Aquel verano 2
La puerta del baño estaba entreabierta y el vapor no ocultaba lo que sus ojos ya habían visto. Ahora, bajo el peso de la noche y la tormenta, el silencio de la habitación esconde un juego de manos y cuerpos que desafía toda moral.
Por la mañana José se despertó primero y vio a su prima durmiendo en la cama de al lado. Estaba destapada, boca arriba, con la camiseta bastante subida y las piernas abiertas. Podía ver perfectamente sus bragas, no eran muy grandes y además se transparentaban un poco, podía ver algo de su vello púbico a través de la tela. Por si eso no era suficiente una teta se le salía por el lateral de la camiseta dejando ver medio pezón. No pudo evitar restregarse un poco su endurecida polla mirándola, incluso estuvo tentado de pajearse allí mismo, pero decidió no correr tanto riesgo, se iría a darse una ducha y aprovecharía para pajearse allí.
Eva se despertó con unas ganas tremendas de hacer pis y se fue corriendo al baño, al abrir la puerta se llevó una sorpresa mayúscula, José estaba duchándose con los ojos cerrados mientras pajeaba su enorme polla. Se quedó petrificada mirándole, a través de la mampara, totalmente transparente, veía como la mano de su primo subía y bajaba por todo el tallo hasta llegar al glande que estaba hinchadísimo. Estuvo por lo menos medio minuto hipnotizada mirándolo hasta que su primo abrió los ojos y la vio. José se llevó un susto de muerte, casi se cae en la ducha, cuando consiguió recuperar el equilibrio se quedó apoyado en la pared, con las manos intentando agarrarse a ella, las piernas abiertas y la polla completamente erecta apuntando a su prima. Eva se quedó mirándola un segundo, le dijo - Perdón, lo siento- y se fue cerrando la puerta.
José se moría de vergüenza, su prima le había pillado en una situación muy comprometida, además le había cortado el rollo, decidió salir de la ducha, secarse, vestirse y salir cuanto antes para verla lo menos posible, no creía que pudiera volver a mirarla a la cara después de eso, esperaba que, por lo menos, no pudiera sospechar que estaba pajeándose pensando en ella, cuando le pilló estaba imaginándose que se masturbaba hasta eyacular sobre sus bragas al tiempo que metía la mano por dentro de la camiseta para tocarle las tetas mientras ella seguía durmiendo. Eva en cuanto salió y cerró la puerta del baño intentó procesar lo ocurrido, pero enseguida su vejiga la apremio para que soltara su carga, aunque le dio mucho apuro, no le quedó otra opción que hablarle a su primo a través de la puerta del baño.
EVA-¿Te queda mucho? Es que necesito mear.
JOSÉ- Salgo en un momento.
José se dio toda la prisa que pudo, terminó de secarse, se enrolló la toalla a la cintura y salió del baño. Al cruzarse con su prima en la puerta, bajó la mirada para no cruzarse con la de ella. Eva también la bajó, pero en su caso fue porque no pudo evitar echar una miradita al enorme bulto que tenía su primo en la toalla.
EVA- De verdad, lo siento.
Eva entró corriendo en el baño y José se dio cuenta de que, con las prisas por salir, se había dejado la ropa dentro, así que se sentó en su cama a esperar a que su prima saliese del baño para poder vestirse. Pensó que con un poco de suerte se le bajaría la erección antes de que saliera su prima, ya iba a pasar suficiente vergüenza sabiendo que le había visto pajearse como para encima tener que estar empalmado delante de ella, pero no fue así. Al salir del baño Eva se encontró a José sentado en la cama, cubierto solo con la toalla y completamente erecto, se sintió muy culpable por haber estropeado el único momento de privacidad de su primo. Le conocía lo suficiente como para saber que después de eso su primo sería todavía más cauteloso a la hora de escoger su momento y eso podía significar que ni siquiera lo intentase en todo lo que quedaba de verano.
EVA- Perdóname, debería haber llamado a la puerta.
JOSÉ- Es culpa mía, no debería haber hecho eso estando tú en la habitación.
EVA- No, es culpa mía, tú tienes que descargar, cada vez me parece más urgente que lo hagas, mírate, no puedes salir así. Para un momento que encuentras, te lo he estropeado.
José se puso rojo, agachó la cabeza e intentó disimular su erección. A Eva le pareció hasta tierno y le dio un poco de pena. Se sentó a su lado para hablar con él.
EVA- No seas tonto, no tienes de que avergonzarte, yo misma te dije anoche que tenías que hacerlo.
José seguía rojo, con la cabeza gacha y sin hablar, Eva puso su mano sobre la pierna de su primo para que sintiera más cercanía, pero su mano quedó demasiado próxima a la erección de José y éste se sobresaltó un poco.
EVA-¿Quieres que me vaya y así puedes terminar?
JOSÉ- No, en cuanto me vista, me voy a la calle.
Por un lado Eva sentía cierta atracción hacia esa cosa enorme que estaba a escasísimos centímetros de su mano, únicamente cubierta por una toalla, y por otra, se sentía muy mal porque su primo no hubiera podido descargar por su culpa. Pensó que si lo excitaba un poco más conseguiría que terminase de pajearse de una vez, además se moría de ganas de probar si se le ponía tan dura como decía Esther. Deslizó la mano hasta colocarla sobre la erección de su primo. José se quedó paralizado, no sabía que hacer.
EVA- Vamos, no seas tonto, no te puedes pasar otro día así, ni puedes salir a la calle en este estado, parece que te va a reventar de lo dura que la tienes.
Mientras lo decía iba acariciando la polla de su primo notando su dureza, efectivamente era auténtica piedra, por mucho que le hubiera dicho Esther o la hubiera notado ella contra sus nalgas, no era la misma sensación, no se esperaba que se pusiera así.
EVA- Me siento fatal por haberte interrumpido, de verdad que prefiero que continúes.
José seguía sin moverse, ni levantaba la cabeza, ni decía nada. A Eva le estaba poniendo muchísimo sentir lo dura que se había puesto la polla de su primo y pensó que ya que estaba, podía dar un pasito más, con un poco de suerte conseguía que se le pasase la vergüenza. Abrió la toalla que tapaba a su primo, descubrió su polla, la agarró y comenzó a masturbarle lentamente.
EVA- Ves, no pasa nada ¿No quieres continuar tú?
José negó con la cabeza sin levantar la mirada. Eva estaba fascinada con la polla de su primo, tenía serias dudas de que algo así pudiera caber dentro de ella.
EVA- Pues lo tendré que hacer yo, así no puedes seguir.
José estaba alucinando, su prima estaba masturbándole, veía la fina mano de Eva subir y bajar despacio por su polla, no sabía que hacer. Ella, a pesar de lo difícil de la situación, estaba disfrutando sintiendo la dureza de semejante polla en su mano. Estuvo un rato masturbándole lentamente recreándose en el tacto del miembro de su primo. Viendo que no reaccionaba decidió subirse poco a poco la camiseta que llevaba a modo de camisón, descubriendo lentamente sus bragas. Con eso esperaba que su primo reaccionara un poco y también motivarle para eyacular antes, pero solo consiguió que la vista de su primo se clavase en sus bragas, sintió como palpitaba la polla de José en su mano y supo que iba por el camino correcto, además sintió como aumentaba la humedad de su vagina en cuanto notó la palpitación, le fastidiaba excitarse con su primo pero era imposible evitarlo. Buscando la reacción de su primo fue abriendo las piernas ofreciéndole una mejor visión, cada vez le gustaba más sentir como la miraba su primo.
José seguía sin saber que hacer, pero esas braguitas le resultaban tremendamente atractivas y la mano de su prima masturbándole le dio el suficiente coraje para poner la suya sobre el muslo desnudo de su prima, levantó la cabeza y la miró. Ella le correspondió con una sonrisa para que se sintiera más cómodo, él se lo tomó como un permiso para que continuara y fue acariciando la pierna de su prima cada vez más arriba. Ella no se esperaba eso pero tampoco quiso cortarle y que volviera a agachar la cabeza.
Poco a poco, José fue subiendo por su muslo hasta acariciar sus bragas. Ella no quería que las cosas llegaran a ese punto pero entre que le estaban gustando mucho las caricias de su primo, y que seguía sin querer cortarle, le permitió tocarla. Además tenía que admitir que la sensación de tener semejante polla en la mano la estaba excitando cada vez más.
José se recreó acariciando las bragas de su prima antes de empezar a pasar los dedos sobre su clítoris. Cuando lo hizo sintió como Eva se la agarraba más fuerte aumentando las sensaciones que le producía su mano, él fue presionando cada vez más sobre el clítoris de su prima hasta convertir las caricias en frotamientos. A ella le estaba gustando muchísimo la forma que tenía su primo de tocarla e involuntariamente, abrió otro poco más las piernas. En un momento eso se había convertido en una masturbación mutua en toda regla. Según Eva se iba excitando más y más, iba aumentando el ritmo de la paja que le hacía a su primo. José se decidió a meter la mano dentro de las bragas de su prima y tocarla directamente, primero se entretuvo un poco acariciando su vello púbico, luego bajo la mano hasta alcanzar el clítoris y comenzó a frotárselo, ella no opuso ninguna resistencia.
EVA- Ummm, como sigas tocándome así...
José continuo frotando el clítoris de su prima, le encantó sentir la humedad que desprendía su sexo, eso quería decir que por mucho que ella lo negase, también le afectaban estás cosas. Eva no podía parar de mirar como el hinchado glande de su primo aparecía y desaparecía en su puño, además su primo sabía como tocarla, entre unas cosas y otras se estaba calentando terriblemente y sentía que estaba a punto de llegar al orgasmo. Decidió acercar su boca a la polla de su primo para lubricarla con un poco de saliva y así poder aumentar el ritmo de la paja, de ninguna manera podía permitir que ella se corriera y él no, sino iba a parecer que hacía todo esto porque le gustaba. Según fue acercando la cabeza a su miembro le pareció cada vez más apetitoso, llegó a dejar sus labios a un par de centímetros de la polla de su primo, escupió sobre ella y comenzó a aumentar el ritmo de su mano, tenía unas ganas enormes de metérsela en la boca, se quedó con la cabeza muy cerca de su glande, viendo como ese manjar se le ofrecía una y otra vez, se vio atrapada en una lucha interna entre lo que deseaba y su moral, no se atrevía a introducírsela en la boca pero tampoco podía apartarse de ella, mientras, seguía masturbándole con ganas. José por su parte al sentir como su prima aumentaba la intensidad de su paja la correspondió frotándola con más fuerza y metiéndole un poco los dedos.
EVA- Ummm, primo, lo haces muy bien, como no pares vas a hacer que me corra.
José estaba muy cerca del orgasmo y comenzó a mover instintivamente la cadera, Eva veía como la polla de su primo se acercaba a su boca hasta chocar con sus labios en cada movimiento, abrió ligeramente la boca y sintió que se le introducía todo el glande entre los labios, estuvo a punto de abrir completamente la boca y engullirla. Eso la hizo reaccionar, no podía chuparle la polla a su primo por muy apetitosa que le pareciese, volvió a escupir sobre ella para disimular y retiró la cabeza. José aumento el ritmo con el que introducía los dedos en la vagina de su prima en cuanto ella se incorporó y le dejó una posición menos forzada para masturbarla, Eva no pudo resistirlo más y comenzó a tener espasmos mientras se corría, José pensó que su prima iba a soltar su polla y le iba a dejar con un calentón monumental.
JOSÉ- Estoy a punto de correrme, prima no pares, ahhh.
A pesar de los espasmos que le producía el orgasmo, Eva continuó pajeando a su primo. José veía como su prima abría totalmente las piernas y movía la pelvis instintivamente, sintió que su eyaculación era inminente.
JOSÉ- Me corro, me corroooo.
Eva sintió como la polla de su primo empezaba a palpitar descontroladamente y a lanzar chorros de esperma, José comenzó a meterle los dedos en la vagina compulsivamente mientras se corría. Ver el espectáculo que le proporcionaba semejante polla soltando la enorme carga que tenía acumulada mientras notaba los brincos que daba al expulsar cada chorro, unido a la velocidad y profundidad con la que su primo le estaba clavando los dedos en la vagina, hizo que el orgasmo que sentía Eva se volviera todavía más intenso. Hasta que José no terminó de soltar la última gota Eva siguió moviendo la mano frenéticamente alrededor de su polla, ambos terminaron de correrse prácticamente al unísono, se miraron un momento y José se dejó caer en la cama.
JOSÉ- Gracias prima, no te imaginas cuanto necesitaba esto.
Eva pensó que no podía creerse lo que acababa de hacer y se dejó caer también en la cama.
EVA- Me hago una idea, te has corrido tanto que hemos puesto todo pringando, además tengo que decirte que eres muy bueno con las manos, nunca me habían tocado así de bien.
JOSÉ- Están a tú disposición cuando quieras.
EVA- Esto no va a volver a pasar nunca, solo lo he hecho porque me ha parecido que lo necesitabas urgentemente y he dejado que me toques para motivarte un poco, pero gracias por tu ofrecimiento, lo tendré en cuenta si algún día lo necesito, pero ya te digo que no volverá a pasar. Ahora vamos a limpiar todo esto y nos bajamos a desayunar, que van a empezar a echarnos de menos.
Mientras se lavaban en el baño, Eva no podía dejar de preguntarse como era posible que hubiera gozado tanto, estaba alucinada con el pedazo de orgasmo que acababa de tener, muy pocas veces había sentido algo así y siempre había necesitado que la penetrarán para tener orgasmos de esa magnitud. José por fin se sentía relajado pero ver como su prima se limpiaba el semen de su mano comenzó a encenderle de nuevo. La cosa fue a peor cuando los dos se pusieron a cuatro patas para limpiar todo lo que había caído por el suelo, por el escote de su prima podía verle casi enteras las tetas, de vez en cuando llegaba a verla incluso el pezón y comenzó a sentir cosquillas en la polla de nuevo.
El desayuno fue otra tortura psicológica, cuando llegaron a la cocina su prima Bea estaba con la misma camiseta que el día anterior frotando algo que se había quedado pegado en la encimera. José se quedó paralizado al ver como se meneaban ese par de tetas dentro de la camiseta.
BEA- No te quedes ahí como un pasmarote, poneos a desayunar rápido que ya estamos recogiendo ¿Hoy se os han pegado las sábanas, ehh? ¿Qué pasa, tuvisteis mucha juerga anoche?
JOSÉ- Perdón, desayunamos en un momentito.
Mientras desayunaba José intentaba no mirar las tetas de su prima pero era imposible apartar la mirada de esos senos bamboleantes.
Después de desayunar salieron a ver a los amigos. Eva tenía dudas sobre si contarle o no a Esther lo que había pasado con su primo, por un lado tenía ganas de compartir con alguien lo increíble que había sido tener semejante pollón en la mano y sentir como palpitaba, pero por otro lado le daba vergüenza admitir que había pajeado a su primo y cuanto había disfrutado con la mano de José en su coño. Estaba intentando decidirse cuando Esther fue a hablar con ella.
ESTHER-¿Has visto si tu primo se ha levantado empalmado esta mañana?
EVA- Más o menos.
ESTHER-¿Como que más o menos?
EVA- José se ha despertado antes que yo, cuando me he levantado de la cama he ido al baño y me lo he encontrado pajeándose en la ducha.
ESTHER- Dioooos ¿Y que has hecho?
EVA- Nada, he cerrado la puerta y me he ido.
ESTHER- No me lo puedo creer, has desperdiciado una oportunidad de oro, dios le da pan a quien no tiene dientes. Anoche tuve que masturbarme al recordar la polla de tu primo y tú le tienes ahí, con la polla en la mano, y le dejas escapar. Yo por lo menos me habría puesto a tocarme mientras le miraba, eso si hubiera conseguido controlarme, vamos que lo más probable es que me hubiera desnudado y me hubiera metido en la ducha con él. ¿No se ha dado cuenta de que le has visto?
Eva no quería mentir a su amiga pero no sé atrevía a contarle lo que había pasado así que tuvo que inventarse un poco lo sucedido.
EVA- No, estaba con los ojos cerrados.
ESTHER- Por lo menos te podías haber quedado a ver como lo hacía, tiene que ser un espectáculo ver esa polla hincharse completamente para eyacular.
Eva recordó el momento en que su primo había eyaculado y tenía que darle la razón a su amiga, era impresionante, le hubiera encantado poder compartirlo con ella pero le parecía demasiado fuerte decirle que había pajeado a su primo mientras él la masturbaba, decidió mentirle descaradamente.
EVA- Es mi primo, no tengo ningún interés en ver como se corre.
ESTHER- Pues peor para ti, ya me aprovecharé yo de lo que tú no desperdicias.
Ese día iba a ser el último que pasarían en el pueblo muchos de los chicos y chicas del grupo de amigos, casi todos se iban de viaje con sus padres durante unas semanas. Se iban a quedar únicamente Milagros, Esther y los dos primos. Milagros, a la que todos llamaban Mila, era parte del grupo desde que eran pequeños, de hecho había sido la mejor amiga de José durante la infancia, incluso se pasó varios veranos enamorado de ella en secreto, pero cuando llegó la adolescencia se volvió muy retraída y vergonzosa. José había hablado varias veces con su prima sobre el cambio que dio, para José era inexplicable como en un solo año y sin que hubiera pasado nada raro, pasara de tener una amistad estupenda con ella a que le respondiera solo con monosílabos. Eva le contó que solo le pasaba con los chicos, cuando no había ninguno delante seguía siendo muy divertida y graciosa pero en cuanto había un chico es como si desapareciese. Las amigas habían intentado que se lo tomara con más naturalidad pero era imposible, ni siquiera conseguían que fuese a la piscina, además siempre iba con ropa muy ancha para ocultar sus curvas por mucho que sus amigas le decían que tenía un cuerpo estupendo y que tenía que aprovecharlo.
El grupete de amigos decidió que esa noche harían botellón en las eras como fiesta de despedida, aunque en unas semanas volverían a estar todos, una fiestecita de despedida sonaba bien.
A la hora de la comida, de nuevo José tuvo que sufrir la tortura a la que le sometían las mujeres de esa casa, por lo menos su prima Bea se había cambiado de camiseta y la que llevaba no se transparentaba tanto, aunque se le seguían marcando perfectamente los melones que tenía por tetas. En cambio su tía Susana parecía haberla tomado con él, primero le pidió que le sujetara la escalera mientras ella cogía unos manteles que estaban guardados en lo alto de un armario, en la posición en la que tenía que estar para aguantar la escalera podía verle perfectamente las bragas a su tía y, como era costumbre, no eran nada discretas, llevaba unas braguitas blancas que por detrás eran completamente transparentes y por delante solo tenían algún bordado que impedía la completa visión de su vello púbico. José se empalmó sin remedio mirando la entrepierna de su tía, que además, tardó muchísimo en encontrar los manteles. Cuando finalmente bajó de la escalera paso tan pegada a él que sintió como rozaba la pierna contra su polla.
Susana se sintió muy halagada de conservar todavía el poder de levantar pollas a pesar de sus años y decidió jugar un poco más con José, sería su sobrino pero se le formaba un bulto increíble, le encantaba como se le ponía mirándola. Además su marido hacía tiempo que había perdido el interés en ella, por muy provocativos que fuesen los conjuntos de ropa interior que se ponía, él no perdía ni un segundo en mirarla, y no es que hubiese perdido la líbido, a otras mujeres bien que las miraba, incluso sabía que alguna vez le había sido infiel, así que sentir la mirada de deseo de su sobrino la hacía sentirse viva de nuevo. Para provocar esas miradas, cada vez que había que servir algo en la mesa, ella se levantaba y le daba una buena vista de su escote, le encantaba ver como su sobrino intentaba disimular mientras le miraba las tetas.
Para cuando pudieron ponerse a ver la etapa del día, José tenía una erección monumental y su tía una sonrisa. Bea se dio cuenta de lo empalmado que estaba su primo y decidió ponerse a ver la etapa con ellos, a José le pareció raro que su prima mayor se pusiera a ver ciclismo, no le había interesado en la vida, y más teniendo en cuenta que era una etapa en llano. Bea no se podía creer el tamaño que tenía la polla de su primo y se pasó todo el tiempo echándole miraditas hasta que se le bajó la erección.
BEA- Vaya rollo, no puedo entender que os guste tanto, nunca pasa nada, me voy a mí cuarto.
Todavía no había acabado la etapa cuando José recordó que le había prometido a un amigo que le iba a hacer una lista con los libros que le recomendaba para el verano, así que dejó a su prima Eva viendo la etapa, que efectivamente era un poco rollo, y se subió a su habitación. Cuando llegó al piso de arriba, la puerta de la habitación de su prima Bea y su novio estaba entreabierta y se les oía discutir.
BEA- Vale que no te apetezca follar ahora, pero llevas tres días sin conseguir que me corra, por lo menos podrías comerme el coño, no me parece ni medio normal que tengas así a tu novia.
José no pudo entender lo que le respondía el novio pero ya le había picado la curiosidad e intentó ver que pasaba en esa habitación, miró por la rendija de la puerta pero desde ahí solo veía el baño, se dio cuenta de que en el espejo del baño estaba reflejada la cama de la habitación y delante de ella su prima quitándose las mallas, no es que se viera fenomenal pero su polla empezó a cosquillearle del morbo que le dio. Debajo de las mallas llevaba un pequeño tanga negro, se lo apartó y se sentó en la cama con las piernas abiertas. José sintió como su polla empezaba a crecer de nuevo ¡Estaba viendo el coño de su prima! No lo veía del todo bien pero era suficiente para darse cuenta de que tenía el vello recortado en forma de rectángulo. Lo siguiente que vio fue al novio arrodillándose delante de ella y hundiendo la cabeza en su entrepierna. No podía ver más que la nuca del novio pero por sus movimientos diría que tenía una técnica muy distinta a la suya. El novio permaneció un buen rato comiéndole el coño a su prima, en realidad José solo podía ver la cabeza del novio entre las piernas de ella, pero la situación era tan excitante que se había vuelto a empalmar completamente a pesar de que por las caras que ponía ella, no parecía estar disfrutándolo mucho.
BEA- Eres un desastre, no sé si hay cursillos de comer coños pero deberías apuntarte a uno. Anda, vete a por mi dildo y así por lo menos me ayudas en algo.
José vio como el novio se levantaba y salía de su campo de visión, su prima se llevó una mano a la entrepierna y comenzó a acariciarse el clítoris, el novio apareció de nuevo y le entregó un dildo, ella lo cogió y se lo introdujo en la vagina, al principio se lo fue metiendo despacio, sacándolo y hundiéndolo en su vagina cada vez más, pero en cuanto tuvo la mitad dentro empezó a imprimir más ritmo y en unos instantes se lo estaba clavando sin miramientos. José se estaba excitando enormemente con la escena, veía como su prima se frotaba el clítoris mientras se penetraba con el dildo una y otra vez, ahora si que se veía el placer reflejado en la cara de su prima. José no pudo aguantarlo más y se sacó la polla para pajearse mientras la veía masturbarse. Ella empezó a gemir, se notaba que le faltaban manos, se llevó la mano que tenía en el clítoris a sus tetas y comenzó a estrujarse los pezones sobre la camiseta, después la volvió a llevar a su clítoris para frotárselo, era un espectáculo ver a su prima con los ojos cerrados, su cara reflejando la lujuria que la embargaba, las piernas abiertas castigándose el clítoris salvajemente y a la vez clavándose el dildo. José no podía explicarse como era posible que el novio no saltase sobre ella y se la follase. Él seguía pajeándose cuando ella empezó a convulsionar presa del orgasmo, José aumento el ritmo de su masturbación, estaba a punto de correrse cuando su prima abrió los ojos y cruzó su mirada con la de él a través del espejo. José se llevó un susto terrible, se escondió tras la puerta, se guardó la polla y se fue corriendo a meterse en su habitación. Le tranquilizó un poco escuchar que su prima seguía gimiendo, luego emitió un gemido más profundo y con más volumen y finalmente llegó el silencio. José estaba esperando que apareciese por su habitación para echarle la bronca pero no sucedió, con un poco de suerte no le había dado mucha importancia o mejor aún, no había llegado a verle.
Por la tarde fueron a la piscina como siempre, está vez José había conseguido tranquilizarse un poco después del incidente con su prima mayor, le había costado bastante, aunque se quedó con un calentón de campeonato, no terminó de pajearse por miedo a que su prima Bea apareciese en su cuarto para echarle la bronca. Gracias a que esa mañana Eva había hecho que descargase se sintió suficientemente seguro como para participar con todo el grupo en las bromas y juegos. Él notaba que Esther le hacía más caso de lo habitual, en cuanto se pusieron a hacerse ahogadillas unos a otros, Esther se fue a por él, le atacó de frente saltando encima suyo para hundirle en el agua pero lo único que consiguió es estamparle sus grandes pechos contra la cara, además siguió haciendo fuerza para hundirlo, lo que provocó que se los restregarse, José pudo sentir la dureza de uno de sus pezones contra sus labios a través de la tela del bikini, le entraron unas ganas enormes de succionarlo pero se contuvo, lo que no pudo contener fue la erección que le provocó. Para no acabar completamente empalmado decidió que lo mejor era salir del agua y tumbarse boca abajo en su toalla, pero al poco rato apareció Esther diciéndole que se iba a quemar, que ella le pondría crema. Sin esperar respuesta por parte de José, se sentó sobre su culo y se puso a esparcirle crema por la espalda con un suave masaje. José que había conseguido llegar medianamente relajado a la piscina cada vez estaba más intranquilo, afortunadamente llegó su prima y le pidió a Esther que le echase crema a ella también, si no llega a ser por ella hubiera acabado doliéndole la polla de tenerla aplastada contra el suelo mientras no paraba de crecerle.
A la hora de la cena, justo antes de que se sentaran a la mesa José oyó que su tía Susana le pedía ayuda desde el sótano, bajó y se encontró que el vestido de su tía se había enganchado por la zona de la falda en unas maderas viejas.
SUSANA- Perdona que te moleste pero es que se me ha enganchado el vestido y no consigo soltarlo, no quiero que se rompa porque le tengo mucho aprecio, es lo más fresquito que tengo para estar por casa.
JOSÉ- No te preocupes tía, yo lo desengancho con cuidado.
José se puso a intentar desengancharlo pero era imposible desde arriba, no entendía como era posible que se hubiera enganchado de esa manera.
JOSÉ- Ehhhh, desde arriba no voy a poder, necesito agacharme y hacerlo desde abajo.
SUSANA- No me extraña, yo tampoco he podido. No te preocupes somos familia, hay confianza.
José se arrodillo delante de su tía, debido a que la faldita estaba enganchada y un poco tirante, pudo ver de cerca las bragas de su tía, seguía llevando las mismas que a la hora de comer, tenía la cabeza a menos de cincuenta centímetros de la entrepierna de su tía, desde esa distancia podía ver perfectamente como se le transparentaba el vello púbico, además ella mantenía las piernas un poco abiertas, podía entrever incluso su clítoris y el principio de sus labios. Le costó muchísimo concentrarse en desenganchar el vestido, todo el rato se le iban los ojos a la entrepierna de su tía, estaba deseando tocar ese coño, incluso hundir su boca en él, podía oler su aroma y llegó a parecerle que las braguitas estaban humedeciéndose pero pensó que sería su mente calenturienta. Finalmente consiguió liberar el vestido de las astillas y se levantó.
SUSANA- ¡¡¡Muchas gracias!!! Apenas se nota el enganchón, lo has hecho fenomenal, no sé que habría hecho si llega a romperse este vestido.
Y en un arranque de gratitud su tía lo abrazó, José pudo sentir como su polla, que ya estaba completamente erecta de nuevo, impactaba contra la zona púbica de su tía. Pensó que ella se apartaría y le echaría la bronca por empalmarse, pero en vez de eso, ella siguió abrazándole efusivamente haciendo que su polla se restregase contra ella.
SUSANA- Muchas gracias de nuevo y ahora vamos a cenar que ya tendrán la mesa puesta.
No tenían sitios asignados a la hora de sentarse a la mesa y está vez a José le tocó sentarse al lado de su prima Bea. Él estaba cagado de miedo por si le decía algo sobre lo de haberla espiado, pero Bea se comportó muy normal, no parecía que se hubiese dado cuenta de que la había visto, lo único raro es que no paraban de caérsele cosas, cada vez que ella se agachaba a recogerlas José temía que pudiera darse cuenta de lo empalmado que le había dejado su tía. Bea no era tonta y se había percatado de la erección de su primo, estaba haciendo como que se le caía de todo para poder observarla más de cerca, esa polla la tenía fascinada, debía ser el doble de grande que la de su novio, más grande incluso que su dildo, estaba segura de que, a poco que José supiera manejarla, con esa polla podría tener unos orgasmos enormes. Eva también se dio cuenta de la erección que llevaba su primo cuando llegó a la mesa, pensó que el chico no tenía remedio, a pesar de haber descargado está mañana estaba duro de nuevo, y eso que estando en casa muchos estímulos no podía tener. A pesar de todo, no pudo evitar recordar como se hinchaba y palpitaba al eyacular, eso la hizo notar cosquillitas en su sexo.
Por lo demás, el día pasó sin más incidentes hasta que ya estaba bastante avanzado el botellón en las eras. Cuando ya habían bebido bastante, Esther le pidió a José que la acompañase a dar un paseo porque se notaba mareada, llevaban andando un ratito y Esther dijo que necesitaba sentarse porque le estaba costando un poco caminar. Tuvieron que sentarse en el suelo porque las eras eran perfectamente lisas sin una sola piedra en la que apoyar el culo.
ESTHER- ¿Sabes? Me hizo bastante ilusión ayer cuando se te puso dura viendo mi ropa interior.
José se quedó cortadísimo, no sabía que responder.
ESTHER- Me pareció que sobre todo te gustaron mis tetas, si no nos hubiera cortado tu prima no me hubiera importado enseñártelas. ¿Quieres verlas?
José tuvo una lucha interior, por un lado tenía unas ganas tremendas de ver ese enorme par de tetas pero por otro le parecía fatal aprovecharse del estado de embriaguez en el que estaba su amiga. Al final pudo su lado bueno, si no llega a ser porque su prima le había ayudado a eyacular esa misma mañana no hubiera tenido fuerzas para contenerse después de todo lo vivido ese día.
JOSÉ- Estás muy borracha, es mejor que no hagas nada de lo que te puedas arrepentir mañana.
ESTHER- Pero si no me voy a arrepentir, es que me gusta mucho como se te pone de grande y dura, venga, yo te enseño las tetas y tú me enseñas la polla otra vez.
JOSÉ- No quiero que me malinterpretes, tienes unas tetas estupendas, pero no quiero que mañana pienses que me he aprovechado de ti.
ESTHER- No te estarías aprovechando, te he ofrecido un trato justo, una cosa por otra.
José iba a responderla cuando ella se bajó el escote palabra de honor que llevaba, arrastrando también su sujetador, sus dos tetas aparecieron ante los ojos de José. Eran incluso mejores de lo que se había imaginado, tenían la forma perfecta, no estaban ni un poco caídas a pesar de su tamaño y las coronaban dos pezones bien delimitados que apuntaban al cielo, además tenía la marca del sujetador del bikini muy marcada, eso le ponía un montón, era la frontera de lo prohibido y él se la estaba saltando. José se quedó sin palabras, mirándolas mientras sentía como se empalmaba. Lo único que le fastidiaba es que, debido a que el cielo estaba nublado y las nubes no dejaban pasar el resplandor de la luna, hubiera tan poca luz y no las pudiera apreciar bien del todo.
ESTHER- ¿Te gustan? ¿No te parecen demasiado grandes?
JOSÉ- Son perfectas, no me imagino como podrían ser mejores.
ESTHER- ¿Entonces se te está poniendo dura?
José se avergonzó un poco pero respondió.
JOSÉ- Si.
ESTHER- ¿Me la enseñas?
JOSÉ- Me da un poco de palo.
ESTHER- Pero si ya te la he visto ¿Recuerdas? Venga, si me la enseñas te dejo que me las toques un poco.
José no pudo resistir semejante oferta y, a pesar de la vergüenza, se sacó la polla que ya estaba bastante endurecida. Esther se quedó un instante mirándola, sabía que José ya no iba a poder resistirse y que iba a poder disfrutar de esa polla, su artimaña había funcionado perfectamente.
ESTHER- Es increíble como se te pone, me encanta. Anda, tócame las tetas que te lo has ganado.
José llevo sus manos a los pechos de Esther y comenzó a amasarlos, eran increíbles, no le cabían en las manos y para lo grandes que eran, estaban bastante duritos. Esther vio como le palpitaba la polla al tocarle las tetas y alargó su mano para agarrarla, inmediatamente comenzó a pajearle lentamente.
ESTHER- Seguro que te lo dicen mucho pero tienes una polla maravillosa.
JOSÉ- No tanto como tus tetas.
ESTHER- ¿Quieres chuparlas?
José miró a Esther, le seguía pareciendo mal aprovecharse de ella, pero ya no parecía tan borracha y se decidió a comerle las tetas, no se podía creer que esos dos manjares estuvieran a su disposición. Agarró una de sus tetas haciendo que sobresaliera el pezón y pegó sus labios a él, succionándolo. Esther sintió un pequeño latigazo de placer y se dejó caer sobre la empedrada superficie de la era. José no dejó escapar el pezón y terminó semi tumbado comiéndole las tetas a Esther, ella respondió agarrando con más fuerza la polla de José. Esther llevó su mano a la cabeza de José y la incrustó contra sus pechos al tiempo que aumentaba la velocidad de la masturbación que le estaba haciendo. José vio que ella se había quedado tumbada boca arriba, con las piernas abiertas y la falda subida, tenía sus bragas al alcance de la mano, alargó el brazo y comenzó a masturbarla sobre la tela. En poco rato empezó a oír los jadeos de Esther, metió su mano dentro de las bragas, la deslizó sobre su vello púbico hasta alcanzar su clítoris y comenzó a frotarlo.
ESTHER- Ahhh, siii, tócame así, lo necesitaba.
José sentía como Esther balanceaba sus caderas y le introdujo un par de dedos en la vagina mientras no dejaba de frotarle el clítoris con la palma de la mano y comerle las tetas, también notó como le caían encima las primeras gotas de lo que prometía ser una tormenta de verano.
ESTHER- Me da igual que llueva, no pares, vas a hacer que me corra.
José aumento el ritmo de las penetraciones de sus dedos intentando que llegara al orgasmo antes de que se desatara la tormenta, pero cuando empezaron a caerle grandes goterones, uno detrás de otro, decidió parar.
ESTHER- Noo, joder, estaba a punto.
JOSÉ- Tenemos que irnos o vamos a terminar chorreando.
Ambos conocían la intensidad de las tormentas en ese pueblo, se recolocaron la ropa y salieron corriendo hacia donde estaban sus amigos. Al llegar ya habían recogido todo y estaban de camino al pueblo, les alcanzaron cuando atravesaban las primeras calles y ya se había desatado completamente la tormenta. Cada uno fue metiéndose en su casa, cuando los primos consiguieron entrar por su puerta estaban completamente calados. Subieron a su habitación intentando no hacer ruido y no mojar toda la casa, Eva entró en el baño para secarse y ponerse su camiseta de dormir, José se quitó toda la ropa y se puso únicamente los finos pantalones de deporte que usaba para meterse en la cama, cuando su prima salió del baño, él entró a dejar su ropa mojada e intentar secarse lo mejor posible.
Ambos se metieron en sus respectivas camas para intentar dormir pero los truenos eran enormes.
EVA-¿Recuerdas lo que hacíamos cuando éramos pequeños y había tormenta?
JOSÉ- Si, nos metíamos tu hermana, tú y yo en la misma cama y nos acurrucábamos muertos de miedo. Es que en este pueblo retumban muchísimo los truenos.
EVA- Si, pues me está entrando miedo de nuevo.
JOSÉ- Yo estoy helado, no consigo entrar en calor después de haberme empapado.
EVA- Yo también estoy helada ¿Puedo meterme en tu cama? Con un poco de suerte se me pasa el miedo y el frío.
JOSÉ- Si, corre, métete.
Eva se metió en la cama de José haciendo la cucharita, José pasó un brazo por debajo de su cuello y la abrazó con ambas manos intentando entrar en calor, pero se dio cuenta de que seguía con la polla morcillona después del encuentro con Esther y dejó su cadera a cierta distancia del culo de su prima para que no lo notase.
EVA- Pégate bien que yo también estoy helada.
José se apretó más contra su prima pero mantuvo la distancia de sus caderas.
EVA- Pero pégate bien ¿Qué pasa, tienes miedo de que noté tu polla? Después de lo de esta mañana no creo que me asuste, anda arrímate.
José, un poco avergonzado, pegó la polla al culo de su prima y esta respondió moviendo su cadera hasta dejarla completamente pegada contra José. Eva sintió como la polla de su primo se encajaba en la hendidura de su trasero y se dio cuenta de que estaba un poco morcillona. Con cada trueno, Eva daba un pequeño respingo y José notaba como el culo de su prima se frotaba contra su polla. Eva, a pesar de notar como la polla de su primo iba creciendo entre sus nalgas, consiguió dormirse en cuanto entró en calor y se le fue pasando el miedo gracias al abrazo. José notó que su prima se había dormido pero él no podía conciliar el sueño sintiendo el maravilloso culo de su prima aplastando su polla.
Después de todo lo vivido ese día aquello era insoportable, debido a que estaba algo bebido se atrevió a frotar suavemente la polla contra esas nalgas, su excitación fue subiendo, tenía las tetas de su prima justo al lado de la mano que había pasado por debajo de su cuello, decidió moverla muy despacio hasta colocarla sobre uno de sus pechos y tocárselo muy suavemente, al principio solo las rozó un poco, pero viendo que Eva seguía durmiendo, fue tocándolas más atrevidamente al tiempo que iba aumentando la intensidad de los frotamientos de su miembro contra el culo de su prima. En poco tiempo, la polla se le había puesto tan dura, que le empezó a doler de tenerla aplastada y encajada entre las nalgas de su prima, no se le ocurrió nada mejor que liberarla sacándola por la pierna de su pantaloncito, subir un poco la camiseta de su prima y metérsela en el triángulo que quedaba libre entre los muslos y el sexo de Eva, así consiguió, no solo que su polla dejase de estar aplastada si no también poder frotarse directamente contra las bragas de su prima.
Eva se medio despertó, sintió que algo le rozaba su sexo y que le estaban tocando las tetas muy suavemente. Pensó que su primo debía estar más bebido de lo que parecía para atreverse a hacer eso, se planteó pararle, pero si lo hacía, le iba a tener que echar un broncón enorme y él se iba a sentir fatal, así que le dejo hacer pensando que no se atrevería a llegar muy lejos, además le estaban gustando mucho las sensaciones que le trasmitía su sexo al rozarse contra la polla de su primo, le pareció que era una oportunidad excelente para disfrutar de su primo sin que su integridad moral se pudiera ver cuestionada.
José cada vez iba tocándole las tetas con más osadía y frotándose menos suavemente contra sus bragas, Eva se estaba excitando por momentos sintiendo como la polla desnuda de su primo se restregaba por sus labios y su clítoris, también le estaban gustando bastante las suaves caricias que le hacía en las tetas, además oía la respiración agitada de José en su oreja, era una tontería pero eso la encendía. Eva se fue excitando cada vez más, le dio mucho morbo sentir como su primo se iba calentando por momentos mientras se aprovechaba de ella pensando que no se enteraba de nada, lo malo es que solo con esos tímidos frotamientos era imposible que llegase al orgasmo, notaba su vagina completamente encharcada y empezó a desear que su primo se atreviera a penetrarla. A José también le estaba dando un morbo especial aprovecharse de su prima mientras dormía, sintió que se estaba acercando al orgasmo y pensó que no podía poner toda la cama pringando, sabía que ella tenía el sueño muy profundo, alguna vez había seguido durmiendo sin ningún problema mientras aspiraban su cuarto, así que, con muchísimo cuidado, le apartó un poco las bragas, metió la polla dentro de ellas y siguió frotándose suave, pero directamente, contra el empapado sexo de su prima.
Cuando Eva sintió como su primo le movía las bragas y metía su polla dentro, pensó que por fin se la iba a atrever a metérsela, se preparó para sentir como esa tremenda polla le abría la vagina, tenía que evitar que se notase que estaba despierta o tendría que acabar con esa situación tan morbosa. Se decepcionó bastante al notar que solo quería seguir frotándose, aún así, sentir como la endurecida polla de su primo se restregaba una y otra vez contra su clítoris la hizo pensar que si que iba a conseguir correrse, sobre todo cuando su primo aumento un poco más la intensidad de sus frotamientos, le agarró con algo más de fuerza las tetas y sintió en su oreja como se iba agitando más el ritmo de su respiración. Estaba a punto de llegar al orgasmo cuando notó como palpitaba la polla de su primo al restregarse contra su sexo y comenzó a expulsar gran cantidad de semen dentro de sus bragas. Le excito enormemente sentirlo, pero aún así no llego a correrse, poco después notó como José sacaba la polla del interior de sus bragas y la dejó metida entre sus piernas y su sexo, poco a poco la respiración de su primo se fue relajando hasta que finalmente se durmió, era imposible que ella consiguiera conciliar el sueño en el estado en el que la había dejado su primo, así que llevó una mano a su entrepierna, la metió dentro de sus bragas y comenzó a acariciarse el clítoris. La polla de su primo seguía metida entre sus piernas y todavía estaba algo morcillona, la ponía bastante notar como la punta presionaba ligeramente su entrada cada vez que movía suavemente sus caderas mientras se masturbaba, además tenía el sexo completamente impregnado del semen de su primo y le resultó tremendamente morboso usarlo como lubricante para frotarse el clítoris, no tardó ni dos minutos en conseguir llegar al orgasmo imaginándose que su primo se la estaba follando mientras ella seguía fingiendo estar dormida. Gracias al orgasmo, por fin consiguió dormirse plácidamente.
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