Xtories

Campus Cornudo (Cap. 9)

José le advirtió que no se resistiría. Ahora, Carlos observa desde la sombra cómo la humillación se vuelve carne y hueso, y comprende que la promesa de su verdugo no era una amenaza, sino un destino inevitable.

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NOTA DEL AUTOR:

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CAPÍTULO 9

DÍA 6

Todo hacía presagiar que el sexto día sería parecido a los demás. Y de hecho empezó como los otros días, aunque ya de buena mañana se produjo una pequeña diferencia; Laura decidió salir directamente en topless y renunciar a cubrirse las tetas. Por mi parte, me resistía a quitarme las bermudas y evitar la humillante vergüenza de mostrarle a todos mi minúscula pollita encerrada.

Pero cuando ya estábamos listos para salir, se iluminó mi pulsera con las palabras “Sala de Reuniones”.

–¿Por qué nos llaman ahora? – comenté con extrañeza.

–A mí no me reclaman– dijo Laura mirándose su pulsera.

–¿Y eso? – pregunté extrañado.

–Vete tú a saber. ¿Te espero a que vuelvas o quieres que te acompañe? – dijo Laura.

–No te preocupes, si sólo me han llamado a mí será por algo. Adelántate tú y nos vemos luego en la piscina.

Crucé el jardín hasta el edificio principal y al entrar me estaba esperando Elisabeth.

–Buenos días, Carlos, ¿cómo va la terapia? – preguntó a modo de saludo.

–Bien – contesté un poco seco y dubitativo.

–¡Genial! – dijo – te he llamado para revisar tu cinturón de castidad. ¿Puedes tumbarte en la camilla?

Me tumbé, pero sin desnudarme, no sé por qué, pero no me apetecía ponerle las cosas fáciles. El cinturón de castidad se había convertido en un pequeño gran suplicio.

Elisabeth se acercó y tirando mis bermudas hacia abajo me dijo – ¿me permites? – Ahora sí que me vi obligado a levantar ligeramente el culo para permitirle retirar las bermudas.

Durante unos minutos Elisabeth revisó el cinturón y finalmente dijo – perfecto, se ha adaptado perfectamente.

–De todos modos, voy a sustituirlo por un modelo de una talla ligeramente inferior.

–¿¿Cómo??? ¿Más pequeño? ¿Y eso? – pregunté sintiendo un mal presagio.

–Normalmente, el primer cinturón que colocamos a los cornudos es un modelo más grande del necesario para evitar problemas de rozamientos, pero una vez el pene se ha acostumbrado a no tener erecciones aprovechamos para sustituir el cinturón por otro de la talla correcta. Si me permites... – dijo sujetándome la polla y ágilmente liberándola temporalmente.

Apenas tuve tiempo de ser consciente de la preciada libertad porque, al instante, volvió a estar prisionera en la nueva celda, como mínimo, un centímetro más pequeña.

–Perfecto. – dijo auto felicitándose – puedes reunirte con los demás.

Tras incorporarme y colocarme las bermudas salí al exterior donde me crucé con José.

–Buenos días, Carlos – me saludó tendiéndome la mano y se la devolví huraño.

–Aún no nos han presentado, pero como habrás visto me han asignado a Laura como clienta preferencial.

–Y ahora que he tenido ocasión de conocerla, quería aprovechar para felicitarte– y tras una breve pausa continuó – Tienes una esposa increíble.

–Guapa, inteligente y muy fogosa. Sin duda es la mejor de todas las que actualmente tenemos en terapia. Es un auténtico pibón, esbelta, culo prieto, guapa no, guapísima y esas tetas... por Dios que tetas tiene tu mujer. La califico con un 10 sobre 10.

A medida que avanzaba en los elogios, estos se hacían cada vez un poco más soeces. Contesté con un ligero gruñido y me dirigí hacia la zona de la piscina.

–Sabes que pronto me la follaré, ¿no? – dijo tras alcanzarme y andar a mi lado.

–Y la tuya no es como María, no se conformará con un par de polvos bien hechos. No. Laura tiene vicio; se le nota cuando le hago los masajes. Es de las que cuando prueban una buena polla quieren repetir.... y no pueden parar.

Disimuladamente aceleré el paso, pero él me lo igualó.

–Antes de que te vayas– dijo levantando un poco la voz y forzando que me detuviera un instante, –quiero que sepas que la voy a reventar a pollazos y por fin sabrá lo que es disfrutar de un orgasmo de verdad... me voy a correr en todos sus agujeros, la boca, el coño y ese culito tan precioso que tiene.... ¿Cómo? – José se me quedó mirando incrédulo – por la cara que has puesto.... ¡No me jodas! ¿Es virgen del culo? Eso sí que no me lo esperaba.... Uauu... cuando le rompa el culo se volverá loca... eso tienes que verlo...

–¡Eso no va a pasar! – interrumpí casi gritando – Laura jamás permitirá que la sodomices.

José me miró con cara sonriente – ¿que no lo permitirá? – y empezó a reírse como poseído – Me lo va a pedir ella, me lo suplicará... ¿qué te apuestas?

–Nada – respondí tajante y me fui sin esperar respuesta.

–¡Recuerda lo que te he dicho! – dijo José alzando la voz –¡Será ella quien me suplique que la folle por el culo!

No quería oír más. Continué mi caminó casi corriendo sin mirar atrás.

Cuando me acerqué a la piscina, cambié repentinamente de dirección y busqué refugio en nuestro bungalow. Tenía los ojos enrojecidos y echaba espuma por la boca, la ira me estaba devorando. Tras unos angustiosos minutos conseguí relajarme, pero la conversación con José me había hundido tanto que, ahora, quitarme las bermudas y humillarme un poco más me pareció casi buena idea.

Así que completamente desnudo, con mi polla encerrada en su minúsculo cinturón de castidad me fui al encuentro de mis compañeros de desdichas.

* * * * *

Al llegar a la piscina me encontré al trío calavera, Silvestre, David y Marcos, que, como siempre, hablaban animadamente con una cerveza en la mano.

–Mira quien viene – dijo Silvestre a modo de saludo.

Respondí al saludo sin demasiado entusiasmo, pero pude comprobar como los tres observaban mi cinturón nuevo y se percataban de sus minúsculas dimensiones, aunque, afortunadamente, nadie se animó a expresar comentarios hirientes.

–Te informo, – dijo Silvestre – en la zona de chicas hay movimientos interesantes. Ves la morena de la izquierda, es la esposa del raro, el cornudo sumiso. No sé cómo se llama.

–Verónica, o eso creo que me dijo mi mujer – Aclaré.

–Pues eso, la Verónica esa, se ha pasado toda la mañana sobando a Adriel, el macho alfa cachas. Mira, ahora se están morreando y se la está repasando de arriba a abajo. Estos en nada están en una celda follando.

–¿Vais a ir a verlo? – pregunté – No sé si me apetece mucho.

–¡Pues claro que vamos a ir! – alzó la voz Silvestre – La Verónica esa es una autentica slutwife; acumula más insignias de todas las demás chicas juntas.

–¿Slutwife? – pregunté confuso –eran las que participaban en orgías, ¿no? –

–Sí, y no sólo es slutwife, también tiene las insignias de anal wife y slave wife. Es una viciosa de las que hacen historia.... y no me extraña, con el marido que tiene.

–¡A ver qué insignia obtiene hoy! – concluyó Silvestre con una risa.

–¡Mira! – interrumpió Silvestre –¡Ya se van!

Los seguimos con la mirada y, en efecto, fueron directos hacia las celdas. No tardamos en seguir a la pareja.

De ese modo, sin demasiadas ganas, me encontré de nuevo recorriendo los pasillos oscuros que daban acceso a las celdas. Fuimos los primeros en llegar y aprovechamos para sentarnos en primera fila.

En su interior Verónica yacía desnuda y frente a ella, Adriel presentaba una erección completa de sus 22 cm de polla. Se acercó a Verónica y utilizando unas cintas que tenía la cama la ató en cruz, con los brazos y las piernas completamente abiertas. Su coño, completamente depilado, parecía palpitar al mismo ritmo que su corazón.

Entonces, lo que parecía haber sido la pared posterior, la que estaba en frente de nuestro espejo trampa, se abrió y, detrás de ella, aparecieron diez hombres completamente desnudos que se masturbaban mirando la escena. Los había blancos, mulatos y negros; algunos altos, otros bajos, algunos con pollas de grandes dimensiones y otros con pollas, claramente, más pequeñas que la mía

Cuando Verónica los vio sintió un escalofrío y sus brazos se tensaron en un inútil intento de zafarse de sus ataduras. Así, abierta de piernas, mostrando su coño perlado y húmedo Adriel se abalanzó sobre ella para lamer y sorber aquel manjar.

–Ummmmmm – suspiró Verónica al sentir como la lengua de Adriel lamia su clítoris. Adriel, se ayudó con sus dedos, y uno tras otro los fue incrustando en aquel dilatado coño. Uno, dos, tres, cuatro... y cuando parecía que no cabían más, introdujo el quinto dedo arrancándole un grito de dolor a Verónica.

–Ahhhhhh!!! ¡¡¡¡¡Dios!!!!!

–La va a romper – dijo Marcos.

Ya con la mano entera dentro del coño de Verónica la retiró ligeramente para volver a introducirla. – Ahhhhhh – una – Ahhhhhh – y otra vez. – Ahhhhhh Dios – suspiraba Verónica.

Tras un jadeo especialmente intenso de Verónica, Juan aumentó el ritmo como enloquecido. Metía y sacaba la mano a toda velocidad mientras Verónica chillaba enloquecida.

– ¡Siiiiiiii!!!!!! Más.... más... más.... – cuando de repente un torrente de líquido transparente salpicó a Adriel dejándolo empapado – Ahhhhhh!!! – chilló Verónica alcanzando el primer orgasmo de la tarde.

Pero Adriel no se detuvo, continuó percutiendo el coño de Verónica a toda velocidad mientras continuaba expulsando líquido. – Ahhhhhh… me cooorrrooo!!! – gritaba Verónica – me corro!!!! me cooorrrooo!!!

Hasta que finalmente Adriel se detuvo y Verónica quedó desfallecida sobre la cama. Pero apenas tuvo tiempo para recuperarse porque Adriel, acercando su polla al coño de Verónica se la metió de una estocada hasta los huevos.

– Ohhhhhh – jadeó de nuevo Verónica.

–Vaya mierda de coño – se quejó Adriel – está tan abierto que ni con mi polla de 22 cm noto nada. – Y sin avisar, sacó su pollón del coño abierto de Verónica la desató y la hizo girar sobre si misma dejándola a cuatro. Entonces, agarró su polla con la mano derecha y dirigiéndolo a la entrada del culo empujó con fuerza.

–¡¡¡Hayyyyyyy!!!! – gritó Verónica al notar aquella monstruosidad introduciéndose por su culo. Pero Adriel no se detuvo, una vez superado el anillo dio un último empujón y se la introdujo entera hasta los huevos.

¡plof! Se oyó cuando los cuerpos chocaron entre sí seguido de un –¡¡¡Ohhhhhh!!! – estremecedor por lo sentido.

¡plof! ¡plof! ¡plof! Adriel empezó a follarse el culo de Verónica casi al mismo ritmo con el que le había percutido el coño un poco antes.

– Ahhhhhh Dios!!!! me llenas!!!!

Silvestre, David y Marcos asistíamos a aquel espectáculo completamente atónitos mientras los 10 espectadores del otro extremo se masturbaban.

–Me corrroooo!!! – chilló de nuevo Verónica – me corrroooo.... Ahhhhhh!!!

Tras aquel segundo orgasmo, Verónica se dejó caer tumbada boca abajo, pero Adriel la sujetó y levantándola a peso impidió que su polla escapara. Continuó penetrándola profundamente. ¡plof! ¡plof! ¡plof! Sin reducir ni un ápice el ritmo mientras Verónica encadenaba un orgasmo tras otro.

–¡Ahhhhhh!!!!! ¡No puedo más!!!!! ¡Ahhhhhh!!! ¡Me cooorrrooo!! ¡Dios!!!

Finalmente, Adriel, con una última penetración tan profunda que hizo gritar a Verónica y empezó a correrse en su interior. Habían pasado exactamente 28 minutos ya que así lo indicaba un cronómetro de la pared que se detuvo en el momento de la eyaculación.

Verónica estaba completamente desvanecida cosa que aprovechó Adriel para tumbarla de nuevo boca arriba y atarla en cruz como al principio. De su culo rezumaban gotas del semen.

Cuando estuvo bien atada, Adriel se retiró y se abrió la puerta frontal permitiendo a los 10 pajilleros entrar atropelladamente. Uno aprovechó para penetrar a Verónica por el coño, dos más se peleaban para metérsela en la boca y los demás, simplemente, se masturbaban compulsivamente.

Los primeros no tardaron en correrse y uno tras otro, vaciaron sus huevos sobre Verónica que quedó completamente impregnada de semen. Su coño rezumaba leche, su pubis, su barriga y sus tetas habían sido mancilladas con la leche. Girando un poco la cara, Verónica escupió un poco de semen que no había podido tragar. Finalmente, los pajilleros se retiraron y Verónica quedó sola en el centro de la sala.

Entonces se iluminó la puerta que daba acceso a la sala y su marido apareció súbitamente. Ni me había dado cuenta de que estuviera mirando el espectáculo; de hecho, cuando me giré pude ver que la minúscula celda estaba completamente llena.

El marido de Verónica se arrodilló a su lado.

–Fóllame – pidió ella con un hilo de voz apenas audible.

Justo en ese instante, con un clic se abrió el cinturón de castidad liberando un pene minúsculo de apenas 12 cm. Fue un polvo lamentable, el movimiento pélvico del cornudo parecía más el mete-saca de un conejo esquizofrénico que el de un hombre hecho y derecho. Y en menos de un minuto empezó a correrse lanzando el semen acumulado de las últimas semanas en tres potentes chorros que salpicaron la cara de Verónica.

Tras correrse se dejó caer sobre el pecho de Verónica y se besaron compartiendo los restos de lefa que cubrían su cara.

–Límpiame – dijo Verónica – y él, solícito, empezó a lamer de arriba a abajo el cuerpo de Verónica, sorbiendo y tragando todo el semen que la cubría.

Antes de que terminara, nos levantamos y nos fuimos sin cruzar palabra. Los cuatro estábamos enajenados por lo que habíamos visto.

Finalmente, Silvestre rompió el silencio. – Joder, me esperaba una sesión de sexo extrema, pero esto... joder esto… ha sido una burrada...

–La ha reventado – añadió David.

–Y así se ganan las insignias de Anal wife, Bukake wife, Fist fucking Wife y Kleenex cuckold – dijo Silvestre riéndose a carcajada viva con el juego de palabras entre kleenex y clean.

–Y la insignia de Semen Container. – añadió David.

–No, esa no. Creo que para ganarse la insignia Semen Container deben correrse en el coño en sus días fértiles. – corrigió Silvestre.

–No. Te equivocas. Eso es para ganar la insignia Inseminated Wife. Para ganar la insignia Semen Container deben correrse en todos sus agujeros: coño, culo y boca.

–Puede que tengas razón – aceptó finalmente Silvestre – ¡Vaya lio de insignias!

Y todos rieron descontroladamente; menos yo, que aún podía oír a José diciendo “me suplicará que le folle el culo”, “me suplicará que le folle el culo”…. Mientras se reía de mí.

* * * * *

Esa noche, al acostarnos aproveché para contarle a Laura lo que habíamos visto.

–Lo sé – respondió – vimos cómo se iban, pero, sobre todo, al volver nos enseñó sus nuevas insignias.

–¿Sabes que se ha hecho tatuar la insignia de hotwife en la nalga?

–¿Permanente? – pregunté.

–Sí, luce el As de Picas con cuatro estrellas: slutwife, anal wife, bukake wife y container Wife. ¿Pero sabes que es la insignia bukake?

–Sí, es cuando muchos hombres se masturban y eyaculan sobre ella – respondí. – Tu no harías algo así, ¿verdad?

–¿Estás loco? ¿Como puedes pensar que pueda hacer eso? Que guarrada, es una locura... no, no, yo te quiero. Estamos aquí para afianzar nuestro amor... no para hacer guarradas.

–¿Y por el culo? ¿Dejarás que te… te... te la metan por el culo? – pregunté atormentado por las palabras de José.

–¡¡¡NO!!! Ni loca. Se folla por delante... nada de guarradas antinatura – dijo convencida y logrando calmarme un poco, aunque en mi estómago persistía aquel molesto hormigueo.

DESPACHO DR. OSWALDO

LA COMPAÑÍA – SANTO DOMINGO

[LLAMADA TELEFÓNICA] TUUT... TUUT... TUUT...

[Doctor Oswaldo] El sujeto responde adecuadamente, debemos proceder con cautela, los alfa ya han recibido instrucciones.