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Amor filialnov 2025

Aquel verano 4

Bea lo tenía atrapado: sabía su secreto y no dudaría en usarlo. Pero lo que comenzó como chantaje se transformó en una noche de placer prohibido donde los límites familiares se desdibujaron entre el miedo y el deseo.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

En cuanto los primos llegaron a casa la madre de José interceptó a Eva para que la ayudase con unos recados, no la dejó ni cambiarse. A José le pilló su padre para que llevara unas cajas de baldosas, que iban a usar para arreglar el corral, al sótano. Se las habían dejado en el salón, iba a tener que darse unos cuantos viajes para dejarlas en el sótano, por lo menos a él sí le dieron tiempo para cambiarse. José se puso una camiseta y unos pantaloncitos y se dispuso a mover las cajas.

En el salón estaba su prima Bea, con su camiseta de tirantes marcándole las tetas y la faldita que llevaba por la mañana, estaba tirada en el sofá leyendo, casi ni apartó la vista del libro cuando le vio aparecer para coger la primera caja, José recordó que le había pillado espiándola y pensó que si no le decía nada en ese momento que estaban los dos solos, se podía quedar tranquilo, lo más seguro es que no le hubiera visto. Cuando fue a por la segunda se fijó en que su prima había cambiado ligeramente de postura, seguía tirada en el sofá pero tenía las piernas abiertas y podía verle perfectamente las bragas ¡Y que bragas! Era un tanga blanco, completamente transparente, tanto, que se veía la forma en que tenía recortado su vello púbico y era tan pequeño que daba lo justo para taparlo, vamos que podía verle todo el coño. A pesar de que ese día ya se había corrido dos veces era imposible no mirarla, cada vez que iba a por una nueva caja se quedaba hipnotizado, podía ver hasta como el clítoris aparecía entre sus pelitos. Cuando por fin terminó de mover las cajas se subió a su cuarto con una erección de caballo. Al llegar a su habitación se planteó si aprovechar que estaba solo y masturbarse con la imagen del coño de su prima Bea envuelto en ese diminuto tanga o guardar fuerzas para el día siguiente que prometía bastante, pensó que era mejor pájaro en mano que ciento volando y comenzó a acariciarse la polla por encima del pantalón cuando oyó que llamaban a su puerta.

JOSÉ- ¿Si?

BEA- Soy yo, Bea ¿Puedo pasar?

Tenía una erección bastante considerable pero tenía que dejarla pasar, la disimuló lo mejor que pudo y respondió.

JOSÉ- Si claro.

Según entró, cerró la puerta.

BEA- Que ganas tenía de pillarte a solas enano salidorro - A pesar de que era bastante más alto que ella, su prima seguía llamándole enano cuando se cabreaba, lo de salidorro era nuevo- ¿Qué hacías ayer espiándome con mi novio?

Se acababa de cumplir la peor de las situaciones posibles para José, tenia que inventarse alguna excusa que pudiera ser mediamente aceptable.

JOSÉ- No estaba espiándoos, pasaba por ahí, oí unos ruidos raros y como la puerta estaba medio abierta, saqué la cabeza para mirar que pasaba. Justo en ese momento me miraste.

BEA- Ya, claro, vaya mala suerte tuviste ¿No?

JOSÉ- Pues si.

BEA- No me lo trago, sé que estás salido como un mono ¿Te crees que no me he dado cuenta de que te pasas el día empalmado? ¿Te parece que no te veo mirarme las tetas con cara de imbécil? Si hasta he cambiado las mallas por esta falda a ver si así dejas de mirar como se me marca el coño. Dime la verdad, solo quiero saber que viste, si me mientes le diré a nuestros padres que me espías cuando estoy con mi novio. Además me he dado cuenta de que te traes un rollo muy raro con mi hermana, pienso investigarlo hasta descubrir que hacéis.

José comprendió que no le quedaba otra opción que confesar.

JOSÉ- Vale, te lo contaré todo, pero no te chives.

BEA- No intentes mentirme porque noto en tu cara cuando lo haces.

JOSÉ- Subí a mí habitación para hacer unas cosas y oí que estabais medio discutiendo, como teníais la puerta un poco abierta mire a ver que pasaba. Le estabas echando la bronca a tu novio porque no debe ser muy bueno en la cama, o eso me pareció entender. Luego vi como te quitabas las mallas y él metía su cabeza en tu sexo. A ti no pareció gustarte mucho lo que te hacía, acabaste diciéndole que te trajese tu dildo y después vi lo que hacías con él.

BEA- Vamos que lo viste todo.

JOSÉ- Pero se veía muy mal, tenía que mirar a través del espejo del baño y casi no se distinguía nada.

BEA- Tan mal no se vería si te quedaste espiando, vamos confiesa ¿Se te puso dura mirándonos?

JOSÉ- Si.

Le dio una vergüenza horrible reconocerlo pero no le quedaba otra opción.

BEA- ¿Te masturbaste mientras me mirabas?

José ya no podía mirarle a la cara y bajó la vista al suelo.

BEA- Vamos responde, no empeores más la situación.

JOSÉ- Si.

Bea tenía a José justo donde quería, estaba en sus manos, estaba segura de que iba a conseguir ver lo que su primo escondía en los pantalones y con un poco de suerte hasta podía hacer que la llevara al orgasmo que tanto necesitaba y su novio era incapaz de darle.

BEA- ¡Ja! Lo sabía, sabía que eres un salido. Como has sido muy sincero voy a ser buena contigo. A ver recopilemos, esta es la situación, tú sabes que mi novio no me satisface, yo sé que estás más salido que el pico de una mesa, se te pone dura con las mujeres de tu familia y hasta te pajeas mirándonos. Creo que podemos llegar a un acuerdo beneficioso para los dos. Tú me satisfaces a mí y yo no digo nada de lo salido que estás ni de que te tocas espiándome. ¿Qué te parece?

José no sabía muy bien que quería decir con "satisfacerla" pero le parecía que significaba "hacer que se corriese". No tenía que pensárselo mucho, era un trato buenísimo.

JOSÉ- Vale ¿Qué quieres que haga?

BEA- Pues a mí me gusta mucho que me lo coman, a ver si lo haces mejor que mi novio.

A José le palpitó la polla solo de pensar que iba a poder comerse ese coñito que había visto a través del tanga hace solo unos minutos. Tal y como estaba, o sea de pie, Bea se levantó la falda y se apartó el tanga. A José se quedó con los ojos como platos al verlo y sintió que su polla se ponía a palpitar descontroladamente.

BEA- Vamos pequeño salidorro, que te lo tienes que comer con la boca, no con los ojos. Estás fatal, mira como te pones por verle el coño a tu prima, venga, que si me lo comes bien te dejo que te masturbes mientras lo haces.

Se arrodillo delante de ella sin pensárselo dos veces, admiro unos instantes los carnosos labios de su prima, aspiró su aroma y se lanzó a devorarle el clítoris. Se dedicó con tanta pasión a su tarea que apenas pasó algún minuto antes de que su prima se pusiera a jadear, aprovechando la situación, José se agarró a las nalgas de su prima para poder hundir con más fuerza la cabeza en su entrepierna y de paso recrearse con el tacto de su trasero. Bea confiaba en que su primo estuviera tan salido que no pudiera contenerse y se pusiera a pajearse mientras se lo comía y así poder verle la polla.

BEA- Joder, eres muy bueno. Deja que me siente que si no me voy a caer, me empiezan a flojear las piernas.

José se separó del coño de su prima, ella se sentó en su cama, se volvió a levantar la falda y de nuevo apareció ese coñito tan apetitoso delante de él. Se movió hasta donde estaba su prima y volvió a meter la cabeza en su sexo. En poco tiempo su prima estaba de nuevo jadeando y estrujándose los pezones, ella cada vez tenía más ganas de ver esa enorme polla que presionaba con insistencia los pantalones de su primo y decidió incitarle un poco para que se la sacase.

BEA- Joder síii, puedes pajearte si quieres pequeño salidorro, te lo estás ganando.

José se estaba excitando muchísimo con el coño de su prima en la boca, escuchándola jadear y viendo como se retorcía los pezones, además estaba completamente empalmado, pero no se masturbó, aunque ganas no le faltaban le daba una vergüenza tremenda que su prima le viera pajearse, así que pensó que la mejor opción era guardar algo de fuerzas por si al día siguiente en el río se desmadraban las cosas. Siguió comiéndola el coño y bebiéndose la increíble cantidad de jugos que brotaban de él. Le pareció que era un coñito súper agradecido, daba igual que le succionase el clítoris, o que jugase con él con la lengua, o que se dedicará a devorar sus labios, todo el rato veía como su prima se retorcía de placer.

BEA- Méteme los dedos, ahhh, clávemelos en el coño.

José le hizo caso, introdujo un par de dedos en su encharcada vagina y comenzó a penetrarla, ella seguía estrujándose los pezones y no paraba de mover la cadera.

BEA- Venga sácate esa polla y enséñame lo salido que estás, pajéate mientras le comes el coño a tu prima.

Bea se estaba excitando cada vez más y no tardó mucho en dar las primeras señales de estar acercándose al orgasmo.

BEA- ¡Ahhh! ¡¡Que gusto!! Me voy a correr ¡Ahhh! méteme más los dedos ¡Ahhhhh! Y sácate la polla de una vez ¡Ahhhhhh! Quiero ver como te pajeas ¡Ahhhhhh!

Justo en ese momento oyeron a su novio llamarla desde el cuarto de al lado.

NOVIO- ¡Bea! ¿Estás en el baño?

José se separó de su prima con toda la cara llena de sus fluidos y ella se levantó como un resorte sin colocarse el tanga siquiera.

BEA- No me lo puedo creer, este imbécil me va a dejar a medias hasta en los polvos en los que no participa.

Salió corriendo del cuarto y en cuanto atravesó la puerta le respondió.

BEA- Cariño, estoy aquí, estaba charlando con mi primo.

La oyó meterse en la habitación de al lado y ahí se quedó la cosa. José se fue al baño a lavarse la cara, tenia unas ganas tremendas de masturbarse pero quedaba tan poco tiempo para la cena que era muy posible que no le diera tiempo, así que espero a que se le bajara un poco la erección y bajó a ver si le necesitaban para algo, además así conseguiría distraerse un poco y dejar de recordar el coño de su prima. En la cocina encontró a su tía Susana que estaba terminando de cocinar, en general siempre se encargaba ella de las comidas, era algo que le gustaba y además se le daba muy bien.

JOSÉ- ¿Quieres que te ayude con algo?

SUSANA- Pues si, dame un momento que dejo esto reposando y bajamos al sótano, que tengo unas cosas que hacer allí.

Bajaron los dos al sótano y su tía le indicó un montón de cuentas de collares que estaban desparramadas por el suelo. Tenían que habérsele caído hace poco porque cuando bajó las cajas eso no estaba así.

SUSANA- Tenemos que recogerlas, se me han caído antes, pero como tenía que hacer la cena, las he dejado así para recogerlas cuando tuviera tiempo, si me ayudas terminamos en un momento.

Su tía se puso a cuatro patas en el suelo y comenzó a recoger las cuentas. Ver como se le marcaba el culo a su tía en esa postura hizo que notase como su polla volvía a exigir atención, le hubiera gustado quedarse mirándola el trasero pero también se puso a cuatro patas en el suelo para recoger las cuentas, su tía se iba a mosquear bastante como le pillara mirándole el culo en vez de ayudarla. Cuando empezó, se dio cuenta de que en esa postura tenía una visión perfecta del escote de su tía, se pasó todo el rato viendo como le colgaban las tetas. Solo podía pensar en meterse en la boca esos pezones rositas que veía bambolearse mientras su tía recogía las cuentas, al final acabó otra vez empalmadísimo.

SUSANA- Pues ya está, te he visto un poco lento recogiendo pero gracias por tu ayuda. Espera un momento que tengo que coger una cosa.

Su tía fue hacia un armario y se esforzó en alcanzar la balda de arriba para coger una olla, pero no llegaba.

SUSANA- Anda ayúdame, que tú eres más alto, ten cuidado no se te vaya a caer en la cabeza, no serías el primero al que le pasase, me quedo aquí para ayudarte.

Su tía se había quedado en el único sitio posible para alcanzar la olla así que José tuvo que ponerse detrás de ella e intentar alcanzarla. Teniendo a su tía en medio no podía llegar hasta la olla sin pegarse a ella y entonces notaría su erección, intento alcanzarla sin acercarse demasiado a su tía pero no había manera.

SUSANA- Venga cógela, con la altura que tienes es imposible que no llegues.

JOSÉ- Es que estando tú en medio no puedo.

SUSANA- Yo tengo que quedarme aquí por si se te cae, no quiero que te hagas daño por mi culpa, pégate a mí y ya verás como llegas.

José se acercó otro poco más, hasta que notó que la punta de su polla ya estaba empezando a meterse entre los cachetes de su tía, aún así no llegaba, ella llevó sus manos hacia atrás, lo agarró y lo pegó a ella. José pudo sentir como su polla se quedaba completamente encajada entre las nalgas de su tía, pero ella no dio muestras de sentirlo. Obviamente Susana notó como el miembro de su sobrino se metía entre sus glúteos, había tenido que forzar un poco la situación pero por fin sentía su dureza, le encanto comprobar que se le había puesto como un palo mirándola.

SUSANA- Ves como así si llegas.

José se estiró y sintió como su polla se deslizaba por toda la hendidura del trasero de su tía, finalmente alcanzó la olla y la bajó.

SUSANA- Muchas gracias, ahora vamos a cenar.

A Susana no solo le subía el ego ponérsela dura a su sobrino, también la divertía enormemente ponerle en aprietos y ver como lo pasaba de mal, ella simplemente pensaba que eran jueguecitos picarones que no hacían mal a nadie. Le parecía que su sobrino también los disfrutaba y con un poco de suerte, hasta se pajeaba su enorme polla pensando en sus tetas y en sus bragas.

Cuando subieron ya estaban todos en el comedor, incluidas Eva y la madre de José, que ya habían vuelto de hacer las compras y el resto de recados. La cena transcurrió plácidamente, lo único que inquietaba a José eran las miradas de Bea, no tenía ni idea de que podía estar pensando después de haberla dejado a medias, esperaba que su prima comprendiese que no había sido culpa suya no poder concluir el trato y no tomase represalias. Los dos primos decidieron quedarse en casa viendo una peli en vez de salir esa noche, como tenían tele en el cuarto se subieron para verla ahí.

Prepararon todo para ver la peli y usaron la cama de José a modo de sofá. Eva no había conseguido quitarse de la cabeza lo sucedido en la piscina y sentía una necesidad imperiosa de provocar a su primo, además le pareció que era posible conseguir que él le quitase el calentón sin tener que pedírselo y quedar como una salida, se sentó como si estuviera en el suelo, con las piernas cruzadas y la espalda apoyada en la pared. Ella era consciente de que en esa postura su primo podría verle perfectamente las bragas, se había puesto unas negras que tenían tiras de tela transparentes en horizontal, esperaba que eso fuera suficiente para calentarlo aunque se hubiera corrido ya dos veces en la piscina. A José le estaba costando seguir la película teniendo a su prima al lado, con las piernas abiertas y esas bragas totalmente expuestas a sus ojos. Después de que su prima Bea le dejara comerle el coño, de verle las tetas a su tía y sentir el tacto de sus nalgas en la polla, la visión de su prima con las piernas tan abiertas, mostrándole sus bragas, le estaba afectando mucho y se estaba volviendo a empalmar. Por supuesto ella siguió discretamente la evolución de la erección de José, le encantó ir viendo como crecía dentro de sus pantalones hasta alcanzar un tamaño muy respetable, su táctica estaba funcionando perfectamente. No llevaban ni veinte minutos de película cuando Eva empezó a hablar a José.

EVA- No me lo puedo creer ¿Otra vez estás así? ¡Pero si hoy te has corrido dos veces!

Eva recordó como José se había frotado contra ella hasta correrse la noche anterior y no sabía si contar eso como una tercera vez en el mismo día, pero daba igual, en ningún caso podía admitir que se había enterado de algo de lo que pasó.

JOSÉ- Lo siento, no lo puedo evitar.

EVA- Ya no sé que hacer contigo, no parece que hacerte eyacular haya ayudado mucho.

JOSÉ- Bueno, algo ha ayudado, no te creas.

Eva le respondió mirándole la polla.

EVA-¿Ahhh, si? Quién lo diría.

JOSÉ- No sé que me pasa, en cuanto veo tu ropa interior...

EVA- Son solo unas bragas y mira como estás, después de lo de hoy deberías estar relajado.

JOSÉ- Parece que no lo suficiente para no empalmarme al ver tus bragas, lo siento.

A Eva le daba cosa dejar así a su primo después de haberle estado provocando, además con el calentón que tenía no podía aguantarse las ganas de agarrar esa polla, puede ser que eso influyese un poco en su decisión.

EVA- Si al final soy una blanda y siempre acabo cediendo, anda, ven que te ayudo.

Eva sacó la polla de José de su pantalón como si fuera la cosa más normal del mundo, él se sorprendió pero la dejó hacer. Eva le miró y comenzó a mover su mano, él apoyó la mano sobre su muslo, al ver que no se la apartaba, la fue desplazando hasta llegar a acariciar sus bragas, una vez allí, paso la yema de los dedos suavemente por toda la zona de su pubis. Eva pensó que liar a su primo había sido mas fácil de lo que esperaba, ahora solo tenia que hacer como que no quería que él la tocase sin que José llegase a retirar su mano.

EVA- José, soy tu prima, no deberías hacer eso.

Eva seguía pajeando a su primo con determinación y mantenía las piernas abiertas así que José pensó que mucho no la estaría molestando, comenzó a centrar sus caricias en la zona de su clítoris, lo presionaba y hacía círculos sobre él, ella sintió una descarga de placer a la vez que notaba en la mano como palpitaba la polla de su primo, la apretó más y aumento el ritmo de la paja. José sintió como se mojaban otro poco más las bragas de su prima y la frotó más intensamente.

JOSÉ- Solo estamos tocándonos un poco, no hacemos mal a nadie.

EVA- Solo te dejo tocarme para que te corras antes, no deberías tocarme así, somos primos.

JOSÉ- Hay muchas cosas que harían que me corriese antes.

A Eva la traicionó el subconsciente, había una cosa que no podía apartar de su cabeza, se moría de ganas de chupar la polla de su primo, ver como lo había hecho Esther le había dado una envidia tremenda y en ese momento la tenía a su lado, totalmente erecta y en su mano, le estaba costando mucho resistirse.

EVA- No te la voy a chupar como Esther, eso ni lo sueñes, imagínate que alguien se entera de que se la he chupado a mi primo.

José metió la mano dentro de las bragas de su prima y la fue llevando despacio hacia su clítoris.

JOSÉ- No hace falta tanto, con que me dejes tocarte un poco...

José alcanzó su clítoris y comenzó acariciándolo, aunque poco a poco se fue convirtiendo en un frotamiento. Eva sintió que perdía la poca cordura que le quedaba, mientras abría más las piernas y movía la cadera buscando aumentar el contacto con la mano de su primo, hizo un tímido esfuerzo por parar aquello.

EVA- José, soy tu prima, ummm, no está bien que me toques ahí.

José llevaba un buen rato mirando como los pezones de su prima se marcaban muchísimo en su camiseta de lo duros que estaban. El tono de voz de su prima había sido tan sensual que le pareció que no se opondría a que se las tocase un poco, mientras masturbaba a su prima llevó la otra mano justo debajo de una de sus tetas y la fue subiendo poco a poco hasta tener el pecho de su prima en la mano.

EVA- Uffff, joder como te palpita al tocarme las tetas ¿Eso va a hacer que te corras antes?

José terminó de agarrar la teta de su prima y la estrujó.

EVA- Ahhhh, te palpita mucho, ummmmm ¿Desde cuándo quieres tocarme las tetas? Ahhh, estás muy salido primo, ummmmm, ya me parecía que me las mirabas mucho.

José ya no solo le frotaba el clítoris, estaba empezando a meterle los dedos.

EVA- Por favor José, tienes que correrte, ummmm, si no yo voy a ¡Ahhhhhh!

José metió muchísimo los dedos en su encharcada vagina y comenzó a moverlos con ganas. Eva recordó cuánto le había puesto a José que Esther le masturbase sobre el sexo de Mila y decidió que era una buena forma de acelerar la eyaculación de su primo, ella estaba acercándose peligrosamente al orgasmo y no podía ser que ella se corriese y él no, además le excitaba muchísimo la idea de ver como se corría en su entrepierna.

EVA- Ahhhh, venga córrete. Ahhhhhh, vas a hacer que me corra, ahhhhh, te dejo que eyacules sobre mi, ahhhhhh, pero córrete ¡Ahhhhh!

José aumento el ritmo de su mano mientras movía la muñeca hacia abajo para separar las bragas de su cuerpo y así poder ver el sexo de su prima mientras la penetraba con los dedos.

EVA- ¡Ahhhhh! Te palpita mucho ¡Ahhhh! Me estás mirando el coño ¡Ahhhhh! ¿Vas a eyacular mirando el coño de tu prima? ¡Ahhhh! ¿Quieres correrte en mi chocho? ¡Ahhhhh! ¿Quieres llenármelo de semen igual que hiciste con Mila? ¡Ahhh!

José apartó las manos del cuerpo de su prima, se subió a horcajadas sobre ella y Eva, mientras seguía masturbándole, apuntó la polla de José a su sexo cubierto por las braguitas, él volvió a llevar la mano hasta la entrepierna de su prima, le apartó las bragas dejando su sexo completamente expuesto y volvió a meterle los dedos. José, a pesar de estar muy excitado, decidió tomárselo con calma, quería que aquello durase todo lo posible, bajó el ritmo de su mano y disfrutó contemplando la escena mientras le tocaba las tetas a su prima y ella le masturbaba. Pasaron un buen rato así, mirándose a la cara, viendo los gestos de placer del otro, recreándose mirando sus sexos mientras se masturbaban. Eva llegó a perder la cabeza de lo caliente que se puso.

EVA- Por dios, no lo aguanto más, haz que me corra de una vez.

Él comenzó a meterle los dedos frenéticamente y a estrujarle el pezón por encima de la camiseta. Ella aumento todo lo que pudo el ritmo de la paja que le estaba haciendo y sintió como palpitaba.

EVA- ¡Ahhhhh! Te vas a correr en mi coño ¡Ahhhhh! Vamos primo, llénamelo de lefa ¡Ahhhh!

En esos momentos Eva estaba tan excitada que si no hubieran estado los dedos de su primo se la hubiera clavado sin pensárselo, pero tuvo que conformarse con restregársela por su vello púbico intentando no molestar a su primo mientras le metía los dedos.

EVA- ¡Ahhhhh! Me corrooooo ¡Ahhhhhhh!

Ella siguió masturbando a José, mientras le frotaba la polla contra su sexo, hasta que terminó de correrse, pero cuando acabó, soltó el miembro de su primo.

EVA- Pufff, aguantas mucho, dame un momento que me recupere y sigo.

Eva se tumbo en la cama y en muy poco tiempo José vio que se había dormido. Él estaba excitadísimo, su prima le había dejado al borde del orgasmo, no podía apartar la mirada del sexo de Eva, ella se había quedado dormida con las bragas muy descolocadas y él podía verla casi completamente el coño. No resistió la tentación y comenzó a masturbarse apuntado su polla al sexo de su prima, le excitaba mucho correrse y llenarle el coño de lefa a su prima.

Bea por su parte también se subió pronto a su habitación con la esperanza de que su novio la siguiera y poder follar un poco, con lo caliente que la había dejado José era muy posible que consiguiera correrse a pesar de la falta de habilidad de su novio. Pero el muy capullo se quedó en el salón viendo un concurso de la tele, super largo y bastante coñazo por cierto, con sus padres y sus tíos. Bea estaba harta de esperarle cuando oyó unos ruidos un poco raros en la habitación de al lado. Intento poner la oreja pero no sé escuchaba nada concluyente, parecía que hablaban, pero muy poco y a veces escuchaba como jadeos, lo malo es que tenían puesta la tele y no podía distinguir bien de donde provenía cada ruido, espero un buen rato a ver si oía algo más, pero no conseguía escuchar nada raro, hasta que volvió a oír ruidos, pero lo oía muy bajito y no podía asegurar que los gemiditos que creía oír a veces, no fuesen fruto de su mente recalentada, espero un poquito más pero no oía nada. Decidió ir a ver que pasaba, salió de su cuarto y llamó a la puerta de su hermana y su primo.

Cuando José oyó que llamaban a la puerta de su cuarto, él estaba a punto eyacular, tapó a Eva con la sabana, se sentó rápidamente en la cama de su prima para disimular, ocultó su erección todo lo que pudo y respondió.

JOSÉ- ¿Si?

BEA- Soy Bea ¿Puedo pasar?

JOSÉ- Si, pasa.

Al entrar Bea vio que su hermana estaba dormida, su primo estaba totalmente erecto y en la tele estaba terminando una película.

JOSÉ-¿Que pasa?

BEA- Nada, he oído unos ruidos raros y he venido.

JOSÉ- Sería la tele, estamos viendo una peli.

BEA- ¿Y esa erección?

JOSÉ- La película tiene alguna escena un poco subida de tono.

Todo parecía cuadrar, los ruidos que había oído podían ser de alguna escena de la película, José podía haberse empalmado viéndola y su hermana podría haberse dormido con la película, era muy típico de ella. Le parecía que olía un poco a sexo pero podía ser que ella estuviera hipersensible, no encontró ningún motivo para sospechar que ahí hubiera sucedido nada raro. Lo que si le pareció es que tenía una oportunidad de oro que no debía desaprovechar, su hermana dormía, José estaba empalmado y parecía que abajo todavía les quedaba un buen rato para que se terminara el concurso.

BEA- Antes no has terminado de cumplir el trato.

Según hablaba se levantó la faldita enseñándole a José su pequeño tanga blanco. José comprendió lo que quería su prima, con lo caliente que estaba no se lo pensó dos veces, lo malo es que era muy arriesgado ponerse a hacer guarradas en cualquiera de las dos habitaciones, en esa podía despertarse Eva y en la de su prima, el novio podía subir en cualquier momento. Se acordó del pequeño cuartito que había en esa planta para guardar las cosas de la limpieza y que estaba casi vacío. Sin decir nada cogió la mano de su prima, se la llevó al cuartito y cerró la puerta. Bea pegó la espalda a la pared y se volvió a levantar la falda mientras le miraba pidiendo guerra.

JOSÉ- ¿Quieres que termine lo que empecé, no?

BEA- Siii, está muy feo dejar a una dama a medias.

A través de la tela de la camiseta de su prima, José podía ver como se le estaban endureciendo los pezones, llevaba mucho tiempo queriendo tocar esas pedazo de tetas y estaba decidido a no quedarse con las ganas esta vez. A pesar de la tentación que suponía para él la visión de ese tanga transparente decidió centrarse en sus pechos, ya tendría tiempo de encargarse de la entrepierna de su prima, José le agarró las tetas y se puso a amasarlas, lo siguiente que hizo fue poner cada uno de sus pezones entre sus pulgares y sus índices para estrujarlos.

BEA- Ummmm ¿Tenías muchas ganas de tocarme las tetas, verdad salidorro? Ummm, me encanta la cara de imbécil que pones cuando me las miras.

JOSÉ- Hay más cosas que quiero hacerle a tus tetas.

BEA- Yo quiero que sigas donde lo dejaste antes.

Bea se volvió a levantar la falda intentando llevar la atención de su primo hacía su sexo. A pesar de que lo consiguió y de que a José le costó desviar la vista del tanga de su prima, él estaba decidido a disfrutar de sus tetas, José comenzó a subirle la camiseta hasta descubrir sus pechos, le estrujó una teta haciendo que el pezón sobresaliera, llevo su boca hasta él y comenzó a mamarlo.

BEA- Ummmm, siiii, chúpamelas si quieres ¿Te morías de ganas por hacerlo, verdad? Ahhhh, dios que ansia, ummmmm.

Bea estaba deseando tocar la polla de su primo, le parecía que la tenía incluso más grande que las otras veces que le había visto empalmado, llevó la mano hasta ella, sintió su dureza y empezó a pajearle por encima del pantalón, le excito muchísimo tener semejante polla en la mano y le dio un morbo especial que fuera de su primo.

BEA- Ummm, que polla tienes, siento como te palpita mientras me las chupas, ahhhh ¿Te gusta que te pajee tu prima, verdad salidorro?.

Después de hincharse a comerle las tetas, José pensó que ya era hora de darle a su prima lo que quería, libero su teta, se arrodillo delante de ella, le apartó el tanga, aspiró su aroma y comenzó a comerle el clítoris.

BEA- Ahhhh, siiiii, chúpamelo, cómetelo entero, síii. Mastúrbate si quieres mientras lo haces, pequeño salidorro, ahhhh.

Bea llevó una mano hasta uno de sus pezones y comenzó a estrujárselo mientras empezaba a mover la cadera ofreciéndole el sexo a la boca de su primo. José le metió un par de dedos en la vagina mientras le agarraba el culo para mantenerla quieta.

BEA- ¡Ahhhh! Mastúrbate mientras me comes el coño ¡Ahhhhhhh! Quiero ver como lo haces ¡Ahhhhh! Quiero ver como te pajeas mientras le comes el coño a tu prima ¡Ahhhhhh!

Con la mano que tenía libre, Bea agarró la cabeza de su primo y la incrustó contra su sexo mientras flexionaba la cadera intentando meter su sexo dentro de la boca de José. El continuó clavándole los dedos en su vagina con ganas mientras se agarraba a su nalga con fuerza. José no tenía ninguna intención de masturbarse por mucho que le cosquilleara la polla, quería disfrutar ese momento todo lo posible, quería hacer enloquecer a su prima de placer, sentía que estaba muy necesitada y quería dejarla completamente satisfecha, al fin y al cabo, ese era el trato.

BEA- ¡Ahhhh! Vas a conseguir que me corra, pequeño cabrón ¡Ahhhhh! Pajéate, quiero ver como eyacula esa polla ¡Ahhhh!

José cada vez la penetraba con sus dedos con más energía y la succionaba más fuerte el clítoris.

BEA- ¡Ahhhh! Siiiii, sigue, no pares ¡Ahhhh! Me voy a correr en tu cara ¡Ahhhh! Dame fuerte ¡Ahhhh!

José siguió masturbando y devorando el sexo de su prima consciente de que su orgasmo era inminente.

BEA- ¡Ahhhhhhh! Me corrro ¡Ahhhhh! Me corroooooo.

Aunque Bea movía su cadera compulsivamente mientras se corría, José continuó metiéndole los dedos y succionándola el clítoris. Solo la dejó de masturbar y chupar cuando sintió que paraba de apretarle la cabeza contra su sexo y todo su cuerpo se relajaba, entonces se apartó de ella y respiró profundamente. Bea sintió que le fallaban las piernas y se dejó caer lentamente al suelo restregando su espalda contra la pared, cuando llegó hasta el suelo, se arrodillo y se quedó en la misma postura en la que rezan los musulmanes respirando agitadamente.

José no pudo resistir la tentación al ver a su prima en esa postura, le levantó la falda descubriendo su culo en pompa, seguía con el tanga corrido y podía ver como su coño continuaba expulsando fluidos, puso las manos sobre las nalgas de su prima y se las amaso a placer. Ella seguía respirando profundamente y él comenzó a acariciar su sexo.

BEA- Uffff, te dejo que te masturbes y te corras en mis tetas si quieres, pero yo ya no necesito más, estoy completamente satisfecha.

José no le hizo caso y volvió a meter los dedos en su vagina lentamente.

BEA- Ummm, me vas a matar de gusto ¿No quieres parar verdad?

Bea levantó el culo ofreciéndoselo a su primo, él se puso a cuatro patas detrás de ella y volvió a comerle el clítoris, para eso tuvo que hundir la nariz en su vagina. En esa postura no podía meterle los dedos porque estaba su cara impidiéndoselo, pero tenía una vista en primer plano de su esfínter, le separó las nalgas y comenzó a hacer círculos con sus dedos sobre él mientras se las amasaba.

BEA- Eres un pequeño pervertido, también te gusta mi culito ¿Ehhhhh?

Alguna vez Bea había probado el sexo anal y le había encantado, le daba un morbo especial que la penetrasen su trasero pero jamás se hubiera atrevido a pedirlo, que su primo se estuviera atreviendo a jugar con su entrada trasera le daba esperanzas de poder disfrutar de semejante polla clavándose en su culo. José siguió comiéndole el clítoris y presionando sobre su esfínter hasta que consiguió meterle un dedo.

BEA- ¡Ahhhh! ¿Te gusta meterle dedos a tu prima, ehhh? Estás muy salido ¡Ahhhhh! Le estás metiendo un dedo por el culo a tu prima ¡Ahhhhh!

José continuó con lo que estaba haciendo hasta que vio que su prima volvía a estrujarse los pezones, señal inequívoca de que se había vuelto a calentar. Se separó de ella y se quitó los pantalones y los calzoncillos. Estaba deseando follársela y esta era su oportunidad.

BEA- No pares ahora, estoy caliente otra vez.

José apuntó la polla a la entrada de la vagina de su prima y se la metió un poco.

BEA- ¡Ahhhh! Eso es tu polla ¿Eso es lo que querías? ¿Quieres follarte a tu prima, salidorro? ¡Ahhhh!

Tenía la vagina muy abierta y lubricada, no le costó mucho ir metiéndola hasta que solo le faltaban unos pocos centímetros.

BEA- ¡Ahhhh! Me vas a partir cabrón ¡Ahhhh! Tienes un pollón ¡Ahhhh!

José siguió embistiéndola consiguiendo que poco a poco fuera entrando más.

BEA- ¡Ahhhh! Primo ¡Ahhhhh! Por favor ¡Ahhhh! Me vas a reventar ¡Ahhhhh!

A José apenas le quedaba un poquito para conseguir enterrarla entera y continuó hasta que la tuvo toda dentro.

BEA- ¡Ahhhhhhhhhhhhh! Dioooos ¡Ahhhhhhhh! Me la vas a sacar por la boca ¡Ahhhhhhhh!

A José le estaba poniendo muchísimo tener a su prima así, ofreciéndole el culo, con los pechos colgando y bamboleándose con cada penetración, se agarró a sus caderas y comenzó a aumentar la fuerza de sus embestidas.

BEA- ¡Ahhhhhhhh, ahhhhhh! Te estás follando a tu prima ¡Ahhhhhh! ¡Que pollón! ¡Ahhhhhhh!

José estaba tan excitado que estaba seguro de que si no fuera porque se había corrido tres veces ese día ya habría llenado de semen a su prima, pero todavía parecía que tardaría un rato.

BEA- ¡Ahhhh! Dioooos ¡Ahhhhhh! La tienes enorme ¡Ahhhhhhh! Me estás rompiendo el coño ¡Ahhhhh! Ten piedad ¡Ahhhh! Que soy tu prima ¡Ahhhhhhhh!

Eso excitó todavía más a José que empezó a embestirla con todas sus fuerzas. Bea no podía parar de gemir muy fuerte y tuvo miedo de que les escucharán, terminó de quitarse la camiseta y ella misma se la metió en la boca.

JOSÉ- Ahora sí que te voy a follar con todo prima.

José separó las nalgas de su prima y aumento el ritmo de sus penetraciones todo lo que pudo. Enseguida sintió los espasmos de la vagina de Bea sobre su polla y como contraía todo el cuerpo. Siguió follándosela sin compasión hasta que ella se derrumbó en el suelo cuando terminó su orgasmo.

Bea se sacó la camiseta de la boca para poder respirar a gusto, era el mejor polvo de su vida, no sabía que se podía disfrutar tanto del sexo. José estaba fuera de sí, le dio la vuelta, dejándola tumbada boca arriba, la contempló un instante, estaba sofocadísima, sus pechos caían por los laterales de su cuerpo mientras subían y bajaban por lo agitado de sus respiraciones, tenía el tanga apartado a un lado mostrando su coñito completamente abierto, era una imagen irresistible y se la volvió a meter sin contemplaciones.

BEA- ¡Ahhhh! No puedo más ¡Ahhhh! Me vas a reventar primo ¡Ahhhhhh!

José no podía parar, las tetas de su prima rebotando con cada una de sus embestidas unidas a la increíble cara de placer que ponía, le mantenían como en trance. Bea estaba completamente roja, apretando los dientes, mientras sentía como la polla de su primo entraba hasta lo más profundo de su ser una y otra vez, sintió que de nuevo iba a llegar al orgasmo y volvió a meterse la camiseta en la boca. Comenzó a correrse y su primo seguía penetrándola frenéticamente, a él le dio igual que ella terminara de correrse y continuó embistiéndola, Bea comenzó a encadenar un orgasmo tras otro sin tiempo para recuperarse. José sintió que estaba a punto de eyacular y no sabía si correrse sobre el coño de su prima o sobre sus tetas, notó como su polla estaba a punto de descargar y la sacó del sexo de Bea y después de soltar los primeros chorros de lefa sobre su sexo, se movió rápidamente para terminar de eyacular masturbándose mientras se la restregaba por las tetas.

Bea completamente agotada se sacó la camiseta de la boca y suspiro, no sé podía creer lo que acababa de vivir, su concepto de un buen polvo había cambiado para siempre, jamás se había corrido más de dos veces y está vez era incapaz de saber cuantos orgasmos había tenido, se sentía flotar, le temblaba todo el cuerpo y creía que era incapaz de moverse, casi le extrañaba no haber perdido el conocimiento, su primo la había dejado satisfecha como nunca.

José, después de tomarse un poco de tiempo para recuperarse, se subió los pantalones.

JOSÉ- Venga, Bea, vamos, que nos van a pillar.

La ayudó a incorporarse y a ponerse la camiseta, ya estaba llena de saliva pero cuando se la puso, se empapó también con el semen que tenía sobre las tetas, haciendo que transparentase todavía más sus pechos. Luego la llevo hasta su habitación y la metió en la cama semiinconsciente, cuando fue hacia su cuarto oyó voces abajo y pasos, justo acababan de terminar de ver el concurso, rápidamente se metió en su habitación, apagó la tele y vio que su prima Eva seguía profundamente dormida, perfecto, nadie se había enterado de nada. Esa noche durmió como un angelito.

Cuando terminó el concurso de la tele el novio de Bea subió a su habitación esperando que su novia ya se hubiera dormido y no le demandase más sexo, estaba muy cansado del ritmo que llevaban, habían tenido sexo casi todos los días. Además Bea tardaba muchísimo en llegar al orgasmo y le echaba la culpa a él de ser demasiado rápido. Afortunadamente al entrar en el cuarto vio a Bea durmiendo plácidamente en la cama y pudo acostarse tranquilo.

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