Obra de teatro erótica
La noche terminó, pero el deseo apenas comenzaba. Entre la cama, la ducha y la cocina, la pasión se desató sin límites, buscando cada vez más intensidad hasta el agotamiento total.
Llegamos a casa luego ver una obra de teatro erótica bastante sofisticada, pero atrevida. La cena, un menú afrodisíaco exquisito, había sido el complemento perfecto, aunque yo me había excedido un poco con el tequila que servían. No estaba borracha, pero sí desinhibida, alegre y, sobre todo, con un deseo infernal.
Al entrar a la habitación, con voz baja y llena de provocación, le dije: "Me dejo un poco excitada la obra… ¿quieres un poco de sexo?" "Claro mi amor, si tú quieres", me respondió, con una sonrisa cómplice.
Resoplé, con una mezcla de deseo y excitación. "Obvio que quiero, y quiero mucho." Murmuré, mientras mis labios buscaban su cuello y mordisqueaban su oreja. “Quiero muchos orgasmos", hice una pausa y continué, “Quiero verte venir muchas veces”, "Opa, ¿no será mucho?", contesto haciéndose el tonto. Sonreí," Es que estoy muy ardida", murmuré gimiendo como una gata.
Me tomó entre sus brazos, me besó con furia, sintiendo cómo nuestras lenguas se entrelazaban, mientras sus manos recorrieron mi cuerpo, me quito el sostén y mis pechos asomaron, sus manos me acariciaban suavemente, haciendo que mis pezones se endurecieran instantáneamente.
Me arrinconó contra la pared, me bajo las bragas de un tirón y me tomo por la cintura y me levanto en el aire, penetrándome de una, y un gemido con asombro escapo de mis labios.” ¡Siii, asi!” exclame.
Se acercó a mi oído y susurró: “¿mucho, ¿eh?", mientras me embestía contra la pared con un ritmo implacable. Entre jadeos y gemidos le respondí: “Siii, quiero que me cojas duro, amor, como en esas películas porno que a veces vemos.”
Mis palabras, le subieron el tono a sus embestidas que se hicieron más fuertes, mientras sus labios succionaban mis pezones con fervor. Un espasmo me hizo arquear la espalda y gritar su nombre cuando el orgasmo me llego sintiendo bombear su sumen caliente que en cada embestida.
Descansamos un rato en la cama, mientras él me daba besos en el cuello y sus dedos, daban círculos alrededor de mi clítoris excitándome nuevamente, la sensación me hizo soltar un gemido ahogado. Le susurré al oído "Quiero toda tu leche", Y el hundió sus dedos dentro de mí, moviéndolos con un ritmo veloz y despiadado que me hizo jadear y jadear. Mientras yo lo masturbaba sus jadeos se mezclaban con mis gemidos, No pude aguantar más y otro orgasmo me sacudió con fuerza. Pero él no me dio tregua, con un movimiento brusco, abrió mis piernas, y me penetro con un ritmo frenético que hizo que mi orgasmo se prolongara, intensificándose con cada embestida.
Luego, me dio vuelta, colocándome en cuatro, y me penetró tan fuerte que me hizo gritar, Sus embestidas eran duras y otro orgasmo explotó dentro de mí como una bomba, gritaba cada vez más, mientras él seguía empujando, hasta que me saco otro orgasmo me dejo mi cuerpo temblando.
Finalmente, me dio vuelta, colocándose encima de mí y se jaló su miembro hasta que su semen caliente y espeso salió a chorros, sobre mi vientre y mis pechos. "Querías mi leche, ahí la tienes", dijo jadeando y con respiración muy agitada.
Luego de tomarnos un descanso, él estaba sentado al borde de la cama y me senté sobre sus piernas frente a él, abriendo mis piernas de manera provocativa, mientras mis brazos se entrelazaban alrededor de su cuello.
Le dije: “¡uff que rico que estuvo, mi amor!”, jalando su miembro y con un gemido sensual, le susurré: “Cógeme más”.
Mi voz, lo excito y rodeé su cintura con mis piernas y empujé con fuerza, sintiéndolo entrar. Nuestros cuerpos comenzaron a moverse en una danza lujuriosa, yo controlaba las embestidas cada vez más rápidas, hasta que nuestros jadeos se fundieron en uno solo. El orgasmo me pego fuerte, pero no quise detenerme. Seguí moviéndome sintiendo cómo la excitación trepaba cada vez más en mi interior, hasta que otro orgasmo me golpeó de manera brutal. Grité con mi voz quebrada, mientras una ola de placer recorría todo mi cuerpo.
Él me miró con ojos sádicos y me dijo: “¿Quieres más duro?”…. y me indicó que lo montara de espaldas.
Sin dudarlo, abrí sus piernas, y flexionando mis rodillas lentamente me fui sentando sobre su miembro que entraba ajustado por la posición. La sensación fue abrumadora, el roce de cada movimiento era una mezcla de placer y suplicio, que me hacía gemir sin parar. “¿Te gusta así, amorcito?”, me susurró. Y le respondí: “Si así!, no pares “
Sus manos envolvieron mi cintura con fuerza, tirándome hacia él, cada embestida desencadenaba un grito mío, un gemido ahogado, una explosión de sensaciones que me hacían perder el control. “¡Si así!, cógeme toda “
El orgasmo fue descomunal. Jadeaba y mi cuerpo temblaba bajo sus movimientos. Y el parecía disfrutar cada segundo, aumentando la intensidad, empujándome más allá de mis límites.
“¡Oh, Dios! ¡Amor, me estás matando!” grité, sintiendo otro orgasmo, más intenso que el anterior. Él respondió con movimientos más rápidos. Hasta que soltó un grito gutural y eyaculó, una vez, dos, tres… Fue tan abundante que me desbordó, su semen corría por entre mis muslos. Mi cuerpo temblaba afiebrado, exhausto y casi sin control. Finalmente, ambos caímos en la cama, jadeando, cubiertos de sudor y pasión. Me dirigí a la ducha y el agua caliente relajaba cada músculo mientras revivía mentalmente cada detalle de lo que acababa de suceder.
Un rato después, él se unió en la ducha, tomándome desde atrás, sus manos acariciando mis pechos mientras sus labios mordisqueaban mi cuello. “¿Te gustó?” susurró, su voz ronca y llena de deseo.
“Cuando te pones así, me vuelves loca,” le respondí, sintiendo cómo otra vez su miembro presionaba contra mis nalgas. “Sabes que me calientas más cuando gritas,” murmuró, hundiendo sus dedos dentro de mí, excitándome mientras el agua tibia caía sobre nosotros. Me mordisqueó el cuello, las orejas, pellizcó mis pezones, y yo me arqueé sobre su cuerpo, sintiendo cómo el combo de sensaciones me llevaba al borde de otro orgasmo.
“¡Oh, Dios!” grité, jadeando. “… salgamos de la ducha.”
Estaba nuevamente temblando de excitación y fuimos a la cocina, me abalancé hacia él, tomando su miembro entre mis manos. “Dios santo, estás brutal otra vez,” exclamé acariciándolo. Lo mire a los ojos, le dije con voz ansiosa: “Quiero toda esa leche que te quede, por todo mi cuerpo.” Me agaché y comencé a chupársela profundo, casi al borde de las arcadas.
Me sentó sobre la mesa de la cocina, abrió mis piernas y me penetró, jalando de mis caderas con fuerza. Me hizo calentar tan terriblemente, que temblaba, gritaba y mi orgasmo llegó entre sus embestidas y mis jadeos intensos. “¡Más!” le pedí, y él llevó mis piernas sobre sus hombros, atrayéndome hacia él con un empujón brutal. La penetración fue total y empujaba como una locomotora a toda máquina. No pude aguantar tanta intensidad, tuve dos orgasmos seguidos y aún seguía con sus embestidas cuando otro orgasmo me hizo me partió literalmente.
“¡No aguanto más!” exclamé, mi voz entrecortada y sin fuerzas. “¡Por favor… quiero toda tu leche!” Él resopló profundamente y en un par de embestidas finales, eyaculo dentro de mí.
Lo tomé de la mano y lo llevé a la cama. Yo no podía más y quería desquitarme de la brutal cogida que me pego y le dije: “Dame el gusto, amor” mirándolo a los ojos. “quiero te vengas otra vez y me chorrees toda.”
Uff, resoplo “Si, mi amorcito lo que tu pidas”. Se colocó encima mío, y comenzó a jalarse ávidamente, mientras yo lo incentivaba más y más…. su cuerpo se tensó y comenzó a jadear y resoplar. Eyaculo sobre mis pechos y vientre y Exclame “¡Sí, mi amor, toda así! ¡Dámela toda, dame más!!! ¡Quiero más!!! “
Él se arrodilló frente a mí y, murmuró: ¿más, quieres más…?” Y le conteste: “Siii mas, otra vez”. Me incliné, lo tomé en mi boca, succionando con intensidad, apretando mis labios para excitarlo aún más.
Al rato su erección estaba a pleno otra vez, mientras el jadeaba de placer. Apreté aún más mis labios y cuando estuvo a punto empecé a masturbarlo rápidamente hasta que comenzó a eyacular, el primer chorro pego de lleno en la cara, “Siii quiero toda”, mientras se lo seguía jalándolo y luego me dio en los pechos, el abdomen y seguí hasta que no quedo gota por salir y el quedo totalmente exhausto, sintiendo cómo su semen me corría por toda mi piel.
“Eso fue… increíble”, le dije y quedamos tirados en la cama… tenemos que repetirlo…otro día…
Relatos similares
- Dominación
Nacho y Noelia II
Oscar siempre supo que tenía el poder sobre Nacho, pero nunca imaginó que la verdadera recompensa estaría en las manos de Noelia.
Comparte:Dominacion masculinaBdsm suaveSumision como liberacion
- Hetero: Infidelidad
Un beso con gusto a semen
Gustavo siempre imaginó ver a su esposa con otro, pero nunca pensó que la realidad superaría sus peores miedos y deseos más oscuros.
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaSumision como liberacion
- Hetero: Infidelidad
La fantasía del cornudo se hizo realidad
Matías llegó a reparar la caldera, pero su verdadera misión era cumplir el deseo más oscuro de Gabriel.
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaFantasia cumplida
- Hetero: General
Después de unas cervezas
El coche se detiene, pero el viaje apenas ha comenzado. Lo que empieza como un juego discreto en la oscuridad del trayecto se transforma en una…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaDeseo reprimido
- Hetero: General
Tres dias de sexo, continuacion primer dia.
El aire acondicionado no da abasto, pero el calor entre ellos es insoportable. Tres días de ausencia se condensan en una noche donde la lencería fina…
Comparte:Bdsm suaveRelacion clandestinaDeseo reprimido
- Hetero: General
Algo Se Estaba Cocinando
El aroma del ajo y el romero se mezcla con el deseo. Ella no espera a que termine la cena para tomar lo que quiere, y él no tiene la fuerza para…
Comparte:Relacion clandestinaBdsm suaveDeseo reprimido