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Dominaciónmar 2023

Un despiste me condujo a mi sumisión (17)

Se arrodilla ante ellas, sabiendo que su dignidad ya no le pertenece. Hoy no solo debe obedecer; debe convertirse en lo que ellas dicen que es. ¿Podrá aceptar el rabo que le colocan en el ano y la correa que lo ata al árbol?

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El día se iniciaba sin saber nada más que lo que mi condición de esclavo iba a suponer: mi obediencia ciega a mis Amas. Mientras iba tras de Ellas y al pasar por el baño me mandaron asearme antes de preparar el desayuno. Al llegar a la cocina se sentaron en la mesa y se fumaron un cigarrillo mientras yo les preparaba su desayuno.

Toma este regalito que te hemos comprado.

Abrí el paquete que me entregaron y resultó ser un set de bol de aluminio, tres concretamente, de esos que se usan para los perros.

¿Te gustan?

Mucho mis Amas, gracias.

Me acerqué donde estaban sentadas y me dediqué a besarles los pies, agradeciéndoles el detalle que habían tenido para conmigo.

Colócalos en aquel rincón. Son tres, uno para tu comida, otro para la bebida y el tercero, más grande para hacer tus necesidades que lo pondrás en el jardín.

Así será, mis Amas.

Me levanté del suelo, los coloqué donde me habían indicado y continué con su desayuno. Mientras lo hacía mi Ama Carmen se levantó y se marchó dándole un beso a Merche. Estaba sirviéndoles el desayuno cuando vi que regresaba mi Ama Carmen.

Toma Merche he traído el que sé que más te gusta.

Miré como mi Ama le daba la fusta a Merche. Está la cogió dejándola sobre la mesa poniéndose a tomar el desayuno.

Acércanos los bol que te sirvamos tu desayuno, cerdo.

Les acerqué un bol a cada una de Ellas. Primero mi Ama Carmen echó en su bol una mezcla de lo que estaba tomando, tostada masticada mezclada con café con leche y escupiendo en él para terminar y seguir desayunando. Mientras mi Ama Merche cogió su bol y lo colocó entre sus piernas para orinar en el, intercambiándose los bol para que mi Ama Carmen echara sobre la orina lo que estaba masticando en su boca mientras que mi Ama Merche se sonó la nariz con sus dedos dejando caer abundante mucosidad en el bol.

Toma, ponlos en su sitio y ya puedes desayunar, cerdo.

Al ponerlos en el suelo me puse a cuatro patas y comencé a beber y comer todo lo que Ellas me habían preparado. En el de la comida había una mezcla de comida masticada y saliva de aspecto no muy saludable pero que al comerlo me supo riquísimo por pensar que todo había estado en las bocas de mis Amas y por eso tenía el sabor de Ellas. En el de beber me habían preparado una bebida a base de escupitajos, mucosidad y restos de sus cafés escupidos de sus bocas. Este último mi Ama Carmen lo había condimentado con su pipí colocándolo entre sus piernas. Me coloqué a cuatro patas y comencé a tomar mi desayuno. Estando así escuché como se levantaban y muy pronto sentí la fusta sobre mi culo.

¡Vamos perro, desayuna pronto y no dejes nada!

La fusta no cesaba de marcar mi culo. Uno tras otro la intensidad iba en aumento. Cuando terminé mi desayuno la fusta cesó de acariciar mi cuerpo. Me levanté y me dispuse a recogerlo todo para dejar la cocina limpia y preparada para la hora del almuerzo.

¿Me permiten un momento?, he de ir al baño por favor.

Pero, ¿cuando has visto tu que un perro vaya al baño? El bol grande que hay en el jardín es para que lo uses cuando tengas que evacuar restos sólidos. Si solo es para hacer pipí, nos lo dices y te llevamos nosotras.

Solo es pipí, mi Ama.

Está bien, ¡vamos al jardín!

Mi Ama Merche cogió mi correa y tiró de mi hasta el jardín. Junto al bol grande había un árbol y allí se paró.

Ya puedes orinar perro. A ver si sabes hacerlo bien.

Me puse arrodillado y saqué mi polla para orinar.

Así orinan los perros.

La fusta me hizo recordar la imagen de un perro orinando. Me coloqué junto al árbol y levantando una pierna la apoyé en el tronco del árbol junto a una de mis manos. Mi otra pierna y mi otro brazo me sujetaban en el suelo. Así, como un auténtico perro comencé a orinar sobre el árbol. Cuando terminé tiró nuevamente de la correa para llevarme tras Ellas.

Lo has hecho muy bien. Así has de hacerlo siempre y antes nos lo dices pues nos encanta verte como un perro auténtico. Ja, ja, ja.

La humillación fue brutal al no tener ya ni la intimidad de poder hacer mis necesidades solo y tener que hacerlo ante Ellas y de esa forma. Pero me sentí bien solo con verlas a Ellas disfrutar de mi condición.

Carmen, ¿no crees que es el momento de colocarle eso?

Si, claro. Debe llevarlo ya siempre ya que así le haremos sentir mejor lo que es. Voy a por él y se lo ponemos. Vengo ahora mismo.

Perrito, vamos a hacer que te sientas mejor y en todo momento lo que eres, un perro a nuestro servicio. Ya andas como tal, comes de nuestras sobras, obedeces y te educamos como lo que eres. Hoy ya te hemos hecho saber dónde has de hacer tus necesidades y que seremos nosotras las que te controlaremos cuando y cómo. Ya, con lo que va a traer Carmen te vamos a hacer que te sientas un perro de verdad.

Ya estoy aquí. He traído esto para que nos sea más fácil el colocárselo.

Mi Ama Merche ató la correa al árbol y me mandó con su fusta adoptar la postura de a cuatro patas y con el culo en alto. No sabía lo que se proponían pero obedecí para no enfadarlas y recibir más fustazos.

Voy a untarle bien todo su culito con esto.

Pude ver como mi Ama Carmen se enfundaba sus manos en unos guantes negros de látex. Cuando lo hizo sentí como acariciaba mi culo y el esfínter con una crema fría que la fue introduciendo poco a poco con sus dedos.

Creo que ya está preparado, dámelo que se lo ponga.

Una presión en mi esfínter me hizo saber que iba a ser penetrado de alguna manera. Muy despacio pero con fuerza ese objeto iba introduciéndose en mi culo. Llegó un momento en que se detuvo en su recorrido.

¡Relájate o será peor para ti!

Procuré apretar como cuando voy a hacer de vientre y así facilitar su entrada.

Así está mejor.

En ese momento una fuerte presión hizo que lo sintiera penetrarme por completo.

Quiero que te veas. Voy a hacerte una foto con el móvil y te la enseño.

Me mostró la foto que me había tomado y pude ver como de mi culo sobresalía un rabo negro hacia arriba. Ahora supe lo que me había querido decir mi Ama Merche cuando me dijo que me iban a hacer sentir definitivamente lo que era, un perro, su perro.

Mueve el culito que te veamos. Los perros cuando sean contentos lo manifiestan moviendo su rabito. Ja, ja, ja.

Allí, a cuatro patas y sujeto al árbol inicié un meneo de mi culo que hizo que mis Amas lo aplaudieran.

Vamos perrito dentro.

Al llegar se acomodaron en ls sillones usándome como alfombra poniendo sus pies sobre mi.

¿Estas cómodo, perrito?

Mucho mis Amas.

Está bien. Ahora, en cuanto nos fumemos el cigarrillo saldremos. ¿Te parece bien que vayamos a una tienda nueva que han abierto y vemos las últimas novedades?

Si, claro, me encanta la idea. Venga, levanta y abre la boca que vamos a vestirnos para salir.

Mis Amas escupieron copiosamente en mi boca apagando sus cigarrillos en mi boca. Después tiraron de mi correa yendo a su dormitorio. Al llegar mi Ama Merche tomó el embudo, me lo colocó en la boca y entreabriendo sus piernas Orión en él bebiéndolo yo todo. Al terminar fue mi Ama Carmen la que ocupó su lugar para de igual forma orinar en mi boca. Se echaron en la cama y me reclamaron.

- Ya sabes lo que has de hacer, perro

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