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El vuelco que da mi vida (4)

Para ella, el dolor es placer y la obediencia es la única moneda de cambio. Lola vive para complacer a su Ama, pero cuando la tentación de aliviar su propia necesidad la lleva a romper la regla más sagrada, el castigo no será solo físico: será una lección de humillación que borrará cualquier rastro de dignidad.

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Has de saber que tu dolor me produce mucho placer, mi perrito. Ahora quiero que me acompañes al baño que con el café y recién levantada me han entrado ganas de orinar. Por cierto, mañana no quiero que se te olvide comprar dos bol grandes. ¿Entendido, Lola?

Si mi Ama. Mañana lo compraré.

Tirando de la cadena me llevo hasta su baño y allí me hizo desnudarla de cintura para abajo colocándome de rodillas entre sus piernas.

¿Serás capaz de tomártelo todo sin desperdiciar ni una sola gota?

Si mi Ama, por supuesto.

Pegué mi boca a su coño abarcándolo todo y esperé. Pronto comenzaron a llenar mi boca unas pequeñas gotas de su orina para después soltar varios chorros abundantes. Estaba caliente, algo salada pero muy sabrosa.

Ahora ya sabes lo que quiero.

Si mi Ama.

Pase mi lengua por sus muslos para recoger las gotas que aún seguían cayendo de su coño para después limpiarle y secarle todo.

Bien, así me gusta mi Lola. ¿Te gusta como saben mis meados?

Mucho mi Ama.

No me extraña después de saber que hasta mi caca te excita. Te convertiré en una auténtica cerda. ¡Vámonos!. Nos queda poco tiempo para que llegue tu padre y aún le has de prepara su cena y cambiarte de ropa.

Mientras preparaba la cena para mi padre se sentó a fumarse un cigarrillo. Cuando termine me presenté ante ella que soltó la cadena con la que controlaba mis genitales.

Ya puedes cambiarte mi Lola.

Estaba cambiándome en mi habitación cuando sentí una bocanada de humo tras de mí que envolvía mi cara. Me giré y allí estaba ella.

Me gusta contemplarte. No te pongas aún el pantalón. Quiero que el tiempo que no puedas atenderme no te olvides a quien perteneces.

Sin subirme el pantalón y desnudo de cintura para abajo puso su mano sobre mi cabeza y…..

Agáchate!

No me dio tiempo a pensar que se proponía y un latigazo tras otro hizo que mi culo estuviera bien marcado. Al terminar pasó su mano por él clavando sus uñas fuertemente y así hacer que el color se volviera un rojo más intenso.

Ya puedes vestirte que tu padre está al llegar.

Efectivamente, llego al momento. Entro a mi habitación en la que estaba disimulando que estudiaba, me saludó y me dejó allí.

Hola Soraya, ¿alguna novedad hoy?

Lo de siempre señor. Cansada de tanto trabajar.

Pues desde hace unos días yo te veo mejor y más tranquila que otras veces.

Eso es lo que aparento pero no, realmente el trabajo en casa llega a ser agotador.

Bueno, me voy a duchar y a acostarme.

Desde mi habitación les escuche y cuando oí la puerta del dormitorio cerrarse me dispuse a salir para atender a mi Ama. Como de costumbre, mientras se fumaba un cigarrillo echada sobre su cama le di un masaje a todo su cuerpo. Cuando terminó el cigarrillo me mandó marcharme propinándome dos bofetones que cruzaron mientras cara.

Que descanses mi Lola.

Buenas noches mi Ama.

Al llegar a mi habitación la necesidad de masturbarme y correrme era total. Solo con recordarla a ella, su cara, su gesto, su disfrute convirtiéndome en su criada toda vestida y maquillada me producía una excitación brutal. Debido a la jaula de castidad que me había puesto me impedía hacerlo, además del dolor que sufría al ir alcanzando mi polla una erección considerable y estar aprisionada por la jaula. Mi desesperación era grande. Al cabo de un rato, cuando creí que se hubiera ya dormido pensé en ir a su habitación y coger la llave del candado que me aprisionaba para aliviarme. Después la devolvería sinnúmero que la hubiera hecho en falta. Por un lado quería hacerlo pero de pensar que se podría dar cuenta…….Al fin decidí hacerlo. Me descalcé, fui hasta su habitación y al entrar vi la llave sobre su mesita de noche. Ella estaba totalmente dormida, al menos eso me parecía a mi. La cogí y me marché de nuevo a mi habitación. Allí abrí el candado liberando mi polla de la jaula y tomando un tamaño brutal motivado por la restricción a que me estaba sometiendo. La cogí con mi mano e inicié una masturbación rápida que me alivió soltando varios chorros de leche. Realmente me quedé muy satisfecho. Ahora debía volver y dejarla en el mismo sitio. Allí estaba mi Ama echada en la cama y su respiración me hizo pensar que todo había salido bien. Volví a mi habitación para colocarme la jaula y cerrar el candado. Esa noche dormí plácidamente hasta que sonó el despertador.

Buenos días hijo. ¿No desayunas?

Ahora después lo haré.

Bien, hasta la noche, que tengas un buen día.

Nada más cerrar la puerta fui a mi habitación a vestirme y maquillarme como me había ordenado y presentarme ante ella.

Buenos días mi Ama.

Algo ocurría pues ni se dignó saludarme, solo me miraba y por su gesto algo debía haber pasado que le desagradó. Como le gustaba me introduje bajo las sábanas para besar y lamer sus pies. Sin embargo una fuerte patada me tiró al suelo.

¡Vete, perro de mierda! no eres digno de ser mio.

¿ Que ha ocurrido, mi Ama?, ¿no le gusta como me he vestido?, por favor dígame algo no soporto su indiferencia. Se lo suplico.

Ella siguió con la misma actitud. Se levantó, fue al baño y al seguirle cerró la puerta quedándome fuera. Por más que pensaba lo que podía haberle disgustado tanto no acertaba a saberlo. Salió del baño y fue al salón. No me atrevía a decir nada. Fui a prepararle el desayuno mientras se fumaba un cigarrillo. Se lo tomó sin decir nada. Al terminar lo recogí todo y al volver al salón la vi de pie con el látigo en la mano. Sin hablar pasó una cuerda por mis muñecas que sujetó a mis tobillos dejándome inclinado y ofrecido. Me levanto la faldita y……

Mi Ama le pido perdón por lo que pueda haberle enfadado. Lo siento.

Callé al recibir un fuerte latigazo. Solo fue el primero de una serie de cincuenta latigazos muy fuerte, como nunca imaginé que me fuera a azotar. No me atrevía a quejarme aunque el dolor era brutal. Cuando llego a cincuenta y manteniéndome en esa posición me giró para colocarme frente a ella y la mirara. Se encendió un cigarrillo y por fin habló.

¡No tienes nada que decirme!, puto perro desagradecido.

Mi…..

Te lo voy a volver a repetir, ¡no tienes nada que decirme!

Dándole una calada a su cigarrillo me tomo por el collar de mi cuello y volvió a girarme de espaldas a ella.

Voy a hacer que lo recuerdes, puto perro.

Su látigo volvió a azotarme cada vez más fuerte acrecentando el dolor en las marcas que había dejado su látigo antes. Esta vez me metió en la boca uno de sus calcetines para que no pudiera quejarme. Junto a los cincuenta anteriores ahora me propinó otros cincuenta latigazos.

¿Aún no tienes nada que decirme?, está bien no tengo prisa.

Continuó azotándome. Se notaba lo cabreada que estaba por el aumento en la intensidad de sus latigazos. Por más que pensaba que podría haberle enojado de esa manera……. ¡Ahhhhh, no podía ser! Estaba dormida cuando entré a coger la llave de mi jaula de castidad. Siguió azotándome sin piedad.

¿Sabes que soy una persona muy meticulosa y que suelo dejar mis cosas de una forma muy concreta? De esa manera siempre sé si alguien me ha tocado o cambiado mis cosas de posición o de lugar.

Acababa de darme cuenta que aunque dormida al despertarse la llave no estaba en la misma posición.

Perdóneme mi Ama, lo siento. Es que………..

Nuevos latigazos marcaron mi cuerpo mientras le pedía que me perdonara. Se colocó frente a mí escupiéndome en la cara.

Me gusta que parezcas un cerdo, si vieras como tienes la cara de escupitajos. Tengo la mano cansada voy a probar de otra manera a ver si así hago que no vuelvas a mentirme más y de paso hacer que tu obediencia sea total.

Ahora tiro de la cadena unida a mi jaula llevando mi polla y mis huevos hacia atrás para darle nuevos azotes.

Por favor mi Ama, no lo volveré a hacer, se lo juro.

De eso estoy segura gusano de mierda. No mereces más que esto, mi desprecio.

Antes de sentarse me quito el calcetín de la boca y me soltó de las ataduras. Tomó la cadenita de la jaula y tirando de ella me hizo arrodillar encendiendo un cigarrillo y mirándome me cruzó la cara con dos sonoros bofetones.

Ve a comprar lo que te dije y te quiero pronto en casa.

Me vestí y fui a comprar los dos bol de perro que deseaba que trajera. Al traerlos se los mostré y volví a vestirme como su criada que era. Los dejé a sus pies y esperé. Se levantó y mientras seguía fumando se acuclillo sobre uno de ellos para llenarlo de sus orines.

Apártalo y pon el otro, tengo hoy algo especial para ti.

No podía imaginar lo que estaba a punto de hacer. En la misma postura su ano comenzó a contraerse una y otra vez para dejar salir un zurullo grueso y grande de su caca que cayó en el bol.

Ahora límpiame. Primero mi coño y luego el culo que seguro que estará muy sucio.

Se sentó de espaldas en el sofá y comencé por lamer sus gotas de orina que rodeaban su coño. Después pose mis manos sobre su hermoso culo y separando sus glúteos vi que aún quedaban restos de haber cagado. Un tirón de la cadenita me hizo pegar mi boca y comenzar a lamer, tragar y chupar su culo. No solo era su sabor acre y amargo sino que dejando escapar varias ventosidades su olor llenó mis fosas nasales.

Voy a comprobar si está bien limpio. Tráeme un poco de papel del baño.

Cogió el papel higiénico y se lo pasó por su culo. Menos mal que al mirarlo comprobó que estaba bien limpio. Lo metió en mi boca y se sentó.

Hoy no has desayunado y supongo que tendrás hambre. Así es que a desayunar cerdo.

Mi Ama, pretende que como de este bol (señalando el que estaba lleno de su zurullo).

Un cerdo como tú, ¿qué crees que debe comer?. No te demores. Esta vez vas a probarlo sin preservativo. Quiero que conozcas el sabor de mis deposiciones, que te gusten y que te acostumbres a ellos. ¡Vamos, cerdo de mierda!

Sin atreverme a desobedecerle me agaché y oliéndolo primero abrí mi boca para tomar un trozo de su zurullo.

Quiero ver como lo comes. Mírame.

Mientras lo masticaba ella me sonreía y rodeaba mi cara con una bocanada de humo.

¿Está bueno, cerdo? Claro que sí. No te podrás quejar con lo caliente que está aún.

Cuando hube comido un buen trozo me mandó beber de su orina y enjuagarme la boca.

Ahora ve y lávate bien esa asquerosa boca.

Nuevamente frente a ella…..

Espero que hayas aprendido bien y para siempre que a tu Ama no se le miente y todo lo que desees deberás solicitar mi permiso. Dedícate a fregar bien el suelo y echa algo del perfumador de ambiente. No quiero que huela mal la casa.

Vestido como una vulgar criada y con mis tacones me dediqué a limpiarlo todo y perfumar el salón. Mientras lo hacía se fue a mi habitación para ver más cosas que pudieran apetecerle comprar.

Mira perrito lo que he comprado.

Me acerqué a ella para que me lo enseñara.

Se trataba de una especie de ventosas que aplicadas a los pezones hacían el vacío y los hacían hincharse mucho. También había comprado unas pinzas dentadas y una rueda de pinchos que al desplazarse se clavaban en la piel. Todo lo que había elegido era fruto del cabreo que aún mantenía. Quería causarme más dolor y así reavivar su lado sádico.

Ve y prepara el almuerzo. Antes me preparas un aperitivo con un vermouth y con una aceituna.

Le serví lo que deseaba.

Déjame ver tu culito y tu espalda. ¡Qué bonito está con esas marcas!

Pasando sus uñas por alguna de ellas……

Estas son preciosas, casi están para brotar gotitas de sangre.

Después de pasar sus uñas por ellas las besó pasando su lengua por ellas.

No te imaginas lo que me gustan. Prueba de ello es que me estoy poniendo chorreando.

Vi como introducía una de sus manos bajo su braga y se frotaba su coño. Cuando la sacó su mano brillaba de flujo. Estiró su mano hasta cerca de mi boca y cuando abrí mi boca para chuparla…..

¿Crees que te mereces chupar mi mano?, ¿sé que te gustaría mucho, a juzgar por tu polla? Quiero que lo desees mucho más hasta que tú deseo te haga arrastrarte como un gusano y me supliques que te lo deje probar. Vete a la cocina criado, yo mientras voy a proporcionarme un buen orgasmo.

Sus palabras eran muy humillantes y su desprecio por mi. Lo estaba pagando muy caro. El ver como gozaba sola sin tenerme en cuenta me hacía sentir muy mal. Al cabo de un rato la escuché gemir de placer.

¿Está preparado mi almuerzo, mi criadita?

Si mi Ama, cuando lo desee está listo su almuerzo.

Permanecí de pie a su lado mientras almorzaba.

No creo que tengas hambre después de todo lo que has comido, ¿no es así, cerdo?

No mi Ama.

Está bien ya puedes recogerlo todo. Yo voy a echarme un rato.

Se marchó a su habitación dejándome allí. Me fui a mi habitación pero no pude estudiar. Me escocían mucho las marcas que había dejado en mi cuerpo su látigo. No podía desobedecerla nunca más pues ya me demostró de lo que era capaz y lo que le excitaba su lado sádico.

Mi perrito, ven. Quiero que te eches en el suelo junto a mi cama y veles mi descanso. Antes refréscame mis sobacos que les tengo muy sudados por el esfuerzo.

Estiró sus brazos y pase mi lengua por ellos tomando y saboreando todo su sudor. Me encantaba saborearlo. Se durmió y yo mientras solo podía mirarle. Su cuerpo desnudo, bien entrado en carnes, sus pechos grandes y sus pies. Todo su cuerpo me excitaba. Paso un par de horas y se despertó.

Hola mi cerdo, ¿has descansado?

Si mi Ama, gracias. ¿Deseas un cigarrillo?

Si claro y un café.

Le encendí un cigarrillo y fui a prepararle su café. Entré en su habitación y la encontré sentada en el wc fumándose su cigarrillo.

Deja el café en la mesita y ven.

El baño estaba lleno de humo, entré y me arrodillé ante ella. Así, separó sus piernas y con su dedo señaló el lugar donde quería que me colocara.

Aquí, quiero que me huelas. ¿Te gusta, mi cerdito?

Mucho mi Ama. Para mí es un aroma exquisito por provenir de ti.

Bien, quiero que te acostumbres a todo lo que es mío, olores, sabores y todo lo que yo decida que has de tomar.

Solo estaba orinando pero estando mi cara entre sus piernas soltó varias ventosidades que me llenaron por completo aunque lo que realmente hubiera deseado sería beber su orina caliente.

Nos queda poco del día y me apetece disfrutar de ti. Mañana llegará lo que he pedido, estoy segura de que te gustará, mi perrito.

Seguro que si, mi Ama.

Ya en el salón me mandó traerle unos guantes de goma de la cocina de los que se usan para limpiar. Se los puso y tras abofetearme con ellos me mandó poner a cuatro patas y de espalda a ella.

¿Sabes una cosa mi perrito?, me encanta practicarte el sexo anal. Quiero hacer de ti no solo mi criada sino un auténtico mariquita. Para eso he de preparártelo antes. Separa tus glúteos con tus manos y suplícame que te penetre.

Mi Ama, por favor, penétreme, lo necesito, se lo suplico.

¿Realmente lo deseas?

Si mi Ama. El saber que es algo que le gusta es suficiente para desearlo. Por favor, fólleme.

Si tú me lo pides y me lo suplicas de esa forma tendré que complacerte.

Me escupió varias veces en mi ano. Con sus guantes lo restregó introduciendo parte en mi ano.

Vamos a ver cómo está tu culito. ¿Lo tienes virgen?

Si mi Ama.

Bien pronto dejará de serlo. Voy a probar.

Sentí como sus dedos frotaban la entrada de mi culo para ir presentando uno de ellos e intentando que penetrara.

Va a costar, pero no te preocupes. Haré que tu culo sea como el coño de una puta, bien grande y hermoso. Ja, ja, ja.

Ese primer dedo se fue poco a poco abriendo paso en mi ano. Lo sentía ya dentro. Lo dejo quiete para después ir girándolo y comenzar a meterlo y sacarlo.

Me encanta desvirgar tu culito, perra. Voy a avanzar un poco más.

Ahora un segundo dedo se abría paso en mi culo. Yo con mis manos separaba más mis glúteos con el fin de facilitarle la penetración.

¿Te está gustando mi perra viciosa?

Mientras me lo preguntaba su segundo dedo penetró mi culo de una forma más brusca que al principio. Tuve que dar un pequeño grito, que no le gustó nada.

¿Te vas a quejar, perra?

Ahora sus dos dedos iniciaron un mete y saca más rápido que hube de morderme los labios para no disgustarle.

- Bien se hace tarde, cámbiate y prepara la cena de tu padre que está al llegar.

Continúa en