Xtories
Dominaciónmar 2023

Un despiste me condujo a mi sumisión (16)

No es solo obediencia, es pertenencia. Cuando cruzas el umbral de su casa, dejas de ser un hombre para convertirte en su propiedad. ¿Estás listo para probar el sabor de tu propia degradación?

slave104K vistas
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

El resto de la tarde pasó sin más, yo amarrado a la argolla del suelo y ellos hablando sobre sus experiencias y sus futuros deseos y proyectos. En medio de todo esto fueron numerosas las Dóminas y parejas que se interesaron por mi condición y posibles alquileres de mi.

Ha sido genial, nunca lo hubiera imaginado tan real. Tendremos que repetirlo aunque para ello podríamos hacerlo en vuestra casa o en la nuestra. ¿Porqué os habéis planteado la posibilidad de alquilarlo por un tiempo?

La verdad es que no lo habíamos hablado, pero no se sabe. Tal y como ha ido la tarde podría ser una posibilidad a tener en cuenta.

Pues si os decidís contar con nosotros antes que nadie.

Realmente sería una buena fuente de ingresos el alquilarlo y no nos vendría nada mal. ¿No lo crees tú también, Carmen?

Podría ser. Lo tendremos que hablar en casa.

Por cierto, cerdito, ¿tu que opinas?

Mis Amas yo les pertenezco y sobre ese tema y sobre cualquier otro solo puedo ofrecerles mi obediencia si así llega a ser su deseo.

Bueno, nos vamos a cambiar, debemos irnos a casa. La tarde ha sido muy intensa.

Mis Amas me dejaron allí, en el reservado, mientras se cambiaban. Cuando regresaron me trajeron mi vestimenta también.

Nos marchamos. Estaremos en contacto.

Todos se abrazaron y se dieron besos. Para mi solo hubo unos escupitajos en mi boca que agradecí gustosamente mientras los tragaba y besaba sus pies.

¿Que tal lo has pasado, cerdito? Esperamos que te haya gustado tanto como a nosotras.

Mucho mis Amas. Me ha encantado, de verdad.

Y, ¿lo de alquilarte a otros y sacar un dinerito?

Si es su deseo y con ello les puedo complacer estaré totalmente dispuesto.

¡Que maravilla de perro estás hecho. Nos encantas cada día más. Ja, ja, ja.

Al cabo de un rato llegamos a casa. Mis Amas estaban muy cansadas y se dirigieron directamente al dormitorio. Me mandaron desnudarme y aguardarles.

¡Ven, acompáñame al baño, voy a reventar de pipí!

Mientras acompañaba a mi Ama Carmen, Merche se quedó desnudándose.

¡Échate pronto en el suelo!

Me tumbé boca arriba y coloqué mis manos para que pudiera sentarse sobre ellas. Abrí mi boca y la pegué a su coño con el fin de no desperdiciar ni una sola gota de su orina.

Procura que no se derrame ni una sola gota, cerdo.

Carmen termina pronto que creo que no voy a poder aguantar mucho.

El coño de Carmen comenzó a destilar unas gotas que se convirtieron en un chorro intenso de orina. Lo tragué todo. Ella se levantó y se marchó hacia el dormitorio a ponerse el camisón. Yo permanecí en la misma posición ya que oí que mi Ama Merche tenía también que orinar.

Levanta y apoya tu cabeza en el wc, además de pipí tengo algo muy especial para ti. Ya sabes que las bebidas gaseosas me producen muchos gases.

Adopté la postura que me había dicho para que Merche se sentara sobre mi.

Pega tu nariz a mi culo, cerdo.

Un sonoro peo lleno mi nariz. Olía de forma muy intensa, pero exquisita por ser de mi Ama. Este no fue el único. Siguieron varios más hasta que con un tirón de mi correa me mandó cambiar mi nariz por mi boca ya que la orina comenzó a manar de su coño.

No tardes cariño, te estoy esperando.

Te quiero mucho Carmen. Mañana vamos a fijar una argolla en el suelo, ¿te parece?

Si claro.

Así se quedaron durmiendo mientras yo no sabía que posición adoptar pues tenía muy dolorido mi culo por la follada que me había propinado el marido de Carmela.

La noche me supo a poco pues al sentir como unos pies se posaban sobre mi cara abrí los ojos creyéndome que acababa de dormirme y no que habían pasado ya algunas horas.

Acompáñame cerdo. Creo que la culpa la tiene todo lo que bebimos ayer en la reunión.

Con los ojos casi cerrados y arrastrándome a cuatro patas fui tras Ella hasta el baño. Allí cogí el embudo y tumbándome en el suelo lo introduje en mi boca y lo puse entre sus piernas esperando que me saciara con su orina.

Creo que voy a ahogarte con tanto pipí. Traga todo y rápido, tengo sueño.

El embudo se fue llenando con el chorro de su orina y mi boca no paraba de tragar sin más. Al cabo de unos minutos el embudo se vació en mi boca, lo saqué dejándolo en el bidé y con mi lengua le limpié y sequé su coño de los restos de orina.

Vamos a la cama cerdito mío.

Tiró de la correa hasta llegar a la cama y acostarse, dejándome a sus pies. Conseguí coger el sueño nuevamente hasta que la luz de la mañana me despertó. Me incorporé para besar los pies de mis Amas debajo de las sábanas. Así estaba cuando escuché como se unían las dos y los besos y abrazos cobraron protagonismo.

Cariño, que bien lo pasamos ayer, ¿verdad?

Si, mucho. A este paso haremos de él un perfecto esclavo a nuestra medida, además de convertirnos en la envidia de todos.

Sus pies calientes y sudados de toda la noche suponían un manjar para mi. Mi lengua iba recorriendo uno a uno sus dedos deteniéndome en los huecos entre ellos ya que allí el sabor del sudor era más intenso y sabroso.

- Sigue, sigue lamiéndonos los pies. Lo haces de maravilla.

Mi boca se iba llenando de sabores y unas manos tiraron de mi correa haciendo que mi boca dejara de atender sus pies para dedicarme a su coño. El sabor me desvelo que aquellas manos habían sido las de mi Ama Carmen. Al intentar saborear su coño me tropecé con unos dedos en su interior que entraban y salían de él.

No pretenderás que quite mis dedos. Dale el placer que te ha pedido, joder.

Hube de ingeniármelas para satisfacerla aunque Merche ya se lo estaba proporcionando a juzgar por sus gemidos. Sus dedos entraban y salían de su coño, aparecían brillantes y mojados de flujo blanquecino por lo que me coloqué bajo su culo pasando mi lengua por el, lamiéndolo y chupando para que se relajara y e permitiera introducir mi lengua en él.

¡Oh, si me estáis dando tanto placer!, seguir así, más deprisa.

Fue entonces cuando su esfinter se relajó hasta dejar su ano abierto y deseoso de ser penetrado.

Mas dentro cerdo, Quino sentir tu lengua dentro de mi culo.

Endurecí mi lengua y comencé a introducir la punta en su culo abierto. Acumule saliva en su punta y fui introduciéndola haciéndola girar en su interior. Al hacerlo sentí un amargor desconocido hasta entonces para mi. Volví a introducir mi lengua y un sonoro peo lleno mi boca. Esta vez el aire apestoso y a la vez delicioso que llenó mi boca vino acompañado de un líquido espeso, amarronado con el mismo olor de su peo aunque mucho más intenso.

- ¿Cerdito, te ha gustado lo que te he regalado?

Mucho mi Ama, muchísimas gracias por su regalo.

Me gusta que sepas agradecer lo que te doy.

Seguí lamiendo y tragando todo lo que untaba su culo. Su esfínter se había cerrado pero había impregnado todo su culo y mi obligación y deseo era limpiarlo completamente para dejarlo tal y como a Ella le gustaba.

Los dedos de Merche abandonaron el coño de mi Ama Carmen y los acercó a mi boca para que los chupara y limpiara. Esa mezcla de flujo con el olor y sabor de su culo me supo a gloria y mi deseo era que no se terminara nunca. Cuando terminé les miré y Ellas compartiendo un cigarrillo me miraron, me sonrieron y se levantaron para ir a desayunar apartándome con sus pies.

Continúa en