El reencuentro 2
Despierta sin poder moverse, ciego y expuesto. No es una pesadilla, sino una promesa de placer que Carol y Ro han preparado con cuerdas y anticipación. Esta vez, el control no es solo físico, sino una invitación a perderse en el deseo compartido.
Entre el trabajo y el recibimiento de Ro y la posterior ducha con Carol había acabado tan cansado que dormí toda la noche del tirón.
Cuando desperté aún medio dormido sentí que no me podía mover en la cama.
Poco a poco fui siendo consciente de que no podía hacerlo porque me habían atado a la cama con unas correas y me encontraba desnudo con los brazos y las piernas abiertas y me habían puesto un antifaz que me impedía ver nada.
No oía nada más que mi respiración y aún me costó darme cuenta de cómo me encontraba expuesto.
A mí alrededor oía movimiento y susurros pero no distinguía las voces y era incapaz de identificarlas aunque solo podían ser Ro,Darién o Carol y enseguida dejé de oírlos al sentir como colocaban unos cascos alrededor de mi cabeza tapándome los oídos.
Lo primero que sentí fue una humedad cubriéndome los dedos y como una lengua los acariciaba antes de notar cómo los rodeaban con los labios mientras unas manos acariciaban mi pecho deteniéndose en los pezones.
Otras manos acariciaban con suavidad mis piernas y el interior de mis muslos.
El roce de esos dedos me provocaban unas placenteras cosquillas que hicieron que se me pusiera piel de gallina.
Los labios que acariciaban mis dedos fueron moviéndose hasta que una ansiosa lengua lamió los míos antes de introducirse en mi boca besándome.
No distinguía de quien eran los labios aunque intuía que era mi mujer la que me besaba mientras acariciaba mi pecho pellizcando mis pezones.
Las otras manos se deslizaron entre mis piernas acariciando mis huevos llegando hasta mi ano por el que pasaron alrededor presionando levemente.
La otra mano subió hasta agarrar mi polla que ya estaba dura rodeándola con los dedos y pasando el pulgar alrededor del glande provocándome un espasmo.
La que yo pensaba era Carol fue bajando,besando mi cara y mi cuello hasta llegar al pecho entreteniéndose en lamer y succionar mis pezones pasando la lengua alrededor de ellos.
El estar privado de toda sensación excepto del tacto me estaba provocando una gran excitación y aumentaba aún más el placer que me producían sus caricias.
Yo no podía moverme pero la que estaba en la parte superior fue moviendo el cuerpo hasta colocarse sobre mi mano dejándome acariciar un depilado,caliente y húmedo coño por el que moví los dedos buscando introducirlos en él.
Cuando lo conseguí sentí su agitada respiración y sus suspiros reflejados en mis pezones mientras movía los dedos en su interior y los sacaba buscando llegar a su clítoris.
A la vez sentí como unos labios rodeaban mi polla y subían y bajaban sobre ella mientras la lengua rodeaba el glande acariciándolo sin que una de sus manos abandonará mi ano alrededor del que seguía jugando.
No pasó más que un instante cuando el coño que acariciaba con una mano se retiró y noté como se giraba más pasando las piernas alrededor de mi cabeza y rozaba mis labios.
Con ansia saqué la lengua lamiéndolo mientras ella se empezaba a mover encima mío.
Deslizaba la lengua de atrás hacia adelante buscando el clítoris llegando a introducirla en él.
En efecto era Carol la que cabalgaba encima de mi cara por el aroma que desprendía y aunque no podía oír estaba seguro que estaba gimiendo entre espasmos por los saltos que daba encima mío.
La otra,Ro,seguía lamiendo mi polla y su mano jugando en mi culo cuando aflojó las ataduras de mis piernas y las flexionó permitiendo que el llegar a mi ano fuera más cómodo para ella.
Una vez colocado y sin dejar de lamer mi polla sentí como su dedo empezaba a presionar contra mi ano con suavidad hasta introducir la punta en él.
Carol seguía revolviéndose encima mío mientras la boca de Ro se movía más rápido alrededor de mi polla hasta que de repente sentí como se retiraba para sentarse encima de ella e introducirla en su coño.
Si calor y su humedad me envolvieron mientras apoyaba las manos en mi pecho y comenzaba una suave cabalgada sobre mi polla
Sus músculos se contraian alrededor de ella apretándola sin dejar de subir y bajar y yo no podía mover más que las caderas arriba y abajo.
No pasó nada de esto cuando sentí como Carol se corría en mi cara sin que mi lengua dejara de estimularla sintiendo como la humedad de sus fluidos resbalaban por mi cara hasta el cuello mientras ella se retorcía encima mío.
Yo sufría por no perder tocarlas,agarrar esos pechos que en mi mente veía bambolearse encima mío o agarrar las nalgas de Ro mientras mi polla se hundía en ella pero atado como estaba no podía hacer nada más que dejar que hicieran ellas lo que quisieran conmigo.
Enseguida Carol se retiró de encima mío pero sentí como se colocaba entre mis piernas y al poco como Ro paraba la cabalgada para notar cómo su cuerpo se endurecía.
Imaginé que Carol con el dildo la estaba penetrando por el ano cuando empezó a moverse al unísono con ella.
En cada envite sentía como mi polla chocaba en su interior con otro miembro y cómo cambió la forma de moverse encima mío.
Cuando noté como el cuerpo de Ro empezaba a tener espasmos sentí que no podía aguantar más y los dos,casi al unísono, nos corrimos.
Notaba en mi pecho como se clavaban los duros pezones de Ro y su respiración agitada.
Nos quedamos quietos recuperándonos durante un rato hasta que mi polla se salió ella sola de su coño pero aún no había terminado.
Rápidamente los labios de Carol la rodearon y la lamieron estimulandome para buscar otra erección.
Aunque tardó un rato enseguida volvió a estar dura gracias a los hábiles labios y lengua de mi mujer mientras Ro soltaba mis ataduras y me quitaba los cascos.
Aún mantuvo la venda en los ojos mientras Carol se tumbaba de espaldas y rodeaba mi cintura con sus piernas para agarrar mi polla y dirigirla hasta la entrada de su coño.
Sin pensarlo me dejé caer de golpe sobre ella penetrándola de un solo movimiento perdiendo oír el gran gemido que soltó.
Empecé a bombear encima de ella cuando sentí como Ro,de rodillas detrás mío, lamía mi ano y lo embadurnaba de lubricante por lo que tuve claro lo que tocaba.
Noté como sus manos separaban mis nalgas y como algo duro presionaba contra mi ano por lo que paré mis movimientos.
Poco a poco sentí como me penetraba con el dildo hasta tenerlo introducido por completo.
Con una placentera mezcla de dolor y placer comenzamos a movernos los tres al unísono.
Los gemidos de Carol iban en aumento mientras Ro agarraba mis caderas y bombeaban en mi interior mientras yo lo hacía en Carol.
A los pocos minutos Carol ya se acercaba al orgasmo por la manera de respirar cuando Ro desde atrás retiró la venda de mis ojos dejándome ver la cara de placer de mi mujer que agarró mi cabeza bajándola hasta su cara para besarme.
Se corrió mientras lo hacíamos mordisqueando mis labios y gimiendo cada vez más rápido.
Ro detrás mío con una parte del dildo introducida en su coño también gemía agarrada a mis caderas sin dejar de moverse
Carol no se estuvo quieta sino que se dio la vuelta debajo mío para llegar con su boca hasta mi dura polla y empezar a lamerla.
Así no diré mucho y ya a punto de terminar sentí como Ro se separaba de mi y se colocaba junto a Carol lamiendo lo que le dejaba Carol de mi polla hasta que finalmente me corrí con sus labios rodeando mi polla y los de Carol recorriendo el tronco y los huevos.
Aún estuvimos así un rato mientras las dos pasaban sus labios y sus lengua por mi polla hasta dejarla limpia de cualquier resto.
Jadeando los tres nos tumbamos en la cama recuperando la respiración hasta que Ro se levantó y tras besarme nos dejó allí solos para irse a su habitación.
Carol apoyada en mi pecho acariciaba mi adormilada polla.
Yo- Que manera de despertarme.
Carol- Te quejarás.
Yo- En ningún momento.
Carol- Fue idea de Ro. Apareció aquí desnuda con las cuerdas en la mano y ni me lo pensé dos veces.
Mi mano agarraba las nalgas de Carol masajeandolas como si nunca hubiera tenido la oportunidad de hacerlo.
Muy poco a poco,disfrutando del momento,mi polla empezó a reaccionar acabando rodeada por los dedos de Carol que la masturbaba suavemente.
Carol- Ummmmmmmmmm. Tienes ganas de más?
Yo- Culpa tuya.
Carol- Es que me gusta sentir como crece entre mis dedos.
Yo- Ya veo.
Carol- Pues tendré que aprovechar.
Se puso de costado y sin soltar mi polla me colocó detrás de ella levantando una pierna que sujete con una de mis manos.
Cuando noté en el glande su humedad empecé a empujar hasta penetrar su coño por segunda vez esa mañana.
Cuando empecé a moverme en su interior la abrazé con el otro brazo agarrando uno de sus pechos sintiendo el duro pezón entre mis dedos mientras ella gemía.
Carol- Si! ¡Cómo me llena! ¡Fóllame!
Yo no paraba de moverme detrás de ella y terminé poniéndola a cuatro patas agarrando sus firmes caderas y moviéndome cada vez más rápido.
Solo se oían sus gemidos de placer y los golpes que daba mi cuerpo contra el suyo cuando entró Darién en la habitación.
Darien- Vaya! Venía a avisaros que el desayuno está preparado.
Hizo amago de irse pero Carol le dijo con la voz entrecortada.
Carol- Ven aquí.
Se acercó a nosotros y ya se notaba en el pantalón corto que vestía el bulto de su polla.
Carol alargó la mano para bajarlo dejando libre su larga y venosa polla.
Carol- Esto si que es un desayuno en condiciones.
Mientras Darién se reía ella pasó la lengua por su glande antes de meterla entre sus labios y comenzar a lamerla.
Las manos de Darién fueron hasta sus pechos que se bamboleaban con cada embestida que yo daba en su coño.
Tras un rato decidió que quería las dos a la vez y se puso encima mío clavándose mi polla en su coño mientras la polla de Darién entraba en su culo.
Así empezó a moverse penetrada por los dos entre jadeos y gemidos.
Carol- ¡Cómo me gustan las dos!
Yo lamía sus pezones mientras me cabalgaba y Darién la agarraba de las caderas embistiendo con fuerza hasta que pocos minutos después tuvo un orgasmo.
Aún y todo no paró hasta notar que nosotros estábamos a punto y tras ponerse de rodillas entre los dos hizo que Darién metiera su polla entre sus pechos y terminará allí mientras lamía la mía y terminaba en su boca.
Nos quedamos tumbados en la cama acariciándola hasta que Ro vino a buscarnos y empezó a darnos pequeños azotes a los tres.
Ro- ¡Venga viciosos! Que se enfríe el desayuno.
Rápidamente nos levantamos y mientras Carol se aseaba los demás nos vestimos y fuimos a desayunar.
Desde luego si esto es un ejemplo de lo que nos espera el resto del mes firmo ahora mismo por que se queden para siempre aunque por lo que hemos hablado nos veremos tan solo algún día entre semana,por nuestros trabajos,y los fines de semana que libremos.
Seguiremos contando ya que tenemos nuestros planes para los días libres.
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