Aquel verano 3
La piscina es el escenario donde las toallas se convierten en alfombras de tentación. Esther no solo invita a nadar, sino a perder el control, y José está a punto de descubrir que la vergüenza es el único obstáculo entre él y el placer absoluto.
A la mañana siguiente la primera en despertarse fue Eva, estaba entre los brazos de su primo y sentía algo duro entre sus piernas, se movió ligeramente para sentirlo mejor y pudo comprobar que su primo estaba completamente empalmado con la polla desnuda entre sus piernas, podía notar como presionaba su sexo. Se frotó contra ella otro poco más, no dejaba de sorprenderla lo dura que se le ponía, le encantaba sentir la presión que ejercía contra su clítoris y su vagina, poco a poco fue frotándose más intensamente hasta que tuvo un momento de cordura y pensó que empezaba a excitarse demasiado, esto se le podía ir de las manos y que José se despertase con ella frotándose contra su polla, se separó de su primo y se sentó al borde de la cama. José se movió y se quedó durmiendo boca arriba. Eva no se cortó de echar una buena mirada a la polla de su primo antes de ponerse en pie, parecía que daba igual que se hubiera corrido antes de dormirse, se alzaba orgullosa apuntando al techo totalmente hinchada, le dieron unas ganas tremendas de metérsela en la boca, decidió dejar de mirarla e irse al baño porque como siguiera contemplándola iba a acabar despertando a su primo con una mamada.
En el baño se dio cuenta de que tenía las bragas pegadas a su sexo por el semen de su primo, decidió quitárselas y darse una ducha. Mientras lo hacía pensó que las cosas con José habían llegado demasiado lejos, aunque recordaba la conversación con Esther diciéndole que si no tenían hijos daba igual que fuera su primo y animándola a disfrutar, ella seguía pensando que con la cantidad de hombres que había en el mundo no era necesario liarse justo con su primo, eso sí, nunca había visto una polla como esa, ni encontrado a nadie que le diese tanto placer con las manos. Vamos que no tenía nada claro como actuar, además tenía muy fresca la imagen de su primo durmiendo boca arriba con la polla saliendo de los pantaloncitos y apuntando al techo. Mientras se enjabonaba bien, para quitarse todos los restos de semen, le dieron ganas de masturbarse allí mismo, pero pensó que su primo podría entrar en cualquier momento y no quería ni pensar lo que sucedería si la pillaba metiéndose los dedos.
Salió del baño solo con la camiseta puesta y sin bragas ya que no había cogido unas para cambiarse. Vio que su primo seguía durmiendo con la polla por bandera, cogió unas braguitas de su cajón y se sentó en la cama para ponérselas, no conseguía apartar la vista del miembro de su primo, cada vez tenía más ganas de metérsela en la boca. José abrió los ojos y lo primero que entrevió fue el coño de su prima, estaba sentada poniéndose las bragas justo enfrente de él, sintió como su polla palpitaba, se la miró y descubrió que estaba completamente empalmado con la polla fuera, rápidamente intentó ocultarla con sus manos. Eva al ver que su primo hacía un gesto brusco para tapar su polla se asustó e instintivamente cerró las piernas y estiró su camiseta para taparse dejando las bragas en sus rodillas. Los dos primos se miraron.
EVA- Vaya imbécil estas hecho. Creo que ya te he visto todo lo que te tenía que ver.
JOSÉ- Pues si, pero...
EVA- ¿Todavía te da vergüenza que te vea?
JOSÉ- Un poco, la verdad.
EVA- Que me dé vergüenza a mí, que casi no me has visto nada, vale, pero lo tuyo es ya para hacérselo mirar.
Eva decidió terminar de ponerse las bragas y acabar así con esa absurda situación, José aún pudo ver un poco de su sexo y sintió como le volvía a palpitar la polla, Eva se dio cuenta pero no dijo nada. José se acordó de lo que había hecho la noche anterior y le pareció que su prima no se había enterado de nada, eso le relajó bastante, se hubiera muerto de vergüenza si llega a sospechar algo.
De repente escucharon el timbre de la puerta de entrada de la casa.
EVA- Venga dúchate y bajamos a desayunar que es tardísimo.
Antes de que José hubiera cogido la ropa que se iba a poner para meterla en el baño, oyeron a la madre de Eva gritarles desde abajo que había venido Mila a buscarles para que fueran a la piscina de casa de Esther y que les invitaban a comer allí también. Eva le respondió que en cuanto se arreglasen bajaban.
José cambio la ropa que había escogido por el bañador y se metió en la ducha. Eva se puso el bikini debajo de un vestidito veraniego y bajo a desayunar.
Cuando José bajó descubrió que su prima Bea había cambiado sus habituales mallas de estar por casa por una faldita, pensó que no sería difícil verle las bragas por lo corta que era, recordó el tanga que llevaba el día anterior y se propuso intentar, discretamente, ver que ropa interior llevaba ese día, pero era imposible porque su prima Eva no hacía más que meterle prisa para que terminara de desayunar y pudieran irse. En un rato estaban los dos de camino a casa de Esther.
EVA- ¿No te parece raro que Esther nos invite a su piscina? Nunca lo hace.
JOSÉ- Lo que me parece raro es que vaya Mila, llevo muchos años sin verla en una piscina.
EVA- Bueno, a ver que nos dicen, seguro que hay una explicación.
Al llegar a casa de Esther les abrió Mila, estaba con el pelo mojado de haberse bañado y también tenía mojado el vestidito veraniego que llevaba, debía habérselo puesto encima del bikini empapado. A José le sorprendió bastante, no llevaba una de esas camisetas super anchas con las que la veía siempre, por primera vez iba vestida con ropa de chica de su edad. Fueron hasta la piscina y ahí estaba Esther tumbada en la toalla, con el pelo todavía mojado.
EVA- Holaaaa ¿A que se debe el honor de que nos invites a tu piscina?
ESTHER- Es que me he levantado con un poco de resaca y les he pedido a mis padres que me dejaran invitaros, así no tengo que salir de casa, que no me apetece nada. Como somos tan pocos, y os conocen bien a todos, no les ha parecido mal.
EVA-¿Y ya se han ido a trabajar?
ESTHER- ¿Pero tú que hora te crees que es? Se han ido hace rato, estamos solos, pero portaros bien, que sino no me dejarán invitaros más.
JOSÉ- Fenomenal, aquí nadie nos echará la bronca por tirarnos a bomba.
José dejó sus cosas en el césped y se fue corriendo a tirarse a la piscina.
ESTHER-¿Ese es tu concepto de portarte bien? Te vas a enterar.
Esther se levantó de la toalla y también se lanzó a bomba justo al lado de José.
EVA- Sois como niños, os voy a tener que enseñar como hay que meterse en la piscina.
Eva se lanzó elegantemente de cabeza sin levantar ni un poquito de agua.
Cuando los tres estuvieron en el agua miraron a Mila para que se metiera, pero ella seguía con su vestido puesto.
ESTHER- Venga, no seas tímida, que conoces a José desde antes de que supieras hablar.
EVA- Vamos, métete que mi primo es inofensivo.
ESTHER- Date la vuelta José, no la mires, que no se va a atrever en la vida a quedarse en bikini delante tuya.
José se dio la vuelta y al momento oyó como Esther y su prima vitoreaban a Mila por haberse quitado el vestido, unos instantes después la oyó zambullirse en el agua.
EVA- Muy bien Mila ¿A que no es para tanto?
Mila estaba roja y con la cabeza gacha pero estaba en la piscina con un chico y eso era un gran avance. Eva propuso jugar a su versión del waterpolo porque sí se quedaban ahí mirándose las caras a Mila le iba a dar algo. Esther no tenía ninguna gana de ponerse a jugar a nada pero entendió que sí querían que Mila estuviera medianamente cómoda tenían que hacer algo. Decidieron que en un equipo irían Eva y Esther y en el otro José y Mila, les pusieron juntos porque Mila no había jugado a eso en la vida y José, aunque solo fuera porque era el más alto de los cuatro, era el que mejor jugaba.
Al poco rato Mila se había olvidado de sus vergüenzas y estaba dándolo todo en el juego, no se lo pasaba tan bien en la piscina desde que era pequeña, además estaban ganando, aunque eso era más bien porque la única preocupación de Esther era provocar a José y pasaba bastante del juego en sí, no porque fueran mejores. Siempre que tenía que disputar un balón con José se lanzaba sobre él intentando restregarle los pechos por la cara, si tenía que bloquearle se pegaba completamente para frotarse contra su miembro, cuando tenía que cubrirle pegaba el culo a su paquete y se restregaba... José se daba cuenta pero no podía hacer nada y cada vez estaba más empalmado, no sabía como lo iba a hacer cuando tuviera que salir del agua. Eva también se estaba dando cuenta de lo que pasaba e intentaba provocar todas las situaciones posibles para que Esther se frotara con su primo, le gustaba ver como se lo curraba Esther para provocarle y también le divertía verle pasar vergüenza. Hubo un momento en que Esther dejó de preocuparse por disimular, cuando quería quitarle un balón a José le agarraba la polla debajo del agua para distraerlo y también se había movido la parte superior del bikini, dejando medio pezón fuera para restregárselo directamente por la boca cuando se abalanzaba sobre él.
Cuando Esther notó que José estaba completamente duro dejó de jugar.
ESTHER- Ya estoy cansada, voy a tumbarme un rato a la toalla.
Y se salió de la piscina.
MILA- ¡¡¡¡Hemos ganado!!!! ¡¡¡Tomaaaaa!!!
Y sin pensárselo se fue a abrazar a José, en cuanto pegó su cuerpo al de José notó como se le clavaba algo duro. Tardó un poco en darse cuenta de lo que era, en ese momento se separó de José y se puso completamente roja, a José también le entró un ataque de vergüenza considerable y agachó la cabeza.
MILA- Bueno, yo también me salgo.
José vio como Mila salía de la piscina y se quedó alucinado, en el agua no había podido apreciarlo pero tenía un cuerpo espectacular, al menos por detrás, que es todo lo que pudo ver mientras Mila se dirigía a su toalla.
EVA-¿Quieres que me quede un rato contigo en el agua hasta que se te baje la erección?
JOSÉ- Si porfa ¿Tanto se me nota?
EVA- No, es que he visto como te zorreaba Esther y conociéndote, me imagino como tienes que estar.
Los dos primos se quedaron un rato en el agua, tuvo que soportar las bromitas de su prima y que ella se pusiera a bucear de vez en cuando para comprobar como iba evolucionando su erección. Cuando José consideró que ya podía salir sin que se le notase mucho, se fueron los dos a las toallas. En cuanto estuvieron medianamente secos, Esther propuso que echaran una partida de cartas, a todos les pareció buena idea. Mila, que estaba tumbada boca abajo, se sentó y se dispuso a volver a ponerse su vestido pero Esther la paró.
ESTHER- No seas vergonzosa, José ya te ha visto en bikini, no va a pasar nada porque te vea otro rato.
Mila se quedó un poco avergonzada pero no se puso el vestido. En ese momento, por primera vez en muchos años, José pudo ver la forma de sus tetas, eran estupendas, no tan grandes como las de Esther, pero tenían muy buen tamaño y parecía que también muy buena forma, aunque con el bikini tan recatado que llevaba, no lo podía afirmar a ciencia cierta.
Una vez que estuvieron todos sentados en corro sobre las toallas, con las piernas cruzadas, comenzaron a jugar a las cartas, José era pareja de Esther y por eso estaba sentado frente a ella, dejando a Eva y Mila cada una a un lado. Según fue avanzando la partida Esther se las apaño para mover la braga de su bikini y mostrarle parte de su sexo a José, en cuanto él se dio cuenta le empezó a costar atender a la partida, sus ojos se desviaban constantemente hacia la entrepierna de Esther, podía verle parte de su vello púbico e incluso un trozo de sus labios, inevitablemente su polla volvió a crecer de nuevo. Él se esforzó por disimularlo pero Esther se lo ponía cada vez más difícil, hizo como que se rascaba una teta y se descolocó un poco el sujetador hasta que el borde de una de sus areolas apareció ante la vista de José. Estaba claro que iba a acabar otra vez completamente empalmado.
Eva se daba cuenta de la tortura a la que estaba siendo sometido su primo y se estaba mojando solo de ver como se le iba marcando la polla en el bañador. En cambio Mila tardó un buen rato en descubrir el enorme bulto que se estaba formado en la entrepierna de José, pero cuando lo hizo no podía dejar de mirarlo, era la primera vez que veía una erección tan evidente y le estaba fascinando como iba creciendo.
La timidez de Mila con los hombres se debía a que sentía que podían adivinar sus pensamientos, desde que empezó la pubertad le habían atraído muchísimo los chicos pero le daba una vergüenza enorme que pudieran adivinar las cosquillas que sentía solo con que la observasen, por eso se vestía con ropa tan ancha, para evitar las miradas de los hombres, así evitaba sentir que ellos sabían cuánto le afectaban sus miradas. Además había tenido una educación muy conservadora que había hecho que pensase que todas esas sensaciones eran malas, lo que no había podido evitar esa educación, es que todos los días se tocase imaginando las más variadas situaciones, había desarrollado una imaginación desbordante y cierto sentido del morbo. Haber notado el contacto de la polla dura de José en la piscina la había encendido muchísimo y ahora que podía ver como le estaba creciendo de nuevo, sentía como se estaba humedeciendo su vagina y se calentaba su sexo. Empezaba a desear llegar a casa para poder masturbarse a gusto.
La partida fue una serie de despropósitos, si alguien les hubiera visto jugar pensaría que estaban tirando cartas al azar sin ningún tipo de estrategia, Esther solo estaba preocupada en calentar a José, la principal preocupación de José era ver todo lo posible del cuerpo de Esther mientras disimulaba su erección, Mila solo tenía ojos para la polla de José que llegó a marcarse tanto en el bañador que le permitía distinguir perfectamente el glande, Eva se lo estaba pasando fenomenal dándose cuenta de toda la situación y empezaba a barajar la posibilidad de tener que volver a pajearle en casa si continuaba con esa erección, su vagina no paraba de manar fluidos en cuanto pensaba en volver a agarrar esa polla.
ESTHER- Bueno pues habéis ganado, ya hemos terminado de jugar, hace un calor de muerte, estoy sudando ¿Nos damos otro chapuzón?
JOSÉ- Yo paso, me voy a quedar un rato tumbado en la toalla.
Con el calor que hacía estaba claro que necesitaban meterse en el agua, pero José no quería ponerse de pie y hacer completamente evidente su erección, además si se quedaba tumbado podría ver a Mila cuando saliese de la piscina y así podría apreciar bien su figura que, por lo que había visto hasta ahora, tenía que ser de infarto.
ESTHER- Venga no seas corta rollos.
Esther se levantó y se puso a tirar del brazo de José intentando levantarle para que se fuera a bañar, tenía muchas ganas de frotarse un poco contra esa polla que se adivinaba muy apetitosa bajo el bañador. El día anterior se había quedado con un calentón monumental después de la experiencia en las eras con José. Aunque se masturbó a conciencia cuando llegó a casa no podía quitarse de la cabeza esa polla y quería volver a sentirla.
Mila se sorprendió bastante de la insistencia de Esther pero le pareció fenomenal que estuvieran forcejeando justo a su lado y así poder mirar como se movía la polla de José dentro de su bañador. Después de forcejear un rato, José consiguió soltar su brazo de la presa de Esther pero al hacerlo salió despedido hacia atrás y acabo completamente tumbado en la toalla. Mila se quedó petrificada, tenía al alcance de la mano la polla de José que, aunque se le había bajado un poco la erección en el forcejeo con Esther, se erguía orgullosa intentando reventar las costuras del bañador. No se podía creer que fuera así de grande, estaba segura de que eso a ella no le cabía en ninguno de sus orificios, el boli de veinte colores que usaba para masturbarse era mucho más pequeño. En cuanto José se sobrepuso del pequeño golpe y pudo reaccionar, se dio cuenta de que Mila se la estaba mirando, se incorporó y se la tapó con las manos avergonzado.
EVA- No pasa nada José, Mila no se va a asustar por verte un poco empalmado, eso le puede pasar a cualquiera.
ESTHER- ¿Que pasa Mila, te gusta lo que ves?
La que se avergonzó en ese momento fue Mila, se sentía completamente descubierta, es como si todos pudieran ver como chorreaba su sexo. Solo pudo ponerse roja, agachar la cabeza y callarse.
EVA- Jo, Mila, no te avergüences, a mí también me impresionó bastante la primera vez que vi a mí primo tener una erección, es normal que se la hayas mirado un poco.
ESTHER- Vaya panda de vergonzosos que estáis hechos, deberíais tomároslo con más naturalidad, es normal que a las chicas nos guste el cuerpo de los chicos y que a los chicos les guste nuestro cuerpo. A ver si podemos romper el hielo y dejarnos de tanta tontería.
Mientras decía eso se quitó la parte de arriba del bikini liberando sus grandes tetas. José pudo contemplar esas dos preciosidades a plena luz del día, tenía perfectamente delimitada la marca del moreno y los pezones duros, eran maravillosas. A pesar de que José estaba tapándose con las manos, Mila pudo ver como le palpitaba la polla y volvía a crecerle hasta su máxima expresión, pensó que necesitaba un baño refrescante urgentemente.
EVA- Anda, vamos al agua que si no alguien aquí va a salir ardiendo.
Eva se lanzó a la piscina, José vio una oportunidad estupenda para salir de tan incómoda situación y salió corriendo detrás para tirarse él también al agua. Cuando emergió vio como Esther iba corriendo hacia el agua, era impresionante ver como le botaban las tetas. En cuanto Mila se recuperó un poco de la impresión de haber visto como se le marcaba a José la erección al ponerse de pie al lado de su cara para ir a la piscina, también se fue hacia el agua. Por fin José pudo contemplar la figura de Mila, estaba buenísima, no podía entender el empeño que ponía en ocultar su cuerpo.
Cuando todos estuvieron en el agua Esther siguió a lo suyo.
ESTHER- Mira Mila, no pasa nada porque un chico te mire las tetas.
Mientras lo decía se fue acercando a José, que estaba en la zona que menos cubría de la piscina, sacando pecho y apuntándole con sus pezones.
JOSÉ- A ver, nada, nada, tampoco, algo si pasa.
EVA-¿Que pasa primo, ya has roto el bañador con la polla por culpa de Esther? Jajaja.
JOSÉ- Todavía no, pero como siga así...
ESTHER- Puedes quitártelo y así evitas el problema. No tengas vergüenza que eso que tienes es para estar orgulloso.
José volvió a taparse la polla con un gesto instintivo aunque estuviera debajo del agua.
ESTHER- No me puedo creer lo vergonzosos que sois, a ver ¿Si Eva se quita el bikini, tú te quitas el bañador?
EVA- ¡¡¡Que soy su prima!!! No voy a enseñarle las tetas.
ESTHER- Joder, como si por ser primos a él no pudieran gustarle tus tetas o a ti su polla, en fin ¿Y tú, Mila, si él se quita el bañador tú te quitas el sujetador?
Mila se moría de ganas de ver la polla de José pero enseñarle las tetas era demasiado, se quedó callada sin saber que responder. Esther vio la duda en la cara de Mila y siguió insistiendo.
ESTHER- Seguro que no has visto una así en tu vida ¿No tienes ganas de verla? Uy, por la cara que pones yo diría que no has visto nunca ninguna. Es una oportunidad buenísima, por un lado puedes ver una polla magnífica y por otro ir quitándote esas vergüenzas.
Mila seguía sin responder, en su interior se estaba desarrollando una lucha descomunal entre su vergüenza y su libido.
EVA- No la presiones, ya ha avanzado un montón hoy ¡Se ha metido en la piscina con un chico!
ESTHER- José, podías enseñársela, piensa que nunca ha visto ninguna, a lo mejor así se suelta un poco. Ninguno vamos a decir nada de lo que pase aquí, nos conocemos de toda la vida, tenemos confianza, es un momento estupendo para experimentar cosas.
José no podía dejar de mirar las tetas de Esther, deseaba con todas sus fuerzas volver a tocarlas.
JOSÉ- Te propongo yo a ti un trato ¿Si me quito el bañador me dejas tocarte todo lo que quiera?
ESTHER- Si todos prometemos que no vamos a contar nada de lo que pase aquí, trato hecho.
EVA- Yo lo prometo.
MILA- Yo también lo prometo.
JOSÉ- Yo también lo prometo.
ESTHER- Venga, pues vamos fuera para que Mila te la pueda ver bien.
Todos salieron del agua y se fueron a las toallas, Mila se había puesto super nerviosa pensando que por fin iba a verle la polla a un chico, solo le daba apuro que se pudiera notar cuanto lo deseaba, José sabía que se iba a morir de vergüenza, que Mila le viera desnudo le daba un palo tremendo pero no podía resistir la tentación de volver a tener esas tetas entre sus manos.
ESTHER- Venga José a que esperas, quítate el bañador.
Muerto de vergüenza José llevo las manos hasta la goma de su bañador, miró a Mila que estaba expectante y comenzó a bajárselo. Mila vio con excitación como iba apareciendo su grueso tronco hasta que de un respingo salió toda la polla. Mila dio un bote y se le escapó un "Ahhh" de la impresión que le dio verla aparecer de golpe.
JOSÉ- Ya está, ahora tu parte del trato.
Esther se tumbó tranquilamente en su toalla.
ESTHER- Soy tuya, tócame todo lo que quieras.
José se arrodillo a su lado y comenzó a amasar los maravillosos melones de Esther. Mila no paraba de mirar como daba pequeños botes la polla de José, estaba tan excitada que le estaba costando evitar meter su mano dentro de las bragas del bikini para tocarse, estaba deseando llegar a casa y poder hacerlo, además ya tenía material mental para masturbarse un mes por lo menos. José poco a poco fue olvidándose de que no estaban solos y se lanzó a chupar las tetas de Esther.
ESTHER- Eso es trampa, no habíamos dicho nada de chupar. Yo también sé hacer trampas, te vas a enterar.
Esther alargó la mano y comenzó a masturbar a José lentamente. Él siguió disfrutando del manjar que tenía en la boca y decidió corresponderle metiéndole una mano dentro de las bragas del bikini para tocarle el clítoris.
Eva estaba alucinando con que su primo y su amiga se atrevieran a hacer eso delante de ellas. Miraba a Mila para ver si estaba tan sorprendida como ella pero Mila no apartaba la vista de la paja que le estaba haciendo Esther a José, incluso le pareció que restregaba ligeramente su sexo contra la toalla presa de la excitación. Le sorprendió ver así a Mila pero pensó que era una oportunidad única para que empezara a soltarse.
ESTHER- Ummm, siii, sigue, termina lo que empezaste ayer, que anoche me dejaste a medias.
Eva no se sorprendió, ya se había supuesto que cuando desaparecieron los dos algo había pasado, pero a Mila si que le resultó extraño que Esther y José, que eran amigos de toda la vida, hubieran hecho antes estas cosas.
ESTHER- Joder, no me voy a cansar nunca de tus manos, ummmm, chicas tenéis que probarlo.
José ya estaba desatado y pensó que de perdidos al río.
JOSÉ- Te voy a enseñar con lo que de verdad soy bueno.
Dejo de chuparle las tetas, se movió dirigiendo la cabeza hacia la entrepierna de Esther, le aparto a un lado las bragas del bikini, perdió unos segundos observando su sexo, se veía la humedad rebosando por su vagina, le pareció tremendamente apetitoso y metió la cabeza en su sexo. Comenzó a chuparle el clítoris mientras le metía un par de dedos en la vagina. Esther comenzó a jadear casi inmediatamente, al poco rato ya estaba agarrándose desesperadamente a la toalla con una mano mientras que con la otra continuaba pajeando a José cada vez más rápidamente hasta que llegó a hacerlo compulsivamente. Eva no salía de su asombro, veía como los dedos de su primo entraban una y otra vez en la vagina de su amiga y aún así no terminaba de creerse que estuvieran haciendo eso delante de ellas dos, estaba claro que ambos lo estaban disfrutando, la polla de José estaba tan hinchada que parecía que iba a eyacular en cualquier momento y Esther llevaba un buen rato retorciéndose de placer sobre la toalla, pero aún así, le alucinaba que con lo cortado que era su primo se atreviese a hacer eso, no le parecía ni medio normal que Esther se atreviese y eso que era infinitamente más lanzada y menos vergonzosa que José.
ESTHER- Ahhhhhh, siiiiii, me corroooo, ahhhh.
Mila miraba con envidia infinita, sana, pero envidia al fin y al cabo, lo que sucedía delante de sus ojos, deseaba profundamente saber como se sentiría una lengua en su clítoris y tenía todavía más ganas de poder agarrar una polla. Mila notaba que su sexo se había convertido en un río y la cosa solo hizo que empeorar cuando vio como Esther agarraba la cabeza de José y la hundía todavía más en su sexo mientras levantaba la cadera con un gesto de puro placer, además estaba moviendo su mano frenéticamente pajeando a José, le encantaría tener el valor de hacer eso. El orgasmo de Esther se prolongó por casi un minuto que a Mila se le hizo eterno y después se quedó totalmente relajada en la toalla, el que no parecía haberse relajado era José que seguía con una erección impresionante, Mila miraba su polla y se sentía terriblemente atraída hacia ella, era como si no existiera nada más, llegó a plantearse agarrarla y masturbarle, pero afortunadamente Esther comenzó a hablar y la sacó de su ensimismamiento antes de que cometiera una locura.
ESTHER- Joder José, con las manos eres bueno pero con la boca eres espectacular. Te debo una.
Ni corta ni perezosa se metió la polla de José en la boca y comenzó una mamada sensacional. A ratos se la introducía todo lo que podía, otras veces le pajeaba mientras le succionaba el glande, de vez en cuando se tomaba un respiro pasando su lengua por todo el tronco mientras le miraba a la cara.
José seguía de rodillas pero había erguido el cuerpo dejando que Esther se la comiese mientras él le tocaba las tetas. Mila volvió a quedarse hipnotizada viendo como desaparecía la polla de José dentro de la boca de Esther, tenía que ser impresionante sentir eso golpear en el paladar, estaba intentando aprenderse cada movimiento que hacía la lengua de Esther sobre la polla de José, casi podía imaginarse que era ella la que se la comía, notaba como su boca se llenaba de saliva solo de pensar en tragarse esa polla.
Eva se dio cuenta del grado de excitación de Mila y pensó en sacarle provecho, se puso detrás de ella y le bajó un tirante del sujetador, Mila la miró y se puso roja pero no la detuvo, comenzó a bajarle muy despacio una copa del sujetador. Inmediatamente captó la atención de José, aunque no dejó de estrujar las tetas de Esther mientras ella se la comía, tenía la vista clavada en como su prima iba descubriendo el pecho de Mila. Ella permitió que Eva le fuera bajando el sujetador porque le excitaba terriblemente que José tuviera los ojos fijos en ella, le fascinaba pensar que se estuviera excitando solo con verle un poco un pecho.
José no podía creerse que fuese a verle una teta a Mila, le parecía que era más probable que le cayese un rayo a que eso sucediera, primero vio aparecer la marca del sujetador sobre la piel, tenía un contraste asombroso entre lo morena que estaba y el blanco reluciente de su pecho, luego comenzó a aparecer la aréola, era oscura, prácticamente marrón, destacaba muchísimo sobre la piel tan blanca de sus pechos. Mila estuvo a punto de detener a Eva en ese momento, continuar más allá le producía una vergüenza insoportable, pero cuando vio como le palpitaba la polla a José dentro de la boca de Esther pensó que estaba claro que no iba a aguantar mucho antes de eyacular y deseaba con todas sus fuerzas poder verlo, así que decidió no pararla, además le estaba dando un morbo tremendo que José la mirase con esa lujuria mientras estaba a punto de correrse en la boca de su amiga. Esther notaba que la polla de José palpitaba insistentemente además le estrujaba los pechos con desesperación, le tenía a punto, así que la devoró con todas sus ganas. Cuando Eva terminó de descubrir el pezón de Mila, José no aguantó más.
JOSÉ- Me corro, me corroooo.
Esther se la sacó de la boca y la dirigió a sus pechos para seguir pajeándole al tiempo que restregaba la polla de José por sus tetas mientras él eyaculaba. José en ningún momento aparto la vista del pecho descubierto de Mila y pudo ver, mientras se corría, como su prima terminaba de mostrárselo. Mila necesitaba urgentemente meterse algo entre las piernas, la mirada llena de lujuria de José sobre su pecho desnudo habría sido suficiente para ponerla hirviendo, pero ver como la polla de José palpitaba mientras escupía semen sobre las tetas de Esther hasta llenárselas de goterones, era lo más excitante que había visto en la vida con diferencia. Estuvo a punto de pedirle que por favor le comiese el clítoris a ella también, pero no tuvo valor y se quedó con el mayor calentón de su vida. Eva pensó que por conseguir que Mila perdiera la vergüenza había echado a perder su oportunidad de volver a tener que pajear a José, la había excitado tanto la escena que acababa de contemplar, que empezaba a ser ella la que necesitaba las atenciones de José urgentemente.
José no podía creerse lo que acababa de pasar y para colmo se había quedado con ganas de más, la imagen de su semen escurriendo por las impresionantes tetas de Esther y la visión del único pecho de Mila al descubierto le mantenían excitado a pesar de que acababa de eyacular. Le pareció que la teta de Mila era la más bonita que había visto en la vida, todo era perfecto, no era ni grande ni pequeña, tenía el tamaño perfecto, el color de su pezón era de un marroncito precioso y estaba tan bien delimitado que parecía dibujado por un pintor, vamos que era perfecto, no estaba ni un poco caída y además tenía una ligera forma de media luna que hacía que su pezón apuntara hacia arriba, la forma perfecta, hasta la marca del bikini era perfecta, pasaba del moreno intenso al blanco radiante en un milímetro, no había ni una zona de sombra, sus ojos se quedaron completamente atrapados mirando ese pecho, era una obra de arte. A pesar de que Mila estaba interesadísima en ver como la polla de José iba perdiendo dureza se dio cuenta de como la estaba mirando José y sintió una mezcla de orgullo y vergüenza muy extraña.
ESTHER- Yo creo que deberíamos comer ya, que se nos está haciendo tarde.
EVA- Tú te has dado un buen atracón pero si, vamos a comer que necesitamos reponer fuerzas.
ESTHER- Ir metiendo las pizzas en el horno que yo voy a darme una ducha rápida para quitarme todo esto.
Según se fue Esther a ducharse, Mila se colocó el sujetador del bikini, no podía entender como había permitido que Eva se lo bajase. José se puso el bañador y se fueron a calentar las pizzas. Cuando se sentaron a comer, Esther sacó una botella de vino para acompañar a la comida y comenzaron la charla.
EVA- Estoy super orgullosa de ti Mila, estás tan tranquila en bikini delante de un chico.
Era tal el calentón que llevaba Mila que había perdido parte de su vergüenza.
MILA- Yo no diría que estoy tan tranquila pero es verdad que se me está quitando la vergüenza de que José me vea así, comparado con lo que acaba de pasar, esto no es nada.
EVA- Tengo algunas preguntas para ti. ¿Cómo es que te has animado a venir a la piscina si también venía José?
MILA- Me ha convencido Esther, me ha dicho que era una ocasión perfecta para soltarme, que solo íbamos a estar nosotros cuatro y que a José le conozco de toda la vida, vamos que nos han cambiado el pañal juntos. Además si no consigo superar mis vergüenzas me voy a pasar todos los veranos sola mientras vosotros vais a la piscina.
EVA- Y otra cosa. Si no vienes nunca a la piscina ¿Cómo tienes esas marcas del bikini?
MILA- Yo también tengo piscina en casa, cuando quedáis para ir a la pisci yo me voy a la mía y tomo el sol sola.
ESTHER- ¿Y no haces topless estando sola?
MILA- No, podría aparecer mi padre o mi hermano, ellos no me importa que me vean en bikini pero enseñarles las tetas...
Según fueron comiendo y bebiendo vino el ambiente se fue relajando cada vez más. José estaba alucinando con Mila, la veía bastante suelta, hacia años que no la oía hablar tanto, incluso hacía bromas, era como recuperar a la Mila de cuando eran pequeños, se lo estaba pasando fenomenal con ella.
Cuando terminaron de comer se habían bebido dos botellas de vino y todos estaban un poco afectados. Decidieron ir a la piscina a dormitar un rato en las toallas, según llegaron Esther volvió a quitarse la parte de arriba del bikini, al ver las tetas de Esther aparecer de nuevo José sintió como su polla volvía a la vida.
ESTHER- José ¿Me echas un poco de crema por la espalda? Es que si no me voy a quemar.
Había tenido un orgasmo espectacular hacía un rato pero le encantaba jugar con José y verle pasar vergüenza, era tan tierno...
Esther se tumbó boca abajo y José se puso a esparcirle crema por la espalda.
EVA- ¿Sabes que mi primo dio un curso de masaje relajante?
ESTHER- ¿Ah si? ¿Y que tal los da?
EVA- Todavía no ha querido darme ninguno.
MILA- A mí me ha parecido que el masaje relajante que te ha dado antes ha sido muy bueno, jajaja.
EVA- Y muy relajante también, jajaja.
ESTHER- La verdad es que si ¿Eso es lo que te enseñaron en el curso? Porque entonces entiendo que te dé un poco de cosa hacérselo a tu prima.
JOSÉ- Que idiotas sois, lo que te he hecho antes lo aprendí yo solito.
ESTHER- Anda, dame un masajito, que si usas tan bien las manos como antes quiero probarlo.
JOSÉ- Ok, te hago uno, que después del trabajito que me has hecho te lo mereces, pero luego no vayas pregonándolo por ahí, que sino me voy a pasar las tardes de piscina haciendo masajes.
ESTHER- Lo que pasa en mi piscina se queda en mi piscina ¿No? Ese es el trato.
José se sentó sobre el culo de Esther y comenzó a masajearle la espalda.
ESTHER- Ummm, que gusto. Si que va a resultar que tienes un don con las manos.
JOSÉ- Cállate y afloja los músculos, que así no hay manera de dar un masaje relajante.
ESTHER- No sé si voy a poder relajarme.
Mientras José seguía dándole el masaje, Esther comenzó a mover el culo ligeramente, frotándolo suavemente contra la polla de José que, poco a poco, fue cogiendo consistencia, al final José tuvo que asumir que no iba a estarse quieta y decidió disfrutarlo. Mientras la masajeaba comenzó él también a mover ligeramente la cadera frotando su polla contra la hendidura de su trasero. Cuando ya la tenía bastante dura, desplazo un poco su cuerpo para que su polla se rozase contra la vagina de Esther.
ESTHER- Ummm, te voy a tener que pedir que me des también un masaje por delante.
Eva se estaba dando cuenta de todo, no podía resistir las ganas de sentir esa polla frotándose contra su sexo, como estos dos volvieran a calentarse y acabaran dándoles otro espectáculo como el que habían presenciado hacia un rato, iba a tener que masturbarse delante de todo el mundo mientras les miraba.
EVA- Eso ya es abusar, yo llevo un montón de tiempo pidiéndole un masaje y no me lo ha dado, antes de darte a ti otro por delante, me tiene que dar a mí uno, que alguna ventaja tiene que tener ser su prima.
A Esther le hizo gracia imaginarse la cara de Eva cuando su primo le pusiera la polla empalmada entre las nalgas, no la tenía dura del todo pero para que se llevara una buena impresión valía.
ESTHER- Vaaaaale, no abuuuuso, te lo puede dar a ti aaaantes.
EVA- ¡¡¡Yuju!!! Puedes empezar cuando quieras.
JOSÉ- Pero que morro tenéis, a ver si os pensáis que estoy a vuestra disposición para lo que queráis, no voy a estar toda la tarde dándoos masajes.
ESTHER- No seas tonto, que ya tendrás tu recompensa.
Lo dijo con una voz tan sensual que José no pudo resistirse a descubrir cual sería la recompensa a pesar de que temía que a su prima le pudiera molestar sentir su erección.
JOSÉ- Pues si tengo que dar otro masaje voy a parar ya de dártelo a ti, que sino me paso así todo el día y tú ya has tenido bastante, voy a por mi prima.
ESTHER- ¿Ya? La espalda me la has dejado super relajada pero hay otras partes que no.
EVA- No seas abusona, ahora me toca a mí.
Mila vio como José se despegaba del culo de Esther y como se le marcaba la polla en el bañador, no estaba dura como antes, pero aún así le hubiera gustado ser ella la que la sintiera entre sus nalgas.
El alcohol ayudó a que a José no le diera mucho reparo que su prima notase que estaba un poco duro y puso su polla entre las nalgas de Eva sin muchos miramientos, pensó que ella se lo había buscado por insistirle para que le diera un masaje. Eva notó como la polla de su primo se acomodaba entre sus nalgas y tampoco le importo mucho lo que sus amigas pudieran pensar acerca de que su primo se la pusiera en el culo, en cuanto la sintió le recordó lo que había pasado la noche anterior y notó como se le humedecía la vagina. Esther miró con curiosidad la reacción de Eva al sentir la dureza de su primo, pero aparte de un pequeño gesto, no notó nada.
Eva se desabrochó la parte de arriba del bikini para dejar que su primo le masajeara y José comenzó a pasar las manos por su espalda. Eva notaba como la polla de su primo se desplazaba suavemente entre sus nalgas, entre el alcohol que había ingerido y el calentón que no conseguía quitarse, comenzó a mover casi imperceptiblemente el culo para aumentar el frotamiento. A José le extrañó la reacción de su prima pero entendió que estaría un poco bebida y que pretendía ponérsela completamente dura para verle pasar vergüenza, decidió comprobar hasta donde estaba dispuesta a llegar, comenzó a ser un poco más descarado rozando la polla contra el culo de su prima, incluso aprovecho para tocarle distraídamente el lateral de las tetas mientras la masajeaba.Los frotamientos de los dos primos no pasaron desapercibidos para Mila que estaba deseando sentir esa polla. Ni tampoco para Esther a la que le hacía bastante ilusión que Eva fuese atreviéndose a avanzar con su primo.
Eva estaba disfrutando el masaje, tanto por la relajación que iba sintiendo en la espalda como por los frotamientos que sentía en su culo, estaba tan a gusto que no le importó que su primo se aprovechase de la situación y le tocara un poco las tetas por los laterales, además sentía como le palpitaba la polla al hacerlo y le hacía cierta ilusión poder excitar a su primo con tan poca cosa. Llevaba un buen rato recibiendo el masaje cuando José decidió subir otro poco la tensión, sintió que su primo se recolocaba, notó como su polla cambiada de posición y comenzaba a rozarse contra su vagina, a partir de ese momento le empezó a gustar más lo que le hacía sentir la polla de su primo contra su sexo que la relajación que le estaba provocando en los músculos de su espalda.
EVA- Ummm, sigue así, me encanta lo que me estás haciendo.
José cada vez estaba más empalmado y las palabras de su prima le envalentonaron, parecía que su prima no solo pretendía excitarle delante de sus amigas sino que además lo estaba disfrutando, llegó un momento en el que Eva sintió como la punta de la polla de su primo comenzaba a presionar sobre la entrada de su vagina, al principio abrió un poco más las piernas para facilitarle el movimiento, pero cuando sintió que, a pesar de que les separaba la tela de su bikini y del bañador de José, la punta estaba consiguiendo abrir sus labios, decidió parar. Se moría de ganas por sentir esa polla metiéndose en su encharcada vagina, pero era su primo, y estaban delante de sus amigas, cualquiera de las dos cosas era motivo suficiente para terminar con esa situación, no podía permitir que se desmadrara más.
EVA- Uffff, me has dejado la espalda super relajada, ahora que conozco esta habilidad tuya, vas a tener que hacérmelo más veces. ¿Por que no se lo haces también a Mila? Le va a encantar.
Mila había seguido con mucha atención la evolución de los frotamientos de los dos primos, no podía ver exactamente lo que sucedía entre las piernas de ambos pero estaba claro que algo estaba pasando ahí. Le pareció que era imposible tener la vagina más encharcada de lo que la tenía y no podía resistirse a sentir esa polla.
MILA- Siii, porfa, masajéame a mí también.
A José le entró la vergüenza, estaba tan empalmado que era imposible que Mila no notase su erección si se sentaba sobre ella, pensó que eso era lo que pretendía su prima, avergonzarle delante de Mila.
JOSÉ- Es que ya se me están cansando las manos.
Mila se decepcionó y pensó que José no quería darle un masaje porque le desagradaba su culo, no lo entendía muy bien, su teta si parecía haberle gustado.
ESTHER- No te inventes excusas, lo que te pasa es que no quieres que Mila note el empalme que llevas, si a tu prima no le ha importado que le restriegues un poco la polla por el culo a Mila tampoco le va a importar. No seas tonto y dale un masaje que no se va a quejar.
José miró a Mila avergonzado, no sé atrevía a levantarse de encima de su prima y hacer evidente su erección. Eva seguía notando la polla de su primo clavada entre sus labios y le estaba costando horrores aguantar el hormigueo, o se separaba pronto o no iba a poder reprimir sus ganas de frotarse más, quién sabe a donde podía llegar aquello. Mila se tranquilizó pensando que, efectivamente, podía ser que le diera vergüenza que ella sintiera su erección y por eso no se atreviera a darle el masaje, intentó tranquilizar a José al respecto para que no tuviera tantos reparos con ella.
MILA- No me importa José, entiendo que es normal que te crezca un poco dando masajes.
Mila se tumbó boca abajo y se desabrochó el sujetador preparándose para el masaje, pensó que si no le miraba era más posible que se atreviese.
José se sintió completamente descubierto y sin más excusas, así que tuvo que dejar de masajear a su prima y levantarse para sentarse sobre Mila. Al hacerlo quedó en evidencia lo empalmado que estaba. Eva sintió que la polla de su primo dejaba de presionar su entrada pero el hormigueo no cesó, no sabía como lo iba a hacer pero tendría que masturbarse en cuanto llegase a casa. Tanto Mila como su prima tenían las cabezas apoyadas en las toallas y no podían ver la erección de José, solo Esther estaba mirándole y cuando él dirigió su mirada hacía ella, intentando que entendiera lo incómodo que iba a ser cuando Mila sintiese eso en su culo, ella le sonrió y le animó con un gesto para que empezara de una vez.
José se sentó sobre Mila, bueno, es un decir, en realidad se quedó apoyado sobre sus propias rodillas intentando que notase lo menos posible su erección. Esther estaba deseando ver la cara de Mila cuando sintiera eso presionándole el trasero y le decepcionó mucho que José fuera tan cortado.
ESTHER- Pero siéntate bien que no se va a quejar.
MILA- De verdad que no me importa, ponte como estés más cómodo.
A José no le quedó más remedio que sentarse definitivamente sobre Mila, lo hizo despacio e intentó presionar lo menos posible el culo de Mila, así que se sentó un poco más abajo de su trasero, pero al hacerlo lo que consiguió es que su polla se restregase sobre todo por la vagina de Mila. Ella no pudo reprimir un suspiro al sentir la dureza de José frotarse contra su sexo.
JOSÉ- Perdona ¿Te ha molestado?
MILA- No, no, solo me ha sorprendido un poco, pero no pasa nada, por favor empieza.
Eva seguía tumbada boca abajo con el sujetador desabrochado y se incorporó ligeramente para ver lo que sucedía. Cuando lo hizo, José pudo ver como colgaba su pecho y asomaba el lateral de un pezón, el resultado es que su polla se puso a palpitar contra el sexo de Mila. A ella ya le estaba gustando sentir esa dureza presionándola, pero notarla palpitar le encantó y no pudo reprimir un pequeño movimiento de cadera para sentirla más. José se extraño pero pensó que lo habría hecho sin darse cuenta y comenzó con el masaje. Mila estaba en la gloria entre el masaje y la presión que sentía en el trasero y, sobre todo, en su vagina, entre el calentón que tenía y que estaba algo desinhibida por culpa del vino, se dejó llevar y, casi sin darse cuenta, comenzó a mover la cadera, restregando su culo y su sexo contra la polla de José. José se sorprendió mucho y tardó un poco en reaccionar, está vez estaba claro que no era un movimiento involuntario, él pensó que si ella estaba restregándose, no le importaría mucho que le rozase un poco las tetas.
José tenía unas ganas tremendas de tocárselas, aunque fuera solo un poco, le atraía mucho como rebosaban por los laterales de su cuerpo y lo tremendamente marcadas que tenía las líneas del moreno. Al principio paso solo la yema de los dedos por ellas mientras usaba sus pulgares para presionar los músculos de la espalda, pero viendo que no protestaba y seguía moviendo su cadera, fue pasando cada vez más parte de sus dedos sobre ellas y haciendo más presión. Mila sentía las manos de José masajeando el lateral de sus pechos y como le palpitaba la polla al hacerlo, su vagina no dejaba de manar fluidos. Le dieron ganas de incorporarse un poco para que pudiera tocarle las tetas a gusto y poder sentir cuanto le gustaban a través de las palpitaciones sobre su sexo, pero se cortó, todavía no estaba preparada para ser tan atrevida.
Eva seguía medio incorporada mirando lo que pasaba entre su primo y Mila cuando se dio cuenta de que José le echaba algunas miraditas. Revisó que podía ser lo que su primo miraba y descubrió que estaba mostrándole parte de sus tetas. Decidió calentarle un poco para ver que hacía con Mila y se giró ligeramente hacia su primo para que pudiera verle mejor los pechos.
En cuanto José volvió a mirar a su prima y vio que se había girado permitiéndole ver una mayor parte de sus senos, se excitó muchísimo, en ese momento podía verle una teta casi completa, no la veía entera, ni estaba en la mejor postura para poder apreciarla pero le estaba poniendo a mil, sin darse cuenta se puso a frotarse contra el culo de Mila con poco disimulo, le restregaba la polla desde la vagina hasta meterla entre sus glúteos mientras seguía tocándole los laterales de las tetas. A Mila le estaba gustando mucho sentir como se frotaba contra ella, pero necesitaba más, abrió otro poco las piernas y pegó aún más su sexo al de José. Eva vio el efecto que habían causado sus tetas y decidió quedarse en esa postura haciendo como que no se daba cuenta de que estaba mostrándole un pecho a su primo. José estaba como hipnotizado mirando la teta de su prima y se frotaba contra Mila de forma instintiva, Mila levantó un poco la cadera intentando que los roces de la polla de José se concentrarán más sobre su vagina. La punta de la polla se quedó apoyada en la entrada de Mila, y José, al frotarse, le incrustó un poco el glande en su sexo. Mila sintió como esa polla intentaba abrirse paso entre sus labios y llegaba a meterse un poquito en ella arrastrando la braga del bikini. Se llevó tal impresión que arqueo la espalda por el efecto que le causó, eso hizo que separase casi completamente los pechos de la toalla sin darse cuenta.
MILA- ¡¡¡Ahhhhh!!!
José salió de su hipnosis de repente y se quedó quieto del susto.
JOSÉ- Perdona ¿Te he hecho daño?
MILA- No, no es eso, sigue por favor.
Ahora Mila estaba con el pecho separado del suelo y sus tetas colgaban hasta tocar únicamente con los pezones la toalla. Era una posición terrible para dar un masaje pero era estupenda para tocarle las tetas. José empezó a mover sus manos acariciando el lateral de las tetas de Mila, ella no cambió de posición, José volvió a mover la cadera, comenzó sutilmente, pero poco a poco fueron siendo más descarados sus movimientos. Seguía con la punta de la polla encajada en la entrada de Mila y la punta de su polla iba presionando cada vez con más fuerza contra su vagina, ella sintió como, de nuevo, se iban abriendo sus labios. José fue bajando sus manos por los pechos de Mila disimuladamente hasta poder rozar sus pezones, se moría de ganas de estrujarle las tetas. Mila comenzó a mover su cadera intentando que la polla de José hiciera más presión sobre su vagina, cuanto más presionaba más se estiraba su bikini y más sentía como le rozaba la tela en el clítoris. José metió las manos un poco bajo los pechos de Mila hasta alcanzar los pezones y comenzó a amasarle las tetas suavemente.
MILA- Ummmm.
ESTHER- ¿Te está gustando el masaje, ehhh?
MILA- Siii, me gusta mucho.
ESTHER- Yo creo que te podías dar la vuelta y que te lo dé por delante ¿No?
Mila pensó en lo bien que se sentiría esa polla sobre su clítoris y aceptó sin pensárselo mucho.
MILA- Vale.
José tenía claro que Mila estaba calentándose, pero eso no se lo esperaba, no sabía a dónde les llevaría ese movimiento pero si le permitía tocar las tetas de Mila a gusto le parecía bien. Dejó de sentarse sobre Mila y levantó su cuerpo quedándose apoyado sobre sus propias rodillas, permitiendo así que Mila se moviera. Durante un segundo Mila se quedó pensando si abrocharse el sujetador o no antes de darse la vuelta, le daba una vergüenza tremenda enseñarle las tetas a José pero deseaba ver la reacción de él al observarlas, deseaba volver a sentir como la miraba con lujuria, decidió que por primera vez en su vida le iba a echar valor y se dio la vuelta sin ponerse el sujetador. A José eso le rompió totalmente los esquemas, solo pudo quedarse parado mirándole fijamente las tetas, por el rabillo del ojo pudo ver como Mila le miraba completamente ruborizada, la lucha entre la lujuria y la vergüenza seguía en su interior pero está vez su excitación había ganado la batalla. Se quedó un rato petrificado mirando las tetas de Mila, le parecieron preciosas con sus pezones marrones totalmente endurecidos y sus exageradas marcas de bronceado, además le encantaba como se desparramaban hacia los laterales de su cuerpo, le estaba costando horrores no abalanzarse sobre ellas. Mila solo tenía ojos para la enorme tienda de campaña que lucía José, pensó que en breves momentos estaría presionando su clítoris, estaba ansiosa por sentirlo.
ESTHER- José, yo creo que deberías quitarte el bañador, no me parece bien que las tres estemos sin sujetador y tú con toda la ropa puesta, además te tiene que estar molestando.
José pensó que las tres le habían visto ya todo lo que tenían que verle y le daba mucho morbo poner directamente su polla sobre el bikini de Mila, así que se levantó, se quitó el bañador sin protestar y se sentó sobre Mila dejando el glande sobre la zona donde debía estar su clítoris. La imagen hizo que le volviese a palpitar la polla, Mila estaba con las piernas abiertas, el bikini ligeramente introducido en su sexo dejando que parte de su vello púbico saliera por los laterales y con las tetas al aire. José no pudo resistirse por más tiempo, puso sus manos sobre los pechos de Mila y comenzó a masajearlos, poco a poco fue moviendo la cadera restregando la polla sobre el clítoris cada vez con más intensidad. A Mila le había encantado que José se quitase el bañador y más todavía cuando vio como se le había puesto de dura por verle las tetas, cuando se la puso sobre el clítoris y pudo notar como le palpitaba al tocarle los pechos pensó que se iba correr de la tremenda excitación que le estaba provocando. Cuando José se decidió a estrujar sus pezones, Mila comenzó a mover ella también la cadera aumentando el roce sobre su clítoris, José comprendió que estaba completamente entregada y apuntó la polla hacia su vagina presionando de nuevo su entrada en cada movimiento.
MILA- Ummmm, siii.
A José le pareció que podía ser incluso más atrevido, mientras seguía presionando con su polla en la entrada de la vagina y estrujándole los pezones, llevo una de sus manos hasta la entrepierna de Mila y comenzó a masajearle el clítoris por encima del bikini. Mila estaba completamente fuera de sí, ya no le importaba lo que pensase nadie, ni siquiera que la vieran, tener la polla de José presionando su entrada mientras le masajeaba el clítoris le estaba haciendo perder la razón, necesitaba que se la metiera urgentemente, comenzó a mover exageradamente la cadera intentando romper la tela de su bikini para que se la clavase hasta el fondo, José veía como desaparecía todo su capullo en el interior de Mila una y otra vez, incluso le dolía la polla de la presión que estaba soportando, el bikini se había estirado tanto que empezaba a aparecer el vello púbico por la parte superior de la braga. Mila emitía unos jadeos tan sensuales que estaban enardeciendo más y más a José. Él metió el pulgar por el lateral del bikini de Mila para poder masajear directamente su clítoris, en cuanto comenzó a frotárselo suavemente Mila supo que iba a llegar al orgasmo rápidamente, apenas aguanto unas pocas embestidas más de la polla de José contra la entrada de su vagina y unas cuantas caricias sobre su clítoris antes de empezar a correrse, contrajo todos los músculos del cuerpo, sus manos agarraron la toalla arrugándola y se mordió los labios. José vio que era su oportunidad de degustar las tetas de Mila, se inclinó sobre ella y se puso a comerle las tetas mirándola a la cara, eso hizo que su polla se clavase un poco más en la entrada de Mila.
MILA- Siiii, ahhhhh, ahhhhh, siiiiiiiiii.
Ella no paró de mover su cadera con insistencia intentando romper su bikini para sentir como entraba libremente esa polla en su interior, estuvo restregándose hasta que terminó de correrse. En ese momento José estaba excitadísimo, ver la cara que ponía Mila mientras tenía un orgasmo lo había dejado a punto de eyacular. Miró con desesperación a su alrededor esperando que alguna de las otras dos chicas se apiadara de él. Esther vio claramente lo que necesitaba José, se puso detrás de él, le agarró la polla y se puso a masturbarle sin separar su miembro del coño de Mila, le estaba pajeando con el capullo todavía insertado en su vagina. José se volvió a agarrar a las tetas de Mila que estaba inmóvil mirando y sintiendo como Esther masturbaba a José contra su sexo. Esther se dio cuenta de que José estaba a punto de eyacular y decidió darle una motivación extra para que finalmente se corriese, separó ligeramente la polla de José de la entrada de Mila, movió su bikini hacia un lado descubriendo completamente su sexo y siguió pajeándole mientras le restregaba la polla por todo el coño de Mila, desde su entrada hasta su vello púbico, entreteniéndose en su clítoris, una y otra vez. José al ver el sexo de Mila totalmente al aire y su polla restregándose contra él no aguantó mucho más y en poco tiempo comenzó a eyacular llenándole todo el vello púbico de lefa, a ella se le quedó grabada a fuego en su mente la imagen de la polla de José palpitando y escupiendo chorros de semen sobre su sexo mientras le agarraba las tetas con crispación. Cuando terminó de correrse, Esther volvió a colocar correctamente el bikini de Mila y lo aplastó un poquito para que el semen de José se quedase bien pegado.
ESTHER- Ahora sí que nos tenemos que portar bien, mis padres pueden llegar en cualquier momento, vamos a ponernos la ropa que si nos ven así les da un patatús, sobre todo a mí madre cuando te vea la polla, jajaja.
Todos se volvieron a poner los bañadores, en cuanto los tuvieron puestos y todo volvió a la normalidad a Mila le volvieron a entrar las vergüenzas, no podía creerse lo que había hecho y notar la humedad del semen de José pegada a su sexo se lo recordaba constantemente, se quedó callada sin atreverse a soltar palabra.
EVA- Mañana podríamos ir a pasar el día al río, hace mucho que no vamos y así cambiamos un poco de aires.
ESTHER- Siiiiii, podíamos ir a nuestro lugar secreto, es un sitio perfecto y hace años que no vamos.
JOSÉ- Pues si ¿Quedamos a las 10 en la plaza?
ESTHER- ¡¡Hecho!!
Al poco rato llegaron los padres de Esther y todos se fueron para sus casas aunque todavía quedaba bastante para cenar. A Eva le pareció fenomenal irse así de pronto a casa porque llevaba un calentón monumental, estaba tan excitada que le había costado bastante reprimirse para no meter la mano dentro de la braga de su bikini y masturbarse viendo como la polla de José escupía hasta llenar de semen el sexo de Mila, estaba ansiosa por encontrar el momento de quedarse a solas y tocarse recordando las imágenes mentales que había recopilado.
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- Relato #242838— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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