Aquel verano 5
El secreto del río siempre fue de niños, pero esta vez las reglas han cambiado. Con la ropa mojada y las vergüenzas dejadas en la orilla, la línea entre familia y deseo se desvanece bajo el sol. ¿Qué pasa cuando la curiosidad infantil se encuentra con el deseo adulto?
A la mañana siguiente fue José el primero en despertarse, volvió a levantarse duro pero ya no era una erección escandalosa, miró a su prima y vio que seguía durmiendo, se había destapado, tenía la camiseta subida y seguía con las bragas descolocadas, se le veía casi todo su sexo. Se le puso completamente dura solo de verla, pero no podía quedarse a contemplarla, habían quedado y tenían el tiempo justo para arreglarse, desayunar y preparar los bocadillos para ir al río.
Tapó a su prima con la sabana para que no se sintiera incómoda al despertar y la movió suavemente.
JOSÉ- Venga, despierta, nos tenemos que ir.
Eva abrió los ojos y se desperezó.
JOSÉ- Me voy duchando mientras te despiertas.
José bajó a desayunar mientras Eva se duchaba, allí se encontró con Bea, tenía cara de felicidad y llevaba otra de sus típicas camisetas de tirantes ajustadas con la faldita que parecía que se iba a convertir en habitual.
BEA- Hola primo ¿Qué tal has dormido?
JOSÉ- Muy bien ¿Y tú?
BEA- Fenomenal, me he despertado súper relajada, he dormido a pierna suelta.
José se puso a desayunar, no podía evitar mirar las tetas de Bea, no acababa de creerse que, hace tan solo unas horas, las había tenido en la boca. Bea se dio cuenta de como la miraba su primo y le sonrió.
BEA-¿Que pasa, te quedaste con ganas de más?
JOSÉ- Hay cosas que son como el comer, un día puedes quedarte saciado pero al siguiente vuelves a tener hambre.
Bea se levantó la camiseta y le enseñó las tetas.
BEA- Si quieres te dejo saciar un poco ese hambre, aunque yo creo que estoy satisfecha para un mes, todavía me tiemblan las piernas.
José no pudo resistirse y se levantó para chupar esos pezones tan apetecibles.
BEA- Me encanta como me las chupas, estás consiguiendo calentarme de nuevo.
Bea cogió la mano de su primo y la metió dentro de sus bragas.
JOSÉ- Ummm, ya estás mojada.
Empezó a acariciarle el clítoris y justo en ese momento oyeron que alguien bajaba por la escalera. José se volvió a sentar corriendo para terminarse el desayuno y Bea se bajó la camiseta. Eva apareció con un ligero vestido veraniego sobre su bikini.
JOSÉ- Termino en un momento de desayunar y me pongo a hacer los sándwiches, tú desayuna rápido que vamos muy justos si no queremos llegar tarde.
Cuando salieron a la plaza acababan de llegar Mila y Esther.
ESTHER- Que ilusión me hace ir al sitio secreto del río, hace muchísimo que no vamos.
EVA- Venga, en marcha, que como empiece a hacer calor por el camino, nos vamos a cocer.
Se pusieron a andar, Esther se adelantó un poco con Eva mientras José se quedaba un poquito más rezagado con Mila.
ESTHER- ¿Ayer te tuviste que quedar con un buen calentón, ehhh?
EVA- Pues si.
ESTHER- ¿Y no le dijiste a tu primo que te lo enfriara?
EVA- ¿Si te confieso una cosa no se lo cuentas a nadie?
ESTHER- Sabes que soy una tumba, además lo podríamos considerar una extensión del pacto de silencio de la piscina.
EVA- Pues me quedé tan caliente que al final dejé que mi primo me tocara.
ESTHER- ¡¡¡Lo sabía!!! Cuando te vi mostrarle una teta a tu primo para calentarle mientras estaba con Mila, supe que no te ibas a poder resistir ¿Y que tal la experiencia?
EVA- Una pasada tía, fue increíble, no se cuanto tiempo estuvo tocándome pero fue mucho. Se lo tomó con mucha calma, lo disfruté una barbaridad y el orgasmo fue brutal, ha sido una de las mejores experiencias sexuales de mi vida.
ESTHER-¿Y tú a él no le hiciste nada?
EVA- No, bueno, le toqué un poco la polla, pero nada más.
ESTHER- Bueno, algo es algo, poco a poco ¿Hoy te animaras a hacer algo?
EVA- No, es mi primo tía, ya hice demasiado anoche, además no sé que pensaría Mila.
ESTHER- Joder, sois tontas las dos. Ayer por la noche quedé con Mila y estuvimos hablando de lo que había pasado, ella estaba toda rallada por lo que pudieras pensar tú de lo que había hecho con tu primo. Bueno, por eso y por mil cosas más, también le angustia lo que pueda pensar José, cree que por haber hecho esas cosas, y encima delante nuestra, tu primo va a pensar que está toda salida. Dice que no va a poder volver a mirarle a la cara.
EVA- A mí me sorprendió mogollón que se atreviera, debió calentarse muchísimo. Pero vamos, ella que puede, debería aprovecharlo. Oye, no le digas nada a Mila de lo que te he contado, yo voy a hacer como si no hubiera ocurrido nada.
ESTHER- No te preocupes, yo también haré como que no sé nada, aunque igual te pincho un poco para que hagas cosas con tu primo, jajaja. Si tú te animas a hacer algo seguro que ella también se anima, yo intenté que se dejara de tonterías, le dije que a ti seguro que no te importaba, le comenté lo que hiciste con tus tetas para motivarlo mientras le estaba dando el masaje a ella y alucinó, creo que por lo menos ha dejado de rallarse con lo que puedas pensar. También le dije que había visto a José con muchas ganas cuando estaba con ella, que me pareció que él estaba más caliente que ella, pero aún así dice que le da mucha vergüenza, que hoy no piensa hacer nada.
EVA- Yo no voy a hacer nada con mi primo, si conseguimos que Mila haga algo con José yo me doy con un canto en los dientes, necesita soltarse un poco y con mi primo es con el único chico con el que la he visto tener algo de confianza, como no lo consigamos con él... pero bueno, yo confío mucho en tu poder de persuasión.
Mientras tanto José no sabía de que hablar con Mila, ella estaba callada y ni siquiera se atrevía a mirarle, la situación se estaba volviendo bastante incómoda hasta que se le ocurrió recordarle como habían descubierto el sitio secreto del río cuando eran solo unos críos.
JOSÉ- ¿Te acuerdas como encontramos el rincón secreto del río?
MILA- Si, fue increíble, éramos unos mocosos.
JOSÉ- Ya, yo alucino con que nuestros padres nos dejarán ir tan lejos solos.
MILA- No nos dejaban, jajaja, pero bueno, éramos unos cuantos críos y sabíamos cuidarnos.
JOSÉ- Pero nos metíamos en cada sitio...
MILA- Sino hubiéramos tenido ese afán explorador nunca habríamos encontrado el lugar secreto.
JOSÉ- Fue de película, nos metimos en un risco horrible, luego atravesamos la maleza y de pronto apareció el sitio perfecto.
MILA- Si, lo tiene todo, arena para tumbarse, zona de sol, zona de sombra, sitio donde cubre el agua y donde no, incluso hay una roca desde la que poder tirarse... Menos mal que está un poco lejos y que es complicado llegar porque, por mucho que lo sigamos llamando sitio secreto, ya lo conoce medio pueblo.
A partir de ahí la conversación fue muy fluida entre los dos, a José le recordó mucho a cuando eran pequeños y se pasaban el día juntos, haciendo locuras y riéndose, Mila se sintió muy cómoda, incluso se le fue de la cabeza lo que había pasado el día anterior y desapareció la vergüenza.
Para llegar hasta el sitio tuvieron que pasar el risco, primero había que escalar un poco y se notaba que ya no eran unos críos, a Esther y a Eva les costó un poco pero lo consiguieron, en cambio Mila se quedó agarrada a la roca sin poder subir ni bajar, lo lógico hubiera sido que José la agarrase por el culo y la ayudase a subir pero le dio apuro que Mila pudiera pensar que se estaba aprovechando de la situación y se limitó a poner las manos bajo sus pies para que ella tuviera un buen punto de apoyo para subir. Después atravesaron la maleza y por fin llegaron, estaba tan espectacular como siempre, pero lo que sorprendió a Esther y a Eva es la conversación tan animada que estaban teniendo José y Mila, hablaban todo el rato y se reían, estaba claro que estaban recuperando la complicidad que habían tenido.
Terminaron de colocar todas las cosas y se metieron en el agua, está vez a Mila no le dio ninguna vergüenza quedarse en bikini delante de José. Ella se había estado planteando si ir o no, le daba una vergüenza horrible volver a ver a José después de haber perdido la cabeza de esa forma, es que hasta pensó pedirle por favor que le chupara la entrepierna, pero finalmente había decidido ir y luchar contra sus vergüenzas, hasta ella se estaba sorprendiendo de que no le costase nada quedarse en bikini delante de José y de lo a gusto que estaba hablando con él.
Cuando estaban todos metidos en el agua salpicándose, Esther se retiró un poco.
ESTHER- A mí me sobra esto ¿A vosotras no, chicas?
Se quitó el sujetador y lo tiró a la orilla. Eva y Mila se miraron, ambas se lo dejaron puesto. José empezaba a acostumbrarse a verle los pechos a Esther pero aún así su polla comenzó a dar señales de vida.
ESTHER- ¿Y a ti no te sobra nada, José?
José se lo pensó dos veces pero ya le importaba poco que le viesen y aunque se empalmara nadie se lo iba a recriminar, además con un poco de suerte conseguía que se animaran Mila y su prima, así que también se quitó el bañador y lo lanzo a la orilla, en el peor de los casos por lo menos podría disfrutar de la sensación de nadar desnudo.
Esther y Eva le vitorearon al hacerlo pero Mila se quedó callada, sintió como empezaba el hormigueo en su sexo solo de pensar que la polla de José estaba al descubierto.
ESTHER- ¡¡¡De premio se ha ganado unas ahogadillas!!!
Eva y Esther se lanzaron a por él. Esther se lanzó de frente sobre José y le plantó las tetas en la cara, pero no pudo hundirle, José solo tenía que abrir la boca para chuparle un pezón, no le faltaban ganas de hacerlo pero se contuvo. Esther forcejeo para intentar hundir a José y mientras tanto aprovecho para restregarle las tetas por la cara, estuvieron unos instantes así hasta que llegó Eva por detrás y le agarró una pierna con lo que Esther consiguió hundir a José. Él no la soltó y se hundieron juntos, una vez que ambos estaban debajo del agua José abrió la boca y le succionó un pezón. Al salir del agua Esther miró a José con mirada cómplice.
JOSÉ- Ahora te vas a enterar.
Se acercó a Esther por un lateral, le hizo la zancadilla y la empujó dentro del agua, Esther cuando se vio dentro del agua aprovecho para darle un par de lamidas a la polla de José que ya estaba morcillona. José no se lo esperaba y dio un pequeño respingo.
EVA- ¿Que pasa? ¿Te ha atacado un pez?
JOSÉ- Más o menos, ahora voy a por ti, por ayudarla.
Eva huyó entre risas y José la persiguió hasta alcanzarla, se tiró sobre su espalda pero ella consiguió hacer pie y no pudo hundirla, comenzó el forcejeo con José pegado a su espalda con la polla entre sus nalgas, Eva estuvo un rato luchando por mantenerse en la superficie y José sentía como se le iba endureciendo con los roces contra su culo. Finalmente llegó Esther por detrás de José y le hizo una ahogadilla que le pillo desprevenido. En cuanto emergió se dirigió a ellas.
JOSÉ- Ahhh, malvadas, no podréis conmigo.
EVA- Ven Mila, ayúdanos, este hombre malo nos quiere ahogar.
Las dos salieron corriendo y se refugiaron detrás de Mila, José salió tras ellas y se abalanzó sobre las tres chicas.
Mila sintió como la polla de José le impactaba en la tripa y se quedó paralizada, Esther y Eva huyeron. José le hizo una ahogadilla a Mila que al hundirse vio la polla erecta de José al lado de su cara, tuvo la tentación de metérsela en la boca pero la desechó rápidamente. José se lanzó a perseguir a Esther que estaba más cerca, ella se quedó de frente esperándole, se engancharon en un abrazo intentando hundirse mutuamente, una pierna de José y su polla quedaron entre las piernas de Esther y ella aprovecho para restregar su sexo durante el forcejeo. Mila llegó en ayuda de Esther y se lanzó sobre José, él intento esquivarla pero solo consiguió que sus tetas impactarán contra su cara. Mila consiguió hundir a José pero se vio arrastrada por él al fondo del río con las tetas pegadas a su cara. Cuando Mila emergió un poco avergonzada, se encontró con que Eva había agarrado a su primo por el pecho y Esther por una pierna, dejándolo completamente indefenso. Eva comenzó a hundir una y otra vez a su primo dándole tiempo para respirar, Esther aprovecho la indefensión de José para tocarle la polla debajo del agua. Mila se percató de la maniobra de Esther y le dio un poco de envidia, a pesar de todo lo que habían hecho el día anterior ella no le había tocado la polla y deseaba saber como se sentiría en su mano, era una de las cosas que se había estado imaginando mientras se masturbaba cuando llegó a casa el día anterior, a pesar de haberse corrido en la piscina tuvo que hacerlo porque las imágenes de la polla de José no dejaban de asaltarle la mente, sobre todo el momento en que eyaculaba sobre su sexo completamente expuesto.
Cuando a Esther le pareció que José ya estaba completamente duro dijo:
ESTHER- Venga chicas ¡Huyamos a la orilla!
Las tres salieron corriendo y riéndose hacia sus toallas. José se recompuso y las persiguió. Ellas ya estaban secándose con sus toallas mientras le miraban cuando José iba a salir del agua, a las tres les encantó ver como se bamboleaba su polla hinchada mientras se acercaba a ellas. A él le pareció espectacular la imagen de esas tres mujeres secándose, cada una, a su forma, le resultaba tremendamente atractiva, aunque ya se sabía las tetas de Esther de memoria, le pareció un espectáculo ver como se le agitaban mientras se restregaba la toalla por el cuerpo, empezó a sospechar que no se le iba a bajar la erección en todo el día.
JOSÉ- Malditas, así ya podréis, tres contra un pobre chico indefenso.
ESTHER- Pues no te veo yo muy indefenso.
MILA- Ya ves, solo con girarse te saca un ojo, jajaja.
EVA- O te la mete en la boca y te deja sin habla, jajaja.
A Eva seguía traicionándole el subconsciente, en cuanto veía la polla empalmada de su primo solo podía pensar en comérsela.
MILA- Y si le miras mucho te quedas embarazada, jajaja.
Con sus bromitas consiguieron avergonzar a José, cogió su toalla y se puso a secarse, aprovecho para taparse el empalme que llevaba con la toalla mientras lo hacía. Mila y Esther se sentaron en sus toallas, la cara de Mila quedó muy cerca de la cintura de José mientras él todavía se estaba secando, ella podía ver como se movía su polla debajo de la toalla mientras se iba frotando el cuerpo con ella para quitarse el agua y le entraron unas ganas enormes de ayudarle a secarse la entrepierna. Eva en vez de sentarse se puso a cuatro patas a buscar algo en su mochila.
EVA- Vamos a picar algo.
ESTHER- Si, a mí me ha entrado hambre, no te habrás traído morcilla que es lo que más me apetece.
EVA- Jajaja, como eres, te vas a tener que conformar con unas patatas y un poco de fuet.
José dejó de secarse y se quedó mirando el culo de su prima que estaba a poco más de un metro, le fascinaba ese trasero y más en esa postura, a cuatro patas, con las piernas medio abiertas mientras rebuscaba en la mochila. Esther se dio cuenta de como se le iban los ojos a José y también se dio cuenta de que su polla estaba palpitando a la vista de Mila, prácticamente a la altura de su cara y a muy poca distancia, ella la miraba hipnotizada como si quisiera comérsela, vamos que solo le faltaba babear.
ESTHER- ¿Que pasa Mila, tú también quieres comer morcilla?
Mila se ruborizó y agachó la cabeza, de alguna manera se había cumplido su gran miedo, que pudieran leerle la mente y supieran lo salida que estaba.
ESTHER- No pasa nada Mila, a mí también me gusta su polla y aunque no lo quiera admitir, a Eva también.
EVA- ¿A mí por qué me tienes que meter en esto?
ESTHER- Porque te has puesto con el culo en pompa y tu primo casi se corre mirándotelo.
José también se ruborizó y Eva se sentó en su toalla con la comida que había sacado de la mochila.
EVA- No es mi culpa que José este salido como un mono.
ESTHER- No será tu culpa pero ponernos a comer con semejante polla al lado... A mí me desconcentra mucho, igual me equivoco y me meto en la boca lo que no debo, y me parece que a Mila le pasa lo mismo.
EVA- Mila no creo que tenga esos problemas, si hasta ayer no había visto una polla, no creo que hoy le de por meterse una en la boca.
ESTHER- Uy, se me está ocurriendo que, ya que tenemos así a José, podíamos darle unas clases básicas de como tratar a los chicos, que la veo muy verde.
EVA- Si José se deja, a mí me parece que a Mila le vendrían fenomenal unas clases.
JOSÉ- No sé que pretendéis enseñarle, no puedo saber si me dejo o no.
MILA- Yo tampoco sé lo que pretendéis, así que no sé si quiero que me lo enseñéis.
ESTHER- Pues de momento lo básico, como coger una polla y darle algún meneo. Vamos, nada raro.
Mila vio la oportunidad de tocar la polla de José sin que pareciera que estaba deseando hacerlo.
MILA- Bueno, es verdad que es algo que debería aprender.
JOSÉ- Me da un poco de vergüenza ser vuestro maniquí de pruebas, pero si dejáis de hacerme bromitas acepto.
Los jueguecitos en el agua habían dejado a José bastante caliente y que le tocaran un poco le parecía muy buen plan, sobre todo si Mila se animaba, le daba mucho morbo verla tocarle.
ESTHER- ¡¡¡Bieeeen!!! Que ilusión me hace. A ver José, siéntate al lado de Mila.
José obedeció y se sentó completamente pegado a Mila, Esther se sentó pegada al otro lateral de José.
ESTHER- Lo primero es cogerla con la fuerza adecuada, ni muy fuerte ni muy flojo, vamos que la agarres con ganas pero sin estrujarla, así más o menos. José, tú dime si me equivoco en algo.
Esther agarró la polla de José mientras miraba a Mila, ella mantenía toda su atención en lo que le contaba Esther, estaba deseando que llegara el momento de las prácticas.
JOSÉ- Muy bien, lo estás haciendo muy bien.
ESTHER- Luego subes y bajas tú mano así, sobre todo por la zona del capullo y un poco más abajo, empiezas despacito y luego ya vas subiendo la velocidad según vayas viendo que se va excitando.
EVA- Pues yo no lo hago así.
ESTHER- A ver como lo haces tú.
EVA- No voy a tocarle la polla a mi primo.
ESTHER- Joder, ya estamos otra vez con lo mismo, es solo para que veamos como lo haces, no es como si se la tocaras para pajearle de verdad.
A Eva le estaba dando bastante envidia Esther y decidió ceder.
EVA- Bueno, pero no le digáis a nadie que lo he hecho.
ESTHER- Tranquila, lo que pasa en el río se queda en el río ¿A que si chicos?
JOSÉ- Si, lo que pasa en el río se queda en el río.
MILA- De acuerdo, lo que pasa en el río se queda en el río. Yo tampoco quiero que se lo contéis a nadie.
Eva se sentó justo enfrente de José, muy pegada a él, agarró la polla de su primo y comenzó a pajearle llevando su mano desde la base hasta la punta.
EVA- Yo lo hago así, moviendo la mano por toda la polla.
ESTHER-¿A ti como te gusta más José?
JOSÉ- Pues no sé, es que todo es diferente, no sé si las diferencias que noto son por que cada una la coge de una forma y aplica distinta presión o por la diferencia de técnicas, pero vamos, me gustan las dos.
ESTHER- Pues que lo haga Mila de las dos formas, así podrás saber que manera prefieres y ella va practicando.
Mila miró a José avergonzada y como pidiendo permiso, alargó su mano y le agarró la polla suavemente, no se atrevía a más.
ESTHER- Más fuerte que así no haces nada.
Mila apretó más el puño, le gusto notar su dureza, sintió como su vagina, que llevaba húmeda un buen rato, se humedecía más y empezaba a cosquillearle insistentemente.
ESTHER- ¿Está cogiéndola con suficiente fuerza?
JOSÉ- Si, puede apretar más pero así está bien.
ESTHER- Venga, entonces ya puedes empezar, mueve la mano como te he enseñado ¿A que mola tocarla?
José sintió como Mila empezaba a pajearle lentamente, nunca se imaginó que eso pudiera llegar a suceder.
MILA- ¿Así?
ESTHER- Dale un poco más de vida.
Mila aumento el ritmo.
MILA- ¿Así vale?
ESTHER- Eso se lo tenemos que preguntar a José ¿Te gusta como lo hace?
JOSÉ- Si, lo hace muy bien.
ESTHER- Venga ahora como dice Eva, lleva la mano por todo el tronco.
Mila la hizo caso y comenzó a pasear su mano por toda la extensión de la polla de José, a ella le gustó mucho más esa forma de pajearle, le gustaba sentirla entera, aunque lo mejor era sentir como estaba de hinchado el capullo.
ESTHER- ¿Cuál de las dos formas prefieres?
JOSÉ- Pues ahora me está tirando de la piel, me hace un poco de daño.
EVA- Es que hay que lubricarla.
Eva acercó su boca a la punta de la polla de su primo, la acercó tanto que todos pensaron que se la iba a chupar y la verdad es que le dieron ganas, pero no, simplemente escupió en la punta.
EVA- Venga, deja que la saliva vaya por toda la polla.
Mila reanudó la masturbación.
JOSÉ- Todavía me tira un poco.
De nuevo Eva llevó la cabeza hasta casi tocar la polla de su primo y, mientras Mila seguía pajeándole, volvió a escupir sobre ella, cada vez le estaba costando más no metérsela en la boca, llevaba días deseándolo.
JOSÉ- Ahora mejor.
ESTHER- Entonces ¿Cómo te gusta más?
José decidió apurar un poco la situación, le encantaba ver a Mila con su polla en la mano.
JOSÉ- ¿Puedes hacerlo como decía Esther? Que ya no recuerdo la sensación.
Mila cambió la forma de pajearlo.
ESTHER- Venga dinos cuál te gusta más.
JOSÉ- Pues creo que así, pero más rápido.
Mila aceleró su mano.
JOSÉ- Ummm, así, así es como más me gusta.
EVA- A ver ¿Puedo probar yo?
Mila apartó su mano con disgusto, le estaba cogiendo el tranquillo y le gustaba ver como José empezaba a disfrutar con su mano. Eva la agarró y se puso a pajearle.
EVA- ¿Así te gusta?
JOSÉ- Siiii, me gusta mucho.
EVA- ¿Y si la muevo más rápido?
JOSÉ- Ummm, mejor todavía.
Su prima se la soltó y le miró pícaramente.
ESTHER- Lo has hecho muy bien Mila ¿Quieres que te enseñemos algo más?
Mila se ruborizó y no quiso contestar.
EVA- Yo si quiero enseñarle otra cosa, le va a encantar.
MILA- ¿Que es?
EVA- Quiero que notes como palpita una polla.
ESTHER- Uy, es verdad, eso te va a encantar, además a José le palpita mucho, es una pasada sentirlo.
EVA- Venga vuelve a cogérsela.
Mila la volvió a agarrar y se quedó esperando. Eva se levantó, se puso detrás de ella y cogió un tirante del sujetador de su bikini.
EVA- No te asustes, es solo para motivarle y que le palpite.
MILA- ¿Pero me lo vas a quitar?
EVA- No, solo te lo voy a bajar un poco, está claro que a José le vuelven loco tus tetas, en cuanto te lo baje un poco le palpita seguro.
Mila y José se miraron sonrojados los dos. Eva comenzó a bajar el tirante de Mila muuuuuy despacio, en cuanto aparecieron las marcas del bikini Mila sintió la primera palpitación.
MILA- Uy, es verdad, se nota muchísimo.
ESTHER- Espera que bajé un poco más, puede palpitar más fuerte seguro.
Eva dejó caer el tirante, pero la copa del sujetador aguantó bastante bien en su sitio. José intentaba contenerse para que no le palpitase y así poder ver más trozo del pecho. Mila se estaba excitando muchísimo viendo como la miraba José mientras ella mantenía su polla agarrada. Eva llevó su mano hasta la copa del sujetador de Mila y siguió bajándola despacio, según comenzó a aparecer la aréola José no pudo contenerse más y le empezó a palpitar.
MILA- Alaaaaa, le palpita muchísimo.
ESTHER- Venga, ahora pajéale, que se va a morir de gusto.
Mila comenzó a masturbarle con energía, le encantó ver como le cambiaba la cara a José reflejando su placer.
Viendo que Mila estaba distraída, Eva continuó bajándole la copa del sujetador. A José aquello le estaba volviendo loco, veía como botaba la teta de Mila por el movimiento de su mano mientras poco a poco iba descubriéndose el pezón y para colmo, le estaba haciendo una paja maravillosa.
MILA- Cada vez te palpita más ¿Te vas a correr ya?
JOSÉ- Ummm, no, todavía no, pero me está encantando, ummmm, sigue, no pares.
Mila aumento más el ritmo de la paja mientras Eva terminaba de descubrir su pecho.
ESTHER- Bueno, yo creo que ya la has sentido palpitar bastante.
Mila continuó pajeando a José. Estaba excitadísima y no quería parar.
MILA- Me gustaría sentir como se corre.
JOSÉ- Si, por favor no pares ahora, Ummm.
ESTHER- Me parece a mí que para que se corra José vas a tener que hacer algo más que enseñarle una teta y tocarle un poco.
José no estaba de acuerdo, como continuase un rato más iba a conseguir que se corriese seguro, pero no dijo nada.
EVA- Viendo lo que aguantó ayer, yo diría que por lo menos tendrías que chupársela.
ESTHER- O dejar que te la meta un poco.
Mila paró de masturbarle pero ni sé recolocó el sujetador ni la soltó. Las dos cosas le apetecían muchísimo, viendo como tenía José la polla se le hacía la boca agua y su vagina llevaba pidiendo guerra desde hacía un buen rato, aunque seguía dudando de que pudiese caberle, pero le daba un palo terrible hacer cualquiera de las dos cosas y más con público. El silencio de Mila hizo pensar a Esther que se lo estaba pensando y decidió presionar un poco más.
ESTHER- Mira, es muy fácil.
Esther llevó la cabeza hasta la polla de José y comenzó a chupársela, Mila tardó un poco en reaccionar, hasta que no sintió como la boca de Esther tocaba su mano no la apartó de la polla de José.
EVA- Además así aprendes.
Mila miraba como Esther le estaba comiendo la polla a José y se moría de envidia, le encantaría que le palpitase en la boca. José no pudo aguantar la tentación de tocarle las tetas a Esther al ver como le colgaban y se le movían mientras se la chupaba, comenzó a sobárselas mientras disfrutaba de la mamada.
MILA- Quiero ver si soy capaz de hacer que se corra, pero chupársela me parece muy fuerte.
EVA- No es para tanto, no te creas.
Esther dejó de chupársela, aunque siguió masturbándole lentamente y se metió en la conversación.
ESTHER- Es verdad que no es para tanto, pero que se lo digas tú que no quieres hacer nada...
MILA- Es verdad ¿Si no es para tanto, por que no se la chupas tú?
EVA- Porque es mi primo.
ESTHER- Aunque sea tu primo no pasa nada por darle unas chupaditas, mira como está de apetitosa. - Esther sacudió un poco la polla de José para que ambas la vieran- Mila ¿Si Eva se la chupa un poco, tú te atreverías?
Mila miró retadora a Eva.
MILA- Venga, si Eva se la chupa yo también.
En realidad estaba deseando hacerlo pero así no se notaría lo ansiosa que estaba, además si Eva se atrevía a chuparle la polla a su primo estaba claro que si alguien contaba algo de lo que pasara allí lo de menos iba a ser lo que hubiera hecho ella.
EVA- Ni de coña se la chupo a mí primo.
Mila pensó que había sido imbécil, había desaprovechado una oportunidad perfecta.
ESTHER- Bueno, pues peor para vosotras, yo sí quiero chupársela un poco más, que está en su punto. Si quieres te doy la clase teórica aunque luego no hagas las prácticas.
MILA- Vale, el saber no ocupa lugar.
EVA- Pero las pollas si, jajaja.
Esther volvió a meterse la polla en la boca, comenzó usándola como un chupachups, dejó el glande introducido en su boca, lo succionaba y le acariciaba el frenillo con la lengua. Eva y Mila miraban como estaba disfrutando con ese caramelo en la boca y no podían hacer otra cosa que envidiarla. Mila ya no aguantaba el cosquilleo de su sexo y se puso a restregarlo discretamente con la toalla. Después de llevar un ratito con la polla en la boca, Esther se la sacó y se dirigió a Mila.
ESTHER- Hay varias cosas que puedes hacer, mis favoritas son esta que te acabo de enseñar, que consiste en succionar el glande y jugar con tu lengua con él a la vez, y lo que voy a hacer ahora, abrazas la polla con tus labios y la usas como si fuera una vagina, metiéndote y sacándote la polla de la boca todo lo profundo que puedas.
Esther volvió a metérsela en la boca y comenzó a mover la cabeza muy rápido haciendo que desapareciese un buen trozo de polla entre sus labios cada vez que bajaba. José vio como se movían sus pechos colgantes y volvió a sobarle una teta, ya que estaba aprovecho y con la otra mano agarró sus nalgas.
JOSÉ- Ummm, que bien lo haces.
Eva cada vez tenía más ganas de ser ella la que se la chupase y Mila empezó a pensar seriamente en irse al río para masturbarse discretamente dentro del agua, pero decidió esperar para estar presente cuando eyaculara José, el día anterior le había encantado verlo. Después de un ratito el cosquilleo se le hizo completamente insoportable, no solo la estaba excitando la escena que estaba presenciando, también las miraditas constantes que José dirigía a su pecho desnudo, decidió irse al río y seguir mirando desde ahí, así podría masturbase y continuar viendo el espectáculo aunque fuese desde más lejos. Justo en ese momento Esther se volvió a sacar la polla de la boca.
ESTHER- Se pueden hacer más cosas pero a mí estas dos son las que más me gustan y creo que a los chicos también.
EVA- A mí hay otra cosa que me gusta hacer y que les vuelve locos.
ESTHER- ¿Ah, si? ¿Y cuál es?
EVA- Pones tú boca en la zona del frenillo, sin meterla en la boca, y lo succionas mientras juegas con él con la lengua.
ESTHER- Nos podías enseñar como lo haces.
MILA- Si porfa, me gustaría mucho verlo.
EVA- Joder, pero lo hago solo para enseñároslo, no es como si estuviera chupándole la polla a mi primo.
ESTHER- Que siiii, no te preocupes que nunca vamos a decir nada de lo que pase en el río y además darle un par de lamidas no se puede decir que sea comerle la polla a nadie.
Eva se puso a cuatro patas, acercó la cabeza a la polla de José, la agarró con la mano e hizo exactamente lo que les acababa de describir.
ESTHER- ¿Te gusta eso José?
José estaba alucinado de que su prima se hubiera atrevido a chupársela y encima con espectadores.
JOSÉ- Uffff, si.
A Eva le encantó sentir la dureza de su primo en los labios, estaba deseando metérsela entera en la boca y hacerle una buena mamada pero tenía que mantener las apariencias, aprovecho para chuparla un poquito más y la soltó.
ESTHER- Técnicamente podríamos decir que Eva se la ha chupado ¿No te parece, Mila?
MILA- Si, podríamos decir que si.
ESTHER- Entonces tú deberías chupársela también ¿No crees?
MILA- Ese era el trato, la verdad.
ESTHER- Pues venga a que esperas.
Mila se puso a cuatro patas al lado de José con su cabeza apuntando a su polla, le miró y vio que José estaba absorto mirando como colgaba su teta desnuda. Abrió la boca y se introdujo el glande, le sorprendió lo mucho que tuvo que abrir la mandíbula para poder metérselo. Comenzó a succionarlo como le había dicho Esther.
ESTHER- Muy bien, pero mueve un poco la mano al mismo tiempo.
José no pudo contenerse y agarró con ganas la teta expuesta, a Mila le encantó sentir como palpitaba dentro de su boca cuando se la tocó, se olvidó de todo y se dedicó a disfrutar de esa polla. Eva se dio cuenta de lo concentrada que estaba Mila y le desabrochó el sujetador.
EVA- Yo creo que sin esto los dos vais a estar mejor.
Eva le quitó el sujetador y Mila cooperó para que sacase los tirantes por sus brazos. A José le excitaba mucho ver como le colgaban las tetas, Mila volvió a sentir las palpitaciones de la polla de José en su boca, le encantaba. Mila comenzó a subir y bajar su cabeza intentando meterse la polla de José lo más profundo posible en su boca, pero notaba que le llegaba hasta la garganta cuando se metía poco más de la mitad, estaba desatada, se hubiera quedado chupándosela eternamente.
JOSÉ- Ahhh, siii, aprendes muy rápido.
José llevo su otra mano hasta el culo de Mila y se lo comenzó a sobar, empezaba a notar que se acercaba al orgasmo y quiso que ella también disfrutase, le pasó los dedos suavemente sobre su sexo, viendo que continuaba absorta comiéndole la polla fue aumentando la presión, después pasó a acariciarle el clítoris sobre el bikini y siguió haciéndolo cada vez más intensamente mientras notaba como Mila se aplicaba más y más en la mamada. Ella sentía que las palpitaciones de la polla de José eran constantes, la tenía tan hinchada que el glande le ocupaba gran parte de la boca, se estaba excitando muchísimo sintiendo como impactaba contra su campanilla, además los tocamientos de José la estaban volviendo loca, en poco tiempo estaría corriéndose delante de todos. Le daba muchísima vergüenza que eso volviera a suceder pero no podía parar. A José le daba un morbo tremendo que Mila le comiese la polla y sintió que su orgasmo era inminente.
JOSÉ- Ahhhh, sigue, lo haces muy bien, me corro, ahhhh.
Mila intensificó todo lo que pudo la mamada hasta que sintió las primeras descargas en su boca.
ESTHER- Sigue, no la sueltes, deja que se corra en tu boca, lo estas haciendo muy bien.
Mila siguió comiéndosela con furia hasta que le rebosó el semen por los labios. Se la sacó y acercó sus tetas para que José terminara de correrse sobre ellas mientras le masturbaba, tal y como había visto que hacía Esther el día anterior. A José le encantó ese detalle, le gustó especialmente que Mila clavase la punta de su polla contra su pezón mientras le pajeaba mirándole a la cara hasta sacarle todo el semen. A Mila le volvió loca ver la cara de placer que ponía José mientras eyaculaba en sus tetas, por primera vez se sintió poderosa.
Cuando terminó de correrse, José se dejó caer en la toalla.
JOSÉ- Gracias chicas, ha sido una pasada, os dejo que practiquéis conmigo todo lo que queráis.
Mila estaba al borde del orgasmo, le había encantado la experiencia pero necesitaba correrse. Las otras dos chicas no estaban mucho mejor, todas miraban como la polla de José iba perdiendo vigor y pensaban que no podían esperarse a que volviera a estar en forma. Esther decidió que no podía aguantarse hasta que José se recuperara.
ESTHER- Yo no me puedo quedar así, tengo el chocho ardiendo.
Se puso a cuatro patas y se introdujo la polla de José en la boca. José levantó la cabeza para mirarla completamente sorprendido por su movimiento, vio como se aplicaba con todas sus ganas en comérsela y volvió a dejar la cabeza sobre la toalla disponiéndose a disfrutar. Esther era una auténtica maestra y en poco tiempo consiguió que José volviera a estar completamente empalmado. Mila sentía su sexo protestar a su manera por no recibir la atención que se merecía, después de haberlo hecho ella le fascinaba todavía más el despliegue de habilidades de Esther y se quedó admirándolo.
ESTHER- Bueno, yo creo que ya esta listo.
Se puso de pie, se quitó la braga del bikini, se sentó a horcajadas sobre la polla de José, la agarró y la apuntó a su vagina. Eva no se lo podía creer, Esther se iba a follar a su primo delante de ellas dos, sin ningún miramiento. José también alucinó, no sé podía creer su suerte, Esther estaba a punto de cabalgarle, le entraron unas ganas tremendas de ver como le botaban las tetas al hacerlo. Mila puso toda su atención en como Esther se iba introduciendo muy poco a poco semejante polla, le parecía imposible que le cupiese eso dentro. Primero vio como se iban abriendo sus labios para recibirla y luego como Esther comenzaba a subir y bajar su cuerpo haciendo que cada vez desapareciese un trozo mayor de la polla de José en su interior.
ESTHER- Dioooos, que pollón, siento como me dilata.
José veía como iba desapareciendo su miembro en la vagina de Esther y decidió hacerla disfrutar todo lo posible. Llevó una mano hasta su clítoris y comenzó a frotarlo.
ESTHER- Bufff, es muy grande, no sé si puedo metérmela entera.
José llevo la otra mano hasta una de sus tetas para estrujarla, le estaba encantando ver a Esther esforzándose por clavársela hasta el fondo. Todavía no lo había conseguido cuando comenzó a aumentar el ritmo de su cabalgada, José sentía como se la introducía una y otra vez, su vagina le estaba abrazando la polla con mucha fuerza, se notaba que le estaba costando amoldarse a ella. Cuando José vio como empezaba a botar el pecho que estaba libre no pudo contenerse y comenzó a mover su cadera acompañando el movimiento de Esther.
ESTHER- ¡Ahhhh! Cabrón ¡Ahhhh! Como la siento ¡Ahhhh!
José dejó que la vagina de Esther se fuera dilatando antes de empezar a aumentar la fuerza con la que movía su cadera.
ESTHER- ¡Ahhh! Siiii ¡Ahhhh! Dame cabrón ¡Ahhhh! dameeee.
José quitó la mano de su pecho para dejarlo botar libremente, le encantaba verlo, y la llevó a su trasero para inmovilizarla antes de empezar a darle fuerte y hasta el fondo.
ESTHER- ¡Ahhhhhhhhhh! Diooooos ¡Ahhhhhh! Me partes ¡Ahhhhh!
Mila no podía creerse que finalmente se la hubiera metido hasta el fondo, era alucinante como le abría la vagina para clavársela, estaba hipnotizada otra vez.
ESTHER- ¡Ahhhhh! Siiiii ¡Ahhhhh! No puedo más ¡Ahhhh!
José vio como Esther dejaba caer su cuerpo sobre él y contraía todos los músculos, en ese momento empezó a darle con todo, las tetas de Esther no paraban de botar rozándole la cara.
ESTHER- ¡Ahhhhhhhhhh! Si, si, si ¡Siiiiiiiiiiiiii!
Estalló en un orgasmo brutal y José no paró de embestirla desde abajo hasta que terminó de correrse. Eva deseó ser ella a la que se estuviese clavando la polla de esa manera, si no llega a ser su primo, se hubiera puesto a cuatro patas ofreciéndole el trasero para que se la follara en ese mismo instante.
Esther cayó completamente rendida sobre José, pero él tenía la intención de hacerla disfrutar como nunca. La abrazó y se volteó quedándose sobre ella sin sacársela, despegó su torso del de Esther, le agarró las piernas y se las puso sobre sus hombros, así si que iba a poder metérsela entera del todo. Estrujó sus pechos y comenzó a bombear.
ESTHER- ¡Ahhh! Dios, otra vez ¡Ahhhh!
Poco a poco fue aumentando la fuerza de sus embestidas mientras Esther gemía como poseída. Mila no pudo aguantar más el espectáculo, metió una mano por detrás de su bikini para que nadie la viera y comenzó a meterse un dedo en la vagina discretamente, en cierta forma era parecido a sentir que se la estaba follando a ella.
José agarró de nuevo las piernas de Esther abriéndolas mientras las mantenía en alto y empezó a penetrarla sin compasión.
ESTHER- ¡Ahhhhhhh! Me corro ¡Ahhhhhh! Me corro otra vez ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!
El plaf, plaf, plaf debía estar oyéndose a varios cientos de metros, José parecía poseído mientras la embestía una y otra vez sin apartar la mirada de sus bamboleantes senos. Esther estuvo corriéndose más de un minuto hasta que se relajó y se quedó completamente ida, solo le faltaba que se le cayera la baba. Mila entendió que el espectáculo había terminado y se fue al río para masturbarse a gusto.
MILA- Me voy a limpiarme todo esto, que ya se está quedando reseco.
Eva estaba de piedra, acababa de presenciar un polvo brutal, su vagina no podía hormiguearle más cuando vio como José sacaba su polla de la vagina de Esther, parecía que no iba a terminar nunca de salir. José se quedó unos segundos recuperando el aliento y luego se levantó.
JOSÉ- Yo también voy al río, necesito refrescarme.
Mila tenía una mano dentro de la braga de su bikini acariciando su clítoris, estaba tan excitada que sentía que en breves instantes llegaría al orgasmo, pero vio entrar a José en el río. A pesar de que se había metido en su una zona que le cubría casi hasta el cuello, se puso nerviosa, no quería de ninguna manera que José pudiera sospechar lo que estaba haciendo, retiró la mano de su entrepierna y ando hacia José como si no pasara nada. Él vio como emergían los pechos de Mila según se acercaba, con lo caliente que se había quedado después de follarse a Esther le entraron muchas ganas de abalanzarse sobre ellos y devorarlos. Mila estaba tan nerviosa que se puso a darle explicaciones sin que se las pidiera.
MILA- Estaba intentando limpiarme un poco, no veas como se pega.
José entendió que se refería a su semen y vio que aún le quedaba trabajo por hacer.
JOSÉ- Se te ha quedado un poco aquí, en la barbilla.
MILA- ¿Me lo puedes quitar? No sé si me he dejado más, si ves algún otro resto me lo puedes limpiar también, porfa.
José le quitó el resto que tenía pegado en la barbilla y la repasó con la mirada, aún le quedaba un poco de semen pegado al pezón. Alargó la mano e intentó limpiárselo, miró a Mila para ver si desaprobaba que le tocase una teta y por primera vez vio el deseo reflejado en su cara. Ella estaba hipersensible y que José le frotase un pezón, aunque fuera para limpiarlo, le hizo sentir un pequeño latigazo de placer, además a través del agua podía ver como la polla, completamente erecta, de José apuntaba hacia su sexo. Viendo la cara de vicio que ponía Mila al tocarle un pecho, José se aventuro a llevar su boca hasta el pezón y comenzar a chuparlo, si Mila le decía algo siempre podría alegar que era para limpiarla, oyó un pequeño suspiro salir de la boca de Mila, agarró la otra teta y se la comenzó a sobar. Ella llevó su mano hasta la cabeza de José y la apretó contra su pecho, José la agarró por el culo y la atrajo hacia él hasta que sus sexos chocaron bajó el agua. Mila sintió como la polla de José rozaba su clítoris y se le escapó un pequeño gemido. Ambos comenzaron a frotar sus sexos, Mila llevo su mano hasta la polla de José y la masturbó mientras la restregaba contra su sexo. Presa de la excitación la apuntó contra su entrada y sintió como José presionaba la polla contra su vagina una y otra vez, haciendo que su bikini fuera incrustándose en su sexo mientras ella no paraba de jadear. Mila no podía aguantar más, necesitaba sentir esa polla clavándose en su interior, soltó la cabeza de José y llevó su mano libre hasta el bikini para apartarlo, apuntó la polla de José a su entrada y se la clavó todo lo que pudo.
MILA- ¡¡¡¡¡Ahhhhhhh!!!!!
Eva estaba preparando todo para comer mientras Esther seguía tumbada en la toalla sin moverse aunque ya estaba un poco recuperada, en ese momento oyeron el enorme suspiro de Mila. Miraron hacia donde estaban José y Mila, las dos se llevaron una sorpresa mayúscula que hizo que se quedaran un momento observando paralizadas.
EVA- Joder, yo creo que están follando.
ESTHER- Si, eso parece, Mila se ha debido quedar con un buen calentón y tu primo parece que ha visto clara la oportunidad de no quedarse a medias, es increíble que no se haya corrido con la follada que me ha pegado.
MILA- ¡Ahhhh! ¡Ahhhhh! ¡Ahhhhh!
José separó la cabeza del pecho de Mila, vio la expresión de placer que tenía en su cara y la besó. Se fundieron en un largo beso mientras José se la metía despacio pero profundo. Mila sentía como José le estaba abriendo las entrañas, estaba disfrutando como nunca, eran varias primeras veces para ella a la vez, el beso le pareció maravilloso, la tranquilizaba y la excitaba a la vez, y que decir de la penetración, era infinitamente mejor que su boli de veinte colores, según se la iba clavando más profundo sentía descargas de placer por todo el cuerpo, en muy poco tiempo notó que se iba a correr. José no se podía creer que se estuviera follando a Mila y para colmo había sido ella la que se había metido su polla, estaba dispuesto a disfrutar ese momento todo lo que pudiera.
MILA- ¡¡¡¡Ahhhhh!!!! ¡¡¡Si!!!
Mila estalló en un enorme orgasmo, Eva y Esther escucharon perfectamente sus gemidos a pesar de estar ahogados por la boca de José.
EVA- Me parece que Mila acaba de perder la virginidad, está disfrutando a base de bien la modosita.
ESTHER- Joder, se la tiene que estar clavando hasta el fondo, Uffff, tiene que estar gozando.
José agarró a Mila por el culo, ella se colgó de él abrazándole con brazos y piernas para ayudarle a follársela lo más fuerte posible. Mila estaba teniendo un orgasmo maravilloso, largo e intenso a pesar de que, por la resistencia del agua, José no podía penetrarla con fuerza y de que, por la postura, no podía metérsela del todo. A José le pareció una mierda follar en el agua, le costaba moverse y además sentía que impedía una buena lubricación, pero aún así, estaba disfrutando enormemente, le daba un morbo tremendo follarse a Mila y que estuviera gimiendo mientras la besaba le ponía a mil. Mila separó su boca de la de José para emitir un potente gemido.
MILA- ¡¡¡¡¡¡¡Ahhhhhhh!!!!!!! Ahhhhhhh, siiiii.
José sintió que Mila relajaba los músculos.
EVA- Dios mío que follada se están pegando.
ESTHER- Yo creo que tu primo le va a quitar las tonterías a base de pollazos.
EVA- A ver si es verdad y pierde la vergüenza de una vez.
ESTHER- A ti tampoco te vendrían mal unos buenos pollazos que te quitarán la tontería esa de que sois primos.
EVA- Cállate que me están dando ganas de violarlo esta noche.
Mila miró a José y le besó apasionadamente, él la correspondió y se quedaron pegados, besándose, con la polla de José totalmente dura y metida en el interior de Mila, ella permanecía colgada de José con brazos y piernas mientras él la sostenía por las nalgas, ninguno de los dos se movía, se limitaban a sentirse. Tardaron un buen rato en despegarse.
JOSÉ- Venga, vamos a comer, tenemos que reponer fuerzas y parece que nos están esperando.
MILA- Bufff, no creo que pueda andar, me tiembla todo el cuerpo.
José le dio la mano y le ayudó a llegar hasta las toallas.
ESTHER- Joder Mila, has tenido el mejor bautismo que he visto nunca.
MILA- Uffff, nunca me hubiera imaginado que el sexo era así, no me sostengo en pie, tiemblo entera.
Según llegó a la toalla se dejó caer en ella boca arriba, con las piernas y los brazos abiertos. José la contempló, era un ángel, estaba toda llena de gotitas de agua, algunas resbalaban por sus pechos y otras brillaban sobre su piel, tenía las mejillas sonrosadas y una expresión de placidez en la cara, pero además de eso, tenía el bikini todavía movido y podía ver su sexo abierto, no pudo contenerse, él todavía seguía sin correrse, se puso a cuatro patas entre las piernas de Mila y se dispuso a degustar su sexo, le encantó poder descubrir su sabor.
MILA- Uffff, cuando has dicho que fuéramos a comer he creído que te referías a otra cosa ¿Tú nunca te cansas?
José se deleitó con ese manjar, a pesar de lo excitado que estaba se lo tomó con calma, quería disfrutarlo todo lo posible. Eva mientras tanto no podía apartar la mirada de la polla de José, estaba muy hinchada y le palpitaba a cada rato, necesitaba colarse debajo de su primo y metérsela en la boca, o por lo menos masturbarla hasta sentir como eyaculaba en su mano. José llevó sus manos hasta los pechos de Mila y los masajeó mientras seguía disfrutando con la lengua en su sexo.
MILA- Ummmm, me encantas, me gusta cada cosa que me haces.
José siguió tomándoselo con calma, incluso cuando quitó una de las manos de las tetas de Mila y comenzó a penetrarla con sus dedos, lo hizo despacio, sintiendo cada rugosidad de su vagina.
MILA- Ummmm, José, me estas encendiendo otra vez.
José continuó con su tarea sin inmutarse, aunque poco a poco fue aumentando el ritmo de su mano y comenzó a succionarle con más fuerza el clítoris. Mila empezó a gemir de nuevo, escucharla excitó tremendamente a José que empezaba a perder la calma. Eva no sabía como lo iba a hacer pero tenía que conseguir que su primo le comiera el coño, solo con ver como disfrutaba Mila estaba cardiaca.
MILA- Ummmm, como sigas así vas a hacer que me corra otra vez, ahhhhh.
A pesar de que estaba disfrutando muchísimo, José decidió que era el momento de volver a penetrarla si no quería quedarse de nuevo a medias. Separó la boca del sexo de Mila y llevó su polla hasta él, ella le miró sonriente, José apuntó el miembro a su entrada y comenzó a penetrarla con suaves movimientos.
MILA- ¡¡¡Ahhhhh!!! Siiii, me encanta tu polla, ahhhhhh.
José miraba con lujuria como se iba abriendo el sexo de Mila para recibirle, ahora, sin el incordio del agua, sentía como deslizaba suavemente la polla por su interior, ya había entrado casi entera y comenzó a darle ritmo. Las tetas de Mila empezaron a rebotar y su cara se contrajo con una muñeca de placer.
MILA- ¡Ahhhhh! Quiero sentirte, ahhhh, dame ¡Ahhhh!
Eva no sabía que hacer, quería quedarse a verlo pero necesitaba masturbarse urgentemente, tampoco podía desaparecer sin más, todos sospecharían lo que iba a hacer, no le quedó más remedio que quedarse a contemplar como su primo terminaba de metérsela hasta el fondo a Mila y comenzaba a bombear con fuerza.
MILA- ¡Ahhhhh! Siiiii ¡Ahhhhh¡ Ábreme ¡Ahhhhh! Que gusto ¡Ahhhhh!
José se dejó caer sobre el cuerpo de Mila y se fundió con ella en un beso sin final, siguió follándosela despacio mientras la besaba. Mila se estaba dejando llevar por las sensaciones que le enviaba su cuerpo hasta que sintió que José le estrujaba un pezón, una corriente eléctrica recorrió su cuerpo y comenzó a correrse de nuevo. José se incorporó, la agarró por las caderas para sujetarla y así tener un punto de apoyo para poder penetrarla con todas sus fuerzas. Mila gemía desaforadamente, José la embestía una y otra vez viendo como rebotaban sus tetas en todas direcciones y como su cara se desencajaba. A José el orgasmo de Mila le pareció eterno, no terminaba nunca de correrse y de gemir, él estaba a punto de correrse y no quería dejarla a medias, a duras penas aguantó hasta que ella emitió un grito profundo y sintió que empezaba a relajarse, no aguantaba más y se la sacó para eyacular sobre ella. Según empezó a brotar semen de su polla Eva no pudo resistirse, la agarró y comenzó a masturbarla frenéticamente haciendo que los chorros de lefa llegaran desde el sexo de Mila hasta su cara. A Eva le costó mucho no metérsela en la boca para sentir como su primo se la llenaba de semen, a duras penas consiguió contenerse.
Cuando terminó de correrse, José se tumbó de costado al lado de Mila, metió su hombro en la axila de ella, y la abrazó, ella le correspondió dándole un pico en los labios y luego un beso en la frente. Pensó que en cierta forma se cerraba un círculo, jamás imaginó cuando descubrieron ese lugar siendo unos críos que acabaría perdiendo la virginidad ahí y para colmo con José, con el que tantas aventuras había corrido, era mágico, una pequeña broma del destino. Los dos se quedaron totalmente relajados hasta que Eva les sacó de su estado.
EVA- Venga vamos a comer que se nos está haciendo tardísimo y me muero de hambre, además vosotros necesitaréis recuperar fuerzas.
A Mila no le hizo mucha gracia tener que moverse, si el cielo existía ella quería que fuese como aquello, estaba totalmente relajada, no sentía el cuerpo, tenía la mente en blanco y el abrazo de José la hacia sentirse totalmente segura y arropada. Pero Eva tenía razón, tenían que comer, ya debía ser la hora de merendar, así que tanto ella como José se incorporaron y se sentaron en las toallas alrededor de la comida.
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- Relato #243045— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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