Embarazada, cachonda e ignorada por su marido
La fiesta prometía ser solo una cena, pero las luces bajaron y las minifaldas se convirtieron en excusa para desnudar secretos. Lo que empezó como una invitación a observar se transformó en una orden: dominar, ser dominado o servir. Y cuando creyó que la noche terminaba con los amigos, llegó la verdadera prueba de quién lleva las riendas.
Mi vida en mi comunidad había dado un giro de 180º, era cuestión de adaptarse, no meter la pata y dejar que fluya, porque todos sabemos la situación y nuestro lugar. No iba a forzar ninguna situación, dejaría que, si tenía que pasar algo, viniera por ellos. Estefanía y Álvaro me habían invitado a una fiesta de cumpleaños y acepté, iba a ser una fiesta con los invitados contados y en su casa. Eso sí, me dejaron claro que para nosotros tres iba a ser más divertida. No pensé más en ello, porque tenía bastantes “problemas” en la cabeza. Este verano no iba a disfrutar de vacaciones, me corresponden algunos días después del verano. Tanto en julio como en agosto, me iba a tocar dar formación a varios grupos de personas y me preguntaba a quién se le habría ocurrido la idea, pero parecía que era algo normal. A mitad de la mañana hice un stop de la preparación de esa formación y aproveché para revisar mis correos. En mis correos había el de uno de mis primeros seguidores y que me había hecho más de una proposición, al principio de forma disimulada y poco a poco de forma más clara, pero no llegamos a un entendimiento, pero seguimos en contactos, unas veces más fluido y otras menos. Lo cierto es que no nos llevamos bien, durante estos más de cuatro años, siempre sospeché que había un misterio. Siempre conversé nada más que con él.
No sabía si eran de Valencia o de fuera, porque había momentos que en nuestras charlas entendía que era de aquí y en otros momentos que no lo era. En esta última conversación hace una exposición que no voy a contar, pero me hace además de sentir más curiosidad, me provoca un interés. Me propone una fecha que me viene no muy bien, porque la fiesta de Estefanía y Álvaro es un viernes, ellos quieren que cenemos el sábado. No me comprometo a nada y no acordamos nada más. El desde el principio fue directo, pero no todo lo que tenía que haber sido. Decía llamarse Axel y su mujer Karina. Aunque no eran los suyos de verdad, me dirigiré a ellos con estos nombres. Como fueron muchas las conversaciones, correos, chats, haré un pequeñísimo resumen. El ± 45 y la esposa ± 41. Según él su mujer físicamente era espectacular y agradable. Él era un tío normal. Su trabajo había sido siempre su primera prioridad y no me contó el motivo, pero quiso cambiar y darle esa prioridad a su mujer. Los gustos, preferencias y deseos de su mujer, que la traten con contundencia, que le gustaría probar el BDSM, sentirse “castigada” y sobre todo nada de remilgos. El sin embargo cambió sus deseos, que pienso que no fue que cambiara, si no que decidido decir la verdad. Quería ver a su mujer bien castigada, que la follaran sin contemplaciones y que les dominaran a los dos, aunque me decía que lo de dominar entre comillas.
Estamos ya en viernes, tengo que comprar un regalo para Álvaro, llamo a Estefanía para saber los gustos de Álvaro y está con más gente porque oigo de fondo voces, me dice que me manda un wasap. Me llega el dichoso wasap y alucino, es una imagen de un consolador con arnés y me pone —es que ese será su regalo esta noche, desvirgarle el culo— me toco buscar un sex-shop. Había de todo, elegí rápido lo que buscaba, pero ya que estaba allí aproveche y compre también objetos para BDSM y bondage. Lo que más me llamó la atención de lo que compré fueron dos electroestimuladores. Hice un buen acopio de artilugios.
Cuando llegué a la casa de Estefanía y de Álvaro, ya estaban todos los invitados, todos matrimonios amigos y uno de ellos familia. Las mujeres en concreto podían ser más o menos guapas según mis gustos, pero todas tenían en común que iban explosivas. Estaban también Patricia y Jacinto, que estaba deseando irse porque muy temprano se tenía que ir a un campeonato de golf en el que participaba y no paraba de decir que necesitaba estar descansado. Se le echaron encima diciéndole que se fuera a descansar tranquilo que cuidaremos de su mujer. Ni se lo pensó nada más acabar de cenar desapareció. Poco después se fue una de las parejas y nos quedamos los anfitriones, tres parejas amigas, el hermano de Álvaro y su mujer, Patricia y yo.
Mi intención y la de Patricia (aunque no lo habíamos hablado) era irnos a la vez, llevarla a mi casa y follármela de nuevo, porque con Estefanía y Álvaro, no iba a ser posible estando su hermano y su mujer, ya que se quedaban en su casa a dormir, junto a otra de las parejas o eso fue lo que entendí. Por el tema del horario pusieron música suave para bailar, las luces bajaron de intensidad y baile con Patricia, que me dice al oído —como tardes mucho en follarme, porque sé que lo estás deseando, no me voy a poder aguantar y me colocare como una perra delante de todos y ya veremos qué haces— le digo que un rato nos marcharemos y ella “enfadada” me replica —que estos son muy pesados y aburren a las moscas— como seguí insistiendo en que se esperara ya que había otros que se iban también se mosqueo y de pronto dijo que se iba a su casa. Nadie trató de convencerla para que se quedase y con ella se fueron el resto de los matrimonios menos el hermano de Álvaro y su mujer.
El hermano de Álvaro se llama Julián y es mayor que Álvaro cinco años. Físicamente como cualquier hombre que si no ha cumplido los 60 le falta poco y que en esos años el cuidado del cuerpo no estaba en sus prioridades, aun así, mantenía buena presencia. Estaba casado por segunda vez y la mujer en cuestión era de mi edad o algún año mayor.Carmen físicamente era un pibonazo. Si buscas esa palabra en el diccionario sale una foto de ella. De 1.71, delgada, pero se le marcan las curvas, tetas pequeñas, culo alzado, pequeño y respingón, con una forma muy atractiva. Pelo corto y de color castaño luminoso. Había visto que además de ser una mujer interesante, era inteligente, mandona llegando casi a ser autoritaria, sabía que llevaba un negocio de su marido, que es donde la conoció y tenía mano de hierro. Una vez nos quedamos solos Estefanía aparece con mi regalo, que va envuelto con un papel de color ocre. La miro fijamente para que no meta la pata delante de su cuñado y cuñada. Lo siguiente me hizo empezar a entender todo.
Estefanía llevaba una minifalda nada discreta. Le da el regalo a su marido diciéndole —es el regalo de Pelayo, para que lo disfrutes— y se viene a donde estoy sentándose sobre mis piernas. Su marido lo abre y sonríe, Estefanía le dice —seguro que preferías el de Pelayo— me mira a mí y después de darme un pico en los labios —tranquilo amor, si Álvaro se cree que no lo sé, que no me he dado cuenta, pero le gusta más un cipote que a un niño una piruleta— voy a decir una gracia y entonces habla Carmen —CUÑI si es que nos han tocado dos hombres muy peculiares de culito ligero, jajajajajaja— Estefanía se ríe con su cuñada diciéndole que hoy va a estrenar bien estrenado el culo de Álvaro, que hasta ahora solo ha sido una parodia y su cuñada le dice —cuñi piénsatelo, que Julián probó y se ha enviciado jajajajaja— pocas cosas me hacen alucinar, pero si no me alucinaba es porque ambas tenían una cara de puta que no se aguantan. Prueba de ello es que metí mi mano debajo de la minifalda y Estefanía no llevaba nada, estaba muy mojada y gimió de forma llamativa. Carmen llevaba un top enseñando la tripa y un pantalón muy corto, ajustado, de color negro. Sale corriendo y riendo, tarda poco en regresar y lo hace con una regla de madera, que debe medir un metro. Se nota que la regla tiene sus años.
Se da en la palma de una mano con la regla, haciendo que suene y diciendo —venga mariditos que quiero que nuestro invitado vea a nuestras gallinitas en acción— lo primero que me vino a la cabeza que cacarearían, pero no, lo que hacen es desnudarse y totalmente en pelotas se ponen el uno junto al otro, de rodillas en el sofá, dándonos el culo. Veo incrédulo a dos hermanos desnudos y esperando algo. Estaba claro que eran una familia muy “unida” y una mujer joven que era un torbellino, una dominatrix o algo parecido. La prueba es que con la regla que se ve que es dura, les arrea en el culo a los dos, sin misericordia ni piedad. Estefanía se retuerce de gusto viendo a su cuñada. Llega el momento en que les ordena que abran más sus piernas y entonces les da duramente en sus testículos. Álvaro se queja y su hermano debe de estar acostumbrado porque no dice absolutamente nada, salvo algún resoplido. Suena el timbre de la puerta, Estefanía se levanta rápido de mis piernas y vuelve diciendo —COGER LA ROPA Y VESTIROS, ¡RÁPIDO! QUE ES DE NUEVO PATRICIA— ellos dos agarran la ropa y se van por el pasillo. Estefanía abre la puerta y Patricia le dice que pensaba que estaban dormidos, porque había llamado dos veces, Estefanía le pide disculpas diciéndole que no habíamos oído la primera llamada.
Patricia nos dice —que no llevo llaves y Jacinto debe de haberse acostado con los auriculares puestos y no me oye, así que si no os importa...— Estefanía le dice que no se preocupe, que no pasaba nada, que quería tomar y ponía cara de buena amiga, pero se le notaba enfurecida. A su cuñada le pasaba igual, pero además de enfurecida se le notaba cara de mucha “maldad” y pronto saldría de dudas. Regresan los dos hermanos como si no pasara nada, hablando de tonterías y haciéndose los sorprendidos cuando ven a Patricia. Las dos cuñadas se van a la cocina y pocos minutos después me dicen si puedo echarles una mano, quedándose Patricia con los dos maridos. En la cocina quien me hace la proposición es Estefanía.
E— A Carmen se le ha ocurrido la idea de continuar, pero metiendo a Patricia, ¿crees que puede salir bien? (no quería descubrir a patricia diciendo que habíamos follado)
Y— No sé qué decir. Vosotras la conocéis mejor, por lo menos tu Estefanía.
C— Aunque la conozco menos, yo digo que esa tiene hambre de un buen cirulo y por lo que dice mi cuñada, con el tuyo se “entusiasmaría”
Y— Si tú lo dices... porque es mucho decir. Pero es más fácil, Estefanía ¿contigo ha tenido alguna confidencia sexual?
C— Eso cuñada, ¿Cómo le va con su marido? Porque no tiene pinta de ser un macho man.
E— La verdad que nunca ha contado nada llamativo, siempre que ha salido el sexo en nuestras conversaciones, decía que normalito y punto. Aunque desde que se quedó embarazada su marido no la debe de “tocar” mucho o eso me dejó entrever. Porque estaba muy interesada si en mis embarazos estaba desganada o no y cómo se comportaba Álvaro.
C— Yo sigo apostando porque es más puta que yo y eso es decir mucho, jajajajajaja.
E— Tu lo que quieres es beneficiártela, como conmigo nunca has podido...
C— Jajajajajaja, que ilusa que eres, contigo no es que no haya podido, es que no he querido, porque sí quiero...
E— Porque si quiero ¿QUE?
C— Esta noche lo verás, jajajajaja.
Y— Y después de retaros ¿qué vais a hacer?
C— Tu y mi cuñada continuar con lo que estabais haciendo y a la putita embarazada dejármela a mí.
Estefanía está dispuesta a protestar y decir que no está de acuerdo, pero Carmen no lo duda, se acerca a ella le aprieta un pezón por encima de su ropa diciéndole —tu limítate a hacer lo que te he dicho y ya verás como me ligo a tu vecina— regreso primero solo a donde están los dos maridos y Patricia. Que está sentada sola en un sillón, me siento en una silla. Carmen llega y se sienta junto a Patricia, luego llega Estefanía con bebidas y hielo. Una vez que acaba de poner los hielos, se sienta sobre mis piernas, quedando casi de frente con Estefanía. Inicio el juego que me parece que va a ser muy entretenido y divertido. Acaricio las piernas de Estefanía y mientras Álvaro y Julián llevan la conversación, mi mano ya está dentro de la minifalda de Estefanía, que empieza a emitir gemidos muy contenidos. Patricia se lleva la mano a la boca, parece sorprendida y hasta escandalizada, pero no hace lo que debía de hacer si se encontrara incómoda, que era ponerse de pie y marcharse, no, qué va, mira con ojos deseosos. Carmen tiene un brazo por su cintura, sin más. Le está diciendo algo al oído. Ahora Estefanía está mucho más cachonda, por lo que está más entregada y pasando de los demás. Nos morreamos en condiciones, se pone de pie y se quita todo, se pone a horcajadas y se restriega conmigo, dejando el pantalón bien manchado. Me está desabrochando el pantalón, sacó mi rabo, pero esta incómoda, hace que me los quite y una vez que ve mi rabo bien tieso, se coloca dispuesta a metérselo, hago que se detenga unos segundos y que se dé la vuelta, para que mientras me la folle, vea las caras de los demás.
En ese momento podemos ver como Carmen ha avanzado mucho, porque con la mano del brazo que rodeaba a Patricia, le está acariciando una de sus tetas. Nos mira y nos saca la lengua de forma obscena, justo en ese momento Patricia ha girado su cabeza para decirla algo lo que aprovecha Carmen para besarla en la boca, de forma dulce al principio para continuar de una forma muy cachonda. Estefanía, aunque no lo quiera reconocer, le pone muy cachonda la situación porque según las está viendo se mueve de una manera más excitante. La habilidad y la capacidad de seducción por parte de Carmen es mucha, porque en nada ya estaba comiéndole el coño a Patricia que no gemía, no, gritaba como una desesperada, pidiéndole que no parara. La manera de correrse de Patricia fue ensordecedora y cuando acabó le pidió que parara que la dejara respirar un poco, mientras las arremetidas que me daba con su cuerpo Estefanía eran excepcionales. Carmen se quita de entre los muslos de Patricia, parte de su cara está llena de flujos, pero la boca está llena. Se acerca a Estefanía que cuando se da cuenta de que la quiere besar, gira todo lo que puede la cabeza para evitarlo, pero eso no le hace desistir a su cuñada, que se la agarra con las dos manos y le arrea un beso con lengua de los que hacen época. Poco tardo Estefanía en corresponderle y luego se agacho comiéndole el coño mientras mi rabo la follaba, su corrida fue casi instantánea.
Me acerqué a Patricia para follármela y me dijo que, de momento imposible, que le había dado un calambre en sus partes bajas y se encontraba rara. Mientras lo que había pronosticado Carmen, estaban haciendo un 69 espectacular, quedando Carmen arriba. Su culo era perfecto, pero más que culo era culito, era más parecido a un albaricoque que a una manzana. Quiero follármelo y me acerco, en cuanto se da cuenta, deja de comerle el coño a Estefanía para soltarme —EY PARA... ¿A DONDE CREES QUE VAS NENE? Por delante lo que quieras, pero por detrás ni estando borracha. Que nunca lo he hecho por ahí y menos con ese garrote que tienes. Pero si tantas ganas tienes de hacerte un culo, mira a esos dos cabestros— y es cuando interviene su cuñada, —hoy es el día que se estrenen los culos que quedan sin estrenar, puede ser de forma voluntaria o.… sabes que te quiero mucho cuñi, Pelayo te lo va a hacer de forma placentera, inténtalo y si no, pues que pare— protesto y según lo hablaban entre las dos, la protesta iba siendo menor hasta que ella le dice que Julián lo intento algunas veces y el resultado fue imposible. Estefanía lo zanja diciendo —eso te paso porque tu marido como el mío son unos mierdas que no saben follar, lo mismo con el culo de un tío les iba mejor—
Era un momento de los más alucinantes que había vivido en mi vida y estaba resultando extraordinariamente, los dos hermanos viendo y escuchando a sus respectivas mujeres de cómo pensaban, aunque supongo que para ellos nada nuevo, a excepción de que había otras dos personas presentes. La conversación termina cuando Estefanía le dice a su cuñada que mientras a ella le hacen su culo, ella se lo va a hacer a su marido. Lo único que expresa Carmen es —es que se lo quería follar yo, te dije que me hacía ilusión estrenar a mi cuñado— para que estuviera más convencida, Estefanía le dice que, de acuerdo, que se lo va a ir preparando, pero que si no se metía mi rabo dentro no había nada que hacer. Ella misma se va y tarda un poco, se ha preparado su culo, se nota porque le brillan algo las nalgas. Cuñada y cuñado se ponen de rodillas en el mismo sillón que estuvieron los dos hermanos. Álvaro está un poco nervioso, con más entereza que Carmen y está al borde de hiperventilar. Estefanía está con un artilugio que no sé cómo llamar, que no es un consolador, pero tiene cierto aire, es fino y no muy largo. Mientras ya me he puesto detrás de Carmen, acaricio suavemente sus nalgas, Patricia se acerca a ella, le soba sus tetas, la tranquiliza diciéndole que a ella ya le he follado el culo y que lo hago de categoría.
Veo que no se relaja ni un poco y es Patricia quien me dice que —dale de esos azotes que me has dado, pero empieza directamente por el nivel superior— dicho y hecho, de las caricias pase a los azotes y empezaron a dar resultado, junto a las caricias de Patricia en sus tetas y en su coño. Tuve que agarrarme bien el rabo, porque se había puesto tanto lubricante que mi rabo se resbalaba. Una vez que lo coloqué en la entrada justa, di un pequeño puntazo y entro toda la cabeza, me paré automáticamente, porque enseguida noté lo apretada que estaba. Creía que iba a montar más escándalo, pero se contenía, hasta Estefanía se paró para mirar a su cuñada, entre ella y Patricia le hacían todo tipo de caricias, me costó mucho, de las veces que más, introducir mi rabo completamente. Luego poco a poco y escalonadamente, deje que ella fuera decidiendo el ritmo que le gustaba. El momento en el que decidí tomarlo yo fue cuando le dijo a su marido —esto si es un hombre de verdad, con una polla más del doble que la tuya, me ha abierto el culo completamente y que placer que me está dando, ¿no te da vergüenza que otro me folle el culo?— y ya se movía cachondamente, pidiéndome que le llenara el culo con mi corrida. Entre sus “amigas” y mi rabo hicimos que se corriera tres veces hasta que llene su culo. Luego no tardó ni segundos en colocarse el arnés y follarse el culo de su cuñado sin contemplaciones, su dureza era total y jaleada por Estefanía.
Al terminar estábamos todos pletóricos, en general todos por lo mismo. La primera que se pronuncio fue Patricia diciendo —que bien lo podríamos pasar si lográramos que Jacinto entrara en estos juegos— y el resto coincidió en lo mismo, que todo era cuestión de “estudiarlo” y cuando Patricia dijo que poco había que estudiar porque Jacinto era muy celoso, Álvaro descubrió algo que podía tener más de una lectura —no creas, sabes que Jacinto y yo nos tenemos mucha confianza y si no me ha mentido, sexo tenéis poco o nada, que le ha venido bien tu embarazo, porque dice que le cuesta que se le suba— la expresión de Patricia era de sorpresa, lo que no se si porque lo sabía Álvaro o porque le sorprendía personalmente. Para poner mi granito de arena, le dije que lo mismo le servía con un excitante y encargue a Álvaro un acercamiento mayor con Jacinto y por donde tenía que ir su conversación, para en un momento en concreto participar de la misma de forma casual.
Estuve durmiendo hasta casi las seis de la tarde del sábado. Me desperté con mucha hambre y no tenía ninguna gana de prepararme nada. Para matar el hambre comí un poco de fruta y abrí una bolsa de picos. Encendí el móvil y me llegaron algunos wasaps de amigos, para saber que iba a hacer esa noche y encontré un wasap de Axel. Enseguida recordé lo que había quedado con él, si querían que acudiese me tenía que enviar una foto de ellos dos o una de alguno. La imagen es de una mujer, se ve solo prácticamente la cara, morena o castaña de color muy oscuro, de expresión dulce, hoyito en la barbilla, ojos oscuros, poco más me dice, salvo que tiene aspecto agradable y pienso que ya podía haberme enviado una foto de cuerpo entero para poder comprobar si como decía el, su físico era impresionante. En el wasap también me indicaba el hotel donde se hospedaban. Si no era el mejor hotel de Valencia estaría entre los mejores. Hablé con un amigo que me dijo donde estarían, quise saberlo por si la cena se torcía. Llego con antelación, porque quiero verlos antes de que ellos me vean. No hubo manera porque no bajaron a la cafetería hasta la hora acordada. Sigo mirando la imagen de ella mientras espero porque me suena su cara, pero no sé de qué. Cuando los veo entrar, veo que la foto no era reciente y que es verdad lo que decía su marido, es un cañón de mujer. El físicamente se le ve cuidado y nada más verle lo he reconocido, ahora entiendo muchas cosas. Les hago una seña y vienen hacia mi mesa.
Nos hemos saludado como si nos conociéramos de toda la vida. Por primera vez me siento que estoy más incómodo que ellos. Axel desde el principio muestra una seguridad de hierro. Son todo apariencia y los calo rápidamente. El actúa como hombre seguro, hombre dominador en su vida profesional e incluso la social. Ella mujer sumisa, casi obediente y siempre a la vera de él. Esa es la primera impresión que pueden dar, pero la realidad que he visto es bien distinta. Axel es un hombre dócil, amansado y que representa un guión que le han escrito. Karina, es la guionista de ese matrimonio, AMA de su marido, pero en un papel forzado y que se resigna a llevarlo a término, pero que desea ardientemente alguien que la lleve por el camino de la mortificación hasta que le hagan llegar al placer desconocido. Sus ojos, su mirada me transmite que está muy cachonda. Estamos tomando una copa antes de irnos a cenar. Les dejo un momento solos, para que ellos gestionen lo que quieren hacer a partir de ese momento y de paso para ir al coche por una bolsa donde llevo todo lo que compre en el sex shop. Lo hice porque sabía que iban a decir que sí, que querían continuar.
Y— ¿Qué habéis decidido?
A— Que nos apetece cenar y que estemos los tres.
Y— Puede ser que me equivoque, pero tu poco tienes que decidir, porque está claro que quien manda es tu mujer. ¿Me equivoco? (meto mi mano entre sus piernas, no me había equivocado estaba cachonda perdida)
K— No te equivocas.
Y— Pues lo primero que tienes que hacer es ir al aseo y quitarte lo que lleves debajo. (no rechisto, se levantó y nos dejó solos) Axel nos lo vamos a pasar muy bien y pronto voy a descubrir aquello que no me has contado o que me has contado a medias.
A— Si Karina se lo pasa bien, lo demás me da igual.
Regresa Karina y su mirada es de puta total. Trae en la mano cerrada sus bragas, con la cabeza le indico que se las dé a su marido y así lo hace. Le pregunto —tú decides... ¿nos subimos para estrenarte como mi puta o nos vamos primero a cenar?— Axel dice de ir primero a cenar para conocernos un poquito más y ella le responde tajante —tu vete donde quieras, Pelayo y yo nos subiremos a la habitación y empezaremos— él se pone un poco pesado y ella si alguien la viera pensaría que le hablaba mimosamente a su marido, pero no era así, porque le agarró de sus pelotas diciéndole —sabes que hoy no me puedes llevar la contraria y subirás, no dirás nada y harás lo de siempre ¿ME HAS ENTENDIDO?— él le dijo que si con la cabeza y ella apretó más, hasta que le dijo —SI SEÑORA— nos subimos a su habitación, bueno a su suite. En él, ascensor agarre la melena de Karina, la acerque a mí y la morreo delante de su marido y le dije en forma de aviso —una vez que lleguemos a la habitación no quiero nada de tonterías, te comportarás como te tienes que comportar ¿me entiendes?— puso una sonrisa de golfa diciéndome que por supuesto.
Karina lo primero que hace es ordenarle a su marido que se desnude. Axel dice que sí, que va al baño y ella no se lo permite. Le dice que allí mismo. Titubea, pero obedece, se desnuda y lleva puesto una jaula para su rabo y un plug anal. Ahora le ordenó a Axel que desnude a su mujer mientras me siento y cojo algo del minibar para beber. Solo le permito que se quede con las sandalias que hacen que sus piernas y su culo se vean más bonitas. No me aguanto y le digo a Axel —no me equivocaba, nada más ver a tu mujer, me dije, vaya pedazo de mujer que tiene, toda una señora, pero se ve que muy puta y que le gusta ser una buena perra— Hago que Karina se apoye en una mesa, acaricio su culo, meto mis dedos entre sus nalgas, el culo está bien prieto, parece inmaculado, su coño está deseoso y mojado. Le digo a Axel que me pase la bolsa que he traído y de ahí saco un látigo de entrenamiento para dominar en equitación, con un buen mango y una tira ancha doble de buen cuero. Puedo asegurar que hace daño. Axel cuando lo ve se sorprende y va a decir algo, su mujer lo ve y le hace callar con una pregunta —¿algo que objetar cornudo? ¿no era lo que queríamos?— y corto su conversación con un primer trallazo que hace salir de la boca de harina un —SÍIIIIIIIIII— no me hizo falta saber nada más, contra más la daba, contra más fuerte lo hacía, mayor satisfacción recibía. Ya no decía nada que se entendiera, lo que soltaba eran como bufidos placenteros.
Tiene tan marcadas las nalgas, que parecen que van a sangrar, hago un alto y ella hace un gemido como de disgusto. De la bolsa saco unas pinzas para pezones unidas por una cadena y con un dispositivo electroestimulador. Cuando ve las pinzas sus ojos se iluminan, no sabe cómo van y me pregunta, le digo que a callar y Axel quiere meter baza otra vez. Me giro porque lo tengo a mi espalda y le digo —TU PUTO CORNUDO, A CALLAR... siéntate ahí en frente y metete esto— le pase un plug con electroestimulación y vibración. No era para él, porque no sabía lo que le iba, pero al verlo desnudo comprendí muchas cosas. Su mujer añadió —soy tu AMA y obedece a mi AMO— le empiezo a colocar las pinzas, que tienen diversas posiciones para hacer mayor o menor presión, esta tía es increíble aguanta la máxima. Empiezo con la electroestimulación en los dos y continuo con los trallazos en su culo. Axel tiene la cara desencajada por el placer que recibe y el castigo de tener su rabo encarcelado. Ella se corre varias veces, es multiorgásmica. Dejo los trallazos y me acerco a follar su coño con mis dedos, cuando lo hago con su culo se queja y me dice que eso lo podemos dejar para otro día. Tiro de la cadena que une las dos pinzas, se queja poco, pero se queja y me dice —PERDON AMO, haz lo que quieras, soy tu perra—
Axel al oír a su mujer nos mira con interés guarro. Le pregunto por curiosidad a Karina —¿quieres que usemos lubricante?— y me contestó lo que yo quisiera, que lo único que deseaba ella era sentirme. O lo que era lo mismo que “sufrir” un poco. Por lo que no iba a usar nada de lubricante, pero... si la iba a lubricar con su saliva su marido. Le digo a Karina que le dé la llave a su marido para que se quite la jaula, se la quita y tiene un buen rabo, como unos 20 cm. Luego le ordeno que me coma el rabo para que me lo llene de saliva y follarme el culo de la puta de su mujer, “asustado” me responde —oye que soy HETERO— y de forma más contundente le digo —no te he preguntado que eres, te he dicho que me comas el rabo y punto— su mujer le dijo lo mismo, pero con voces más altas. Se acercó y me comió el rabo delante de su mujer, que al verlo decía —el que no quería y menudo banquete que se está dando ¿te has fijado?— y le decía que eso les pasa a casi todos los maridos, mucho no, pero luego son verdaderos viciosos que se ponen muy cachondos haciéndolo y sus esposas más y Karina me decía —es que es una pasada ver a tu marido comiéndose una polla, es que estoy a punto de correrme solo viéndolo— y poco a poco me empecé a follar su culo. Sabía que le tenía que estar doliendo, pero la tía aguantaba y disfrutaba, en el momento que me paraba para darle un respiro, era ella la que se movía para seguir clavándose el rabo. Hasta que dijo lo que dicen las buenas putas cuando les estás follando el culo —¿es que te has quedado sin fuerzas o necesitas que te ayuden a empujar?—y ante eso solo queda una cosa, un movimiento brusco de cadera metiendo el rabo hasta el fondo.
Aquí sí que grito, pero no de dolor porque lanzó otro —SÍIIIIIIIII, NO PARES, ¡MAS FUERTE! MASSSSSSS— es de las veces que me he follado un culo con una fuerza inusitada y Karina lo aguantaba formidablemente. Una vez que se corrió y me corrí en su culo, se fue hacia la cama y se dejó caer boca abajo. Estábamos sudados los dos porque su marido no. Pedía algo que estuviera muy fresco y lo que había en el minibar estaba poco frío. Fuimos al baño a limpiarnos y Karina seguía queriendo beber algo frío. Axel no quería llamar a que subieran nada para no llamar la atención y entonces se vistió y bajó a comprarlo personalmente. Fue irse y ponernos a hacer un 69, que mujer más cachonda, se corrió rápidamente, tenía facilidad para tener orgasmos y cuando se corrió, quería subirse encima y cabalgar. No paraba de decirme que era mejor de lo que había pensado, mucho mejor. Al abrir la puerta su marido nos corríamos los dos de forma enloquecida. Axel no dijo nada, solo cerró la puerta rápidamente. Mientras bebíamos llegue a la conclusión que en la intimidad esos dos tenían que ser mucho más duros, o que ella debía de ser más dura y el un sumiso empedernido y aunque siempre en estos casos, cuando es la primera vez, me marcho rápido para dejarlos en su análisis, no lo hice e inicie una conversación.
Y— Ha estado muy bien, aunque os he notado un poco contenidos.
A— Tampoco tanto, hemos sido como somos, aunque la primera vez puede haber sido un poco...
K— Pelayo tienes toda la razón. Porque cuando estamos solos a este (Axel) le digo de todo, no me ahorro nada. Lo de cornudo es lo más suave. Porque le trato como a un perro, ya que él no sabe tratarme a mí como a una perra que se comporta mal y necesita un buen castigo.
A— Lo que diga ella en estos temas es la verdad.
K— Seguro que si hubiéramos estado en nuestra casa, hubiera sido distinto, porque además no tenemos problemas de que los vecinos nos puedan escuchar.
Y— Eso suena muy bien. ¿Y cómo es que os habéis decidido dar este paso tan definitivo?
K— Aquí si le deje la decisión a Axel, que en eso sabe conocer mejor a las personas. Que te diga el.
A— Tenemos que preservar el anonimato en nuestra intimidad. No podemos pasar de un matrimonio idílico a un matrimonio depravado y ya sabes de los hombres, se comen una y cuentan veinte.
Y— ¿Pero a mí no me conocíais de nada?
A— De memoria no lo sé, pero más de 500 contactos he tenido y todos ellos sin excepción, me pedían fotos desnudas de Karina, nos enviaban fotos de pollas y querían follar ¡YA!, etc., etc. Tú él único que te lo tomaste con calma y eso si con tus condiciones. Que lo normal es que pongan las condiciones la pareja ¿o no?
Y— En estas aguas cada uno navega como quiere y cuando alguien quiere navegar con otros, pues aceptas lo que te dicen o aceptan lo que tú quieres.
K— Si, pero reconoce que también se puede buscar un término medio. ¿No crees que sería más justo?
Y— Cada situación es un mundo y cuando Axel se puso en comunicación conmigo, le ocurrió como a otros muchos maridos, quiso ser el director de la orquesta y como debía de sonar cada instrumento, en qué momento y de qué forma. K— ¿Por qué aceptaste entonces?
Y— Porque se sinceró del todo, entre otras cosas dejó claro que quería ser un cornudo con mayúsculas y me dijo lo que estaba dispuesto a hacer por verte a ti gozar.
Quiso saber esas cosas que me dijo su marido y le dije que eso lo hablara con él. Luego me hicieron una proposición o me lo hizo ella, de ir un fin de semana a su casa. Como tenía comprometidos algunos fines de semana, les dije de buscar uno que a todos nos viniera bien y así lo haríamos. Me despedí de ellos, con buen sabor de boca, pero con la sensación de que fue algo un poco caótico, demasiada ansiedad con una necesidad de sexo imperioso, como si lleváramos sin tener sexo años...
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- Hetero: Infidelidad
En el bazar de Túnez ii
Estela siempre ha sido tranquila, pero esta vez sus órdenes son imperativas: no preguntar, no juzgar, solo mirar.
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