La causa del encuentro (parte 3 de 3)
María lleva semanas pensando en ese misil que la dejó sin aliento. Esta vez no hay playa ni miradas indiscretas, solo la casa de campo y la promesa de perder el control. ¿Podrá su educación resistir ante la crudeza de sus deseos?
Un par de semanas después del encuentro fortuito en la playa, y apenas días de la piscina. Javier recibe un mensaje por redes sociales de María, pidiéndole el Whatsapp. Javier desconfía y le hace un par de preguntas para comprobar que es ella.
En el momento que están por Whatsapp, Javier le pregunta qué es eso que le quiere contar que solo puede por Whatsapp. María le dice que lleva desde su encuentro en la piscina pensando sobre lo que ocurrió y que está convencida que necesita darle fin a la situación. Necesita entregarse completamente y disfrutar de ese misil que tiene y de la tensión sexual que se ha generado entre ellos. Así que le propone ir de forma secreta a la casa de campo y terminar lo que empezaron.
Acuerdan dos días después. Javier recoge con el coche a María, son prudentes y lo hace algo alejado de la puerta de su casa. Para evitar alguna mirada indiscreta. Durante el trayecto en coche, hay un silencio incómodo pero es más nervioso que otra cosa. Javier mira de reojo a María mientras conduce y está va mirando el móvil, a otros coches, al infinito por la ventanilla. Javier le pregunta si está segura de hacerlo. Ella sale de su mundo y dice que sí. Que es solo un poco nervios y tal.
Llegan a la casa de campo, meten el coche para no ser vistos y se bajan. Se acercan y se abrazan. Se dan un par de besos y un morreo. Hay unos segundos de no saber muy bien qué hacer. Ella pregunta si se ponen ya (al tema). Él le dice que se tiene que relajar, que está tensa y así no va a funcionar. María está ansiosa. Javier le pregunta si lleva bikini, ella contesta afirmativamente mientras levanta una mochila.
Javier se acerca y le propone hacerlo sin (ropa). María duda. Javier la pincha cuestionando si de verdad es tan libre como dice o sigue anclada en las ideas de sus padres. Además que ya la vió en topless y tanga en la playa. María, reacciona y se desnuda totalmente. Eso sí, de forma vergonzosa, se tapa con una mano los pechos y con la otra el pubis.
Javier la mira y le indica con una mano si se puede dar una vuelta. Ella le obedece pero tapándose con las manos sus vergüenzas. En ese momento Javier la recuerda que están en confianza y que nunca se sabrá nada. La ve titubear y se acerca para abrazarla. Le da un beso fraternal sin llegar a tocar el lateral de la cabeza. Queda el beso en el aire.
Javier la pregunta si está preparada para disfrutar, Ella, dice que sí, que así a la luz del día nunca lo hizo pero le parece morboso. Y que quiere ver su polla. Él le entrega el cordón del bañador, ella tira y deshace el nudo que lo sujeta y mira con expectación. Se medio cae, pero queda enganchado en el volumen del paquete. María, sujeta el bañador por los laterales y da un tironcillo. Que hace que la polla de Javier en semierección, salta como un resorte al quitarse el bañador. María baja la mirada y se sorprende del tamaño. Dice no haber visto ninguna así antes. Le llama la atención que esté todo depilado, no solo el pubis e ingles, sino también los testículos y la zona perianal.
De forma muy natural, se acerca, le agarra la polla y comienza a chupar. Lame sacando su lengua y entreabriendo la boca. Se la frota por los labios y acompañada de la lengua se la introduce en la boca despacio. En ese momento, mira de reojo hacia Javier. Él la mira a ella y asiente con lentitud y poco movimiento mientras tiene una media sonrisa en la cara.
Javier la deja a su aire, le excita verla con ese aura de pensamiento tradicional intentando ser rebelde. Ella está de cuclillas con las rodillas abiertas. Mientras practica el sexo oral, Javier le dice lo excitado que está por verla así de abierta. Cómo le está poniendo. Ella le atiende y por un momento, esa educación tradicional le hace mella y como que le hace clic el cerebro, intenta cerrar las piernas, se desequilibra y se sonroja las mejillas.
Javier, la ayuda a sentarse y le propone que se siente sobre sus talones y así se la coma. Que tiene un culo muy excitante. No es culona, pero lo tiene redondo y respingón. Poca nalga pero definida. Y con ese corte de marca solar por el bikini. Mientras retoma María el sexo oral, Javier, deja caer sus brazos para llegar los pechos de ella. María ya más relajada y concentrada, se deja manosear. Confía en Javier y en el placer que este le pueda dar.
María con la excitación, comienza a ser más activa. Javier le propone que le coma los huevos. Ella con mirada complaciente le dice que sí, y sujeta con una mano la polla erecta de él, mientras mete su cabeza bajo ella para alcanzar a comer los huevos.
Javier, controlado la situación, le propone que se ponga de pie y se agache a comer, para hacer garganta profunda de pie. Ella acepta y le parece excitante. Le avisa que le cuesta.
Según se la introduce en la boca, va profundizando poco a poco, hasta que con relativa facilidad, consigue tocar con su nariz el cuerpo de Javier. Javier le pide más. Ella con confianza, busca con sus manos abrazar el cuerpo de Javier hasta que lo sujeta por el culo y se aprieta contra ella aplastando su nariz con el cuerpo de él.
Unos segundos más tarde, se retira y coge aire de forma agitada mientras unos hilos de babas descuelgan de su boca hasta la polla de él. Javier se lo agradece con una caricia en la cara y la sujeta, levantando su cabeza mientras él se agacha para darle un beso en los labios y fusionarse con esas babas. María no esconde lo excitada que está y el extra que supone ese juego. Sin mediar más, ella vuelve a darle sexo oral. Mientras que Javier, se centra en observar el culo de ella desde su posición. Como las últimas vértebras sobresalen en la parte final de la espalda. Desaparecen para darle más atención a los hoyuelos de los riñones y finalmente, la curvatura de las nalgas y el hueco entre ellas que según se agacha, se separan aún más. Dejando totalmente expuesto el ano.
Javier estira un brazo y se mueve ligeramente hacia un lateral, para tenerla más cerca y acariciarla la espalda como si fuera el lomo de un animal y terminar el recorrido en el tajo abierto de sus nalgas.
María, deja de comer polla unos segundos para decirle a Javier que meta un dedo. Javier se sorprende positivamente, y sin más discusión, comienza a acariciar el ano hasta que delicadamente entra el inicio del dedo. María comienza a gemir, resoplar y murmurar mientras su respiración es agitada y toda ella está tornando a un tono de piel salmón.
Javier, emocionado y caliente, no aguanta y sin decir mucho, se tumba en el césped y le pide a María que se ponga encima. Que hagan un 69, pero que ella se deje hacer.
Javier le sujeta las nalgas y puede ver en primer plano como los labios vaginales de María, húmedos, se van abriendo despegándose uno de otro. Es como ver una puerta que se abre lentamente. A su vez, el ano va teniendo pequeñas contracciones, algunas cortas rápidas, y otras más duraderas y fuertes.
Javier, sin ningún tipo de reparo ni escrúpulo, usa su lengua en toda la zona. Labios vaginales, orificio, perineo y ano. Todo es palpado por la lengua de él. Repasado una y otra vez. María intenta darle también sexo oral, pero no se concentra. Termina apoyando de lado su cabeza entre las piernas de él. Relajando su cuerpo. Justo en ese momento. Javier la penetra el culo con un dedo y su cuerpo se sobrecoge y entra en tensión. Javier ni se preocupa, sigue a lo suyo dándole un buen oral completo.
Apenas sin percibirlo, Javier se corre, y termina el placer de María, ella, con cierto agotamiento, se aparta y pregunta qué pasa. Él dice, que esto solo ha sido la bienvenida al día. Que un pequeño descanso, reponer fuerzas picoteando con lo que ha llevado, y ya van al plato fuerte.
Maria, gratamente agradecida, le repite cuestionando lo de los entrantes y el plato fuerte. Hasta que ella misma cae en el doble sentido de la frase. Recordando en voz alta que su culo era virgen hasta antes de llegar. Con unos segundos de silencio, lo rompe celebrando el festín que se van a dar, cantando el menú mencionando una lista de posturas para hacer y acciones que quiere probar con él.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
La hija de mi vecina 2
La hija de mi vecina nunca imaginó que su madre sería la puerta de entrada a un mundo de placer prohibido.
Comparte:Voyeurismo ocultoPrimera vezPoder y control
- Hetero: General
Mi primera vez en un set de fotos
La sesión de fotos era solo el pretexto. Ella sabía que el fotógrafo intentaba mantener la distancia profesional, pero cada pose, cada mirada y cada…
Comparte:Dominacion femeninaPrimera vezPoder y control
- Hetero: General
Memorias de un ciclista bien dotado (1)
Nunca imaginó que probarse unas mallas ciclistas lo llevaría a un probador estrecho y caliente.
Comparte:Dominacion femeninaPrimera vezPoder y control
- Hetero: General
La tendera
El calor de la tarde no es lo único que sube de temperatura en la tienda. Cecilia sabe exactamente qué efecto tiene su cuerpo sobre Juanma, y esta…
Comparte:Primera vezVoyeurismo ocultoDominacion femenina
- Hetero: General
Leccion en casa
Después de veinte años de rutina, ella decide que ya no finge. Lo tira a la cama, lo inmoviliza y le exige obedecer cada orden, transformando su…
Comparte:Dominacion femeninaRelacion clandestinaVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Alex, mi compañero de trabajo
Lucas no solo lo permite, lo exige. Cada vez que Alex me toca, sé que los ojos de mi novio están fijos en mi espalda, grabando cada gemido.
Comparte:Voyeurismo ocultoRelacion clandestinaPoder y control