Xtories

La novia de Claudio se va de vacaciones

Claudio siempre supo que su esposa era una mujer deseable, pero nunca imaginó que el placer más intenso llegaría cuando ella no estaba en casa. Al ver los vídeos de Teresa siendo dominada por un desconocido en una playa lejana, su mundo cambia para siempre. Ahora, la pregunta no es si ella volverá, sino cuánto podrá él resistir la tentación de reclamarla.

Orellanas17K vistas7.8· 10 votos

Claudio es un colega que viene al gimnasio al que vamos Nuria y yo. Algún día ha visto a mi novia pedir ayuda a un monitor que le gusta para que le asista haciendo sentadillas y así poder clavarle el culo en el paquete hasta que al chaval se le termina por poner dura.

Claudio lo ha visto varias veces y un día reunió el valor para decírmelo.

- Macho, Lucas… No sé cómo decirte esto, pero espero que no te siente mal.

+ Joder, ¿qué pasa?

- Que el otro día vi a Nuria pidiendo ayuda a Alejandro para hacer sentadillas en la máquina Smith… El caso es que le pedía que se acercase bien para ayudarle…

+ ¿Y?

- Bueno, pues que termino restregándole el culo a Alejandro las cuatro series en el rabo. Al final es que el pobre chaval llevaba una erección que no sabía cómo disimularla. Y ella no se apartaba ni un poco. El otro hacía mención de querer apartarse, pero Nuria le insistía…

+ Ya. Mi novia es un poco puta. El tal Alejandro le parece mono y le gusta restregarle el culo hasta que nota su rabo duro contra su culo.

Claudio me miró con gesto de no entender nada.

- ¿Y no te molesta?

+ Qué va. Luego en casa me cobro que vaya por ahí zorreando. Le meto unas folladas que no se levanta de la cama en quince minutos.

Claudio no me puso cara de asco ni sorpresa, se me acercó un poco y bajó el tono de voz.

- Entonces… ¿A ti te pone que tu novia se vaya con otros?

+ Sí. Cuanto más puta sea, más dura me la pone. Es un círculo vicioso.

Claudio parecía nervioso. Miraba a los lados y era incapaz de tener las manos quietas.

- ¿Cómo lo haces? Me refiero, ¿cómo lo has conseguido? ¿Le tuviste que insistir?

+ No mucho. Empezó ella enseñando fotos mías desnudo a sus compañeras, primas, madre, etc. Es más, fue idea suya que me follase a su prima pequeña. A veces creo que me pasé de la follada que le metí a aquella pobre cría…

El caso, que desde ahí, ya fue sencillo.

Claudio no se movía, le gustaba lo que oía.

- ¿Entonces a ella le pareció bien cuando se lo dijiste?

+ Sí, sí. Si es bastante perra. Un día en la playa vio a un extranjero que tenía pinta de ser alemán u holandés con un rabo bastante grande. Se puso cachonda y se terminó yendo con él a una zona apartada para mamársela.

- Joder… ¿Y lo viste?

+ Lo vi a medias. Cuando la vi en acción se me puso bien dura y le empecé a dar ahí mismo mientras seguía mamando.

- Uf… Qué morbo.

+ Qué pasa, Claudio. ¿Te gustaría que a Teresa la reventase un desconocido? ¿Te pone la idea de que alguien se la pueda follar como su acabase de salir de la cárcel o quisiera entrar en ella?

Claudio estaba ansioso. Le dio un trago a su botella y me miró unos segundos sin decir nada.

- Sí… Llevo muchísimo tiempo fantaseando con ella, pero no sé cómo proponérselo.

La mujer de Claudio es bajita. Muy guapa, un buen culo generoso y unas tetas muy bien operadas bastante grandes. Tiene los labios gorditos, la cara redonda, ojos grandes, manos y pies pequeños.

Una monada de 1,53 a la que yo mismo me follaría como un jabalí en celo. Suele atraer bastantes miradas, y es normal. Buen culo y tetas gordas van a conseguir que todos los hombres te miren.

Teresa se iba todos los años con las amigas a la playa, salida solo de chicas. Era el momento perfecto para aquello.

Claudio le compró una parte de abajo de bikini tanga bastante fina. Teresa le preguntó por qué, y el le dijo que cuando volviese “la quería sin líneas de moreno a mitad de culo”.

Teresa: Eres consciente de que me van a mirar el culo con este bikini.

Claudio: Sí, y no me importa. Quiero que admiren lo buena que estás.

Teresa se iba el lunes, pues el sábado Claudio regó bien la cena con vino para envalentonarse y decirle lo que quería.

Al final Teresa se iba solo con su amiga Paula porque otras dos no pudieron. Una se había divorciado y se tenía que quedar con los niños, y la otra llevaba una gripe elegante que le había dejado en la cama hecha una piltrafa.

Paula se acababa de divorciar, físicamente era normalita, con el pelo rizado, no muy fan del ejercicio, pero sí de beber y de hablar a voces.

Claudio al final se envalentonó.

- Bueno, tú sé una buena amiga y ayúdala a ligar.

+ Jajaja, pienso hacerlo. A ver si le echan un polvo, que lleva sin que se la metan desde que se divorció, y ya han pasado siete meses.

- Será más fácil siendo dos, y dos mujeres tonteando siempre da más pie a que pase algo.

Teresa frunció el ceño mientras bebía.

+ ¿Cómo voy a tontear? Yo no estoy soltera.

- Bueno, tú ayuda a tu amiga, y si tienes que tontear, tonteas.

+ Yo no tonteo con nadie salvo que vaya a pasar algo. ¿O te parecería bien que zorrease?

- A qué te refieres con zorrear.

+ No solo a tontear, sino a todo lo demás.

- Bueno, tú sé una buena amiga, que lo que pasa en Benidorm, se queda en Benidorm.

Claudio ahí estaba ligeramente empalmado. La idea de que algún extranjero agarrase del pelo a su mujer mientras la embestía con odio cual puta barata, había hecho que la sangre fluyese a su rabo. Nunca había expresado su deseo, pero ahora que lo había hecho, se sentía tremendamente excitado y liberado.

Teresa se lo quedó mirando con la ceja levantada y media sonrisa. Iba lo bastante perjudicada por el alcohol como para responder de forma distinta a cómo lo haría sobria.

+ ¿En serio? Bueno, pero luego no te quejes.

- Cómo me voy a quejar de que seas una buena amiga.

Teresa no había necesitado mucho para que al convenciesen, parece que también le iba el barro y tampoco lo había comentado.

Esa noche follaron como animales. A Claudio no se le bajaba, era como volver a tener dieciséis años. Le echó cinco polvos antes de que se levantasen a desayunar. Una locura.

Teresa no es tonta y le dijo que si la idea de que se la follasen era lo que le había excitado tanto. Claudio le respondió que lo que le excitaba era pensar que podía ser tan sumamente puta.

Esa semana no vi a Claudio por el gimnasio hasta el jueves. Según salía, él entraba.

- Lucas, ¿haces algo en dos horas?

+ Pues nada en especial, ¿por qué?

- Ven después de dos horas, tengo que contarte cosas…

Entonces me acordé de que Teresa se había ido de vacaciones.

Tras dos horas nos reunimos en la puerta del gimnasio y fuimos a un bar que había al lado. Claudio eligió la mesa que había al fondo, la que tenía pared en dos sitios.

- Teresa está en la playa.

+ Sí, me acabo de acordar, ¿al final le comentaste su fantasía?

- Sobre esto te quería hablar…

Me dijo que llamó a su amiga Paula y le dijo que no le dijese nada a Tere. Paula, pese a hablar a voces, podía ser buena confidente.

Le pidió que, si Teresa se iba con alguno al apartamento, que los grabase en acción. En un principio Paula no daba crédito, pero Claudio le contó que le había dado permiso, que era parte de unas fantasías de pareja, etc. Paola accedió y añadió “ojalá encuentre un novio como tú”.

Paola sacó el móvil y me enseñó el primer vídeo. Estaban en una discoteca. Teresa estaba perreando con un tío bastante alto y grande, con barba rubia, una trenza vikinga y lleno de tatuajes. Teresa llevaba una camiseta de tirantes que le oprimían bien las tetas y le dejaba la mitad fuera. El fulano aquel le tocaba el culo por los lados, la cintura, y por los lados le acariciaba las tetas.

- Por lo que me ha contado Paola, ese fulano se llama Sven. Debe pertenecer a alguna banda sueca de moteros o algo así.

+ Hostias, es enorme.

- Sí.

El siguiente vídeo estaba grabado desde la rendija abierta de una puerta. El sueco estaba desnudo, tumbado en la cama boca arriba con los pies apoyados en el suelo. Teresa estaba lamiendo como si fuese una puta bien cara un rabo descomunal. Todo iba acorde. Pelotas y rabo eran grandes. Se veía la mano de Teresa que no abarcaba aquel mango ni por asomo.

Parecía un rey vikingo al que una campesina le comía el rabo para congraciarse con él.

La muy puta chupaba como si se fuese a acabar el mundo. Pese a que su boca y manos no podían abarcar con aquel miembro, ella se esmeraba. Escupía, lamía, se golpeaba en la cara con él mientras gemía, se lo metía todo lo al fondo que podía con sus consecuentes arcadas…

Y cuando podía le chupaba los huevos.

- Me he pajeado más de quince veces viendo este vídeo. Cuando Teresa la chupa así es porque está borracha y extremadamente cachonda.

El vídeo se cortó porque Paola estaba con el amigo de Sven y aprovechó un momento de ir al baño entre polvos para tomar semejante documento gráfico.

El siguiente vídeo era todavía mejor.

Se veía a Teresa sobre la cama, apoyada contra la pared con las manos, intentando sobrevivir, mientras el sueco la agarraba por el pelo y la embestía como un animal. Cada embestida sonaba como una bofetada y ponía a prueba la integridad física de ella. Aquel animal resoplaba y bufaba de manera intermitente, daba la sensación de que la fuese a matar a empentones. Era un tío muy musculoso y los azotes que le daba a Teresa me impresionaban hasta a mí, pero tras cada sopapo aquel Teresa lo respondía con un gemido. Sus nalgas estaban rojas y con los dedos marcados, pero lo más sorprendente era que aquel rabo le entrase entero.

Teresa gemía muy alto, y en ese momento el sueco soltó la mano de la cadera para taparle la boca y empezar a embestir como un conejo de rápido. Los gemidos apagados por la mano se seguían escuchando ya en una especie de grito continuo. Teresa se estaba corriendo y el vikingo le estaba alargando el orgasmo.

- Qué hijo de puta… Le tiene pillada la medida. Si a Tere le haces eso cuando se corre le puedes alargar el orgasmo lo que quieras, pero si te pasas, se marea.

Paola le contó que ella estuvo con uno llamado Magnus con el que follaron cuatro veces, pero que Teresa y Sven no pararon en toda la noche, y de forma más salvaje. Cada 40 minutos o así volvían a la carga. Que cada vez que iba al baño, salvo una, estaban dándole al tema.

El siguiente vídeo mostraba al sueco tumbado y Teresa encima moviendo las caderas como si quisiera hacer merengue sobre sus huevos. Sven le agarraba el culo con ansia, clavando los dedos, mientras no paraba de chuparle las tetas.

Teresa gemía con los ojos cerrados mientras se apoyaba sobre sus hombros.

+ Joder, cómo se mueve tu señora, ¿eh?

- Buf, lo que no sé es cómo aguanta ese cabrón. Cuando Teresa hace eso, a mí me seca en menos de tres minutos.

+ ¿Estos son todos los vídeos que tienes?

- Qué va… Hay más… Llevo tres días que no he podido parar de masturbarme. Pienso en ellos, y ya se me levanta. Es increíble. Tengo unas ganas de que vuelva…

+ ¿Teresa sabe que la están grabando?

- No, pero ayer mismo le escribí diciendo que si va a hacer algo, que me mande fotos o vídeos.

Me enseñó otro vídeo de ella, grabado modo selfi, intentando chupar un rabo inmenso, que debía ser del sueco aquel con el que debía andar repitiendo.

Teresa cuando dejaba de lamer aquello, mirando fijamente al móvil decía cosas del tipo “es gigante”, “esta polla es demasiado para mí”. Sentí un cosquilleo brutal en mi entrepierna.

El siguiente vídeo era breve. Sven sujetaba el móvil mientras Teresa le hacía una cubana y un chorrazo de semen le manchaba las tetas y las mandíbulas. Rápidamente Teresa liberaba el rabo y se ponía a chupar para que se desperdiciase ni una gota.

+ Jo-der, Claudio. Qué suerte tienes.

- Buf, ya te digo. Y ese malnacido está disfrutando a la puta de mi mujer… Te lo digo, cuando la vea la voy a dejar en silla de ruedas de la follada que le voy a meter.

En otro vídeo salía el sueco comiéndole el coño con muchísimo arte a Teresa mientras con sus enormes manos le agarraba las tetas.

- Dice Paola se lo estuvo comiendo hasta que ella no se pudo correr más veces. Veinte minutos sin parar.

+ Ese tío parece un actor porno. Yo te digo que, para estar toda la noche, hay que llevar algo encima.

- ¿A qué te refieres?

+ Pues una azulita o taladafilo. Ya sabes algo que haga que se te ponga dura tantísimo rato. ¿Cada media hora despertándose para follar? Es imposible. Y aunque fuese cada hora, los hombres no tenemos tanto aguante.

- Pues no sabes cómo estoy disfrutando que se haya cruzado con uno que se hubiera tomado viagra o lo que fuera. Esto es mejor que cualquier fantasía.

+ Y para Tere ni te digo.

- Buf… Cómo disfruta la hija de puta, ¿eh?

Y me puso otro vídeo donde se la veía mamando casi con violencia. El sueco la tenía agarrada del pelo mientras acompañaba con la pelvis las subidas y bajadas de la cabeza de Teresa.

Cómo mamaba la tía, era un espectáculo. Alternaba las succiones con lametazos al rabo, y con todas ellas gemía como una zorra en celo. Sus enormes tetas bailaban según subía y bajaba la cabeza.

Le chupaba los huevos y lo masturbaba con una velocidad y una violencia que me la terminaron de poner dura.

+ Hostia, tu señora es una artista.

- Buf… No sabes cómo la chupa… Es una locura. Cuando quiere polla puede estar mamando media hora.

Claudio guardó el móvil.

- No puedo verlos. Es que se me pone dura al momento y si sigo viendo un poco más me voy a tener que ir al baño a masturbar.

+ Tu mujer es un pibón, menudo cuerpazo tiene.

- Gracias, la verdad es que no se le nota por cómo viste, pero en Benidorm se está poniendo mucha ropa ceñida y escotada.

+ ¿Estás feliz con el resultado?

- Buf… Mucho. Te lo juro, en que vuelva, la voy a matar.

No volví a ver a Claudio hasta la siguiente semana, el viernes. No pude evitar, quería saber más de aquella aventura.

Entrenamos juntos y me fue contando.

El sueco estuvo follándose a Teresa desde el lunes por la noche hasta el viernes que es cuando el se fue. La serenata del lunes fue la más bestia, pero los siguientes días estuvieron dándole al tema todas las noches. No toda la noche, pero iban a cuatro polvos el encuentro.

Paola se quejaba porque ella era la soltera de verdad, y a la que se habían follado a niveles casi de asesinato era a Teresa. Y eso que Paola también había follado todas las noches.

El último finde Teresa lo usó para descansar porque tenía el coño y el culo escocidos, y la mandíbula cansada.

Sí, aquel morlaco había conseguido clavarle en el culo aquel tercer brazo.

El mismo lunes que Teresa entró por la puerta, Claudio se abalanzó sobre ella y se la estuvo clavando durante dos horas como un campeón. Se corría, pero no se le bajaba.

La propia Teresa le preguntó qué le pasaba, que no era normal que la tuviera dura tanto rato, y menos después de correrse. Tuvieron que parar por que había que cenar y organizar las cosas porque al día siguiente había que trabajar.

Pero Claudio no pudo contenerse y la asaltó dos veces esa misma noche. Al día siguiente ambos estaban muertos de sueño y ojerosos, pero Claudio se sentía como “si se hubiera tomado algo”, palabras suyas. Estaba salidísimo, enérgico y excitado.

Desde entonces van a polvo al día, es que el otro día en el gimnasio se fueron los dos al vestuario.

Parecen monos en celo.