La urbanización del deseo (Capítulo 15)
Isa está desnuda en el jardín y Alex no puede apartar la mirada. Bea llega a casa con intenciones claras y, al regresar, Isa le propone un juego que lo lleva al límite. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar cuando la confianza se convierte en lujuria?
La Urbanización del deseo
Sylke & Álvaro
Capítulo 15
A la mañana siguiente, cuando me despierto veo que es tarde, pero por suerte, no entro a trabajar hasta las dos. Me pongo un pantalón de deporte, dispuesto a ayudar a mi compañera a empezar el día, pero cuando paso por su habitación, veo que la cama está vacía y bajo al piso inferior, aunque no la encuentro por ningún sitio y me asusto, pues ella todavía no puede valerse del todo por sí misma, así que salgo al jardín y justo pegada a los setos, me la encuentro allí, tumbada, tomando el sol, totalmente desnuda.
- “¡Ah, hola, Isa!” - digo impactado al ver su cuerpo, pues a eso no se acostumbra uno nunca.
- “Hola compi... espero que hayas descansado bien, son casi las 11”
- “Perdona, me quedé dormido”
- “No me extraña... demasiado ajetreo ayer” - me dice sonriente.
- “Supongo que querrás desayunar” - le comento, pero me fijo en esos pezones preciosos que tiene y ese pubis que yo mismo he rasurado.
- “Pues algo de fruta, si no es molestia”
- “Ninguna molestia”
- “Por cierto, espero que no te importe que esté desnuda... total, ya me tienes muy vista y siempre tomo el sol en pelotas cuando no estás, ya que, aquí no nos ve nadie, pero ahora ya no tengo que esconderme de ti.” - añade con una sonrisa traviesa.
- “Si, jeje... yo también lo hago cuando tú no estás” -respondo.
- “Genial, pues tráete la fruta y tomas aquí el sol conmigo… que además tengo que estrenar mi coño nuevo” - dice riendo.
Como si tal cosa, preparo un bol con trocitos de frutas variadas y lo acerco al jardín, despojándome del pequeño pantalón y desnudo, me sitúo junto a mi compañera. ¿Quién me lo hubiera dicho apenas un par de días atrás?
El sol es agradable a esa hora de la mañana, aunque un poco más tarde resulta demasiado fuerte, pero me siento muy a gusto junto a Isa, a la que de vez en cuando miro, con disimulo y noto que mi polla empieza a despertarse por momentos, por lo que decido ponerme boca abajo, pero justo cuando voy a hacerlo, me dice:
- “No hace falta que disimules, ya sé que estás empalmado... y puedes mirarme todo cuanto quieras”
- “Pero, Isa...”
- “Ya sabes, que, viniendo de ti, no me importa, además sigo en deuda contigo y aunque no puedo corresponderte, al menos disfruta de las vistas... y, por cierto, si quieres masturbarte mirándome tampoco me importa, yo lo haría si fueras una tía”
Me quedo mirando a mi compañera que me sonríe
- “Me resulta algo chocante, todavía” - añado.
- “Como quieras... mira, te prometo que en cuanto tenga las manos bien, yo misma te hago esa paja que tenemos pendiente, aunque me tendrás que enseñar”
- “Uffff Isa, me tienes loco con estas propuestas…si tú supieras la de veces que he soñado que me hacías una cubana con esas tetazas que tienes……” estas tan buena que me he corrido pensando en ti un montón de veces” - confieso a mi compañera.
- “¿Qué me dices? ¿Te gustan mis tetas ehhhh pillín? Me encantaría masturbarte con ellas, si te portas bien y me regalas un momento como el de ayer, cuando tenga bien las manos te vas a enterar…jjjj”
Degustamos las frutas entre risas, comentando lo sucedido y hablando con total confianza, la que en gran parte ya teníamos, pero ahora, desnudos por dentro y por fuera, diciendo lo que sentimos, como si la otra parte fuera nuestro confidente, nuestra alma gemela. Incluso Isa me invita a que revise su coño desde cerca, por si hubiera quedado algún pelito y claro yo me pongo malo, tocando de nuevo ese sexo libre de vello repasando con la yema de mis dedos cada pliegue, separando sus labios y viendo el rosado interior de su vagina.
- “Supongo que estás deseando volver a masturbarte, pero debes reservarte para nuestras vecinitas” - me dice cuando me ve absorto arrodillado entre sus piernas y separando sus labios vaginales.
- “Sí, he visto en el cuadrante que esta tarde vendrá Bea a atenderte”
- “Mmmm... sí, ¿Me bañará ella? ¿Te lo imaginas? Ufff entras de tarde y te lo vas a perder”
Al decir eso, mi polla se va hinchando hasta ponerse más tiesa, si cabe.
- “jajaja... sí que te hace efecto” - ríe mi compañera de forma divertida.
- “Buf... es verdad, cuánto me gustaría ver eso y qué pena que trabaje esta tarde, porque debe ser alucinante verla allí contigo”
- “Tranquilo que te contaré todo con detalle, además la iré preparando para ese trato que tenemos pendiente”
- “Bueno, tú también tienes pendiente terminar la faena con Mónica”
- “Cierto... ahí nos podemos echar una mano entre tú y yo. ¿Cómo podríamos hacerlo? Yo sé que está loca contigo y creo que, con eso, estaría dispuesta a hacer cualquier cosa, pero tanto a que me deje comerla el coño o que me lo coma ella a mí. Sólo de pensarlo...”
Veo que el sexo de Isa se vuelve a humedecer y nos reímos por la rocambolesca situación y es que ambos estamos locos con la vecina, en mi caso con las vecinas, tanto la tía como la sobrina, además de estarlo por el cuerpo que tengo al lado.
A mi mente regresa el momento en el que ayer rasuré ese chochito, le di una buena tunda de masajes y le llegué a follar con mis dedos, haciendo que se corriera. Eso por no hablar de cuando me dejó comérselo, en su primera comida de coño masculina y luego el súmmum vino cuando dejé caer mí corrida sobre su precioso cuerpo, algo que me dejó estupefacto.
- “Oye, Isa, ¿te puedo hacer una pregunta? Es que tengo curiosidad” - le digo girando para ver sus enormes ojos y el resto de su anatomía que luce en esa mañana soleada.
- “¡Ay madre!, dime”
- “Ayer, cuando descargué sobre tu cuerpo... ¿no te dio asco?
- “Pues eso había pensado yo siempre. De hecho, cuando lo veía en algún video o me lo contaba alguna amiga y me decía que era una pasada, yo sentía cierta repulsión, como que aquello era asqueroso, pero cuando ayer recibí el primer impacto en mis tetas, sentí una cosa extraña, como un cosquilleo por todo mi cuerpo y luego el resto que me fue cayendo fue divertido, raro... no te voy a decir que no, pero te aseguro que no me desagradó en absoluto, es más, puedo decirte que hasta me gustó”
- “¡Joder!”
- “Oye, no te pienses cosas raras, pero ya sabes que soy una mujer a la que le gusta descubrir cosas”
- “Pues aún te queda una” - le digo acariciando mi miembro, que extrañamente, está tranquilo.
- “No, tranquilo, no voy a experimentar tanto, jajaja”
- “No sabes lo que te pierdes”
- “Bueno, eso déjaselo a las vecinas que de fijo lo van a disfrutar más que yo”
Me gusta esa conversación desenfadada con Isa y aunque no tengo posibilidades con ella, de algún modo ese juego resulta morboso y divertido para ambos, no lo podemos negar.
Tras ese momento de tomar el sol en pelotas, ayudo a mi compañera a vestirse y la dejo en el sofá viendo la tele, hasta que llegue nuestra vecina y la atienda.
Yo también me visto y justo en ese instante suena el timbre de la puerta y al abrir aparece mi vecina Bea. Lleva un vestido veraniego muy suelto, con un gran escote y creo que no lleva sujetador, pues al pegar sus tetas contra mí y darme dos besos, noto la turgencia de esos pechos.
- “Hola Alex... mmmm, qué bien hueles” - me dice.
- “Hola Bea. Tú también hueles de maravilla.”
Nos miramos durante unos instantes.
- “Alex, antes de subir a atender a Isa, quería decirte algo”
- “Dime, guapa” - respondo admirando ese sugerente escote ante mis ojos.
- “Pues que ayer fue un poco chocante lo que pasó en mi habitación”
- “Sí, te pido disculpas, pero cuando subí a por la ropa de Mariano...”
- “Al contrario” - me interrumpe y agarra mi muñeca.
- “¿Cómo?”
- “Bueno, no voy a negar que me sorprendiste cuando apareciste con ese pequeño pantaloncito de mi marido y me encontraste en pelotas y tocándome...” - añade algo sonrojada.
- “Casi no me dio tiempo a ver nada...”
- “Vamos Alex, que ya nos hemos visto mutuamente y la verdad, no me lo he quitado de la cabeza y ha sido extraño, pero muy excitante.”
Veo que vuelvo a tener una incipiente erección y eso que había hecho ejercicios mentales para controlarme, pero tener ese cuerpazo delante y que Bea me esté confesando que no sólo no le molestó, sino que le gustó pillarme y que yo la pillara...
- “Veo que te he dejado un poco en shock” - añade bajando la vista para ver ese bulto que me delata.
- “Un poco, sí...”
- “Bueno, si se repite, pues espero que ninguno de los dos salgamos corriendo” - añade suspirando.
Ya no sé cómo interpretar sus palabras pero siento que la tensión de mi polla va en aumento, algo que parece divertirle a Bea, a tenor de su sonrisa. Ella vuelve a agarrar mi muñeca y me encanta sentir su mano aferrada a mí, cuando me dice:
- “Por cierto, Alex, la próxima semana quiero dar una fiesta en casa para celebrar el cumpleaños de Mónica”
- “Es verdad, es dentro de unos días”
- “Sí, me gustaría que vinieseis tanto tú como Isa” - dice mi vecina.
- “Claro Bea, yo voy seguro y me imagino que a Isa le hará ilusión también asistir” respondo.
- “Ya he echado cuentas y me imagino que para esas fechas Isa ya no tendrá las férulas” - comenta de nuevo ella.
- “Genial”
- “Será algo sencillo en el jardín y aparte de vosotros quiero invitar a Tamara y Silvia, voy a aprovechar que mi marido está de viaje toda la semana…jjjjjj” - añade Bea con esa sonrisa juguetona que me encanta.
- “Guau……la cosa promete, todas las vecinas guapas de la urbanización van a ir” - digo riéndome.
- “No sé, aún no he invitado a nadie, eres el primero en saberlo”
- “Pues yo no pienso perdérmela, por mi vecina favorita, lo que sea” - añado guiñándole un ojo.
- “Sí, sí, seguro que soy tu vecina favorita……”
- “¿Acaso lo dudas? Bea me rompes el corazón……” - apunto entre risas.
- “Seguro que hay otra por ahí…”
- “Tú eres mi vecina preferida, la más……” - le digo a Bea susurrando mis palabras a su oído, tras haberme acercado a ella.
- “Tú sí que eres mi vecino favorito” -añade ella con firmeza.
- “Gracias Bea” y tras decir esto acaricio con una mano la cara de mi vecina y sin pensarlo le doy un pico en los labios de forma espontánea.
Bea se queda impactada por mi reacción, incluso yo me doy cuenta de lo que acabo de hacer, ha sido algo impulsivo y me he dejado llevar por la situación tan excitante que se estaba creando entre nosotros. Y así disimulando mi turbación, le doy las instrucciones para atender a Isa y salgo de casa, aunque Bea, se ha quedado con ese bulto bajo mi pantalón y veo que se relame. ¡Joder qué semanita llevo!
Tras poner orden en mi mente, me dirijo al trabajo y en mi teléfono no dejan de sonar mensajes, primero son mis vecinas alumnas, las cuales, aparte de atender a mi compañera cuando yo no esté, me están echando de menos y quieren reanudar las clases privadas de inglés, luego me salta uno de Mónica, la cual me dice que ha sufrido una especie de pinzamiento y me pregunta si pudiera darle un masaje e intentar aliviarla el dolor. Mi mente no para de pensar situaciones morbosas con todas ellas, lo de mis alumnas es brutal, he follado con ambas y ha sido una pasada y desde luego estoy deseando de volver a hacerlo…, la conversación que acabo de tener con Bea, tiene miga y aunque pueda dar origen a interpretaciones, ha sonado a provocación total.
El mensaje que he leído varias veces es el de Mónica, casi como si el destino me estuviera poniendo en bandeja la segunda oportunidad y es algo a tener en cuenta, más sabiendo por mi compañera lo pillada que está por mí y el sentimiento es recíproco, esa joven vecina me vuelve loco y creo que haríamos muy buena pareja, aunque nos separen algo más de diez años. Por no hablar del cuerpazo y la cara tan preciosa que tiene, hacer el amor con esa mujer….. eso sí que es un sueño. Si me hubieran preguntado hace una semana las posibilidades que tenía de tener algo con Tamara o con Silvia, lo hubiera negado a todas luces, si para colmo, con mi propia compañera de trabajo y de casa, que además es lesbiana y no le van los tíos, me hubieran dicho de hacerle una comida de coño y correrme sobre ella, lo hubiera tomado como una broma inaudita, pero el hecho a atisbar posibilidades con mis vecinas, tía y sobrina, a las que siempre he tenido como parte de mis fantasías locas, bueno, ni hubiese apostado por ello ni un céntimo.
Contesto a mis alumnas prometiéndoles que reanudaremos las clases en cuanto pueda, que estoy deseando continuar, eso hace que mi teléfono se llene de corazones y de emojis. En cuanto a Mónica le contesto diciéndole que cuando ella pueda nos vemos para intentar quitarle ese posible pinzamiento, le digo que voy camino al trabajo y que seguimos en contacto para concertar una cita.
Mi jornada de trabajo es frenética tal y como esperaba, dadas las fechas y las previsiones de cada verano, pero bueno, es lo que toca. Lo curioso es que por allí pasan nuestras mejores clientas, algunas a las que puedo ver desnudas, incluso tocarlas, pero a diferencia de otras veces, lo realizo todo casi de forma mecánica, a pesar de tener cuerpos espectaculares, porque no dejo de pensar en todo lo vivido y lo que me queda por vivir con mis vecinas. Eso sí, a esto no se acostumbra uno y no puedo remediar sentir como se me pone morcillona cuando le saco las braguitas a una de mis pacientes.
Al finalizar me vuelvo para casa y antes de llegar me salta en el teléfono un mensaje de mi vecina Bea, diciéndome que se iba para casa, que tenía que preparar ropa para su marido que se iba de viaje al día siguiente, que Isa estaba bien y que esperaba que tardase poco en llegar. Le contesté que ya estaba a punto de llegar y le di las gracias por cuidar de mi compañera. La verdad es que una suerte tener a Bea tan cerca y siento que sea una mujer casada, porque estoy seguro de que conmigo no habría estado tan desatendida como con su marido.
Al entrar en casa me encuentro a mi compañera tumbada en el sofá viendo la televisión, vestida solamente con una camiseta de tirantes ceñida y unas braguitas negras de encaje. Sobra decir que se me ha empezado a levantar “la cosa” casi al instante.
- “Guau, vaya recibimiento” - digo entre bromas, pero es cierto que la visión de Isa es increíble
- “A ver si te estás acostumbrando mal” - responde ella entre risas.
- “Bueno y ¿qué tal mi compi preferida? digo tras acercarme a ella y darle un beso en la frente.
- “Bien, ya te echaba de menos….” - contesta sonriente.
- “No creo que me hayas añorado mucho, menos aun estando Bea contigo.”
- “Ha estado bien… ummmm no te lo voy a negar” - dice riendo.
- “Ya me imagino, menudo peligro tienes.”
- “Nada, nada, me he portado muy bien. Bea es un pibonazo de mujer, pero creo que con ella no tengo ninguna posibilidad”
- “Entonces con su sobrina sí...”
- “¿Acaso lo dudas? Para eso estás tú, para echarme una mano.”
Sonrío a mi compañera y la pongo unos cojines bajo sus riñones y enderezo su postura, mientras ella se deja hacer, aunque mis manos toquen sus tetas o su culo para colocarla mejor.
- “¿Qué tal el día?” - me pregunta.
- “Nada de particular, todo bien” - digo pero no puedo evitar sonreír por todos los mensajes recibidos y la conversación morbosa con Bea.
- “¡Huy madre!, tu cara es el espejo del alma”
Le cuento todo lo que ha acontecido el día, incluyendo el parte con alguna de las pacientes a las que he atendido y veo el brillo en sus ojos.
- “Ahora, tú, ¿Qué me cuentas?” - le pregunto.
- “Poca cosa”
- “Vamos, Isa, no te hagas la interesante conmigo, suelta por esa boquita……o te…” - respondo yo.
- “¿O qué? ¿Qué me vas a hacer? - se pone desafiandome mi compañera.
Me la quedo mirando porque sé que me oculta algo, al menos creo que ha avanzado en alguna cosa, porque conozco su risa especial, cuando está nerviosa.
- “¿Vas a maltratar a una pobre lesionada? Un caballero como tú ¿se va a propasar con una desvalida? - sigue picándome medio en bromas.
Sin darle tiempo a reaccionar, aprovecho la fuerza de mis brazos para levantarla del sofá, darle la vuelta y colocarla sobre mis piernas mientras me siento. Isa no se lo espera y se ve tumbada boca abajo sobre mi regazo. Como no puede defenderse, Isa se queda quieta esperando mi reacción, la cual no tarda en llegar. Veo su perfecto culo tapado por un minúsculo trozo de tela de encaje negro y lo primero que hago es bajar sus braguitas hasta la mitad de sus piernas, dejando ese precioso culo a la vista. La imagen no puede ser más espectacular y pienso en cómo ha cambiado todo en apenas una semana, quién me iba a decir a mí que iba a estar haciendo esto.
- “Ey, ¿qué haces pervertido?” - dice queriendo poner cara seria, pero le resulta divertida mi acción.
- “Ya lo veras…..” - y tras decir esto le doy un sonoro azote en ese pandero.
- “Ayyy, oye que duele” - se queja.
- “Te has portado mal conmigo, así que ahora tienes que pagarlo” - digo entre risas yo también.
La verdad es que desde aquella vez que me pilló desnudo pajeándome se ha creado un vínculo entre los dos que nos hace tener una confianza brutal y en definitiva estar más unidos... y ahora de forma literal. De alguna manera, aunque entre nosotros no haya posibilidad alguna de algo más que eso, creo que se ha creado una atmósfera muy morbosa y de juegos que a ambos nos gustan, teniendo en cuenta que nos hemos sincerado al máximo.
- “¿Te gusta ser mala?” - le digo entornando los ojos.
Aprovecho para acariciarle el culo con delicadeza, mi compañera tiene el trasero perfecto y mi polla reacciona de inmediato, poniéndose como una piedra y debido a su postura, boca abajo sobre mí, sus pechos me rozan la entrepierna y ella tiene que estar notando la erección, pero cuando está confiada con la caricia… le doy otro azote en ambos cachetes.
- “¡Serás cabrón… esa ha picado, joder!” - exclama con una risa nerviosa.
- “Qué culo tienes Isa, madre mía… es perfecto, joder” - digo acariciándole una vez más esta vez sin cortarme un pelo.
- “¿Mejor que el de tus ligues? ¿Que el de tus adorables vecinas? ¿Tamara... Silvia... Bea... Mónica?” - me dice desafiante con cara de niña mala.
- “No es cuestión de comparar y no me gusta nunca hacerlo, pues todas las mujeres tenéis algo especial y todas las que nombras, de forma particular, son impresionantes, pero reconozco que en casa tengo un bombón alucinante...” - añado acariciando suavemente ese pandero perfecto y luego dándole un azote sonoro.
Ella se queja de nuevo, me mira y nos sonreímos.
- “Gracias compi, por cierto, como sigas así voy a mojarme entera”
- “¿Te gustan los azotes? No sabía esa faceta tuya, Ummmm bien está saberlo” ji, ji, ji”
- “Lo digo por las caricias tonto, no me va el rollo sado, pero las caricias… bueno, a eso soy proclive”
- “A ver si te van a acabar gustando los tíos” - le expongo entre risas.
- “Eso desde luego que no, pero oye que mi culo es muy sensible y una no es de piedra, las caricias son caricias”
- “La verdad es que tienes un culo tan bonito... estaría todo el día sobándolo, lo he soñado tantas veces”
- “Y ahora veo que estás cumpliendo tu sueño de tocármelo”
- “Se puede decir sí”
Tras decir esto mis dedos bajan por ese trasero adentrándose entre sus cachetes, que se separan y acabo deslizándolos a lo largo de todo su sexo haciendo estremecer a mi compañera, la cual, ya está lubricada como había asegurado.
- “Ufff, cabrón... eso no es mi culo”
- “Lo siento” - digo, pero sin dejar de dibujar con mi pulgar la forma de su rajita.
- “Diosss que gusto, no pares... me tienes a tope ya, Alex” - confirma Isa.
Mi erección es notable bajo el cuerpo de mi compañera y noto la respiración a través de sus pechos blanditos y de forma inaudita, una mano acaricia la suavidad de su trasero y mi pulgar juega con su rajita, mientras la oigo jadear. ¿Qué está pasando?
Continuará...
Sylke & Álvaro
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Un dia como cualquier otro: Mi primer amante
El consultorio estaba cerrado, pero el deseo estaba a punto de abrirse. Entre masajes terapéuticos y miradas que queman, la línea entre paciente y…
Comparte:Relacion profesor alumnaBdsm suaveErotismo romantico
- Hetero: Infidelidad
Embarazada con el amigo gay de mi ex esposo
El reloj marca los minutos restantes antes de que su esposo llegue, pero ella ya está debajo de Emanuel, sintiendo cómo sus manos ásperas desatan un…
Comparte:Amor apasionadoRelacion profesor alumnaBdsm suave
- Hetero: General
El puente y el río
La piel se estremece y el aire se vuelve denso con el olor del deseo. No hay palabras que frenen la urgencia de sus cuerpos, solo el sonido rítmico…
Comparte:Erotismo romanticoRelacion profesor alumnaBdsm suave
- Hetero: General
Encuentro en el SPA
El agua caliente y el vapor son solo el pretexto. En el silencio de las termas, una mirada se convierte en contacto, y el contacto en una necesidad…
Comparte:Bdsm suaveErotismo romanticoRelacion jefe subordinada
- Hetero: General
Gracias teléfono
Una llamada telefónica inocente se transforma en un juego de roles prohibido. Cuando la voz de Graciela comienza a describir sus fantasías más…
Comparte:Amor apasionadoErotismo romanticoRelacion profesor alumna
- Hetero: Infidelidad
El Club (1): Descubriendo la puta que llevo dentro
Siempre creyó que la infidelidad era un acto cobarde, hasta que sintió cómo su cuerpo la traicionaba con un desconocido.
Comparte:Bdsm suaveErotismo romanticoDeseo reprimido