Xtories

Años 70. Estudiando en Alemania 4

Karin siempre tuvo un secreto que Jorge ignoraba. Ahora, con el esperma de otro hombre aún fresco en su cuerpo y la verdad a punto de estallar, la confianza se rompe como cristal. ¿Podrá el amor sobrevivir cuando el deseo se vuelve una trampa?

Galleyslave21K vistas9.3· 19 votos

Una vez que encontré un amante provisional, mi amigo Fernando, para poder calmar las necesidades sexuales de mi prima Carmen, y les dejé solos recuperándose para poder echar otro polvete un rato después, me fui de casa de Fernando. Por lo menos me había quitado la presión de tener a Carmen salida a mi lado, intentando que me la follase en todo momento. Fernando adelgazaría en la siguiente semana un par de kilos, lo veía venir.

Fui a una cabina y hablé con Karin. Le conté todo y cómo había colocado a la tigresa. Nos reímos juntos. Ella ya había hablado con sus padres y me contó cómo estaba organizando, con Carmen, el viaje a Valencia. Llegaría el 20 de agosto, dentro de cinco días, sin tener cerrado el vuelo de vuelta.

En los siguientes días concreté el viaje de Erik a mi casa. Llegaría el día 22 de agosto, dos días después, volando desde Copenhague, y se quedaría cinco días.

Un par de días después nos juntamos Fernando, Carmen y yo en un bar a tomar unas cañas. Habían quedado todas las tardes y llevaban varios días follando sin parar.

- Me alegro de que lo paséis bien. Pero, entonces Carmen, ¿qué hacemos con Erik? - pregunté yo

- Ya lo he hablado con Fernando. Nos lo vamos a montar los tres, o los cinco si os apuntáis. Quiero volver a sentir estos días el pollón de Erik por última vez. Luego no seguiré con Erik, pues es solo sexo, y Fernando y yo lo vamos a intentar. Nos hemos caído bien, nos gustamos, aunque aún no haya nada serio. Él sabe cómo me gusta el sexo y a él también le atrae una relación así, donde alguna vez podamos meter a alguien más, cómo descubrió cuando estuvimos les tres juntos, aunque fuera solo un rato. Luego ya le buscaré yo otra amiga para compensarle de estos días míos con Erik. Creo que has encontrado la solución a mi problema, gracias, primo.

- Me dejáis a cuadros. Joder con Carmencita. El problema es que Karin y yo no queremos rollos adicionales durante un tiempo y queremos disfrutar de este verano solos, sin meter a nadie más. Vas a tener que trabajarte a Erik tu solita, prima. Dos tíos para ti sola, y uno con un pollón; no te quejarás, primita - dije.

Qué equivocado estaba.

Carmen fue con sus padres a recoger a Karin. Yo me acerque también a verla, aunque disimuláramos nuestra relación un poco. Nos dimos solo dos besos y un abrazo. Venia muy recatada. En un momento de descuido, disimuladamente, me dio un sobre grueso. Luego nos fuimos a comer al Saler, junto con mi familia, que también disimulaba un poco, aunque conocían perfectamente mi relación con Karin, pero había que aparentar y no fomentar cotilleos.

Cuando nos sentamos en la mesa, yo fui un segundo al servicio y allí abrí el sobre, encontrándome las braguitas de Karin. Las aspiré, y olían muy fuerte, me las guardé en el bolsillo y me fui a sentar, mirando a Karin indicándole con la mirada que me habían encantado. Comimos la consabida paella y luego ellos se fueron a su casa y mis padres y yo a la nuestra.

- Esto no está bien - dijo mi madre - al fin y al cabo, es tu novia.

- Ya lo se mamá, pero por eso no se viene a vivir aquí conmigo, porque aquí hay que guardar las apariencias.

- Hijo - dijo mi padre - toma mi coche y les vas a dar una vuelta por Valencia a las dos. Así puedes ver a tu novia. Hay poco que ver en esta ciudad, salvo la parte vieja, ahí podéis is en trolebús. Luego en coche os podéis acercar a la Malvarrosa, aunque es un puerto sin más y casi nadie va a esa playa que está sucia. (Nota: En aquella época no habían reconducido el cauce del Turia, y no existía la Ciudad de las Ciencias, ni habían arreglado el puerto, ni la playa)

- Gracias Papá.

- Si te acercas al puerto, tomaros unas anchoas y unas latas en Casa Guillermo. Es un bar pequeñajo, pero diles que vas de mi parte. Las anchoas son geniales. Tened cuidado con el vinillo, que es peligroso.

- Gracias, papá.

- Aunque sabes que no me gusta la situación, toma las llaves de Gandía. Con discreción hijo. Que no me digan nada. Si vais, llévate a Carmen de carabina, para que nadie sospeche. - dijo, dejándome un poco sorprendido. Carabina, pensé.

- Gracias, papá.

Llamé a Carmen. Quedamos en que la recogería con el coche para ir a tomar algo a media tarde. Cuando llegué estaban las dos esperándome abajo. Se montaron las dos delante, conmigo, con Karin en el centro, ya que el asiento del 1500 era corrido y podían ir tres delante, pues las marchas estaban en el volante.

- Jorge, pasamos a recoger a Fernando. He quedado con él. - dijo Carmen.

Así lo hicimos y cuando llegamos a casa de Fernando, Carmen se pasó detrás con él. Fuimos a la Malvarrosa a dar un paseo por la playa y luego fuimos hasta las casas del puerto y picamos algo en Casa Guillermo, como me había recomendado mi padre, atendiéndonos directamente el tal Guillermo, un señor algo mayor con una barba larga como un ermitaño.

- A Erik ya le han sustituido - dijo Karin

- Pues si. La culpa es mía, porque Carmen quería follar como loca y yo no quería hacerlo con ella sin estar tú, porque hemos decidido parar un poco de hacerlo con otros. Le he buscado un amante provisional y ahora resulta que están saliendo, por lo que Erik ahora se queda solo, pero Carmen ha dicho que ella sola puede con los dos, con Fernando y con Erik. Si lo sé, no le digo que viniese.

- Bueno - dijo Karin después de un silencio, dudando - Erik viene con la idea de seamos cuatro y de follar con las dos, con Carmen y conmigo, que es lo le habíamos dado a entender. Ahora somos cinco ¿y no tenéis una amiga que se una a nosotros para ser seis?

- Espera, lo de Carmen lo sé porque estaban juntos en Munich. Pero ¿follar también contigo? Yo no le he dado a entender que se fuese a enrollar contigo. ¿Se lo has dado a entender tu?

- Bueno,…. no sé,… quizás inconscientemente lo he hecho. - dijo Karin, callándose unos segundos, para luego decir - En cualquier caso, podemos abrirnos otra vez a unos días de sexo en grupo y aprovechar esta semana, y disfrutar todas de la polla de Erik. Luego volvemos a ser pareja célibe otra vez, te lo prometo.

- ¿Entonces a la que le apetece follar con Erik es a ti?

- Bueno… si claro,… a mí también me apetece volver a follar con él.

- Pero, no sé si recuerdo mal, pero solo te lo montaste un rato y aunque tuviste un orgasmo, no sé por qué dices lo de follar otra vez.

- Eh…bueno… me refiero a volver a aprovechar ese pene para disfrutar con el.

- No era ese mi plan. Yo quería estar solo contigo. O sea que viene a por las dos, porque se lo has dado a entender, aunque, la verdad, no sé cuándo - dije, bastante mosqueado.

- Bueno, no sé… ya te compensaré, cariño,…. bueno, somos tres chicos y dos chicas, faltaría una, para que tú también tengas algo de morbo y novedad.

- Un poco difícil en España, pero igual que yo he traído a Fernando, no sé si Carmen sabe de alguna chica con ganas de iniciarse en estas cosas.

La conversación con Karin no me había gustado nada, nada, nada. Ese repentino interés por Erik no me cuadraba. La verdad es que, en aquel tiempo, más pardillo no podía ser.

Luego tomamos la estrecha carretera del Saler, y nos paramos cerca del Palmar, en una zona aislada a orillas de la Albufera. Allí aparcados nos empezamos a morrear ambas parejas. No podíamos follar en el coche por si pasaba la Guardia Civil y nos pedía la filiación por escándalo público y se pudiesen enterar nuestro padres. Karin sacó el tema

- Carmen, vamos a ser tres chicos y dos chicas. A Erik nos lo trabajamos tú y yo bien. ¿Tú no tienes una amiga con ganas de fiesta para ser seis?

- No creo, bueno, no se. Mis amigas son muy ñoñas. Tengo ahora una en mente, pero así de golpe, no sé cómo reaccionaría. La puedo llamar y mañana hablo con ella. Se llama Amparo

Anocheciendo volvimos a Valencia, dejamos a las chicas en su casa, luego a Fer en la suya y me fui a casa, dejando el coche en el garaje cercano.

Al día siguiente me llamó Carmen y me dijo que Amparo se lo había estado pensando, porque era casi virgen y porque solo había estado un par de veces con un tío y enrollarse con desconocidos le parecía un palo, pero que luego le volvió a llamar y le dijo que si, con la condición de poder salirse del tema cuando ella quisiese y poder decir no. Carmen se lo había asegurado y que se venía. Nos íbamos los seis a Gandía.

Recogí a Erik al medio día en el aeropuerto, dejó la maleta en casa, comimos con mis padres, me preguntó por Karin y por Carmen, en ese orden y a media tarde tomamos lo justo de ropa en un par de bolsas y nos fuimos a recoger, por orden a Fernando, a Carmen y Karin y por último a Amparo. Esta tenía la misma edad que ellas, morena, ojos verdes y buen cuerpo. Nos subimos los seis en el 1500, tres delante y tres detrás, y tomamos la carretera de Gandía, donde llegamos hora y media después, a la caída de la tarde, después de atravesar todos los pueblos, con un buen atasco en Sueca, por un camión descargando. Esperábamos que algún día hicieran una carretera de circunvalación, porque con la autopista ni soñábamos. Llegamos a Gandía al chalecito de mis padres en segunda fila, cerca de la heladería La Arenera, a un kilómetro escaso del Grao y a cien metros de la playa.

Descargamos y empezamos a pensar cómo repartirnos, porque había tres dormitorios. Al final hubo un acuerdo provisional: Karin y yo en el de mis padres, Erik y Carmen en otro y Fernando con Amparo en otro, pero estos últimos, sin derecho a roce.

Preparamos algo de picar, montamos la mesa en la terraza y cenamos tranquilamente conociéndonos un poco más, ya que Fernando, Amparo y Erik se acababan de conocer. Luego, mientras recogíamos la mesa, Fernando y Carmen le explicaron a Erik el cambio de situación, que estaban saliendo pero que les apetecía tener un fin de semana cachondo con él y habían añadido a Amparo. Erik lo acepto y no se enfadó, a pesar de que venía a España a estar con Carmen y ahora la tenía que compartir con otro. En los siguientes días entendí esta reacción tan conformista. Entramos todos en casa, cerramos cortinas y visillos y propusimos el primer juego erótico de prendas y retos.

Las reglas las puso Erik y él decidió ponerse al mando y ordenarnos los retos. Sacamos cuatro dados y Erik organizó:

- El primero indica quien hace y el segundo, con los mismos valores a quién se lo hace: 1 Karin, 2 Carmen, 3 Amparo, 4 Jorge, 5 Fer, 6 yo.

- De acuerdo - dijimos todos.

- El tercer dado dice dónde: 1 cara, 2 boca, 3 cuerpo, 4 tetas, 5 culo y 6 polla o coño.

- Ok

- El cuarto, qué le hace: 1 beso, 2 lametón, 3 toqueteo, 4 dedos dentro, 5 punta tio y coño tia, 6 entera tio, tia mutuo. Luego lo explico.

- Ok- dije yo, - pero Amparo había puesto restricciones. Creo que, en su caso, los dos últimos dados no deberían valer más de 4 o restarle 3.

- Vale - dijo Amparo - ya os diré cuando salga.

Empezamos a jugar. Si hay que desvestirse, ya no vale vestirse de nuevo.

- Primera tirada: 3, 5, 2, 1 Justo, Amparo, te estrenas con Fernando, un beso en la boca. - canto Erik y Amparo fue y le dio un muerdo a Fer.

- Siguiente: 2,6,6,2. Carmen a mí, lametón en la polla - y Carmen se acercó, le quitó el pantalón a Erik y bajándole el calzoncillo, le sacó ese pedazo de polla y le dio un lametón. Karin le miro la polla, luego a mí y luego ya se quedó mirando disimuladamente a esa polla. Amparo no despegó los ojos de la polla de Erik, que se quedó ya desnudo.

- Siguiente 2,5,5,4. Carmen te vuele a tocar, pero esta vez a tu primo, un dedo en el culo. - Me baje los pantalones y Carmen se acercó y me hizo un par de círculos con el dedo y me lo metió en el culo. Yo también me quede desnudo.

- Siguiente: 1,6,5,1 Karin a mi, un beso en el culo. - dijo Erik y se repitió la escena, pero con beso, de Karin a Erik en el culo. Después de haber tenido la polla de Erik tan cerca, yo percibí que Karin volvía a su sitio un poco nerviosa.

- 6,5,6,5. Esto es más fuerte. Yo a Fer le meto la punta de la polla por el culo. - Fernando se desnudó y Erik se la puso contra el culo, pero no me la metió porque le hubiera roto.

- 3,1,3,5 Amparo a Karin le tiene que pasar el coño por el cuerpo, la parte que quieras, podemos restar 3 y lo dejamos en la lengua - Amparo dijo que mejor y le paso la lengua por el cuello a Karin, erizándole el vello.

- 1,5,3,3. Yo a Fer, le toco el cuerpo - Erik se puso de pie con el pito al aire, se acercó a Fer, también de pie, y le pegó un azote en el culo. Nos reímos, menos Karin, porque estaba distraída.

- 1,5,4,6 Karin a Fernando, tetas por la polla. - Karin se quitó el top y se acercó a Fernando y se puso el pene entre las tetas y le hizo unos segundos de cubana.

- 5,2,3,2 Fernando a Carmen le tiene que lamer el cuerpo, como esta vestida, se siente - y así lo hizo, pasándoselo también por el cuello.

- 6,3,1,6 Según esto, yo se la tengo que pasar por la cara a Amparo. Chica, podemos restar 3 y te pasa la mano. - dijo y Amparo dijo que, de eso nada, que quería verla de cerca y Erik se acercó con la polla ya dura y se la acercó a la cara, pasándosela por los labios. Amparo le dio un besito.

Karin estaba a su lado y no dejó de mirársela fijamente. Yo ahora, con el tiempo pasado, diría que hasta se adelantó inconscientemente.

- 1,2,6,5 Según esto tenemos que asistir a un juego lésbico entre Karin y Carmen, en el coño y ambas - Ambas se desnudaron totalmente y empezaron a hacer un 69, completamente, y no paraban. Estuvimos viéndolas por lo menos cinco minutos.

- 6,1,1,3 - Erik le dio un beso al cuerpo de Karin, y eligió el clítoris. Cuando Erik se acercó andando de rodillas hacia Karin, con la polla colgando, Karin cerro lo ojos y esperó muy nerviosa.

- Esto está resultando muy light - dije yo, empezamos a sumar tres a los últimos dados.

- 2,3,1,1, es decir 2,3,4,4, Carmen a Amparo le acaricia en las tetas. Carmen le fue a meter la mano bajo la camiseta, pero no le dio tiempo, porque Amparo se desnudó de cintura para arriba. Carmen le masajeó las tetas y sus pezones se pusieron de punta.

Así seguimos. Salió que Amparo le tenía que meter los dedos en el coño a Carmen. Carmen se puso en par perrito y Amparo le metió los dedos en el coño y la empezó a follar con ellos, hasta que quiso.

- Siguiente, Karin le mete a Carmen los dedos por el culito.

- Sigue light. - dijo Erik - A partir de ahora los dos últimos dados son 6 y 6, solo vale meterla o chuparla - dijo Erik y aceptaron

- 3,4 Amparo se la chupa a Jorge. - Amparo se acercó, tomó mi polla entre sus manos y me pegó un buen chupeteo.

- 1,6 Karin se la chupa a Erik - Karin se acercó a él e hizo lo mismo con Erik, que la miraba con ojos duros y desafiantes. Karin estuvo mamándosela más tiempo del que a mí me parecía parte del juego.

- 2,4 Carmen se la chupa a Jorge - Carmen se tiró a por mí polla y me hizo una mamada que casi me corro de la intensidad, al margen del morbo por ser mi prima.

- 4,1 Jorge se la mete a Karin - y se la metí hasta el fondo. Estaba descaradamente mojada después de chupar la de Erik. Yo estaba ya muy justo, después de lo de Carmen, por lo que no me moví demasiado para no llegar. Mientras, Erik cantó la siguiente.

- 5,1 Fernando se la mete a Karin - Fernando se puso a mi lado y me dijo que era mi novia, que entendía que yo no quisiese. Le respondí que era solo un juego y que aprovechase, que a lo mejor no volvía a tenerla dentro de Karin. Yo me salí y él se la metió hasta dentro. Karin gimió por el morbo de la situación y por lo excitada que estaba.

- 4,3 Jorge se la mete a Amparo - y le propusimos cambiar y pasar la lengua solo,

Pero Amparo dijo que no, que o toda o nada, mientras se desnudaba. Todos nos reímos y me acerqué por detrás a Amparo, jugué un rato con la polla, que venía con los jugos de Karin, entre sus labios vaginales, mientras que le tocaba el clítoris y luego se la empecé a meter lentamente. Cuando la tenía toda dentro me empecé a mover. Luego miré a mi alrededor y vi a Fernando seguía metiéndosela a Karin y a Erik tumbado y a Carmen encima montándolo y gimiendo. Se había roto el juego. Así estuvimos un rato.

Luego tumbé a Amparo y empecé a comerle el coño, pasando por sus labios menores, que sobresalían bastante, gordos y con arrugas, metiéndole la lengua por la vagina y luego dos dedos intentando encontrarle el punto, mientras me concentraba en el clítoris, que creció mucho. Nunca había visto un clítoris tan grande. Con la otra mano me mojé el dedo y se lo metí en el culo. Estuve un rato concentrándome en darle placer, hasta que sus jadeos se hicieron más seguidos, dándole duro con los dedos. Poco después se corría con gritos y mucho líquido. Saque los dedos de ambos agujeros y antes de que terminase de correrse y de echar flujo, me subí encima, le levante las piernas y me puse a metérsela fuerte, mientras le mantenía el toqueteo del clítoris con el dedo gordo. Le taladraba metiéndosela hasta los huevos. Un par de minutos después se volvía a correr, agarrándome el cuerpo con sus piernas empujándome hacia ella. Luego se relajó y se la saqué.

Entonces Carmen se acercó a por ella, le dio la mano y se la llevó a que se montase sobre Erik diciéndole que tenía que probar eso y vivir esa experiencia. Como iba muy mojada, pudo metérsela sin grandes problemas. Amparo empezó a dar saltos sobre el pollón de Erik y a pegar gemidos cada vez que bajaba y mientras, Carmen vino, me tumbó de espaldas y se montó sobre mí polla y se empezó a mover restregándome el coño por el pubis. Me fijé que Fernando seguía follando con Karin, ahora estando ella encima.

Al cabo de un rato Fernando no soportó el ritmo de Karin ordenándole, y se corrió dentro de ella, pero Karin siguió moviéndose con ella dentro mirando como Amparo montaba a Erik. Amparo se corrió dos veces seguidas, y luego, agotada y se bajó. En cuanto Karin se dio cuenta de que Erik quedaba libre, abandono a Fernando y chorreando leche por las piernas se subió sobre Erik, metiéndosela sin problemas por el flujo y el esperma que llevaba y le aplicó el mismo tratamiento que a Fernando, mientras Erik le pellizcaba los pezones y le manoseaba las tetas de forma un poco obscena y luego le acariciaba el clítoris por lo que ella llegó dos veces. Mientras montaba a Erik y se corría, Karin no dejaba de mirarme a los ojos, no sé qué estaría pasando por su cabeza, pero algo seguía sin gustarme. Ahora lo sé.

Mientras Carmen siguió montándome y se esforzaba en hacérmelo muy bien, para que yo llegase y le llenase de leche, pero yo no estaba dispuesto a correrme hasta poder metérsela a Karin, aunque ya llevase la leche de Fernando dentro. Miré hacia el otro lado y vi a Amparo a cuatro patas y a Fernando, ya recuperado, follándosela como loco desde atrás, chocando su pelvis contra su culo, con bastante ruido de los golpes y el chup-chup correspondiente. Volví a mirar a Karin y vi que se concentraba en ordeñar bien a Erik para sacarle todo su esperma, consiguiendo su objetivo al poco rato, por lo que éste llegó también, llenándole a Karin todo el coño de esperma. Una vez terminó Erik de correrse bien dentro de Karin, le pedí Carmen que volviese con Erik y Karin se levantó, sacándose la polla de Erik, y vino despacio hacia mí, contoneándose y mirándome a los ojos y con las piernas llenas de churretones de leche que le resbalaban y el coño goteando esperma. Se subió sobre mí, poniéndome perdido, y, mientras me daba un beso guarro, me la agarró y se la metió de un golpe hasta el fondo. Se puso a mover de una forma alocada y algo obscena, con el objetivo de darme el máximo placer y sacarme a mí también la leche. Así estuvimos un rato, y yo le dije que esperaría hasta que llegase conmigo, por lo que la cosa se demoró bastante porque ella ya llevaba varios orgasmos, venia muy dilatada de tener dentro la polla de Erik y tenía el coño encharcado y lleno de leche, con lo que casi no nos notábamos. Cuando se empezó a contraer la vagina y se le salió gran parte del esperma, empezamos a tener más sensaciones, por lo que por fin note que empezaba a llegar. Empezamos a besarnos con mucha pasión mientras ella llegaba y yo descargué también todo mi esperma dentro. Nos quedamos abrazados y le susurré ingenuamente, llevado por el cariño que le tenía:

- Karin, cariño, no te puedes quejar, llevas el esperma de tres tíos dentro. Querías volver a tener a Erik dentro y te llevas el de Fernando también. ¿Tienes suficiente?

- Si, Schätzchen, os he ordeñado a los tres y he tenido, al menos cinco o seis orgasmos. Estoy agotada. Gracias por entenderme. Tú también has conseguido estrenar a Amparo, aunque no te hayas corrido con nadie hasta estar conmigo, porque sé que yo soy especial para ti. Te quiero un montón. Ahora solo quiero estar contigo, y como tú me dijiste aquella noche mágica: “y mañana, solo si nos apetece a los dos, nos volvemos a follar a todos estos”.

Seguimos abrazados mucho tiempo. Veíamos a Amparo con toda la corrida de Fernando por la espalda, porque no tomaba nada y no había querido llegar dentro. Todos habíamos follado con todas. Ya no había restricción ninguna. Fernando y Carmen se fueron a duchar juntos y luego a dormir juntos como pareja. Erik se duchó con Amparo y se la volvió a follar allí, dando ésta un escándalo de gritos y gemidos. Karin, escuchándolos follar, me miraba y estaba un poco nerviosa. Luego se fueron a dormir juntos también. Karin y yo nos duchamos en el baño del cuarto de mis padres, y luego, abrazados, nos dormimos.

Al día siguiente despertamos con los ruidos que se oían de los otros cuartos. Ambas parejas estaban follando. Amparo y Carmen estaban desatadas. Karin, al oírlos, se subió sobre mí, y, con los ojos cerrados, que fue algo que me llamó la atención, me hizo un ordeñado bestial hasta que llegamos juntos.

Por la mañana nos fuimos a la playa. Karin estaba muy incómoda con el bikini y la arena, ya que estaba acostumbrada a bañarse desnuda, por lo que después de un par de horas, nos volvimos a casa. Ellos se quedaron. Yo fui a la cocina a beber agua y ella se subió a ducharse. Cuando fui a subir, me encontré la parte de arriba del biquini a media escalera, y las braguitas varios escalones después. Esta chica sabía cómo ponerme. Entré en el baño y me la encontré de espaldas, con los brazos hacia abajo y enseñándome todo el coño. Me quité el bañador y directamente empecé a restregarle la punta de la polla contra los labios y luego se la metí hasta el fondo. Estuvimos un rato follando así y luego nos terminamos de duchar, nos secamos y nos fuimos a la cama. Se puso encima y desarrolló otra vez todas las técnicas posibles para darme placer, consiguiéndolo, hasta que llegamos a la vez y descargué dentro de su coño todo mi esperma.

- Cariño, tú eres solo mio y yo soy solo tuya, no lo olvides. Quiero que nos sintamos estos días más cerca el uno del otro, aunque me siga enrollando con Erik. Él es solo sexo y tú, mi amor. - me dijo, y dos sentimientos opuestos me invadieron.

Esa tarde volvieron de la playa los otros cuatro, se ducharon y ya no se vistieron y siguieron por la casa en pelotas, como nosotros. Preparamos la cena los chicos y cenamos desnudos en el salón porque, o nos vestíamos correctamente para salir a la terraza, o seguíamos dentro desnudos. Nadie debería sospechar lo que allí estaba pasando.

Después de la cena pusimos música disco en el radiocassette y estuvimos bailando todos. Al cabo de un buen rato propusieron algún juego de nuevo. Se decidió hacerlo suave pero ya directo, sin chuminadas, y jugamos a la botella besándonos y tocándonos. Así nos terminamos casi todos habiéndonos besado con otro, lo que nos resultó fuerte a los tíos, y luego también nos tocamos todos, metiendo los dedos a la tías en el conejo, incluso entre ellas, tocándonos la polla entre todos, por lo que, de nuevo, nos resultó fuerte tocarnos entre los tíos. Nunca había pajeado a un tío y meneársela a Erik me resultó muy violento, sobre todo porque el me miraba con cara un poco despectiva, echándole, de vez en cuando, una mirada a Karin, como diciendo mira lo que me hace tu novio. Lo dejé rápido. Al final estábamos todos calientes, por lo que decidimos hacer otra ronda mamando ellas a los tíos y comiéndole el coño nosotros a las tías. Empezó Fernando chupándole el coño a Carmen, luego fui yo a Amparo, Karin me la chupo a mí, Erik se lo chupo a Amparo, Amparo a Fernando y finalmente Karin se la chupo a Erik, y este le agarró la cabeza, empujando hacia abajo, algo violento, y manteniendo la mamada más tiempo del establecido. Ya no me mosqueaba, simplemente estaba hasta los huevos de Erik, pero no quería romper el ambiente porque quedaban días. Ya hablaría yo con Karin luego.

Luego pasamos a meterle la punta a las tías, con opción de entera si querías enviarle un mensaje especial a esa chica. Las tías se pusieron con el culo en pompa y empezó Fernando. Se acercó a Amparo, le restregó la polla contra sus labios y le metió la punta, restregándola bien, pero sin meterla del todo. Luego hizo lo mismo con Carmen, pero al final se la metió hasta el fondo y luego se acercó a Karin y simplemente le metió la punta y se salió porque le seguía dando corte hacerlo con mi novia.

Luego me tocó a mí. Le restregué bien la polla por todos los labios a Amparo, bajando, por la posición, hasta restregarla bien contra el clítoris, que creció de forma desmesurada. Luego le metí la punta y estuve un poco metiéndole y sacándole la punta. Pasé a Carmen y le restregué la polla bien y le metí la punta solo un par de veces y se la metí hasta el fondo solo una vez. Finalmente, a Karin se la restregué bien, le metí la punta, estuve moviéndola en círculos y para finalizar se la metí hasta el fondo, y bombeé medio minuto y me salí.

Le tocó el turno a Erik de meterle la punta Amparo. Como ya estaba muy mojada, no tuvo problema en metérsela entera tras un poco de jugueteo y bombear un poco, luego fue a por Carmen e hizo el mismo juego y también se la metió hasta el fondo y bombeó, y Carmen dio un gemido al notar ese pollón dentro. Luego Erik le acercó la punta a Karin, le puso la polla entre los labios y sin mucho juego, se la metió de golpe hasta el fondo, poniéndose a follarla con mucha intensidad, sin intención de salirse, con lo que se rompió el juego. Habíamos venido a tener unos días de sexo en grupo y sobre todo a que Carmen y Karin disfrutasen de la polla de Erik y se estaba cumpliendo, aunque ya tenía claro que algo cuadraba y que la situación era insostenible. La relación entre Erik y Karin no era sana y había que cortarla lo antes posible.

Yo me dirigí a Amparo que estaba a mi lado y le empecé a comer el coño. Detrás de mi Fernando se acercó a Amparo también y le puso la polla en la boca, y ésta empezó a chupársela mientras que yo me comía su coño.

Carmen se quedó descolgada y se acercó a Karin que estaba de perrito, le dio un muerdo y se tumbó para que Karin le comiese el coño. Así hicimos dos tríos. Erik taladraba a Karin fuertemente, más de lo que a mí me parecía normal, y le manoseaba las tetas. Definitivamente Erik se estaba follando a mi novia de forma soez y descarada delante de mí, no jugando a nada. Y yo lo estaba permitiendo.

El coño de Amparo era muy rosadito, con unos pliegues preciosos y con un clítoris que crecía mucho cuando lo estimulabas, tanto que parecía un micropene. Le metí los dos dedos en el coño buscando su punto y me dediqué a mamarle ese clítoris enorme. A Fernando le estaba haciendo una buena mamada. Joder con Amparito, que pronto se nos había unido. Un rato después empecé a tocarle el punto G y ella tuvo un orgasmo bestial, soltando liquido en abundancia. Entonces se la metí y le estuve bombeando, teniendo ella varios pequeños orgasmos más y contrayendo los músculos vaginales, lo que me hacía sentir mucho su piel. Me salí cuando empecé a sentir que podía correrme. Me sustituyo rápidamente Fernando, que siguió bombeándola, y ella siguió corriéndose, ahora más por el morbo de sentir una polla diferente dentro.

Por el otro lado, veía que Karin ya estaba teniendo varios orgasmos por el ritmo, el tamaño y la intensidad de las embestidas de Erik que seguían sobrepasando una relación normal. Yo lo notaba porque ella estaba comiéndose el coño de Carmen, pero paraba de hacerlo cada vez que tenía un orgasmo. Debía estar disfrutando de lo lindo. Un rato después Erik se corrió en el coño de Karin. Aquello seguía mosqueándome, porque Erik cada vez se concentraba más en follarse sólo a Karin y no en jugar y follar con todas. Erik la sacó del coño de Karin y yo me acerqué a ella y se la metí, no notando casi nada por la dilatación y por la cantidad de flujo y esperma que había dentro. Karin se esforzó en contraer los músculos todo lo posible para apretármela. Entonces Karin se cambió de postura poniéndose boca arriba. Carmen se fue con Erik y le empezó a comer la polla para volver a activársela. Yo me tumbé sobre Karin, le di un beso y se la fui metiendo lentamente, para luego empezar a moverme dentro de ella. Al cabo de un rato, volvimos a cambiar de postura, ella se puso encima mio y contrayendo los músculos de la vagina para comprimírmela, echo mucho del esperma de Erik sobre mi pubis y mis huevos y luego, moviéndose frenéticamente conseguimos llegar ambos a la vez, llenándole el coño con mi esperma que se fue a mezclar con lo que le quedase de Erik.

Los demás estaban todos juntos con un sexo grupal. Erik estaba tumbado, Carmen sobre él cabalgando su espléndida polla ya recuperada, Amparo le había puesto el coño sobre su cara y Erik se lo estaba comiendo, mientras que las dos chicas se tocaban los pechos mutuamente y Fernando estaba de pie y se estaba follando a Amparo en la boca.

Así estuvieron un rato y nosotros abrazados mirándolos. Al final Amparó empezó a correrse de la chupada que le hacía Erik, lo que excitó a Fernando y se corrió en la boca de Amparo, que retuvo todo el esperma y luego se lo pasó a Carmen en un profundo morreo entre ambas. Eso excitó a Erik que se corrió dentro de Carmen, que terminó con la boca y el coño llenos de esperma y finamente se corrió Carmen también.

Acabamos todos cansados. Nos separamos, decidimos tomarnos una copa antes de ir a dormir y Karin se fue a duchar. Poco después se subieron también Erik y Amparo. Los demás, Fernando, Carmen y yo, nos quedamos recogiendo el salón y la cocina. Un rato después subí a ver a Karin y vi que Erik se metía en mi cuarto, agarraba a Karin que estaba secándose y le empezaba a tocar las tetas y el coño de forma algo agresiva. Yo me quedé esperando a ver qué pasaba. Karin tardo un poco en reaccionar, pero le dijo que lo dejase, que allí sólo podía haber rollo conmigo delante. Erik no lo aceptó y siguió tocándola, ya con la polla dura e intentó acercársela. Karin se separó y le dijo que se fuera. Yo me escondí y vi que Erik se iba a por Amparo para desahogarse. Se metió en el cuarto donde Amparo acababa de salir de la ducha y empezó a tocarla. Yo me fui a ver a Karin. Esta me miro un poco asustada cuando entré, como si la hubiera pillado haciendo algo malo.

- Karin, creo que Erik se está pasándo contigo un montón.

- Yo también lo creo. Me persigue en todo momento.

- Pues este no era el plan. Yo ya estoy harto. Pues díselo y punto.

- Ya lo sé, y se lo he dicho, lo que pasa es que Erik sabe que me pone mucho sexualmente y se aprovecha de esa debilidad mía. Me cuesta decirle que no.

- Ya lo he visto, y me preocupa. Además, empiezo a sospechar que Erik no ha venido a España a tener rollo con Carmen, sino solo contigo y que por eso no le ha importado que Carmen se haya liado con Fernando. Y el tipo de sexo que practica contigo es agresivo, diría que guarro. Creo que deberíamos parar este juego y ser una pareja normal unos días. Pero me preocupa que siguas necesitando más experiencias con Erik. ¿No soy yo suficiente para ti?

- Cariño, te noto celoso.

- Pues… un poco. Lo que estoy es hasta los huevos de Erik. Y aguanto por no joder la semana a todos. Lo de las tres corridas ya fue un poco fuerte. No se corrieron dos tíos dentro de ti, tú te esforzaste al máximo para sacarles la leche, para luego venir y montarte encima mio y meterte mi polla con toda la leche de los otros dos dentro. Ha tenido su morbo, lo reconozco. Pero creo que ha rozado mi límite. Luego hoy Erik ha roto el juego para follar contigo, sin más, y mandarte un mensaje claro y llenarte, otra vez, el coño de leche. Parece más que él sea tu pareja que yo.

- Ya lo he notado, cariño, es muy agresivo, sabe que cuando me da fuerte me corro más fácilmente y me lo hace así. - contesto Karin.

- No sé cómo lo ha averiguado. Tiene una extraña complicidad contigo para haber estado juntos solo una noche en Munich. Hay algo raro. Tú me dirás qué es. Erik se ha encaprichado contigo y ahora sé que está aquí sólo por follarte a ti. ¿A ti te gusta Erik?

- Jorge, no me gusta nada, de hecho, cuando esta vestido hasta me desagrada, pero cuando estoy cerca de su polla no soy capaz de contenerme y le dejo hacer cosas que luego pienso que no debería haberlas permitido. Son solo estos cuatro días y ya está. Luego desaparecerá. - argumentó Karin.

- No Karin, algo ha cambiado entre nosotros. Las relaciones especiales y los intercambios son cachondos, pero deben ser una excepción que aporte, de vez en cuando, algo de picante a la pareja, pero la pareja debe ser capaz de ser feliz sin ellas. No quiero salir con una mujer que necesite tirarse a toda polla gigante que nos encontremos. Siento que estamos dirigiéndonos hacia una relación permanente de tres, entre Erik, tú y yo. Un polvo vale, pero compartirte, no; y además parece que el que sobra soy yo, no sé si me entiendes. Si quieres seguir follando con Erik, yo sobro y así no quiero seguir. - dije y ella se quedó pensando.

- Cariño, tienes razón. Pero parece como si quisieras que lo dejáramos.

- ¿A qué tengo razón? Y si, pudiera ser que lo dejáramos. - dije, un muy serio.

- A qué me estoy pasando con él. No debería haber empezado con Erik, del que no siento nada y solo porque tenga un pollón, porque de ahí ha venido todo esto. Reconozco que me pasé con lo de las tres corridas porque pensé que te daría mucho morbo, pero no pensé que te pudiera hacer daño, a la vez.

- ¿Solo tengo razón en eso?

- Solo. No necesito a nadie más, no quiero seguir follando con Erik, aunque me atraiga sexualmente, y creo también que deberíamos parar y ver si somos capaces de ser felices juntos. No quiero a Erik, te quiero a ti, Jorge y no quiero perderte. No quiero que me dejes.

- Karin, esto es solo una tarjeta amarilla. Ambos tenemos la culpa. Te quiero tanto que te dejo disfrutar todo el sexo que quieras con otros, incluido este cabrón de Erik, pero me he dado cuenta de que tengo un límite y hemos llegado a él. Yo también me estoy enviciando. Esto es como una droga. Hay que saber parar. ¿Crees que vas a ser capaz de no meterte más la polla de Erik si se está paseando en pelotas cerca de ti y restregándotela o follando contra otras tías a tu lado? Porque yo paso de los coños de las otras dos.

- Jorge, te he dicho que tienes razón, que voy a parar lo de Erik, que no me meteré nada que no sea tuyo y que no quiero que mi relación contigo se acabe.

- Falta una cosa.

- Si, pero eso lo tenemos que descubrir juntos. No vale lo que te diga. Erik está encoñado conmigo, lo noto y sé que le encanta follarme. Va a intentar metérmela siempre que pueda e incluso, yo diría, que te deje y salga con él. Por otro lado, reconozco que su polla me fascina, pero no le quiero a él. Hasta que no tenga su polla a mi alcance y mi amor por ti consiga vencer al latido de mi coño, no lo voy a saber. Y, además, si no lo consigo, entenderé que me dejes.

- Karin, para que quede claro, no quiero que vuelvas a enrollarte con Erik, ni que le dejes meterte nada, ni dedos, ni nada, y mucho menos la polla. Punto. Yo creo que ya has tenido esa experiencia con él que me pedías. Espero que, por el bien de nuestra relación, sepas pararle. Ya sabes. - dije, sin saber que sentenciaba de muerte nuestra relación.

Nos acostamos y nos dormimos.

Al día siguiente volvimos a ir a la playa, jugamos al vóley un rato, nos bañamos, recogimos pechinas para tomárnoslas de cena. Comimos unos bocatas de salchicha con morcilla (blanco y negro) comprados en un bar y nos pasamos la tarde tumbados hasta hacer la digestión, jugando al futbol, y finalmente bañándonos.

Volvimos a casa ya tarde, nos duchamos Karin y yo juntos, sobándonos un poco con el jabón, pero sin llegar a nada más y luego nos dimos un beso largo y bajamos a preparar la cena. Lo echamos a cara o cruz y le toco a las chicas encargarse de preparar la cena. Amparo empezó a preparar las pechinas y una ensalada de lechuga y tomate, Carmen una tortilla de patatas y Karin se puso a cortar queso y fiambre en una tabla sobre la mesa de la cocina. Fernando y yo estábamos sentados en el salón viendo en la tele un partido de los Juegos Olímpicos de Múnich, y Erik pasaba de todo y estaba desnudo en un sillón distraído y tocándose el pene. Al rato vi que Erik se levantaba y se iba hacia la cocina. Me resultó extraño y me levanté a seguirle y me quedé mirando desde la distancia.

Erik se acercó a Karin por detrás, mientras esta tenía todas las manos llenas de grasa, se pegó por detrás a ella, le empezó a besar en el cuello y le agarró la tetas, empezando a sobárselas de forma un poco guarra. Carmen y Amparo se miraron e hicieron un gesto indicando como se pasaba. Poco después le puso la polla entre sus piernas, le abrió con su pie las piernas y le metió la punta entre ellas y unos segundos después, Erik la empujó contra la mesa, la tumbó hacia delante dejando su coño a la vista, y se la metió hasta el fondo y empezó a follársela de manera salvaje, pasando de todo y de todos y como si estuvieran ellos solos. Karin estuvo unos segundos dudando pero recibiéndolo, gimiendo y sintiéndola bien dentro, pero después le dijo a Erik que parase y le empujó hacia atrás y este se la sacó. Erik se quedó como sorprendido y enfadado y Karin se subió al cuarto corriendo escaleras arriba.

Subí detrás y llegamos al cuarto y cuando cerramos la puerta, ella se abrazó a mí y se puso a llorar.

- Lo siento mucho. A toda mujer le encanta una polla como la de Erik, y así ha reaccionado mi coño, pero luego he pensado que tu no estabas delante, que me habías pedido que ya no lo hiciese, además de que no había ninguna razón ni juego por medio y él no es mi pareja, pero eso no le ha importado, porque él solo tiene ganas de follarme en todo momento. Me he dado cuenta de que te estaba poniendo los cuernos y he parado, pero no quería seguir ahí porque, por segundos, cuando me la pone cerca, mi fuerza de voluntad disminuye. Creo que he fallado, porque, al final, me la ha metido hasta el fondo y me ha follado unos segundos. Lo siento, ayúdame, pero no me dejes.

- Karin, estamos en un ambiente excitante y Erik esta como una moto. Lo que me preocupa es su obsesión por ti, que ya ha llegado a saltarse cualquier nivel de educación y respeto, tanto a ti como a mí. No entiendo cómo se toma esas confianzas contigo, cuando en Múnich solo te la metiste un rato y aquí habéis tenido solo tres polvos en grupo.

- Ya lo has visto, me quiere follar en todo momento. Si fuese al revés y una tía estuviese rondándote en todo momento, yo tampoco lo soportaría.

- Si yo hubiese tenido enfrente a una mujer preciosa y salida, a lo mejor también se la hubiera metido, pero resulta que la mujer más preciosa aquí eres tú. Y además estoy enamorado de ti.

- Gracias, yo también..

- Tenemos que parar de follar en grupo, porque no se atiene a ninguna norma y solo lo hace para estar contigo. Hemos tenido dos orgias, has disfrutado de su pene y ya está. Yo no quiero más. Pero antes, abajo, no has fallado. Te ha costado reaccionar, pero son las circunstancias. Y deja de llorar. - le dije y le metí la mano en el coño y lo tenía empapado. - la cuestión que debes preguntarte es si te ha merecido la pena sacarte ese pollón para subir aquí a follar con un pringado como yo, aunque le quieras.

Ella se me quedó mirando con los ojos llorosos y me dio un beso en la boca. Luego me dijo agarrándome el pene:

- Depende de cómo me folles esta noche. Espero que te esmeres, porque yo si que te voy a sacar todo lo que tienes aquí dentro.

Luego se agachó y se metió mi pene en la boca. Un poco después nos tumbamos en la cama, poniéndome yo debajo y nos pusimos a hacer un 69. Ella me la chupaba con deleite, con cariño y con verdadera maestría. Yo le empecé a chupar todos sus labios vaginales, pasándole le lengua por todos lados, pegándole pequeños mordiscos y chupones en el clítoris, luego le metí la lengua en la vagina, la moví en todas direcciones y seguí haciéndolo, pero por mi mente pasó la polla de Erik rozando mi cabeza y entrando por ese mismo agujero unos segundos antes. Había que parar, y si ella no podía, tendría que cortar mi relación con ella, porque la forzaría a una relación que a ella no la satisfaría y la haría infeliz, y, a la larga, me convertiría en cornudo. Aquel podría ser el último polvo, pensé y casi se me saltan las lágrimas. Ella debió notar que algo no iba como siempre, por lo que se dio la vuelta, me miró a la cara y vio mis ojos húmedos.

- Que te pasa, cariño - me preguntó y yo se lo dije, tal como lo acababa de pensar.

- Por mi mente ha pasado la polla de Erik rozando mi cabeza y entrando por este agujero, tal como lo ha hecho hace unos segundos. Piénsalo bien, porque si no vas a poder parar, tenemos que dejarlo, porque te forzaría a una relación que no te satisfaría lo suficiente, no serías feliz, y, a la larga, me convertirías en cornudo, por lo que ambos seríamos infelices.

- Schätzchen, según tenía tu pene en mi boca estaba pensando lo mismo. - dijo, también medio llorando - Estoy arriesgando una relación que me encanta para dejar que un gilipollas me meta una polla grande y me saque un orgasmo. A él no le quiero; a ti sí. Y los polvos duran un rato y luego lo importante es la convivencia y el cariño. No merece la pena. Creo que me he dejado llevar un poco por tonterías de juventud y porque era la primera vez que tenía relaciones con un pene grande. Déjame demostrarte que no soy infeliz solo follando contigo y que puedo olvidarme de la polla de Erik.

A continuación, se metió mi polla en su coño y tuvimos un polvo salvaje, ambos medio llorando, besándonos y llegando a la vez, descargando todo mi esperma dentro de su coño. En esa posición nos quedamos abrazados, con ella dentro, hasta que nos dormimos.

Bajamos por la mañana y no había nadie, estaban dormidos. Tomamos un desayuno los dos solos, vestidos y en la terraza. La primera en aparecer fueron Carmen y Fernando, que, al vernos fuera, volvieron a subirse y bajaron vestidos. Se sentaron con nosotros. Al vernos algo serios preguntaron qué pasaba. Se lo contamos.

- Pues a mí también me parece que Erik se está pasando con Karin. - dijo Carmen - va todo el día con la polla tiesa buscando el coño de Karin para metérsela. Lo de ayer fue muy fuerte, se la intentó follar en la cocina de pie, en plan guarro, sin juego de por medio, como si fuese de su propiedad, con nosotras delante, que encima soy tu prima y con su novio en el salón.

- No solo ahí, - dije yo - antes de eso se la intentó cepillar en nuestro propio dormitorio cuando salió de la ducha.

- Pues no le veo la gracia - dijo Fernando - este tío es un cabrón.

- Gracia ninguna - dije yo - voy a tener unas palabras con él en cuanto baje.

- Vamos, cariño, - dijo Karin - en cuanto baje vamos a hablar juntos con él.

- Siento haberos puesto en esta situación - dijo Carmen - cuando empecé con Fernando debería haberle llamado y que no viniese.

- Eso lo dices ahora - dije yo - pero la verdad es que estabais ambas babeando por meteros su polla, aunque ya nos tuvieseis a nosotros. Lo que pasa es que se ha obsesionado con Karin y yo creo que está enchochado con ella.

- Yo también lo he notado - dijo Carmen - la mira de una forma diferente que a nosotras y sobre todo, diferente que a mí, que era, en principio, su pareja.

- Eso también lo dudo ya - dije yo - creo que ha venido sólo a por Karin y para follársela y, si se daba, quitármela. Y ha habido un momento en que he dudado, la verdad.

- Cariño - dijo Karin - mi cabeza nunca ha dudado, aunque tengo que reconocer que mi coño ha disfrutado de unos orgasmos que nunca había tenido.

- Karin, yo también los he tenido y son especiales. - dijo Carmen - De hecho, creo que Amparo esta con él por lo mismo. Pero no es todo en la vida. Fernando también ha dudado de mí.

- Pues si - dijo Fernando - no estoy acostumbrado a estos excesos y ver a Carmen gritar de placer por tener la polla de otro metida en su coño hasta reventar, me supera un poco.

- Aquí el problema es que ha roto las reglas y me ha intentado levantar la novia - dije.

- Pues deberíamos dejar de jugar - dijo Carmen - o, al menos, circunscribirnos al círculo de los que estamos ahora aquí, que nos respetamos la pareja.

- Estoy de acuerdo - dijo Karin y todos asentimos.

La siguiente en bajar fue Amparo, que, al vernos en la terraza, se puso el bañador y salió a tomar un café.

- Cuenta, Amparito - le dijo Carmen

- Pues bien, me la ha metido casi toda la noche. Me tiene reventada. No pensé nunca que podría hartarme de follar, pero este chico lo ha conseguido. Lo que me extraña es que, a veces, me habla en danés y no entiendo nada.

- ¿Qué te dice? - preguntó Karin

- No sé, no lo entiendo, pero cuando llega y mientras me llena el coño de leche, susurra bastante a menudo algo como “minkerekaren”, no sé qué significará. - dijo

Nos quedamos todos pensando que podría ser y luego miré a Karin y estaba algo colorada. Todos la miramos y ella soltó:

- Bremen está cerca de Dinamarca y algo pillamos de danés. Significa “mi querida Karin”. - dejándonos a todos con la boca abierta.

Fernando, Amparo y Carmen se fueron a la playa con la sombrilla y las sillas, como buenos españolitos de vacaciones.

Karin y yo nos quedamos recogiendo el desayuno y esperando a Erik, que bajó a media mañana, en pelotas y con el rabo tieso. Yo estaba en la terraza recogiendo vasos y platos.

Erik vio a Karin sola en la cocina.

- ¿Dónde están todos? - preguntó

- Se han ido a la playa - contestó Karin, que estaba fregando los platos vestida.

- Veo que me tú has esperado - dijo y se acercó a Karin,

Le agarró con una mano una teta por encima de la camiseta, pasándole la lengua por el cuello de nuevo, y con la otra se la metió por delante por dentro del pantalón hasta su coño. Karin dijo que no, pero el no hizo caso. Karin volvió a decir que no, pero él tiró de su pantalón hacia abajo dejándola desnuda. Yo acababa de entrar en la cocina y quise esperar a ver qué pasaba, para que fuese Karin la que le dijese que no. Vi cómo le manoseaba el coño y le ponía la polla contra el culo. Entonces ella le empujo para atrás, le dijo que había dicho no y le tiró un vaso lleno de agua y jabón a la cara.

- He dicho que ya no, Erik.

- Pero min kaeren Karen, por qué no quieres seguir follando con mi regalito. - dijo sonriendo y enseñándole con la mano la polla tiesa.

- Porque no. - dije yo a su espalda, desde la puerta de la terraza - porque no quiere y porque es mi novia. - él se sorprendió porque pensaba que Karin estaba sola.

- ¿Tu novia? Pues, para ser tu novia, bien que me la he follado veces y llenado su coño de leche, y lo ha disfrutado como una buena puta corriéndose como loca montones de veces.

- Eres un cerdo - dijo Karin

- Hasta aquí hemos llegado, Erik. Has roto el pacto y mi amistad. No te acepto que hables así de nosotros - dije yo.

- Puedes ponerte como quieras, pero no dejas de ser un ingenuo. Para que lo sepas, esta tía necesita todos los días que una polla como esta le dé fuerte, y por eso me has invitado a venir, para que se la meta bien a tu puta y tenerla contenta, porque tú no eres capaz de conseguirlo y lo mismo a la otra guarra de tu prima. Encima me traéis una tercera zorrita con el coño estrechito para que se lo agrande y se lo ponga en forma.

- Erik - dije yo haciendo un esfuerzo por contenerme - creo que te has equivocado…

- No me he equivocado, - me cortó, y siguió diciendo - y para que veas lo mojada que está, como traga polla y cómo no se quita… - dijo, agarrando a Karin, dándole la vuelta, empujándola contra el fregadero y metiéndole la polla por el coño de un golpe en plan salvaje.

Karin dio un grito por el dolor. Yo corrí desde la puerta de la terraza, pero no me dio tiempo a evitarlo. Cuando llegue a él, le empujé con todas mis fuerzas y todo mi peso y conseguí que la sacara. Entonces le di una patada en los huevos. Calló redondo retorciéndose.

- Tienes 10 minutos para recuperarte y dejar esta casa. Voy a llamar a un taxi que te llevará a Valencia. Si no, llamo a la policía. Pasa por casa de mis padres que te tendrán preparada la maleta en el portal para que te vayas donde quieras. Diles que se ha puesto enferma tu puta madre o lo que quieras.

Karin estaba sentada en el suelo a los pies del fregadero, llorando. La ayudé a levantarse y la senté en un sillón. Seguí a Erik mientras recogía sus cosas. Un poco después le abría la puerta para que saliera y él, antes de salir, dirigiéndose a mí, en voz alta para que Karin lo oyera bien, dijo:

- Esto no ha acabado, Jorge, nos vemos en Munich. Y a esta puta, como la vuelva a pillar sola en un hotel, me la vuelvo a follar otra noche entera, porque no se si te ha contado cómo se me abre de piernas cuando tú no estás delante y como se corre y disfruta. - luego salió, se subió al taxi y se fue.

Volví a entrar y Karin seguía llorando sentada en el sillón. Me acerqué y la abracé. No quise preguntarle qué había querido decir o si había sido solo una provocación más. Luego fui a la cabina un momento y llame a casa y le dije a mi padre que le preparase la maleta a Erik, que se iba, que ya le explicaría. Volví a casa, y estuvimos, al menos media hora, ella llorando y yo abrazándola y dándole besos, esperando lo inevitable. Y al final llegó lo inevitable.

- Jorge, tengo que confesarte que te he puesto los cuernos con Erik. - dijo, sin mirarme.

Mi mundo se hundió. Me quedé callado. Pasaron muchos minutos, que me parecieron horas. Luego siguió

- Poco antes de venir yo aquí, Erik hizo escala en Bremen, al ir de Múnich a Copenhague y una noche, en un hotel, pasamos toda la noche follando. Solo fue puro sexo. Fue brutal, la noche con más folladas y orgasmos de mi vida. No hubo más. Y no te lo he dicho porque sabía que te estaba engañando. Ahora me arrepiento, y más como han salido las cosas. Y es absurdo negarlo, sobre todo porque ya te lo ha dicho Erik. No me has preguntado, esperando a que yo te lo diga y te tengo que confesar que es verdad.