Cornudo curtido
La promesa hecha en la adolescencia tenía fecha de caducidad, pero Mark nunca leyó las letras pequeñas. Ahora, su hedor a cigarrillo invade la casa y su presencia domina la cama; la pregunta no es si Sally puede soportarlo, sino si Brad está dispuesto a perderla del todo.
Cornudo curtido
- "Hola, Brad... ¿Tu esposa está en casa?... He venido para tener sexo con ella", le dijo su amigo Mark que en esos momentos estaba apoyado contra el marco de la puerta... Su hedor a cigarrillo ya empezaba a invadir la casa de Brad.
- “¡Vaya!... Estoy sorprendido... ¿Eso significa que no has venido para comer con nosotros?... ¿Sólo has venido para follarte a mi esposa?”
- “Bueno, eso también, si no te importa... Follar a tu esposa es un trabajo que da hambre.”
- “Claro, claro”... respondió Brad casi sintiendo lástima por Mark... Su buena apariencia de juventud se estaba desvaneciendo día a día.
Mark se estaba aferrando a los recuerdos de su juventud y la popularidad que tenía por aquel entonces... Para ello llevaba una vieja chaqueta de cuero y una gorra de béisbol sobre su calva... El rey de la escuela secundaria ahora era un vagabundo de casi cuarenta años.
- “Sally salió a comprar... Así que tendrás que volver más tarde o esperar a que venga y...”, le dijo Brad maldiciendo en voz baja.
Su frase fue interrumpida por la llegada de su esposa que detuvo el coche en la entrada de la casa.
Una de las piernas largas de Sally salió del auto primero... Un transeúnte situado en el ángulo correcto habría vislumbrado el coño depilado debajo del vestido corto de verano, color girasol, mientras abría las piernas para salir del vehículo.
Con un acosador como Mark, ir sin bragas era una orden suya que debía cumplir siempre antes de salir de casa.
Sin embargo, no necesitabas un ángulo particular para notar su falta de sujetador... Por la forma en que se movían sus tetas debajo de la tela fina mientras Sally caminaba alrededor del coche, se podía decir que era una mujer que tampoco llevaba sostén.
Unas tetas como esas y una cintura que casi podías rodear con tus manos, era un físico de ensueño atribuido al ejercicio constante, en su caso: sexo, mucho sexo.
Cuando Sally se inclinó para recoger la primera bolsa de la compra, unas manos ásperas y familiares recorrieron sus muslos, levantando la minifalda sobre el culo regordete.
Que la manosearan por detrás ya no la sobresaltaba en absoluto.
Unos dedos se clavaron en la carne de su culo, y una polla aún más familiar se empujó entre sus nalgas apretadas.
- “Mark, ¿puedo llevar primero las compras a la cocina?”
- “Estoy bastante seguro de que dijiste en cualquier momento y en cualquier lugar... Si te arrepientes de una promesa, dilo... ¿Qué tipo de modelo a seguir serías para tu hija?
Sally le había hecho esa promesa a Mark cuando eran novios en la escuela secundaria... Lo dijo en serio en ese momento, pero le faltó añadir una fecha de vencimiento.
Su ruptura, su matrimonio con Brad y el nacimiento de su hija no desanimaron a su ex novio de aceptar su oferta al menos una vez al día desde ese fatídica promesa susurrada en su oído.
- “Joder, no me folles el culo otra vez, por favor... Todavía me duele de esta mañana”, dijo Sally entrando las compras.
Mark era un tipo grandote, mucho más grande que Brad y probablemente más grande que la gran mayoría de los hombres que conocían.
Hubo un momento en que ella pensó, igual que la mayoría de las chicas de su escuela, que eso lo convertía en un buen partido, el amante definitivo, el chico por el que deberías sentirte afortunada de que te prestara atención... Ahora, esa polla gigante era un verdadero dolor de cabeza para ella.
- “Cuando quieras... En cualquier lugar...”, le recordó Mark.
- “Lo sé... Pensé que podrías ser un poco más indulgente conmigo hoy, ya que es el aniversario de Brad y mío.”
- “Oh, mierda, felicidades... Realmente os envidio... Espero algún día encontrar una chica especial para mí.”
Sally aguantó la exploración anal con las palmadas en la entrepierna que la acompañaban en su blando culo en relativo silencio.
Se le escaparon algunos gemidos cuando la polla de Mark golpeó un punto particularmente sensible en el fondo de su recto estirado, pero la mayor parte del ruido provenía de sus pechos, que arrugaban las bolsas de papel en el maletero mientras la empujaban con fuerza contra ellas.
Estaba acostumbrada a la incomodidad de una polla anal lubricada únicamente con los jugos del coño de una cogida anterior durante el día.
Pasó más tiempo siendo un juguete sexual para Mark que todas sus otras actividades juntas... Y eso incluía dormir.
Mark rebuscó en las bolsas de la compra para sacar los pechos de Sally de su vestido y apretarlos mientras follaba, pero primero encontró un tubo de patatas fritas y se sirvió.
- "¿Te acuerdas en la secundaria?... Solías decir que mi polla era tan grande como un tubo de papas", dijo, masticando unas cuantas papas y guiñándole un ojo a una vecina que miraba asombrada paseando con su perro.
- "Sí, eso es verdad que lo decía", respondió Sally, mirando el tubo de papas en cuestión, con una mueca de dolor en la voz.
- “¿Hay algo que se pueda meter en el congelador?”, preguntó Brad.
- “Brad, no me pilles así desprevenido... Estaba a punto de correrme en el culo de tu mujer... Ahora tengo que volver a prepararme para ello.”
- “Lo siento, pero no quiero que se desperdicie las compras... Somos una familia con un solo trabajador, ¿sabes?”
Mark no entendía si Brad estaba insinuando que Sally no podía conseguir un trabajo por el sexo constante que tenía con él o que estaría bien que el contribuyera económicamente ya que follaba con su mujer.
- “Hay helado y pizza congelada en la bolsa del termo”, dijo Sally con los dientes apretados y entre dos embestidas profundas.
- “Vale, las llevaré a la nevera y esperaré a que no estés encima de las compras antes de traer el resto”, le dijo su esposo Brad.
Brad se arrepintió de las palabras que dijo, y aunque su mujer estaba excepcionalmente ocupada en ese momento, captó su frustración.
- “¿Puedes cuidar tu tono, por favor?”, dijo Sally, girando el cuello para mirar a su marido de pie junto al tipo que la estaba follando.
- “¿Crees que quiero esto?... ¿Crees que me lo estoy pasando genial?”, le pregunto Sally a su esposo Brad.
- Estáis matando el ambiente sexual que necesito para correrme... Ya que los dos queréis que me vaya de aquí, ¿qué os parece si os tomáis diez putos minutos de silencio para que pueda acabar y todos consigamos lo que queremos?”, dijo Mark sin bajar el ritmo de sus golpes de polla en el culo de Sally.
Brad suspiró y Sally gimió... Ambos pensaron lo mismo.
Aunque Mark echó gran cantidad de semen en el culo de Sally, para la garganta y el coño, la palabra ‘acabar’ no significaba nada en realidad, viniendo de alguien que estaba constantemente cachondo.
El plan siempre había sido permitir a Mark una descarga de semen una vez al día cómo mínimo, pero ahora no había límite.
- “Te veo luego, cariño... Te quiero”, le dijo Brad a su esposa.
Sally gimió, mientras escuchaba la voz de su hija diciendo:
- ¡Tío Mark!... ¿Cuándo termines de follar a mamá, puedes ayudarme con mi tarea esta tarde o noche?
Anna era la viva imagen de su madre, lo que fue un alivio para Brad, que tenía pesadillas sobre el bebé que saliera con la cara de Mark... Para alguien que creció con Mark en la casa más a menudo que su supuesto padre, el hombre que se follaba a su madre era parte de la familia.
- "Claro, princesa... Voy a follar a tu madre todo el día tan pronto como se levante con su culo lleno de semen en la cama y probablemente toda la noche también... Pero tendré un rato para recuperar fuerzas y miraremos los problemas de matemáticas que no te salen... Así mañana los tendrás resueltos."
Mark tenía las matemáticas frescas en su mente, dada la cantidad de veces que repitió el último año de la escuela.
- "¡Eso sería genial!... Gracias, tío Mark."
- "Está bien, nos vemos luego, princesa", dijo, alborotando el pelo de Anna y dándole una palmada en el culo.
Mark también le dio una palmada en el culo a su madre cuando ella pasó junto a ellos dos camino al dormitorio de arriba... Había mucho semen goteando por la parte interior de los muslos de Sally, procedente de su culo dolorido y abierto.
Mark fue tras Sally pero se detuvo a mitad de las escaleras, para hablarle a Anna, aunque sus ojos estaban fijos en la falda de Sally mientras subía los últimos escalones.
- “Anna, ¿puedes prestarle a tu mamá tu uniforme de porrista para esta noche?... Te lo devolveremos mañana.”
- ¿Mi uniforme?... Le quedará pequeño”, dijo Anna, sabiendo perfectamente el tamaño de sus pechos y los de su madre.
- “Sí... Ese es lo que busco.”
Poco tiempo después, Brad llamó a la puerta abierta del dormitorio para llamar la atención de la pareja que follaba en su cama... Como no funcionó, llamó más fuerte... Sally giró la cabeza al oír el sonido... Luego miró avergonzada hacia otro lado.
Ella estaba montando la polla de Mark al estilo vaquera a petición suya... Aunque vio a su marido, ella continuó golpeando su culo contra los muslos de su ‘toro’.
Hacer que Mark se corriera era la única forma de que la dejase tranquila por un tiempo o se fuera, incluso si para ello tenía que conseguir que se corriera de seis a nueve veces.
El uniforme de porrista de Anna le quedaba muy apretado alrededor del pecho de su madre, incluso con las tetas de Sally explotando fuera de la mitad superior desabrochada.
Mark tenía sus grandes manos sobre ellas y controlaba la velocidad de su cabalgada sobre su polla apretando fuerte o muy fuerte... La falda del uniforme, varias tallas más corta, le quedaba levantada para parecer más un cinturón que una falda, mostrando todos los suculentos muslos de la mujer flexionándose con el esfuerzo sexual.
- "Sólo quería saber si tenías una idea de cuánto tiempo te quedarías esta noche, Mark."
- No lo sé, Brad... El uniforme de porrista de tu hija me está encantando... ¿No parece tu mujer una zorra absolutamente promiscua con él?
Tener su largo pelo castaño en coletas infantiles, llevar el uniforme de su hija y un coño estirado firmemente alrededor de la polla de otro hombre no hacía que Sally fuera menos diosa a los ojos de Brad.
- “Está deslumbrante como siempre”, dijo Brad, mirando a su alegre esposa... La pareja de enamorados intercambió una mirada amorosa y luego una sonrisa.
- “Oye... ¿Pasa algo entre vosotros dos?... Jaja, es broma... Sé que estáis casados”, dijo Mark un tanto molesto.
Brad suspiró, pensando que probablemente suspiraba casi tan a menudo como Mark se corría dentro de su esposa Sally en un día cualquiera... Pensándolo más seriamente, tendría que suspirar el doble de veces, al menos.
- “Si necesitáis algo, estaré tumbado en el sofá.”
- “Es tu casa, Brad... Puedes dormir donde quieras”, dijo Mark mientras él cerraba la puerta de su dormitorio.
Una vez se fue su marido, Sally empezó a frotar su coño, con fuerza, contra la polla de Mark... Este apretaba sus gordas tetas con todas sus fuerzas hasta alcanzar varios orgasmos y corridas.
A la mañana siguiente:
- “Buenos días, Brad, ¿cómo dormiste?”, le dijo Mark sentado en la mesa de la cocina, animado después de una larga noche de sexo interminable con su esposa.
- “Bien”, respondió escuetamente.
Mark estaba comiendo un par de huevos con queso a la plancha y tocino, lo que sin duda significaba que Sally había estado cocinando.
Mark había estado viviendo aquí durante años y no habría podido decirle en qué armario había platos... La cocina no era su fuerte.
Al menos había ayudado a Anna con su tarea como le prometió ayer... Era desconcertante verla con el uniforme de porrista con el que Mark habían follado a su madre toda la noche.
- “Seguro que dormiste bien”, le insistió Mark.
- “Bueno, ya sabes, anoche hubo un poco de ruido con la cama meciéndose sobre mi cabeza y todo eso, pero finalmente me quedé dormido... ¿Dónde está Sally?”, dijo Brad.
Mark lo hizo callar con un dedo en los labios, le guiñó un ojo y luego señaló debajo de la mesa.
Brad se agachó para ver a su esposa atendiendo la polla de Mark, dándole una gran mamada... Se había quitado el uniforme y estaba desnuda allí abajo... Su coño goteaba el semen de Mark en el suelo de la cocina y sus pechos se balanceaban con la vigorosa succión.
- "No sé como tienes tanto aguante, ni cómo la emputeces tanto", dijo Brad.
- “Papá, el tío Mark me dijo anoche que se quedará aquí unos meses para atender bien a mamá... ¿No es genial?”
Mark levantó las manos con fingida frustración, como si hubiera estado deseando anunciar esta deliciosa sorpresa.
- “¡Sí!... Ahora estoy entre dos trabajos y entre dos apartamentos... Cómo paso la mayor parte del tiempo aquí, y tú pareces estar contento con el sofá, más vale que mude oficialmente aquí.
- “Mark...”, empezó Brad.
Su paciencia había empezado a erosionarse en los últimos años... Y, ahora que sabía que iba a quedarse en su casa, quiso hablar, pero los sonidos de Sally chupando, que provenían de debajo de la mesa de la cocina, y que eran perturbadoramente obvios y un poco irritantes, lo frenó.
- “Lo sé... Sé que siempre te quejas del dinero, pero no pienso ser un gorrón... He estado pensando en entrar en el negocio de la difusión, ¿sabes?”, lo detuvo Mark.
Se tapó la boca con la mano y susurró en voz alta las siguientes palabras:
- “De tipo pervertido.”
Brad puso los ojos en blanco... Por supuesto que cualquier intento de Mark implicaría sexo... Era la única habilidad que tenía este hombre.
- “Dicen que la mejor manera de ser feliz es convertir tu pasatiempo favorito en una carrera lucrativa... Bueno, la mía es...”
- “Follar con mi esposa, lo sé.”
- “¡Papá!”
- “¡Pero si lo dice todo el tiempo, Anna!”
Brad señaló a Mark, que usó esa frase exacta una docena de veces solo ayer.
- “Lo sé, pero me resulta raro cuando lo dices tú”, dijo Anna.
- “Es un poco raro, Brad”, agregó Mark antes de contorsionar su rostro, sin duda arrojando una carga matutina de semen en la garganta de la esposa de Brad con un brazo sobre los hombros de su hija.
- “Viendo lo vicioso que eres y el aguante que tienes, no me extrañaría que en cualquier momento Anna fuera ayudar a su agotada madre”, dijo Brad.
- “Todo podría ser... Todo podría ser”, le respondió Mark guiñando un ojo a Anna, que se puso a sonreír, mirando a su madre salir de debajo de la mesa totalmente desnuda y sentándose sobre Mark.
F I N
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