El presidente de la comunidad Parte 2
Escuchar cómo otros desean a tu esposa debería generar celos, pero para Rodrigo eso es solo el comienzo. Cuando la rabia se mezcla con el deseo, la línea entre el castigo y el placer se borra, y la fantasía de verla con otro deja de ser un pensamiento para convertirse en una orden.
EL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD Parte 2
_Joder, Don Mario, ha visto lo que son esas piernazas_
_Que macizorra y los tetones, Jose, se ve que tiene unas perolas exageradas vamos_
_ Y como le dijo lo del perro, menuza zorra_
_Esta por el perrito entrega el ojete en bandeja_
_Que voz de zorrita fina, tiene_
Sentía un nudo en la boca del estómago, era algo terrible, por un lado la irritación, la rabia porque estos dos imbéciles hablaran así de ella y muy en el fondo, una voz horrible dentro de mí, que me decía algo difuso, espantoso.
Que ella se lo estaba buscando por vestir así con esa falda tan corta, como no solía usar en su país, por insinuarse así con ese viejo crápula, yo era el hombre de la pareja, en todo caso yo debería haber hablado con el viejo sobre el perro, se había comportado como una……¿zorra?
Sentí asco de mí mismo.
Bajé las escaleras haciendo todo el ruido posible.
Nos miramos con esos dos, como estudiándonos.
_Rodri………. _ dijo el viejo cuando yo ya salía del edificio.
_Si, don Mario_
_Veré que puedo hacer por el perrito, pero ya sabes lo que dicen ¿no?_
_ ¿Qué cosa?_
_Que favor con favor se paga, estás de acuerdo en eso ¿no?_ dijo
_Vale, debo irme_ dije
Andrea ya estaba en el coche, habíamos tenido alguna discusión antes pero sin importancia, nos llevábamos muy bien a decir verdad.
_Oye cariño, no has debido hacer eso_
_ ¿Eso qué?_ dijo ella dejando el móvil que estaba mirando
Arranqué el coche que la empresa había puesto a mi disposición.
_Insinuarte así con ese viejo_ las palabras vinieron más rápido a mi lengua que a mi mente
_Ay Rodrigo, por favor, ¿usted que me está diciendo? Insinuarme, es demasiado ¿no?_
Generalmente cambiaba al usted para hablarme cuando discutíamos.
_Que es un viejo idiota y que no quiero deberle nada_
_Pero escúcheme, no sea tonto, es un viejo baboso y solo eso_
_Pues que ahora dirá alguna cosa estúpida de ti y no quiero eso_
_Ay claro, no vayan a pensar que cosa….que piensen lo que les dé la gana_ dijo ella
_Prefiero que nos mudemos a otro piso y ya_
Ella no respondió, se cruzó de brazos.
_Que tonto eres_ dijo e hizo algún puchero como si estuviera a punto de llorar.
Pensé que al fin y al cabo había dejado su país y su trabajo para seguirme y no podía hacerle cargar con las idioteces machistas de esos dos.
Sus piernas se veían increíbles con esa falda corta, joder, todo su cuerpazo era tan potente, estaba como comprimido dentro de ese trajecito y su carita parecía contrariada y a punto de llorar.
_Perdona, es solo que no quiero que te expongas_ dije
_Ya…ya está bien…_ dijo y se tocó con la punta del dedo debajo de uno de sus ojos.
_Perdóname, no quería hablarte así_
_No se preocupe, Rodrigo, ya no voy a ponerle en ridículo_ dijo ella un poco dura.
_No me has dejado en ridículo, sino qué…._
_Es que usted el hombre, ¿no?…él que decide las cosas ¿no?_ dijo con mucha dignidad
_Joder, Andrea, si supieras las cosas que dice ese viejo de ti_
_ ¿Si? ¿Usted las ha escuchado?_ _Si, las he escuchado, cuando bajaba las escaleras_
Ella me miró con cierto interés, sus ojos eran rasgados de color café, muy bellos.
_ ¿Si? a ver que linduras decían de mí, cuénteme_
_Guarradas, de zorra para abajo_
_Tengo treinta y cinco añitos, mi amorcito, entérese usted también_ dijo ella, por dios, era tan hermosa, era increíble.
_Perdóname ¿es aquí?_ dije
_Si, nos vemos, luego_ dijo, iba a bajarse, pero se detuvo y me miró.
_Deme un beso ¿no?_ dijo
Me incliné para besarla
_Tonto que es usted_ dijo y salió del coche
Hay días en que uno siente una incomodidad que te acompaña todo el día, como una camisa demasiada apretada o unos zapatos incomodos.
Es muy extraño cuando tu pareja comienza a comportarse de un modo que te sorprende, con actitudes que no esperas de ella.
O es que era el hecho de verla actuar en otro ambiente que no era el suyo. No, la verdad es que había algo raro en Andrea, incluso en la forma de vestirse, como si el hecho del anonimato la liberara de cierto recato.
Tampoco había sido algo tan grave, pero ¿Había coqueteado con ese viejo? ¿Solo por un perro?
Volví a pensar en ese viejo, la forma en que miraba a Andrea y sobre todo la manera en que hablaba de ella, con ese machismo tan burdo, tan de manual.
Esa tarde no pude pensar en otra cosa, el trabajo seguía los cauces normales y ya tenía pensado en buscar otro piso en donde aceptaran mascotas y dar por acabado el asunto.
Con todo esto en mente me fui tranquilizando y ya tenía adoptada mi decisión.
Llegué a casa, no encontré ni a mi esposa ni al perrito, deduje que lo había sacado a pasear, era extraño en ella el apego por la mascota, hacía solo un año que yo mismo se lo había regalado, en parte me arrepentía de ello.
Andrea siempre me había dicho que no comprendía el afecto exagerado que sentían algunas personas por sus mascotas, esa cosa de llamarles hijos a los perros y demás.
Sin embargo cuanto tuvo ese pequeño cachorrillo en los brazos ella comenzó a tener esas mismas actitudes que antes criticaba en otras personas.
Escuché la puerta de calle, Andrea se materializó ante mis ojos, siempre la veía tan espectacular y bella que me asombraba un poco de tenerla conmigo, de que estuviese en el mismo cuarto conmigo.
Además ella siempre estaba maquillada de un modo impecable, llevaba un pantalón ajustado de color blanco y una cazadora corta, con lo cual su culazo rotundo quedaba expuesto a las miradas.
_Hola, corazón, ¿cómo te ha ido? ¿Se te pasó el enojo?_
_Claro, he estado pensando en que deberíamos mudarnos_
_Perdona lo de hoy, creo que actué de un modo extraño ¿no?_ el perro salió corriendo hacía la cocina, Andrea se sentó en el sofá y cruzó sus increíbles y torneadas piernas, llevaba zapatos de tacón hasta para pasear el perrito.
Me senté a su lado y la besé.
_ ¿Por qué dices eso del comportamiento extraño?_
_Porque de algún modo quise manipular a ese señor y no está bien, lo acepto, no es lo que se espera de una señora_ dijo
_Es que esta gente es muy bruta, están en la edad de piedra, todavía_
_Bueno, he estado hablando con él_
_ ¿Con don Mario?_
_Si, al salir con el gordito, estaba un poco apenada al verle, eso que me has dicho de las cosas sucias que dice de mí, pero en fin, ha comenzado por decirme que el perro podía quedarse y eso me alegró_
_ ¿Te ha dicho eso?_
_Si, que él lo arreglaría con los vecinos, que se haría una excepción_
_ ¿Comprendes que lo ha hecho seducido por tu belleza?_
_Ay amor, no estarás celoso, cielo ¿No es verdad?_ dijo con una gran sonrisa
_Está mal lo que has hecho, te has portado mal ¿Lo comprendes?_
_Bueno tal vez me he portado demasiado bien siempre ¿no crees?_ dijo ella
_ ¿Quieres ser una mala chica?_
_ A bad girl_ dijo ella, con una pronunciación americana del inglés, perfecta, la besé y estreché ese cuerpazo entre mis brazos, siempre me asombraba la contextura esponjosa, suave y firme a la vez de ese cuerpo lleno de cuervas y redondeces.
_ ¿Vamos a la cama, papi? Quiero pagar mis culpas_ dijo en mi oreja
Andrea me montaba la polla, con los ojos cerradas, las manitas de uñas largas y cuidadas sobre mi pecho, atrapé una de las inmensas tetazas con una mano y le di un suave bofetón.
_Si, hijueputa….cojeme…..jueputa….cogeme….-
A ella le gustaba insultar a veces en la cama, ese hijueputa que soltaba cuando estaba muy cachonda.
_Mira si te viera Don Mario ahora_ dije, lo hice sin saber por qué, vino a mi mente y lo solté, sin pensar.
_Dice que soy una puta…..ese viejo jueputa….baboso…._ dijo, cerrando los ojos levemente rasgados, el largo pelo sobre la cara y tapando un pecho redondo e inmenso
_El mismo sacaría a pasear al perrito…por tenerte así…. En pelotas y sudada como una guarra_ dije, extrañamente cruel, creo que nunca le había dicho una cosa así.
_Si…… ¡AHHHHH!!!.....DAME VERGA…JUEPUTA….._
Hice un movimiento pélvico hacía arriba y sentí ese cuerpo ingrávido, como si no pasara nada, temblar sobre mí.
_Te dejarías follar por salvar a ese perrito estúpido ¿no es verdad?_ dije
Y sentí a Andrea temblar toda, de los hermosos pies a la cabeza.
En esos momentos uno no es capaz de pensar ni de reflexionar, ni detenerse, ni de medir las consecuencias.
_Te dejarías dar por el culo….porque ese perrito de mierda se quedé ¿No es verdad?_ y le solté un azote, PLASSS!!!!
Ella no respondía, pero sus ojos fuertemente cerrados, su carita fruncida como haciendo fuerza para defecar, los temblores de su cuerpo eran una respuesta más que evidente.
Entonces fui más allá y luego comprendí que eran mis propias sensaciones las que hablaban por mí.
_Dejarías que don Mario te dé por el culo, para salvar a ese perro idiota…. ¿No es verdad zorra?_
¡¡¡PLASSSS……PLASSSS!!!!! las nalgas de mi esposa eran tan elásticas que mi mano rebotaba en ellas.
Sus tetazas se agitaban como enloquecidas.
Entonces Andrea abrió los ojos y su mirada era de completo vicio y sentí como ella se levantaba y salía mi polla de su coño y luego su manita fue hacía atrás y sentí sus dedos en mi polla y luego la acomodaba en su culo.
No era la primera vez que hacía algo así, ya he dicho que era una señora en la vida y una puta en la cama.
Y me miró fijamente mientras lo hacía, como desafiándome y ya sentía como el anillo apretado de su culo engullía mi polla, lentamente con esfuerzo, el sudor y lo cachonda que estaba era suficiente lubricación.
_Serías capaz de entregarle el culo a ese viejo asqueroso…… ¿No es verdad zorra?_ lo dije porque sabía que se estaba volviendo loca con eso, otra vez la sentí temblar toda, a medida que mi polla la invadía analmente.
_ ¿Y a ti? ¿Y a ti te gustaría eso?_ dijo ella y se dejó caer sobre mí, sus tetones aplastados sobre mi pecho y luego comenzó a correrse.
_Ay amor, no me gusta que usted diga esas cosas del perrito_ dijo ella sonriente, desnuda volcada sobre mí, esta vez usaba el usted para dirigirse a mí, pero de un modo cariñoso.
_Yo creo que te ha gustado bastante_ dije
_Bobo que es usted…_ dijo y me golpeó el hombro con suavidad.
_Perdona por lo del perrito_ dije
_ ¿Tú crees que ese viejo está arrecho conmigo?_
_De eso no tengo dudas_ dije
_ ¿Y a ti te calienta eso?_ dijo ella
_No, no me pone cachondo eso_ dije, un poco confundido por lo directa de la pregunta
_Yo creo que si te pone arrecho lo de ese viejo, mi amor por algo me has dicho esas burradas_
_No sé por qué te las he dicho pero como he visto que te ponía eso, he seguido con el jueguecillo_
Sus tetones se despegaron de mi pecho, ella se giró en la cama, se puso de pie, su cintura era de una pequeñez extrema y su culazo emergía como una inmensa península que se desprendía del resto del cuerpo.
_Estamos recién arribados aquí y un poco revolucionados yo creo_ dijo ella y se puso el tanga de color negro, diminuto, de Victoria Secret.
_Dice que tú eres una mulata ¿Puedes creerlo?_ dije, ella se giró hacía mi mientras se ponía una camiseta con tirantes.
_ ¿Yo mulata? Que racista ¿no?_
_Es un viejo fachas, ya te lo he dicho_
Se echó el oscuro pelo hacía atrás, casi le llegaba hasta la cintura.
_Hoy, luego de que me avisara de que el perro se puede quedar, me dijo algo así como que en un momento, más adelante, me pediría un favor_ dijo
_Que sub normal, como su tú fueras tonta_ dije
_Tal vez piensa que soy una mulata, sudaca y tonta_ dijo ella
_Pues se va a llevar una sorpresa contigo_
_Trataré de evitarlo, tampoco es cuestión de generar un mal entendido ¿no crees?_ dijo ella y caminó hasta el baño, las plantas de sus pies eran muy blancas y contrastaban con lo moreno de sus piernas.
Tiene pies de mulata y le he follado ese tremendo culazo de mulata esta noche, pensé.
Qué tal si le contara todo esto a Don Mario, como fliparía ese viejo idiota.
Luego, en mitad de la noche, me desperté con una gran erección, Andrea dormía apaciblemente a mi lado con una suave y rítmica respiración, parte del pelo sobre la carita morena.
Se ha metido mi polla en el culo cuando he dicho que se dejaría dar por el culo por ese viejo con tal de mantener al perrito con ella.
Ella también se había puesto cachonda con este viejo, o con la fantasía oscura de este viejo.
Y yo también, claro.
Al otro día bajé por las escaleras en vez de por el ascensor, intentando sorprender alguna conversación de Don Mario con Jose, pero el viejo no estaba.
Mientras conducía hasta el trabajo me di cuenta que estaba un poco decepcionado, que quería escucharles hablando de mi esposa otra vez, volví a pensar en las cosas que habían dicho sobre ella los días anteriores.
La forma soez y misógina con que se referían a mi esposa,
No diré que tuve una erección pero sentí un ramalazo de excitación y lo uní con las cosas que yo le había dicho a Andrea durante el coito.
Y luego con las cosas que había pensado de ella, cosas que estaban mal, que no estaba bien siquiera que las pensara de ella, que había coqueteado con ese viejo por lo del perro, que en estos pocos días, que llevábamos en Madrid estaba vistiendo más provocativa que de costumbre.
No eran verdad, no había coqueteado con ese viejo ni vestía más provocativa ¿O sí?
Nunca habíamos fantaseado con un tercero mientras follábamos.
¿Habíamos fantaseado con un tercero? ¿Y ese tercero era Don Mario?
Recordé su cara, con esos rasgos tan marcados por líneas rectas que le cruzaban la cara como separándola en parcelas, tal vez había sido un hombre guapo, pero era un viejo, solo eso.
No, no habíamos fantaseado con él, solo habíamos dicho su nombre, lo habíamos mencionado, nada más.
En cada rato libre que tenía en el trabajo volvía a pensar en todo esto, una parte de mí se sorprendía realmente que pudiera darle tanta importancia a todo eso, era como un cosquilleo nervioso que volvía una y otra vez.
Y en un momento dado, estaba bebiendo un café en mi escritorio y sucedió.
Pensé en Don Mario poniendo sus manos sobre la cintura de Andrea, detrás de ella, quien me miraba en forma descarada como diciendo ¿Quieres que pase algo con este viejo?
Y los ojos celestes de ese viejo como pozos de un lago, inexpresivos, casi grises, sin vida y su gran bigotón de morsa sobre el labio.
Traté de pensar en otra cosa pero una y otra vez esa imagen de las manos pesadas de ese viejo sobre la cadera de ella volvía una y otra vez, era una imagen congelada, como una foto.
Ella había regresado ese día al trabajo, tenía una reunión con la productora del canal, sobre el ciclo de entrevistas y programa de opinión que iba a grabar próximamente.
Me fue contando por mensaje, los pormenores del día, que la reunión de trabajo estuvo bien, que había ido a un salón de belleza que le recomendaba Melany y luego al gimnasio.
Y otra vez pensé en ese momento en que ella saliera del edificio, rumbo al gimnasio, con sus leggins ajustados, marcando su cuerpazo y Jose y el viejo hablarían de ella, de lo buena que estaba, de lo zorra que era.
Era bastante tarde cuando regresé a casa, casi me dio un vuelco el corazón cuando vi a Jose y el viejo conversando en su puesto de siempre, cerca de las escaleras.
_Hola Rodri ¿Qué tal el día, chico?_ dijo Don Mario
_Bien, gracias, estoy muerto_ dije
_Bueno, ahora te espera lo mejor del día_ dijo el viejo sonriendo, haciendo alusión a Andrea
_Sí, claro_ dije mientras abría la puerta del ascensor
_Se te ve cansado, hombre, no te culpo, pero dile a tu chica que no abuse de ti_ dijo con su sonrisa estúpida.
Me limité a sonreír con camaradería, como participando de la broma, de lo buena que estaba mi esposa, de sus ganas de follar que me estaban matando.
Llegué al piso, escuché una música que venía desde mi casa, Andrea ya había llegado.
Bajé por las escaleras.
Antes de llegar a planta baja, descendí con cautela tratando de no hacer ruido.
_Joder, te digo que poner la mano en esa cinturita que tiene la cabrona, era como tocar fuego_ decía Don Mario
_ ¿Y ella no decía nada?_ dijo Jose
_Se dejaba, se dejaba tocar la zorrita, ya te digo que a esta me la follo yo por mis cojones_ dijo el viejo
No podían estar hablando de Andrea ¿Cuándo había puesto su mano en la cintura?
_Además el padre es un comunista de mierda, ya te digo, me encanta follarme a estas progres y rojas, son las más putas_
_ Ha debido contenerse para no tocarle el culazo_
_Es que, Jose, hijo, mi mano estaba casi en su culo por momentos, todo el tiempo que conversaba con ella, mi manita allí mismo, donde le nace ese culo de zorra_
_Menudo putón y el cornudo trabajando ¿No te jodes?_ dijo Jose
_Esta putilla está necesitada de una buena polla, te lo digo yo_
_Hoy cuando ha salido para el gimnasio, joder, Don Mario, no he podido contenerme y me he hecho un buen pajote, pensando en ese culo_
_Es que esta tía tiene dos culos a falta de uno y esa manera de hablar, joder no veo la hora de follármela, debe ser un puto fuego la india esto_
Tragué saliva, no podía creerlo, “la india esta” ¿India? No podía ser más asqueroso, esta vez solo sentí rabia y repulsión.
¿Pero qué coño había pasado?
Llegué a mi casa, la música clásica seguía sonando en la sala, el perrito vino a hacerme fiestas a mis zapatos, pero Andrea no estaba.
Fui hasta nuestro cuarto, escuché el ruido del agua de la ducha.
Me asomé, el cuerpazo de ella se delineaba tras la mampara empañada, joder, esas curvas perfectas, los tetones como dos globos de carne, la pequeña cintura, el torso perfecto, la espaldita y luego esas montañas carnosas que eran sus nalgas, ese largo pelo mojado y liso hasta la cintura que ella se sujetaba con una mano en ese momento.
_Cariño, ya estoy en casa_
_Hola mi amor, ya salgo_ dijo ella, asomando su carita mojada, corriendo la mampara.
Fui hasta la cocina, abrí el frigorífico, cogí un botellín, la cerveza estaba fría, el líquido me corrió por la garganta.
Pensé en Jose cascándosela, pensando en el culo de Andrea, en la mano de ese viejo en la cintura, casi en el culo de mi esposa.
Debíamos mudarnos de piso, había sido una tontería venir aquí.
Andrea vino hasta mí y me besó, llevaba una salida de baño, de toalla y unas pantuflas de seda, su pelo seguía húmedo, la salida de baño se abrió un poco y entreví la piel morena de sus tetazas.
_ ¿Cómo te ha ido?_ dijo ella
_Bien ¿Y tú?_
_Bien en la reunión de trabajo, luego fui a arreglarme las uñas y luego, no te lo vas a creer_
Miré sus impecables uñas, largas y barnizadas, se cuidaba mucho, en todos los detalles.
_Has paseado a Lilú_ dije
_He tenido una conversación con Don Mario, muy interesante_ dijo ella y cogió un zumo de naranja y lo vertió en un vaso.
_ ¿Si? donde fue eso_
_El viernes voy a grabar ese programa especial sobre el avance de los nuevos partidos de derecha en Europa_
_Si, me lo habías dicho_ dije
Ella estaba apoyada sobre la encimera, bebiendo su zumo, sus muslazos eran macizos, contundentes, la piel parecía brillar.
_Bueno, mira que salgo con el perrito y este viejo se me pega y dice si puede acompañarme_
_ ¿Se lo has permitido?_ dije, amoscado
_Es que no sabía cómo decirle que no, solo estaba caminando a mi lado con el perrito, no podía decirle déjeme sola que estoy paseando con mi perro_
_No, supongo que no_ dije
_Además, con el supuesto favor que nos hizo, por lo del perro, bueno, pero entonces me dije, tal vez lo que me diga este hombre pueda servirme para el programa_
_ ¿Para el programa?_
_Ay corazón, ya habíamos notado que este hombre es muy de derechas y bueno es un caso testigo de primera mano, pensé_
_Un caso testigo_ dije con cierta acritud
_ ¿No me diga que esto le pone celoso?_ dijo ella con una sonrisa
_Para nada_ dije
Ella se acercó a mí y me abrazó la cintura, su cuerpo esta húmedo y perfumado, otra vez esa firme esponjosidad pegada a mí.
_Ese viejo quiere follarte, no lo olvides_ dije
_Rodrí, ¿Tú crees que ese viejo inmundo puede tener la más remota chance conmigo?_
_No, claro que no_ dije y bebí del botellín y acaricie su pelo húmedo
_Es increíble cómo se puede negar la historia, como se puede naturalizar el mal_ dijo ella
_ ¿Por qué lo dices?_
_Entre las barbaridades que me dijo, ha dicho que Franco reconcilió al país luego de la guerra, me habló de la reconciliación de 1964_
_ ¿Has hablado de Franco con él?_
_Le he preguntado que pensaba del Franquismo y ay mi amor, no sabes cómo se ha despachado_
_La verdad es que no entiendo para que has hablado de esas cosas con él_
_Ya te lo he dicho, por curiosidad, por el programa, quería…. bueno, saber de primera mano, que piensa alguien como él_
_Joder, Andrea, tienes todo el maldito google para eso_ dije
_No puedo creer que te pongas mal por eso_ dijo ella apartándose
_No es que me ponga mal, pero es el presidente de la comunidad de aquí, es un viejo fachas y libidinoso, que se le cae la baba contigo_
_Estás celoso Rodrí, no puedo creerlo_
_ ¿Qué más has hablado? ¿Siempre en la calle o aquí en el piso?_
_Fuimos a un bar, me invitó, dejamos al gordito en un árbol_
_Has ido a un bar con ese viejo, vale_ dije y por dentro estaba cabreado y también con una ansiedad por saber cada detalle que me moría.
_Si quieres que te cuente, te lo cuento, pero cambia esa cara de mal geniado que tienes_ dijo ella, cruzándose de brazos, aplastando esas tetazas.
Siempre me había hecho gracia esa expresión para decir que alguien está enojado
_No estoy mal geniado y si quiero que me cuentes_ dije, aflojando un poco la tensión
Fuimos hasta la sala, ella se descalzó y puso sus pies desnudos bajo su culo, enroscándose como una gatita morena en el sofá, me senté a su lado.
Me contó que habían hablado de muchas cosas con el viejo, que él le había preguntado de su familia, ella le había contado que su padre era asesor del presidente de Colombia.
_Tu padre es comunista entonces, vaya tela, me dijo como si fuera una gran vergüenza para mí, le expliqué que no era comunista que existe una izquierda moderna y democrática en el mundo_
_ ¿Y el que te dijo?_ en realidad me importaba una mierda toda esa conversación, lo único que me interesaba era en que momento el viejo había puesto su mano en la cintura de mi esposa.
_Que en el fondo, todos son rojos y marxistas_
_Mira que bien y tú ¿Qué llevabas puesto?_
_ ¿Cómo iba vestida? Llevaba la ropa del gimnasio todavía_
_ ¿Esos leggins apretados, marcando culazo?_
_Bueno, si ¿Tanto te importa eso?_ dijo ella
_Como tendría que estar ese puto viejo, te miraría las tetas también_
_Ay mi amor ¿pero qué le pasa usted, caballero?_ dijo ella mirándome con asombro
_ ¿Te miraba las tetas sí o no?_ dije
_En ningún momento he bajado la cremallera de la cazadora ¿estás conforme?_
_Vale_ dije
_ ¿O te hubiese gustado que lo hubiese hecho?_ dijo y se abrió un poco la bata de toalla, enseñándome el nacimiento portentoso de esos pechos.
_Creo que estamos jugando demasiado con todo esto_ dije
_ ¿Si? pues le voy a contar algo que le va a poner muy arrecho a usted_ dijo ella y se acercó a mí y me besó el lóbulo de la oreja.
Imaginé a Andrea con esos leggins ajustados, de pie en la barra del bar hablando de política con ese viejo.
_ ¿Qué tienes para contar? ¿No estás zorreando demasiado tú?_ dije y nos besamos
_Pues en un momento, me estaba diciendo que en la época de Franco sí que había elecciones pero que siempre ganaba el régimen_
_ ¿Y tú que respondías?_
_Que el régimen era una dictadura, le he dicho_
_ ¿Y él?_
Andrea me volvió a besar su lengua era una pequeña serpiente dentro de mi boca.
_Puso una mano en mi cintura, tiene una mano pesada, papi y me siguió hablando un buen rato así con su mano en mi cintura y me hablaba muy cerca de mi cara, tiene aliento a tabaco, debe fumar habanos, yo creo_ dijo Andrea, susurrando en mi oreja como si estuviese diciéndome un secreto.
Un secreto prohibido.
Continúa en
- Relato #231086— title-regex: contiguous parts (1 -> 2)
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