que me hace deleitarme como nunca. Tu, perro, prepárate para tragarlo todo. Estoy a punto de correrme. Pero mantén la leche en tu boca sin tragártelo.
Mi boca estaba llena de semen caliente. Me mantuve con la boca cerrada y le miré.
Ahora échalo todo en el suelo.
Abrí mi boca y dejé caer toda su leche sobre el strapón y los restos de mi vómito. Ahora la mezcla en el suelo tomó un aspecto más repugnante. Pedro se fue a sentar junto a Ella y se encendió un cigarrillo.
¿Te ha gustado lamer mis piernas?
Mucho, ya lo sabes. Lamerte y besarte me encanta. Sabe muy bien tu flujo. Y, ¿tú cómo estás?
La mano de Carmen se deslizó por los muslos de Carla hasta llegar a sus labios.
Veo que estás muy calentona querida. Tendremos que solucionarlo.
Carmen unió su boca a la de mi Ama, su lengua entraba y salía de su boca llena de saliva que mi Ama chupaba con deseo. Mientras la mano de Carmen se movía despacio entre sus piernas para ir moviéndose cada vez más deprisa.
Carmen sigue, más fuerte. Me gustas, te deseo.
Si cariño lo que tú me pidas.
Ahora su mano se movía muy rápido haciendo que mi Ama Carla separara más sus piernas para permitir que Carmen la masturbara sin cesar.
¡Mas rápido Carmen! Estoy a punto de correrme. Sigueeeeeee, massssss, siiiiiiiii, ahhhhhhhhhhh
Carla quedó exhausta mientras Carmen la besaba con dulzura por todo su cuerpo chupándole sus pezones.
No puedo más, no lo hagas por favor.
Los pezones de mi Ama estaban muy hinchados como dos botones. Sus aureolas se agrandaron. Carmen no cesaba de apretarlos con sus manos haciendo que sobresalieran más para atraparlos con su boca y chuparlos dándoles mordiscos con sus dientes.
Vas a hacer que me vuelva a correr.
Pedro, ¿por qué no te acercas y atiendes a nuestra amiga Carla?
Pedro, desnudo, se acercó a ellas y cogiéndose su polla la introdujo en el coño de mi Ama. Las penetraciones eran intensas. El coño de mi Ama comenzó a destilar una buena cantidad de flujo. La polla de Pedro entraba y salía de su coño cada vez más rápido.
Pedro quiero que te corras ya.
Los chorros de semen llenaron su coño a la vez que Carmen mordía sus pezones. Fue un orgasmo brutal. De su coño fluían restos de semen que resbalaban por sus piernas hasta caer al suelo. Los tres estaban muy cansados. Cada uno ocupó uno de los sillones. Yo mientras permanecía en el suelo y los miraba con detenimiento y muy excitado por todo lo ocurrido. Hubo que pasar un buen rato para que se fueran relajando.
Bueno, esto está muy sucio Carla. ¿Qué te parece si se limpia?
Por supuesto.
Mi Ama Carla me miró y con el dedo índice señaló el suelo donde estaba esa mezcla de fluidos, escupitajos, semen y demás. No hacían falta palabras. A cuatro patas me desplacé hasta allí y realmente la mezcla tenía un aspecto repugnante. Mientras sorbía con mi boca cuajarones de saliva mezclados con semen quedaban colgados de mi boca.
¡Que obediente, Carla! Me gusta mucho.
Seguí tomando y tragando, usando mi lengua para recogerlo todo del suelo y llevarlo a mi boca. De vez en cuando debía masticar además de sorber por los restos sólidos que flotaban en la mezcla.
Tienes no solo un esclavo sino un cerdo maravilloso.
Terminé de tomarlo todo con mi cara sucia y con restos de todo pegados a ella. Les miré.
Muy bien, ahora lávate que con esa cara y esa boca no me apetece que me limpies.
Tras asearme me presenté ante ellos.
Dedícate primero a Pedro.
Me acerqué a él y cogiendo su polla flácida la fui moviendo para con mi lengua asearle bien. Deduje que no era una persona muy aseada ya que su olor a sudor y a orina de días era muy fuerte. Cuando termine de El les miré a Ellas.
Carmen había posado sus manos sobre los muslos de mi Ama y los separaba.
Ahora limpia bien a tu Ama, cerdo asqueroso.
El sabor de mi Ama me agradó, solo tenía restos de flujo. Me dediqué a Ella con pasión. Solo faltaba su amiga Carmen.
Bien, solo quedo yo. ¡Vamos cerdo!
Su sudor mezclado con los fluidos emanaba un olor diferente al de mi Ama. Pasé mi lengua por sus piernas, sus muslos y cuando separé los labios de su coño comencé a recibir latigazos en mi espalda y culo.
¡Sigueeeee! Solo quiero que sientas mi agradecimiento por tu comportamiento hoy.
Solo cuando cesaron los latigazos pude separarme de Ella y dar por finalizada la limpieza y el asearla.
Carla, ha sido una de las reuniones más maravillosas que hemos tenido. Lástima que se termine, aunque me gustaría que la próxima sea entre tú y yo a solas con tu esclavo. Tengo tantas ganas de probar hasta donde es capaz de ser obediente y entregado.
Te aseguro que hasta donde tú desees, Carmen.
Fueron a la puerta de casa y se despidieron. No sin antes dejar mi cara marcada por los escupitajos que echaron sobre ella.
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- Relato #243110— title-regex: contiguous parts (8 -> 9)
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