Mexizuela Abi - La Diosa del Campamento Cap 01,
En la oscuridad de la cabaña del instructor, la segregación del día se transforma en la intimidad más cruda de la noche. Johnathan no solo la mira; la devora, usando sus palabras como látigos que la atan a un placer prohibido y racializado.
Ah, Hola, aquí siguen mis perversit@s, pasen, pasen tomen asiento, veo que han traído nuevas amistades, tomen asiento, me presento para los nuevos, mi nombre es Karina Garrido, como deben saber soy venezolana y esta historia corresponde a una serie de relatos de esta saga llamada Mexizuela, talvez en algum momento explique todo el contexto, pero siento que no tiene la carga sexual necesaria sino solo algo contextual, o los dejare que lo descubran poco a poco.Los deje varios meses porque me ausente entre problemas personales y tratar de mejorar mi forma de escribir, no se si el resultado sea el adecuado, pero estoy esmerandome en mejorar...
Acepto comentarios en el correo electrónico [email protected].
Abi recordaba aquel verano con una mezcla de nostalgia y deseo. Era una joven, inocente y curiosa, cuando fue enviada al campamento scout. El instructor, un hombre blanco de ojos azules, barba cerrada y mirada penetrante. la había marcado de una manera que nunca podría olvidar. Cada noche, cuando los otros scouts dormían, él la llevaba a su cabaña, donde la humillaba y degradaba, pero de una manera que la hacía sentir viva y poderosa. Ese primer campamento la habría marcado, sus padres la llevaron a este con la intención de que socializara, solía ser rechazada en los círculos donde se desenvolvía, muchas veces por su tono de piel, la segregaban, había sido asignada al campamento con el Instructor Johnathan, Habiendo otros 5 grupos dentro del campamento. La asignación de cabañas se realizo con normalidad, los niños y niñas formaron grupos, para dividirse en las cabañas rentadas; Abi, se quedo sola, las niñas no la incluyeron en algún grupo, y los niños (con quien pudo llevarse mejor) no podían incluirla. Johnathan tuvo una pequeña reunión con los instructores restantes y regreso con Abi. “No te preocupes Abi, esta resuelto, dormirás en mi cabaña, allá, señalando la cabaña que les correspondería. Durante el día se asignaron tareas, para recolección de leña, para inspección, coordinación de grupos, tambien para buscar la zona para acampar, puesto que esa semana se harían varias actividades, todos los niños eran asignados, pero a Abi Johnathan se encargaba de asignar tares muy sencillas, prácticamente de supervisión, dándole un lugar “especial”. A la noche, Johnathan entro a la cabaña, Abi estaba sentada en la cama, nerviosa… Johnathan, le dijo con amabilidad: “cámbiate, ponte tu pijama”. Abi ya había estado con un chico, Yerson, el sobrino del esposo de su tía, alguien cercano a la familia, pero no era un familiar directo, llevaban varios meses teniendo sexo, pero era el único hombre con quien se había mostrado, aun nerviosa, sabiendo que debajo de su ropa llevaba una tanga negra y un sostén de encaje, del mismo color, ponía sus manos con nerviosismo, titubeando en quitarse la ropa. Sin embargo, Johnathan no solo mostraba seguridad y confianza en sí, sino que tambien esa experiencia. Se quito la ropa sin más.
En ese momento Abi, se sorprendió, la diferencia en físicos era notable, Yerson, “negrito” de piel contrastaba con la piel blanca de Johnathan, su “novio” si asi le podía llamar, era lampiño mientras que su instructor scout, era velludo, Yerson era un chico delgado y Johnathan se notaba un cuerpo maduro, fornido, pero si “gastado” por los años; sin embargo lo que la saco de la razón fue que aunque Yerson hacia justicia a los “dotes” de su raza, Abi viendo desde su posición el “bulto” que se marcaba en el bóxer de Jonathan, parecía potencialmente mayor al de Yerson, aventó su short scout quedando cerca de la esquina de la cama. Johnathan se acercó a Abi, notando su timidez y nerviosismo. Con una voz suave y reconfortante, le dijo: "No tengas miedo, Abi. Estas segura." Se colocó detrás de ella, sus manos gentiles guiando las suyas mientras desabrochaba cada botón y corchete de su ropa. "Despacio," murmuró, "no hay prisa."
Abi obedeció, sus manos temblorosas siguiendo el ritmo que él marcaba. La ropa cayó al suelo, dejando al descubierto su cuerpo desnudo. Johnathan la observó, sus ojos recorriendo cada curva con una mezcla de admiración y lujuria.
"Pinches tetotas negras," murmuró, su voz llena de asombro y deseo. "¡Nadie te va a coger como yo, pinche negra putona!" Abi sonrió, sorprendida por esas palabras que, de cierto modo, enaltecían su raza de un modo humillante. Su primo Yerson ya se la había cogido antes, así que no se le hizo rara la petición de que se diera la vuelta. Se empinó ligeramente, asegurándose de que el instructor de ojos azules la viera mejor.
Johnathan no perdió el tiempo. Se arrodilló frente a Abi, colocando su boca contra la vulva negra de la hondureña. Comenzó a lamer con avidez, su lengua explorando cada pliegue y recoveco. "Uyyy, la negra tiene la vulva rosita, eres una delicia, pinche negra degenerada," murmuró contra su piel, su aliento caliente enviando escalofríos de placer por todo su cuerpo.
Abi recordó las palabras de su primo Yerson, quien le había dicho que no se bajaría porque eso no hacía a un "hombre". Pero Johnathan, con su experiencia y falta de inhibiciones, le llevaba una gran ventaja al escuincle. Sujetó las dos nalgas de Abi con firmeza, sus dedos clavándose en su carne mientras continuaba lamiendo esa zona rosa de la muñeca de ébano.
Abi se empinó aún más, ofreciéndose completamente a él. Cada lametazo la acercaba a un territorio desconocido, un placer que nunca había experimentado. Abi estaba descubriendo algo que no sabía, algo que la hacía sentir viva y deseada de una manera completamente distinta.
Abi, con los ojos cerrados y el cuerpo temblando de anticipación, se entregó completamente a las sensaciones que Johnathan le provocaba. Cada lametazo era como una ola de placer que recorría su cuerpo, haciendo que sus piernas temblaran y su respiración se volviera irregular. La humillación de sus palabras mezclado con la admiración de su cuerpo era algo que la hizo sentir poderosa y deseada. Notar la transformación de ese hombre que parecía enajenado con su color de piel y sus características físicas.
Johnathan, con su experiencia, sabía exactamente cómo tocarla, cómo lamerla, para llevarla al borde del éxtasis. Sus manos, firmes y seguras, sujetaban sus nalgas con fuerza, mientras su lengua exploraba cada rincón de su intimidad. "Eres una delicia, pinche negra putona," murmuró, su voz ronca y llena de lujuria. Mientras devoraba la vulva de “la negra”
Abi, perdida en el placer, no podía más que gemir y mover sus caderas al ritmo de sus lametazos. La combinación de sus palabras y sus acciones la hacía sentir como una diosa, admirada y deseada por su belleza exótica. Cada palabra de humillación era como un elogio, enalteciendo su raza y su cuerpo de una manera que nunca había experimentado.
De repente, Johnathan se detuvo, levantando la mirada hacia ella con una sonrisa malvada. "Abre esas nalgotas negras para que te dé verga," le ordenó, y Abi obedeció sin dudar. Se empinó aún más, con sus manos separó sus nalgas para hacer notoria la entrada a su cueva vaginal, ofreciéndose completamente a él, lista para recibir todo el placer que pudiera darle.
Johnathan se incorporó, deslizando su pijama para dejar salir, su verga, grande, gruesa y venuda, quedó expuesta, lista para satisfacer a Abi. Abi dirigió su mirada hacia él, de una manera tan sexual que los mas precoces se hubieran venido solo con esa mirada de la mujer de ojos negros, solo el notar el contraste tonalidad de piel la llevo a mojarse un poco más, pero pudo analizar esa verga venosa, la vio con un deseo incontrolable, y se mordió los labios, dejando que se vieran brillosos.
Abi, con el corazón acelerado y el cuerpo ardiendo de deseo, se preparó para recibirlo. Se daba cuenta que esta experiencia sería intensa, estaba sintiendo la que el hombre deseaba arremeter contra su conchita de una forma salvaje y brutal. Johnathan la penetró con fuerza, cada empujón profundo y rítmico, haciendo que Abi gimiera de placer. Sus manos se aferraron a sus caderas, guiándola en cada movimiento, asegurándose de que cada centímetro de su verga la llenara por completo. "Te gusta, ¿verdad, pinche negra putona?" le susurró al oído, su aliento caliente enviando escalofríos por su espalda. "Te gusta que te cojan así, duro y profundo."
Abi asintió, incapaz de formar palabras, perdida en el torbellino de sensaciones que la invadían. Mientras Johnathan la montaba, cada empujón era acompañado por un choque de sus pelvis contra sus nalgas, un ritmo constante y brutal que la hacía gemir de placer. Abi se sentía completamente poseída, su cuerpo respondiendo a cada movimiento con un éxtasis indescriptible. "Te gusta, ¿verdad, pinche negra putona?" le susurró Johnathan al oído, su voz ronca y llena de lujuria. "Te gusta que te cojan así, duro y profundo."
Abi asintió, incapaz de formar palabras, perdida en el torbellino de sensaciones que la invadían. Cada empujón la acercaba más al borde del éxtasis, cada palabra de degradación la enaltecía, haciéndola sentir poderosa y deseada. "Sí…, ah sí…, me gusta," logró articular, su voz entrecortada por los gemidos.
Johnathan, con una sonrisa malvada, decidió llevar las cosas aún más lejos. Tomó su cinturón, el cuero crujiendo mientras lo quitaba del pantalón. "Te voy a dar algo más para que disfrutes, pinche negra pendeja," murmuró, su voz llena de promesas oscuras.
Abi, con el corazón acelerado y el cuerpo ardiendo de deseo, sintió cómo Johnathan ajustaba el cinturón, creando una correa improvisada. De manera casi quirúrgica, la envolvió alrededor de su cuello, asegurándose de que estuviera lo suficientemente ajustado para que sintiera la presión. "Respira, Abi," le ordenó, su voz autoritaria.
Abi obedeció, tomando respiraciones superficiales mientras Johnathan comenzaba a moverse de nuevo, sus empujones más feroces y profundos. La sensación del cuero contra su piel, combinada con la presión en su cuello, la llevó a un estado de éxtasis indescriptible. Cada movimiento, cada respiración, cada latido de su corazón, estaba sincronizado con la cabalgata que Johnathan le realizaba.
"Eres mía, pinche negra," le susurró Johnathan al oído, su voz llena de dominio. "Tu cuerpo, tu placer, todo es mío."
Abi, completamente sumisa a su voluntad, apenas audible por la asfixia que estaba sufriendo respondió. "Sí…, Soy suya…," respondió, entregándose por completo a él.
Johnathan, con una última embestida profunda, la llevó al clímax, su cuerpo temblando y convulsionando de placer. Abi gritó, su voz llena de éxtasis y liberación, mientras sentía cómo su esperma caliente la llenaba, marcándola como suya. La presión del cinturón y la intensidad del acto la llevaron a un estado de nirvana, un lugar donde solo existían el placer y la sumisión.
Se quedaron así por un momento, sus cuerpos entrelazados, sus respiraciones entrecortadas y sincronizadas. Johnathan, aún dentro de ella, la besó en el cuello, su barba raspando suavemente contra su piel. "Eres una diosa, Abi," le susurró. "una pinche diosa negra."
Abi sonrió, sintiéndose cansada y satisfecha. Sabía que esta experiencia la había cambiado, que había descubierto algo en sí misma que desconocía. Y mientras se separaban, sus cuerpos aun temblando por la intensidad del acto, Abi se dio cuenta de que este tipo de conexión, esa mezcla de humillación y admiración la hacía sentir viva y deseada…
Si alguien quiere hacer alguna donación me ayudaría muchísimo, para tratar de subir los capítulos mas seguido, si no pues sus comentarios siempre me ayudan, asi como sus dudas, tengo planeado realizar sesiones con las protagonistas para que respondan sus dudas y cuestionamientos en el programa escargot. chat por si alguien está interesado tambien háganmelo saber en mi correo y ver si es una buena opcion dejarlos interactuar con las protagonistas besitos se despide de ustedes Karina. Es una dinamica que sería linda pero depende mucho de la paticipación para que sea algo interactivo y mejor.
Mua 💋 mua 💋
Relatos similares
- Interracial
Atraído por... 2, Cadenas de sumisión
Descubrí su secreto, pero en vez de echarla, decidí que su lugar era a mis pies. Ahora, con las cadenas en las muñecas y el mundo en su contra, no…
Comparte:Dominacion masculinaBdsm suaveIntercambio de parejas
- Hetero: General
El albañil me coge mejor que mi novio (1)
Siempre me sentí distinta. Y esta noche, mientras camino sola bajo la luz de la luna, el miedo y el deseo se mezclan en un solo impulso: cruzar la…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaFetichismo ropa
- Hetero: General
Mi esposa se compró dos mujercitas por error 6 FIN
En las tierras de Birmania, el dinero compra más que tierras: compra lealtad, cuerpos y secretos.
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaFetichismo ropa
- Hetero: General
Mi compañera Yoli (parte 3 y final)
El olor a sexo impregna el coche a las seis de la mañana. Ella ya está en la oficina, perfecta y provocadora, esperando sus órdenes.
Comparte:Dominacion masculinaBdsm suaveFetichismo ropa
- Interracial
¡Negro, préñame!
Él sabe que tu esposo viaja esta semana. Él sabe que estás ovulando. Y esta noche, no hay excusas ni puertas que cerrar: solo tú, él y el destino de…
Comparte:Intercambio de parejasDominacion masculinaDeseo reprimido
- Hetero: General
Martín el camionero y la inspectora de ITV
El olor a gasoil y sudor no es lo único que llena el aire en ese taller abandonado. Cuando la inspectora atlética cruza la mirada con el camionero de…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaFetichismo ropa