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Mi esposa argentina 8 parte 4

En la oscuridad de la celda, el miedo se mezcla con un deseo prohibido. Eladio no solo quiere su cuerpo, quiere su sumisión absoluta. Y cuando le permite llamar a su marido, la verdadera prueba de lealtad está por comenzar.

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MI ESPOSA ARGENTINA 8 Parte 4

_ ¿Carlos? ¿Dormías?_ dijo la voz de Fernanda.

_Si, me había dormido, ¿estás bien? ¿Te han liberado?_ dije apresuradamente, miré el reloj sobre la mesilla de noche, era la una de la mañana.

_No…no me han liberado, estoy bien…..solo quería contarte algo, estás dispuesto a escuchar_ dijo ella.

_ ¿Estás bien?_

_Si, te cuento esto porque quiero que estés tranquilo, que sepas que todo está bien, como siempre, Eladio me ha permitido esta llamada_ dijo

Quince minutos después corté la llamada, escuché como del otro lado de la línea solo había silencio, del otro lado de la línea estaba Fernanda en la prisión, con ese hombre, con Eladio.

Pensé en todos los detalles de ese relato, ese hombre chupando sus tetas, mamando sus enormes pechos llenos de leche, aliviándola.

Y luego esa cubana, como le había pajeado con sus tetas y luego…..ella tragando la lefa de ese hombre, como una ofrenda, como sellando un pacto.

Y luego esto, de contarme, como si fuera lo único que tenía visos de normalidad, ella follando con otro hombre y yo enterado de todo, en mi papel de cornudo consentidor.

Esto era lo que nos unía a una cierta normalidad, pero no había nada de normal.

La amé en ese momento de peligro y de tensión, que ella pensara en mí tranquilidad, que tuviera esa entereza como para querer convencerme de que todo era como siempre.

Y luego mi última pregunta ¿has follado con él?

_Si, tiene una polla enorme y la sabe usar_ dijo ella, como diciendo quédate tranquilo, es uno más de los amantes que tú hubieses elegido.

Me cogí la polla, traté de recordar esa cara, esa cicatriz y luego esa boca, pegada al pezón de Fernanda, succionando como un ternero.

Joder, estaba viva y saldría viva de allí, era todo lo que me importaba, ella era invencible, era una tigresa entre los leones.

Me la sacudí violentamente, hasta correrme.

El sabor del semen de cada hombre es único, distinto y a la vez es igual a todos.

Se me inundó la boca con el semen de Eladio, agrio, acido, fuerte, cremoso, pastoso, los latidos de esa verga entre mis tetas, escupiendo esa viscosidad dentro de mi boca, y yo tragando, ahogándome en leche, hasta que esa crema rebalsó de mis labios.

_Joder, mírame, te la has tragado toda….joder, niña…..me sorprendes….que bueno….._

Me cogía del pelo y me miraba con cierta admiración o algo parecido.

_Menuda zorra……ya veo que si…._ dijo

Me limpié la boca con el dorso de la mano, tragué un resto de semen de mis labios.

_Súbeme los pantalones y los calzoncillos, anda_ dijo, lo hice, tironeé de la ropa, sus huevos eran un amasijo de carne arrugada.

_Ahora, ve y enciérrate en el baño, que debo hablar con alguien_

Entré en el pequeño baño de esa habitación, el sórdido lavabo y el inodoro, me miré en el espejo, el rostro encendido, el pelo revuelto, me abroché la camisa, sin sujetador.

_Chema, que pase el chileno, anda_ dijo Eladio.

Escuché que se abría la puerta y unas personas entraban.

_Don Eladio, pedí lo que usted me ordenó_ dijo una voz, nueva, desconocida para mi

_ ¿Cómo has visto a la jueza? ¿Aceptará?_

_Yo creo que sí, pues…._ noté el acento chileno en la voz de ese hombre

_Los traslados, la apertura del juicio del cigalita y el levantamiento de los castigos_ dijo Eladio

_Si levantamos el motín dentro de las 24 horas no habrá investigaciones sobre la responsabilidad, pero si hay muertos van a ir hasta el final_

_Mira que novedad ¿Muertos? Como si a ellos les importara un pimiento quien vive o muere aquí dentro_ dijo Eladio

_ ¿Qué hacemos?_

_Vamos por todo, sin represalias con los nuestros y los traslados que pedimos y también la continuación de los juicios, hasta que no esté todo acordado no levantamos esta mierda_ dijo el viejo

_Muy bien, don Eladio_ dijo el chileno

_Le estás poniendo cojones, hijo, tendrás tu recompensa, joder_ dijo Eladio

_ ¿Y la psicóloga?_ dijo otra voz, creo que era la del otro viejo, el hombre canoso con una marca negra en el cuello

_En el baño_

_ ¿Te la has follado ya?_

_Pero qué coño crees, que soy un puto violador_ dijo el viejo con sorna y todos rieron.

Yo estaba sentada en el inodoro.

_Dicen que está muy buena, Don Eladio, ¿es cierto?_ dijo el chileno

_Ya lo verás_ dijo el viejo.

Escuché un golpe en la puerta, con los nudillos.

_Doctora, sal un momento, quiero que conozcas a alguien_ dijo Eladio

Abrí la puerta, estaban allí, el viejo canoso, el gigante tatuado que se llamaba Chema y el chileno.

Este era un hombre de unos cuarenta y cinco años, bajo de estatura, muy moreno, de rasgos aindiados, el pelo renegrido.

Los cuatro me miraban como una pandilla de depravados, pensé que me violarían allí mismo, las piernas me temblaron otra vez, sentí el corazón latir enloquecido dentro del pecho.

Miré mi sujetador de encaje que estaba tirado sobre la cama.

Mis pechos estaban libres debajo de la camisa.

_Este es Daniel, el chileno, un amigo_ dijo el viejo

_Encantado, doctora_ dijo él y extendió una mano cobriza que estreché

_Vosotros sois paisanos a algo así_ dijo Eladio

_Claro, Argentina y Chile son países hermanos_ dijo el hombre y me recorrió con la mirada y una pequeña sonrisa siniestra se asomó por su boca.

_Este grandote es Chema y este viejo pelota es Marcelino, hace cuarenta años que lo soporto_ dijo el viejo

El gigantón no se movió. El viejo canoso me estrechó la mano.

_Mucho gusto, doctora_ dijo con respeto, cohibido casi. Tenía el rostro lleno de arrugas y parecía de contextura muy fuerte, tenía bastante más de sesenta años.

_Encantada_ dije, don Eladio me miraba divertido.

_Mire Doctora, que buena compañía, no se puede estar en mejores manos_ dijo el viejo.

Los cuatro estaban de pie, mirándome, parecía que nunca habían visto una mujer en su vida.

_El Pistolas quiere verte_ dijo el canoso a Eladio.

_ ¿Qué quiere?_

_Quiere pedirte algo-

_Bien, vamos a verle y de paso le hacemos otra visita a los colombianos_ dijo Eladio, su aspecto se había tornado más feroz como si el estar con otros hombres lo volviera más zafio y salvaje.

_Tú, cariño, quédate aquí, tranquilita_ me dijo

_ Que el cigalita, no se mueva de la puerta_ dijo al canoso

Pensé en pedirle que me dejara hacer una llamada con el móvil, pero pensé que era mejor no pedirle nada delante de sus hombres, se lo pediría cuando estuviéramos solos.

Se fueron, sentí un alivio de estar sola, me recosté en la cama, me puse en posición fetal, cerré los ojos, quise dormir y no pude, de pronto comencé a sentir ruidos lejanos, ecos, asordinados, en una cárcel hasta el más pequeño ruido tiene un eco y una reverberación siniestra.

Y luego me puse a pensar en los niños y en Carlos, era plena tarde, a Sol ya le habrían dicho alguna mentira, tu madre está de viaje o algo así, pero la niña percibiría en la mirada de los adultos que algo andaba mal, los niños son muy perceptivos.

Primero le pediría a Eladio que me dejara hablar con Carlos, le contaría algo de lo que estaba pasando, si él se tranquilizaba, le transmitiría algo de ese estado de ánimo a Sol.

Carlos tendría que tomar las cosas como si yo estuviera con uno de nuestros amantes, con Remigio o con Joselu, si esa era la mejor manera, la mejor forma que se podía tomar todo esto.

Luego la soledad y el miedo comenzó a pesarme, cada vez más, quería que Eladio estuviera aquí, era lógico, el deseo de protección, así comienza el síndrome de Estocolmo, acabaría por enamorarme de él, de desear su presencia porque me hacía sentir segura.

Me tapé con la sábana, me quité los zapatos, una de las media de nylon se había rasgado. No sé en qué momento me dormí finalmente.

Un dedo me acariciaba el pelo dulcemente, por un momento pensé que era mi hija, pero con horror, aun con los ojos cerrados, fui recordando donde estaba y me di cuenta de que ese dedo era un dedo grueso y calloso y pesado.

Abrí los ojos, una lámpara estaba encendida y arrojaba una luz tenue y blanca, la cara del viejo estaba muy cerca de la mía y me miraba con curiosidad, la cicatriz de su parpado tenía una tonalidad violácea, se le veían las costuras groseras.

_Duermes como un ángel, no tienes miedo, me gusta eso de ti_

_Si tengo miedo_ dije

Su dedo me acarició la sien y luego la mejilla y luego los labios.

_Siempre me he preguntado qué siente una mujer hermosa, así tan guapa como tú, cuanta vanidad ¿verdad?_

_No…._ dije

_ ¿No? ¿Cómo es eso?_

_Sabes que eres hermosa y lo aceptas, como algo natural, uno naturaliza lo propio, pero además tienes días, hay días que te sientes hermosa y días que te sientes fea o no tan linda o que tienes la piel mal_

_ ¿Y ahora cómo te sientes?_ dijo y su dedo recorrió mis labios

_Asustada, pero me siento segura contigo_

Su pulgar presionó la entrada de mis labios, los abrí, el dedo me penetró la boca, tenía gusto a sucio, lo chupé, era lo que él quería.

_Joder, vas a hacer que me corra, como un puto eyaculador precoz_ dijo el viejo.

Acercó su boca a mi boca, quitó el dedo y nos besamos.

El pacto se iba sellando cada vez con más fuerza.

Era una boca de labios finos, pero tenía una mandíbula de simio o de bull dog, muy fuerte y ancha y me devoraba la boca con autoridad y el aliento no era tan rancio, olor a tabaco y a cuero viejo.

Su lengua forzó la mía y le di mi lengua, no podía hacer otra cosa.

Me cogió la cara con las manos y me besó con fuerza, él estaba sentado en la cama de enfrente y yo seguía recostada en posición fetal.

_Hoy he dejado a un hombre al borde de la muerte, no le mate porque no quise_ dijo

Me estremecí pero traté de disimularlo.

_ ¿Era tu enemigo? ¿El que te dio el machetazo en el rostro?_

_No, ese otro murió hace mucho tiempo, unos minutos después de haberme hecho esta caricia_

_ ¿Y este?_

_Otro colombiano, siempre hay problemas con ellos, solo negocios, claro_

_ ¿Por eso casi le matas? ¿Por negocios?_

_ Por respeto, si no tienes eso todo se va a la mierda_ dijo

Pensé que había ejercido la violencia, porque era su forma de vida, porque estaba habituado a esa crueldad y la necesitaría para reafirmarse, para seguir siendo quien era.

_ ¿Cuánto durara el motín?_ dije

_Unos días, luego tendrás algo para contar el resto de tus días, te preguntaran una y mil veces si has sido violada_

_Sé que no vas a violarme_ dije y cogí su mano y la pasé por mi cara y luego volví a chupar su dedo.

_ ¿Esta es la hora en que vuelves a alimentar al niño?_

_Si…_ dije y sentí mis pechos hinchados otra vez

_Hazme lugar en la cama_ dijo, corrí la sabana, él se acostó a mi lado, desbroché mi camisa, el metía su mano por dentro a medida que iba desabrochando los botones.

Volvimos a besarnos en la boca.

_Voy a aliviarte_ dijo y bajo su cabeza, acaricie la calva rugosa y tirante y sentí su boca en mi pezón, apenas cabíamos los dos en esa cama de hospital.

Y luego el ruido de succión y la fuerza de sus labios en el pezón y se sentía alivio, si, cerré los ojos.

Mi leche empezó a mojar su boca y el comenzó a engullirme.

Su mano izquierda levantó mi falda, seguía cubriéndome con la sábana, tapé su cabeza con ella

La mano rugosa sobre mis nalgas, recorriéndolas arriba y abajo y luego su dedo jugando con la tira de tela del tanga, corriéndola, me recorrió el canal que formaban las dos nalgas, la zanja del culo como decíamos con mis compañeras de hockey, jugando a ser ordinarias, vulgares, chicas bien diciendo guarradas.

El dedo rozó el agujero del culo y un temblor me recorrió todo el cuerpo y luego el dedo siguió hasta mi coño, hasta mi concha y no me sorprendió que estuviese mojada.

Apreté esa cabeza contra mi pecho, una de sus piernas gruesas estaba subida a mi cadera y me hacía sentir su peso.

Besé la cabeza calva, estaba excitada, caliente, mucho, miré la sordidez del cuarto, la lámpara cutre, la puerta cerrada y yo metida en ese nido bajo las sábanas, con este viejo violento devorándome y sus hombres custodiando la puerta.

Su mano seguía tocando coño y culo y su pierna sobre mi cadera hacía presión y su boca estaba volviéndome loca y suspiré.

_Me haces acabar…..hijo de puta…._ dije con los ojos llorosos, mis manos aferrando esa gran cabezota pegada a mis pechos.

Y luego la liberación del orgasmo y la vergüenza, la sensación de ser una puta, aún en mi cautiverio en mi condición de rehén me comportaba como una zorra.

Pero ahora no tenía opción ¿O sí?

Eladio dejó mis pechos y su cara apareció ante mí y su boca encontró la mía y nos besamos.

Mi mano fue hasta su verga, era enorme, ya había olvidado lo grande que era.

_Deja, quiero reservarme para la noche_ dijo él pero seguí sobándola otro poco.

_Está bien….._

_ ¿Engañas a tu marido? ¿Le pones cuernos?_

_No…..le soy fiel….siempre lo he sido… ¿Por qué lo preguntas?_ dije y no pude evitar pensar en lo paradójico que resultaba eso dicho por mí.

_No pareces muy apenada de estar poniéndole cuernos…._

_Bueno……… siempre me ha gustado el sexo… y debo adaptarme….para vivir…._

_Los fuertes se adaptan, los débiles mueren ¿es eso?_ dijo

_Tienes una polla tremenda…….me gusta_ dije, sus preguntas me habían puesto nerviosa.

_No quiero que sobre actúes……_ dijo, ofuscándose, como si estuviera de mal humor súbitamente

Tuve miedo.

_ Está bien, no sobreactuó, es que mi marido y yo, somos lo que se dice una pareja….liberal….._

_ ¿Te estás quedando conmigo?_

_Que yo a veces follo con otro hombre y luego le cuento…._

Se echó para atrás, sorprendido, divertido.

_No me jodas ¿Y a tu marido le pone eso?_

_Si……a veces él está presente…. Cuando yo estoy con alguien…..-

_Joder, esta sí que es buena, no me la esperaba, mira la doctora, tan digna que parecías_

_Quisiera hablar con él, luego, contarle de esto….-

_ ¿Contarle de esto? ¿Para qué se ponga cachondo el cornudo?_

_También para que se quede tranquilo…_ dije

Me miró, escudriñándome, era un hombre violento pero inteligente a su manera.

_Eso será después, ahora tengo hambre, de acuerdo a como te portes luego, dejaré que le llames_

_Está bien_ dije

_¡¡¡ Marcelino…..!!!_ gritó

La puerta se abrió, el viejo canoso asomó la cabeza, yo estaba acostada con el viejo, me cubrí con la sábana.

_jefe…._ dijo el viejo

_ ¿Ya está el papeo? Tengo hambre, coño_ dijo

_Ya me ocupo_ dijo él

_Vamos, ponte los zapatos_ dijo él saltando de la cama

_ ¿Has follado con mucho tíos delante de tu marido?_

_Cinco o seis, ahora hace más de un año que no hacemos nada, desde que quedé embarazada_

Volvió a reírse divertido mientras se ponía los zapatos.

_Y tan señora que parecías_ dijo meneando la cabeza.

No me importaba haber perdido parte de su consideración, quería hacerle partícipe de mi relación con Carlos, para que me dejara hablar con él.

El canoso volvió abrir la puerta.

_Ya está la comida, jefe_ dijo

_Venga, doctora, cenaremos juntos con estos caballeros tan distinguidos_ dijo Eladio

Salimos al pasillo, estaba allí el cigalita, me miró con extrañeza, yo llevaba la camisa blanca sin sujetador y la falda tan corta y mis zapatos de tacón y miré al extremo de ese pasillo y me pareció percibir el resplandor de un fuego.

_En algunos pabellones no funciona la calefacción y han hecho unas hogueras para calentarse_ dijo Eladio, allí mismo en el pasillo hacía mucho, frío, mis pezones se habían puesto rígidos.

_Vayamos_ dijo el viejo, caminamos por ese pasillo unos metros y luego entramos en un cuarto amplio, que si estaba caldeado, había una mesa y sillas y unos platos.

Había una camilla y aparatos médicos.

Me di cuenta de que era un quirófano.

_Siéntese doctora, ahora traen la comida_ dijo el canoso y apartó una silla de la mesa, me senté y él me acomodó la silla.

_Joder, eres un caballero, Marcelino_ dijo el viejo.

Llegaron el gigante tatuado y el chileno y me sorprendió ver también a la primera persona que había entrevistado, el andaluz de aspecto anodino que había matado a su esposa.

Trajeron una fuente con comida y varias botellas de vino.

Sirvieron una carne guisada, yo tenía hambre y comí, también me sirvieron vino.

Eladio llevaba la conversación y cada vez que me hacía hablar sentía las miradas de esos hombres clavadas en mí, en mis senos, de un modo perturbador.

El andaluz estaba de pie y servía los platos, como si fuera un camarero. Eladio se sentaba en la cabecera, a veces hablaban de cosas del penal, una pelea, una cuenta pendiente y de lo que harían cuando salieran en libertad.

Al parecer ninguno tenía una condena muy larga.

Trataba de abstraerme, de no pensar, ni mirarlos a los ojos.

Finalmente la cena terminó.

_Bueno, chicos, portaros bien, yo tengo cosas que hacer_ dijo el viejo

Por un momento temí que no me llevara consigo, pero simplemente me hizo una seña con la cabeza y le seguí.

El cigalita, seguía tras de nosotros por el pasillo como una sombra, tenía algo de esclavo malayo la forma en que miraba a don Eladio.

Entramos en la habitación, estaba bien caldeada, había calefacción por radiadores.

_ ¿No hay peligro de incendio con esas fogatas que han encendido?_ dije a Eladio

_No, a lo sumo se achicharraran algunos como ratas…_ dijo, me di cuenta que estaba un poco bebido, pero no borracho ni mucho menos.

_Voy a mear, ven conmigo_ dijo

Entró al baño, se bajó la cremallera de la bragueta y sacudió su verga, era enorme.

Me quedé en la puerta del pequeño baño.

_Que quieres que haga_ dije

_Ponte detrás de mí y coge mi polla, guía el chorro dentro del vater_ dijo, mi culo se pegó al lavabo pasé una mano por delante de su corpachón y cogí la polla, asomé mi cara por sobre su hombro.

Su verga, aun en descanso era gorda y enorme, la cogí del tronco y la apunté hacía el inodoro.

Sentí como latía cuando el orín pasaba por los conductos y luego el chorro de pis cayendo dentro del inodoro.

_Si, así_ dijo

Acabó de orinar.

_Ahora sacúdela un poco_ dijo

La sacudí de arriba abajo era un pedazo de pija como pocas veces había visto.

_Ponla dentro de los calzoncillos_

Lo hice, él luego se acomodó los pantalones.

_ ¿Tú no quieres mear?_ dijo

_No….._ dije, salió del baño, yo entonces entré y comencé a lavarme las manos, la puerta del baño seguía abierta.

_Me gustaría poder lavarme los dientes_ dije

_ ¿Si? espera_ dijo

Escuché como el viejo salía al pasillo y hablaba con el cigalita.

_Ya le he mandado por cepillo y pasta dentífrica_ dijo, cerré la puerta del baño, me miré en el espejo, ahora había llegado el momento de follar con este viejo, de sellar el pacto totalmente.

Había follado con muchos hombres en mi vida pero esto era tan sórdido, tan oscuro, sentí angustia pero debía sobreponerme.

Luego se lo contaré a Carlos, pensé.

La puerta del baño se abrió, me sobresalté, el viejo me dio un cepillo de dientes, envuelto en plástico y un tubo de pasta dentífrica.

_Aquí tienes, date prisa_ dijo

Me lavé los dientes, mirándome en el espejo, escupí sobre el lavabo. Abrí la canilla.

Pronto tendría que terminar esta pesadilla, los motines no duran mucho.

Salí al cuarto, el viejo estaba fumando sobre la cama, estaba completamente desnudo, su polla y sus huevos eran un montón de carne apelotonada en su ingle.

_Ponte en pelotas, déjate las medias y las bragas_ dijo

Me quité la camisa, mis pechos se balancearon, tenían un tamaño descomunal, pensé que nunca había tenido las tetas tan grandes y luego la falda.

_Ven que te tiro una fotitos ¿te importa?_ dijo

_No….._ dije, me acerqué y me apoyé en la cama de enfrente, comenzó a tirarme fotos.

_Cógete los melonazos con las manos_ ordenó, lo hice y luego me hizo girar y que le enseñara el culo.

_Vaya ojete que tienes, el tanga ese no te cubre nada, quítatelo_ me quité el tanga

_Ahora súbete a la cama y enséñame el culo_ me retrepé a la cama y me puse en cuatro patas, mirando a la pared.

_Vaya paquete_ dijo el viejo, sentí como se ponía en pie y luego me quitó un zapato y el otro, solo tenía puestas las medias de nylon, me llegaban casi hasta la ingle, eran de encaje en el tramo final,

El viejo me acarició un pie, cogiendo todo el pie con su mano callosa.

_No pensaste que ibas a acabar el día así cuando saliste de tu casa ¿verdad?_

_No…..la verdad que no…._ dije

Y entonces sentí su cabeza dentro de mi culo y su lengua en el coño y sus manos abrían mis nalgas y comenzó a comerme coño y culo de una manera desesperada y ya no pude más y comencé a gemir, necesitaba liberar esa tensión y tuve el deseo de que me metiera esa tremenda verga de una vez.

_AHHHH!!!......cógeme hijo de puta….méteme la pija de una vez…….._

_ ¿Si?----quieres mi polla, cariño…._ dijo el viejo y volvió a abrirme el culo con las manos y la cabeza de su polla rozó mi coño ardiendo.

_Si…….fóllame…..fóllame……_ dije en español

_Pues ahí te va, zorra…_ dijo y su enorme polla entró en mi concha mojada y casi me desmayo, era realmente muy grande y eran todas las tensiones del día juntas que explotaban dentro de mí.

_Hijo de puta…..esto querías….cogerme….cogeme….forro…hijo de mil putas….._ dije, era mi momento permitido de insultarlo

PLASSSS!!!!......PLASSSSSS!!!!

Me dio un par de azotes con su mano pesada

_AHHHHHHH!!!!!!!…..SI!!!!!….SI DAME….DAME TODA TU PIJA……DAMEEEEE!!!!!....._

Me agarró de la cintura con las dos manos y comenzó a darme unas embestidas secas y rápidas, contundentes, su pija parecía abrirme la concha como una flor deshojada, me estaba matando.

Acabé de un momento a otro, casi sin aviso, de pronto estaba chillando y temblando y esa verga salía de m coño encharcado totalmente y me provocaba una sensación de vacío desesperante y luego me la volvía a meter, con todo, hasta el fondo y en cada embestida me dejaba temblando, los efectos del primer orgasmo no terminaban de pasar y volvía a entrar en mí y a salir y me daba un azote con toda la palma de la mano rebotando en mi nalga.

PLASSSS!!!!

El cachete del culo me quedaba temblando y ardiendo y vuelta otra vez a metérmela hasta el fondo, me la iba a sacar por la garganta, esa era la sensación.

_AHHHHHHHHH…..DIOSSSS!!!!!!......LA PUTA MADRE QUE TE PARIO…..HIJO DE PUTA……ME ¡¡¡¡REVENTAS!!!!…._

_ ¿Qué te pensabas zorra?..... ¿Qué te ibas a echar unas risas conmigo?..... ¿Qué me iba a enamorar de ti?......te voy a follar bien duro….te voy a reventar este ojete de guarra que tienes y cuando me canse de ti te voy a entregar a mis hombres para que te revienten el culo y luego a todo el resto de esta puta cárcel,……te van a destrozar este ojete todos los putos presos de esta prisión……_ dijo, cerré los ojos, volví a correrme, el orgasmo me sacudía todo el cuerpo.

De pronto me cogió del pelo y tenía su polla en la boca, se la chupé, tenía el olor fuerte de mi concha.

_Cómeme los huevos, anda………déjalos bien limpitos…._

Recorrí con mi lengua toda la piel rugosa de sus testículos, me los metí en la boca y los dejé llenos de babas y luego me metí toda su polla en la boca, él me cogía la cabeza con las dos manos.

Luego se inclinó y me besó en la boca.

_Así te quiero, bien puta…..bien cañera….._ dijo

_Cogeme………. Reventame………. rómpeme el culo, haceme lo que quieras….._dije, mientras nos besábamos

Volvió a dar vuelta a la cama, sentí algo viscoso y frio en mi culo, giré la cabeza y lo vi de pie, panzón, moreno y sudoroso, vertiendo el contenido de un pomo sobre mi culo, era gel lubricante.

Hundí la cabeza entre mis brazos.

Hacía un año y medio que no follaba con otro hombre que no fuera Carlos.

Primero me metió un dedo y revolvió dentro de mi culo, ensanchando las paredes del esfínter y luego sentí sus manos sobre mi cintura.

_Baja un poco la grupa, que te voy a encular…._dijo

Y luego ese dolor quemante, lacerante de la penetración, era una verga enorme y hacía mucho que una cosa así de grande no se metía dentro de mi culo, era algo vivo que latía dentro de mi ojete, sollocé de dolor y de morbo mientras era sodomizada por esta bestia.

_Hacía mucho que no me comía un culo de niña rica como tú……… un culo de pija bien limpio, pero descuida que yo te voy a sacar toda la mierda…._ dijo y me la metió bien profundo y luego comenzó un lento vaivén ayudándose del elástico de la cama que rechinaba.

PLASSSSS!!!!....PLASSSSS!!!!!

_Adónde vas con semejante culo…..adónde vas tú….._ me dijo

_AUGHHHHHH!!!!!!!......DIOSSSSS!!!!.....ME ESTÁS MATANDO HIJO DE PUTAAAAAAA!!!!......._ Grité

Y entonces escuché unas risas del otro lado de la puerta, claro estaba follando para sus hombres, demostrando lo macho que era, demostrando como me estaba reventando el culo, como le daba por el culo a la psicóloga argentina de la cárcel, como se montaba a la rubia cañón….

_AHHHHHHH!!!!!!.........._ mis propios gritos me sacaron de esa abstracción de la mente, ahora me estaba dando tan duro y tan violento que ya no pude pensar en nada.

Volví a correrme. Volví a acabar como una yegua en celo.

Después hicimos un 69, chupe su pija y su culo y sus huevos y él me comió el clítoris y me hizo acabar de nuevo y luego lo monté, primero por el coño, luego por el culo.

A veces escuchaba risitas y comentarios detrás del pasillo, acabé por no prestarles atención

_ Acabame en la boca, córrete en mi boca…….quiero tu leche….._ dije al final, luego de más de una hora de estar follando sin parar, estaba exhausta no podía más.

Otra vez el sabor de su semen en mi garganta, de su leche acida en mi boca.

Quede despatarrada en la cama.

Eladio encendió un cigarro y se montó a horcajadas sobre mi coño todavía húmedo, su polla fláccida quedó sobre mi vientre plano, aún en descanso era impresionante, sus piernas gruesas a los costados de mi cuerpo, jugó con mis tetas con una mano, el aroma del tabaco me llegaba desde arriba.

_ ¿Puedo llamar a mi marido?_ dije

_Vale, te lo has ganado_ dijo él y me pasó mi propio móvil de uno de los bolsillos de su pantalón.

_ ¿Carlos? ¿Dormías?_ dije

_Si, me había dormido, ¿estás bien? ¿Te han liberado?_ dijo él apresuradamente

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