Un hogar Completo (12/18)
Gladys no quería a su novio, quería a otro. Y cuando encontró a Mario, no dudó en tomar la iniciativa para romper sus propios límites. Esta es la historia de cómo una noche de fiesta se convirtió en el inicio de un secreto compartido.
Este relato no es mío, desconozco quien lo ha escrito. Es un relato que leí hace muchos años en una página que ya no está activa.
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Continuando el relato de los eventos acaecidos en la fiesta de las gemelas, les comento que después de escuchar a Mayra contarme lo que había sucedido diez minutos atrás en mi habitación, les juro que yo estaba pensando seriamente levantarme e ir a mi habitación a sobármela en medio del aroma a sexo que estas dos debieron haber dejado.
Y me levanté con esa intención, apenas para sentir que mi erección era demasiada como para cruzar por media fiesta, así que me volví a recostar y a pensar en negocios, a ver si se me bajaba. Ya con la pinga tranquila me levanté para ir al baño, subí a mi habitación, y me encontré a Rosaura dormida, desnuda, lo cual me permitió observar que Mayra tenía razón, ¡esta es una rica!
Al bajar de mi habitación, Rosa me llamó para informarme de un serio faltante de licor para los mayores (los muchachos no acostumbran a tomar trago, más bien cerveza). Por lo que decidí ir a la licorera más cercana, me puse el short y cuando me disponía a salir, se me acercó Gladys, que ya se había puesto un pareo para tapar la parte baja del bikini tan lindo, diciendo “Dice doña Rosa que lo acompañe para ayudarlo a cargar”. La verdad es que la chavala me había caído bien, así que la subí al carro y salimos a buscar más tragos. A los pocos metros me dice “¿sabe? Nunca he probado el cacique (aguardiente, usual en fiestas)”, “yyy bueno, a mí no me fascina, pero de vez en cuando me gusta tomarlo con un poco de fanta roja” respondí yo; “Ahh, que bien” dijo la chica y se quedó en silencio.
Cuando ya yo iba a hacerle conversación tonta, ella me preguntó muy seria “¿Usted es el novio de Doña Mayra?”, “Noooo, de dónde sacas eso” le respondí sorprendido. “Es que yo soy muy observadora, y vi cuando le hablaba muy cerquita a usted, hace un rato, me pareció propio de una pareja”. No pude contener la risa, y le dije “No, Gladys, lo que pasa es que me estaba contando algo muy privado”, dije mientras me acercaba a mi destino (los que conocen este país saben que todo queda a la vuelta de la esquina), ella no habló hasta que detuve el carro, en ese momento me dijo: “pues se nota que era importante lo que le decía, porque usted tenía una erección grandísima” y se bajó inmediatamente del carro, dejándome un palmo de narices y la boca abierta.
Mientras comprábamos no dije absolutamente nada, pero no podía quitarme la sonrisa de la cara. Yo no vengo de Quepos de apear pericos, o sea no soy ningún novato en estos asuntos, y definitivamente esta muchacha algo quería, pero no iba a ser yo el que diera el paso, no quería equivocarme y hacerla pasar una situación penosa; así que si ella la quería, tenía que pedirla.
Al subir al carro, me decidí por la verdad simple y llana: “No, mira lo que paso es que por unas circunstancias extrañas, Mayra recién había tenido sexo con alguien en la fiesta, y me lo estaba contando con detalles y señas, y la verdad era muy excitante la historia. Además de que Mayra y yo hemos tenido nuestros encuentros y no fue nada difícil imaginármela cogiendo, claro que me templé”. “Ahhh, con razón ella lo miraba a usted con insistencia, mayormente el paquete monstruoso que tenía”, me dijo. “De veras eres observadora, pero no es un paquete tan grande, no creas”. Otro silencio de medio minuto y me dijo... “la verdad yo no se de eso mucho, pero me alegra que le gustara la historia de ella”; y llegamos. Cuando pusimos las cosas en la cocina, a disposición de Rosa y Mayra, que se había reincorporado a sus labores, me fui de nuevo a la tumbona, adonde Gladys me siguió varios minutos después, solo para preguntarme si quería un trago. “Si, ¿sabes qué? Quisiera tomarme un brandy en paz un rato, dile a Rosa que me lo lleve al estudio, por favor, si?” le dije con una sonrisa mientras pensaba que así iba a descansar un poco, y a saciar mi curiosidad malsana.
A los dos minutos estaba recostado en el sofá del estudio, cuando tocan la puerta; me levante a abrir y sin sorpresa me di cuenta que era Gladys, quien entró con el paretto puesto, pero chorreando agua y con dos tragos en la mano. Yo inmediatamente cerré con seguro, me acerqué al equipo de sonido y puse un cd de Andreas Vollenweider (Música para seducir), mientras hacía esto ella me apuró... “Soque agárreme los vasos, que tengo que secarme o le dejo la alfombra empapada”, me volví y tomé los dos tragos, los puse en la mesita ratona que estaba frente al diván y me senté.
Me da la impresión de que ella esperó que yo me sentara, porque cuando levanté la vista tenía la cara tapada con el paretto, mientras se secaba la cabeza, así de medio lado como hacen las viejas, mientras decía “Disculpe la tardanza es que me quería mojar en la piscina, y cuando salí vi a doña Rosa haciéndole el trago suyo, y le dije que yo lo traía, no le molesta, ¿verdad?”; pero no fue el gesto lo que me llamó la atención, fue que inmediatamente mi vista se posó es su entrepierna, donde la tela mojada del bikini verde fosforescente se transparentaba completamente, dejándome apreciar claramente su rajita, y para colmos se da vuelta, abre un poco las piernas y empieza a mover la cabeza de arriba abajo, sacudiéndose el pelo, pero como todas las mujeres, no solo la cabeza mueven, sino todo el tronco, agachándose en posición de ser penetrada por detrás cada vez que lo hacen.
La vista esplendorosa de su culito virgen me tenía arrobado. Todo ello, teóricamente inocentemente. Cuando se dio vuelta me preguntó de nuevo, enfáticamente “¿no le molesta, verdad?”, yo salí de mi ensimismamiento y le dije con cara de inocente y una sonrisa “No, me alegra que fueras vos más bien”. Ella me miró, se rió y me espetó mientras se sentaba muy junto a mí “ustedes los hombres, no pueden ver un culo cuando ya quedan como tontos; así están todos afuera, viéndole el culo a Raquel y a Marcela, y bueno, a las otras también supongo”. Ya decidido al ataque le dije: “claro que más de uno se les paró la verga cuando te vieron salir de la piscina toda mojada”. Ella me miró con vergüenza y una sonrisa inocente y pícara a la vez, “eso no era para que ellos lo vieran, era para otra persona”, yo sabiendo a qué se refería le pregunté riéndome “¿y qué dijo Denis, le gustó?”...
Inmediatamente me dio un manazo en el hombro y me dijo “¡idiota!”... y se quedó callada diez segundos, mirándome a los ojos, luego bajó la mirada y dijo “no, no era para él, era para otro” y se quedó callada, totalmente cohibida. Yo le di diez segundos y le dije, “mírame a la cara” ella levantó la vista, y le vi los ojos húmedos, creo que se me había olvidado lo sensibles que son las mujeres jóvenes. “Lo que hiciste fue uno de los gestos más bonitos que he visto en mi vida, y créeme que me encantó verte así te ves hermosa y muy, pero muy sexy” y la abracé con ternura, conmovido por el gesto de la chica. “Gracias, es que cuando estoy con Denis me siento tan fea a veces, él idiota ese nunca me hace caso”, yo mejor obvié el tema del chico gay, y me concentré en ella. Me puse de pié y la levanté, le di un beso en la boca que ella correspondió al principio con ternura, luego con pasión y a final con franco deseo.
Me coloqué en su espalda y empecé a tocarla con lujuria y ternura a la vez, mientras le decía: “sos preciosa Gladys, cualquiera que no lo vea es tonto, estos pechos son hermosos” decía mientras le soltaba el bikini, al bajar mis manos para quitarle la parte de abajo le decía “hace rato tenía ganas de quitarte este bikini, desde que llegaste a presentarte y te vi de espaldas, quedé como loco por este culito tan rico”... “¿de veras mhmhmhhmm?” decía ella mientras gemía, ya desnuda, y dándose vuelta, desnudándome. “yo te vi, no me quitabas los ojos de encima, y cuando estabas todo templado yo me estaba mojando sola, sin saber ni que hacer...”.
Se agachó frente a mi miembro enhiesto diciendo, “si lo maltrato me avisa...” y empezó a lamer mi pene por fuera, como desconociendo que hacer con ese trozo de carne, le empezó a dar besitos, y luego lo engulló con placer enorme, empezando a darme una mamada un tanto inexperta, pero muy rica. Yo salí de mi duda preguntando “Gladys, ¿Sos virgen?”, ella levantó la cabeza y dijo con miedo en la cara “¿Por qué lo estoy haciendo mal?”; “no mujer, de hecho lo haces bastante bien, solo preguntaba”. Ella siguió mamando, y en un momento que soltó el pene para tomar aire me dijo, “pues si, de hecho la primera vez que me besaron, me pusieron a mamar pinga, eso fue hace cinco minutos”.
A mi esa declaración me hizo sentir delicioso, no porque me vuelvan loco las vírgenes, sino porque el gesto de una chica entregándose por primera vez es algo de infinita ternura; “pues mamas como experta, aunque nunca hubieras besado....gracias por el gesto!!”. Ella entendió el mensaje, se sacó mi picha de su boca y sentándome en el sillón me dice... “la verdad me guardaba para Denis, que nunca hizo el intento, tengo más de un año de pulsearlo y ese mae nada que ver... además es mejor un rey coronado, que un príncipe azul que nunca llega”, y se agachó frente a mi a seguir la mamada. “Si flaca, chúpamela... si de arriba abajo, tócame los huevitos, dale no pares... sigue chúpame dame lengua.... huy si, pásame la lengua por los huevitos, huy siiii, dame lengua....” Ella gozaba, se sentía de lo más contenta de ver que me provocaba tanto placer, al momento me dice... “esto lo aprendí masturbándome en internet” y me subió las piernas para chuparme el hoyito del culo. Señores, eso es simplemente fantástico, y con esa lengua deliciosa lo fue aún más.
Bajé las piernas, la levanté y la acomodé a lo largo del sofá, le abrí las piernas y me acerqué a ella; “Con cuidado, por favor!!” dijo temerosa, “No mi reina, si le voy a dar una mamadita, más tarde la penetro, y va a ver que no le duele”, y posé mi lengua en su vagina, empezando la primer mamada que esta mujer tendría en su vida; y eso hacía que me esmerara aún más. “Siiiii Mario... Que bruto mae, que ricoooo... hijo de puta que deliciaaaaaaaaa mame más, no pare siiiii, sin miedo, siiiiiii, esto está mejor que masturbarse... sea bruto mae, que locoooooo, ahhhhahahhaha, ayyyy, siiii”, mientras se agarraba la cabeza, el pelo, las tetas, parecía loca de placer... “Siiii no pareeee... Ahí tambiénnn, si que riccoooo”, dijo cuando le devolví el favor de la mamada de culo.
Luego volví a la vagina y empecé a meterle dos dedos suavecito, nada más para ir abriendo campo, “Huy si, los deditos, los deditos, con cuidado... deme más...” mientras yo metía y sacaba la punta de los dedos, hasta apenas tocar la membrana del himen, estirándolo poco a pico, la verdad lo que quería era medio romperlo sin que ella se diera cuenta, para evitarle el trauma posterior. En un momento preciso empujé y sentí que se rompió un poco, a lo que Gladys reaccionó con un gesto de dolor apenas imperceptible, seguí con mi mamada mientras ella se retorcía, a cada retortijón yo iba rompiendo poco a poco ese himen, hasta que ya me pareció bien. Sin detener mi lengua, saqué los dedos todos mojados y resbalosos y le puse el dedo índice en la entrada del culo, para lubricarlo también, porque ésta hoy no se me escapaba, y este culo tan rico me lo tenía que comer esa misma tarde.
“Huy si, hágale, tóqueme el culito... si que rico métame un dedo, con cariño cabrón, pero ¡métemelo ya que me riegooooo!”, yo ni lerdo ni perezoso empecé a meter y sacar el dedo, primero solo hasta la uña, luego más y más, hasta que ya había pasado los nudillos y se lo empujé hasta adentro de golpe, empezando a meterlo y a sacarlo a toda velocidad. “Ayyyy playo... me dolió.... Huyyy si, que rico, no pare, no pare Mario, no pare, me riego, me riegoooooooo… siisiisisisisisiisis, demeeeeee... ahaghaghaghgahghg. Siiii, siiiiiiiii decía, mientras se agarraba las tetas y se arqueaba, clavándose aún más mi dedo en su culo.
Yo me levanté, me di un trago fuerte y le pasé el trago a ella, se bebió medio vaso de un solo golpe y me dijo “cuando quiera don Mario, este virgo es suyo...”, yo le volví a poner mi pene flácido en la boca, y ella empezó a mamar con delicadeza. En menos de un minuto ya estaba yo súper parado, me acomodé frente a ella, le levanté las piernas y me las puse en los hombros, posé mi pene en la entrada y empujé de golpe. Gladys no atinó a decir nada, simplemente abrió los ojos como platos, y empezó a respirar con fuerza, como las mujeres pariendo, ¿me entienden? Ya adentro de su caliente y estrechísima vagina, mi verga se sintió como en casa; me recosté sobre ella, siempre con sus piernas en mis hombros, de tal forma que sus rodillas le tocaban las tetas, y empecé a bombear como loco.
“Ayyy cabrón, siiii, si, si, si, no pare, que ricoooo… deme picha cabrón... que rico, siiiii, deme mássss” gritaba repetidamente, mientras yo seguía bombeándola insistentemente una y otra vez, por más de cinco minutos en esa posición, luego le solté las piernas y ella las puso alrededor de mi cadera, como jalándome hacia adentro cada vez que yo sacaba la pinga de tan deliciosa vagina, en posición tradicional de misionero. Así estuvimos otro rato hasta que la levanté y la puse de perrito, le abrí las piernas y la penetré de nuevo; ella no paraba de reír y de gemir... “Siiiiii Mario, siiii cójame, soy suya, cójame a gusto, eso era lo que quería que me desvirgara un hombre de verdad... siiiii... culéeme cabrón”, luego de un minuto le puse la palma de la mano sobre sus nalgas, metiendo el dedo pulgar en su culo, y dejándolo ahí para que se acostumbrara, lo iba metiendo poco a poco para dilatarle aún más el chiquito hueco.
“Ooohhhh cabrón, me querés desvirgar el culito también... dame, dame más picha que ahí veremos... huy si, húndame más el dedo siiiii, sisisisisisisi... ¡cójame!”. Fue cuestión de un minuto antes de que tuviera otro orgasmo, tan intenso como el primero “Siii Mario, no pare, me riego, me riego.. siisiisisisi demeeeeee... métame más el dedo... ahaghaghag. Siiii, siiiiiiiii”. Y se dejó caer en posición supina. Yo también necesitaba aire, pero no podía darle mucho tiempo, porque no tengo veinte años, y mi verga solo puede estar así por un rato, si no la meto se me baja...
“Venga mamita, otra vez” la coloqué y la volví a penetrar igual, con dedo y todo, esta vez ella empezó a moverse por si misma, hacia arriba y abajo, hacia atrás y adelante, clavándose sola; hasta que un minuto después la saqué y se la puse en la bocaculo, “Con cariño papacito, por favor, esta si me va a doler; pero yo quiero, no importa lo que le diga, con cariño pero no pare, que hoy me rompes todos los virgos cabrón, ya sabe con cariñito...”.
Empecé a picarla, que es moverse como cuando uno ya la metió, pero sin tenerla adentro, sino que poco a poco va entrando un milímetro más en cada piquete. “Ayyy... me duele... dale, me duele… sigue” y yo seguía, hasta que ya pasado el glande se la empujé por el resto, hasta la empuñadura. “Ayyyyyyy hijo de puta... me dueleeeeeeeee... sáquela, ya me duele mucho... yaaaaa... sáquela”, “Yo solo sigo órdenes, aguántese y va a ver lo que es rico”, y empecé a bombearla, no muy duro, pero tampoco lento, me tiraba saliva en el pene para que se mantuviera lubricado, aunque los jugos que ella había soltado bastaban. “eso era lo que querías verdad zorrita, que te culearan hoy, venías lista para que te dieran picha... pues toma cabrona, toma por el culo por templada....” “Ayy me duele... pero se siente ricoo... siga… ya estoy sintiendo rico... si, ya siento rico... siii deme… más, más rápido cabrón, siiii, sisisisi...” Y yo arrecié el ritmo, ya estaba apunto de regarme, y ella pedía más... “Rómpame el culo cabrón culéeme, dele sin parar papacito, si si si si si démelo, me vengoooo, dele me riegooooooo ahhghghghgh siis siis deme más más duroooo... ahghghgh”, y al momento de sentir el orgasmo se clavó aún más mi pinga que ya no daba más, la saqué a punto de regarme, con un poco de sangre y heces y le dije “Venga tómese la leche, no la desperdicie”.
Ella como un rayo se dio vuelta, agarró lo que quedaba de su trago y se lo echó a la boca, para luego meterse la verga hasta la garganta; no se si fue el cambio de temperatura o porque de veras ya me estaba regando que apenas logró metérsela y darle dos mamádas, me regue como un cerdo en su boca, me regaba sin parar, sentía los chorros llenándole la boca, al punto que se le salía el semen de las comisuras, mezclado con el trago que se había echado para evitar el mal sabor de la sangre y la caca.
“Que bárbara Gladys que cogida, que cogida más buen”, le repetía yo una y otra vez, mientras caía sin aire en el sillón. Ella se levantó y se trajo mi trago, el cual bebimos os dos hasta acabar. “¿Quieres otro trago?”, le dije levantándome… “Siiii me muero por un trago”. Salí y mientras hacía los tragos se acercó Denis y me preguntó si había visto a Gladys, que es que quería mostrarle unas cosas muy bonitas que le habían regalado... ¡a su hermana! yo le dije que no la había visto, y me volví al estudio, de camino me topé a Mayra, quien me dijo “vos andás con cara de recién cogido, ¿no?”, “luego hablamos... ¡cabrona!”, le dije yo.
Ya en el estudio, Gladys estaba inspeccionando los daños, estaba toda llena de sudor, semen, jugos vaginales, sangre y mierda. “Mae, me duele todo, ¿que hago? estoy hecha mierda”, “Ok, salga por acá, le dije abriendo una de las ventanas del estudio (esas que se abren como puertas), le das la vuelta a la casa, llegas por donde yo estaba descansando, dejas el pareo tirado en la tumbona que estaba usando yo y te tiras corriendo a la piscina, te quedas ahí un ratito y vas a ver que cuando sales estarás mejor.
Yo hice lo mismo, pero por la ruta normal, la vi un rato en la piscina, hasta que salió y me saludó como si no nos hubiéramos visto en mucho rato; se acercó y se sentó conmigo, me contó un poco de su vida, de su hermana Marcela, la mejor amiga de Raquel, nos reímos de la gente un rato; en general la pasamos bien. Al final me dijo muy seria “Mario, dígame una cosa... Denis es gay, ¿verdad?, es que hace unas playadas que hasta que asusta” No le vi objeto a la mentira piadosa así que le solté la cruda verdad... “Si, es más mujer que la mamá como cien veces; ¡si te hubieras esperado a que él te rompa el virgo llegas virgen a los sesenta!”... nos reímos ante dicha verdad, después, me dice: “Mario, ya yo casi me voy; pero vi que tiene una biblioteca amplísima en el estudio; ¿usted cree que yo pueda de vez en cuando escaparme a leer algo en su estudio?”
Antes de dejarme pensar añadió: “Sin compromisos, yo se que usted es un hombre de varias mujeres, yo no lo quiero de marido; pero sería una estúpida si no quisiera seguir culeando con usted; yo solo quiero venir a su biblioteca, y si sale algo más pues bien, sino no importa, seguimos siendo amigos”. “Yo solo le pude decir, para ser tan joven sos muy madura, y claro que me encantaría tenerte de amiga, siempre serás bienvenida en esta casa”. Y así fue, esto sucedió hace dieciocho meses, y hasta la fecha a veces entro al estudio, cualquier día, y me la encuentro leyendo o estudiando; o simplemente esperándome para echarnos un polvito.
La historia la seguiré en el siguiente capítulo, ¿les parece? Saludos, si quieren me pueden escribir
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