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MicroRelatosjun 2025

Ave de paso

Nadie la conoce en ese hotel. Es la oportunidad perfecta para perder el control. Solo tiene que susurrar el número de la habitación y ver si ella se atreve a subirla.

Lena Hache2.1K vistas9.2· 5 votos

Llego al hotel después de un viaje agotador. Intento registrarme, pero mi habitación aún no está lista. Voy a la cafetería para hacer tiempo. ¡Madre mía, qué bombón de camarera! Me la como con la mirada. Ella se muestra receptiva, aunque tal vez es sólo cortesía. Me da igual, aquí nadie me conoce y es probable que no vuelva nunca. Me lanzo.

- ¿Qué desea? - Me pregunta mientras me siento en un taburete de la barra.

- Según. - Le respondo. - ¿Qué tal está el café?

Se queda patidifusa.

- Déjalo. Me arriesgaré. Ponme un café. - Le digo guiñándole un ojo.

- ¿Un café solo?

- No, mejor contigo. - Le contesto ingeniosamente con una sonrisa traviesa.

Ella ríe nerviosa. No sé si porque le ha gustado o porque no sabe cómo reaccionar. No sigo insistiendo, pero tampoco me rindo. Alargo el café hasta que llega la hora de poder registrarme como huésped. No dejo de mirarla lascivamente en ningún momento hasta que abandono la cafetería para ir a la recepción. Me registro y vuelvo a la cafetería.

- Quiero una ensalada césar y un pincho de tortilla, ¿puede ser? - Le pregunto juguetona.

- Sí, claro. Ahora mismo lo preparo. - Me responde con esa sonrisa que no sé si me sigue el juego.

- ¿Me lo podrías subir a mi habitación?

- Claro. Sin problema.

- Es la ciento uno. - Me acerco a ella y sigo susurrándole con una voz sensual. - Uno, cero, uno.

Me voy contoneando el culo. A los cinco minutos llaman a la puerta. Rezo para que no sea otro camarero. ¡Bien! Es ella. Me sirve mi comida y se da la vuelta para volver a la cafetería. La agarro por el brazo.

- ¿Dónde vas? Te dejas la propina.

- ¿Qué propina? - Me pregunta tras comprobar que no tengo ningún dinero en la mano.

Llevo una de mis manos a su coño y la otra a una de sus tetas.

- Yo soy la propina.

Le desabrocho el pantalón, se lo bajo. Ella sola se baja las bragas, me arrodillo y le como el coño con ansia para que se corra cuanto antes y pueda volver a su trabajo sin que nadie note que se ha ausentado de más. Me alzo el vestido y me masturbo mientras tanto. Se corre en mi boca. Yo sigo masturbándome miestras ella se viste. Me corro al ver su sonrisa de despedida. Me caigo rendida sobre el suelo deseando que llegue la hora de la cena.