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Mi esposa argentina 8 parte 5

El agua hirviendo de la ducha no logra lavar la sensación de ser poseída. Con los glúteos ardiendo por los azotes de Eladio y el móvil vibrando en su mano, Fernanda debe decidir si atender la llamada de su esposo o seguir siendo la puta del líder del motín.

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MI ESPOSA ARGENTINA 8 Parte 5

Me fui despertando lentamente, sentía unos besos en mi cuello y una mano que apretaba uno de mis pechos, tuve antes esas sensaciones, que la total conciencia de saber en dónde me encontraba.

Y luego esa polla que presionaba mi vulva, una mano pesada y callosa me giró la cara, sentí esa boca de aliento a tabaco sobre mi boca, abrí un poco las piernas y me penetró.

_Así, cariño…..así….joder que guapa eres….._ dijo Eladio, por la noche, antes de dormir, yo me había quitado el maquillaje con un algodón y agua.

Ese hecho cotidiano realizado en ese lugar absurdo me había ayudado a conciliar el sueño, además del cansancio.

Cansancio por las tensiones del día y por todo lo que había follado.

La cama hacía un sonido rechinante y acompasado, su polla entraba y salía de mi coño brevemente, una mano me aferró un pecho, que ya estaba hinchado de leche.

_Como estás de llenita…_ dijo y me bombeó con fuerza, suspire, me volvió a besar en la boca, su otra mano jugó un poco en mi clítoris, sabía tocarme ahí, el hijo de puta.

_Que bien me coges….hijo de puta….._ dije, con sinceridad pero también queriendo premiarlo, que se viniera arriba, estar bien con él en ese nuevo día que empezaba.

_ ¿Esto también se lo vas a contar al cornudo de tu marido?_ dijo

_Si……esto también….me encanta….me encanta como me coges…._ dije

Y joder, estaba siendo sincera, demasiado sincera, estaba a salvo con él, en ese nido tibio de las sábanas, del otro lado de la puerta de la habitación todo era sordidez y violencia, estaba segura con esa enorme verga dentro de mí.

Un espasmo me recorrió, no me cuesta nada llegar al orgasmo.

Recordé la escena de la noche anterior, Eladio como un duende perverso sentado a horcajadas sobre mi vientre, haciendo crecer esa verga bestial entre sus manos y mi voz monocorde contándole a Carlos como había amamantado a ese viejo y me daba cuenta de que no era como siempre, que mi marido estaba más preocupado por mi vida y mi seguridad, que caliente por la situación y estaba bien eso, pero yo quería tranquilizarlo y le seguía contando detalle por detalle, de esa boca agria succionando la leche de mis pezones y ese dedo en mi clítoris, mientras el viejo escuchaba con fascinación y jugaba con mis tetas.

Y sé que Carlos seguramente se habrá masturbado con esas imágenes luego de cortar la llamada.

Y después de hablar, el viejo me miró con maldad y se acercó y siempre a horcajadas puso esa enorme verga entre mis pechos y yo junté mis tetas con las manos y traté de envolver esa bestialidad en la esponjosidad de mis senos y acuné su polla y luego me besó en la boca y me folló en un misionero, envolví su culo con mis piernas y esta vez me folló de una manera sentida y cálida, sin importarle que sus hombres nos escucharan o no del otro lado de la puerta.

Como ahora, como en este mismo momento, yo acabé, me corrí, con su boca cubriendo la mía, nuestras lenguas solapándose y mordiéndonos un poco los labios, mientras todo mi cuerpo temblaba en los brazos de este viejo.

¿Me calentaba que fuera un hombre violento? Supongo que en otra circunstancia no, pero ahora, el hecho de saberlo capaz de ser violento entre violentos aseguraba de algún modo mi seguridad.

Aunque las amenazas que había hecho en cierto momento no me dejaran del todo tranquila.

Se corrió dentro de mí, con gruñidos de satisfacción.

Luego fue al baño y luego hasta la puerta, completamente desnudo.

Abrió la puerta, el cigalita dormía cruzado, en el pasillo, cubierto de mantas.

_Hijo, trae café y unas tostadas, para la doctora y para mi_ dijo. Y volvió a cerrar la puerta.

Supuse que quería pavonearse ante sus compinches de que me estaba follado y no violando, de que yo hubiese gritado como una perra en celo durante la noche.

_Luego de desayunar te sacó la leche de las tetas_ dijo

Me horroricé, pero al fin y al cabo era ni más ni menos lo que iba a pasar.

Había decidido ir al hospital a trabajar como siempre, tenía pacientes que atender, concentrarme en la enfermedad y el dolor ajeno me hacía olvidar mis propias preocupaciones.

Somos lo que hacemos, se pone el piloto automático y se sigue.

Llamé a Jorge, por si sabía algo.

_Oye Carlos, si quieres podemos quedar, al parecer es inminente que depongan el motín_ dijo

_ ¿Tienes novedades?_ dije

_En cierto modo si_ dijo

Quedamos para almorzar, me debatía todavía en si contarles todo a mis suegros o no, sería preocuparlos inútilmente, tal vez hoy mismo el motín llegara a su fin.

Finalmente pasó toda la mañana, imaginé que Fernanda estaría follando con ese viejo, amamantando a ese condenado, seguramente era así, con una mujer como ella, ese animal estaría como moto por follársela, querría probarla una y otra vez, sería como una droga fuerte para él, para cualquiera.

Jorge me pareció lo mismo de siempre, pero ahora peor, un ser abyecto, arrastrado, no sé por qué pero tenía la impresión de que estaba disfrutando esto, de que Fernanda estuviera en poder de ese viejo.

_Hola Carlos ¿Cómo lo llevas?_

_Bien ¿hay novedades?_

_Las negociaciones van avanzadas, no se puede darles todo lo que piden y hay que mantener cierta firmeza, tú sabes_ dijo

_ ¿Qué es lo que piden?_

_Traslados a otras cárceles, aperturas de nuevos juicios, revisiones de condenas y luego mejoras en la comida, en los medicamentos, son unos señoritos muy exigentes_

_ ¿Qué es lo que sabes de Fernanda?_

_Bueno, lo que sé es algo totalmente extra oficial, tengo mis fuentes de información allí dentro_ dijo, poniéndole un poco de misterio a la cosa, su cara alargada, caballuna, el pelo un poco más largo en las sienes, a los costados de la calva, esa papada morena y triste.

_Quiero decir que lo que voy a contarte nunca lo has oído, no es para que lo sepan las autoridades del penal_ dijo

_Vale, hombre, no juegues al misterio, dime lo que sabes…-

_El cerebro detrás del motín es Eladio, uno de sus hombres a quien llaman el chileno hace de líder del motín pero solo sigue sus órdenes_

_Vale, eso me da igual_ dije ásperamente

_Ayer Eladio me envió unas fotos y algunos mensajes, mi obligación sería dar cuenta a las autoridades por eso te digo que….._

_ ¿Qué fotos te ha enviado?_

_A eso iba, son fotos de Fernanda_ dijo y una sonrisa de maldad le brillaba en los ojos.

_Enséñamelas…_

_Claro, te las enseño, pero recuerda que jamás has visto estas fotos y que….-

_ Venga ya hombre, no seas plasta_ dije

Cogió su móvil y manipuló en él.

_Toma, vete pasando las fotitos…-

Cogí el móvil, joder, hasta yo con todo lo que había vivido junto a mi esposa en estos años me conmoví.

Ella estaba de pie al lado de una cama de hospital, tenía unas madias de nylon, con encaje en la parte final, hasta los muslos musculados y perfectos y luego el triángulo de tela del tanga, cubriendo apenas su coño y luego estaba desnuda, los enormes tetones blancos, llenando todo el torso delicado, los pezones empitonados, obscenamente y su cara arrebolada, la naricita perfecta, el rubio pelo liso, un poco despeinado, la media melena hasta los hombros, los ojos azules brillaban aún con la poca luz que había en el cuarto, la carnosa boca entreabierta.

_ ¿Eladio te ha enviado esta foto?_

_Si…._

_ ¿Por qué te las ha enviado a ti?_ dije, en la siguiente foto, Fernanda se cogía los pechos con las manos alargadas y fuertes y estilizadas.

En otra bajaba la cabeza de costado, casi con vergüenza, estaba lista para el sacrificio, las fotos de antes de ser follada.

_Bueno, hay una relación entre él y yo, no te digo amistad, pero es una persona fascinante a su modo_

_Es un mafioso, tío, un asesino, es solo eso_

_Bueno, si le conocieras tal vez no pensaras lo mismo_ dijo

En la siguiente foto, ella estaba de espaldas, las nalgas compactas y carnosas, la pequeña tira de tela del tanga, clavada en medio del ojete, las ancas poderosas que tenía luego del embarazo, la pequeña cintura, la perfecta espalda simétrica, dividida en dos mitades por una línea que las separaba.

_Ufff está tremenda Fernanda ¿No?_ dijo

_ ¿No te da vergüenza, tío? Es la amiga y socia de tu mujer, está como rehén en medio de un motín_

_No, no me da vergüenza, Carlos, para nada_ dijo

La siguiente foto era de Fernanda a cuatro patas sobre la cama, enseñando culo y coño y ya no llevaba el tanga, solo las medias de nylon, giraba la hermosa cabecita, seguramente a pedido de ese viejo.

_Eladio me ha contado que se le ha entregado de un modo que……_ dijo Jorge, paladeando las palabras

Y luego cuando acababan las fotos un texto de Eladio.

_No veas como le reventado el ojete, le encanta que le den por el culo_ decía

Y luego leí una frase del mismo Jorge, la respuesta.

_Ese culo es para destrozarlo, para abrirle las nalgas a pollazos_

_ ¿Qué es esto, tío? ¿Sois dos adolescentes contándose historias de chicas?_ dije, pero nervioso y cabreado pero también……excitado, también me ponía que hablaran así de ella, era mi naturaleza, no podía evitarlo.

_Pásame el móvil, esas conversaciones son privadas_ dijo Jorge

_Estarás en problemas si se enteran de que te hablas con un preso, bah uno de los líderes del motín_

_Bueno, confió en ti_

Nos quedamos mirando.

_Tú ya le habías hablado de Fernanda a este viejo, antes de que ella aceptara ese trabajo, incluso le habrás enseñado fotos de ella ¿No es verdad?_

_Algo le he comentado, es normal ¿no? Tratándose de una mujer como ella_ dijo Jorge, un poco a la defensiva.

_Quieres follártela ¿verdad? No te importa nada, estás obsesionado-

_Hombre tanto como obsesionado, no sé, es muy fuerte_

_Cuando todo esto pase, espero no volver a verte_

_Hombre, Carlos, no lo tomes así, solo quería llevarte tranquilidad, ella está bien, se la ve bien en las fotos, está follando con ese viejo, bah…..te lo digo con todas las letras, Eladio me ha contado que le va la marcha mogollón a Fernandita, que los gritos que daba tu esposa cuando se corría con la polla en el culo, se deben haber escuchado en todo la prisión, que la ha convertido en su puta, que le da de mamar de esas ubres llenas de leche y que….._

_Cállate de una vez, sub normal_ dije

_Vale, tú tranquilo, ya nos entenderemos…..tú tranquilo_ dijo con una sonrisita estúpida

Entonces comprendí que lo sabía, que el viejo también le habría contado que ella había hablado conmigo, luego de follar con él, que sabía que éramos una pareja liberal.

_Me marcho, si puedes hacer algo para que el motín acabe…._dije

_ ¿Carlos y si te dijera que el motivo del motín solo ha sido y es la propia Fernanda?_

_Joder, no puedes ser tan enfermo, además que serías cómplice de algo muy grave, de un delito ¿No?_ le dije

_Nah……no hay pruebas de ello, solo hablaba por hablar_ dijo

Desayunamos café y tostadas, yo me había puesto la camisa de seda ya sudada y arrugada.

_Quisiera ducharme y poder cambiarme de ropa_ dije

_Tal vez se pueda, conseguir algo de ropa de mujer, de alguna de las guardias_ dijo el viejo

_Te lo agradecería_ dije

_ ¿Te duelen las tetas?_ dijo él, mirándome los pezones endurecidos

_No, no es necesario…-

_Me gusta hacerlo, es un placer, mi niña, me da que mamar de tu leche me rejuvenece, me siento más fuerte, mira_ dijo, esa enorme cicatriz sobre el párpado y parte de la cara se volvía intolerable de mirar por momentos, nunca me acostumbraría a ella.

_Desnúdate por completo, quítate las medias también_ comencé a desnudarme, él también lo hacía frente a mí, su cuerpo gordo y seboso y musculoso y fuerte a la vez.

Tomó una silla y se sentó, su verga ya estaba erecta, en la mano tenía el pomo de gel lubricante.

Sentí un poco de frío a pesar de la calefacción, el suelo estaba frío bajo la planta de mis pies.

_Joder que bien hecha estás y la carita sin nada de maquillaje, es que no se puede creer lo guapa que eres….._

_ ¿Vas a entregarme a tus hombres?_

_Nah…son chorradas que se dicen…ven aquí, siéntate_

Me senté sobre él y nos besamos en la boca, con aroma a café, mis tetas se pegaron a su cara, sentí su polla en mi vientre.

Luego sentí algo frío y viscoso en el culo, su dedo trabajaba en el agujero de mi culo, embadurnando, su nariz se refregaba en mis pechos, la barba mal rasurada erizaba la suave piel de los senos.

_ Párate un poco y luego siéntate sobre mi panza_ dijo.

Hice lo que me pidió y ahora sentí su enorme verga en el canal que formaban mis nalgas, la sentía dura como un garrote, encastrada en medio de los glúteos.

_ ¿Vas a darme por el culo?_ dije

_ ¿Tú que crees?_ dijo él y volvió a pasar su lengua por mis pezones que reaccionaron empitonándose, humedeciéndose de secreciones.

Su polla se encaminó en el agujero apretado de mi culo, sus manos me abrieron las nalgas, sentí un poco de dolor lacerante cuando su cabeza comenzó a penetrarme, suspiré, me cogí de sus hombros gruesos y peludos, su boca ávida se prendió de mi pezón y comenzó a mamar, sentí la leche brotar de mí y pasar a su garganta, al mismo tiempo, el tronco de su polla se adentraba en mi culo, abriendo y estirando los músculos y tendones del esfínter, sodomizándome otra vez.

Estaba mamando mi leche mientras me daba por el culo, comencé a suspirar mientras bajaba y subía lentamente, empalada en ese pedazo de pija que taladraba mi culo.

_Te gusta romperme el culo…. ¿Eh? hijo de puta…..soy una madre…. ¿no te das cuenta, forro? ¿Qué le estás rompiendo el culo a una madre?_

_Si….una madre muy puta….una madre muy putón…._ dijo él sacando la boca de mi pezón y lamiendo luego con su lengua y luego de vuelta de mamar.

Y luego ese ruido de su boca al succionar, como si tuviera realmente hambre, como si necesitara realmente alimentarse de mí y el sonido de su verga penetrando mi culo.

_¡¡¡Ahhhhhhhh!!!.........AHHH!!!......._

Mi gemidos eran lanzados al aire casi contra mi voluntad, y de pronto me estaba abandonando al placer, a la sensación de ser poseída, totalmente, de haber perdido toda mi autonomía y voluntad, ya no podía decidir sobre mi misma y ahora estaba brincando sobre él, clavándome yo misma esa polla hasta lo más hondo y su boca en mis pezones húmedos y luego me corrí, volví a acabar, con vergüenza, con culpa.

Me había gustado, mucho, cada vez me gustaba más coger con Eladio, follar con ese viejo.

_ Si me corro todas las veces que te corres tú, acabo muerto_ dijo el viejo y nos besamos, uniendo nuestras bocas, nuestras lenguas, nuestros labios, nuestros dientes.

_Luego voy a hacer que te duches y te conseguiré ropa, ahora tengo asuntos que atender_ dijo

_ ¿Hoy acabará el motín?_ dije

_No, piensa que eso no va a suceder hoy_

Sentí su polla perder dureza dentro de mi culo y lo descabalgué.

_Hoy quédate en la cama, desnuda, cuando vuelva de la recorrida voy a follarte otra vez_ dijo.

Miré su cuerpo de viejo mientras se vestía. Su panza prominente sin llegar a ser obeso, su brazos morenos y musculosos, sus piernas gruesas.

Me metí en la cama, desnuda, me tapé con las sábanas y me quedé dormida.

Me despertó el viejo, que se metía conmigo en la cama, me chupó los pechos otra vez mientras me masturbaba con los dedos, volví a correrme, luego me puso en posición fetal y me penetró sin miramientos, primero por el coño y luego por el culo.

_Así….siempre dispuesta para follar te quiero…._decía

_Si….soy tuya….cogeme las veces que quieras…._ le dije, mientras mi mano acariciaba su panza y luego él me azotó un poco las tetas y el culo y esta vez sí se corrió, dentro de mi culo.

_Cámbiate, que te vas a duchar_ me dijo

Me vestí con la camisa y la falda y el blazer, toda la ropa estaba sucia y arrugada.

_Ey, tú, dile a Chema que venga_ dijo el viejo.

_ ¿Habrá shampoo y jabón?_

_Si….si…._ dijo el viejo, como molesto.

De pronto me sentí unida a él de un modo que no podía explicar.

_Eladio, gracias……_ dije y me acerqué y le di un beso, con mis tacones quedaba un poco más alta que él.

_Vale…..-

En ese momento llegó Chema, el gigante tatuado, mediría 1,90 y era una masa de músculos.

_Vete con el cigala y acompañáis a la doctora a las duchas y os quedáis allí vigilando, al loro ¿eh?_

_ ¿Tú no vienes conmigo?_ dije

_No, tengo cosas que hacer, ve tranquila que estos te cuidan_

_Creo que prefiero no ir, si no vienes tú conmigo_

_Coño, ve a lavarte ese conejito que ya apesta….. y punto pelota, te vas con estos….-

De pronto sentí miedo y a la vez debía obedecerle.

Me cogió del brazo y me hizo dar unos pasos hacia adelante.

Y luego estaba en el pasillo, caminando con el gigante y con el cigalita, los dos me daban miedo pero debía confiar en ellos, me habían dado un toallón y jabón y shampoo en una botella de plástico.

Llegamos a un patio donde había algunos presos tirados en el piso, me miraron caminar al lado de esos dos, mis tacones resonaban en el suelo duro y frío.

_ ¿Os vais a follar a la rubia?_ gritó uno

_Hasta que sangre ese culo…_ gritó otro

Me estremecí, creo que temblé un poco.

El gigantón me cogió del brazo, su mano era una garra dura.

_No tengas miedo, no te va a pasar nada_ dijo, le miré de reojo

Luego cogimos por un pasillo y esta vez estuve a punto de volverme atrás.

A los costados del pasillo había celdas, con las puertas abiertas.

Los presos estaban dentro, tirados en los camastros, fumando y algunos de pie apoyados en los muros.

_ ¿Esta es la argentina, la psicóloga?_ escuché a mis espaldas.

Un preso flaco y macilento se cruzó en nuestro camino.

_Oye, cariño ¿no quieres que juguemos a las cartas?_ dijo, traté de esquivar su mirada, la sonrisa del hombre era de psicópata y de loco

_Sal del paso o te pongo la cabeza dentro del culo_ dijo Chema

_ ¿Qué pasa? ¿Qué aquí solo folla don Eladio y los demás puñetas?_ dijo el hombre

_Tiene razón, dejadnos a la rubia un rato, nadie va a enterarse_ dijo una voz dese una de las celdas

AGHHHH!!!

El hombre flaco delante de mí, se cogió el brazo, vi que algo brillaba en la mano del cigalita, la expresión de su cara seguía igual de impasible que siempre, otra vez me pareció que era malayo o tailandés.

_Joder, me has cortado, idiota…._

_Aparta_ dijo el gigante y le dio un empujón con la mano, el hombre golpeó con una de las paredes, del brazo manaba sangre.

Rebasamos ese pasillo y luego llegamos hasta unas puertas batientes y entramos, el eco del agua cayendo en algún sitio sonó aterrador.

_No me dejen sola aquí_ dije

El gigante sonrió por primera vez, era una mueca siniestra dibujada en el rostro.

_Estamos en la puerta, nadie va a entrar aquí, ahora si quieres que te miremos, no hay problema_ dijo, no había escuchado todavía la voz del cigalita.

Llegamos al espacio de las duchas, era un amplio patio de azulejos blancos en las paredes, las duchas se espaciaban a un metro de distancia.

_Tienes todas las duchas para ti solita, elige la que te guste…._

Me aproxime hasta unos largos bancos de madera que había junto a una pared y comencé a desvestirme, quería acabar con esto y volver al cuarto donde don Eladio me follaba, volver a casa, ese cuarto se había transformado en mi hogar y apenas había pasado una noche allí.

El tiempo parece más largo en estas situaciones.

Ellos se habían retirado a un recoveco, podía escuchar la voz del gigantón y llegaba hasta mi el aroma de un cigarro

El gigantón asomó la cabeza para mirarme, un vistazo rápido, el cigalita estaba detrás de la pared azulejada y no miraba.

Deposité la camisa sobre el banco, estaba desnuda de cintura para arriba, luego me quité el tanga y caminé desnuda hasta una de las duchas, abrí el grifo, el agua salía muy caliente, demasiado, me mojó el pelo y sentí que me quemaba viva, me eché shampoo en la cabeza y enseguida se formó la espuma, cerré los ojos, escuchaba ecos de pisadas, estaba aterrada, levante la vista y vi que el gigante y el otro me miraban, se regodeaban con los ojos fijos en mi cuerpo, me giré para no verles, luego usé el jabón, el agua hirviendo seguía cayendo por mi cuerpo, traté de hacer rápido, cerré el grifo, cuando me giré, el gigante y el cigalita no estaban, tuve miedo de que se hubiesen marchado, pero escuché una risita.

_Imagina tener la polla en medio de esos melonazos_ decía Chema

Escuché luego que Chema hablaba con alguien, era una voz aguda, como de mujer.

Llegué hasta el banco de madera y cogí la toalla y comencé a secarme, Chema apareció con algo de ropa en la mano, me cubrí con la toalla.

_Aquí tienes ropa limpia_ dijo y la dejó sobre el banco.

Era una camiseta con tirantes de color celeste y un tanga de color blanco,

Las bragas eran muy pequeñas pero estaba limpias, me las puse y luego la camiseta, sentí que ahora era una presidiaria más, ya me habían dado la ropa de la prisión, luego me puse la falda y los tacones y sobre la camiseta con tirantes, el blazer del traje.

Mi aspecto era bastante raro.

_ ¿Estás lista?_ dijo el gigantón.

Otra vez cruzamos ese pasillo en medio de las celdas, esta vez nadie se animó a cruzarse en nuestro camino.

Salimos al patio que ahora estaba desierto y por fin llegamos al cuarto de la enfermaría.

_Gracias_ dije al gigantón y al cigalita, este me hecho una mirada fulgurante con esos ojos negros de tailandés.

Don Eladio estaba jugando a las cartas con el viejo canoso, con Marcelino, tenían una pequeña mesa y estaban bebiendo café.

_ ¿Has podido ducharte?_ dijo sin mirarme.

_Si, gracias…._ dije

Sobre la cama había un jersey y un vestido o algo así de color azul.

_Allí hay unas ropas para ti_ dijo Eladio sin mirarme, Marcelino en cambio me echó un buen repaso, sonriendo.

Tomé el jersey y me lo puse, era un conjunto bastante extraño, ese jersey escote en V, con la camiseta con tirantes abajo y la falda corta del traje.

Me senté en la cama_

_ ¿Hay alguna novedad sobre el motín?_ pregunté

_No me hables cuando juego, sírvete café si quieres, hay un bocadillo si tienes hambre_ dijo don Eladio.

Sobre la otra cama había un paquete con los bocadillos, cogí uno, parecía jamón de York, y me serví una taza de café, les miré jugar, muy concentrados y luego hacían unas bromas tontas como dos adolescentes.

_Vaya suerte de mierda que tengo_ dijo don Eladio

_Ya sabes como dicen, jefe, afortunado en el amor…..-

_Para mí que haces trampa, tú, como siempre…._ dijo Eladio

_Hay que saber contar las cartas…._ dijo Marcelino.

Lo miré bien, ahora que estaba concentrado en el juego, era correoso y arrugado, sin nada de grasa en el cuerpo como hecho de tendones retorcidos y esa mancha negra en el cuello, era muy rara, como si se hubiese tapado un tatuaje con esa mancha.

Estuvieron así una hora más.

Me puse en pie, recién ahí Eladio me miró.

_ ¿Quieres verle el culo a esta?_ dijo el viejo

Marcelino, sonrió, comenzó a juntar las cartas y algunas monedas sobre la mesilla.

_En tu vida has visto un culo así…._ dijo Eladio.

_ Puede que no…._dijo el viejo de la mancha.

_Doctora, ven aquí, ponte contra la pared, las manos sobre la pared y levanta la faldita_ dijo

_ ¿Qué quieres que haga?_

_Me vas a hacer cabrear, todavía_ dijo Eladio, me di cuenta que estaba de mal humor y me apresuré a poner las manos sobre la pared.

_Ya te levanto yo la faldita_ dijo don Eladio, levantó la falda y trabó los bordes con la propia cintura de la prenda.

_Saca culo para afuera_ dijo Eladio, le hice caso, mis tacones clavados en el suelo, sentí las piernas extendidas y poderosas, arqueé la cintura.

_ ¿Pero esto que llevas que es? El culo se ha tragado las bragas, mira Marcelo, esto no lo has visto nunca_ dijo Eladio

_Joder, es que es muy pequeño el tanga ese….._ dijo el viejo

_Mira que ojete, mira lo que son estas nalgas, tío…._ dijo Eladio y cogió un glúteo y lo estrujó y lo dejó temblando y luego el otro.

_No sabes lo firmes que son, toca, anda_ dijo

Sentí la mano del viejo Marcelino, palpando mi culo, era una mano sarmentosa y se regodeaba en tocar y acariciar.

_Tienes razón, son una pasada…_ dijo el viejo

_Dale un azote_ dijo Eladio

_No, hombre, no quiero hacerle daño a la doctora…._

_Dale un buen bofetón en el culo que le encanta eso ¿No es cierto cariño que te encanta?_

Eché la cabeza hacia abajo, me moría de vergüenza, Eladio estaba siendo un poco cruel ¿me dolía que no fuera cariñoso conmigo, como esta mañana?

_Puedes poner una taza de café llenita y no se vuelca una gota, sobre esta grupa de yegua que tiene_ dijo Eladio y volvió a acariciar mis nalgas

PLASSSS!!!!

Sentí la mano pesada de Eladio impactar sobre mi nalga derecha y luego el ardor.

_ ¿Ves? Así venga Marcelino, dale un buen azote en el ojete a esta guarra ¿verdad que te gusta, Fernanda?_ dijo Eladio

_Si……me encanta…._ dije con un hilo de voz.

_ Anda, dale una hostia en estos cachetes carnosos_ dijo Eladio

PLASSSS!!!

PLASSSSSS!!!

_Joder, así, colega, así…._ dijo Eladio eufórico

Giré la cara y vi que el viejo canoso, el de la mancha me había dado un azote en la nalga izquierda y luego tocaba y palpaba y apartaba una nalga de la otra

PLASSSSS!!!!

PLASSSSSS!!!!

Eladio azotaba mi nalga derecha y el viejo la izquierda, mis glúteos estaban ardiendo ya.

_AYY!!!......_ dije, cada azote me dejaba el cuerpo temblando

_Que pedazo de culo_ dijo Marcelino

_Coge, hazle una llamada a tu marido…._ dijo Eladio

_ ¿Ahora?_ dije, cogiendo el móvil

PLASSSSS!!!!!

PLASSSSSSS!!!!

AYYY!!

Me sorprendí cuando el móvil vibró, estaba despidiendo a una paciente del consultorio.

_Gracias doctor_ me decía una señora de unos setenta años, acompañada de su marido.

Cerré la puerta y miré el número que aparecía en pantalla, Fernanda me estaba llamando desde la prisión

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