El viejo y la arqueóloga parte 4
Le prometió que volvería intacta, pero la oscuridad del cine y el aliento a tabaco de un desconocido borraron cualquier rastro de dignidad. Ahora, en la penumbra de la habitación, ella debe confesarle al marido qué hizo con su cuerpo en la butaca de atrás.
EL VIEJO Y LA ARQUEÓLOGA Parte 4
Acompañé a mi esposa hasta donde la esperaba el viejo, en el Seat rojo y destartalado.
En realidad me había adelantado mientras ella se despedía de los niños.
_Lleva el vestidito ese que le he comprado ¿no?_ dijo el viejo, él estaba en el coche y yo de pie hablándole por la ventanilla abierta.
_Si, la he convencido……espero que te comportes….debemos ir poco a poco…_ dije
_Vale ¿quieres que te vaya contando lo que pase?_ dijo él, llevaba una camisa color blanco de manga corta y desde donde estaba olía su colonia barata.
Sí, sí que quería que me fuera contando lo que pasaba, aunque estaba seguro de que nada pasaría.
_Vale, me vas contando, pero te pido que no la cagues como lo de la cueva_ dije
_Tú tranquilo_ dijo y entonces su cara se transformó, su cara se transfiguró de asombro.
Escuché los taconazos de mi esposa en el pavimento.
Mi giré un poco para verla.
Estaba espectacular, sencillamente. Cortaba el aliento, ese pequeño vestido y su cuerpazo embutido a presión en él era obra del demonio más abyecto.
Como se ceñía a sus caderas, como se le marcaban las curvas del culo y como sus tetones desbordaban los tirantes por delante y su hermoso rostro, fino, sereno, los pómulos salientes, los ojos negros un poco rasgados, el rostro de una dama, vestido como una zorra.
El pelo oscuro que le llegaba hasta los hombros y un mechón caía pesadamente sobre el ovalo perfecto de su cara.
Se lo apartó con una mano larga y estilizada.
_Joder, es que no se puede creer lo que es esta tía_ dijo el viejo
Ella llegó hasta el coche con cara de circunstancias, me dio un beso en la mejilla.
_Es lo último que hago por ti_ dijo en un susurro en mi oído.
_Descuida que te la devolveré enterita_ dijo el viejo mientras ella entraba en el coche
Y luego vi el coche alejarse y sentí como mi alma se estrujaba.
No pensé que me dolería tanto.
Me arrepentí en el acto de lo que había hecho, era una tontería. Seguramente nada pasaría. En dos días nos marcharíamos, ella tenía la sospecha de que los hallazgos en la caverna no eran tales, que el viejo había “plantado” esos objetos allí, pero quería hacer una última inspección.
No tenía sentido quedarnos más tiempo.
Comimos unas hamburguesas con los niños en la cafetería de la posada donde servían comidas ligeras.
Y luego los dejé dormidos y me dispuse a esperar.
Calculé que ya estaban dentro del cine, desde hacía un buen rato por lo menos.
El vestido era tan corto que ella al sentarse exhibiría sus muslos y se le notaría que no llevaba bragas, era casi imposible que el viejo no se diera cuenta.
Por dios que cachondo estaría ese maldito neandertal, intentaría algo, tal vez pasar una mano por sus hombro desnudo, pero ella se la quitaría de una manera glacial.
De pronto lamenté que ella fuera tan glacial, tan distante, sabía que no le daría a ese viejo ni la más remota chance de acercarse.
Pero ¿Por qué lo lamentaba? Era mejor así, si algo pasaba, no lo soportaría.
Era como un doble juego constante de querer que pasara algo, improbable, remoto y a la vez el temor de que pasara y no poder soportarlo.
Pasó una hora y luego media hora más.
Y entonces un mensaje del viejo iluminó mi móvil.
_Joder, esto es la hostia_ escribía.
¿Qué coño era la hostia que quería decir con eso? ¿Le había metido mano, en el cine? No, era imposible, conociendo a Elena, era muy altiva para dejarse meter mano en medio del cine, ni siquiera me lo había permitido a mi cuando novios.
El móvil volvió a vibrar.
_Las tetazas de tu mujer, son de cine_ ponía el viejo
Son de cine, estaban en un cine, hasta allí llegaba el ingenio de ese paleto, solo era eso.
Y por otro lado me seguía poniendo que ese viejo hablara de ella en forma soez, no podía evitarlo.
Pasó otra media hora arrastrándose como una serpiente, me serví una copa del frigorífico, una cerveza helada, hacía calor, cada vez estaba haciendo más calor, nos íbamos a achicharrar como había dicho el viejo.
_ ¿Todo bien por allí?_ le escribí a mi esposa, no recibí respuesta.
El móvil volvió a vibrar, la pantalla se iluminó.
_Cuando te lo cuente no vas a poder creerlo, chaval…._ escribía el viejo
¿Qué quería decir con eso? ¿Qué era lo que no iba a poder creer? Seguramente como ella le había parado los pies, seguramente el viejo no habría podido resistir la tentación de intentar algo a pesar de que le había dicho que no hiciera tonterías y ella no habría tenido más remedio que frenarle de mala manera.
Era mejor así, mañana mismo emprenderíamos el regreso, todo se había torcido, yo me había torcido, yo me había perdido en el laberinto perverso de mis fantasías.
Tenía suerte si Elena me perdonaba toda esta locura.
Y entonces la pantalla de mi móvil volvió a iluminarse, parecía que fuera una pequeña criatura con vida propia.
Lo cogí, leí otro nuevo mensaje del viejo, me quedé de piedra, volví a leerlo, una dos, tres veces, no dando crédito a esas palabras del viejo.
_Las tetas de tu mujer son la cosa más rica que me he comido_
Volví a leerlo y luego uní a esas palabras a la acción que el viejo me sugería, el hecho de ese paleto comiendo las tetas de mi mujer en el cine.
No lograba hacer una conexión entre esas palabras y el hecho, no llegaba a tomar forma en mi mente.
Eso no había sucedido, estaba seguro de ello, ella jamás dejaría que eso pasara, en un lugar público además.
_La muy guarra se sacó las perolas fuera del vestido, te felicito por la mujer que tienes_ escribió el viejo
_Estamos regresando_ escribió mi esposa
_ ¿Todo ha ido bien?_ le escribí
Ella escribía y borraba y volvía a escribir, el corazón estaba a punto de dar un vuelco dentro de mi pecho.
_Si……._ escribía mi esposa.
_De la película no me preguntes porque no me he enterado_ me escribió el viejo
_ ¿Estás bien?_ le escribí a mi esposa
_Ella tampoco se ha enterado mucho de la película_ escribió el viejo.
Y luego escuché el ruido de un coche acercándose, era el motor asmático del Seat.
Estaba tan ansioso que pensé en bajar y esperarles en el parking.
No, los niños dormían, debía esperar en el cuarto.
No podía haber pasado lo que el viejo sugería, estaba jugando conmigo, con mis nervios.
Escuché el ruido del coche muy próximo a la ventana, salí a un pequeño balcón que tenía la habitación.
El coche se detuvo justo debajo y entonces lo vi, las luces interiores estaban apagadas y todo era penumbra, ellos estaban hablando seguramente, el viejo y mi esposa y el motor encendido, crepitando y gruñendo y molestando a los otros pasajeros del hotel, pasaron cinco minutos.
¿Por qué ella no bajaba del coche y ya?
Pasaron otros cinco minutos.
Pensé en precipitarme dentro del coche y ver lo que pasaba allí, a duras penas pude contenerme.
Otros cinco minutos.
Luego otros cinco minutos.
Y luego ella descendió, con paso felino, primero una pierna poderosa y luego la otra, algo parecía retenerla, impedir que saliera del coche, pero luego su espléndido cuerpo estaba de pie al lado del coche y cerraba la portezuela y el viejo aceleraba y se marchaba y escuché los taconazos en el pavimento.
Ella había ingresado en el hotel.
Me asomé al estar de la suite, mire la puerta del cuarto de los niños, entreabierta, dormían tranquilamente.
Y luego escuché la puerta de la suite abrirse y vi la silueta curvilínea de Elena recortarse en la penumbra.
_Nacho ¿eres tú?_ dijo ella
_Sí, soy yo…_ dije
Su rostro estaba serio, demudado, era una máscara trágica, pensé lo peor.
_ ¿Has….has follado con ese viejo?_
_No…..no hables aquí…._ dijo ella y dejó su bolso sobre un pequeño sillón.
_Vamos al cuarto_ dijo luego, yo le di paso, ni siquiera hubo un esbozo de saludo entre nosotros, ni beso de bienvenida ni nada.
_Necesito quitarme este vestido_ dijo luego, ya dentro del cuarto.
El pequeño vestido estaba arrugado, como si hubieran querido quitárselo a la fuerza.
Le ayudé a bajar la cremallera en la parte de la espalda.
Ella era como una escultura viviente enfundada y apretujada dentro de esa pequeña prenda.
Salió a los trompicones de su cuerpo.
Joder estaba desnuda, ya lo sabía pero ver su cuerpo sin ropa interior luego del vestido me desconcertó.
_Nacho, es mejor que te prepares y te armes de valor y de lo que tengas a mano…._ dijo ella, se recostó en la cama completamente desnuda.
_ ¿Qué ha sucedido?_ dijo
_ ¿Hay algo para beber?_ dijo ella
Busqué en el pequeño frigorífico, quedaba una pequeña botella de vodka.
_Hay esto y hay zumo_ dije
_Prepárame algo fuerte_ dijo ella, seguía recostada en la cama, completamente desnuda, un brazo sobre la frente, como tapándose la cara.
Mezclé el vodka con el zumo de naranja, preparé dos copas bien cargadas.
_Lo que acaba de suceder es la cosa más vergonzante y cutre que he hecho en toda mi vida y te digo algo, te odio por ello_ dijo Elena
_Yo…….soy un gilipollas_ dije
_Pero más me odio a mí misma_ dijo ella incorporándose sobre los codos y bebiendo un largo trago, sus tetas repuntaban hacía arriba de un modo que nunca dejaba de asombrarme, era realmente como si un hilo invisible tirase de los pezones desde el techo.
_ ¿Qué fue lo que…..?_
_Voy a contártelo todo, es solo que estoy juntando valor para hacerlo, cuando comience a hablar no me interrumpas, porque no sé si tendré valor para retomar lo que te voy a contar_
_Joder……_ dije
_Acuéstate a mi lado y apaga las luces_ dijo ella
Me recosté a su lado, en la cama, apague la lámpara en la mesilla de noche, la ventana estaba abierta y entraba una brisa que apaciguaba un poco el bochorno de la noche.
La voz de Elena comenzó a contar, como si estuviera suspendida en el aire, una voz sin cuerpo ni alma.
”Cuando íbamos por el pasillo del cine, sentí su manaza en mi cintura, me incomodó pero estaba preparada para que hiciera algo así, se la quité, lentamente sin violencia.
_Si me vuelves a poner una mano encima me marcho de inmediato_ le dije
_Vale, niña, lo que tú digas_ dijo él, el olor de su colonia barata me inundaba las fosas nasales.
No sentamos en las butacas, era en la última fila, había poca gente en la sala, había aire acondicionado y pronto sentí como mis pezones se erizaban, entonces las luces se apagaron.
_ ¿Os lo habéis montado con muchos tíos?_ dijo el viejo en mi oído, su aliento olía a tabaco y a alcohol y se mezclaba con el perfume cutre de la colonia.
_ ¿Los elegís por algo especial? ¿Por el tamaño de la polla?_ dijo
_Cállate, déjame ver la película_ dije de forma cortante_
La película comenzó y era una película de estas de Hollywood, de acción, una de esas de Búsqueda implacable o algo así
Entonces sentí la mano de don Eusebio en mi hombro, había rodeado mi cuello por detrás y su manaza descansaba sobre mí hombro.
_Habíamos quedado en que no me tocaras_ dije
_Cállate y mira la película_ dijo, sin mirarme, sin alterarse.”
Sentí como el cuerpo de Elena se tensaba, sus tetones oscilaron agitados, con su respiración, yo también me había quedado helado al escuchar de su boca esa frase del viejo, recordé lo que me había dicho que no la interrumpiera.
“Y entonces cometí el primer error de esa noche, porque dejé que su mano siguiera en mi hombro y me callé la boca, como me había ordenado y miré al frente pero por supuesto no me podía concentrar en nada de la película, me había dado una orden el maldito viejo, que me callara y mirara a la pantalla y eso estaba haciendo.
¿Quién mierda se cree que es? Pensé
Y entonces sus dedos comenzaron a moverse, me acariciaban el brazo, suavemente, arriba y abajo, sentía el dorso de las uñas y las callosidades de los dedos y me estremecí, no pude evitarlo, sentí como mi piel tiritaba.
_ ¿Tienes frio?_ dijo en mi oído
_No….._ dije y lo miré por un momento, sonreía el maldito cabrón.
_Puedo decirle a Pitu que apague el aire_ dijo él
_No, está bien…._dije y volví a mirarle.
_Eres guapa de cojones_ dijo él
Volví a mirarle y aquí la gran sorpresa de la noche, estuve a punto de decirle gracias, así como lo oyes.
_Te digo la verdad, chica, no me creo eso de que sois una parejilla liberal, no das el tipo, eres una verdadera dama, es que se ve de lejos…..no, no me lo creo…._
Otra vez le mire y esta vez sí lo dije, lo dije a pesar de mi misma, como si un poder oculto me llevase a decírselo.
_Gracias…._ dije
_Eres una chica fina y una dama y una madraza, es que vamos eso se ve, no me lo creo….. eso que cuenta tu maridito…._
_No es verdad_ dije, la película era lo suficientemente ruidosa como para que pudiéramos hablar, seguía sintiendo su mano acariciándome el brazo, mi piel seguía erizada y también notaba mis pezones erectos por el frio del aire acondicionado.
_ ¿No es verdad que eres una dama?_ dijo y su otra mano me acarició el brazo opuesto, con el dorso de los dedos, esta vez temblé de verdad, mi piel se erizó completamente
_Para….no es verdad que seamos una pareja liberal, mi marido se lo ha inventado…._dije
_ ¿Para qué haría algo así?_
_No lo sé_ dije y traté de mirar al frente
_Yo sí sé porque lo ha hecho_ dijo
Yo seguí mirando al frente pero sus manos seguían acariciándome en forma muy leve, su brazo izquierda pasado por detrás mi espalda y esa mano acariciaba mi hombro izquierdo y su mano derecha iba de abajo arriba sobre mi brazo derecho
_Tu marido quiere que tú y yo follemos, es un cornudo consentidor_ dijo el viejo
_ ¿Qué dices? ¿Vas a darme el coñazo toda la película?_ dije en voz baja, pero al hacerlo acerqué mi cara a la suya y en la penumbra me pareció una máscara grotesca, un rostro antiguo sacado de una antigua litografía.
_Digo que tu marido quiere que tú y yo follemos_ dijo
_No…..para…..de tocarme….._ dije, pero la verdad mi piel estaba erizada y era algo que me estaba volviendo loca y no quería que parase
_Y tú quieres darle el gusto, complacerlo ¿hasta dónde vas a llegar?_
_No voy a llegar a ningún la…_ intenté decir, pero no acabé la frase.
El viejo me había dado un pico en los labios.
Realmente me sorprendió y eché la cabeza hacía atrás, sus labios habían golpeado los míos.
_Vuelve a hacerlo y te meto una hostia…_ dije, pero era ridículo, pues él seguía acariciándome suavemente el hombro izquierdo y el brazo derecho y yo le dejaba.
_Nunca me he follado una dama, una dama de verdad, como tú, que ha ido a la universidad y esas cosas_ dijo
_ ¿Tú has plantado las piezas en la cueva?_
_No, sería un cabrón si lo hubiese hecho, chiquilla_ dijo y otra vez volvió a besarme, un pico muy breve…._
_Te dije que no hicieras eso_ dije, pero mi voz temblaba
_Joder con los muslazos que te cargas…. ¿haces mucho ejercicio?_
_Me cuido….si….._ dije
_Pero hay algo que la naturaleza da, que no lo compras en el gimnasio…_ dijo y entonces la mano que estaba sobre mi brazo me acarició el muslo derecho, con el dorso de la mano y los dedos, lentamente.
_Para esto querías que llevara este vestido tan corto…._dije
_Ajá…..si…….. para esto, claro……_ y volvió a acariciar el muslo y ahora sentía toda la piel de mis piernas erizadas.
_Te había puesto claro que no me tocaras…._dije y nos miramos y pensé que me volvería a besar y me preparé para ello.
_Estás temblando, el dueño del cine es amigo mío, voy a pedirle que quité el aire, a ver si te resfrías…._ dijo y entonces se levantó de la butaca y cogió el pasillo y se marchó.
Me quedé sola, sentada en la butaca, me cogí de los apoyabrazos, debía marcharme del cine, inmediatamente, el viejo tardaba, en la pantalla Liam Neeson estaba matando alguien, se lo merecía seguramente.
Noté que el aire se volvía un poco más denso, habían apagado el aire frío.
Vi la sombra del viejo materializarse en el pasillo y luego avanzar a trompicones por entre la fila de asientos hasta llegar a mi lado.
_ ¿Me has extrañado?_ dijo
_No….._ dije, se sentó en la butaca y pasó otra vez el brazo por detrás de mi espalda y su mano izquierda llegó hasta mi hombro.
Y me reconfortó sentir sus dedos otra vez allí y a la vez volví a temblar.
_ ¿Dónde habíamos quedado?_ dijo el viejo
Y esta vez su mano derecha rozó una de mis tetas sobre el vestido, con el dorso de la mano, sentí el pezón endurecerse al instante.
_Parece que sigues teniendo frío_ dijo y luego apoyó su mano derecha sobre mi muslo, su mano pesada y callosa.
_Joder el cuerpazo que tienes y eso que has parido dos críos_ dijo
Yo no respondí, miraba la pantalla y me dejaba acariciar, su mano recorrió el muslo y se metió un poco por dentro del vestido, que ya estaba subido naturalmente por lo corto que era.
Volví a estremecerme
_Dime una cosa, no llevas bragas ¿verdad?_
_ ¿Cómo quieres que me entre esto si no?_ dije sin mirarlo
_Mírame_ dijo y le mire, en la penumbra pude notar que sonreía y en ese momento recordé eso que dices tú de que es un neandertal, un verdadero espécimen de estudio.
_ ¿Qué?_ le dije
Y entonces su boca llegó hasta la mía como en cámara lenta y luego nos besamos, nos dimos un morreo, el aliento de tabaco y alcohol y colonia barata me inundaron la boca y al mismo tiempo su mano se metió por dentro del vestido, llegó hasta mi ingle y la recorrió todo y resbaló hasta mi coño, toda su mano, los cinco dedos y los cinco dedos repasaron mi vulva desnuda y lo sabía, yo lo sabía desde hacía varios minutos y ahora lo sabía el también, estaba mojada, mucho”
Yo estaba tirado muy tieso al lado de mi esposa, con los ojos cerrados, la polla en una erección comprimida dentro de mis calzoncillos.
_Nacho ¿estás ahí?_ dijo ella y cogió mi mano
_Te besaste con ese viejo en el cine_ murmuré
_Pero no quería hacerlo_
_Pero lo has hecho_ dije
_ ¿Tiene razón el viejo? ¿Quieres que folle con él?_ dijo ella
_No…..no se realmente lo que deseo….ni por qué le dije esa estupidez de que éramos una pareja liberal_
_ ¿Quieres que seamos una pareja liberal?_ dijo ella, lo sentía como un interrogatorio, en donde yo era culpable y ella debía hacerme confesar mi crimen.
_Quiero que nos marchemos de aquí_ dije
_ ¿Te sigo contando lo que sucedió?_
_No follaste con él, ¿verdad?_ dije, como si eso realmente fuera lo importante.
_Me he besado con él_ dijo ella
_Sigue contando, todo, con todos los detalles_
“Me estaba besando con él, su lengua buscaba la mía pero yo se la negaba, no me lo podía creer, tenía más peso eso de sentir su boca sobre la mía y yo estar devolviendo el beso que el hecho de que su mano estuviera en mi coño.
Me tocó de forma muy ruda, casi torpe, sus dedos fueron por todo mi coño arriba y abajo, el más leve roce sobre el clítoris me arrancó un gemido y no pude evitar gemirle en la boca.
Eso le envalentonó y me penetro con un dedo, sentí su dedo grande y calloso entrar dentro de mi coño y entonces mi cuerpo se arqueó y un poco me giré hacía él y su mano izquierda que me abrazaba, resbaló hacía abajo y sentí esa otra callosidad sobre el pecho y esa mano bajó por dentro del vestido y se metió bajo la tela y sentí como una garra me estrujaba todo el pecho izquierdo, esa callosidad y dureza sobre el pezón.
Mi mano derecha, como un acto reflejo había bajado hasta su vientre abultado, como si quisiera detenerle, porque su mano dentro del coño me penetraba y de alguna manera me hacía perder el equilibrio.
Sentí un ruido de chapoteo, leve pero en mis oídos repercutía como las compuertas de un dique al abrirse, era mi propia humedad en el coño y me di cuenta que además estaba sudando, hacía calor y todo era pegajoso y sucio y quise apartarme un poco, pero el viejo me atrajo sobre si y mi mano que estaba en su panza resbaló más abajo y algo en mi cerebro se paralizó.
Le había tocado la polla, sin querer y me asombró que eso estuviera ahí, porque era como si no fuera parte de su cuerpo, por lo dura que estaba, como si no fuera de carne, estaba dura y era grande, demasiado grande.
Tuve miedo entonces y quité la mano y pude despegar mi boca de la suya.
_Para….para….para….._ repetí pero él seguía penetrándome con un dedo y sentía los nudillos hacer tope en mi pubis y su otra mano seguía estrujándome el pecho izquierdo.
Me besó en la mejilla, me olisqueaba como un perro, me lamió la cara, cerré los ojos
_Cógeme la polla_ me dijo en un susurro
Mi mano derecha estaba su panza y con la izquierda cogía su brazo derecho, el de la mano que estaba penetrándome el coño.
Y otra vez volví a estremecerme, pues me había metido un segundo dedo dentro del coño, creo que eran dos, eran muy gruesos y callosos, nunca había sentido algo así.
Y casi maquinalmente giré la cara y volvimos a besarnos y esta vez mi lengua jugueteó con la suya.
_Cógeme la polla anda, mete la mano por dentro de los pantalones…._ dijo y me besó en el cuello, su lengua era reseca y áspera como la de un gato.
Entonces comenzó bajar esa lengua por mi cuello y luego la sentí en la clavícula y más abajo en el pecho y esas boca estaba tan caliente y la sentía sobre mi sudor y miré hacia abajo y vi su cabeza y su brazo izquierdo debía ser muy largo, porque me seguía teniendo abrazada y esa mano estaba por dentro del vestido y retorció mi pezón y esta vez gemí un poco más fuerte, más claro y escuché como alguien se movía en uno de las butacas de adelante
Y el viejo besaba mi otra teta por sobre el vestido, hurgaba allí entre la tela como un animal buscando comida y mi mano resbaló por su vientre y volví a tocar su polla erecta por sobre los pantalones y la deje allí y otra vez volví a sentir que no era parte de su cuerpo, que no era de carne de verdad.
Y sus dedos me estaban penetrando de un modo salvaje y besé la cabeza y sentí las lágrimas aflorar en mis ojos y no podía evitarlo y besé la cabeza de ese viejo, el pelo grasoso y espeso y mi mano izquierda acaricio esa gran cabeza animal, con dulzura, con reverencia y quería sentir su boca, quería sentir su boca en mi piel, pues había cogido mi pezón por sobre la tela, me estaba humedeciendo la tela con su saliva.
Y entonces, creo que fue en ese momento que estrujé su polla por sobre la tela de los pantalones y creo que ya nada me importaba.
Mi mano izquierda, la que acariciaba la cabeza del viejo comenzó a correr uno de los tirantes del vestido hacía un costado y luego a tirar hacia abajo.
Yo misma quería liberar mi pecho ¿Puedes creerlo? Quería sentir esa legua rasposa sobre mis tetas.
El viejo se dio cuenta y quitó su mano izquierda de mi pecho y dejó de abrazarme y entonces me ayudó a bajar el vestido, pero era muy ajustado y entonces mi pecho derecho comenzó a asomar, en toda su desnudez, en toda su grandeza deforme, no me gustaba ver mi teta así, deformándose por la presión de la tela y él seguía penetrándome con los dedos y yo seguía estrujando su polla por sobre los pantalones.
Y entonces mi pecho se desbordó completamente por sobre el vestido.
Mi pezón golpeó por la inercia la nariz del viejo, estaba desnuda frente a él y entonces Don Eusebio cruzando la mano izquierda por sobre mi torso, libero la otra teta.
Estaba en tetas, en pelotas frente a él, quien se abalanzó con su boca sobre el pezón derecho y sentí morirme, te juró, me estaba matando y metí la mano por dentro de sus pantalones y cogí su polla por sobre los calzoncillos y la zarandee de arriba abajo, quería que le doliera, quería saber si era de verdad, si era de carne lo que estaba tocando.
Teníamos razón los dos esa primera vez que le vimos desnudo, es una polla enorme, es que no es normal, jamás había tocado una polla así.
Y entonces metí la mano por dentro de los calzoncillos y toqué piel y me llamó la atención lo caliente que estaba y escuchaba gemidos y era yo misma, ya estaba gimiendo como una guarra y entonces una mano callosa me amordazó y la boca del viejo fue hasta el otro pezón y siguió besando y mordiendo, me daba pequeños mordiscones como un animal, iba de una teta a la otra sin descanso, abría mucho la boca, quería tragar todo lo que podía como un desesperado y yo ahora le estaba pajeando en toda regla y sentí mi cuerpo arquearse, ¿sabes? cuándo me corro es como que el cuerpo me va dando avisos, de que estoy cerca, de que estoy por venirme.
Esta vez no, me corrí sin ningún aviso previo, es que me estaban pasando tantas cosas por el cuerpo, que no puedo explicarlo, menos mal que me estaba amordazando con su mano, pues sino nos hubiesen echado del cine.
Y sentí como un líquido pegajoso me envolvía la mano, el chorro de semen me corría por la muñeca y más arriba por el brazo.
Luego fue como si despertara de una pesadilla, estaba repantingada sobre la butaca del cine, se escuchaba una explosión en la pantalla, mis tetones estaba sudados y salidos por fuera del vestido, los dedos del viejo seguían en mi coño que latía con fuerza, sentía toda mi mano derecha pringada y sujetando la polla que parecía no perder dureza.
La cabeza del viejo estaba apoyada entre medio de mis pechos y lo toqué con mi mano izquierda con temor, el pelo parecía de cartón, hubiese querido evaporarme de allí, desparecer.
Entonces, ya te digo, como en una pesadilla, el viejo quitó su mano de dentro de mi coño y sin mirarme, con su cabeza todavía entre mis tetas, trajo su mano hasta mi boca, sus dedos estaba pringados de mis propios flujos y esos dedos de neandertal tocaron mis labios y supe lo que el viejo quería.
Abrí la boca y chupé esos dedos que había estado en mi coño y un espasmo me recorrió enterita”
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- Relato #239617— title-regex: contiguous parts (3 -> 4)
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