Secretos de la universidad
Él era el delegado que nadie esperaba; ella, la chica del novio que no debía tocar. Pero cuando la universidad se vacía y las barreras caen, la curiosidad se transforma en una pasión que ninguno de los dos podría haber previsto.
Hace años, a los inicios de mi vida universitaria fui elegido de forma muy rara y curiosa como delegado de un curso, contrario a lo que la carrera pudiera exigir yo era una persona muy aislada de mis compañeros, teniendo un selecto grupo de amigos, pero de repente me vi rodeado de todos queriendo darme su número para agregarlos a un grupo. Recuerdo perfectamente que les facilité un link para que se unieran, pero una chica me pidió que la agregue directamente al grupo y fuimos conversando reiteradas veces WhatsApp. Para mi describirla es muy fácil: delgada, estatura media, de pechos y trasero redondos y formados sin llegar a ser muy grandes y sobre todo lo que más me gustaba de ella, usaba lentes que le daban un toque muy sensual; sin embargo, había un problema (o quizá no) ella tenía novio, pero aun así conversábamos casi diario, nuestro primer acercamiento romántico se dio cuando un día nos encontramos en la U y ella me entregó uno de esos cubos sorpresas (por un tonto reto que yo le había puesto, cosas de chiquillos jaja) ella me comentó que había tardado en cumplirlo porqué no consideraba hacerlo teniendo enamorado (efectivamente terminó con él). Luego de unas semanas nos encontramos de casualidad en un parque y ahí conversando le revelé a su interés que tenía un historial extenso de chicas con las que había tenido algo que ver, ella no contaba con la misma suerte.
A pesar de todo continuábamos hablando y un día al terminar el único curso que compartíamos fuimos al mismo parque, de noche, y cosas van cosas vienen, nos besamos intensamente mientras mis manos recorrían todo su cuerpo, pudiendo amasar ese delicioso trasero que tenía, estuvimos un largo rato hasta que ella se fue a su casa.
Días después, ya con mayor confianza entre nosotros, le dije para vernos al salir de clases, la tuve que esperar porque ella salía mas tarde que yo. Cuando ella llegó estábamos haciéndonos los tontos, diciendo cosas como: E: Ahora qué hacemos?
Y: Yo tengo la casa sola, podríamos ir un rato a conversar y qué no pasemos frío
E: Bueno, y si tienes tv podemos ver algo
(Mucho más adelante me confesó que ella sabía a qué iba, no era tan ingenua la niña, incluso diría que es más traviesa que yo)
No paso mucho desde que llegamos a mi casa hasta que nos besáramos desfrenadamente como locos desenvueltos en una pasión de juventud. Quitarle toda su ropa y ver como cada segundo que pasaba era una prenda menos para ella o para mi era el afrodisiaco más grande que podrían imaginarse. Cuando yo ya estaba desnudo y con mi verga apuntando hacia arriba (no quisiera presumir como muchos autores describen en esta plataforma, pero tengo un miembro más que respetable) y ella solo con su tanga, me tiró sobre la cama y yo dejándome caer mientras ella con felinos gestos se acercaba a mi para moverse sin descontrol sobre mi cuerpo. Rápidamente ella completamente extasiada y sin quitarse la ropa interior y solamente haciéndola a un lado se metió todo mi cipote dentro de ella y empezó a cabalgar como una experta jinete (aunque yo sabía que ella no era virgen hace mucho, que apretada que estaba).
Estuvimos cogiendo mucho tiempo y vaya batidora que era esta chica arriba de mi, aunque se le notaba los gestos de dolor (ya que luego me comentó que no había probado uno de mi tamaño antes)
E: Me vas a romper - decía jocosamente
Mientras la ponía en 4 (ver esa rica manzanita que era su trasero listo para ser acariciando mientras ella pedía más y más de las embestidas que locamente le propinaba.
E: ahhh ahhh me encanta, nunca había sentido estoooo
Y: Qué rico como aprietas carajo – mientras seguía el mete y saca incesante
Luego de un buen rato cogiendo sin parar no pude más que venirme en toda su espalda y hasta el cabello le di su respectivo tinte blanco jajaj, pasándole un ph para que se limpie tanto el cuerpo, el pelo y su concha que emanaba líquidos de la corrida que también había experimentado ella, nos dimos cuenta que había cierta mancha roja (que chipi habrá sido sus ex parejas).
La acompañé a su paradero y obviamente tuve más oportunidades de gozar de su cuerpo durante 4 meses seguidos, cuyo último día fue cuando me entregó la virginidad de su culito.
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