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Mi vida. Resplandores y tinieblas (7)

La cena era solo el pretexto; lo que realmente buscaba era cruzar la línea que separaba al profesor del amante. Con la oficina vacía y los muros de la casa cerrándolos en un mundo propio, la tensión se transformó en una promesa de placer prohibido que ninguno de los dos podría resistir.

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Mi vida. Resplandores y tinieblas

Capítulo 5. Mi vida se ilumina.

Segunda parte

Esa misma tarde Maite se apareció por el instituto, queriendo que le cuente mi fin de semana, le conté todo y me preguntó:

-¿Y no le dijiste nada?

-No era el momento Mai..., pero cenamos este viernes...

-Esa Facu! Y ahí sí...

-Veremos cómo se da la velada, pero en un principio esa sería mi idea, quizás el momento adecuado...

-No seas cagón! Por algo te llamó a vos el sábado, si hubiera otro lo habría llamado a él...

Me tocaba dar clases, pero lo que había dicho Maite me dejó pensando, si había alguien más, quizás lo hubiera llamado, aunque tal vez fuera alguien de Buenos Aires, y a mí me tenía más a mano.

Si mis cálculos no fallaban, faltaban pocos días para que dejara la empresa, por lo que supuse que ya estaría buscando otro trabajo.

Esa semana parecía que los días pasaban más lento, mi ansiedad me hacía desear que ya fuera viernes.

Cruzamos mensajes todos los días, y el jueves por la tarde, le dije el restaurante donde había hecho una reserva, uno pequeño donde se come muy bien, a pocas cuadras de la Catedral, y quedamos en encontrarnos allí a las nueve de la noche.

Se puede decir que esa noche me produje, eligiendo una camisa blanca, un pantalón bordó y zapatillas blancas.

Llegué antes que ella, y cuando me mostraron la mesa reservada, me senté a esperarla.

No tuve que esperar mucho, cinco minutos después la vi entrar al restaurante, mirar hacia los lados, y al verme, sonreír y caminar en mi dirección.

Estaba hermosa con ese vestido floreado, hasta casi las rodillas, con sandalias de taco, el pelo recogido, unos aros argolla grandes, maquillada sutilmente, tan solo delineados los ojos y con brillo en los labios.

Definitivamente, era una mujer hermosa, y en ese momento la vi más hermosa que nunca.

Me paré y nos saludamos con un beso en la mejilla, y se lo dije:

-Estás hermosa Yuli!

Y ese piropo se transformó en una sonrisa, esa sonrisa que me cautiva.

-Gracias Facu! Vos también! Es la primera vez que te veo en camisa! Y estás muy guapo!

-Bueno, la cena lo requería... Solo uso camisas por la noche!

Y se volvió a reír, y tan solo eso bastaba para iluminar la noche.

La simpática mesera nos trajo la carta dándonos la bienvenida, y más que mirar la carta, yo la miraba a ella.

Espera Facundo, todavía no, cenamos primero, me decía a mí mismo en mi cabeza.

Ordenamos la comida, y hablamos de varias cosas, de su trabajo, del mío, de su familia, y de su currículum que ya estaba listo, para buscar un nuevo empleo.

La comida estaba excelente, pero en verdad me daba lo mismo, solo quería que termináramos de cenar, para decirle de una vez lo que estaba sintiendo por ella.

La ansiedad me ganaba, pero la cena se alargó un poquito más con el postre, y luego un café con un chupito de licor de chocolate, cortesía del restaurante.

Juliana insistió en pagar la cuenta, pero claramente me negué, yo la había invitado.

Durante la cena me dijo que se iría a Chivilcoy luego de que el técnico de lavarropas se fuera, ese que había suspendido el sábado anterior.

Le propuse entonces, ir a tomar algo a algún bar luego, y aceptó.Salimos del restaurante y caminamos hasta su auto, me dijo que había un bar que quería conocer, y hacia allí fuimos.

Entramos, fuimos hasta la barra, pedimos dos tragos, nos sentamos en una mesa para dos, cerca de la entrada, y decidí que ese era el momento.

-Juli... necesito decirte algo...

Sus ojos clavados en los míos, su sonrisa y mi corazón acelerado, supieron que era el momento.

-Decime facu!

-Mientras eras mi alumna y yo tu profesor, entendí que no podía hacerlo, pero ahora sí... ahora te puedo decir que estoy enamorado de vos desde hace meses...

Se quedó un momento en silencio, pero sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Facu, cuando decidí no aceptar el cargo en la empresa e irme a Brasil, eran dos los motivos, uno..., la salud de papá, y el otro... porque me había enamorado... Me había enamorado de vos... de tu forma de hablar, de tu forma de mirarme, de tu trato hacia mí, no lo pude ni lo quise evitar...

-No puedo explicarte, cómo me va el corazón al escucharte...

-Y el mío, ni te cuento...

Acaricié suavemente su mejilla, y acercándome la besé, un beso suave pero que dijo muchas cosas.

Nos miramos a los ojos, y nos volvimos a besar.

A ese segundo beso le siguió un abrazo, un abrazo diferente, un abrazo con amor, un amor correspondido, en el que pude sentir su cuerpo temblar, y mis lágrimas también, casi a punto de salir.

-No puedo explicarte cómo me siento, como en el aire... Siento que tomé la decisión correcta al no irme a Brasil.

-No puedo explicarte lo que sentí el día que me lo contaste, se me estrujó el pecho, pensando en que no volvería a verte...

-Es la primera vez que me siento así con un hombre, te juro Facu que es la primera vez...

-Y la mía también, con Sofía creí estar enamorado, pero sintiendo lo que siento por vos, me doy cuenta que no, que eso no era un amor real...

-No sabes lo feliz que me siento...

-Y yo... Y nada me gustaría más que... que pasaras esta noche conmigo...

-Nada me haría más feliz Facu... Hace tiempo que lo deseo...

-Vamos a mi casa entonces...

Nos volvimos a besar abrazados, dejamos los tragos sin terminar sobre la mesa, y salimos del bar, caminamos hasta su auto y antes de subir nos volvimos a besar.

Llegamos al edificio, y entramos el auto, aunque no la usara, el departamento de Gloria tenía un espacio en la cochera.

Subimos abrazados en el ascensor, entramos a casa y nos volvimos a abrazar, y entre besos me dijo:

-No lo puedo creer aún, y estoy muy nerviosa...

-Tranquila, no hace falta que hagamos nada, tan solo con amanecer a tu lado, soy el tipo más feliz del mundo.

Nos sentamos en el sillón, y entre besos y abrazos, fuimos entrando en tema.

Luego de un beso muy intenso, con nuestras lenguas en una deliciosa batalla, la tomé de la mano, y caminamos hasta la habitación.

Entre besos fui desabotonando el vestido, y Juliana desabrochando cada botón de mi camisa.

El vestido terminó en la alfombra, y mi camisa, ni sé dónde.

Sí vestida era hermosa, con ese conjunto blanco de ropa interior, era una diosa.

Mi pantalón también voló, y en ropa interior nos acostamos en mi cama.

Entre besos desabroché su corpiño, y con dos movimientos de sus brazos, sus perfectas tetas quedaron frente a mí, hermosas, más grandes de lo que imaginaba, con dos pezones que ya estaban endurecidos, y mi boca fue hacia ellos, saboreándolos con sus caricias en mi cabeza, y su respiración agitándose.

Mi boca bajó de sus tetas, haciendo un camino de besos, a su panza, su ombligo y su pubis.

Lentamente retiré su bombachita, teniéndola frente a mí, desnuda por primera vez, su pubis prolijamente recortado, y una humedad que daba cuenta de su excitación.

Su mano buscó mi pija tras la tela de mi bóxer, que poco me duró puesto.

Abrazados, besándonos y acariciándonos, fue llevando mi cuerpo sobre el suyo, que me recibió separando sus piernas.

Mi boca buscó su conchita y la recorrió con los labios y la lengua, sacándole a Juliana, suaves jadeos, haciéndome ver que lo estaba disfrutando.

Me ocupé de darle placer con mi boca, no me cansaba de saborear su intimidad, ante sus movimientos de cadera, que anunciaron su orgasmo que llegó unos minutos después.

Acomodé mi cuerpo sobre el suyo, la besé, me acarició la espalda y entre besos me dijo:

-Facu… necesito sentirte dentro de mí… lo estoy deseando mi amor… lo deseo desde hace tiempo…

-Nada deseo más que eso en este momento…

-No te pongas forro Facu… tomo pastillas…

Mi glande rozó su conchita, buscando su entrada, y cuando la encontró, la fui penetrando lentamente, mirándola a los ojos y besándola.

-Qué hermosa mujer sos… Como te amo…

-Y yo mi amor! Haceme el amor!

Mis penetraciones fueron ganando intensidad, la humedad de su conchita hacía que mi pija resbalara de una manera deliciosa, entrando y saliendo de ella, arrancándole jadeos de placer, hasta que minutos después, llegó su orgasmo entre espasmos, haciéndole temblar las piernas, y ante ese placer, ya no me pude aguantar, y me dejé ir en su interior, diciéndole cuanto la amaba.

Me salí de ella lentamente, me recosté a su lado y ella acomodó su cuerpo pegado al mío, con su cabeza sobre mi pecho y mis caricias en su espalda.

-Te amo Facu… te amo como nunca he amado a nadie…

-Y yo te amo a vos corazón! Con todo mi ser..

Entre caricias se fue quedando dormida y yo lo hice un momento después, luego de tapar nuestros cuerpos con la sábana.

Fue tal como lo imaginé, al abrir los ojos y verla dormir plácidamente a mi lado, una sensación de felicidad, de plenitud, me confirmó mi amor por ella.

Me levanté despacio, sin hacer ruido, para dejarla dormir, pasé por el baño y fui a la cocina a preparar el desayuno.

Volví a la habitación con el mate, unas tostadas y un poco de fruta cortada.

Juliana aún dormía, pero sabiendo que tenía que ir a recibir al técnico del lavarropas, la desperté con suaves besos en su mejilla y en su boca. Abrió los ojos, se sonrió y me abrazó.

Desayunamos en la cama, luego nos dimos un baño, y a eso de las diez de la mañana, bajamos y la acompañé hasta su auto.

Luego de resolver ese tema, se iría para Chivilcoy, por lo que ese fin de semana no nos volveríamos a ver.

Nos despedimos con un beso y un abrazo antes de que se subiera al auto, y ya la estaba extrañando.

*

Un rato después me llegó un mensaje de Maite invitándome a almorzar con ella y con Alice, y le dije que allí estaría, ellas serían las primeras en saberlo.

A las doce y media del mediodía llegué al departamento de Maite, al subir, ambas me esperaban en la puerta, y supongo que al ver mi cara ya lo supieron.

Las saludé a las dos, entramos, y Maite me preguntó:

-¿Y? ¿Qué pasó? Contá Facu!

-Qué decirles chicas, me siento feliz!

-Qué lindo escuchar eso!

Antes de siquiera sentarnos a comer, les conté todo lo que había ocurrido en la cena, y luego en casa hasta esa mañana, y ambas me abrazaron, creo que tan felices como lo estaba yo.

Habíamos terminado de almorzar, cuando me llegó un mensaje de Juliana.

-Ya estoy en casa mi amor! Y te extraño como nunca creí que lo haría!

Les mostré el mensaje a las chicas, y me cargaron por él "mi amor", y le respondí:

-También te extraño mi amor! Almorcé con Maite y Alice, estoy aún en su casa. Saludá a tus padres de mi parte!

-Cuando llegué a casa, mamá me preguntó qué era esa cara que tenía, y cuando le dije que tenía que contarle algo, ni falta que hizo, me dijo, "te pusiste de novia con Facundo", y le dije que sí, y que estaba feliz, me abrazó y me preguntó por qué no habías venido conmigo.

-No faltará oportunidad corazón, me cayeron muy bien tus padres.

-Y vos a ellos mi amor!

Maite y Alice se reían, tan contentas como yo de que me hubiera enamorado.

*

Nos volvimos a ver ese lunes cuando volvió de Buenos Aires, uno de los últimos días de su trabajo allí.

Cenamos en su casa, y pasé la noche con ella, aunque madrugaba al día siguiente, volvimos a hacer el amor esa noche.

Antes de irse para Buenos Aires me dejó en casa, y mientras tomaba unos mates pensé en que tendría que comprarme un auto o una moto, alguna movilidad para no depender de que me llevara o me trajera.

El martes me comentó que trabajaría hasta el fin de agosto, y que ya había comenzado a buscar otro trabajo, enviando su currículum a un par de empresas de Buenos Aires, pero cansada del viaje, ese día no nos vimos.

Era consciente que con sus ocupaciones, las mías y la búsqueda de un trabajo, los momentos para vernos serían solo por la noche, y la noche del miércoles, volvimos a estar juntos en su departamento, y volvimos a hacer el amor, y cada día me sentía más enamorado de esa mujer que se deshacía en besos, abrazos y caricias.

Mi hermana y Gloria fueron las siguientes en saberlo, esa tarde del jueves en que no tenía clases en el instituto, y fui a casa de mi padre, y le mandé un mensaje a Adriana para que fuera también a tomar unos mates con Gloria.

Entre mates les conté que estaba enamorado de Juliana, y que habíamos comenzado una relación.

Las dos me abrazaron, tan felices como lo estaba yo, pero fue mi hermana, quién me ametralló a preguntas, y se los conté todo, incluso de la hermosa intimidad que teníamos.

Y Adriana con una sonrisa me dijo:

-¿Me vas a hacer tía pronto?

-Pará boluda! Hace tan solo un par de días que comenzamos, y vos ya estás pensando en ser tía, pisa un poco el freno nena!

Nos reímos los tres, y Gloria me dijo que le encantaría ser abuela, cuánto entusiasmo, pensé, pero estaban muy contentas de que me hubiera enamorado y me desearon lo mejor en mi relación.

*

Ese primer fin de semana, lo pasamos juntos en mi casa, y fue un fin de semana maravilloso, cuando llegó de Buenos Aires, pasó por su casa, se cambió y preparó algo de ropa para esos días.

Cenamos en casa, y aunque no es lo mío, fui yo quien cocinó ese pollo al horno con papas que disfrutamos mientras conversábamos.

Luego de cenar miramos un capítulo de una serie que empezamos juntos y nos fuimos a la habitación.

Entre besos nos fuimos sacando la ropa, y ya desnudos en mi cama, nos amamos por casi dos horas, disfrutándonos con manos, bocas y lenguas, Juliana tuvo tres orgasmos esa noche, y yo dos eyaculaciones en su interior.

El sábado en la mañana, luego de desayunar, como el día estaba lluvioso, seguimos en la cama hasta el mediodía y volvimos a hacer el amor, cada vez me gustaba más, lo disfrutaba más, iba conociendo sus preferencias y me desvivía por darle placer, por hacerla sentir mi amor por ella en cada beso, cada caricia y en cada penetración.

Salimos a pasear un rato a la tarde, había dejado de llover, aunque el día seguía nublado.

Tomamos un café en el centro, hicimos algunas compras y volvimos para casa, donde entre los dos preparamos la cena.

Y luego de comer, entre besos cada vez más apasionados, con una deliciosa batalla de nuestras lenguas, nos fuimos desnudando allí, en el estar, los dos en el sillón, donde nos hicimos el amor por primera vez fuera de la cama.

Pero luego de ese primer round de pasión, tomados de la mano nos fuimos a la cama y lo volvimos a hacer.

Luego de terminar, Juliana me pidió que le contara mis andanzas en Londres, y se las conté sin reparos, nada tenía que esconder de mi vida pasada, donde ni siquiera nos conocíamos.

*

Llegó el fin de agosto, y con él, el fin de su trabajo en la empresa de Buenos Aires, tenía dos entrevistas en empresas de allí, y se preparó para ellas.

Me hubiera encantado acompañarla a esas entrevistas, pero mis clases en el instituto me lo impidieron.

Esas dos primeras entrevistas, como suele ser usual, quedaron en comunicarse con ella, luego de entrevistar a todos los postulantes.

No tuvo respuesta de ninguna de esas dos empresas, ni de varias entrevistas posteriores, ni de algunos lugares a los que había enviado su curriculum, y ni siquiera la habían citado para una entrevista.

Lo podía ver en su cara, en su ánimo, en su forma de quedarse viendo la nada, con la mirada perdida en algún lugar, ante cada falta de respuesta de esos lugares, esperando esos llamados que no llegaban.

*

Pasó ese mes de septiembre y Juliana no conseguía nada, había presentado su currículum personalmente en varias empresas más, y a otras lo había enviado por mail, para puestos de trabajo en la ciudad de Buenos Aires, en localidades del Gran Buenos Aires y en la ciudad de La Plata, y en algunos de ellos, sin conseguir siquiera llegar a una entrevista.

El único ofrecimiento qué había tenido, era de una empresa de San Isidro, pero tan solo como secretaria, puesto para el que estaba más que sobre calificada, además el sueldo era una miseria, para las nueve horas de trabajo, y las casi tres horas de viaje entre ida y vuelta.

*

Nuestra relación seguía siendo maravillosa, pero empezaba a notarla cada vez más preocupada, los ahorros que tenía, según me dijo, le alcanzarían tan solo para un mes, quizás dos meses más.

En mi cabeza rondaba una idea, la de presentar su currículum en alguna de las empresas de mi padre, y viendo día tras día cómo crecía su frustración, ese veinte de septiembre mientras cenábamos en casa se lo dije:

-Corazón, si querés, puedo llevar tu currículum a alguna de las empresas de mi padre...

-No sé mi amor..., sabiendo cómo está la relación con tu padre, no quisiera que le debas ningún favor, algo voy a conseguir...

-Mi amigo Agustín está a cargo del área de recursos humanos de una de las empresas, donde Pedro su padre y amigo del mío, es el gerente...

-Podría ser una posibilidad Facu, pero no quiero conseguir un trabajo por ser tu novia, ni porque sea una empresa de tu padre, quiero conseguirlo por lo que valgo, por mi formación, por mi capacidad para el puesto...

-Eso lo tengo claro corazón, pero podemos hacer una cosa si te parece, esperamos hasta fin de mes, y si no conseguís trabajo, hablo con Agustín y le presento tu currículum, él no sabe que sos mi novia, hace un tiempo que no hablamos, estuvo de viaje por Europa, y tan solo cruzamos mensajes, pero aún no le conté de vos, y si conseguís el trabajo, será solo por mérito tuyo, ¿qué te parece?

-En ese caso podría ser, pero Agustín no tiene que saberlo, al menos hasta que consiga el trabajo.

-Hacemos así entonces, si no conseguís trabajo, hablo con él.

El jueves de esa última semana de septiembre al mediodía, como si lo supiera, Agustín me mandó un mensaje, diciéndome que hacía tiempo que no nos veíamos, y si me pintaba tomar una cerveza al día siguiente, y le dije que nos veíamos a las siete de la tarde en la cervecería de siempre.

Ese día Juliana tenía una entrevista en una empresa de Hudson, y al volver fue para el instituto, esperó hasta mi horario de salida y nos fuimos para casa.

Como en otras tantas entrevistas, le dijeron que llegado el caso la llamarían, pero se dio cuenta claramente que buscaban un hombre para ese puesto.

Antes de llegar a casa le conté que al día siguiente me vería con Agustín, y que si le parecía ya le llevaba una copia de su currículum.

Me dijo que sí, pero que recordara de no decirle de nuestra relación, ya luego si conseguía el trabajo o no, se lo podría contar.

Ese viernes Juliana se quedó en casa, y me esperaría para saber las novedades.

Luego del instituto fui a encontrarme con Agustín, y al llegar a la cervecería ya me estaba esperando.

Nos saludamos con un abrazo como siempre, pedimos un par de cervezas con algo para picar, y me estuvo contando de su viaje por Europa, y como no, de sus andanzas por allí.

Me mostró varias fotos que tenía en su teléfono de los lugares en donde había estado, y de las ganas de volver que tenía.

Ya por la segunda cerveza le dije:

-Agus, necesito consultarte algo, pero desde ya te digo que es sin compromiso…

-Decime boludo!

-Tuve una alumna en el instituto que tomó clases para perfeccionar su inglés, aspirando a un puesto de dirección en la empresa donde trabajaba, pero la empresa movió su filial a San Pablo, y como su padre no está bien de salud, decidió no irse a Brasil, está sin trabajo, y necesita uno, ¿alguna posibilidad en tu empresa?

-Puede ser Facu, depende del perfil, viste que siempre entra gente y se va gente de la empresa, ¿tiene estudios?

-Sí, administración de empresas, maneja a la perfección el inglés, bueno… tuvo un buen profesor por supuesto...

-Me imagino... Decile que me mande un currículum.

-Lo tengo acá...

Le entregué el currículum, le dio una leída y me dijo:

-Tiene buen currículum Facu, y trabajó en una empresa grosa! Puede ser... ¿Tenés algo con esa chica?

-No, pero luego de casi siete meses de clases personalizadas, como que nos hicimos amigos!

-¿Ya te la cogiste?

-No boludo!

Era una alumna!

-Bueno... Siempre tan correcto vos!

-No te niego que es una chica interesante, pero no tenemos nada, de onda nomás, me dijo que fue a un montón de entrevistas pero no consigue nada.

-¿Me lo puedo llevar?

-Sí, supongo que tendrá copias!

-Dejame ver, si hay algún lugar, te aviso.

-Dale, pero porfa, solo si sirve en la empresa, no porque sea mi amiga.

-Tranquilo, se me ocurren un par de puestos, déjame que lo hable con mi viejo y te chiflo.

Nos tomamos otra cerveza más cada uno, y me contó también de Paola, una chica con la que se estaba viendo, que aún no era nada, pero que pintaba bien.

A eso de las nueve y media de la noche salimos de la cervecería, nos despedimos con un abrazo, y tomé un taxi hasta casa.

Al entrar ya sentí el olor a comida, Juliana había preparado la cena, y antes de cenar, le conté la conversación con Agustín,

-Le conté de vos, gran parte fue la verdad, que habías sido alumna del instituto, que tu empresa se había ido a Brasil y que estabas buscando trabajo, me preguntó si tenía algo con vos pero le dije que eras una amiga.

-Está muy bien amigo!

Me dijo con una sonrisa pícara.

-Le mostré tu currículum y me dijo que quizás haya un par de puestos en el que podría encajar tu perfil.

-Bueno, ojalá se dé, aunque supongo que no te debe hacer mucha gracia que trabaje para tu padre.

-Pero le recalqué que si había una posibilidad de trabajo, que lo consigas por tus condiciones y por tú capacidad, no por ser mi amiga.

-Eso mismo necesito, conseguir un trabajo por lo que valgo...

-Me dijo que cuando tenga alguna novedad me avisa.

Por un lado, era verdad que me jodía que terminara trabajando para mi padre, indirectamente, pero en una de las empresas de mi padre, y por el otro, que consiguiera un trabajo por su capacidad, por sus conocimientos y su experiencia, era lo que ella necesitaba.

Al día siguiente, tuvo otra entrevista, está vez por videollamada, con una empresa de Florencio Varela, a la que le había enviado su currículum, pero como en tantas otras, quedaron en llamarla.

Cuando llegue a casa, su cara me lo dijo todo, la abracé y se largó a llorar, se sentía frustrada y a la vez enojada con las empresas que, en su mayoría preferirían contratar hombres, seguramente, queriendo evitar las licencias por embarazo o por el cuidado de un hijo.

*

Fue el lunes siguiente por la tarde, mateando en casa con Juliana, que Agustín me envió un mensaje que miramos juntos, y decía:

-Hola Facu, hablé con mi viejo por cuatro puestos que tenemos que cubrir, y entre ellos le mostré el currículum de Juliana, sin decirle que era amiga tuya.

-Hola Agus! buenísimo!

-Escuchame boludo, avísale a Juliana que el miércoles a las diez de la mañana, tiene una primera entrevista en la consultora, si pasa esa entrevista, va a tener otra, ya en la empresa, con el responsable del área comercial, que es donde está el puesto a cubrir.

-Buenísimo Agus! Ahora le aviso! Gracias querido! La próxima cerveza la invito yo.

-Ahora te mando la dirección de la consultora. Un abrazo! Y probá boludo! Ya no es tu alumna, por ahí se te da!

Juliana se sonrió al leer eso, si supiera que no solo había probado, me había enamorado hasta las trancas de esa mujer que me miraba sonriendo, y que ya estábamos en una relación.

-Un abrazo capo!

Escribí y leí los mensajes frente a Juliana, que no pudo evitar las lágrimas, pero con una sonrisa, si todo iba bien, podría conseguir un trabajo, y en La Plata.

Me abrazó y la sentí aliviada, feliz por la posibilidad. Entendía que tenía que hacer una entrevista, pero ya Agustín me había dicho que era un buen curriculum.

*

Decir que a partir de ahí estaba nerviosa sería mentir, más allá de que era una nueva oportunidad, estaba tan acostumbrada a las entrevistas, que parecía más tranquila que yo.

Ese miércoles arreglé con Sol para que se quedara en el instituto hasta que yo llegara, que suponía sería alrededor de las once de la mañana.

La acompañé hasta la dirección de la consultora, y antes de que entrara, prolijamente arreglada como solía ir a su antiguo trabajo, nos besamos y le deseé suerte.

Me quedé esperándola en la vereda, y casi cincuenta minutos después, la vi salir, y en su cara no podía ver ni alegría ni decepción.

-¿Cómo te fue corazón?

-Bien mi amor! No fue muy distinta a las que ya he hecho, la única diferencia fue que esta tarde a las dieciséis horas, me enviarán un mail diciéndome si tengo la próxima entrevista o no quedé calificada.

Nos fuimos para el instituto, almorzamos juntos y esperamos a que se hicieran las cuatro de la tarde, para ver ese mail.

A las cuatro y dos minutos, sonó una notificación en su teléfono, y vio la entrada de un mail.

Abrió la aplicación y juntos leímos ese correo.

“Señorita Juliana Pacheco:

Nos comunicamos con usted para informarle que ha sido preseleccionada y deberá presentarse en la empresa Perea Comercio Exterior, el día de mañana a las 9 horas, con su DNI, para una entrevista con el Licenciado Esteban Carrasco.

Muchas gracias.

Saludos cordiales.”

Al pie de ese correo estaba la dirección de la empresa, aunque claro, yo ya la conocía.

Luego de leer ese mail, se subió a horcajadas sobre mí, me abrazó loca de contenta y me comió a besos, pero con lágrimas en los ojos.

Un paso ya estaba dado, y en el siguiente, yo estaba completamente seguro qué le iría muy bien, sabía que saldría de esa empresa habiéndolo conseguido.

Pasó la noche en casa, hicimos el amor, pero no fue una noche muy larga, necesitaba estar con todas las luces al día siguiente.

Esa mañana si que estaba un poco más nerviosa, pero segura de sí misma, diciéndome antes de salir de casa, que estaba segura que lo conseguiría.

Llegamos a la empresa, estacionó unos cincuenta metros antes de la entrada, y le dije que la esperaba en el auto, como para que nadie nos vea juntos.

Le di un beso y le deseé toda la suerte del mundo.

Eran las once de la mañana y aún no había salido, y pensé que quizás no sería la única postulante, y que había tenido que esperar.

Pero quince minutos después la vi salir conversando con un hombre de unos cuarenta y pico de años, se despidieron con un beso y caminó hacia el auto.

En ese momento pude ver en su cara, que lo había conseguido.

Se subió, me abrazó con lágrimas en los ojos y me dijo:

-Lo conseguí mi amor! Tengo trabajo!

-Esaa mi vida! Estaba seguro que lo ibas a conseguir!

-A Carrasco, el que me entrevistó, lo que más le importó fue mi experiencia en la empresa anterior, y mi manejo del inglés, de hecho después de varias preguntas, que le contesté perfectamente, me hizo un par de preguntas casuales en inglés, y se las contesté a la perfección, y a partir de allí, la entrevista siguió en inglés. Estoy feliz mi amor!

-Y yo por vos mi vida! Yo sabía que lo ibas a conseguir! Faltaba que te dieran una oportunidad, y estoy seguro de que te va a ir muy bien!

-Me tengo que presentar el lunes!

-Ya!

-Sí! Después de la entrevista, me presentaron a mi jefe, se llama Esteban Moreira.

-Lo conozco solo de oír su nombre, pero no en persona.

-Y después a mis compañeros de trabajo, dos chicas y dos chicos, voy a trabajar en el área de comercio exterior, que depende de la dirección comercial. También conocí a Agustín, hablé con él por el contrato, en un principio es de tres meses a prueba, y según sea mi desempeño, si sigo en la empresa será anual y con un incremento en las horas y en el salario.

-Te felicito mi vida!

-Te amo mi amor! Y te agradezco tanto esto que has hecho para que pueda conseguir el trabajo…

-No me tenés que agradecer nada mi vida, estamos juntos en la que venga!

-Lo feliz que me hace eso! Lo feliz que me hacés vos!

- Y si lo has conseguido, es solo por mérito tuyo! Yo tan solo hice que llegaras a la entrevista!

-Y re lo agradezco mi amor, no sabés cuanto!

Fuimos los dos para el instituto, me contó algunas cosas más, y como me tocaba dar clases, se fue para su casa.

*

Esos días, hasta ese lunes, primer día hábil de octubre en que comenzaría a trabajar en una de las empresas de mi padre, estuvo en casa, incluso hasta ese mismo día, que luego de dejarme en el estudio fue para la empresa.

Fue un fin de semana maravilloso, con una Juliana mucho más contenta y relajada, y nos disfrutamos a pleno, paseando, haciendo compras, cocinando juntos, y haciéndonos el amor, viernes en la noche, sábado luego del desayuno, en la noche y el domingo por la tarde.

Los planetas se iban alineando para nosotros, que estábamos más unidos y enamorados que nunca.

Su horario sería desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde en esos primeros tres meses de prueba, y luego, si quedaba definitivamente, trabajaría hasta las cuatro de la tarde.

Esa tarde al salir de su primer día, fue para el instituto y entre mis clases me fue contando su día, de las tareas que debía hacer, de sus compañeros y de su jefe, que por suerte era un tipo buena onda, al igual que sus compañeros que amablemente le dieron la bienvenida.

Estaba contenta, entusiasmada, y para mí, eso era suficiente, solo quería verla feliz, y me sentía orgulloso de ella.

Los días fueron pasando, y cada tarde me contaba lo cómoda que se sentía en la empresa, incluso ante alguna consulta de su jefe, pidiéndole su opinión de algún tema comercial.

Días después, me contó también de una reunión con un empresario de Estados Unidos por videoconferencia, donde fue la interprete para su jefe, pero también, dando su parecer respecto de lo que se estaba negociando, cosa que su jefe le agradeció al terminar la comunicación.

*

Esos tres meses de su trabajo en la empresa, pasaron en un abrir y cerrar de ojos, y antes de que se cumplieran, casi llegando al final del año, fue Agustín quien le comunicó que seguiría en la empresa y que ya tenía listo el nuevo contrato, por un año, que tendría que firmar el dos de enero del año entrante.

Para las fiestas de ese fin de año, Adriana, Marisa y Gloria, almorzaron en casa con Juliana y conmigo el 24 de diciembre, ya que no iría a casa de mi padre en la noche, Maite y Alice nos habían invitado a su casa.

Para el fin de año, nos fuimos con Juliana a Chivilcoy, a recibir el año nuevo con su familia.

El recibimiento de sus padres fue tremendo, ambos me abrazaron dándome la bienvenida a su casa y a su familia.

Para la cena de ese último día del año, también conocí a Fernando, su hermano mayor, su esposa Inés y su pequeña hija Marisol de siete años.

Fue una cena muy linda, aunque Fernando no era tan cercano a sus padres como Juliana, la relación entre ellos era muy buena, una hermosa familia.

Recibimos el nuevo año con un brindis, besos y abrazos, y luego saliendo a la vereda para ver los fuegos de artificio, el saludo se extendió a los vecinos, a los que fui presentado como el novio de Juliana.

El primero de enero luego de almorzar con sus padres, emprendimos el regreso a La Plata, y de camino le comenté a Juliana mi intención de comprarme una moto, para moverme sin necesidad de que ella me tuviera que llevar o irme a buscar.

Me dijo que le daba un poco de miedo que anduviera en moto, pero le dije que no me haría el loco.

Ese 2 de enero Juliana firmó su nuevo contrato, y ya ese mismo día trabajó hasta las cuatro de la tarde, con el incremento en su salario, que vería en los primeros días de febrero.

*

A mediados de enero, con bastante tiempo libre en el instituto por las vacaciones, y habiendo visto ya la moto que quería comprar, una Benelli de 150cc de cilindrada, fui a la agencia, elegí el color, y tramité la compra, entregando la mitad en ese momento, y el resto en seis cuotas, y la retiraría un par de días después, cuando ya estuviera patentada.

Compré también allí el casco para mí, luego con Juliana, compraríamos uno para ella, aunque tenía su auto, algún paseo en la moto haríamos juntos.

Tener una moto había sido mi sueño desde la adolescencia, aunque claro está, mi padre jamás lo permitió, pero ahora yo decidía en mi vida, y eso era cumplir otro de mis sueños.

Tres días después, fuimos con Juliana a retirarla, esa tarde del 20 de enero luego de que llegara de su trabajo.

Fuimos caminando hasta la agencia, ya que volveríamos los dos en la moto. Compramos un casco para ella, a su gusto y medida.

Con toda la documentación en la mano, nos subimos a la moto y salimos. Dimos algunas vueltas por la ciudad, yo estaba como niño con juguete nuevo, y tenía la ventaja de poder guardarla en la cochera del edificio.

A partir del día siguiente, Juliana se iba en su auto a la empresa y yo en la moto al instituto.

La podría entrar y llevarla al patio trasero, pero si en algún momento de clases tenía que salir, tendría que pasar entre la gente, por lo que decidí dejarla en la vereda, a la vista desde el interior.

Un miércoles a la tarde, día que tengo clases solo hasta las cinco de la tarde, me fui en la moto al centro, necesitaba comprarme un par de zapatillas, pero antes le tenía que cargar nafta a la moto.

Salí de la estación de servicio de 7 y 32, y fui en dirección al centro, iba por calle 8 entre 40 y 41, cuando a la distancia, en la vereda frente a un edificio, vi a mi padre hablando con una mujer joven, sonreían y luego entraron a ese edificio, y fue mi padre quien abrió es puerta de vidrio.

No me había visto, de hecho con el casco colocado no podría reconocerme, y ni siquiera sabía si estaba al tanto de que me había comprado una moto.

Seguí mi camino, pero pensando en que andaría mi padre, del que casi ninguna noticia tenía en los últimos tiempos.

*

La relación con Juliana seguía viento en popa, cada día mejor, complementándonos a la perfección en nuestra vida, pasando casi todas las noches juntos, en su casa o en la mía, y con nuestra sexualidad en lo más alto.

En esa última semana del mes de febrero mientras cenábamos, Juliana me contó que el 2 de marzo, iría con su jefe y con Pedro, el amigo de mi padre, a una reunión con un empresario extranjero en Buenos Aires, en la que ella sería la intérprete.

También me contó, que previo a esa reunión, mi padre estuvo días antes en la empresa, reunido con Pedro en la mañana, pero que ella no lo había visto.

Ese día de su viaje a Buenos Aires, entraría a las diez de la mañana, ya que el horario de regreso sería después de las seis de la tarde.

Mientras cenábamos me contó cómo le había ido en esa reunión, y que su jefe, ya de regreso a La Plata, le dijo que había estado muy bien, y que estaba más que conforme con su trabajo.

Y más orgulloso me sentí de ella, que conociéndola, sabiendo de su dedicación, de su responsabilidad y de su ambición de progreso, pronto sería una empleada muy valorada en la empresa.

En una conversación con Agustín, me contó también que Esteban, el jefe de Juliana, estaba muy conforme con la incorporación de ella en su área, y me volvió a preguntar si pasaba algo entre nosotros, y le deslicé que nos veíamos, pero que aún nada teníamos, pero que algo podría llegar a pasar, como para ir diciéndolo de a poco.

*

En el mes de mayo, Juliana me comentó:

-Amor, a fin de mes se vence el contrato de alquiler de mi departamento, me toca renovar…

En ese momento pensé que, estando tan bien las cosas entre nosotros, le podría proponer que se viniera a vivir a casa, casi todas las noches estábamos juntos, y así podríamos ahorrar un alquiler y empezar a pensar quizás en juntar dinero para poder comprar algo de los dos.

-Corazón… ¿vos querés seguir viviendo ahí? Porque estaba pensando que podrías venirte y dejar de pagar alquiler…

-¿Vos me estás proponiendo vivir juntos?

-Sí, corazón! De hecho pasamos casi todas las noches juntos…

-Me encantaría vivir con vos mi vida! Nada me haría más feliz!

-A mi también! Por eso, en este pequeño acto, Juliana Anahí Pacheco, te propongo que vivamos juntos aquí!

-Acepto encantada Facundo Perea Valente! Feliz de compartir la vida con vos, cada día y cada noche!

Nos abrazamos, nos besamos y como no, festejamos ese nuevo paso en nuestra relación, haciéndonos el amor en mi cama, bueno… próximamente, nuestra cama.

Allí comenzaba esta nueva etapa de nuestras vidas, dimos un paso más, ¿cuál sería el siguiente? ¿El casamiento?

A mí en verdad me daba lo mismo casarnos o no, aunque proponérselo sería un hermoso momento, y allí comencé a pensar cuando sería el mejor momento…

Continuará…

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