Un despiste me condujo a mi sumisión (15)
Atado a la cruz, espera el primer latigazo sabiendo que su dolor es el entretenimiento de la noche. Sus dueñas no solo controlan su cuerpo, sino que lo exhiben ante extraños que ansían probarlo. En este reservado, él no existe como persona, solo como carne dispuesta a ser usada, humillada y limpiada.
Ella se sentó junto a mis Amas encendiéndose un cigarrillo y dejando espacio para que se acercara su marido. Vi como antes de situarse frente a mi tomó un látigo de la pared y fue desatándome de la cruz para volver a atarme de espaldas. Esto ya me hizo saber cuales eran sus gustos.
Mereces probar mi placer, perro.
Un fuerte latigazo se estrelló contra mi espalda. Entre uno y otro eran mis Amas las que hacían balancear las pesas mientras le animaban a seguir.
Cariño demuéstrales la puntería que tienes usando el látigo. Podéis pedirle que con el látigo le marque en el lugar que más os guste. Si os parece empezaré yo.
La esposa del Señor se acercó a mi dejando su cigarrillo introducido entre mis glúteos. Sentí el calor del cigarrillo.
No lo azotes aún, espera que el cigarrillo haga su efecto.
No entendí lo que le quiso decir. Dejaron pasar unos minutos mientras se mofaban de mi, me escupían, echaban las cenizas sobre mi cuerpo y no cesaban de golpear la cadena de mis testiculos.
Cariño creo que debes prepararte pues el cigarrillo está haciendo ya su efecto.
El efecto al que se refería era la quemazón del cigarrillo al consumirse. Intenté por todos los medios relajar mi culo para que cayera el cigarrillo al suelo. Merche se acercó tras de mi y a la vez que echaba una bocanada de humo en mi cara pellizcaba mis pezones.
Procura que no se caiga el cigarro, perro. Aprieta bien tu culito pues el quitarlo es el regalo que le ha preparado su mujer.
Cielito cuando quieras demuéstranos tu puntería.
El látigo comenzó a romper las líneas del aire. Tras escucharlo varias veces lo sentí sobre la piel de mi culo. El primer latigazo me alivio al desprender la colilla de mi culo. Todas aplaudieron su puntería, celebrándolo y agasajándolo para que siguiera. Y así lo hizo dejando sobre mi piel la marca de los Díez latigazos que siguieron al primero.
Me ha dejado estupefacta el aguante sin emitir ni un solo quejido que tiene vuestro esclavo.
Es que tiene prohibido el emitirlos.
El chasquido del látigo en mi piel inundó toda la casa atrayendo a otras personas que deambulaban por ella. Al finalizar y como si de un espectáculo se tratara aplaudieron al azotador. Mirar de reojo a mis Amas me hizo tener un subidón de orgullo al pertenecerles. Tales eran sus caras que levantándose mi Ama Carmen le ayudó a colocarse a su amiga un arnés con un strapon a la vez que se abrazaban y se besaban a los ojos de Merche. Ésta era muy celosa y esto no le gustó nada, a juzgar por el gesto de su cara.
Cariño, voy a preparártelo. Se que eres un poco vago y te gusta encontrártelo todo lo a tu gusto.
Gracias mi amor.
Entre mi Ama Carmen y su amiga soltaron mis manos de la cruz atándolas a unas argollas que había ancladas en el suelo. De esta forma mi cuerpo se arqueó hacia adelante dejando mi culo totalmente expuesto.
Antes que nada quiero que lo chupes como lo haría cualquier vulgar puta.
Dicho esto se situó frente a mi dejando su polla negra a la altura de mi boca. Solo hube de entreabrirla y colocarla entre mis labios para iniciar una chupada que para sorpresa mía vino acompañada de unos azotes con la fusta de mi Ama Merche. A cada azote de su fusta mi cuerpo se contraía involuntariamente haciendo que la polla de su amiga penetrará más profundamente en mi boca.
Lo haces muy bien puta, sigue un poco más. Me estás excitando sobremanera.
Debía ser la atracción de la reunión a pesar de encontrarnos en una sala privada pues se podía oír el murmullo de los allí reunidos y agolpados para no perderse nada.
¡Para, puta!
Sacó la polla de mi boca y se colocó tras de mi a la vez que la fusta de mi Ama Merche cesaba en sus azotes. Unas manos que supuse eran las de su amiga me cogieron por la cintura y una presión comencé a sentir en mi ano.
¡No te muevas, ya te diré cuando lo has de hacer!
Sentía que el strapon iba abriéndose camino en mi culo. Cuando creía que todo estaba dentro de mi, un fuerte movimiento hizo que, ahora si, me penetrará por completo.
- ¡Muévete, puta! Ahora si.
Mis movimientos hacia adelante y hacia atrás hacían que entrara y saliera de mi su polla, masturbándome y provocando una excitación que pronto iba a ser corregida.
¿Acaso has olvidado que no tienes derecho al placer?
Unas manos comenzaron a atar mis genitales para tirar de la cuerda y azotarla con una paleta. Pronto el dolor sustituyó al placer de ser follado.
Así me gusta, que respetes el placer de los demás sustituyéndolo por no gozar del tuyo.
La follada llego a su fin cuando un grito llenó la estancia. La amiga de mis Amas había alcanzado el orgasmo deseado. Muy despacio fue abandonando mi culo el strapon y sin dejar tiempo para recuperarme otras mano, esta vez más grandes y rudas sustituyeron las de Ella. Esta vez no hubo preámbulos ni delicadeza. Sentí la presión en mi culo para sin cesar penetrarme por completo e iniciar una nueva follada.
-Cariño me lo has dejado fantástico. Que gustazo es follarme a esta maricona.
Esta vez la follada no se dilató mucho en el tiempo, seguramente por la excitación que ya traía. Tras sentir unos chorros calientes inundar mi cavidad anal esas mismas mano tiraron de la anilla de mi collar colocando la polla entre mis labios.
Ahora límpiame cerdo.
Mi boca se entreabrió para recoger su polla que estaba impregnada de restos de su corrida y algunos restos de heces de mi propio culo. La chupé con gula, con avaricia. De tal forma que una nueva corrida inundó mi boca. Fue brutal haciendo que resbalaran por mis comisuras hilos de leche que relamí con mi lengua. Un empujón de su pie me echó al suelo recogiéndome por la correa mi Ama Merche.
Nos ha encantado tu comportamiento. ¿Te has dado cuenta como has atraído a todo el mundo? No cesan de acercarse para felicitarnos y preguntarnos por el precio de tu alquiler. Ja, ja, ja.
Me siento muy contento de no haberles defraudado. Siempre a su servicio, mis Amas.
No dudes que lo estarás pedazo de cerdo. Te quiero mucho por la vida que me estás dando y todo lo que te queda por dar. Échate a mi lado cerdo mío.
El público agolpado fue marchándose para seguir con la velada. Mis Amas aprovecharon para cerrar la puerta del reservado. Se encendieron un cigarrillo con lo que mi boca se abrió para ser usada.
¡Que bien te has portado, cerdo mío! Nos has hecho sentir muy orgullosas de poseerte. ¿Que pensáis vosotros?
¡Ufff, es una joya de esclavo! Tiene todo lo que se le puede pedir a un esclavo, obediencia, sin límites y entrega.
Acompáñame, tengo que ir al baño.
Tirado de la correa de mi collar seguí a mi Ama Merche. Mientras nos dirigíamos al baño iba echando la ceniza al suelo parándose para que lo limpiara. Las personas al vernos se acercaban y le pedían permiso para acariciarme. Una de ellas que terminaba su cigarrillo le hizo señal a mi Ama respondiéndole con una sonrisa ésta.
Abre bien la boca quieren usarte.
Abrí mi boca y la mujer echó en mi boca un escupitajo para después apagar el cigarrillo. Le dio las gracias y seguimos. Al llegar al baño cerró la puerta y se fue bajando los pantalones y sus bragas.
Tienes la boca asquerosa. Te la voy a lavar.
Me recosté en el suelo apoyando mi cabeza en el wc. Abriendo mi boca recibí el chorro abundante de orina de mi Ama. Lo mantuve en la boca para cuando terminara de orinar enjuagármela bien.
Enséñame la boca, cerdo. Tienes que limpiarme y has de tenerla bien limpia.
Comprobó que la tenía limpia y me dispuse a pasar mi lengua por los labios de su coño y secarle bien.
- ¡Vamos!
Volvimos al reservado y me ató a la argolla del suelo para participar de lo que nos habíamos encontrado. Mi Ama Carmen estaba siendo follada por el marido de la amiga mientras a la vez le lamía el coño introduciendo su lengua y dejándoselo chorreando de su saliva. Al verles se desnudó y se dedicó a besar a su amiga. Sus labios se llenaron de la saliva de la otra y sus lenguas entraban y salían de la boca de la otra. Las manos de su amiga pronto empezaron a acariciar las tetas de mi Ama y a chuparlas para coger entre sus dientes el pezón y tirar de ellos. Sus manos siguieron recorriendo su cuerpo hacia abajo hasta encontrar el coño de mi Ama empezando a masajear su clítoris y terminar introduciendo sus dedos hasta el fondo de su coño y masturbándola sin cesar.
Si, sigue. Que polla tienes.
Más, más, más rápido Carmela, estoy a punto de correrme. Sigue.
En el reservado solo se escuchaban gemidos cada vez más fuertes por parte de todos. Así hasta que un golpe brusco dejó al marido de Carmela pegado a mi Ama y quieto mientras se corría en su 8 terror. Por su parte Carmela inició un movimiento hacia adelante y hacia atrás que terminó echada sobre el cuerpo de mi Ama. Mientras mi Ama Merche hubo de terminar introduciéndose sus propios dedos y masturbándose ya que Carmela no podía seguir tras el orgasmo brutal que había tenido.
Así todos rendidos se sentaron sobre los sofás y abriendo las piernas se abandonaron.
Voy a soltarte de la anilla para que realices tu trabajo.
Mi trabajo consistía en limpiarles uno tras otro. Mi boca se llenó de todo tipo de fluidos de sus orgasmos. El sabor en mi boca era una mezcla de agrios, dulces, restos sólidos etc. Los fui tragando poco a poco y volvieron a amarrar mi correa a la anilla del suelo.
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