Las aventuras de María II
La fiesta promete ser una noche de libertad, pero el alcohol y los celos borran los límites. Cuando María despierta con el sabor de la traición en la boca, descubre que la infidelidad es un juego de espejos donde nadie sale ileso.
Continúo con mis andanzas, si no habéis leído el primero os lo recomiendo
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La vuelta a la rutina no fue nada difícil, no eché de menos la locura estival en ningún momento, era una puerta que se había cerrado y la llave ocultada.
La relación con Fer iba a más cada día, sentía que la conexión que teníamos era un vínculo muy poderoso que se fortalecía mientras crecíamos juntos, quería pasar todo el tiempo del mundo con él.
La base de la relación era una comunicación muy fluida, hablábamos de todo, disfrutábamos de la compañía del otro y cada vez que podíamos acabábamos follando. Esos dos puntos eran nuestra fuerza, nos contábamos nuestros sueños, nuestros miedos, cómo deseábamos vernos en el futuro planificando cada paso que dábamos y casi siempre nuestros secretos, digo casi porque hasta pasados muchos años y unas pocas broncas y rupturas no fui capaz de confesarle todo lo que estoy a punto de contaros.
Durante la semana nos veíamos muy poco, estudiábamos diferentes carreras y las actividades extracurriculares hacía muy difícil que pudiéramos coincidir. Aprovechaba para ir al día con la carrera, hacer cursos de idiomas y algo de deporte. Casi todas las noches nos mensajeábamos o hablábamos y muchas de ellas irremediablemente acababan con mis manos dentro de mis braguitas.
Al estar en segundo de carrera la amistad y complicidad de los amigos de la universidad cada vez era mayor, tantas horas juntos hacían que fuesen una segunda familia. Nos integramos muy bien cada en el grupo del otro. Cada fin de semana aprovechábamos para salir, huir momentáneamente de casa, hacer de adultos, nos creíamos que el mundo era nuestro y que lo sabíamos todo. Más equivocados no podíamos estar jajaja.
Cómo os he dicho, el sexo con Fer era pleno, me encantaba, nuestras ansias de disfrutar del otro hacían que bailáramos a un ritmo cada vez más acompasado. No necesitaba más, estaba muy contenta. En cambio, este sentimiento para Fer siempre ha sido pasajero, cuando conseguía algo al tiempo siempre siempre buscaba algo más, buscaba ampliar los límites, como si no fuera suficiente. Aunque se había olvidado de los tríos supongo que por la perenne negativa que estaba en mis labios. Me acuerdo que en ese inicio de curso le dio por ver si probábamos a que me diera por el culo, me decía que tenía que ser un puto escándalo. Volví a decir que no, me daba un poco de miedo. Esta barrera la fue derribando poco a poco, cómo la gran mayoría de las veces, poco caso me hace, se justifica diciendo que me conoce y que ese no es una fachada, muchas veces tiene razón jajaja.
Me acuerdo la primera vez que me rozó, estábamos en mi casa aprovechando que mis padres se habían ido con mis tíos. Estaba tumbada boca arriba y cómo siempre hacía que teníamos tiempo se lanzaba a comerme el coño sin ningún reparo, mis jugos resbalaban por su barbilla y mis muslos y suavemente con un dedo los dirigió a mi culo y sin llegar a penetrar empezó a hacer pequeños círculos. Mi excitación creció a un nivel que ni me imaginaba, me estaba poniendo a mil y me encantaba, mientras se acercaba el orgasmo dentro de mí quería que ese dedo me penetrase, quería que la última barrera virgen de mi cuerpo fuese profanada, con estos pensamientos me corrí, mis piernas se movían sin control mientras Fer no paraba de reírse, enorgulleciéndose de haberme llevado a ese estado. Me dejó un par de minutos en los que no paró de vacilarme:
- A saber, que estarías pensando o sobretodo en quién jajaja
No le dije nada pero en el fondo quería responderle estaba pensando en que me ha encantado que juegues con mi culo y siempre que quieras puedes disfrutar de él. Desde ese día poco a poco iba jugando más con él hasta que un día a cuatro patas introdujo su pulgar mientras me daba duro, mis gemidos subieron en intensidad, no soy muy de hablar cuando follo, pero no paraba de repetir ¡Sí, joder, me encanta, no pares hasta que se nos corrimos los dos!
Irremediablemente acabé con su polla dentro de mi culo, al principio no fue como me lo esperaba me dolió, el miedo que tenía hizo que no estuviera relajada y al penetrarme el grito se oyó en todo el barrio. Fer se asustó un poco y amagó con salirse le dije que ni de coña que no iba a sufrir este dolor para nada, que me iba a follar con todas las de la ley. Noté un pequeño respingo en su pene, lo sentía más duro y lentamente empezó a aumentar el ritmo, cuando quisimos darnos cuenta volvía a repetirle que no parase, que me estaba encantando, no sé muy bien cómo describirlo porque es diferente que por delante, pero me gustó y mucho, otra vez me arrepentía de no haberlo probado antes. Siempre que teníamos tiempo y lubricante a mano acababa con su polla en el culo, tras haberme pasado primero por los otros dos agujeros.
El grupo de la universidad, lo componíamos Mary, Laura, Fátima, Jose y yo, otra vez este nombre jajaja, aunque con él nunca pasó nada, y ocasionalmente se nos unían algunos amigos o parejas puntuales sin afectar al núcleo duro. Fer se podía considerar que era uno más, aunque no estudiase con nosotros.
En septiembre era el cumpleaños de Mary y al llevar tiempo soltera, acabamos por regalarle un consolador, no era la primera vez que a una amiga le regalábamos un juguetito, Fer aprovechó el viaje para comprarme unas bolas chinas, me pidió que poco a poco me fuera acostumbrando a ellas y que el día del cumple las llevara puestas.
En esas semanas, mínimo un par de veces las usaba en casa, notaba ligeramente cuando me desplazaba pero no era una locura, mucho marketing veía en ellas.
El día del cumple íbamos a celebrarlo por Tribunal, decidí ponerme una minifalda ajustadita y un top, una cazadora y unos botines para realzar un poco más mi culito. Empezamos en Casa Hortensia, un asturiano muy majo, le llamábamos el asturiano de confianza porque comíamos de lujo y el tío de Fer era camarero, acabamos con unas pocas botellas de sidra, la mitad regaladas jajaja. Con el estómago lleno fuimos a “El Cimmeria”, un local enfrente del Rey Lagarto, donde un conocido era camarero y los mojitos con o sin sorpresa, un mojito normal con un chorrito de absenta, siguieron quitándonos la sed, íbamos alternando entre los dos locales, hasta que nos mandaron a casa casi amaneciendo.
Mientras saltaba y bailaba, noté las virtudes de las bolas y llegaron a ponerme en un nivel de calentura bastante elevado. Cada vez que podía me rozaba con Fer y le decía que el regalito me tenía a cien, que iba a tener que solucionarlo en casa, se reía y me ignoraba un poco para ponerme cardiaca. Al rato le vi en la barra y con la excusa de que me invitara al siguiente mojito me acerqué y volví a la carga, pegándome a él. Me cercioré que nadie miraba y con mi mano derecha empecé a acariciarle para ponerle cachondo. Sin dar síntomas de flaqueza, me miró, sonrió y me preguntó, ¿qué quieres? Cómo me preguntaba ¿qué quería? Creo que se lo había dejado bien claro, me acerqué a su oreja y mientras le lamía el lóbulo le respondí quiero comerte la polla y que me folles duro. Al separarme, todo cachonda, metió su mano y rozó mi tanga y me dijo en dos minutos lo quiero en mi bolsillo, si no te quedas sin.
Salí corriendo al baño, cómo siempre había cola y no tenía tiempo que perder, me metí en el de los tíos, las quejas que oí me dieron igual, tenía un objetivo que cumplir. El único habitáculo con puerta estaba ocupado, me quedaba sin opciones. Un chico lavándose las manos me miraba pensando esta que hace aquí y decidí darle un pequeño espectáculo no sabía cuánto tiempo me quedaba, pero sabía que no mucho, metí mis manos y tiré hacia abajo, mi tanga estaba empapado, notaba su humedad en mi mano. Mientras salía del baño, el chico saliendo de su asombro me dijo que me quedara un poco que lo íbamos a pasar bien, me giré, le guiñé un ojo y le dije que hoy no iba a poder ser. Fer estaba charlando con Jose, me acerqué corriendo y lancé a sus brazos. Fue un beso muy guarro, nuestras lenguas luchaban sin parar, Jose flipando dijo iros a un hotel guarros mientras estaba con mis manos rodeando su cuello y mi tanga en mi mano colgando, no sé Jose o alguno de mis amigos vieron algo pero si lo vieron fueron muy discretos. Al acabar el beso, mi tanga reposaba en su mano y me sentía orgullosísima, me llevó a un rinconcito y volvimos a besarnos, noté como introdujo su mano y rozó mis labios hinchados, una corriente recorrió mi cuerpo y casi me caigo de sus brazos.
No me acuerdo que hora sería, pero esta pequeña travesura recargó mi energía y volví con fuerzas renovadas a la pista de baile, saltaba, bailaba, los mojitos entraban como si en vez de ron y a veces con algo más, fueran agua, me rozaba con Fer o alguna amiga, estada desatada y las bolas hacía que estuviera continuamente excitada. No paraba de bailar, no quería dejar de bailar, las bolas agitándose como para preparar un cóctel, sentía como por mis piernas caían pequeños hilillos que delataban mi estado actual y menudo cóctel acabaron preparando.
Tuve que volver al baño porque bebía mojitos como si fuese agua fresca. Poco antes de entrar al de las chicas me cogieron de las manos y me volvieron a meter en el de los chicos. Ahora sí que pude entrar en el baño con puerta que se cerró nada más pasar yo. En cuestión de unos segundos me encontraba sentada en el regazo del chico de antes, sin saber cómo había podido llegar a ese punto. Abierta de piernas, mostrándome entera sin ningún pudor, noto una mano en mi pecho y la otra en mi cuello, lentamente me acercaba a su boca hasta que nuestros labios se fundieron en uno solo, su lengua recorría mi boca jugando con la mía. Me gustaría decir que me solamente me dejé hacer pero respondí a ese beso con lujuria y deseo, hasta que paramos a coger aire. Ahí vi el panorama con más claridad, no sabía cómo había llegado a este punto pero tenía claro que no podía continuar, le dije que esto estaba mal que no podíamos seguir que lo sentía mucho, que se había equivocado conmigo.
Me dijo que lo sentía mucho, que él no era así pero se había equivocado con las señales, que mientras estaba bailando le miraba fijamente incluso cuando me dirigía al baño le miré, mi cabeza empezaba a ser un carrusel, no era consciente de haber hecho nada de eso pero llevaba más ron en el cuerpo que un pirata. Me alejé, me apoyé en sus rodillas y volví a decirle que lo sentía, bajó su mirada y creo que no me hizo mucho caso porque no parpadeaba. Sus ojos fijamente apuntaban al cordón de las bolas chinas. Mi mirada fue a su mano, la vi a cámara lenta moverse, incapaz de pararla, empezó a tirar del hilo y un gemido salió de mi boca y antes de que siguiera sacándolas y las volví a introducir. Se quedó loco, intentó besarme de nuevo pero le hice la cobra, me puse de pie para irme y me dice, ¡no me dejes así! Frase manida donde las haya, continuó con un tono lastimero, ¡mira como estoy! ¡No te vayas! y se sacó la polla. Mis ojos bajaron y vi como rebotaba una buena polla, no excesivamente larga pero sí bastante gruesa, circuncidada y con un glande enorme. Empezó a masturbarse, ¡quédate sólo un minuto más por favor!
Su mirada alternaba entre mi cara de sorpresa y excitación y mi coño, que estaba todavía sin cubrir, no oía nada más que el chapoteo de su mano subiendo y bajando, notaba como mi cabeza decía no pero mis piernas lo contrario, debería haber salido pero me quedé. Inconscientemente mi mano rozó ese glande que me tenía hipnotizada, y de su boca salió un gemido victorioso al sustituir la mano que le masturbaba. Casi a la vez, volvía a notar una caricia en mis labios y como rozaba mi hinchado clítoris. Ahora gemíamos los dos y poco antes de que me corriera noté como un chorro golpeaba mi brazo y llenaba mi mano de semen. Automáticamente paré me bajé la falda y salí del baño, me limpié como pude y no miré atrás.
No sé cuánto tiempo pasó pero nada más salir del baño, mi amiga Mary me llevó a un apartado
- ¿Dónde estabas? ¿Te estábamos buscando todos? ¿Qué has hecho?
- Estaba en el baño, que no me encontraba muy bien
- ¿Estás mejor? Estás muy colorada
Me rozó con su mano mi frente y al repasarme, noto que con la otra alisa mi falda. Se lleva los dedos a la nariz y uno a la boca y tras 4 segundos o así volvió a mi falda y a mi boca, con un tono seco y penetrante me soltó:
- Vamos con el grupo antes de que se den cuenta de lo zorra que eres
De la mano fuimos con el grupo mientras saboreaba sus palabras y el por qué.
Poco tiempo después acabaron por echarnos y camino a un taxi que quisiera llevarnos a casa, iba agarrada a Fer, me preguntaba que donde había estado que me habían buscado en “el Rey Lagarto” y en “el Cimmeria”, que a saber que había estado haciendo, con vergüenza le respondí que nada y mientras se reía decía que no se lo creía. Estuve a punto de decirle que gracias a que llevaba toda la noche calentándome había acabado masturbando a un tío. Hizo que me colocara justo detrás del taxista y discretamente recorría mis labios muy despacito, haciendo que estuviera muy pero que muy cerca de perder el control.
Menos mal que dormíamos en su casa y la teníamos sola para nosotros, en el ascensor le agarré la polla mientras le besaba y casi fuimos rebotando hasta su cama donde me subí la falda y le dije come y mira como estoy por tu culpa. En menos de un minuto me tenía retorciéndome con mi primer orgasmo, acabó por sacarme las bolas que estaban igual de empapadas que el tanga que recibió, me las metió en la boca y con devoción las limpié. Tras esto, quise devolverle el favor y me lancé con ansia a comerle entero, Fer no tiene mal polla, unos 18-19 cm debe medirle, gordita y lo que más me gusta es un lunar muy sexy, pero ese día me venían flashes del baño, cuando me centraba en el glande en mi cabeza veía otro, no el de Fer. Intenté dejar de pensar en ello metiéndomela hasta el fondo sin miramientos, parece ser que lo estaba haciendo muy bien por los comentarios que me hacía, pero yo seguía pensando en ese glande rojo, brillante mientras se corría escupiendo semen como una fuente.
Me hizo trepar por la cama y me besó con unas ganas que no recordaba desde hacía tiempo. Mis caderas empezaron a rozarse recorriendo toda su longitud hasta que me subió encima suya para que le cabalgase. Me frotaba sin parar para saciar toda la tensión acumulada en estas horas, estaba desatada y tras correrme gritando como acostumbro, sin previo aviso me introduje su polla en mi culo, no costó entrar tenía el culo bien lubricado con todo lo que había ido soltando desde que me quité el tanga. De cuclillas bajaba golpeando nuestros cuerpos en una lucha por llegar antes al orgasmo, me hizo parar, se salió dejando un vacío en mí, casi mosqueada porque quería correrme, le solté ¡de qué vas tío! Sin responder volvió a introducir las bolas y cuando las tenía dentro me puso a cuatro patas y su glande volvía a adentrarse dentro de mi culo. Las bolas se movían en todas direcciones apretando mis paredes y rozando su polla cuando me penetraba sin compasión. El vecino de arriba golpeó el suelo sin gritando que paráramos, que no eran horas. Ni caso le hicimos, Fer incrementó el ritmo y gimiendo se corrió en mi espalda, notaba sus chorretones como latigazos que me acercaban a mi orgasmo y con mi mano terminé por tenerlo. Derrotados, mirándonos dijimos que esto había que volver a repetirlo más a menudo.
Fer se durmió rápidamente y en mi cabeza apareció la opción de tener dos pollas dentro de mí, ya había tenido las de Daniel y Javier a escasos centímetros de mi cara, las había tenido también una en mi boca y la otra en mi coño, empezaba a pensar que quería que mi culo fuese parte importante en ese deseo. Con esos pensamientos me dormí.
El lunes siguiente Mary, me llevo a un aparte y la bronca que me cayó fue enorme. Me reprochaba que Fer no se merecía lo que le hacía que pensase un poco más en él y no sólo en mí. No podía más que asentir y llorar, tenía toda la razón del mundo, lo que no llegaba a entender por qué lo hacía, como mi cabeza se cortocircuitaba y se disociaba de la realidad como si viviera un videojuego. En sus reproches me soltó una bomba que no esperaba, me dijo no tuviste suficiente en verano que sé que te lo pasaste muy bien. Mis ojos se abrieron de par en par y un par de segundos después volvieron a inundar. Me abrazó y entre sollozos le pregunté cómo lo sabía, me dijo que Carmen, que iba un curso por encima se lo había contado a Laura y Laura a ella. Cuando me calmé nos saltamos las clases de esa tarde y me dijo que le contase todo. Todo le conté, cuando acabé en sus ojos no había reproche sino brillaban excitados, al final la conversación derivó hacia otros menesteres y acabamos con unas pocas cervezas hablando de todo un poco y riendo mucho.
Desde ese día, noté como Mary miraba a Fer diferente, no supe saber cómo hasta final de año, en la fiesta de Año nuevo.
En esos tres meses, nos dio por jugar a gilipolleces con tintes sexuales casi siempre, nos daba igual los sitios, en casas rurales, el pueblo de alguno del grupo o bares siempre acabábamos jugando. De casa rural jugábamos a tinieblas o veíamos pelis porno retro cómo Garganta profunda o Tras la puerta verde la mitad de las veces entre carcajadas, alcohol y algún porro y luego a calmar la calentura con su pareja. Jugábamos también a pasarnos hielos con la boca, muchas veces acabando morreándonos entre nosotros. Fer volvió a plantear introducir a alguien en la relación, le volví a decir que no, me decía que le daba igual chico que chica, que prefería chica, pero si quería que me destrozasen dos pollas que adelante, sabía que si accedía a ello la opción chica acabaría por suceder y aunque los pechos me atraen, principalmente porque al tener poco me llaman mucho la atención, los coños no me llaman lo más mínimo, de ahí mi negativa.
Casi todos los findes liábamos alguna historia parecida, hasta que hicimos una escapada al pueblo de Fer, fuimos Laura, su novio, Mary, Fer y yo. Esa noche encendimos la chimenea y en el salón empezamos a jugar al Verdad o Reto, añadimos unos dados fluorescentes con partes del cuerpo y acciones, automáticamente miré a Mary y a Laura, ellas me miraron y vi que no iban a delatarme, me relajé y empecé a disfrutar del juego. Cómo siempre que se juegan a estos juegos las preguntas iniciales son una bazofia, no aportan nada. Fer tenía otros planes, siempre que tocaba reto mandaba a beber, fue a por hielos y en la siguiente prueba dijo que a quien se quedará sin hielo perdería una prenda, le tocó a Nico, se quitó la camiseta. Casi no le hicimos quitarse nada porque la chimenea ya nos empujaba a hacerlo, aun así, las chicas le dijimos que camiseta fuera. Nico medía cerca de 1,85, rubio pelo medio largo con rizos, estaba delgado casi flojete con algo de músculo hubiera ganado muchos enteros pero a no era el caso. Su novia Laura, era de Ibiza, los dos lo eran, era muy morena, unos ojos negros muy profundos y muy guapa, en ese momento tenía el pelo largo aunque acabó la carrera cortándoselo mucho. Mary era la más bajita de todas, también la más delgada, pelo rubio rizado, una personalidad arrebatadora, no tan guapa como Laura pero no nos explicábamos como no tenía pareja.
Hicimos una segunda ronda del hielo y el castigo esta vez era que le pondríamos un antifaz durante 15 minutos. A que no adivináis a quien le tocó el antifaz, para variar me tocó a mí. De vez en cuando usábamos antifaz, pero fue ponérmelo y ver a Daniel poniéndomelo, estuve muy despistada los siguientes minutos. Cuando faltaban 5 minutos me retaron a adivinar quién me besaba, si acertaba me podía quitar el antifaz, si fallaba me tocaba quitarme la camiseta, acerté, fue Nico con un beso normalito, supe rápidamente que era uno de los chicos y sabía que no era Fer, mi sorpresa fue al ver que Fer, Laura y Mary tampoco tenían camiseta puesta. El tiempo en las musarañas fue más de lo pensado, no dije nada para que no se metieran conmigo. El siguiente juego fue jugar a la carta más alta, donde el que ganaba le proponía un reto al perdedor. Acabamos quedándonos todos en ropa interior. Los chicos intentaron que nos quitáramos los sujetadores pero no habíamos llegado todavía a ese nivel de confianza y nos hicimos fuertes. Fer ganó y Laura perdió, cambió el reto por dejarse dar besos durante 2 minutos y no moverse. Empezó por las mejillas, le iba dando piquitos, Laura aguantaba sin mover un músculo. Fer bajó a su cuello y ahí Laura cerró los puños mientras subía poco a poco hasta su oreja, cuando Fer se metió el lóbulo y lo chupó, Laura soltó un pequeño suspiro dejando entre abierta su boca, momento en que la lengua de Fer rozó sus labios y se introdujo ligeramente. Laura no pudo contenerse y la aprisionó succionando acabando en un morreo donde Laura se movió. Nico no acabó muy cómodo y dijimos que el tiraríamos los dados y el reto sería en la habitación de al lado para evitar susceptibilidades o celos. Perdí y acabé con Nico en la habitación, no quiso tirar los dados, me pidió hacer lo mismo que Fer a Laura, casi a modo de venganza, no tuve ningún problema y nuestro tiempo pasó. Tuve que ir al baño mientras los demás jugaban y al volver Mary se llevaba a Fer de la mano al cuarto. No sé qué hicieron, pero a la vuelta Fer venía empalmado y Mary tenía una mancha sospechosa en su braguita,. En los siguientes retos Laura tuvo que chuparme un poco las tetas, era la primera vez que una chica lo hacía y me resultó muy excitante. También se fueron los chicos pero no quisieron decirnos que habían hecho, supongo que nada y la noche no duró mucho tiempo más.
No iba a desaprovechar el empalme que llevaba Fer y mientras le comía la polla le dije que me contara que había pasado las veces que entró, me dijo Mary también quiso que le hiciera el mismo juego que a Laura pero Mary encima, lo que pasó después es que empezaron a comerse la boca mucho antes y Mary acabó rozándose un poco al notar que el bóxer crecía poco a poco, paré de comerle la polla y le dije ¡menuda guarra, esta quiere que te la folles! Fer volvió a vacilarme y me dijo ¿la llamamos? Mi cara fue un poema, automáticamente me dijo que era una broma que estuviera tranquila que su polla sólo era para mí, con una sonrisa volví a comérsela, cuando entró con Nico los dados cayeron en el lado besar pene y le dijo que cómo mucho le masturbaba, Fer se dejó hacer y con Laura tuvo que lamerle el trasero, según me contaba esto me calentaba más y más, especialmente caliente me puso saber que Nico había masturbado a Fer y que me hubiera encantado verlo, poco después decidí cobrar mi premio y reclamé la posesión de su polla subiéndome encima a cabalgar, no quise reprimir mis gemidos, quería que las otras viesen el placer que me estaba dando y acabé la noche a cuatro patas agarrando la almohada, gimiendo y con los ojos en blanco. Me levanté para ir a limpiarme y al pasar por la habitación de Mary la oí gemir quedamente y me fui sonriendo.
Llegó Nochevieja, fuimos a una fiesta de cotillón por Huertas que montaba una amiga del instituto, lo típico vestidos cortos, tacones, muchas ganas de fiesta y barra libre, ¿Qué podía salir mal?
Laura y Nico se fueron a pasar las fiestas a Ibiza por lo que los tres restantes fuimos a la fiesta y Jose también, aunque estuvo poco tiempo con nosotros y se fue con otros amigos. Además de Blanca la amiga del instituto, no conocíamos a nadie más y eso estaba hasta arriba.
A media noche Fer nos agarró a las dos y nos dio un pico soltando algo un poco curso cómo que no querría estar en ningún otro sitio que estaba con las dos chicas que más quería y levantando la vista dijo y que más buenas están, momento en que los picos se convirtieron en morreos empezó por mí y luego fue a por Mary, cuando acabó juntó nuestras caras y nos besamos. No sé el tiempo que estuvimos intercambiando besos. Fui a por bebidas y al volver estaban dándose el lote, me quedé un rato bailando sola, mirándoles y sonriendo, estaba feliz. Al verme Fer me cogió y a por mí que fue, me susurró al oído ¡quiero estrenar el año contigo! a mí me salió una vocecilla patética ¡y a mí! A veces su mano rozaba mi culo o mis tetas, algo sutil pero muy gratificante.
Fuimos a bailar, a charlar con Blanca y cómo el mundo es un pañuelo menos para nuestra querida presidenta Ayuso, Fer se encontró a un amigo de la orquesta en la que tocó hacía un par de años, estuvo un rato hablando con él y vino a presentárnoslo. El chico con su buena intención cuando le presentó a Mary le preguntó si era su novia, ya que les había visto comerse los morros, a mí no debió verme. Ese comentario me molestó muchísimo, tanto que se me agrió el carácter, empecé a contestar con monosílabos, dejé de bailar y no paraba de ir a por copas. Fer y Mary siguieron bailando y besándose, alguna vez venían me daban un pico y al ver que no les respondía se iban otra vez.
Decidí que quería irme de la fiesta, me daba igual la hora serían como las cuatro y media, me senté en unos sillones y les miraba y me cabreaba por momentos, fui a por otra bebida y desde la barra les veía hablar con el chico ese mientras todavía estaban cogidos por la cintura. Prácticamente me bebí mi copa del tirón y decidí que me iba, habían conseguido joderme la noche, pedí otra copa y me acerqué y les dije me piro.
Fer me sacó del sitio y me dijo que qué me pasaba, le solté ¡vete con la guarra de Mary que quiere follarte, fijo que tiene las bragas empapadas como en tu pueblo!, ¡hasta aquí hemos llegado, cortamos, no me respetas y no quiero saber nada de ti! y sin venir a cuento le tiré la copa encima. Antes de que pudiera reaccionar entré dentro, los que estaban fuera impidieron que Fer me pudiera seguir y me fui a por mis cosas al ropero, había decidido irme, lo hice sin despedirme de nadie. Los siguientes minutos no paraba de recibir llamadas y SMS, los ignoré mientras esperaba el búho en Cibeles, estaba empezando a llover y me daba igual.
De camino a casa, cogí el móvil y mi que Blanca me había mandado un SMS preguntando ¿¿¿¿qué está pasando???? He visto a Fer y a tu amiga liándose y Fer sobando su culo. Apagué el móvil y llegué a mi parada, los 5 minutos andando hasta mi casa hicieron que mis lágrimas pasaran desapercibidas por la lluvia que me mojaba. Al llegar al portal, me maldije una y mil veces cómo iba a dormir con Fer, había dejado las cosas en su casa y no tenía llaves, justo cuando iba a llamar a casa y tener que contar la movida, un vecino me avisó que él me abría. Al dejarme pasar me empezó a preguntar que me había pasado por qué estaba así de empapada y donde estaban mis llaves, volví a ponerme a llorar y me dijo que antes de matar de infarto a mis padres mejor descansar unas horas en su casa y que subiese cuándo fuese de día, sólo pude darle las gracias.
Estaba congelada, quieta en el salón sin moverme tiritando, me ayudó a quitarme el abrigo que estaba empapado, al volver de dejarlo en el baño se quedó mirándome unos pocos segundos más de los necesarios para mirar a alguien y musitó algo que no fui capaz de escuchar. Mi vestido estaba también totalmente mojado, pegado a mi piel y mis pezones traspasaban la fina tela del vestido cómo buscando su mirada. Me acompañó al baño y me ofreció una camisa suya para cambiarme mientras me preparaba la habitación de invitados. No podía moverme, mi cabeza se preguntaba que había podido pasar, por la mañana estábamos bien, el vernos nada más salir de nuestras casas estábamos felices y ahora no sabía que iba a pasar al día siguiente, si hacía caso a mis palabras habíamos cortado. Tenía vértigo, me senté en el suelo, la habitación no paraba de dar vueltas, desde hacía 3 años Fer estaba en mi vida, no sabía vivir sin él, había crecido con él.
Noté como la puerta se abría y se asomaba, al verme tirada en el suelo entró y me agitó suavemente y me dijo que tenía que moverme y cambiarme que me iba a poner mala. Mi vestido iba subiendo mostrando la lencería roja que había comprado expresamente para sorprender a Fer para acabar la noche, dejó al aire mis pechos, su mirada volvía a escrutarme, mientras me envolvía con la toalla le besé en los labios, me separé al ver que no reaccionaba y le miré a los ojos, los cerré y volví a besarle. Abrí mis labios, mi lengua quería explorar su boca, noté un sabor a alcohol y tabaco, en otro momento hubiera sentido asco pero no me importaba, sólo quería besarle. Me llevó a su cama, al tumbarme noté una sensación rara, no era mi cama, el olor de las sábanas era diferente, no sé cómo describirlo, pero era un olor fuerte muy profundo. Se puso a mi altura y me preguntó si realmente quería le dije que sí mientras cogía su cabeza y la dirigía a mi pecho, por fin mi vecino iba a saborear aquello que miraba sin parpadear. Mientras alternaba mis pezones se iba desvistiendo, al acabar subió a darme un beso, al principio muy tímidos, cerraba los ojos y no nos veía a nosotros, veía la habitación de Fer, donde debería estar celebrando el año nuevo y en vez de estar yo estaba Mary. No me enteré cuando pasó, ya no nos besábamos me estaba comiendo el coño, su lengua jugaba con mi clítoris y mis labios. Sus movimientos torpes me indicaban que no lo había practicado mucho y al rato fingí que me corría, con lo bien que me había tratado no quería hacerle daño. Me miró y vi una sonrisa que me preguntaba
- ¿Te ha gustado?
- Mucho, hacía tiempo que no me lo hacían tan bien respondí
Trepó por la cama y me fui a devolverle el favor, en otro momento hubiera huido con lo que vi, un pene de no más de 13 -14 cm delgadito, lleno de pelos donde las canas predominaban y a medio empalme. Me lo metí en la boca y empecé a chupar, cerré los ojos y en mi cabeza no paraba de ver a Fer y Mary follando, en la misma postura que nosotros, Mary le comía la polla a Fer con entusiasmo y le decía que le gustaba su lunar, maldita zorra pensaba en mi cabeza ese lunar es mío. El vecino me paró diciendo que se iba a acabar corriendo, le dejé descansar y me dijo no tengo condones hace más de dos años que no tengo relaciones, no pensaba que fuese a empezar el año de esta manera, me dio un poco de pena y le dije que no pasaba nada que tenía el anillo puesto.
Se subió encima, torpemente y casi temblando apuntó su miembro y me penetró, su ritmo progresivamente iba subiendo como si ganase confianza, me pidió que me pusiera encima que tenía que descansar un poco, le hice caso y empecé a mover mis caderas, me estaba gustando era diferente, pero me gustaba, cerré los ojos y volví a ver a Mary cabalgando encima de Fer mientras se corría, sus ojos no paraban de mirarme. Incrementé el ritmo y al poco tiempo noté como se vaciaba dentro de mí, no me había corrido y llevé mi mano a mi clítoris, tres o cuatro sacudidas y alcancé mi premio yo también.
Pocos minutos después estaba dormía con su camisa puesta en su cama mientras me abrazaba.
Me despertó amorosamente diciendo eran las diez, quizás debas volver que se van a preocupar, me devolvió el vestido, seguía bastante húmedo me quité su camisa y al ponerme el vestido, en mi pecho derecho una marca de dientes delataba que lo ocurrido esa noche, no me importaba, estaba soltera, no tenía que justificarme ante nadie, aunque dudaba que alguien fuera a verme.
Llamé al timbre y me abrió mi madre, al verme me dijo ya me contarás cuando despiertes.
Me metí en la cama y no me levanté hasta bien entrada la tarde. Seguía tumbada cuando entró mi madre y me preguntó que qué tal estaba, si no iba a dormir con Fer, mi respuesta hemos discutido y al ver que no me iba a sacar nada más cerró la puerta, mientras decía llámalo.
Encendí el móvil y una batería de mensajes empezó a sonar como Las Fallas, decidí mirar el móvil, obvié los mensajes mandados por los amantes y fui a responder a Blanca, le debía una respuesta y se la iba a dar.
Al ir a mandarle el SMS a Blanca, no quería llamarla porque no quería que me preguntase de más, me fijé en la hora de su mensaje 2:57 faltaban casi dos horas para el espectáculo. Los siguientes mensajes de Blanca, eran preguntando donde estaba y que si estaba bien. No estaba bien, ¿cómo iba a estarlo?
Le respondí que me acababa de levantar y respecto al SMS que nos habíamos comido la boca entre los tres, me respondió que ya nos había visto y que viendo el percal se imaginaba que íbamos a acabar los tres igual, pero en una cama. Sus seis siguientes palabras me golpearon en el pecho como un martillo un yunque JAJAJA, no respondí y me fui directamente a los SMS con Fer. Veinte mensajes, llamadas perdidas otras tantas, no le respondí. Me fui al de Mary casi calcados los mensajes, el último mensaje difería por un minuto de diferencia 6.02 y 6.03. Volví a apagar el móvil.
El día 4 seguía sin encender el móvil, me carcomía la rabia de pensar que se habían acostado, que después de hacer el paripé de los mensajes habían dado rienda suelta a esa tensión sexual no resuelta que tenían. No sé qué iba a pasar a la vuelta de las vacaciones pero si empezaban una relación tenía claro que me pediría un cambio de matrícula para no tener que compartir las clases con ella. Con el grupo no sé qué pasaría, de que parte se decantaría pero ahora mismo no quería saber nada de ninguno de ellos. No quería saber nada de ellos pero me tiré tres días llorando, porque también pensaba que a lo mejor eran paranoias mías, que clase de novio y amiga tendría si a la primera oportunidad se ponían a follar como conejos, tras estos pensamientos venía, otra vez la decepción y culpa, me había vuelto a acostar con alguien, a espaldas de Fer, mis muescas en el revolver de las infidelidades crecían y crecían y no parecía que tuvieran freno.
Esa tarde Fer se plantó en mi casa y me dijo arréglate te espero en el coche que vamos a hablar y se fue, ni un beso de bienvenida ni uno de despedida. No noté desprecio en su voz pero tampoco alegría. Me arreglé lo que mejor pude, ducha rápida pelo recogido y lo primero que pillé. Fuimos a la Tagliatella, en mitad de la cena me contó su versión, otra vez la mía la conté a medias, no le dije que a la hora de su última llamada me estaba follando a un vecino mayor que mi padre, simplemente por despecho y por unas migajas de cariño. Según él, estuvieron un rato buscándome y cada uno a su casa, le creí. El beso de reconciliación me hizo llorar, había empezado el año como una fuente, la chica dura e independiente, llorando por las esquinas. La diferencia era que estas eran de felicidad, seguía con Fer o eso pretendía. Cómo seguía solo en casa con su hermano, fuimos a su casa a recuperar el tiempo perdido.
Nos desnudamos rápidamente, nos devorábamos con un hambre desmedida y me subí encima de él, su polla encajaba como un guante dentro de mí, con este pensamiento alcancé el que esperaba que fuera el primero de muchos orgasmos de la noche, me tumbé encima de él a besarle, le decía cuanto le amaba, que no quería separarme de él. Me levantó para comerme las tetas y de repente paró. Sus ojos miraban mi pecho derecho, no había marca en su lugar había un amarillento moratón con forma circular. Sólo atiné a escuchar:
- ¿Esto qué es?
- No sé, me habré dado un golpe, ya sabes la de moratones que me salen
- Ya dijo mientras se desacoplaba y se marchaba al baño.
No me creyó.
Se acostó en la cama, prácticamente sin hablar, yo le preguntaba ¿qué si estaba bien? La respuesta que obtuve fue que no se encontraba bien y que estaba cansado.
No recordaba haberlo visto así nunca, cuando se enfadaba era como una cerilla, explotaba pero a los cinco minutos ni se acordaba. Esta vez era diferente, había decepción en su tono y su mirada. No pude dormir nada, volvía a llorar como una Magdalena.
Por la mañana desayunamos casi en silencio y se ofreció a llevarme a casa, le dije que vale. Al ir a despedirnos, me quitó ligeramente la cara, besé la comisura de sus labios sabiendo que algo se había roto, que lo había roto yo.
Fue el último beso con Fer en meses.
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