El tiempo pasaba
Laura siempre fue una espectadora, pero hoy la cámara la tiene a ella. Isabel no solo quiere su libro, quiere su sumisión. Y lo que empieza en una firma de autógrafos termina en una videollamada que nadie debería ver.
Había pasado los meses, y las chicas habían comenzado otro cuatrimestre, y lógicamente, las asignaturas habían cambiado. Algunas habían suspendido unas y otras las habían aprobado, por lo que, en ciertas asignaturas se distanciaron.
Laura había suspendido unas y las tenía que repetir, y sólo coincidía en una con Marta. Su relación era buena, pero no era ya lo mismo como antes. Antes, iban a todas las asignaturas juntas, y tenían los mismos descansos, y claro, ahora no era así.
Aunque se veían todos los días, su relación se distanció, porque era evidente. Cada una tenía asignaturas diferentes y compañeros distintos cursos, por lo cual, ya no estaban tan unidas como antes.
Lejos había quedado aquellas reuniones de BDSM en el Club de ese establecimiento. Teresa, Natalia y Gloria habían seguido yendo, pero como iban a otra facultad en ciudad universitaria, se cruzaban en al salir de la boca de metro o al entrar.
Un día después de meses, Laura volvió nuevamente al establecimiento. Estuvo en la sección de la tienda, pero Gema, no estaba en esa mañana. Había otra chica desnuda anillada y con collar en su cuello.
Laura, fue porque había un cartel que anunciaba que iba a ir la Ama Isabel, a volver a firmar libros e incluso tenía sesiones con sus esclavas. Había presentado otro libro sobre su vida dentro del BDSM.
En teoría era la segunda parte del libro había meses atrás. Había pensado en presentarlos uno detrás de otro, mientras que, terminaba de escribirlo. Dio la casualidad que entró en la sala, y observó la sesión. Había más grupos de chicas que estaban viendo la sesión.
En esta ocasión, Ama Isabel entraba con Nia, una chica asiática desnuda a cuatro patas. Iba mirando al suelo a los zapatos de su Ama. La gente que observaba, comenzaba a excitarse y a sentir emociones y sentimientos.
A Laura, le dio una palpitación, y con sólo verla, se mojó las bragas y chorreaba como una perra en celo. Ella no lo sabía, pero al otro lado estaban Marta, Natalia, Teresa y Gloria.
El caso era que Isabel jugaba con su esclava. Estaba sentada en un sofá mientras la iba azotando con una paleta, pegando gemidos de dolor y de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.
La esclava los iba contando hasta que se corrió de placer, chorreando sus fluidos vaginales como si fuese una perra en celo. Mientras la esclava gemía de placer, Laura no lo puso evitar y se corrió al verlo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.
Cuando terminó el espectáculo, la gente se levantó y se fue. Había dos entradas, y cada espectador salía por la salida más cercana. Laura, ni se enteró de que sus amigas habían acudido a la cita de la presentación del segundo libro de Ama Isabel.
Cuando más tarde salió Laura del espectáculo, ya que se había limpiado con toallitas que llevaba en el bolso, se las encontró en la fila de espera. Se fue con ellas para saludarlas.
–Hola a todas. –dijo Laura.
–Ni os había visto que estabais aquí, pero os he visto en la cola. –dijo Laura, con un libro en la mano.
–Hola, Laura. –respondió Marta.
–Hola. –respondieron las demás.
–¿Has estado viendo la sesión de Ama Isabel? –preguntó Natalia.
–Sí, pero no os vi. –respondió Laura.
–Había muchísima gente en la sala, es normal que no nos viésemos. –contestó Teresa.
–Ha sido más impresionante que la primera. –dijo Gloria.
–Si, ha introducido el juego de Ama/perra, adiestrando a su esclava como si fuera una mascota. –dijo Marta.
–La verdad que es excitante y morboso todo, e incluso me excita sexualmente. –dijo Marta.
–Si, a nosotras, también. –dijeron Teresa, Gloria y Natalia.
Hacía calor, y debido a eso, habían vuelto las faldas cortas, las sandalias y las blusas ligeras. Primeramente, una a una cuando llegaron su turno para que les firmarse el libro, intercambiaron unas palabras.
–Esta segunda sesión ha sido fantástica. –dijo Marta.
–Verdad que sí. –respondió Isabel.
–Estuve hablándolo con mi nueva esclava sobre cuál sería la mejor manera de continuar la siguiente sesión. –dijo Isabel, observando a Marta y a las demás.
Laura, ante si mirada bajó la vista y misteriosamente Gloria, le sucedió, lo mismo. En cambio, las demás, no desviaron sus miradas.
–¿Hace cuánto que Susana es su esclava? –preguntó Natalia.
–Mmm…me contactó por X, con un simple mensaje de sumisión y poco a poco fui hablando con ella. –respondió Isabel.
–Un día, decidí, llevarla a un paso más, y decidí tener una videollamada. –dijo Isabel.
–Detrás de eso, nuestra relación entra Ama y esclava, se consolidó y un día, quedé con ella en una cafetería con mis condiciones. –dijo Isabel.
–Si queréis saber más, leed el libro, que para eso lo habéis comprado. –dijo Isabel.
–O es que, os gusto como vuestra Ama y algunas de vosotras queréis ser mis esclavas, porque ya es la segunda vez que nos vemos, y los accidentes no existen. –dijo Isabel.
–No para nada. –respondió Teresa.
–Es casualidad, nada más. –dijo Natalia.
–La verdad que nos interesa el mundo del BDSM. –dijo Marta.
Pero, Gloria no dijo nada y mucho menos Laura, así que, Isabel fue escribiendo los mensajes y cuando llegó a los de Gloria y a los de Laura que eran los últimos dijo.
–Hay un mensaje especial para ti, y espero que los disfrutes, zorrita. –dijo Isabel a Gloria, la cual se puso colorada, pero no respondió.
Parecía que se le había comido la lengua un gato, y sobre Laura, sucedió lo mismo, pero notó que Laura, bajó la mirada a sus botas.
–Te voy a dar una oportunidad para que te corras como has hecho dentro de la sala de BDSM. –dijo Isabel, mirando a Laura.
–Tú puedes quedarte ahí, mirando como un voyeur o participar. –ordenó Isabel.
–Uppsss…se me ha caído el bolígrafo debajo de la mesa. –dijo Isabel.
Pero, Laura sabía lo que quería Isabel, mirando a los lados, y se puso de rodillas para coger el bolígrafo con la boca y meterse debajo de la mesa, despareciendo detrás de la larga tela blanca que cubría la mesa hasta suelo.
Isabel, metió la mano debajo de la mesa poniendo la palma, y con la otra, tenía el móvil grabándola desde que apareció por debajo de su mesa. Laura, excitada y muy cachonda perdida, dejó el bolígrafo con su boca en su palma de su mano.
–Muy bien, perrita. –dijo Isabel.
–Así, me gusta que seas obediente y servil. –dijo Isabel, mirando a Gloria, notaba como su entrepierna, ya comenzaba a mancharse.
–¡Ya sabes lo que debes de hacer con mis zapatos Laura! –dijo Isabel.
–¡Límpiamelos como una buena perra en celo que eres! –ordenó Isabel.
Gloria, estaba excitadísima detrás de escuchar esas frases y viéndose en esa situación, no lo puso resistir, mirando a los lados, decidió participar poniéndose a cuatro patas y metiéndose debajo de la mesa.
Había gente que la había visto, y sabiendo quién era, se quedaron mirando para ver que sucedía. Otros, reían por la situación, pero se acercaba otro grupo de gente se formaron fila para ir firmando. Mientras tanto, Natalia, Teresa y Marta, estaban hablando entre ellas sin darse cuenta, y viendo que no veían ni a Laura ni a Gloria, pensaron que estaban en el servicio.
Debajo de la mesa con mucha vergüenza, Laura besaba sus zapatos y rápidamente sacó la lengua para comenzar a lamérselos. En ese momento, apareció Gloria que, viendo a Laura, besando los zapatos, se unió a ella, besándolos y se pusieron a lamérselos con la lengua.
Incluso, levantó sus suelas, y ambas, lamían las suelas como su fueran dos putas perras de mierda. Al principio, Gloria es un poco tímida, y no se atrevía, pero viendo a Laura, se soltó como ella.
Detrás de unos minutos, tenía sus zapatos totalmente limpios. Isabel, se descalzó, y dejó sus pies al aire cerca de sus caras. Laura, se lo olió y se restregó su cara y boca por la planta de su pie, gimiendo de placer y de gusto.
En cambio, Gloria, no lo había hecho nunca. Ella desconocía el contacto que tuvo Laura con Gema, pero se atrevió e imitó a Laura, restregándose su cara y boca con el otro pie. A los pocos minutos, Isabel, les ordenó que les lamiesen sus pies.
No se hicieron esperar y mientras, venían otro grupo de admiradores para que les firmase sus libros. Sus pies estaban totalmente ensalivados y limpios. Se puso sus zapatos y les ordenó.
–Asomad la cabeza por mi lado, una a cada lado mía. –ordenó Isabel.
Al minuto estaba Laura en el lado izquierdo y Gloria en el lado derecho de ella.
–Abrid la boca y sacad la lengua. –ordenó Isabel.
Isabel se había encendido un cigarrillo, y mientras firmaba los libros cada poco tiempo, echaba la ceniza en la boca de Laura y en la de Gloria. Era algo estúpido pensaron ella, pero allí estaban las dos, ninguna se iba, esperando más órdenes de Isabel.
Isabel, cuando podía escupía en sus caras y en sus bocas, repetidamente hasta que les llenó en pocos minutos sus bocas de su saliva y de la ceniza de sus cigarrillos.
Detrás de que se marchasen el tercer grupo de lectores, apagó un cigarrillo en la boca ensalivada de Laura, y detrás con el siguiente cigarrillo, lo hizo en la boca de Gloria.
Tenía a las dos con sus bocas llenas de su saliva con una colilla y escupiéndolas, mientras se fumaba otro. La humillación era suprema y algunas fans, que iban a firmar su libro, las veía, mientras Isabel, sonreía, diciéndoles.
–Son dos fans como vosotras, más putas y zorras de lo que se pensaban. –dijo Isabel.
–¿Verdad putas cerdas de mierda? –preguntaba Isabel, mientras iba firmando libros, y las que escuchaban las frases, se excitaban.
–¡Cuidado no os mojéis las bragas! –dijo Isabel.
–La que las lleve mojadas, que se las quite delante de mí y se las meta en la boca hasta que llegue a su casa. –dijo Isabel, mirando como algunas según se acercaban, se las quitaban y se las metían dentro de su boca, una vez limpiadas sus vaginas.
Era super humillante, pero hacerlo tal y como se lo ordenaba Isabel, la escritora de esos dos libros de BDSM, era sublime y excitante, obedecerla. Realmente, no se necesitaba más, humillaba a alguien, y la que era sumisa, saltaban como las ranas a por las moscas.
Espero, unos minutos que les parecieron eternos a las dos, y les ordenó cerrar la boca. No dijo nada, pero ambas, se tragaron su saliva y su colilla con restos de los escupitinajos en sus caras.
–¡Ja, ja, ja! –se río Isabel, y les preguntó.
–¿Qué se dice? –preguntó Isabel.
–Muchas gracias mi Ama Isabel. –respondieron Laura, y Gloria, avergonzadas.
–De nada, esclavas. –respondió Isabel.
–Ya podéis salir de debajo de la mesa, no mira nadie. –dijo Isabel.
Ella, salieron de debajo de su mesa y se volvieron a acercar otros fans.
–Por cierto, no os he hecho correros, pero os fastidiáis, porque las esclavas se corran cuando su Ama se lo ordena. –dijo Isabel.
–Si no tenéis una polla descomunal negra, ya podéis ir a comprarlas, porque cuando vayáis a vuestras casas, os quiero que os folléis al pelo con sólo vuestros fluidos vaginales como lubricante. –ordenó Isabel.
–Y quiero que os grabéis y me lo mandéis, dándome las gracias, esclavas. –ordenó Isabel.
–Si, mi Ama Isabel. –respondió Laura y detrás Gloria.
Ambas, estaban excitadas y cachondas perdidas. Sin contar que tenían escupitinajos en la cara que se limpiaba con la mano para lamerse los dedos.
–Por cierto, seguidme en mis redes las dos. –ordenó Isabel.
Gloria se quedó mirando a Laura, y ésta, bajo la mirada avergonzada, aunque Gloria, avergonzada, también, la bajó, mirando a Isabel.
–Podéis iros, esclavas. –dijo Isabel, viendo que las dos se habían quedado como unas estúpidas quietas, esperando a algo, sin saber lo que hacer. Laura y Gloria avergonzadas, se ruborizaron y se reunieron con las demás que estaban hablando con otras chicas que habían coincidido en otras ocasiones.
–¿Dónde estabais? –preguntó Marta.
–Estábamos haciendo cola en el servicio. –respondió Gloria.
–Si, es algo que deberían de solucionar, porque cuando hay muchas chicas, siempre nos toca esperar más que a los chicos. –respondió Natalia.
–¿Qué vais hacer? –preguntó Laura.
–¿Por qué lo preguntas? –preguntó Marta
–Voy a comprarme una buena polla negra. –dijo Laura.
–Yo, también. –respondió Gloria.
–¿Y eso? –preguntó Marta.
–¿No te va bien con tu novio? –preguntó Natalia.
–Ha cortado conmigo. –respondió Laura.
–¿Qué es lo que ha sucedido? –preguntó Marta.
–Después de pillarle que estaba con otra, rompimos, y creo que necesito sexo. –dijo Laura.
–Sobre todo después de ver la sesión de hoy. –dijo Laura.
–Si, es verdad, son tan excitantes y morbosas que nos pone cachondas a todas. –respondió Marta.
–Se nota que es muy buena Ama. –dijo Laura.
–No lo sé, si es por sus libros, diría que sí, pero no soy sumisa y no he estado con ella. –respondió Marta.
–A saber, si todo es inventado o no. –dijo Teresa.
–Entonces vais a compraros unos super consoladores. –dijo Marta.
–Vámonos todas, que será interesante. –dijo Marta.
–Además, también, tengo que comprarme uno para mi disfrute personal. –dijo Marta.
–Si, nunca viene mal, tener uno de esos amiguitos en una noche a solas en casa. –respondió Natalia.
–Si, cuando estemos aburridas chicas. –respondió Clara.
–¿Qué ha puesto a vosotras en el libro? –preguntó Clara.
–Frases con connotaciones sexuales de tipo BDSM. –respondieron las demás.
–A mí, me ha puesto que soy una puta zorra, y que disfrute leyéndolo, mientras me masturbo. –dijo Clara.
–Tengo que soy una perra en celo y que me masturbe pensando en ella. –respondió Teresa.
–Te quiero ver a mis pies como mi esclava. –dijo Gloria.
–Disfruta como en la sesión, y piensa en mí, esclava. –dijo Laura.
–La verdad que es muy sádica, la tía, pero vende los libros como churros. –respondió Natalia.
Todas entraron en el sex-shop, y una chica se acercó a ellas. Era Gema y Yolanda, las dos se acercaron a ella para atenderlas. Todas las miraron, mientras se acercaron. Iban desnudas anilladas tanto en sus pezones como en sus labios vaginales, pues llevaban sus vaginas al aire.
Por otra parte, iban descalzas con las uñas cortadas a rape. En su cuello, vieron un collar con una cadena enganchada. Luego, portaban algún anillo en sus dedos de sus pies y manos, junto con unas pulseras y un brazalete en un brazo.
Todo iba a juego, y nada más acercarse comenzaron a hablar.
–Hola, somos Gema y Yolanda. –dijeron ellas.
–¿En qué podemos ayudarlas? –preguntaron ellas.
–No habíamos estado ninguna en la tienda del local, pero sois esclavas supongo. –dijo Marta.
–Si, somos esclavas, por eso, llevamos collar y anillas. –respondió Gema.
–¿No os sentís extrañas o sentís vergüenza al ir desnudas? –preguntó Teresa.
–No, la verdad que al principio nos daba mucha vergüenza y nerviosismo, pero una vez que aceptamos los que somos, nos excita y nos pone cachondas perdidas. –respondió Yolanda.
–De hecho, llevamos unos vibradores tanto anal como vaginal. –dijo Gema.
–Pues, no se nota nada, ¿En serio? –preguntó Natalia.
–Sí, miren las señoras. –respondió Yolanda, cogiendo algo que salía de color rosa de su vagina, y tiró de él.
Comenzó a gemir de placer y a suspirar de gusto. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.
Vieron como salió su vibrador que era descomunal de tamaño y bien gordo para sacárselo y llevárselo a la boca. Se lo metió hasta el fondo y se lo sacó, lamiéndolo como si fuese una polla y detrás se lo volvió a meter, gimiendo de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.
–¡Qué ricos están mis fluidos vaginales! –dijo Yolanda, dejando locas e impresionadas a las chicas.
–¿Eres lesbiana? –preguntó Marta.
–Bueno como esclava, obedezco a mi Ama, y la satisfago a sus deseos. –respondió Yolanda.
–¿Comes bien los coños esclava? –preguntó Marta.
–Si, usted es una Ama, selo como si me lo ordena. –respondió Yolanda, arrodillándose para poner las manos a la espalda. Pero, Marta la dio un par de bofetadas.
–¡Zas, Zas! –¡Uno, dos, mi Ama! –respondió la esclava, excitada y cachonda. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
–¡Menuda puta zorra que eres Yolanda! –respondió Marta, bajándose las bragas y la falda, para coger de los pelos de Yolanda, y restregarle su coño por su boca y cara.
–¿Te gusta mucho? ¿Verdad esclava? –preguntó Marta.
–Si, mi Ama. –respondió la esclava, dejándose usar por Marta, disfrutándolo y mojándose su coño.
–Mire como chorreo, mi Ama. –respondió la esclava.
–Ya veo eres una puta cerda asquerosa, y creo que tu Ama, debe de castigarte más, porque chorreas por nada. –dijo Marta.
–¡Venga, lame y chupa, esclava! –ordenó Marta, viendo como Yolanda, lamía su coño, provocando que sus fluidos vaginales, tragándoselos y chupándoselos de manera intensa. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
Las demás estaban excitadísimas, viendo el espectáculo. En cambio, Gema miraba mojándose su coño, viendo como a tanto Gloria como Laura, mojándose sus partes.
Sentía morbo y excitación, y es que, Gema, era una puta de primera, muy caliente y guarra, tiró de las manos de las dos para meterse en un rincón oculto de productos.
–¡Te vas a manchar las bragas como tu amiga! –dijo Gema,
–Pero, yo estoy más cachonda perdida…–dijo Gema.
Gema, obligó a Laura y a Gloria, a ponerse de rodillas, y las cogió de los pelos, restregándoles su coño por sus bocas y sus caras. En milésimas de segundos, Laura como Gloria, estaban sacando sus lenguas, y lamiéndole su coño húmedo y mojado, corriéndose en pocos segundos. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
Se corrió en sus bocas, pegando sus caras, una a la otra, y lamiendo y chupando sus fluidos vaginales. Mientras tanto, Yolanda, hacía correrse a Marta, limpiándola su coño y dejándola con las piernas temblando para caerse de rodillas, jadeando de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
La esclava se puso a lamer el coño de Teresa, haciéndola correrse y luego a Natalia y después a Clara. Entre ese tiempo, Laura y Gloria, habían lamido su vaginal, para ponerse a mearse en sus bocas, tragándoselas toda.
Viendo esto, les dijo que se quitasen la blusa y estaban desnudas y no sólo las meo dentro de boca sino por encima de sus caras, por encima de sus pechos y por encima de sus cabezas.
Toda esa intensidad de placer sexual, hizo que se corriesen las dos como unas auténticas putas zorras. Pero, no quedó en eso, solamente. Sentó y puso sus pies delante de las dos, que estaban jadeando y terminando de correrse de placer.
–Me da igual, que os estéis corriendo putas zorras de mierda, pero si no me los limpiáis ya, os saco de los pelos y que os vean vuestras amigas lo que realmente sois, unas putas esclavas de mierdas. –dijo Gema, viendo a Laura como a Gloria, besando y lamiendo sus pies sucios y negros de caminar por el suelo.
–Así me gusta, esclavas. –dijo Gema.
–Veo que os gusta mucho ser humilladas y denigradas por mí, pero he de reconocer que me excita veros como perras lamiendo mis pies negros y sucios. –dijo Gema.
Dejó que lamiesen sus plantas hasta limpiárselas, dejando sus lenguas negras, y detrás les metió los dedos de los pies en sus bocas, chupándoselos y lamiendo la suciedad del especio entre sus dedos.
Mientras tanto, la orina comenzó a secarse totalmente, dejándolas un mal olor en sus cuerpos, pero cuando limpiaron sus pies completamente. Laura y Gloria, seguían lamiéndoselos y chupándoselos, sacando todo su sabor.
Gema, se cansó y puso los pies en sus caras, apartándolas.
–Ya está bien, putas cerdas. –dijo Gema.
–Sois tan putas cerdas y guarras como yo y Yolanda. –dijo Gema.
–Os puedo vender unas colonias para disimular ese olor, a guarras, pero antes, lameros los coños las dos que estáis chorreando y manchando el suelo como unas putas zorras. –ordenó Gema.
Laura y Gloria, se pusieron a lamerse sus coños, la una a la otra, y jadeando y gimiendo como unas perras en celo hasta que se corrieron y se lamieron las dos sus coños hasta dejárselos limpios. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
Cuando terminaron, se levantó y les dio unas toallitas y comenzaron a limpiarse entre ellas y luego se echaron colonia y se vistieron. Mientras tanto, ya Yolanda, terminaba por lamer el coño a la última.
Laura y Gloria, aparecieron con unas pollas negras descomunales, mientras que, las demás había disfrutado.
–Os lo habéis perdido chicas…–dijo Marta, viendo que tenían una polla grandísima cada una.
–Nosotras, también, queremos unas pollas negras super grandes. –respondió Marta.
–¡Síganme por favor! –contestó Yolanda y Gema, seguidas por todas.
–Vale. –respondió Marta.
Llegaron a la sección y cada una, se cogieron una polla negra XXXL. Pero Gema, le había metido en la bolsa de Gloria, un pack de esclava como había hecho con Laura hacía unos meses.
–Si, seguid de esta manera, no sólo os van a pillar, sino que vais a explotar, tratando de vivir una doble vida. –dijo Gema a Laura y a Gloria.
–Si os gusta que os humillen, os denigren, y que os traten como unas putas zorras, es que sois esclavas, así que, pensad bien si esto os gusta o no. –dijo Gema, con una sonrisa.
–Llevas razón, pero es muy complicado. –respondió Laura.
–Lo sé, me pasó como a vosotras hasta que salí del armario y ahora, soy más feliz viviendo como quiero sin ocultarme. –dijo Gema.
–Soy una puta esclava y me gusta ser humillada, que me denigren y que me traten mal y cruelmente. –dijo Gema.
Ella, se unieron a las demás, y se fueron, saliendo de la tienda. Entre ellas, iban hablándolo, disfrutando de la conversación.
–Tía ha sido una pasada como la has tratado. –dijo Natalia.
–Verdad que sí. –respondió Marta.
–Creo que me está gustado mucho humillar y denigrar a otras. –dijo Marta.
–Si, ha estado muy bien, y yo también he disfrutado mucho. –dijo Teresa.
–Vosotras os lo habéis perdido, pero la esclava de Yolanda, nos lamió y nos chupó nuestros coños hasta que nos corrimos de placer en su boca. –dijo Natalia.
–Lo hubierais disfrutado de la misma manera. –respondió Teresa.
–Ya lo imaginamos. –dijo Laura.
–Bueno, nos vemos. –dijo Gloria, yéndose por otro camino con Laura.
Ciertamente, coincidían las dos para irse a su casa. Mientras que las demás iban en otra dirección. Mientras ellas, iban hablando entre ellas sobre todo lo que había sucedido.
–No sabía que te gustase ser denigrada y humillada. –dijo Gloria.
–La verdad es que me excitaba, pero hace unos meses, fui a comprar unos consoladores, y me encontré con Gema, y sucedió lo mismo que hoy, desde entonces comencé a estar excitada y cachonda, soñando con ser humillada como una esclava sexual. –respondió Laura.
–Y hoy sucedió que Isabel iba a presentar su segundo libro y vi la sesión de BDSM, y me corrí como una perra en celo. –dijo Laura.
–Tanto que, al firmar el libro, me descubrió y luego, no supe decir que no, la obedecía sin poder negarme a nada, y hoy con Gema, siendo esclava, me ha sucedido lo mismo. –dijo Laura.
–¿Y qué vamos hacer con Isabel? –preguntó Gloria.
–Obedecerla, por eso hemos comprado la polla negra. –respondió Laura.
–No todos los días, nos da una oportunidad de ser humilladas y denigradas por una Ama famosa como ella. –dijo Laura.
–Sí, llevas razón. –dijo Gloria.
–He visto el libro y me ha escrito su número de móvil y sus contactos en sus redes sociales. –dijo Gloria.
–Vamos a disfrutarlo, ¿No? –preguntó Laura.
–Cierto llevas razón. –respondió Gloria.
Cada una se marchó a su casa, llegando para nada más entrar por la puerta, se metieron en el baño para hacerse un enema y vaciarse todo su ano, haciendo del cuerpo. Ambas se ducharon y cuando llegó la hora, dieron una toca las dos al número de Ama Isabel.
Comenzaban a tener fluidos vaginales por sus coños, esperando a que Ama Isabel, respondiese, y sucedió lo que tenía que suceder. Hubo una videollamada grupal en el que Ama Isabel, las llamaba a las dos y se las veía.
Tenían los móviles bien colocados para que se les viera bien. Ambas estaban de rodillas sentadas sobre sus pies con la mirada al suelo y las manos detrás de la espalda.
–Aquí estamos mi Ama Isabel, para que nos use a su antojo, somos sus esclavas. –dijeron ellas.
–¡Vaya, que salidas estáis, que os veo chorrear con solo decir esas palabas, esclavas! –respondió Isabel.
–Me ha gustado vuestra presentación, y por cierto, esta videollamada la estoy grabando, así que, espero que no me defraudéis, putas zorras. –dijo Isabel.
–Coged vuestro pintalabios y escribiros insultos por vuestro cuerpo, esclavas. –ordenó Isabel.
–Si, mi Ama Isabel. –respondieron ellas a la vez, excitadas, comenzaron a escribirse, perras, esclava de Ama Isabel, cerdas asquerosas, putas guarras, fóllame por aquí, este agujero sólo sirve para ser usado, y para follarlo.
Detrás de eso, mientras que Ama Isabel, disfrutaba iba fumándose un cigarrillo.
–Venga, putas zorras. –dijo Isabel.
–Poneros en poses humillantes delante de mí, esclavas. –ordenó Isabel.
–Sí, mi Ama Isabel. –respondieron las dos, abriéndose de piernas, diciéndose lo guarras y putas que eran, pidiendo que se las follasen que eran unas esclavas y unas cerdas asquerosas.
Por último, se pusieron con el culo en pompa y abiertas de piernas, humillándose y denigrándose como mujeres.
–¡Comenzad a follaros, putas zorras de mierda! –ordenó Isabel.
Laura y Gloria, se abrían de piernas y se insertaban esas grandes pollas por sus coños, poniéndose en cuclillas, gimiendo de dolor y de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
–Venga, bajad y subir con un movimiento constante y rápido, esclava. –ordenó Isabel, viendo como se las clavaban enteras al cabo de unos minutos. Estaban gimiendo de dolor hasta que se convirtió en placer.
–Decid quiénes sois, lo que soy ahora y lo que soy yo para vosotras, esclavas. –ordenó Isabel.
–Soy Laura, ahora soy una esclava y usted es mi Ama Isabel y mi dueña. –repetía mientras se follaba su coño.
–Soy Gloria, ahora soy una esclava y usted es mi Ama Isabel y mi dueña. –repetía mientras se follaba su coño.
–¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
No tardaron en correrse de placer, repitiéndolo como autómatas hasta que soltaron sus fluidos vaginales delante de la cámara, facilitando la entrada y la salida de esas pollas descomunales.
Se notaba que ya entraban y salía con facilidad, por lo que, Isabel, les ordenó que se las metieran por su ano. De esta manera, con la lubricación de sus fluidos vaginales se colocaron en cuclillas para metérselo de golpe.
–Poneros en cuclillas, pero dejaron caer con fuerza hasta que lleguéis al suelo, quiero esa polla abriéndoos el culo, esclavas. –ordenó Isabel.
–Cuando cuente tres, lo haréis, esclavas. –ordenó Isabel.
–Uno, dos, tres…–dijo Isabel, viendo como las dos se dejaban caer con fuerza, clavándose esas pollas y pegando un gemido de dolor, pero rápidamente, se metieron las bragas en la boca, apagándose los gritos de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
Se quedaron clavadas hasta el suelo, con esas pollas dentro de sus culos. Seguramente, se habían abierto su ano, pero comenzaron a escuchar sus palabras de que subieran y bajaran follándose esas pollas negras. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
Con mucho dolor, gemían y se follaban sus anos como se lo había ordenado su Ama y su dueña Isabel hasta que alcanzaron un ritmo constante. Subían y bajaban hasta que el dolor se convirtió en placer, y jadeando entre gemidos, se corrieron de placer y de gusto. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
Se vio por la cámara del móvil como chorreaban sus fluidos vaginales, corriéndose de placer, teniendo varios orgasmos seguidos que las dejó con las piernas temblando y se las clavaron para caerse al suelo con las pollas metidas dentro de sus culos. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gimió de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gimió de placer.
Se las veía con temblores y espasmos, unos detrás de otros, hasta que tuvieron carios squirts, y se veía como salía los chorros de sus coños delante de la cámara.
–Muy bien esclavas. –dijo Isabel.
–Ahora, poneros de rodillas y decidme lo guarras y cerdas que sois y que vais a limpiar todo el suelo, putas zorras. –ordenó Isabel.
–Somos unas putas esclavas, sucias, cerdas y guarras y vamos a limpiar el suelo que hemos manchado con nuestra lengua mi Ama Isabel. –respondieron las esclavas, comenzando a lamer sus fluidos vaginales, squirts y orina con la lengua.
–A ver si es cierto, esclavas. –respondió Isabel, riéndose de risa.
–¡Ja, ja, ja! –reía de risa Isabel.
–Mirad a la cámara, putas zorras, que se os vea bien la cara. –ordenó Isabel, viendo como miraban a la cara, denigrándose y humillándose más públicamente.
Tanto Laura como Gloria, no sabían cuántos las estaban viendo, sintiéndose humilladas y denigradas, pero, por otro lado, estaban excitadas y cachondas al ser expuestas en público.
Estuvieron durante un buen rato hasta que dejaron todo el suelo limpio.
–Ahora, humillaros delante de mí y despedíos, esclavas. –ordenó Isabel.
Laura y Gloria abrían de piernas, se tocaban llamándose putas zorras, esclavas de mierda, cerdas asquerosas. Se ponían con el culo en pompa, mostrando sus anos abiertos como sus coños, mientras que, sus fluidos continuaban chorreando por sus piernas.
–Menudas putas zorras de mierda que sois, esclavas. –dijo Isabel.
–Veremos para qué me servís las dos inútiles, adiós. –dijo Isabel.
–Hasta luego, mi Ama Isabel, somos sus esclavas. –respondieron ellas, viendo como se colgaba la videollamada.
Isabel estaba impresionada con el nivel de entrega de Laura como de Gloria. No les había dado ningún latigazo, pero estaban tan entregadas sumisamente y obedientes que la habían obedecido en todo.
Había disfrutado como se habían reventado tanto sus culos como sus coños delante de la cámara, y por orden suya. Las muy zorras se habían comprado unas pollas negras de unos 40 cm, aproximadamente, y claro, le daba morbo verlas como sodomizaban por ella, a su voluntad.
Isabel subió el vídeo en su perfil y en sus redes sociales, describiéndolas como dos de sus nuevas esclavas llamadas Laura y Gloria. Realmente, era una pasada porque tuvieron millones de visualizaciones. Lógicamente, sus caras las pixelaba para que no se pudieran reconocer. En cambio, Laura como Gloria, acabaron con sus coños reventados, doloridos y con sus anos abiertos, muy doloridos. Salieron para irse al baño, y darse unas cremas anales, no sólo por el dolor, sino porque, lo tenían abiertos.
Esa noche, se durmieron muy agotadas, y pensando en la felicidad de ser humilladas por su Ama Isabel. Con el móvil, habían mirado sus redes sociales, viendo que sus vídeos y fotos, eran vistas por millones de fans y de otras Amas, Amos, esclavos y esclavas.
Ese día había sido muy duro y agotador para ambas, así que se quedaron durmiendo completamente. Menos mal que había sido viernes, y lo tanto, sus compañeras tanto de Laura como de Gloria, había salido de fiesta.
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