Quiero aprender
No hay permiso para mirar, solo para obedecer. Fernanda espera de rodillas, desnuda y temblando, sabiendo que cada segundo de espera solo aumenta su necesidad de ser usada. Cuando él llega, el juego comienza: ella es su objeto, su cachorra, y su placer depende enteramente de su beneplácito.
Me llamo Fernanda, tengo 29 años, y desde que puedo recordar me ha excitado el tema de la sumisión, ceder el control es un deseo recurrente en mi, aunque pocas veces he tenido oportunidad de llevarlo a la practica, me pregunto como la gente llega a esos lugares, como ingresar a comunidades que compartan mis gustos, este relato es solo una fantasia.
Me pides que te espere de rodillas, pero no me dices cuando llegaras, así que desnuda, solo con esa bella correa que me regalaste, espero de rodillas, justo en la entrada de tu casa, mientras espero mi mente y mi cuerpo te anhela, con los minutos que pasan la impaciencia aumenta, y la humedad en mi vagina tambien, es entonces cuando escucho la cerradura, introduces la llave, y yo bajo la mirada, pues aun no me otorgas el permiso de mirarte, te acercas, hasta estar justo frente a mi, beso tus zapatos, mientras tu me saludas, Hola, Cachorra, dices yo te quito los zapatos para para poner tus pantuflas, y tu tomas mi correa, me jalas por la correa, para que te siga a 4 patas, acercandonos a tu sofa, donde tomas asiento, y comienzas a apretar mis pechos, me pides que abra la boca para recibir tu escupitajo, yo lo saboreo y siento como cedo el poder hacia ti, soy lo que tu quieres que sea, hago lo que tu ordenes que haga, soy solo un objeto para complacerte.
Restriego mi cara en tu entrepierna, solicitando sin palabras tu atención, que me permitas servirte, sonries mientras retiras tu pantalon y me permites saborearte, empiezo repasando con mi lengua tu verga, llevandola hasta tus bolas, mientras me dices como hacerlo, o simplemente lo puta que soy, porque empiezo a restregar mi coño en tu pie, para que notes lo mucho que me moja lamer tu polla, pero comienzas a desesperarte, y me dices adrentro, y yo entiendo de inmediato y engullo tu verga con mis labios, mueves tu cadera para follarme la boca, porque si, eres tu quien lo controla, quien lleva el ritmo y marca la pausa, lo unico que puedo hacer es seguir restregandome en tu pie, solo porque tu lo permites, quieres ver mi cara de vicio mientras intento conseguir correrme, pero me detienes, me separas de tu pie, para que me centre solo en ti, dejas de follarme la boca, ahora soy yo quien te la chupa, lo haces para indicarme que lo primero es tu placer y que el mio queda en segundo plano, que solo voy a correrme despues de complacerte a ti, así que succiono, porque como me fascina obtener tu semen en mi boca o mis pechos, sigo chupando impaciente y sin saber donde obtendre tu corrida, chupo y succiono hasta que tu orgasmo llega, te corres en mi boca y yo lo trago, porque se que es lo que tu quieres.
Sonries con malicia, pues has decidido que mi orgasmo puede esperar, así que me ordenas quedarme donde estoy y te retiras.
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