Mi novia es una guarra
Todos en la carrera decían que Elena era una guarra, pero nadie sabía que su reputación era una mentira. Cuando finalmente la tiene a solas, descubre que detrás de su actitud provocativa se esconde una virginidad que cambia todas las reglas del juego.
En realidad, el verdadero título sería cómo conocí a mi novia, pero he querido darle una vuelta.
Era de mi clase, y es una chica bajita, morena y de pelo rizado. Ya llevábamos dos años de carrera cuando me atreví a hablar con ella por primera vez. Diría que es guapísima (objetivamente es mi novia claro), pero estaba comprobado por un chico de mi clase que ya había follado con ella.
En la conversación de las previas antes de salir con mis amigos, siempre salía el tema Elena es una guarra, o, qué buena está la cabrona de Elena, o, "¿nos la encontraremos hoy de fiesta y podremos llevárnosla a la cama?"
Yo también pensaba en ella. Y es que joder, como para no pensar en esas tetas que siempre llevaba con escote, en ese culo en falda que siempre dejaba entrever sus tangas... Y de fiesta más de lo mismo. Se la veía con sus amigas de la carrera zorreando, bailando con tíos,... Y yo como todos quería follarla. El que lo había conseguido decía que la había hecho de todo, que ella se dejaba hacer de cualquier cosa, incluso había contado a mi grupo que ella era la que le había propuesto follarla por el culo. Joder que cachondo me ponía solo de imaginar a Elena follando, o dejando que se la metieran por detrás porque yo no lo había hecho nunca.
Una noche, con mis amigos en mi piso bebiendo antes de salir, empezamos a hablar de ella.
-Esta noche salen estas, me ha dicho Carol -dijo mi mejor amigo Hugo mientras se acababa su litrona-, las del grupo de clase, Carol, Sara, Elena y Raquel. Y que si nos queremos unir.
-Yo con Elena me voy al fin del mundo -saltó otro.
-Sí, a ti te va a querer -empezamos todos a reirnos con mi comentario-. Esa es para llevársela al fin de la cama y poco más -seguí bebiendo-. Y me la voy a tirar yo.
-Por mucho gym que tengas Elena no se fijaría en ti- volvió a hablar Hugo-. Más que nada porque me ha dicho Carol que le gustas a ella y que si puedo interceder un poco por vosotros... -su cara me lo decía todo.
-Yo a Carol no la toco ni loco a no ser que me haga un trío con las dos -bromeé.
-Sí, ya quisieras a esas dos comiéndote la polla.
-Si por mí fuera lo haría con cuatro a la vez.
-No te da para tanto -empezaron a reírse todos de nuevo, y yo también.
Acabamos saliendo y las encontramos en la cola para entrar a la discoteca. Empezamos a hablar con ellas, y solo podía fijarme en la única que no estaba haciendo ni caso a la conversación mientras miraba el móvil y se fumaba un cigarro: Elena. Nunca me olvidaré de ese vestido rojo escotado, que le quedaba tan corto que sus piernas se veían incluso largas, ajustado al culo y que se le subía al avanzar en la cola. Juro por mi vida que no podía parar de mirarla hipnotizado hasta que ella me miró con esos ojos marrones que tiene, tan grandes, tan bonitos.
-¿Y a ti que te pasa?- preguntó riéndose.
-A mí nada hombre, es que se me ha olvidado en casa el paquete de tabaco y al verte fumar...
-Toma anda, que te hago uno -me dio su cigarro para que se lo sujetara, y... sí yo no fumaba, pero bueno, (ahora sí que fumo porque ella es la mala influencia de la relación) había que poner algo de excusa-. Podías habérmelo pedido sin más -y me dio un cigarro liado y mechero.
-¡Eh, vosotros dos! Aquí hay mucha cola y parece que no vamos a entrar, hemos pensado en otra discoteca, ¿vamos? -interrumpió Hugo.
Y fuimos a otra, y empezamos a bailar. Al principio estábamos en frente, y cuando bajaba hasta el suelo con sus amigas y se le veía el principio del culo me ponía cachondísimo. Salió varias veces a fumar, pero no me miró en ninguna para que fuera con ella, así que a la cuarta le dije que si me daba un cigarro.
-¡Justo estaba pensando en salir a fumar! - me gritó al oído, y la seguí entre la gente. Y nos pusimos a hablar. Y se me escapaba mirarle las tetas tan grandes y redondas que tenía. Y me fijé que no llevaba sujetador. Y la miré a la cara. Y ella me sonreía.
-Creo que me voy a ir a casa que estoy borrachísima -y empezó a escribir a las otras de que se iba.
-Te acompaño... -dije, y me sonrió con esos labios color rojo que me estaban poniendo cachondo.
-Pues si quieres -y comenzó a andar sonriendo. Hablamos mientras andábamos y le puse la mano en la cintura. No me la quitó. Bajé un poco tocándole el culo. Y no me la apartó-. Vamos por aquí que atajamos -y me metió a un callejón.
No sé como pasó pero nos estábamos besando en ese callejón, con lengua, que encima me la pasaba por el cuello, con sus manos me tocaba el pecho, los hombros, y se detuvo en mi polla, jajajjaj la cabrona me la agarró y volvió a subir las manos a mi cuello.
La cogí del culo y le subí el vestido hasta el ombligo, y luego pasé a tocarle las tetas.
-Dios que buena estás... -solo sabía decirle gilipolleces.
-¿Te gustan? -me preguntó mientras la manoseaba entre beso y beso.
-Joder... -besos besos besos-, claro que me gustan.
Me apartó un poco y se las sacó del vestido como pudo, y cuando dirigí mi cabeza y mi boca hacia ellas me apartó la cara.
-Tsss, vas muy deprisa tú -y le salió la sonrisilla tonta y una risa-. Yo en la calle no hago nada -dijo bajándose el vestido, volviéndose a meter sus dos preciosidades dentro-. ¿Me acompañas a la resi o no?
Al principio no dije nada porque me quedé mirándola entre cachondo, molesto, medio riéndome: pensando para mí "¿y esta guarra?", o "me vacila".
-Sí quieres puedes venir a mi casa,... piso, que lo tengo solo este finde.
-Tú vas a lo que vas eh -y me sonrió.
"Contigo todos van a lo que van" pensé, pero no lo dije (manda huevos).
-Es si te apetece, eso, dormir juntos...
Salió del callejón y la seguí, estaba colorada entera, el pintalabios rojo se había ido a la mierda porque estaba por mi cuello y por mi boca. Y la tía empezó a reírse. Pero a reírse a carcajada limpia. Me medio reí yo también:
-¿Pero de qué coño te ríes?
Y ella seguía claro.
-De ti que pareces un payaso con toda la boca pintada de rojo -y seguía riéndose. Y me reí yo también.
Fuimos a mi casa, mientras hablábamos de todo, de la vida en general, de clase, de nuestros amigos. Y de repente al llegar a mi portal me miró, y comenzó a besarme, no podía ni meter la llave. La comencé yo a besar por el cuello, y empezó a gemir. Bueno siempre lo hace cuando la beso el cuello, pero esa fue la primera vez que lo hizo, y seguí besándola, y no paraba de gemirme al oído, Dios mi polla estaba como una piedra.
-Deja que meta la llave y subimos -dije mientras la apartaba y le miraba la cara de guarra que me ponía-, te voy a follar.
-¿Ah sí? -me agarró la polla por encima del pantalón y me la apretó-, eso será si lo digo yo... -empezó a mover su mano agarrándomela, pajeándome, pfff yo no podía más, necesitaba darle la vuelta y follármela allí mismo. Pero le quité la mano, abrí la puerta del portal y la cogí en brazos mientras la besaba y nos metíamos al ascensor.
-Dios mío Elena joder como me pones -mientras gemía y la lamía el cuello.
-Y tú a mí joder.
Nos metimos en casa y la tiré sobre la cama. La agarré del pelo y la quité el puto vestido que ya empezaba a molestarme. Anda que el tanga que tenía no se lo rompí de milagro, y ella me desabrochaba los botones de la camisa.
-Chúpamela -me miró sonriendo sin hacer nada. Y la volví a agarrar de los rizos-. Que me la chupes guarra.
Sacó la lengua mientras me miraba y me desabrochó el pantalón, me puso la boca encima de los calzoncillos y empezó a succionar mis huevos por encima. Sin rechistar me los quitó y joder, empezó a lamérmelos como una auténtica profesional mientras me pajeaba con la otra mano. Me lamió el frenillo despacio, me miró, madre mía, como una guarra. Me agarré la polla y comencé a pegarla con ella en la cara, y le gustaba.
-Pfff que polla tienes.
-¿Sí? Pues mama -me miró con ojitos y le pegó un lametón rápido-. Elena, mama.
-Vas a tardar dos segundos en correrte si lo hago -me respondió. ¿Pero quién se creía? La agarré la cabeza y empujé mi polla contra su garganta mientras hacía soniditos. No podía con ella entera, le faltaba un poco. Le saqué la cabeza para que respirara y me miró sonriente y con los ojos vidriosos. Me la chupó ella con gusto, volviéndo a hacer soniditos contra su garganta que me estaban volviendo loco. Me la escupió y me la pajeó un poco y volvió a chuparla pero más rápido. La agarré del pelo con fuerza y le saqué la cabeza.
-¿Qué pasa? No puedes hacer garganta profunda ¿eh?
No dijo nada, pero me la agarró y empezó a mamármela de nuevo, la muy guarra me miraba, me succionó la punta y con la lengua a rodearla y a lamerla.
-Joder Elena...aa -la cogí de la cabeza y empecé a follarla la boca, qué lengua, qué todo. Estaba en la gloria, y mientras ella cogía aire y respiraba la volví a agarrar y me atreví a ir más allá, se abrió su garganta y se la follé también- ¿Hazme una cubana no? -con esas tetas no quería ni imaginarme cuántas cubanas habría hecho a lo largo de su vida, pero me respondió un rotundo:
-No -y me sonrió la muy graciosa-. Eso solo a mi futura pareja, que nunca he hecho una.
No me acuerdo si decidí creerla o no, porque la cogí del cuello y la levanté para que se apoyara sobre la cama. Ella solita abrió las piernas y me adentré en su depilado coño. Estaba suave e incluso sabía bien, pff tenía unos labios gordos y un clítoris que sobresalía un poco de lo hinchado que estaba. Lo succioné mientras le metía un dedo con fuerza.
-Ah aaaa ¡Ah jodeer! -no paraba de gritar mi nombre y agarrarme del pelo - me voy a correr te lo juro joder -y cuando sentí el líquido en mi boca cogí y la besé. Es que qué guarra es.
-Te pienso follar por los dos agujeros que me quedan -y me puso como una cara de susto.
-Por el culo no, que soy virgen de ahí y me va a doler.
-Pues Mario el de clase dijo que te había follado por el culo y eras tú la que se lo propuso.
-Pues ni siquiera me he follado a ese tío, ¿tú has visto lo feo que es por favor? -me miró con esa sonrisa suya y luego le volvió a cambiar la expresión-. ¿Ah, que va contando de verdad que me lo he tirado?
-Esta conversación para otro momento -y me tiré encima de ella a besarla y a restregarme la polla por su coño húmedo-. Dios que mojada estás -me la agarré y la pasé por su clítoris-. No tengo condones.
Ella me miró sabiendo que era una mentirijilla.
-Me tomo las anticonceptivas así que... A no ser que seas un guarro y te vayas follando a dos por finde, a ver si me vas a pegar algo...
-En ese caso serías tú eh, guapa... -y me miró otra vez como desconcertada, pero la ignoré-. Pues sin condón entonces.
Le di la vuelta, me puso su culo en pompa y la metí con fuerza, y se le escapó un grito. Joder cómo gemía, me extrañaba que mis vecinos no hubieran gritado o golpeado la pared para que se callara. Pero mejor para mí. Su culo en cuatro me ponía todavía más cachondo, así que empecé a darle azotes mientras la agarraba con la otra mano. Su coño estaba más apretado de lo que me esperaba.
-Te gusta que te dé azotes, ¿eh puta? -mientras gemía y le dejaba el culo rojo.
-Oh ssí joder ah ah ah có cómo nme ponee ahaaaah
La empecé a dar estocadas más rápido, y noté que se volvía a correr, así que le di la vuelta.
-Ponte encima, que quiero ver tus tetas botando....
Las mejores vistas que he tenido en toda mi vida, la muy guarra se movía en círculos y yo le agarraba esas tetas que iban para todos los lados, se las estrujé y me las metí a la boca.
-Son las mejores tetas que he visto en mi vida.
-Ah ah lo sée -yo le veía la cara que me ponía y casi me pongo a pensar en la alineación del Real Madrid para no correrme, le di una torta cariñosa, y eso le puso a cien. Le di otra mientras se movía de arriba abajo, en círculos, joder, no sabía si me ponía más a mí que a ella o viceversa.
Se quitó y se puso de espaldas a mí, mientras seguía tumbado, se la metió ella solita y volvió a moverse otra vez. La agarré fuerte del culo y empecé a darla desde abajo. Vaya gritos la cabrona.
-¿Tú no te coorres nunca ah o qué ee? -preguntó.
-Me falta aa poco -no quería salir de ese coño-. PFff, quiero correrme dentro de ti Elenaaa
-Sí sí ah ah ah córrete dentro joder...
Mi polla explotó de placer dentro de ella, sentí mi lefa llenarle el coño y fue la mejor sensación que tuve nunca, ya que ninguna con las que había estado me habían dejado correrme dentro, o simplemente llevaba condon puesto.
Se quitó de encima y se le resbaló semen por la pierna, y me sonrió.
-Voy a ducharme... ¿el baño?
Y cuando volvió estaba más sexy que nunca con mi toalla puesta, sin perder esa sonrisa.
-Me... me ha gustado mucho -y se puso rojísima.
-Pffff y a mí, te dejo una camiseta para dormir si quieres quedarte...
-Sí sí -y a los cinco minutos Elena se quedó sopa en mi cama.
Me levanté pensando en la noche y el mejor polvo que había tenido, y ella seguía dormida, así que me vestí y preparé dos cafés y una tostada para ella. Me estaba esperando, y me miró como con ojitos.
-El desayuno y todo eh... ¡Si son las dos de la tarde! -se empezó a reír, y yo de verdad, no sé qué tiene esta muchacha que siempre me contagia su risa-. Me han dicho estas que si he dormido contigo.
Me acerqué y le ofrecí el café y ella le pegó un trago con gusto.
-¿Qué les has dicho?
-Que follas de maravilla.
Nos pasamos la tarde hablando, comimos... Y hasta aquí de como conocí al amor de mi vida.
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Bueno, la verdad es que he escrito esto con su consentimiento porque ayer estuvimos hablando de cómo nos conocimos y tal, y merecía la pena contarlo por aquí, se me ocurrió porque hacía mucho que no escribía. He mantenido su nombre, pero los de las demás personas sí que son nombres falsos (para aclarar) aunque han pasado algunos añitos. Espero que hayáis disfrutado!
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