Con mi vecinito Omar (él 18 yo 39)
Omar siempre estuvo ahí, mirando. Y esta vez, no solo mira: entra, toma el control y le recuerda a Margarita que su secreto ya no le pertenece. La puerta está abierta, el vecino puede ver, y ella ya no puede decir que no.
Estaba lavando mi coche y mi vecino Omar empezó a ayudarme. Hacía tiempo que se me insinuaba, pero era un chavito de 19 años, así que sólo aceptaba sus piropos y atenciones, pero nada más. Esa ocasión, como iba a lavar el coche, sólo traía una playerita blanca y unos leggins. Pronto me mojé un poco la playera y se transparentó más de lo que ya se transparentaba; Omar me comía las tetas con su mirada y también el culo cuando me agachaba o algo así. Acabamos de lavar el coche y lo invité a tomar algo a mi departamento. En cuanto entramos me agarró, me puso contra la pared y empezó a besarme y manosearme las tetas y las nalgas.
Omar - Te traigo un chingo de ganas, Mago, me encantas.
Yo - No, Omar, qué haces.
Omar - Ya no aguanto, Mago, necesito tocarte, sentirte, cogerte…estás súper buena.
Yo - No, Omar, cómo crees? Estás muy chavito para mi, podrías ser mi hijo!
Omar - Pero no lo soy, Mago…soy un vecino que te quiere coger…te va a gustar –no dejaba de besarme donde podía y de manosearme- la tengo grande.
Yo - No, Omar…tengo novio.
Omar - No le digas y ya, Mago…no mames, estás bien rica –me manoseaba las tetas sobre mi playerita mojada que las dejaba ver y luego mis nalgas sobre mis leggins-.
Yo - Omar…no…
Omar - Ya, no te hagas que bien que me provocas, Mago –me vio fijamente a poco centímetros de mi cara- con tus escotes, moviendo las nalgas cuando nos encontramos, tu sonrisa coqueta…ahorita mojándote para que se te vieran más las tetas –me las agarró, mis pezones se endurecieron- nomás embarrabas tus tetas en los vidrios de tu coche, antojándome…y seguro hasta mojadita estás aquí abajo –deslizó su mano hasta mi panochita, no estaba mojada, pero sí calientita- qué rica papayita, Mago, calientita, andas ganosa –negué con la cabeza- crees que me iba a quedar como pendejo nada más viéndote y jalándomela mientras se las das a otros? –volví a negar con la cabeza- a poco crees que no sé que se las das a otros, Mago? Y los weyes que vienen sin que esté tu novio? Vienen a platicar? No, mames, si eres bien cogelona, Mago…ahora me toca a mi disfrutarte, cogerte rico…estás bien pinche buena, vecina –seguía acariciando mi panochita, ahora sí ya mojada-.
Yo - Me quieres coger, Omar? No estoy muy vieja para ti?
Omar - Me vale, estás bien buena, Mago…quiero verte las tetas, comértelas; verte las nalgas, lamerlas…comerte la concha…quiero que me la mames…quiero metértela en varias posiciones…quiero que te empines para mi…quiero venirme en ti…quiero ser tu amante…que seas mi puta…quiero verguearte muchas veces, Mago…estás empapada…quieres verga. Tócamela –le acaricié el paquete, en efecto se sentía grande, se puso más dura y grande- ya se te antojó, verdad? Se nota que te encanta la verga, Mago –metió su mano en mis pantys, me masturbó un poco y luego me dedeó la panochita- siempre antojando tetas y culo.
Yo - Ay, Omar…eres un cabrón…no digas nada, eh.
Omar - De qué? De que me las diste? De que eres una puta? Se te ve en la cara, Mago…uy, hasta tienes la concha rasuradita, Mago…y bien mojada, escurres, vecina.
Yo - Déjame cerrar la puerta, Omar.
Omar - Ni madres, primer quiero que me la jales y que me la mames, Mago, chance el Alejandro –el vecino de enfrente de mi depa- ve y se le antoja. Ándale, sácamela y jálamela.
Yo - Sí, deja cierro, nos pueden ver, Omar.
Omar - Eso quiero, que vean lo puta que es la vecina, lo rico que la mama…tienes boquita de mamadora y carita de golfa, Mago. Ándale, jálamela –le obedecí, le abrí el pantalón, se la saqué y empecé a jalársela viéndolo a los ojos con carita de estar siendo dominada-.
Yo - La tienes grande.
Omar - Se te antoja, vecina? Se te antoja mi verga, Mago? –asentí- Tenía un chingo de ganas de que me la jalaras. Te he visto fajando algunas veces y se me antojaba cómo se las agarras a los weyes que te cojen; eres bien cachonda, Mago.
Yo - Cuándo me viste? –se hizo un poco para atrás, se recargó en el respaldo del sillón-.
Omar - Mámamela…quiero verte saboreando mi verga, Mago…primero embárrala en tu carita de puta –así lo hice-.
Yo - Dime cuándo me viste –se la jalaba y embarraba su verga en mi cara y se la empecé a lamer y chupar poco a poco-.
Omar - Qué rico lo haces, Mago…se ve que te encanta saborearla.
Yo - La tienes muy rica, Omar; cuéntame cuándo me viste.
Omar - Mámamela y te cuento, Mago –empecé a mamársela-.
Yo - Mmmmm…schlp…mmmmmmmmm…schlp…mmmmmmmmmm.
Omar - No sabes las ganas te tenía de verte así, Mago, hincada, saboreando mi verga con esa carita de puta que tienes cuando estás caliente.
Yo - Mmmmmm…schlp…dime…mmmmmmm…schlp.
Omar - La primera vez todavía estabas casada, era de día, pasé por tu casa, iba a tocar pero oí ruidos; nunca cierras bien las cortinas, y de todas formas se ve para adentro, me asomé y estabas fajando con un cabrón en tu sofá.
Yo - Mmmmmm…schlp…qué viste?…mmmmmmm…schlp.
Omar - Venían del gym, vi cómo te agarraba las tetas sobre tu bra deportivo, luego te lo bajó y te comió las tetas, eso te calentó mucho, te masturbó sobre tus pants, luego metió la mano, no sé qué hizo creo que te masturbó y luego te veniste; te lo llevaste a tu cuarto y ya no pude ver cómo te la metían; Mago. Ahí supe que eras una puta, andabas poniéndole el cuerno bien rico al pendejo de tu marido. Desde esa vez además de puta sabía que te gustaba que vieran, al menos un poco, entonces echaba ojo y cuando venía algún cabrón, te espiaba; quería ver cómo te manoseaban, cómo te encueraban, cómo te gozaban, cómo te calentabas, cómo te cogían, quería ver lo puta que creí que eras y que en verdad eres.
Yo - Eres un cabrón, Omar…mmmmm…schlp…mmmmmmmmm…schlp…mmmm.
Omar - Y tu estás bien buena y eres bien puta, Mago. No sabes cómo me calientas. Me calienta verte las tetas y las nalgas, imaginar tu concha. Sobre todo después de que te vi una noche, ya tarde, estaba en llegando, andaba medio pedo, tú venías llegando con un cabrón en su camioneta, pasé en frente y ni se dieron cuenta, se la estabas mamando, luego lo montaste, te bajó la blusita que traías y ya estabas sin brasier, lo estuviste montando bien rico, te agarraba las nalgas delicioso. Quítate la playera, quiero verte las tetas, Mago –me levanté, me quité la playerita- quítate el brasier –lo hice, él se la jalaba, pero al ver mis tetas me las agarró- qué ricas están, tus pezones están bien duritos, Mago –me comió las tetas unos minutos-.
Yo - Cierra la puerta y cógeme, Omar, quiero sentirte adentro de mi.
Omar - Quieres verga, Mago? Quieres que te coja, putita mía? -me susurró mientras me agarraba las nalgas y me bajaba los pants-.
Yo - Ajá…cógeme, Omar, pero cierra la puerta.
Omar - No quieres que vean cómo te la meto, Mago? No se te antoja que nos vean coger? –negué con la cabeza y mi carita de niña regañada, Omar sonrió- encuérate y cierra la puerta –me quité la ropa que quedaba mientras él se desvestía rapidísimo, caminé hacia la puerta, pero entonces él me agarró, me inclinó sobre el sillón que está a lado de la puerta y me la metió de una embestida-.
Yo - No, Omar…ay, cabrón!
Omar - Ay, qué rica estás pinche, Mago…así quería verte putita, empinada para mi, moría por ver ese culote tragarse mi verga. Cómo antojas ese culote, Mago, te encanta moverlo, verdad, cabrona? Ni madres que me quedaba con las ganas, putita; querías verga? Aquí la tienes, Margarita –me agarraba fuerte de la cadera y me bombeaba, su pelvis chocaba fuerte en mis nalgas- pinches nalgotas ricas –me dio una nalgada-.
Yo - Ay! Me estás cogiendo fuerte, Omar…me vas a hacer gritar, cierra la puerta por favor.
Omar - Nah, quiero que te oigan, que vean lo puta que eres, Margarita; primero andas de levanta vergas y luego te haces la apretada, no? –me dio otra nalgadas- pero bien que te gusta la reata, verdad culona? –otra- bien que andas dándolas.
Yo - Ay! Cierra, por favor, Omar…quiero gritar –mordí un cojín-.
Omar - Te ves súper rica empinada, pinche Mago y cómo te entra, putita. Ándale, grita, gime como perrita, vecina golfa –otra nalgada-.
Yo - Ay, Omar, no manches, coges duro.
Omar - Y te encanta, verdad culona? –después de unos minutos me recargó en la puerta, con una mano recargada en el marco y con la otra yo misma detenía la puerta para mantenerla abierta, yo estaba desnuda frente a la puerta de mi vecino Alejandro siendo penetrada por Omar, mi vecino de 18 años-.
Yo - No, Omar, cómo crees?!
Omar - Ssshhh…-me susurró- imagínate que Alejandro está viéndote, encuerada…te está viendo las tetas, la papaya, ve tu cara de puta mientras te la meto, Mago –en ese momento me ensartó de nuevo y empezó a bombearme- no te calienta, culona? Seguro se la está jalando mientras ve cómo te cojo, Margarita –la verdad es que sí me calentó imaginarlo y de hecho era raro que no estuviera un domingo en la tarde; así estuvimos unos minutos-.
Yo - Quiero montarte, Omar, quiero que me comas las tetas mientras me la metes.
Omar - Quieres montarme, Mago? Quieres montarme, culona? –asentí-.
Yo - Vamos a mi cama.
Omar - No, vamos a la sala; otro día te cojo en tu cama, puta –me bombeó duro un par de veces más y me dio una nalgada- despídete de Alejandro, Margarita –por fin pude cerrar la puerta-.
Se sentó en uno de los sillones de la sala, se la estaba jalando, entonces me senté sobre él, me fui sentando metiéndome su dura herramienta en mi panochita suavemente.
Yo - La tienes muy rica, Omar.
Omar - Te gusta, Mago? –asentí- Por qué, putita? Dime.
Yo - La tienes grande, súper dura, ancha…y me coges duro, no creo que lo hicieras así.
Omar - Eso me despiertas, Mago…estás para cogerte, nada de mamadas románticas; está bien pinche buena; estas nalgas me enloquecen –me dio una nalgada y me las agarró fuerte- y tus tetas, no mames!
Yo - Chúpamelas, chúpame los pezones, Omar –empezó a lamerme las tetas, chuparlas, agarrarlas fuerte, después me chupó los pezones, son mi punto débil, así que no tardaría mucho en venirme, además ya estaba muy caliente- me excita que me hayas visto coger.
Omar - Ojalá te vea más veces, es rico ver cómo te cogen, Mago, pero quiero ver bien, quiero ver bien cómo la mamas, cómo te dan dedo, cómo te la meten, cómo te usan como la comervergas que eres, Margarita.
Yo - Chúpame los pezones, Omar.
Omar - Quiero ver cómo te coge un amigo tuyo…o un amigo mío…o uno de los vecinos…o un desconocido…quiero ver cómo te emputecen, cómo le pones el cuerno a tu novio. Fue muy chingón ver cómo se los ponías a tu esposo…jajaja ese wey era bien pendejo; no sabes cómo me la jalé viéndote…viendo los videos que te pude tomar mientras andabas de golfa, Mago.
Yo - Ah, sí? Me tomaste videos? Fotos?
Omar - Ajá, algunos.
Yo - Y te la jalabas viéndolos?
Omar - Awevo, viendo cómo te la enterrabas, cómo te manoseaban, cómo la devorabas, Margarita…eres toda una puta cogelona.
Yo - Me voy a venir, Omar, me voy a venir…cómeme los pezones.
Omar - Mmmmmmmmm…mmmmmmmmm…-me agarró fuerte, me los chupó delicioso y me vine en poco tiempo-.
Yo - Cógeme, cógeme –empujaba mi cadera hacia él mientras me venía- mmmmm.
Omar - Ahora mámamela para venirme, Mago –me hinqué y se la lamí, después se la chupé, luego se la mamé y se la jalé- eres muy buena mamando verga, Margarita y te ves riquísima mamándola; me encanta tu carita de inocente mamando mi verga.
Yo - Mmmmm…schlp…mmmmmmmmm…schlp…mmmmmmmmmm…-sentí su pito palpitar, no faltaba mucho para que acabara-.
Omar - Aaahhh. Síguele, síguele, Mago –me agarró de la cabeza con una mano-.
Yo - Mmmmm…schlp…mmmmmmmmm…schlp…mmmmmmmmmm…en dónde quieres acabar? Mmmmm…schlp…mmmmmmmmm –me agarró la cabeza con su otra mano también y empezó a cogerme la boca, me estaba ahogando-.
Omar - Mámamela, Mago, mámamela, putita. Cómetela toda, Margarita! Ándale!
Yo - Mmmmm…schlp…mmmmmmmmm…schlp…mmmmmmmmmm…
Omar - Ahí te van, pinche Mago puta –se vino en mi boca llenándome de sus mecos calientitos, como no me soltó seguí mamándosela y poco a poco me los fui tragando-.
Yo - Mmmmm…schlp…mmmmmmmmm…schlp…mmmmmmmmmm.
Omar - Mmmm qué rico, Mago…trágatelos, putita, saboréalos –me fue soltando y seguí mamándosela-.
Yo - Rico? –se la jalaba despacito-.
Omar - Delicioso, Margarita. Qué ganas te tenía, no manches.
Yo - Se notó…estuvo rico, pero no digas nada, eh.
Omar - Con tal de que me las sigas dando.
Yo - Yo creo que sí. Pero no estoy muy vieja para ti?
Omar - Estás muy buena y coges bien rico, esto es lo que importa.
Yo - Ok.
Por supuesto no fue la última vez que tuvimos sexo, de hecho después de un rato ese mismo día m volvió a coger y se ha vuelto un amante regular para mi.
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